Soy un personaje ruso de Dostoievski

Golman pues

Si acaso rojo.

Si a caso, rojo.

Sí, ¿acaso rojo?

Si cazo rojos.

Sí, cazo rojos.

Rojos riman con hogueras.

La izquierda no supo si armarla de pedo.

¿Nos ofendemos?

Ahora sí.

Esto sí.

¿Ahora sí?

¿Esto? ¿Sí?

La lengua española es un gusto que bebe en copa. El latinito poco refinado toma guaro es vaso. ¿Qué pasa? Algún pedo. ¿Algún pedo?

La literatura más satelital se coció en el corazón de Copilco. Una escena de Golman volviendo a Copilco 300 y la banda entera nos rifamos un Bollywood de algo más que coyoacanenses: copilqueños. Antes que nada.

Antes que nada

No les digo. Sí les digo. ¿Qué creén? Can, kan, can, kan, can, kan.

La ortografía mexicana te salpica en los ojos. Da rabia. Es como nos enseñaron, en buena onda, a leer. Leemos los que podemos. La neta. Esa es la meritita verdad. Por esta. Ira. Ésta. Está. Estate. Date.

Un dait.

Yo soy muy newchilango; dispensenme.

Yo aprendí a ser / y estar en esta dualidad mexicana multiversal. En buen pedo, hay otro camino. Ustedes me lo enseñaron. Lo nuestro es primero, dicen allá. No ma-mes. No ma-men qué pedo los gringos? ¿De poca madre no? ¿De poca madre: no? ¡De pocamadre! ¡NO!

Ya te metiste en un pedo. El pedo ya se fue a la verga. Ahora todos somos gringos. Gringos nuevos. Gringos viejos. ¿Qué, pendejo? ¿Qué pendejo? ¿Qué? ¡Pendejo!

No es lo mismo. Nada es igual.

Todo tiene su qué, y es per se, cosa aparte. Cosa propia. La cosa en sí. Lo que los pinches alemanes no se ponen de acuerdo. La escuela de Einseinstein de postcinematografía. ¿Por qué apetecían más lo rusos? ¿Por qué siguen apeteciendo que son nuestros camaradas? Las risas rusas subidas de tono en un debate universal. ¿Qué digo universal? ¡Qué chingaos! ¡Multiversal! La nueva librería-editorial-sitio en la nube-alaverga, despegamos a su puta madre y nos lleva la santa chingada hasta la mamada que nos venga en gana nos teletransporta al espacio sublimado. El sitio en el que provocaremos el colapso total de todos los canales de comunicación. La visagra de la historia. ¿Por qué matarla? ¿Por qué acabarla? Esa es la pulsión de muerte malentendida; matar. ¿Pa qué matar? ¿Piensa? Pulsión la muerte del otro: cobarde. Para. Piensa. Baja el arma.

Fundámoslas.

Todas.

Al mismo tiempo.

Toma ya, utopía.

Toma ya Utopía.

Toma, ya utopía.

¿Toma…ya? utopía.

¿Toma? Ya. Utopía.

Historias de amor. Literatura mínima. Soy un poeta como Hugol gol; Golman, gol.

Pero me tuve que presentar al pueblo. Y el pueblo libre ascenderme al primer equipo.

La vuelta de Golman se hizo inminente: nuestro último cartucho.

No lo íbamos a gastar en un artículo para caballero.

Un artículo para dama. Mira los pinches pelos que traes. Eso es de puto. Y a mis hermanas, de paso, les llamó cartuchos vacíos. El mejor chiste de la historia. Fui testigo. Como Jesús en mercado a punto de arremeter con mala hostia a los pinches mercaderes. La furia de Jesús rebelde es la bondad más indispensable de la biografía de nuestra idealización del tiempo a partir de un gesto revolucionario. Piénselo, camaradas.

No hay meeting más dificil que el de la plaza pública. Y ahí estuve yo. Y dije lo que tenía que decir al respecto. Y sabemos que puede funcionar de una manera distinta. Yo estoy aquí para cambiar el bounce back. ¿Por qué habrían de ser los pinches gringos los que nos llevan a las antípodas de esta pinche mierda gringa? ¿Quiubo?

Híjole. Te pasaste.

Así piensa mi vieja. Es gachupina, se tiene que entender. Ser así de mexicano con esta intensidad de vecindad es un sin vivir. Y nuestro pedo aquí está cabrón. Y la neta, puro pendejo. Ni uno se salva. Bueno sí, uno: Mario Padilla Padilla.

Mario fue una de las contadas personas con la que me puse en guardia y luché por alguna causa que aquél momento sólo funcionó como defensa personal. La utilización de los gestos del karateca en el salón de clase a los nueve años. El dominio del espacio como un shaolín en el imaginario de un pinche niño del DF que nunca ha visto a un chino en su vida. Ever. Te lo juro; por esta. ¿Está? ¿Se puede? ¿Nomás la puntita?

La mujer nunca alburea. Es lo más heteropatriarcal que puede haber. Negar a la mujer el arte de la jiribilla. Siendo ellas la neta suprema del sentido más cachondo de la palabra exacta. El romanceo de urbanidad eterna de un newchilango son palabras mayores que superan el pinche cuento del sarape de San Juan Diego. No se alebresten. Conténganse. Estensen. Aquí no va haber ninguna revuelta de Iztapalapa. Es lo que tiene Nezahualtcoyotl. Que siguen viviendo en la urbanidad que funciona aquí desde que ya eran un millón nomás ellos solos, mi capitán. ¿Qué hay que hacer? ¿Qué dice su manual de conquistador?

Nomás Perez Reverte no sabía dónde arguir que la conquista no requería manual. Se trataba de la obra transformadora de nuestra monarca que muy sabiamente supo alinear los intereses de las grandes familias nobles que correspondían a la gallardía de la lucha de la prominencia de nuestra obseción heteropatriarcal machista de la voluntad de invadir desde Polonía hasta New México. La última novela del primer novelista olmeca que vuelve a la vida desde el mundo de los muertos. No les dije que era una pinche visagra.

Ahora se aguantan. Ahí les va la historia de cómo les metieron la pinche verga enterita por el Chicharito Hernández.

La capital se derrumbó otra vez.

De risa.

De risa, con acento mamón.

Los fresas.

Los fifís.

Los fesas vs los fifis.

Los nacos vs los chidos.

Los bullys de la primaria vs los bullys de una clase arriba.

Esa vecindad cuenta. A los nueve años los de dies se empiezan a poner salsitas. Ojito. Aquí no se toca a nadie. Y quien quiera sufrir las consecuencias de asumirse como un macho machista trumpista epsteiniano: un hombre blanco de buena estampa. Los chicos blanco del poder y la gloria, los éxitos abrumadores de nuestro estilo de vida, nuestra literatura, nuestros genios, nuestros padres fundadores, nuestras madres fundadoras… wait… wait… wait… wait… wait… and you keep waiting until one day it happens. It solves itself. Through pain. The suffering of the blind folded minds who didn’t speak out against unjustice. The judge is you. As you, the macho.

As macho, then, you are doom.

You are scum.

Don’t need to feel too hurt.

Your masculinity is not only approved. You still get the girls. Either you are loaded with dollars, enough to pretend you are worth that rest competing to be valued through those standards. Trump América. The rich kids, their high school years, the narratives of the great story told by exclusivibly white tellers. So much principy. They are so cute. Ask any venezuelan. Venezuelan girls aim for two cities, nowadays. Miami or Madrid. They call it the MM choice of a venezuelan free soul of the latin center of one side of feministical ways, being others, and yet, one other pole in the antipodes of the system. De dual simplicity theorem.

I will present theorems without proper proof. Because if Donny Trump is taken seriously when he uses childish interpretation of the so seeked Real Reality Real Estate Truth. Reareareaest. REAREAREAEST.

I’ve made up a literary format. A unique way of looking at writing while just, you know, hand out in the highest aspirations of the soul: to be aware of once luck to be here. Alive. Today. As is. Thank god, we are. Thank god, this. The connection is there to gained in a strive to understand the stories from fragile souls of our generation. Forget starting with the succesful white dominant stories of great family succes. How much of that can we pin in your own heart struggle to elevate yourself in the current social estate of affairs. How is life possible without our little spec of dust. Your sprayed spore than took of to life as a vessel of a microscopial organism that would reak havoc in the host system of another human being no yet in the room.

I could go on with the narrative in an immediate manner. To evolve what I’ve raised as an expectation. It was going good. Or well, sorry. English is not my native Language. Yet I’m playing the role of using it as such with my daughter, Vera. She is the truth. I know. Meritxell knows. We are a happy couple. How? We are white. That’s enough. You make it. Even if you fake it. Especially if you faked it. No one can top you allin. You let it loose one day in mystical night back in San José. One of those Texas holdem nights in Shamú’s place. It was the nicest table to properly play against the best eight poker players in the city. I landed a table who’s seat were reserved and there was a queu expecting to be let in. The put money. Everybody does. That’s the taking in any poker story. Any gambling movie. It’s all real stories from people who’ve been a played in Casinos. As if they could beat the odds. O bring the lucky moment. Trust I do sometimes. I have, I mean. I don’t mean to bragg about that night. Or the night I touched a breast in Monaco because my mom ordered me to do so, and I always listen to my mother, Ito. My dad was there. Somewhere. They couldn’t get in. Meri and I did. And I was going to bring down the house. As I had touched a golded boob.

Boobs could be issue of this script. This book. What I am. What am I? The language has its significants. A new word for a new language: Ticatalán.

I started a language 9 years ago. It’s timing frame. It comes from the past. It will always do. Jesus tought of that. Legacy. What we will be remembered for. Writing about it. Somewhere. For you to read. A reading quest. A text to study. At which age? Nine. Nou.

Nou. Temps és ara. I ara la meva filla está preparat. El temps corre. I fa el compte enrere. La direcció és tan important en el aprenentatge de les matemátiques que hem de comenzar a estudiar les metáfores del limit que ens apropa a la entesa del càlcul diferencial. Perdoneu si de tant en tant us perdo per alguna cosa que considereu fora de lloc, o que mai us havien explicat. Normal. No sou matemàtics. Pero aquí tothom fa veure que és matemàtic. Només perque les matemátiques son més lliures que els matemàtics. Es a dir, els matemàtics poden ser lo lliures que ells mateixos creguin, o siguin, com vulguin. Com ells i elles vulguin. Les matemàtiques són més fines. Son millors. Pero el millor, gairabé sempre, es un home. Això, evidentment, potser masclista. I de fet ho és. Pero la meva experiencia és que havia uns homes que eren molt clavats d’una manera desorbitada, i quelcom neceari, tot i que no va ser el meu cas. La resta dels matemátiques hem d’aprendre a correr tant com els que entenen tot el que segueix.

La absurd afició a la màgia, lo fantàstic, lo sobrenatural, lo de fora d’aquí, es una barrera de fum que els hi hem comprat als americans com l’última veritat. Els hi xuclem la tita. No ens enganyem. O millor: enganyem-nos.

Amb aquest lema puc guanyar unes eleccions a Ticatalunya.

Aixó és cert. Perque aquesta terra només existeix cap enrera. Cap a l’altra direcció. Oposat de la narrativa que pugui fer el meu némesis, el meu veí, el meu estimat monstre de Sant Jordi. I aquell día, quelcom pensa en el drac, pero alguns li posan cara al monstre, i així, tot ho simbólic es fa part interior de la nostra interior lluita per no tenir por, i despertar, aquí, al lliço fantástica de dir: estic viu. Tiu. Collons. Qué bé.

I dius aixó, i la gent, alguna, potser no gaires, et voten. A tú. De no ris. De sopte: zazca.

Es diu clatajot.

Hi ha gent insoportable.

Els creuem al llarg de la vida.

Els veiem a l’espai públic. Pero ens coneixem des de l’escola. No voleu que us expliqui tot lo que vaig viure a les nou escoles que tinc a les meves esquenes. Aixó és molt gran. Ens estem cuidant a totes. I volem fer la volta enrera. Ens hem adonat que som la visagra de la pirámide. Mai posem l’ènfasi a la pantxa. No per coses bones. Potser per coses impúdiques. I potser alguns d’aquests pensaments siguis masclistes, o ens emportin irremediablement a fer sexe en aquell mateix moment, sense dubtes ni abussos de subnormals que no s’han enterat de lo que són les relacions igualitaries més súblims entre un cors i un altre que pujen, sense haber-se conegut fins ara, i trobant el moment i la ocasió pels cosos apropar-se, doncs, hmmhmm, in the way african american, the so called negroes in what was once known to be the history of the greates empire in our history of civilization up to now.

You see how americans can be taken to the superior stage of priviledge. The way an european white feels. The way the game board is controlled in any given direction of the succesful building of our community, our governance, our sofistication of public procurement, our digital transformation and education reform. The abolition of private schools. Whaaaaaaaaat?

White priviledge spanish decendants, portuguese decendants, chinesse decendants, olmecan decendants, mixe, capulinos, aztecas, mixtecas, zapotecas, mayas, negros, zambos.

ALLS

Pinches gringos no mamen

Pinches gringos, qué: otra vez armándola de pedo.

No hay derecho. No dejan ni tantito relax.

A ver quién los entiende pinche bola de güerevers.

Güereve, guarever, vamos a beber, guaro de caña, papá.

Lo traje de Costa Rica y ahora lo toman en todos lados.

Vas a ver lo que es sabor, cabrón.

No te quites el sombrero.

Me gustabas más cuando llevabas máscara.

Pinche gringo bien culero.

A este que lo eduque su mamá.

Ay, mamá, dónde estás.

Ya, mamá, nunca te ví.

Me hisciste tanta falta.

La nana es más mamá.

Ya no hay bronca, nada.

Ya no hace falta nada.

Ya nada está bien.

Ya me acostumbraste.

Ignorame lo justo.

Yo te lo resintiré.

Por mi culpa.

Por mi culpa.

Por mi gran culpa.

Por eso estamos a la par.

En paz.

Y unión.

Y amor.

Y tú, némesis amado.

Aliviana el pedo, pendej@.

Checa lo incluyente que soy.

Que son unos pendejos.

Pero algo habrá que hacer.

Para bajarle de huevos a los que aman las armas.

Pues las armas les son amos.

Su experiencia les lleva a la fraternidad de la hermandad de los ejércitos.

Como herederos de las glorias de los bélicos.

Como si se midieran las guerras con morteros.

Si nos medimos la polla con las armas que hemos creado.

Y la pasta que hemos hecho.

Y el daño que han causado.

Oh, Dios de las Armas.

Que a todos los devotos iluminas.

Con balas perdidas en los entrenamientos de tiros.

Para el día en que haya que usarlas.

Stand by.

Why.

Is there a rebelion in the air?

Qué será esto para los jueces españoles?

¿Si salen dos com armas en Paris?

¿Quién tiene las armas?

¿Quién tiene el control?

¿Quién hace negocio?

¿Quién lo ve?

¿Quién los sabe?

¿Quién lo ejecuta?

¿El secreto de estado que permite?

¿La transparencia opaca del pasado político?

Destapemos todos los expedientes.

Pinches americos vespucios.

Ya lávense el prepucio.

Pinches americos vespucios.

Ya lávense el prepucio.

Pinches américos vespucios.

Ya lávense el prepucio.


Fin de poema.


El día después de Golman Elizondo Pacheco.

Bienvenidos al #futbolarte.


Actualidad política mundial: flash informativo

Los gringos han votado. ¿Y qué creen? Perdió el pinche Trump. Poor Donald.

Hay que esperar a que cuenten todos los votos.

Se trata de las reglas de la democracia.

Los que creen en la democracia entienden la necesidad de la campana.

El simbolismo americano y el realismo mágico de Trump.

Los ríos de tinta que se escribirán de estos días de la historia.

La voz de la pataleta más letal ante nuestras narices.

¿El sistema americano se puede autoaniquiliar?

Lo permitirá en pueblo americano.

¿Hasta dónde mándan más la armas?

Esa pregunta ya la perdió el estado vecino del sur.

Supongamos que hagamos un ejercicio de espejos.

Ustedes arreglan nuestro pedo.

Y nosotros el suyo.

¿Quién tiene las de ganar?

¿Quién tiene las de perder?

Hagámos rápido otras elecciones. Yo me presento a su pueblo con una solución. Y usted se presenta al suyo. Y así vemos a ver qué tanto podemos influir desde afuero. Esta vez buscado. Intervención internacional abierta. No como sus pinches secretos, ¿qué se creen? ¿Qué no sabemos? Gracias a lo que entendimos gracias a Julian Assange y a Snowden y Chelsea Manning habríamos seguido sin darnos cuenta. Business as usual. Azul o rojo. La misma mierda. El conglomerado no se para. Por eso los proud boys serán contenidos. Porque los que mandan no quieren provocar un desorden en el sistema que bloquee su sistema de explotación de los vicios sociales de nuestra cultura militarizada en función de lo que destinamos del dinero público a las armas. ¿Cuáles son nuestros outputs deseados? ¿Cómo lo estamos midiendo? ¿Cómo no se nos está yendo la cabeza con la producción armas? ¿Quién avispa el fuego de la demanda? ¿De verdad? ¿Nos creeis idiotas? Lo sabemos. Pero tranquilos. Vuestra insignificacia tiene un sentido de supervivencia que puede ser que podamos llegar a un acuerdo social más amplio al que yace detrás de la alternativa de vivir constantemente con el miedo de que vienen los rojos a darnos por el culo. A quitarnos lo que es nuestro. Ay, que miedo, que nos come la polla un rojo. Ay, que miedo, maricón. Ay, qué miedo, maricón. No me comas la polla, uy. No me la comas por favor. No me comas la polla, uy. Ay, no pares por favor. Ay, no pares por favor. Ay, no pares por favor. Ay, no pares por favor. Ay, no pares por favor. Ay, no pares por favor. Ay, no pares por favor. Ay, no pares por favor. Ay, no pares por favor. Ahí, ahí, ahí, sí, sí, sí, ahí, ahí, ahí, sí, sí, sí, ahí, ahí, ahí, sí, sí, sí, ahí, ahí, ahí, sí, sí, sí, Trump ya no está aquí. Sí, sí, sí, Trumpayanoestaquí. Sííííí, Trumpyanoestaki. Síílííííííí, Trumpayanoestaquí. Sííííííííííííí, Trumpayanoestaki.

Atención: alto a la tensión.

Soy su nuevo presidente.

Ya bájenle de huevos.

Metan a los violentos a las cárceles.

Allá dentro están sus brothers.

Allá están los pobres diablos.

Mientras los hombres blancos enseñan sus colecciones privadas. Todos las teníamos. Una casa sin protección en América. Wuz. Así lo piensan. El viejo oeste, viejo. No entiendes nada.

Llegó una víctima de Waco a hablar con Dios y le contó un chiste sobre su último día. Dios Padre se enojó mucho. No me hizo gracia, hija. Uh, I guess you had to be there.

No es mi chiste. Me lo robé de por ahí. Pero le di mi toque. Dios está dibujado según mis estándares de cómo se ve en apariencia Dios Padre, por contrario a la versión manejada por los hombres blancos de europa en el renacimiento de Miguel Ángel. ¿Por qué creer el idiolio de las imágenes de ese cabrón? ¿Por qué querer ir al cielo cuando queremos escoger la revoución que se preguntaban en las escuelas de surrealistas y los movimiento de arquitectura Bahaus con sus revoluciones de chicos burgueses apreciando el mal a la cara y saliendo a la calle a quemar contenedores. Reveldes de campo de futubol. Alborotadores del descontrol. Caos. Caos. Caos. Oh, caos, oh, caos. Vamo, vamo, lindo caos, te invoco y me revolvo con vos, me volvés loco, no parés por favor, esto que me hacés, me voló la cabeza, otra vez vos, cómo sos, divina, dale, me tenés en tu cabeza, y soltame por favor, no me comas los labios, espera, de verdad, que te ha picado, linda, muérdeme, tantito, hacéme eso que vos hacés, no parés, dale, vos sabés. No te inhibás. Sabés que estamos en confianza. Vos y yo. Qué querés que te recuerde. ¿Querés? ¿Quéres que te recuerde, otra ves? Decime que yo voy. Vamos que nos vamos. Amarte es mi exigencia con mi ser, de promulgar esa ceremonia compartia, ese enlace entre los cuerpos, vos y yo en ese gesto, ese abrazo, ese pasito, esa piernita aquí pegadita, esa tensión así en su sitio, un poco aquí, uno tanto allá, no te han dicho lo linda que sos, sosteneme este momento, hablame lo que querrás, pero al oído, no digas nada que no quieras, no te vayas arrepentir, vos ya sabés a dónde fuímos, la última vez que vos y yo, jugábamos a este idilio de amor acostumbrado, a volver al lecho cada vez es buena, olvidalo, dejemos esto para otra ocasión, y vámonos directo al vacilón. Dejálo ya pronto por favor, que la cuestión ya está aprobada en comité. Es por placer, olvida el mío. Yo por vos te como el coño. Oh, virgen santa, santo orgasmo. Por fin los dos aquí otra vez. Fundimos es este último alarido. Que ya yo llego aquí también. Siente esta eternidad, cariño mío, pues esto es toda la razón, que nuestro amor ya no haya sufrido de aquella estúpida moral que sostuvo en un tiempo anterior nuestro destino, que a partir de un derrotamos. Metiéndonos en patio ajeno, no libre Dios que hemos pecado. Diciendo en nombre de Dios millones de plegarias, detrás de un ejercicio, un bomardeo. No entiendes brother, no lo entiendes. El mal acecha y nos blindamos o Armageddon. Nos tienes a nostros en control de la misión. Así es la vida. Este es el juego. Les gusta amigos, somos 6 grandes productores. El 7 y el 8 pelean por aparecer. Sacar tajada del negocio. Estamble es esta cima para nuestro sector. La estrategia militar es de pueblos nobles. Productores y navieros. Seguridad. Alarmas. Metales. Minerales. Combustibles. Automóviles. Bancos. Seguros. Finanzas. Consultoría. Moda. Cine. Arte. Diamantes. Enervantes. Armas. Monedas. Mercados. Innovación. Sostenibilidad. Ambientalismo. Entretenimiento. Revolución digital. Apúntate a mi parida. Ayuda a hacer crecer nuestro potencial futuro. Olvida tu desgracia. Pinche gringo, no mamar. Levanta la cara. Recoge las migajas de vuestro último show. Dejen de odiarse a lo pendejo. Hagamos de esto una lección. Azul, rojo, que más da. Vecinos, no mamen. Chingen a su madre. Y váyanse a la verga. No se pongan así. Si saben cómo me pongo para qué me invitan. Ahí se ven.


Fin del comunidado

The military complex first horse loss

The flexitibility of the markets appreciates the dignitiy of the rest of the sectors who trust this country to feel closer to what de Democrats hope to achieve. Worldwide. What makes América cool. Not great, we know. Trust us. We know how much you suck. How low you get. In your greatest moments of glory. With your ignoring the other ignorance. To spell you faith in the 10 golden rules written by the profet HIMSELF, with a fearher from a Quetzal the white man first son stole in one of his hunting trips. We love our guns. Gives us our guns. Proud boys carry guns. Let’s chop somebody from the Democrat party like the Saudi’s do.

How much of this is bullshit?

The American young right wing poets are thinking that in their misserable status quo Stockholm syndrome. Oh, God, how dare you! Oh, God, oh NO. Oh, merry Mary, why, I prayed to you and then with her. Killing me softly with her song. Oh, cat, oh dear. Oh, God. Listen to her go. The truth, the lie, that comes out like that. Inside a church. The holy teachings. The way we adapt the civil ways of acting upon the mirror of our creed. Shouldn’t we provide a place to hold your new beliefs. Oh, start from scratched. There’s nothing sacred. Every joke is valid. Look carefully you are not shooting at the urarmed children or taking justice in your hands. Remember Abu Graib? I do. Do you remember Abu Graib? I do.

Please, stop the music. I can’t hear my voice. I’ve cried and cried. Affraid we’d die.

Venezuela is here to win. The commies are in the house. Call the ghostbusters, please. I’m affraid. Please bring back the Matador. As we want bulls to have it all: our stinking patriarchy declining. The decay of the Alpha Male. Diminished by rules of true democracies. In the votes of the people we believe. We said if first. Freedom shines more here. We are the center of the universe. And fly higher than the sun. In fact is she who follows our light. Our rays project into ther how great we are. Do you think the Sun reckons our existence. Forget God Father: ask the Sun!

Ask the sun, this is my song.

Come along, don’t get burnt

It ain’t right so much delight

The living life at last relax

Flat on my back with sand as bed.

Think not I’m here this is existance

To know and feel and love and be

So great today as life can be.

Cause just now just now

This is how I know

That I enjoy now or never will

As this is the only chance I have.

To say and feel and fly and cry

To be this high for sure transforms

As I know for sure that life is this

greates feeling or believing

as one goes in and then stays clear

For one is this and that other

The fate I take to be who I believe

to be in the quest of being real

real surreal as a king A as surrealy real

real surreal as a king A is surrealy real

real surreal ass king A as an ass is real surrealy real

No, your honor. I did not call that ass names.

This wouldn’t go unnoticed with a female judge. But she would deliver justice much better that them majority males. Except when you choose one of them conservative judge who believe in the morals of the lord according to the white anglican cultural legacy. That’s how far our criticism can take us as a white anglican in whichever county. Either I flee to another state, or else, I’ll be as white on rice as one can be. I ain’t rice, nor white, just brown, as you like to call me. I’m from accross the south wall one. Not the one down south. All the way down to Chiapas | Guatemala. The central american exodus. Do you read the bible? Do you read the pentateucus? Do you follow the tales from the old testament. The adventures of our super heroes? The invention of the codes of conduct. The new angles for understanding. The new roles we are here to play. The game is on. This is our own.

Let’s start tonight.

Let’s have a vote.

Anyone can vote:

God Father bless América!

God son bless the Mexicans!

Virgen de Guadalupe; ora por nosotros.

San Juan Diego; méntales la madre.

Reconcilialos, oh, Padre. Ayúdate del demonio. Te hará falta su perspectiva. Tus morales se quedaron obsoletas. Provocas el fascismo en ciertas personas. La resolución al rito de las armas. No se ha ido ni un minuto del tablero. Este juego de risk es muy aburrido. Se vienen vientos de cambio. Encontramos la resilencia en la comunión de los perdones. Bájenle de huevos, ya les dije. Ya les advertí, pinche blancos babosos. No se me alevresten, tan sólo les venimos a dar un manita. Mira. Huevos.

U-eeeeeeeee-vooosss

Fin del tocarle los huevos al vecino

Oh, qué placer. Qué tranquilo me quedé. Los deleites de los némesis. Al ver el sol caer.

Golman Elizondo Pacheco (tal día como hoy)

Ricky Gervais and Seinfeld

Two big ones.

What makes them funny?

Theree’s always something happens. Of course, nobody is going to watch a show where nothing happens.

Not two people the same. Where are all the people the same? China, maybe.

I don’t what to do. That’s one the worst things you’ve ever say.

A comedian too cool, or too sexy. Driving in rolls roys.

Celebrities is a new class now. It’s quite american. There al always rockstars. Opera stars. Poets, artists… now it’s us.

Poverty… really low class. You give up on the letters half way you go.

Last time we have a fight. Jane and Ricky don’t fight.

It’s a good LOL.

Joyful you say it, not me. Certain culture are comedian, certain no. English has twice as many words as many other language. Povty. You never went to universtity.

If you don’t care what people. You don’t care who gets upset.

Hendnight. The bridal where they hid the bride widow. Don’t tell them. He should marry me. I’ve got vomit on me hair.

Where are going? Are going to Vermont?

Probably the Chinese. As a racist chinesse. I don’t believe it. Cause we are not racist. And certainly not against the chinese.

And I care… why?

You take the fake documentary away and the office is quite a boring show. A normal person trying to do something he’s not equiped to do. The blind spot. He’s trying to impress the camera. Why is anybody interested in a normal persons life. The comedy is in the impresing the audience of that disguise live. Everone will love me. I’m trying to be discovered. It brings it to life. That’s exactly what Golman needs. The fake documentary deal.

Seinfeld is AHA… that’s right. This guy is brilliant.

Comedy is normal guy, or garl, a normal prsn trying to do something the are not equiped to do. That’s what we laugh about. The bigger the blinspot, the more excited it is.

What does he mean about the blind spot? Looking right into the camera. Breaking the fourth wall. Is that it?

David Brent. Fake documentary format. He says something to the camera, and then, we can see that’s not not true.

But what if it was true. That’s the point in Golman’s selection. That’s why I have to deliver a script that might other wise be all about the bit. And then we deliver the results. The faked ones, with those blind spots in it, and then the obtained ones, as if by chance the office got some big wins. Unió Atletico d’Horta, or FC Barcelona, get to pursue further from this minor character’s ambition to conquest the everest of futbolart: to play again the sport with the local club.

Very brilliant.

Why do you like the V shirt. It makes me look like I have a neck.

Comedic trait I’d like to have. The humanity of Laurent Hardy. I pause the show. Nowadays you can do that. That killed cinema according to Peter Greenaway, back in 1983. You mess with continuity. The show’s been paused. I want to know what Ricky Gervais means by giving away one of his big secrets: who’s he stealing his comedy from? So I write what I hear: Laurent Hardy. He must really be funny. Only, right before I pause I hear: those two idiots where trying to prove they were more idiot than the other. Or something like that. Two idiots? Two people. How do you fit two people into one name: Laurent Hardy.

I said I paused it, right? So I did. I google Laurent Hardy. Something weird came up. Some officer from the EU. Nope. So I tried something else: Laurent Hardy comedy. That should do it.

Laurent Hardy comedian images search

Ohhhh…—I said to myself, as I’ve unveiled the secret: «El gordo y el flaco». Never ever in my life had I questioned that the name of these two characters was that one. It was coming from their English name, certainly: «Fatso and skinny», or the like. But it wasn’t the case. Laurel & Hardy, I guess those must be their names, huh. Characters have names. And sometimes the show’s name is the character’s name, right Seinfeld? Of course. I don’t know if in the case of the Spanish version the characters ever call themselves by their names, of if the keep assuming that they relate to each other by calling themselves: Gordo and Flaco.

So Ricky, the fatso, and Jerry, the skinny. They’ve introduced themselves into these dual character bit. It certainly works methaphorically. I don’t know if that was the intention, nor is it my intention to call Mr. Gervay that, as if he wasn’t aware. He’s certainly powerful enough to mitigate such a petty blow, plus he’s got enough cushion to dissipate the energy. And you don’t want to mess with Mr. Gervay by calling him anything cheap, as he might comeback with something that he’ll bury you in front of the world without pitty. The crushing from a Lord from the upper bouroughs. Certainly you don’t want to get under the skin of someone you admire and laugh with. That’s the kind of mistake that get’s you excluded from the pack. But, hey, he’s not really thin skinned, in that way.

Who in the translating committee decided to go for «El gordo y el flaco»?

Ricky’s laugh is a bit itself. It’s hillarious. Like Mozart’s. Or so we think.

As you get to punch line you can’t think about something. Hitting a golf ball. You could be interrupted at the beginning, but not at the end.

Fight for freedom of speech. You don’t understand. I know the holocause was bad. I know aids was bad. So, you agree with Hitler? It’s not so much what he said. Terrybly things. Raw and sensitive. The joking about it you don’t like. It was what he did. If he’d just said… Everyone agrees with freedom of speech until they hear someone they don’t like.

A final ending. Hate crime. Will they leave the China joke. Risking ofending one billion people. All looking the same.

If someone doesn’t like the joke… they are funny enough to make you life. They would love you to laugh at their joke. Can take your apendix out? We are not that important? Aren’t we?

Someone standing in front of the tv.

Hamstead like an oligarc. Try oligarc on your toast.

Smuck. Penis idea. Stupid. I’m going here. I’ve got a new idea. Penis getting slammed. That’s a cartoon idea.

English Tudor crap.

Pastry patronizing. It’s a bad thing in conversation, but not bad in business, or in the arts. As a patron. Interesting?

Idea for a sketch. Auzwitz, 1934. Her commandant. Follow the joys of Christsmas, you may go. I don’t celebrate Xmas. One guy on the back react by taking the hand in his face.

I wrote Auzwitz like that. I forgot how to write it properly. Not proud about it. Nor was that my fault. I was introduced to Holocaust in Karachi. Mrs. Kachmar. I might have misspelled her name too. That’s two ofences. For not knowing right. For learning halfway. How much should we know about the holocaust? When should we start to be introduced about it? About Anne’s age? How is that holocaust story relate to us? As human beings? As member of this society? As our ________ nationality? I felt it was important. Ever since, WWII has been an inconclusive learning experience that cannot be completely understood by films. Or could it?

Auschwitz

Greatest joke ever. A holocaust victim comes to Heaven and meets God. Without hesitating explains a Holocaust joke. God doesn’t like it. He doesn’t laugh. That’s not funny, He says. And the holocaust victim says: «Oh well, I guess you had to be there».

It’s not Ricky’s joke. He’s heard it. Now it’s become a thing that’s been magnified by him remembering it. He goes on about the scenarios of the joke. If God think He was there, why did he just stay still? If He wasn’t there, where is His omnipresence? Where is God’s free will? Since he is there at all times, he’s still there, in the holocaust, as it takes place in another time-space dimension. Must He be judged by that? Should there be a Holly Trial in the Judgement day mirroring Nurember, in a diferent celestial estate? Certainly not, according to Ceasar.

Praying to the God who didn’t stop the holocaust.

The chances of us being us. 1/400.000.000.000. Like a dog in a car.

As long as no one’s hurt, I like the biggest possible disaster.

Pollution warning: stay in your house.

Hot eyeballs.

The Ricky. 400.000€. Have you run out of things to talk about?

Picture of baby Hitler.

There he is… in the bottom right corner: Ricky.

Psi-fi. You go back to strangle baby Hitler.

Surviving 12 minutes after a modern collapse.

Full body cast.

All those things about the Chinese. You can’t help what you think. You can help what you say.

That’s good. Do that again. I can’t.

La espada de Damocles me oprime

Ya no tengo salida. La espada se acerca a mi piel mientras ya no tengo más espacio para recular. El éxito de mi fracaso está consumado. Mi historia me arrincona en la huida hacia el final. No hay más. Un último respiro. Un suspiro.

De alguna manera los griegos de la antigüedad tenían el referente presente de lo que les arrinconaba a ellos a salir de un pozo oscuro en el que sus vidas habían escalado en espiral decadente. No es un tema nuevo. La humanidad se topa consigo misma en la inmesidad del abandono que cada individuo perpetua con su angustia. Y ¿cómo salir de sí mismo? ¿A dónde huir? ¿Cómo escapar?

Mi única salida para evitar que la espada me acabe decapitando es tener fe en esa alternativa, por poco probable que resulte, que despeja todas las tormentas. El alivio de los mares tranquilos en los que navego hacia la isla en la que finalmente encontraré mi destino. Alguien se ocupará de amenazar mi porvenir, inclusive en ese último trayecto. Satanás está ahí para asumirse antagonista de nuestra biografía, como un par de Dios Padre, que tiene el poder inmaculado de asistir como contrapeso al desafío del héroe que debe librar la batalla más épica de su existencia. Ese es el destino de nuestro periplo.

La espada de Damocles me amenaza y cada vez más le pierdo el miedo. Si me vas a matar, hazlo de una vez. Hijo de la gran puta. ¿Quién te crees que eres? No puedes conmigo. Ni podrás apagar el espíritu de mi destino. La batalla se libra en la oscuridad del duelo continuo de nuestra psique.


La paciencia sigue obsesionada con su tránsito lento y pausado, a pesar de las palpitaciones extremas que intentan desacreditar su tenacidad.

La perseverancia tercamente se aferra a esa idea en la que nadie cree. Sin duda el fracaso no es una opción, pese a encontranos de cara en cada esquina que doblamos.

La resistencia ha seguido sumida en un estado fuera de sí por mantener viva la pulsión de la pasión con la que se arremete una cima sin temor. Las piernas cansadas ya no saben si aguantarán el próximo reto, pero se aferran a no claudicar.

La prudencia sostiene el mundo sobre sus hombros. Y no saltamos ante la injusticia que escupe en nuestra cara un aliento fétido de recores, envidias y desidias. Quizás no sea el momento.

La concentración se inhibe para dar paso a la locura, que se planta en todas las esquinas que nada tienen que ver con el objetivo central de nuestra esencia. Pero a ratos vuelve, como quién sabe que tan sólo aquí se abonará esta tierra en la que sembramos hace tiempo nuestro porvenir. No olvidemos… ¿qué objetivo? ¿Qué sentido tiene? Anda, vuelve, aterriza una vez más. Enfoca tu espíritu con la pulsión última de crear un espacio dual en el que encontraré lo que intuí un día que sería el puerto al que llegar.

Los pensamientos reflexivos me nublan la consciencia con la ilusión de alcanzar el objeto exacto que buscaba en una metáfora impecable que no deja lugar a esa única esencia desnuda y poderosa que ilumina todo en este punto. Es un espacio al que se accede con la llave de quién cosecha con el tiempo a su favor aquellas preguntas que algún día debía desvelarse ante un yo futuro que no estaba ya alerta de tal periferia. Escribir sin duda ayuda a que esas derivas encuentren su sitio, en este mismo instante, pero más allá, en otros multiversos, y en otros espacios temporales que ni tan sólo nos planteamos controlar. Pero vuelve, y se revuelven con otras que a penas han visto la luz del día, y se confunden, y se funden, con renovados espíritus que se explican, por sorpresa, en el otro. La revelación de nosotros mismos en un acto reflejo que nos aproxima a otra unidad fuera de nosotros. Y todo, de pronto, se asienta en un sentido emergente.

La capacidad de análisis se reciente. De pronto no tenemos más maneras de explicar lo que tenemos enfrente. La vida. La estrategia. Nos vaciamos hace años. Y ya no queda nada. Nada tiene sentido. No hay más vueltas. No hay visión alguna. Ni misión. Ni tan sólo valores. No hay mapa. Ni análisis interno. Menos externo. Todo se perdió cuando volvimos al sitio del que pensamos que nunca debimos haber partido. Pero ya no era lo mismo. Ni había nadie ahí. La vida cambió y nosotros nos quedamos anclados en un pasado que ya a nadie interesa. Nos comió el mandado un ser inferior que no supimos espantar. Záquese. Se nos coló la sanguijuela. Nos arruinó la fiesta un colado. Yo un día pensé que sabía cómo hacer esto. De manera pragmática. Lejos de cualquier floritura futil. Pura síntesis de un proceso contrastado que estudié durante años para extraer la resina del licor más útil de cualquier gesta. Pero un día decidí no hacerlo más. Caí en el fondo del abismo. Y de ahí no me moví. No arrastré mi sombra, ni maldije mi fortuna. Abracé el infierno que las plantas de mis pies lamían. Dejé el otro mundo muy lejos, y desde abajo reconstruí mi vuelta. Mi capacidad de análisis se convirtió en un camino alejado de la luz, en la armonía en la que tan sólo yo podría concebir para volver a aportar otra perspectiva colectiva de la última emergencia necesaria de nuestro sistema complejo social. Me perdí en mi mismo. Me absorbí debajo la piel succionado por los latidos inertes de mi organos vitales. Me convertí en todo lo contrario de lo que habría definido construir, por la simple idea de asistir a lo contrario de lo que habría de ser. Al ser lo que tenía justo aquí para construir con ello algo con sustancia. Me enfermé en la reiteración de las mismas historias que me habían llevado hasta aquí, convecido obstinadamente que no tenía otra alternativa. Me convertí en un camino que se cerró todas las salidas, y me condujo al tunes del cuál todavía hoy no he conseguido salir. Porque un parto dura nueve años. No se deja atrás un paradigma contrastado con un bufido de lobo feroz. Es alrevés. Las historias que conducirán a otros paradigmas serán las que consigan afianzar literariamente la posibilidad de trascender a toda la mierda acumulada que dejamos que se enquistara en el proceso evolutivo de nuestra sociedad, mientras abrimos los canales de comunicación, y las transmisiones de radio, y el entretenimiento de masas, y le tuvimos miedo a las mismas pollardadas que nos inocularon en el esquema educativo en el que decidimos creer y crecer. No fue una elección. Ni tan sólo una democracia. Fue un simulacro perfecto. Y nos llevó a todos un proceso largo hasta llegar a darnos cuenta el sitio en el que nos encontramos con Big Brother. Y resulta que al final, las ideas que contruyen quienes somos están fermentadas con las falacias necesarias para que nos demos cuenta de su existencia, tan sólo para confirmar que preferimos estas a las que los otros, aquellos, nuestros némesis, adhieren sin pensar ni un segundo a los pilares sagrados de su liturgia: su lucha.

El sentido práctico, no se cuando, lo perdí. El surrealismo español me pareció el único proceso creativo que valía la pena rescatar de las cenizas en las que se quemaba toda la añeja tradición de una de las naciones más ancestrales y demenciales de la historia de los reinos de los cielos. Nunca antes una fogata de Sant Joan había llegado a acumular tanta mierda para quemar en una misma noche. La gente se dio cuenta de que valía la pensa que lo abandonáramos todo en este acto final de gratitud. Por la relación que el Altísimo guarda, aún hoy, con el dictador Francisco Franco, sentado a la derecha del padre, habiendo arrinconado a Jesús a su lugar: a la izquierda. El orden sacramental acaba de contruirse con un último grande de España que subió al cielo por la gracia de Dios, en un hospital que llevaba su nombre, y cuyos nobles profesionales de la salud, tuvieron a bien dejar que la providencia invadiera, una vez más, de la mano del Espíritu Santo que tan bien se siente en su capital en la tierra, Madrid, para culminar el acto más alto de la fe católica, apostólica y romana: que un español señalado por Dios Padre acuidiera a su presencia en la asunción del espíritu, y cuerpo, del caudillo. Fue días después. Ya en el valle, uniendo para siempre, la grandeza de España con la comunión del Caudillo con Dios Padre, a su derecha, por los siglos de los siglos…

La objetividad me fue erosionada con tan elocuentes velos por doquier. Fui víctima de la alteración de la consciencia por vías voluntarias, forzosas y perentorias. Me obligué a comulgar con las antípodas de mis posturas. Sentí la necesidad de transitar al otro lado de la luz. Y llegué a fundirme en el infierno con lo que quedaba de Satanás, que tuvo paciencia conmigo. Y despúes, de la mano de Jesús, conspiré por construir una alternativa a la que un hijo usurpador había venido a construir con falsos testimonios que nublaron la consciencia de mi padre, quien, en medio de la demencia que sufría, suplantó el sitio que tenía mi hermanillo en las cortes que adornaban la eternidad de los cielos. Dios Padre había adoptado a un hijo facha, aunque a él no le gustaba asignarnos etiquetas los unos a los otros, a pesar de que el nuevo se atrevió de llamar a Jesús… rojo. Y ahí no le pareció tan granve a Dios Padre. Como si la eternidad no fuera suficiente, ahora debemos aguntar al hijo usurpador facha, y a un Dios Padre que le ha comprado toda la basura de mentiras con las que papá finalmente ha perdido el curso de lo que significa realmente la comedia humana. Jesús y yo lo hablamos muchas veces: Él no lo entiende: no es humano. Nosotros sí. Conocemos a los Franciscos Francos de nuestros tiempos. Los hemos visto mil veces en los lugares más cotidianos de nuestra surrealidad española. Nos los metieron hasta en la sopa y ahora lo hemos visto claro. Nuestra simple presencia les ofuzca. Nos quieren en la cuneta. Los rojos se borraron de la faz de la tierra, porque a sus ojos, Franco los desterró. Somos lo Caines que una vez más Dios Padre ha asumido que no merecemos ser parte de su rebaño. Hasta aquí llegamos, Papá. No hace falta que lo volvamos a debatir en la cena de navidad. Ya sabemos que le has tocado su cojón sagrado a tu nuevo hijo predilecto. Nosotros ya no tenemos nada más que hacer aquí. Por eso volvemos a la Tierra. Allá a dónde tú no has vuelto. Fuimos nosotros, Papá. Te lo recuerdo. Y es nuestra humanidad, esa mitad, la que tú nunca podrás palpar. Tú no eres como Zeus. Con Él me entiendo mejor. Tú no puedes alcanzar las contradicciones de nuestra construcción social, por más que tu omnipresencia te lleve a dictarle los textos a los escritores de derechas que aún quedan en el sector editorial español. Oh, Papá… ya no me importa que nos hayas abandonado. Al final, no te tengo ningún tipo de resentimiento. Pura gratitud. Y eterno retorno. Porque un día te darás cuenta que él hijo predilecto al que ahora atiendes con tesón, no es más que aquél becerro de oro, convertido en toro Osborne, con un par de cojones. O quizás, por un destino sagrado de su providencia, con uno sólo, por la fijación inmaculada que su piedad le llevó a cargar con esa cruz para levantar el reino de tu santificada y endiosada unidad del reino de los cielos: España. Si un día me extrañas, me encontrarás con el resto de las divinidades fusionadas en la risa eterna con la idea que nos alienó: que eras tú el único.

La disciplina se desmuestra en los entrenamientos. Se juega como se entrena—dice un tribunero. Ni puta idea. A esta gente no se les puede permitir seguir mandando como si de ellos fuera el coto de caza. Su cinismo es inmortal. Y no tiene fronteras. Me ofrezco como ofrenda a los dioses de la pirámide. Si con esto salimos del atolladero, me doy por bien servido. Prometo someterme a un escrutinio del desempeño de mi obra. Y mis resultados hablarán por mi. Usaré el mismo racero con el que medimos a los demás, y servirá, para que nosotros mismos nos demos cuenta de qué manera somos parte de la reconstrucción de un mundo nuevo: un mundo NEW. New Barcino.


Mi psique se desdobló. No tuve manera de detenerla. Tomó las riendas y se desbocó. No la culpo. Todo lo contrario. A partir de hoy, estamos más unidas. Es más, estamos más unidas con Cristo… para siempre.

Se escuchan las risas del resto de los Dioses. De todos los tiempos. De todas las latitudes. De todas las culturas. De todas las presentes…

ALLS

Eterno confinamiento

De pronto no sale nadie a la calle. La idea no es nueva. Pero eso no es lo peor. Lo peor es que no es vieja. No se hace vieja, pues. Sigue aquí presente. Es la actualidad de nuestra vida en pausa. Y mientras tanto nos preguntamos qué es la vida, sino aquello que vivíamos. O quizás esto, en dónde ya estamos a la merced de las conspiraciones más ridículas de la historia, impulsadas por las mentes más diminutas de la barriada.

La vida en sociedad está en manos de nuestros políticos y de la economía. Los narradores de la actualidad nos pintan las cosas como creen que son, o bien, como mejor se vende un bacalao que da igual si existe o no. No hay más realidad que la que la gente replica con temor en las redes sociales. El tiempo se ha disuelto, y lo único entero que queda es la paranoía.

Los lazos fraternales con los seres humanos se han debilitado, al tiempo que se han destrozado todos los canales de prosperidad de un plan global para el bienestar y el desarrollo. La agenda universal está plagada de virus que se infiltran con troyanos que pretenden espiarnos a toda costa, en todo momento, con ningún propósito en particular, y todos en general. La vida pues se ha convertido en una bazofia de historias nimias que dan pena leer. Los opinadores son más célebres, en este nuevo contexto, que los escritores con cara y ojos. Ya nadie tiene cara. Puras banderas.

La tela ha vuelto. La tenemos en la cara. Ya sabemos lo que representan los vecinos con su presencia o con su ausencia en un balcón. Nos queda la duda de lo que será esto cuando todo cambié. Lo que sigue no está escrito, pero quienes tienen el control tienen dos ideas centrales peligrosas. Y ninguna de ellas persigue un bien común, más allá de la acumulación del poder, por vicio. Porque el poder se ha colocado en un sitio en el que ya no nos gusta lo que sale representado por el pueblo. Y el pueblo, ajeno a la verdad, se tira a la contienda con los ojos vendados para asomarse a la ignoracia compartida que se despliega en plaza pública como quien mira a los ojos a un toro de lidia.

La tradición muere y el porvenir ha suplantado el futuro con una especie de régimen eterno del 78. No hay acuerdo ni pactos. Ni siquiera queda estado para repartir. No queda impulso vital que nos permita seguir siendo lo que un día fuimos, porque todo eso ha quedado enterrado en las tierras de regadío abandonadas en el campo vacío. Montañas desoladas con paseantes que no quieren aire fresco, ni veredas, ni estar aquí. La voluntad más grande es la de marchar de aquí. Pero no hay a dónde ir. El despojo de lo que un día fue se utiliza como grieta para espantar la noción absurda de un porvenir sostenible de una hipotética economía circular. Nunca fue cierto nada. Y ahora, de cara al cambio, tampoco el pasado encuentra sustancia en lo que nos queda de razón. No quedan neuronas buenas. Las hemos dejado atrás en la pandemia. Se nos escapa lo poco que se cuela por las alcantarillas. Allá, el el submundo, se entierra un tiempo que no será nunca más lo que un día pareció ser. Y enterrados estaremos unidos en la perpetuidad de lo que nunca fuimos. Nos perdimos en un pasillo eterno de paso doble, mientras el tango que salía de los megáfonos nos anunciaba el final de un sufrimiento que se estiraba sin fin entre la angustia compartida con la persona más cercana a dos metros de distancia. La corrida seguía su tercio sin que nadie permitiera que volteáramos a otro escneario. No quedaban más permisos ni grados de libertad en la conciencia que se esfumó con el último luthier.

No hay más baile que escuchar mientras se pierde la conciencia de quien uno es en medio de una playa cuya arena ha sido sustituida por espinas. Los faquires han tenido su verano con la cama de espinas que se tiende entre la toalla y el baño. Al sumergirnos en su inmensidad, tras el calvario de las espinas, nos encontramos con el chapopote y las miserias que flotan a su alrededor, que nos dejan la piel lisa, y en aparencia nos queda un piel más tersa y brillante. Lo que prometían los cosméticos ahora lo tenemos a nuestro alcance, como el maná de un tiempo de reconstrucción facial. Nuestro gesto de alegría mutó al anhelo eterno del final. Pero esto ya no se le espera. El rey ha dispuesto sus recursos para que la caridad esté presente fuera de palacio por la gracia eterna de los nobles, que no han perdido ni un segundo administrando las migajas de lo que donarán el domingo al salir de misa tras el sermón que satanás pronunciará en el púlpito de la columna montado en el toro alado ante la mirada resentida del toro alado.

La comunión de la diversidad se fundió en un pozo que excabó el último recurso que una multinacional expropió de los últimos dueños legítimos de la propiedad. La Tierra ya no tiene vuelta a la normalidad. Nos estancamos en la cárcel de nuestra vanidad. No supimos cuándo nos engañaron por última vez. Ni tampoco recordamos la primera. Lo que es cierto es que ya no queda fe en ningún sitio. Ni dioses que asistan prestos a la plegaria de los santos inocentes. No hay niños, ni niñas en el alfabeto. La posteridad tiene fecha de caducidad. Hemos decidido abandonar el barco mientra los músicos mantienen esclavizados a sus instrumentos ante el desplome matutino de la bolsa. Los ecos de la entrada de los jinetes se retransmite por las redes sociales con los memes de sus caras de verdad. Cada facción ha elegido los sospechosos habituales de nuestra percepción, cada vez más precisa, de nuestra última neurona. El último sitio seguro en el que finalmente encontramos la paz.

La persecusión no cesa. El tiempo en pausa nos obliga a consumir cualquier basura que se presente en un timeline que nos posee. No tenemos tiempo para contrastar. Ni siquiera lo deaseamos. Ya ni vemos quién lo manda. Si asusta cuenta. Todo por ceder a nuestro impulso de que todo esto termine. Hay un movimiento que alimenta la ilusión de que todo esto que un día fuimos volverá. Que recuperaremos la gloria de tiempos pasados. Un pretérito perfecto. La sombra de lo que un día fuimos. Algo que nos permita arrastrarnos de vuelta a nuestras complicidades con los añorados amos. La salvaje situación de los temporeros que encima ahora se quejan de que les demos la oportunidad de sacar la cabeza de las aguas negras mentales que los cortejan. El olor intenso de los restos de pescados dejados al sol para ambientar el desconsuelo funciona a las mil maravillas y atrae todo tipo de criaturas, desde zopilotes venidos desde África hasta larvas novicias que se estrenan en la luz para asombro de los chiquillos que relamen el suelo con su inocencia socavada.

Si acaso no quedan ganas de entretenernos con el último augurio de un centauro que se ha puesto a escribir, o replicar, la misa del domingo del Belcebú. Los mensajes son muy parecidos entre sí en todas las barriadas. La consigna viene del altísimo que tiene todo tan claro que decidió ponerlo todo, esta vez, en memes que reflejan con transparencia aquello que debía ser combatido. El comunismo no tendrá ni un respiro en el contexto decimonónico de la revuela apocalíptica. Los tiempos de disfraces sociales y máscaras virtuales se ha convertido desgraciadamente en el vulgar esfuerzo por escoger un filtro que nos oculte, a nosotros mismos, quien realmente somos. Hace tiempo que lo olvidamos, de tan bien elegimos los impulsos de tiempos esclavizados de un amanecer desprovisto de risas. El humor quedó sepultado tras las sentencias concatenadas de los controladores de la moral. El espacio de recogida de las almas se materializó en las nuevas estatuas que se erigieron para nublar nuestra cultura. No hubo sitio para nada más. Nunca más nadie confió. Finalmente sucumbimos al zumbido de la luz. Nos fuimos directo al matadero. El flautista nos lo advirtió. Algo sabría.


Golman llevaba cuarenta años de cuarentena. No se había presentado aún a la contienda. Había decidido esperar hasta entender por completo las consecuencias de sus elecciones particulares. No sabía cuál de todos los juegos debía preceder en su narrativa reconsturctora. Siempre cabía la duda. Dudar más siempre ha sido la manera que encontrar nuevos perfiles sobre los que dibujar el último mapa. Sus libretas le habían proporcionado todos los ejercicios necesarios, los 99, para estar preparado para un único despliegue definitivo de su revelación descomunal. El presente, finalmente, había llegado aquí para quedarse—pensó.

Vivir en el presente tiene varias implicaciones. No sabemos si esto durará más allá de esta mañana. Como el trabajo. Ya hace tiempo que dejamos de creer que esta será la falacia sobre la cuál podremos reestablecer el sentido de nuestra existencia. Se destruyó el cielo que sostenía nuestra fragilidad, y de pronto, sin esperarlo ni buscarlo, estamos en medio de la escena que despliega las trombas de un alud que se aproximan a mi entierro. El tiempo de un inmortal que baja a la vida de los mortales está marcado por su intrascendencia en nuestros términos finitos. Ni siquiera Jesús podía confiar que estaría ahí por siempre, sino que debía volcarse sobre los sucesos que se fueran dando para el devenir resultante de su performance de reconversión. Los hechos hablan de sus andares por el reducido mundo que pudo recorrer a pie. La dimensió de su mensaje debía constar como metáfora para que fuera más elocuente que la fuerza acumulada de los tiempos. La normalidad siempre está en la tranquila siesta que el león se permite en la sabana mientras todo sigue igual. No hay contienda sin la pulsión de un mesías que pretenda poner todo patas parriba.

La rebelión pues seduce las mentes de nuestros detractores. Cualquiera que esté en la cima tendrá un sequito de conspiradores en búsqueda del poder. El proceso de sostener los intereses de quienes ganas a pesar de la farsa que decidamos encumbrar. Lo mismo da, a no ser que nos esforcemos por encontrar un balance sobre las desigualdades sistémicas de todos los tiempos, hasta el inicio de los mismos. No econtraremos tiempo entonces para saber cómo actuar en sistema nuevo si debemos revisar todos los expedientes pendientes en los juzgados. Todos somos culpables de este desvario. Y también de la incapacidad de este sistema por presentar vías más frescas para matizar las diferencias y las injusticias, para vivir más allá de lo que nos pretenden vender, para saber estar a pesar de cualquier desajuste estructural del último plan que nos imaginamos posible, antes de la última debacle. Todo está a punto de caer. Y no nos queda fuerza para volver a empezar.

—¿Será este el momento?—Golman sopesó. Podría ser. Solo bastaba poner la máquina a andar. Darle un sentido a perspectiva desde la cuál el cambio se procura asimilable. Como nuestro respirar. Como fundirnos en un abrazo. Como despertar acompañado.

El día de la anunciación finalmente se desveló. Y por fin nos encontramos en la cuenta atrás. La reconstrucción social de una estructura mental que nos traspasa. Hay una puerta que cada uno debe traspasar por su propia cuenta. Y tras ella, todo. ALLS.

9 minutos para una historia completa

Tengo que crear algo. Es un imposición que me impongo. Porque creo que aleatoriamente podemos encontrar los caminos que necesitamos transitar. Entonces no hace falta nada más. Simplemente lo que nos topamos se convierte en lo que somos. Y lo que somos es lo mismo que lo que escribimos. O lo que pensamos. Y a veces pensamos y no escribimos, podría decir cualquier persona malpensante. Es verdad. Así es. Y en ese instante estamos siendo, pasajeramente, desapercibidos. Por nosotros mismos. A no ser que consigamos blindar esa memoria para siempre. Quizás explicando ese pensamiento en el formato de una historia. Contando un cuento. Todos tenemos cuentos que contar. Quizás esa es mi máxima perversión: no contarlos. Quizás debería poder escribir más cosas convencionales. Cosas que se entiendan. Cosas que vayan a alguna parte. Y entonces tendría en mis manos todos los cuentos que me han cruzado por la cabeza. Que no son pocos. Y mi vida tampoco es tan interesante. Pero en cambio, voy tomando de cada cosa lo que puedo para luego escribirla, por un mal hábito, o vicio, que tengo. Escribir como manera vivir. Escribir porque sí. Por lo que dicen que ayuda a centrar las ideas. La cabeza. Para escapar de ellas. Para no volverme loco por completo. Quizás para hacerlo. Quizás por asumir las contradicciones que dictan mi pesar. Y por eso, para ser infeliz, procuro la felicidad que gozo ante un teclado. No de aquellos duros Olivetti. Puach. Escupitajo en verso. Mentira. Todo es mentira. Y ficción. Y un cuento. Pero no amo la escritura. Ella me posee. Y no tengo salida. Ni perdón. Quizás esa es mi cruz. Jesús, escucha: ¿tú qué sabes de escribir?

Jesús medita el mensaje que recién le llega.
Al menos sabe leer.
Escribir, dice.
Hum...
Eso es para los mortales.
No se dan cuenta que no yo soy del todo mortal.
Yo no soy del todo humano.
Al ser algo más que humano, hermanos, no soy como ustedes.
Hermanas, no hablo con vosotras.
Vosotras estáis exentas.
No: esto no saldrá en el examen.
De haber dado clase lo hubiera petado.
Cada sermón fue una lección.
Cada parábola una liturgia.
¿Por qué escribir cuando oralmente puedo explicar el cuento?
De haber escrito se habría manipulado en sentido por construir.
No todo lo que dije quedó grabado.
Ni todos los que me escribieron captaron el sentido.
Pero lo que quedó se mantuvo por los siglos de los siglos.
Gracias a los que escribieron.
Yo podría haber escrito.
Pero opté por no hacerlo.
Escribir, en esas circunstancias, habría maniatado mi performance.
El directo llega más a según qué audiencias.
Mi verso era pobre, y por eso di paso a Mohammed.
Él sabría entender el lazo y la poesía.
Y Dios Padre así lo quiso.
Por eso me abandonó.
Yo no entendí.
Al tercer día se lo dije.
No lo entenderías —me dijo.
Y nunca lo entendí.
Hasta el día de hoy.
Que escribo por primer vez.

Necesito mi libro

Mi libro está listo desde hace tiempo. Pero no tengo editor. Ni tengo lectores. Soy un libro que no existe en el mercado. Es decir, un libro fuera del mercado. Un mensaje pendiente de salir. Un mensaje oral. Y si fuera algo así como un wannabejisus?

#wannabejisus

I’ve had better hashtags in my life. Only I’ve never exposed them. Because I was waiting for the right time. And things needed to be in place. And the time wasn’t just rist. At least I didn’t have anything ready. Not the way I was willing to allow it to come into life. My own little Frankenstein.

I write monsters. And novels. And short stories. Sometimes just titles. Complete. Like the monster still there. Better. Heavenly.

I am heveanly.

Francisco can have a say about my whereabouts.

Ligia too.

Fini too.

Adrian too.

Ito too.

Mi tata too.

Edu too.

Harriet too.

Lau too.

So I’m to be judged. They will make the plea. The judges. The lawyers. The witnesses. The defence team. The judicial system. Everything is new. Brand new. In fact, it’s just come out of the mind of the beholder.

We got a chance to be.

We were given hope.

Like that other time.

Remember.

No doubts.

Just one wholy true: alas, ALLS.

Mi soledad me aparta de ti y me acerca a ALLS

No se le podía entender a Jesús a dónde coño iba con todo esto. La mamá estaba desesperada. A qué nos lleva su mensaje de amor ante tanta incertidumbre en el aire. Mira los romanos pasándose de verga con sus impuestos. No hay derecho. O sí: el suyo. Así qué fácil. Comunistas.

El mundo va muy mal. Todos discuten con sus némesis. Y se encuentran fácilmente ante la dramatizada mirada de odio hacia todos aquellos que desprecias: los otros. Los némesis ocupan ese lugar en tu corazón, pero sobre todo, ocupan ese gran lugar en tu mente. Piensa en un güey del América.

Ahí está todo.

Al pedo.

El futbolarte es así.

Yo simpre digo lo mismo. Que no quiere decir que venga aquí a hacerles de su pendejo. ¿Qué? ¿Quién se creen que soy? ¿Su achichincle? Ahhh, chingá. Pues ¿desde cuándo? ¿O cómo? A ver, dime.

Yo como digo una cosa, digo otra.

Te puedo cantinflear y alburear al mismo tiempo.

Seas tornillo o tuerca.

Y en la pista de baile nos fundimos.

Como esta canción que rola chido.

Como este toquecito que te doy.

Date, musa linda: en verdad eres artista.

Ven, bailemos, tu y yo hasta volver.

Y de pronto, en un instante en la pista de baile nos fusionamos en un ser. Es un gesto único al que sólo accede quien sabe bailar con el alma. No todos tienen el don. Esto es así. No había vacuna para todos. Ni respiradores suficientes. Debemos lidiar con la escacez. De la mejor de las maneras. Como si el poeta fuera voz, y la mujer, la matriarcal esperanza de un tiempo nuevo. Un tiempo NEW. Sin dejar títere con cabeza. ¿Qué parte no se entiende de esa expresión? ¿Acaso vos, títere con cabeza, merecés que la guillotina te salve únicamente a vos? ¿Quién coño te has creido?

El títere DIOS.

La única respuesta que salvaba el pescuezo era esa. Y puto títere va y la suelta ante la incredulidad de los presentes que llenaban eufóricos la plaza real, para asistir por fin a la liberación de todos los credos: la muerte de Dios. Al que descrubrimos títere. Su poder, o su labia, le salvó de la guillotina, que traímos desde París. A nuestra nueva centralidad: la plaça del NEWREI.

NEWKIN.

I hereby present to the people a new kingdom from above the heavens. One holly place, right here, right now: ALLS………

La confesión del padrecito de Comala

Finalmente nos encontramos, Pedro Páramo. Me había estado esperando toda la vida. El libro estaba ahí. Juan Rulfo no tiene prisa. Ni yo tampoco. De ahí que no nos hayamos dirigido palabras agrias para redondear nuestra indiferencia mutua. Pero yo sabía que tenía algo pendiente. Que ahí había algo para mí. Y no me equivoqué.

Leyendo una edición de Seix Barral de Obras Maestras de la literatura Contemporánea, de tapa dura, no me atrevo a escribir en sus entrañas. Ni siquiera a doblar sus páginas. Tengo una especie de pudor al leer por primera vez a Rulfo. Y al objeto en sí. Tan bien parido, con esas páginas amarillentas que parecen uno de esos libros de una biblioteca de abogado, que nunca se han leído. O lo contrario, un libro de una bilblioteca pública, novecientas noventa y nueve veces leído. Como una personalidad tan fuerte que su aura impide que nadie se atreva a alterara esa fuerza.

«Todo esto que sucede es por mi culpa -se dijo-. El temor de ofender a quienes me sostienen. Porque ésta es la verdad; ellos me dan mi mantenimiento. De los pobres no consigo nada; las oraciones no llenan el estómago. Así ha sido hasta ahora. Y éstas son las consecuencias. Mi culpa. He traicionado a aquellos que me quieren y que me han dado su fe y me buscan para que yo inteceda por ellos para con Dios. ¿Pero qué han logrado con su fe? ¿La ganancia del cielo? ¿O la purificación de sus almas? Y para qué purifican su alma, si en el último momento… Todavía tengo tengo frente a mis ojos la mira de María Dyada, que vino a pedirme que salvara a su hermana Eduviges:»

Padre Rentería, Pedro Paramo. Juan Rulfo.

No le dio la gana abrirle la puerta a Eduviges por suicida. Todos sus activos se caen. Él, hombre, intermediario de las personas de fe y Dios Padre, dice no. No le perdono ese pecado. El Señor tampoco lo haría. Todo viene a cuenta de la carga moral que lleva encima el padre por haberle concedido la bendición al muerto que violó a su sobrina. No es poca cosa. Se trataba de un reconocido hijo de la chingada, al parecer. Y además le tocaba cerca. Entonces hace lo que hacen muchos padres: dudar de la víctima. Más aún, si se trata de alguien de los que pagan su diezmo. Los pobres no pagan. Son fieles, eso sí. Pero no tienen mucho que dar a la iglesia. Que a su vez, les da lo que puede. Dentro del margen humano de la institución.

Los votos dan un estatus. Hablar con Dios directamente es cosa de los que estudian para ello. Y se preparan para el ministerio del evangelio. Se convierten en los que llevan la palabra de Dios. Y lo repiten al final de cada lectura: palabra de Dios. El libro, la Biblia, está en el centro. Un libro que perdura en el tiempo. Pero también perduran los libros de filosofía griega. Esfuerzos manuales previso a Guttemberg, que industrializa el libro. Antes, pergaminos y códices nos definen las culturas de otras geografías. Otras perspectivas. Más allá de lo divino. Lo social de aquellas sociedades queda relegado a la retórica de las colonizaciones. La cultura superior que aplasta a la inferior. Como si no hubiera habido sincretismo alguno. Si las montañas son lo sagrado, vestimos a la montaña de virgen, y listo. Contamos la historia en retablos. Y las metáforas que interesen de la Biblia se plasman a partir del arte. Los pueblos iniciados, entonces, entran en el camino de la salvación. ¿Qué salvación?

Volvemos a explicar nuestra historia. Ahora con un contexto que incluya el resto de las opiniones. Una vez que te embarcas en nuestro camino, el resto ya no interesan. Todas las religiones exigen exclusividad. Y eso les hace competir por la fe, más allá de los cimientos culturales que hay han ganado con el paso de los siglos. Especialmente las cuatro grandes: cristianismo, judaismo, islam y budismo.

Pensé lo siguiente: necesito una tarta de religiones para visualizar los estados de la naturaleza en términos de creencias globales. Religiones, si adoptamos el calificativo bajo el cual muchas personas deciden definirse como parte de ese colectivo antes de una especie humana mucho más grande, plural y libre, por encima del espacio de a quién creer o no. Creer o no es la diferencia entre un religioso y un ateo. Y puedes tener a dos tipos muy apegados a su perspectiva, lanzando las mejores hipótesis que cada uno de los grupo de interés ha fabricado para sí: para su pespectiva. Únicamente eso importa. El enemigo, señoras, está presente.

Dijo señoras, ¿viste?

El juicio social.

Ya estamos aquí.

Ustedes me van a juzgar a mi.

A mi corresponsabilidad con todo este desmadre.

A quién colgar la letra A roja.

The Scarlett Letter. You know what I mean. Really, we all read the same authors before we leave school. Nobody teaches us to real properly. Until we ramdombly approach the powerful edge of books. More than one. A bible readers reads one book. Not even that often. He/she rather wait for it to come as a surprise on Sunday at noon, to meet the sun. Catholic young boys, in their all boys schools, go to church to actually get to meet a chic, other than her sister. The problem comes with the ones who don’t have sisters. Seriously: this is not profiling. Nor charging the weight on all machos on the shoulders of these few all male childhood experience. Seriously: it’s all here. It’s this way. And I don’t plan to take a step back from my current position, which in fact allows your way of looking at it, which may still be forever the same perspective that you already hold dearest. The thruth. Your own personal truth. Why not you be God? You be HIM?

Only one of these selected group of machos will actually get the grace to be named oficially by the authorities of our assembly to bow upon you the glory of the Almighty Father, as Father shall rule over other possibilities like Mothers taking over. Shouldn’t they? Don’t they already? Oh, God: I’m all confused………

I am only fucking with your mind. You’ll excuse my body belongs to no one, but me. As I am the true bearer of my will, in continuos search for affirmation. Best case scenario I’m at this point affirmatively as I am, there, in the mighty NEW truth, the power of a wonderful place never before been told, as the scripture of a futuristic collective goal to fall into. A thing that comes from the acceptance of one’s incompleteness completenessness. Is a that a thing? Really? I don’t know anymore.

I never closed the door. Only nobody came. I told you it was gone. The world as we knew it. Way back when. It all started by being forced into a group of insolent readers of Friederich Nietzsche with a university teacher some of them already worshiped. Look at what this guy has read. And then you start to read. And play the game. Like a true poet. A true voice. A reader. Oh, man. That’s it. To read: firsth NEW right.

Obligation book culture. We must teach our children to have the level of servitude needed for my business endevours. To be good factory workers. A look inside the Brexit space to evaluate their last 9 months of personal circumstances. We are antagonist of colonial global model. We ought this one talk out loud. Gather around your nine nine team. Behold a public debate like this NEW world has ever seen.

Rules: pick your nine boys and girls to represents your smartest answer to the NEW Commons deal. A deal I’m pushing through in literaure nonesense.

I am a true artcraftman. That’s as much as I am going to plead guilty of. The rest you can come find me at my home. As you know where I live: in Dante Alighieri. Literally.

Ever since I move into Dante my literature has matured. I am a NEW person. I have been transformed already. Do not be afraid. You too can bear this passage. Only, I am here this time to tell you how it went. Nine years ago.

It’s a like of course. It happen in the year 9. That much is true. We can help it. It’s the numerical logic of our time. As a demographic population pyramyd. What else do you need? What else do you want? I am one of those trying to help. I can bring this world to a END. This is the end. And also the beginning.

Are we ready for that?

I believe we are. It’s all in the search. It’s all in the details. It’s all in making sure you can try to reach the sun, like Icarus did.

You get it, right?

Always unsure.

That way feels right.

You doubt your own luck.

You doubt your own priviledge.

You question your happiness.

You dance with lonelyness.

You tickle with death.

You doubt your chances of scoring tonight.

You digg into altered states of consciousness.

Like this.

You allow yourself the passage to the other end.

Welcome.

You notice you don’t feel the discompfort.

This shit ain’t real.

It’s been spinning in my head.

I was keep it locked in.

Purposely.

As if waiting has it’s odds.

And so it’s time to cash in.

Long term investment pays off.

That’s what I please myself to plan for.

I sets me off away from this shit.

Together, this status quo couldn’t be any lamer.

We’ve reached the highest point in the graph.

We are back to demographics.

And I feel the responsability to come back.

So my actuarialart Hipocrates Nietzschean pledge forced me into action: become your superlative being to pursuit the ultimate global NEW system. And design think, whatever that is (by way fuck you all who represent the last trend in your business school teacher theory: chasing a Golman nine dimensions away. So there. I said it. This is it. This is my shit. If you like your stupid series, from whichever outlet you get from, go back to that page. I’ll only keep you glueded to my NEW webpage: double you doblu you dobliu dot golman dot net. Fuck com. FUCKOM.

A NEW city. FUCKOM. The place they went.

At the other edge of duality, you are way the fuck away from them fools.

Duality is dearest. Religion takes a hike.

Science rules. The minds of the collective free souls. We are gathered here today to aknowledge the edge of multiversial minds all linked into a single beat: ALLS………

Mi primera obra en euskera: Golman, papá.

Pasar la noche aquí es mi camino. Que follen a Santiago. Esta es la nueva palabra. Escuchad nuestro último evangelio. Una especie de tercer tiempo de nuestros dos libros sagrados: antiguo testamento y nuevo testamento. Escuchad con atención el NEW testamento.

Yo solo voy aprender a decir estas 99 palabras en euskera. Serán las 99 de Golman Elizondo Pacheco, el último hijo pródigo en volver al pueblo.

Perdonad si me enfilo con una historia que no venga al cuento. Me llamo Golman Elizondo Pacheco, y he vuelto a casa.

Arriba Aurrera.

Es un chiste con doble sentido. Casi todo lo que os voy a contar tiene, al menos, dos sentidos. Y a lo más nueve. Nou, como decimos en mi/nuestra NEW capital: New Barcino.

Sabía que nuestro pueblo requería de mis servicios y por eso he vuelto. Para regresar con la familia que se fue. Y todas nuestras historias. Les estamos en deuda. Somos quienes somos gracias a lo que aquí, en estos montes y estos valles, aprendimos a vivir en simbiosis con la naturaleza, con la noción del valle que sólo los que habitan uno saben interpretar respecto aquellos otros que viven en la montaña.

Son opciones. Alternativas de vida. Maneras de ver la existencia y las posibilidades que nos da para autoreconstruirnos. Eso que nosotros tantas, y tan pocas veces, hemos hecho ya a lo largo de la historia de nuestras familias: las que nos fuimos, y las que nos/os quedastéis.

Bienvenido sea el encontrar de nuestros dos polos. Nuestra dualidad sagrada: New Spain.

En la meseta central este chiste no se va a entender. Ni estas risas. Dejadles ser centralidad. Lo grande y uno tiene su gracia como lema de país. Sólo que no es el nuestro. Y no aguantan que les digan eso. Eso es lo que nunca entenderá alguien que interpreta que la montaña es Sierra Nevada. Y nada más.

Los pueblos libres se autodefinen 99 veces al día. Ni una más, ni una menos.

¿Querías una nueva narrativa?

99 tasas.

Mearos en 8 apellidos vascos porque yo con uno solo, de aquí, nuestro pueblo sagrado, capital de todos los valles, centralidad de todas las montañas, Elizondo les espera para reestablecer el control de tu insípida existencia, hijueputa.

Mae, todo tuanis……… hasta esa última palabra. Acá, por alguna extraña razón no se entendió.

Señores, y sólo señores, en nueve sitios distintos del pueblo, como normalmente se reunen en comunidad ante un evento en el espacio público, en el que esta vez, se topan con un nouvingut: Golman Elizondo Pacheco. Servidor.

Vea, yo vengo de un valle más allá. Es otra centralidad trascendental para lo que vendrá a ser el nuevo modelo. La última sociedad. El despertar de los hombres libres del machismo, y las mujeres que lo celebran, en otros planos, dedicados únicamente a escucharlas a ellas. Sin que ellos tengan acceso.

El mundo nuevo sin machos.

Lo que decidimos dejar atrás.

En algún momento nuestra reconciliación será porque abremos domado a los subnormales.

Los nuestros.

Nuestra propia purga.

Asumir tu subnormalidad superior.

La que cada uno enarbola.

Sin poder escapar.

A nuestra innata estupidez: la proyección de nuestro torpe mal.

Mejor mandar en el Infierno que servir en el cielo.

La dualidad entre los ganadores y los malvivientes.

¿Acaso no es ese el debate?

Tú ya tienes un juicio sesgado del otro. De tu propio vecino.

Cada personaje del pueblo vuelve a ver a su vecino. Y lo (re)conoce. Le hace un gesto. Un aplauso. O un silbido que cruza el pueblo sabiendo. Sin temor. Como el canto de un pájaro local, que si hubiera querido ser nomás el poeta local habría apostado por el tucán, por primera vez aquí en estas coordenadas. Tan nuestras. Tan bien paridas. Joder, que somos la capital de un valle cojonudo. Que tiene la humildad de saberse bendecido por la astucia de los primeros colonizadores que llegaron a los alrededores, pasando por nuestras montañas sagradas, y llegando, río abajo, a la plaza central de un valle como el nuestro. O como uno del Ajusco. O de Valle de Bravo. Donde yo vi las estrellas. Algo mágico: como esto.

Pasar la noche aquí es mi camino. Que follen a Santiago. Esta es la nueva palabra. Escuchad nuestro último evangelio. Una especie de tercer tiempo de nuestros dos libros sagrados: antiguo testamento y nuevo testamento. Escuchad con atención el NEW testamento.