Soy un personaje ruso de Dostoievski

Golman pues

Si acaso rojo.

Si a caso, rojo.

Sí, ¿acaso rojo?

Si cazo rojos.

Sí, cazo rojos.

Rojos riman con hogueras.

La izquierda no supo si armarla de pedo.

¿Nos ofendemos?

Ahora sí.

Esto sí.

¿Ahora sí?

¿Esto? ¿Sí?

La lengua española es un gusto que bebe en copa. El latinito poco refinado toma guaro es vaso. ¿Qué pasa? Algún pedo. ¿Algún pedo?

La literatura más satelital se coció en el corazón de Copilco. Una escena de Golman volviendo a Copilco 300 y la banda entera nos rifamos un Bollywood de algo más que coyoacanenses: copilqueños. Antes que nada.

Antes que nada

No les digo. Sí les digo. ¿Qué creén? Can, kan, can, kan, can, kan.

La ortografía mexicana te salpica en los ojos. Da rabia. Es como nos enseñaron, en buena onda, a leer. Leemos los que podemos. La neta. Esa es la meritita verdad. Por esta. Ira. Ésta. Está. Estate. Date.

Un dait.

Yo soy muy newchilango; dispensenme.

Yo aprendí a ser / y estar en esta dualidad mexicana multiversal. En buen pedo, hay otro camino. Ustedes me lo enseñaron. Lo nuestro es primero, dicen allá. No ma-mes. No ma-men qué pedo los gringos? ¿De poca madre no? ¿De poca madre: no? ¡De pocamadre! ¡NO!

Ya te metiste en un pedo. El pedo ya se fue a la verga. Ahora todos somos gringos. Gringos nuevos. Gringos viejos. ¿Qué, pendejo? ¿Qué pendejo? ¿Qué? ¡Pendejo!

No es lo mismo. Nada es igual.

Todo tiene su qué, y es per se, cosa aparte. Cosa propia. La cosa en sí. Lo que los pinches alemanes no se ponen de acuerdo. La escuela de Einseinstein de postcinematografía. ¿Por qué apetecían más lo rusos? ¿Por qué siguen apeteciendo que son nuestros camaradas? Las risas rusas subidas de tono en un debate universal. ¿Qué digo universal? ¡Qué chingaos! ¡Multiversal! La nueva librería-editorial-sitio en la nube-alaverga, despegamos a su puta madre y nos lleva la santa chingada hasta la mamada que nos venga en gana nos teletransporta al espacio sublimado. El sitio en el que provocaremos el colapso total de todos los canales de comunicación. La visagra de la historia. ¿Por qué matarla? ¿Por qué acabarla? Esa es la pulsión de muerte malentendida; matar. ¿Pa qué matar? ¿Piensa? Pulsión la muerte del otro: cobarde. Para. Piensa. Baja el arma.

Fundámoslas.

Todas.

Al mismo tiempo.

Toma ya, utopía.

Toma ya Utopía.

Toma, ya utopía.

¿Toma…ya? utopía.

¿Toma? Ya. Utopía.

Historias de amor. Literatura mínima. Soy un poeta como Hugol gol; Golman, gol.

Pero me tuve que presentar al pueblo. Y el pueblo libre ascenderme al primer equipo.

La vuelta de Golman se hizo inminente: nuestro último cartucho.

No lo íbamos a gastar en un artículo para caballero.

Un artículo para dama. Mira los pinches pelos que traes. Eso es de puto. Y a mis hermanas, de paso, les llamó cartuchos vacíos. El mejor chiste de la historia. Fui testigo. Como Jesús en mercado a punto de arremeter con mala hostia a los pinches mercaderes. La furia de Jesús rebelde es la bondad más indispensable de la biografía de nuestra idealización del tiempo a partir de un gesto revolucionario. Piénselo, camaradas.

No hay meeting más dificil que el de la plaza pública. Y ahí estuve yo. Y dije lo que tenía que decir al respecto. Y sabemos que puede funcionar de una manera distinta. Yo estoy aquí para cambiar el bounce back. ¿Por qué habrían de ser los pinches gringos los que nos llevan a las antípodas de esta pinche mierda gringa? ¿Quiubo?

Híjole. Te pasaste.

Así piensa mi vieja. Es gachupina, se tiene que entender. Ser así de mexicano con esta intensidad de vecindad es un sin vivir. Y nuestro pedo aquí está cabrón. Y la neta, puro pendejo. Ni uno se salva. Bueno sí, uno: Mario Padilla Padilla.

Mario fue una de las contadas personas con la que me puse en guardia y luché por alguna causa que aquél momento sólo funcionó como defensa personal. La utilización de los gestos del karateca en el salón de clase a los nueve años. El dominio del espacio como un shaolín en el imaginario de un pinche niño del DF que nunca ha visto a un chino en su vida. Ever. Te lo juro; por esta. ¿Está? ¿Se puede? ¿Nomás la puntita?

La mujer nunca alburea. Es lo más heteropatriarcal que puede haber. Negar a la mujer el arte de la jiribilla. Siendo ellas la neta suprema del sentido más cachondo de la palabra exacta. El romanceo de urbanidad eterna de un newchilango son palabras mayores que superan el pinche cuento del sarape de San Juan Diego. No se alebresten. Conténganse. Estensen. Aquí no va haber ninguna revuelta de Iztapalapa. Es lo que tiene Nezahualtcoyotl. Que siguen viviendo en la urbanidad que funciona aquí desde que ya eran un millón nomás ellos solos, mi capitán. ¿Qué hay que hacer? ¿Qué dice su manual de conquistador?

Nomás Perez Reverte no sabía dónde arguir que la conquista no requería manual. Se trataba de la obra transformadora de nuestra monarca que muy sabiamente supo alinear los intereses de las grandes familias nobles que correspondían a la gallardía de la lucha de la prominencia de nuestra obseción heteropatriarcal machista de la voluntad de invadir desde Polonía hasta New México. La última novela del primer novelista olmeca que vuelve a la vida desde el mundo de los muertos. No les dije que era una pinche visagra.

Ahora se aguantan. Ahí les va la historia de cómo les metieron la pinche verga enterita por el Chicharito Hernández.

La capital se derrumbó otra vez.

De risa.

De risa, con acento mamón.

Los fresas.

Los fifís.

Los fesas vs los fifis.

Los nacos vs los chidos.

Los bullys de la primaria vs los bullys de una clase arriba.

Esa vecindad cuenta. A los nueve años los de dies se empiezan a poner salsitas. Ojito. Aquí no se toca a nadie. Y quien quiera sufrir las consecuencias de asumirse como un macho machista trumpista epsteiniano: un hombre blanco de buena estampa. Los chicos blanco del poder y la gloria, los éxitos abrumadores de nuestro estilo de vida, nuestra literatura, nuestros genios, nuestros padres fundadores, nuestras madres fundadoras… wait… wait… wait… wait… wait… and you keep waiting until one day it happens. It solves itself. Through pain. The suffering of the blind folded minds who didn’t speak out against unjustice. The judge is you. As you, the macho.

As macho, then, you are doom.

You are scum.

Don’t need to feel too hurt.

Your masculinity is not only approved. You still get the girls. Either you are loaded with dollars, enough to pretend you are worth that rest competing to be valued through those standards. Trump América. The rich kids, their high school years, the narratives of the great story told by exclusivibly white tellers. So much principy. They are so cute. Ask any venezuelan. Venezuelan girls aim for two cities, nowadays. Miami or Madrid. They call it the MM choice of a venezuelan free soul of the latin center of one side of feministical ways, being others, and yet, one other pole in the antipodes of the system. De dual simplicity theorem.

I will present theorems without proper proof. Because if Donny Trump is taken seriously when he uses childish interpretation of the so seeked Real Reality Real Estate Truth. Reareareaest. REAREAREAEST.

I’ve made up a literary format. A unique way of looking at writing while just, you know, hand out in the highest aspirations of the soul: to be aware of once luck to be here. Alive. Today. As is. Thank god, we are. Thank god, this. The connection is there to gained in a strive to understand the stories from fragile souls of our generation. Forget starting with the succesful white dominant stories of great family succes. How much of that can we pin in your own heart struggle to elevate yourself in the current social estate of affairs. How is life possible without our little spec of dust. Your sprayed spore than took of to life as a vessel of a microscopial organism that would reak havoc in the host system of another human being no yet in the room.

I could go on with the narrative in an immediate manner. To evolve what I’ve raised as an expectation. It was going good. Or well, sorry. English is not my native Language. Yet I’m playing the role of using it as such with my daughter, Vera. She is the truth. I know. Meritxell knows. We are a happy couple. How? We are white. That’s enough. You make it. Even if you fake it. Especially if you faked it. No one can top you allin. You let it loose one day in mystical night back in San José. One of those Texas holdem nights in Shamú’s place. It was the nicest table to properly play against the best eight poker players in the city. I landed a table who’s seat were reserved and there was a queu expecting to be let in. The put money. Everybody does. That’s the taking in any poker story. Any gambling movie. It’s all real stories from people who’ve been a played in Casinos. As if they could beat the odds. O bring the lucky moment. Trust I do sometimes. I have, I mean. I don’t mean to bragg about that night. Or the night I touched a breast in Monaco because my mom ordered me to do so, and I always listen to my mother, Ito. My dad was there. Somewhere. They couldn’t get in. Meri and I did. And I was going to bring down the house. As I had touched a golded boob.

Boobs could be issue of this script. This book. What I am. What am I? The language has its significants. A new word for a new language: Ticatalán.

I started a language 9 years ago. It’s timing frame. It comes from the past. It will always do. Jesus tought of that. Legacy. What we will be remembered for. Writing about it. Somewhere. For you to read. A reading quest. A text to study. At which age? Nine. Nou.

Nou. Temps és ara. I ara la meva filla está preparat. El temps corre. I fa el compte enrere. La direcció és tan important en el aprenentatge de les matemátiques que hem de comenzar a estudiar les metáfores del limit que ens apropa a la entesa del càlcul diferencial. Perdoneu si de tant en tant us perdo per alguna cosa que considereu fora de lloc, o que mai us havien explicat. Normal. No sou matemàtics. Pero aquí tothom fa veure que és matemàtic. Només perque les matemátiques son més lliures que els matemàtics. Es a dir, els matemàtics poden ser lo lliures que ells mateixos creguin, o siguin, com vulguin. Com ells i elles vulguin. Les matemàtiques són més fines. Son millors. Pero el millor, gairabé sempre, es un home. Això, evidentment, potser masclista. I de fet ho és. Pero la meva experiencia és que havia uns homes que eren molt clavats d’una manera desorbitada, i quelcom neceari, tot i que no va ser el meu cas. La resta dels matemátiques hem d’aprendre a correr tant com els que entenen tot el que segueix.

La absurd afició a la màgia, lo fantàstic, lo sobrenatural, lo de fora d’aquí, es una barrera de fum que els hi hem comprat als americans com l’última veritat. Els hi xuclem la tita. No ens enganyem. O millor: enganyem-nos.

Amb aquest lema puc guanyar unes eleccions a Ticatalunya.

Aixó és cert. Perque aquesta terra només existeix cap enrera. Cap a l’altra direcció. Oposat de la narrativa que pugui fer el meu némesis, el meu veí, el meu estimat monstre de Sant Jordi. I aquell día, quelcom pensa en el drac, pero alguns li posan cara al monstre, i així, tot ho simbólic es fa part interior de la nostra interior lluita per no tenir por, i despertar, aquí, al lliço fantástica de dir: estic viu. Tiu. Collons. Qué bé.

I dius aixó, i la gent, alguna, potser no gaires, et voten. A tú. De no ris. De sopte: zazca.

Es diu clatajot.

Hi ha gent insoportable.

Els creuem al llarg de la vida.

Els veiem a l’espai públic. Pero ens coneixem des de l’escola. No voleu que us expliqui tot lo que vaig viure a les nou escoles que tinc a les meves esquenes. Aixó és molt gran. Ens estem cuidant a totes. I volem fer la volta enrera. Ens hem adonat que som la visagra de la pirámide. Mai posem l’ènfasi a la pantxa. No per coses bones. Potser per coses impúdiques. I potser alguns d’aquests pensaments siguis masclistes, o ens emportin irremediablement a fer sexe en aquell mateix moment, sense dubtes ni abussos de subnormals que no s’han enterat de lo que són les relacions igualitaries més súblims entre un cors i un altre que pujen, sense haber-se conegut fins ara, i trobant el moment i la ocasió pels cosos apropar-se, doncs, hmmhmm, in the way african american, the so called negroes in what was once known to be the history of the greates empire in our history of civilization up to now.

You see how americans can be taken to the superior stage of priviledge. The way an european white feels. The way the game board is controlled in any given direction of the succesful building of our community, our governance, our sofistication of public procurement, our digital transformation and education reform. The abolition of private schools. Whaaaaaaaaat?

White priviledge spanish decendants, portuguese decendants, chinesse decendants, olmecan decendants, mixe, capulinos, aztecas, mixtecas, zapotecas, mayas, negros, zambos.

ALLS

New América News

NAN is the new name of our nation.

Welcome!

It’s been a tough time to come out of the cocoon.

We are beautiful Monarca butterflies now.

Heading to collective approach.

We are feeling glow from the world.

As they see we’ve changed gears.

We’ve lauched a chorus.

A chant of joy.

A new beginning.

A holy choice.

A peace of mind.

A great decor.

A big wave left.

A riding the nose pose.

A surfa dude.

A perfect ride.

A balancing act.

A tender joy.

A high level connection.

A spice up joke.

A stolen smile.

A broken laugh.

A true good time.

A joy in glow.

A flow to go.

A wishing well.

A spell to spill.

A spit to trust.

A Trump new show.

A entretainment news.

A media fan base.

A republican buying Jordans.

A rich black Chappelle.

A bonding jew up to nothing.

A comedian fellow brown.

An etnicity contest backwards.

A true history fake.

A not included in the test class.

A funny story literature.

A written programme for commies.

A university class on russian insolents.

A punk culture counter narrative.

A fascist spoting game.

The white supremacist blind black.

Chappelle’s way up. And out. And back. The traveling of the wondering brother.

The suburbs of middle class reconstruction.

The art of telling jokes.

The punchlines jar.

The time to joke around.

The good times the smart funny people from the New América rising are having. .

Can they admite a little bit of heat?

How much heat is too much heat?

Do we critice of support this seeing this from abroad?

Is it like the fraud in votes in Bolivia?

Which time?

Is it like the fraud democracy of Venezuela?

Which time?

Is it like the broken election of Nicaragua?

Is it like the communist party in Cuba?

Remember the Russians?

Which Russians?

Where’s the wall?

Who’s the enemy?

Who’w targetting our system?

How did they find out of our bigotry?

How long have they know?

Is there a back door out?

I don’t want to be here any longer.

Take me with my king.

And find me there among the millions.

Us millioners.

The life of the higher class.

The ruling of the deamons from our classical bullshit stories.

Old stories new.

New old shit.

Revolving doors.

Outome: democracy.

You are the system.

You go an vote.

Or stay home.

And criticize.

You are a bit of a scum somethings.

Like taking risks.

Like not believing.

Like loosing faith.

Like having no hope.

Come one: cheer up.

You rock.

You up there with the angels.

Come on Lucifer, forgive me.

I’v judged you like I did with Mexicans

I’ve judged you like I did with Jews.

I’ve judged you like I did with macho dickheads.

I’ve judged you like a mother fucker.

I’ve judged you like cunt licker.

I’ve judged you like a true infamous slob.

I’ve judge you like a fake deal.

I’ve judge you like a pretending fool.

I’ve judge you like a literate scumbag.

I’ve judged you too many times.

And have had such a hard time,

to be placed under your feet.

to fell the way you do as you see things from here.

He has to tell us something.

Please do.

I’ve got to run.

This is the political update comming right away from our news corresponsal at the premises. This is the people that are passing right back here.

Two white Americans born in the 1940’s. They heard Sinatra sing. Florida is no longer the place, but Delaware. A little different in the west colonies. White latinamerican lovers of Trump portrait of our class. The touched by the finger of God, good warm hearted fearers of the wrath of God if we pro choice our way about the affair. But, let’s center in the graphic. What’s there to tell. That the race is almost done. The blue is approaching the finish line. And Trump hates to loose. The country diveded. Blue cities, red interior. Density of population. Distribution of the land. The workforce. New approaches. Turning the system around.

Blue and red America. Fly over states. How rude. Division. Labor. Crisis. Tension. The game is called democracy. And it must be defended. The military ought to know better. They’ll know. That’s the main focus on our defence strategy. Not to step in red lines. Over and over. With no excuse. Just the will. Because I can.

Hasta aquí el reporte. Volvemos al estudio.

Pinches gringos no mamen

Pinches gringos, qué: otra vez armándola de pedo.

No hay derecho. No dejan ni tantito relax.

A ver quién los entiende pinche bola de güerevers.

Güereve, guarever, vamos a beber, guaro de caña, papá.

Lo traje de Costa Rica y ahora lo toman en todos lados.

Vas a ver lo que es sabor, cabrón.

No te quites el sombrero.

Me gustabas más cuando llevabas máscara.

Pinche gringo bien culero.

A este que lo eduque su mamá.

Ay, mamá, dónde estás.

Ya, mamá, nunca te ví.

Me hisciste tanta falta.

La nana es más mamá.

Ya no hay bronca, nada.

Ya no hace falta nada.

Ya nada está bien.

Ya me acostumbraste.

Ignorame lo justo.

Yo te lo resintiré.

Por mi culpa.

Por mi culpa.

Por mi gran culpa.

Por eso estamos a la par.

En paz.

Y unión.

Y amor.

Y tú, némesis amado.

Aliviana el pedo, pendej@.

Checa lo incluyente que soy.

Que son unos pendejos.

Pero algo habrá que hacer.

Para bajarle de huevos a los que aman las armas.

Pues las armas les son amos.

Su experiencia les lleva a la fraternidad de la hermandad de los ejércitos.

Como herederos de las glorias de los bélicos.

Como si se midieran las guerras con morteros.

Si nos medimos la polla con las armas que hemos creado.

Y la pasta que hemos hecho.

Y el daño que han causado.

Oh, Dios de las Armas.

Que a todos los devotos iluminas.

Con balas perdidas en los entrenamientos de tiros.

Para el día en que haya que usarlas.

Stand by.

Why.

Is there a rebelion in the air?

Qué será esto para los jueces españoles?

¿Si salen dos com armas en Paris?

¿Quién tiene las armas?

¿Quién tiene el control?

¿Quién hace negocio?

¿Quién lo ve?

¿Quién los sabe?

¿Quién lo ejecuta?

¿El secreto de estado que permite?

¿La transparencia opaca del pasado político?

Destapemos todos los expedientes.

Pinches americos vespucios.

Ya lávense el prepucio.

Pinches americos vespucios.

Ya lávense el prepucio.

Pinches américos vespucios.

Ya lávense el prepucio.


Fin de poema.


El día después de Golman Elizondo Pacheco.

Bienvenidos al #futbolarte.


Actualidad política mundial: flash informativo

Los gringos han votado. ¿Y qué creen? Perdió el pinche Trump. Poor Donald.

Hay que esperar a que cuenten todos los votos.

Se trata de las reglas de la democracia.

Los que creen en la democracia entienden la necesidad de la campana.

El simbolismo americano y el realismo mágico de Trump.

Los ríos de tinta que se escribirán de estos días de la historia.

La voz de la pataleta más letal ante nuestras narices.

¿El sistema americano se puede autoaniquiliar?

Lo permitirá en pueblo americano.

¿Hasta dónde mándan más la armas?

Esa pregunta ya la perdió el estado vecino del sur.

Supongamos que hagamos un ejercicio de espejos.

Ustedes arreglan nuestro pedo.

Y nosotros el suyo.

¿Quién tiene las de ganar?

¿Quién tiene las de perder?

Hagámos rápido otras elecciones. Yo me presento a su pueblo con una solución. Y usted se presenta al suyo. Y así vemos a ver qué tanto podemos influir desde afuero. Esta vez buscado. Intervención internacional abierta. No como sus pinches secretos, ¿qué se creen? ¿Qué no sabemos? Gracias a lo que entendimos gracias a Julian Assange y a Snowden y Chelsea Manning habríamos seguido sin darnos cuenta. Business as usual. Azul o rojo. La misma mierda. El conglomerado no se para. Por eso los proud boys serán contenidos. Porque los que mandan no quieren provocar un desorden en el sistema que bloquee su sistema de explotación de los vicios sociales de nuestra cultura militarizada en función de lo que destinamos del dinero público a las armas. ¿Cuáles son nuestros outputs deseados? ¿Cómo lo estamos midiendo? ¿Cómo no se nos está yendo la cabeza con la producción armas? ¿Quién avispa el fuego de la demanda? ¿De verdad? ¿Nos creeis idiotas? Lo sabemos. Pero tranquilos. Vuestra insignificacia tiene un sentido de supervivencia que puede ser que podamos llegar a un acuerdo social más amplio al que yace detrás de la alternativa de vivir constantemente con el miedo de que vienen los rojos a darnos por el culo. A quitarnos lo que es nuestro. Ay, que miedo, que nos come la polla un rojo. Ay, que miedo, maricón. Ay, qué miedo, maricón. No me comas la polla, uy. No me la comas por favor. No me comas la polla, uy. Ay, no pares por favor. Ay, no pares por favor. Ay, no pares por favor. Ay, no pares por favor. Ay, no pares por favor. Ay, no pares por favor. Ay, no pares por favor. Ay, no pares por favor. Ay, no pares por favor. Ahí, ahí, ahí, sí, sí, sí, ahí, ahí, ahí, sí, sí, sí, ahí, ahí, ahí, sí, sí, sí, ahí, ahí, ahí, sí, sí, sí, Trump ya no está aquí. Sí, sí, sí, Trumpayanoestaquí. Sííííí, Trumpyanoestaki. Síílííííííí, Trumpayanoestaquí. Sííííííííííííí, Trumpayanoestaki.

Atención: alto a la tensión.

Soy su nuevo presidente.

Ya bájenle de huevos.

Metan a los violentos a las cárceles.

Allá dentro están sus brothers.

Allá están los pobres diablos.

Mientras los hombres blancos enseñan sus colecciones privadas. Todos las teníamos. Una casa sin protección en América. Wuz. Así lo piensan. El viejo oeste, viejo. No entiendes nada.

Llegó una víctima de Waco a hablar con Dios y le contó un chiste sobre su último día. Dios Padre se enojó mucho. No me hizo gracia, hija. Uh, I guess you had to be there.

No es mi chiste. Me lo robé de por ahí. Pero le di mi toque. Dios está dibujado según mis estándares de cómo se ve en apariencia Dios Padre, por contrario a la versión manejada por los hombres blancos de europa en el renacimiento de Miguel Ángel. ¿Por qué creer el idiolio de las imágenes de ese cabrón? ¿Por qué querer ir al cielo cuando queremos escoger la revoución que se preguntaban en las escuelas de surrealistas y los movimiento de arquitectura Bahaus con sus revoluciones de chicos burgueses apreciando el mal a la cara y saliendo a la calle a quemar contenedores. Reveldes de campo de futubol. Alborotadores del descontrol. Caos. Caos. Caos. Oh, caos, oh, caos. Vamo, vamo, lindo caos, te invoco y me revolvo con vos, me volvés loco, no parés por favor, esto que me hacés, me voló la cabeza, otra vez vos, cómo sos, divina, dale, me tenés en tu cabeza, y soltame por favor, no me comas los labios, espera, de verdad, que te ha picado, linda, muérdeme, tantito, hacéme eso que vos hacés, no parés, dale, vos sabés. No te inhibás. Sabés que estamos en confianza. Vos y yo. Qué querés que te recuerde. ¿Querés? ¿Quéres que te recuerde, otra ves? Decime que yo voy. Vamos que nos vamos. Amarte es mi exigencia con mi ser, de promulgar esa ceremonia compartia, ese enlace entre los cuerpos, vos y yo en ese gesto, ese abrazo, ese pasito, esa piernita aquí pegadita, esa tensión así en su sitio, un poco aquí, uno tanto allá, no te han dicho lo linda que sos, sosteneme este momento, hablame lo que querrás, pero al oído, no digas nada que no quieras, no te vayas arrepentir, vos ya sabés a dónde fuímos, la última vez que vos y yo, jugábamos a este idilio de amor acostumbrado, a volver al lecho cada vez es buena, olvidalo, dejemos esto para otra ocasión, y vámonos directo al vacilón. Dejálo ya pronto por favor, que la cuestión ya está aprobada en comité. Es por placer, olvida el mío. Yo por vos te como el coño. Oh, virgen santa, santo orgasmo. Por fin los dos aquí otra vez. Fundimos es este último alarido. Que ya yo llego aquí también. Siente esta eternidad, cariño mío, pues esto es toda la razón, que nuestro amor ya no haya sufrido de aquella estúpida moral que sostuvo en un tiempo anterior nuestro destino, que a partir de un derrotamos. Metiéndonos en patio ajeno, no libre Dios que hemos pecado. Diciendo en nombre de Dios millones de plegarias, detrás de un ejercicio, un bomardeo. No entiendes brother, no lo entiendes. El mal acecha y nos blindamos o Armageddon. Nos tienes a nostros en control de la misión. Así es la vida. Este es el juego. Les gusta amigos, somos 6 grandes productores. El 7 y el 8 pelean por aparecer. Sacar tajada del negocio. Estamble es esta cima para nuestro sector. La estrategia militar es de pueblos nobles. Productores y navieros. Seguridad. Alarmas. Metales. Minerales. Combustibles. Automóviles. Bancos. Seguros. Finanzas. Consultoría. Moda. Cine. Arte. Diamantes. Enervantes. Armas. Monedas. Mercados. Innovación. Sostenibilidad. Ambientalismo. Entretenimiento. Revolución digital. Apúntate a mi parida. Ayuda a hacer crecer nuestro potencial futuro. Olvida tu desgracia. Pinche gringo, no mamar. Levanta la cara. Recoge las migajas de vuestro último show. Dejen de odiarse a lo pendejo. Hagamos de esto una lección. Azul, rojo, que más da. Vecinos, no mamen. Chingen a su madre. Y váyanse a la verga. No se pongan así. Si saben cómo me pongo para qué me invitan. Ahí se ven.


Fin del comunidado

The military complex first horse loss

The flexitibility of the markets appreciates the dignitiy of the rest of the sectors who trust this country to feel closer to what de Democrats hope to achieve. Worldwide. What makes América cool. Not great, we know. Trust us. We know how much you suck. How low you get. In your greatest moments of glory. With your ignoring the other ignorance. To spell you faith in the 10 golden rules written by the profet HIMSELF, with a fearher from a Quetzal the white man first son stole in one of his hunting trips. We love our guns. Gives us our guns. Proud boys carry guns. Let’s chop somebody from the Democrat party like the Saudi’s do.

How much of this is bullshit?

The American young right wing poets are thinking that in their misserable status quo Stockholm syndrome. Oh, God, how dare you! Oh, God, oh NO. Oh, merry Mary, why, I prayed to you and then with her. Killing me softly with her song. Oh, cat, oh dear. Oh, God. Listen to her go. The truth, the lie, that comes out like that. Inside a church. The holy teachings. The way we adapt the civil ways of acting upon the mirror of our creed. Shouldn’t we provide a place to hold your new beliefs. Oh, start from scratched. There’s nothing sacred. Every joke is valid. Look carefully you are not shooting at the urarmed children or taking justice in your hands. Remember Abu Graib? I do. Do you remember Abu Graib? I do.

Please, stop the music. I can’t hear my voice. I’ve cried and cried. Affraid we’d die.

Venezuela is here to win. The commies are in the house. Call the ghostbusters, please. I’m affraid. Please bring back the Matador. As we want bulls to have it all: our stinking patriarchy declining. The decay of the Alpha Male. Diminished by rules of true democracies. In the votes of the people we believe. We said if first. Freedom shines more here. We are the center of the universe. And fly higher than the sun. In fact is she who follows our light. Our rays project into ther how great we are. Do you think the Sun reckons our existence. Forget God Father: ask the Sun!

Ask the sun, this is my song.

Come along, don’t get burnt

It ain’t right so much delight

The living life at last relax

Flat on my back with sand as bed.

Think not I’m here this is existance

To know and feel and love and be

So great today as life can be.

Cause just now just now

This is how I know

That I enjoy now or never will

As this is the only chance I have.

To say and feel and fly and cry

To be this high for sure transforms

As I know for sure that life is this

greates feeling or believing

as one goes in and then stays clear

For one is this and that other

The fate I take to be who I believe

to be in the quest of being real

real surreal as a king A as surrealy real

real surreal as a king A is surrealy real

real surreal ass king A as an ass is real surrealy real

No, your honor. I did not call that ass names.

This wouldn’t go unnoticed with a female judge. But she would deliver justice much better that them majority males. Except when you choose one of them conservative judge who believe in the morals of the lord according to the white anglican cultural legacy. That’s how far our criticism can take us as a white anglican in whichever county. Either I flee to another state, or else, I’ll be as white on rice as one can be. I ain’t rice, nor white, just brown, as you like to call me. I’m from accross the south wall one. Not the one down south. All the way down to Chiapas | Guatemala. The central american exodus. Do you read the bible? Do you read the pentateucus? Do you follow the tales from the old testament. The adventures of our super heroes? The invention of the codes of conduct. The new angles for understanding. The new roles we are here to play. The game is on. This is our own.

Let’s start tonight.

Let’s have a vote.

Anyone can vote:

God Father bless América!

God son bless the Mexicans!

Virgen de Guadalupe; ora por nosotros.

San Juan Diego; méntales la madre.

Reconcilialos, oh, Padre. Ayúdate del demonio. Te hará falta su perspectiva. Tus morales se quedaron obsoletas. Provocas el fascismo en ciertas personas. La resolución al rito de las armas. No se ha ido ni un minuto del tablero. Este juego de risk es muy aburrido. Se vienen vientos de cambio. Encontramos la resilencia en la comunión de los perdones. Bájenle de huevos, ya les dije. Ya les advertí, pinche blancos babosos. No se me alevresten, tan sólo les venimos a dar un manita. Mira. Huevos.

U-eeeeeeeee-vooosss

Fin del tocarle los huevos al vecino

Oh, qué placer. Qué tranquilo me quedé. Los deleites de los némesis. Al ver el sol caer.

Golman Elizondo Pacheco (tal día como hoy)

Trump or Biden

That’s a choice in the USA. Wow. Those people.

Trump’s a hack. And also a virus. And a russian spy.

Biden is not Trump.

That would be all you need to know to make a choice.

Choice matters.

We(you) get to pick.

Dicotomy: a simple choice.

Democracy has led us here: blue or red.

Like the pill we ought to take.

It’s all in the gender dilema.

It’s all in the bible: evil or good?

It’s a simple «Américan» story.

A new nation, says the oldest.

The uttermost respect for the origins.

Except for those who wondered this land.

As we come, in pilgrimage, to a land that shall be Europe.

Eurocentrism travelled across the world.

Far far away in an epic ethernal return to Alexander.

As any white male would portray his quest: warrior-king.

A queen is comming.

She’s 15.

The ruling of another girl, like that catholic one that established morality law.

The king is well prepared to fly a plane, a submarine or a drone.

Let’s compare the dick structure of our noble men.

Line them up in terms of succesory rights: 1,2,3,4,5,6,7,8,9,….

Somewhere in that list: Floiran.

Como Ledezma, un rebelde con la cause abierta y la sandre brotando a borbotones.

Palabras sofisticadas para una mente pueril.

El tío Jacobo me regaló un libro.

O una editorial.

Pero no leo letra pequeña.

A penas interpreto mis sueños… despierto.

No tengo vocación para atender a mi llamado.

Soy un lacayo de mi amo, asilvestrado y mentecato.

No visto así para gustarte.

¿Acaso yo me gusto así?

Los de aquí, los de antaño, los nuestros.

La falacia más sublime de nuestra subnormalidad prescrita.

La vida es nación y naciones sueños son.

La unicidad vence ante las cabezas demoniacas de nuestro perturbado acosador.

Venezuela y Rusia mueven ficha para derrocar al reino elegido por Dios Padre.

Dios hijo hablaba español en la intimidad, salvo con los Pujol.

El azar unió varios capos en una fiesta de primera comunión.

La diversión, el baile, las mujeres, las armas en los coches, y los cantos de sirenas.

El poder emborrachado avalentonado como un giro de guion inesperado.

Las balas de Villa en el imaginario de quién desde abajo representa la toma de Columbia.

Forajidos por el sur penetrando nuestro muro.

Pagado por nosotros y nosotras.

Las armas no se venden solas.

Las drogas no se esnifan solas.

Ya nomás faltaría que la demanda sea imaginada.

Que no exista nada detrás.

Que las almas sin pena se crucifican al compás de la música angelical de cima del poder.

El dj es un presidente que no requere la verdad, ni la razón, ni la voluntad, ni la palabra.

Los consejos de Eipstein sirvieron para congregar las compañías requeridas para la fiesta.

Las elecciones se ganan como la entrada a una fiesta de Eipstein en la que Weinstein baila.

El poder de los titanes se contagia entre los grandes totems sociales del cinismo.

El silencio de los transeuntes que se enfilan a las urnas silenciosos, esta vez para sacarlo.

La otra vez se vieron abocados a un ritual de deseperación y autocomplacencia.

El riesgo de la América blanca que siente el latir café y amarillo de los otros colores.

El negro está en nuestro pecado original, y ya supimos cómo «asimilarlo».

Pero los nuevos otros…

Terrible nuestro destino abotargado en una infinita persecusión de nuestros némesis.

El colapso de nuestro entender anónimo más allá de los slogans.

El marketing es nuestro pastor, todo nos apetecerá.

No falta nada, pero tengo acceso a un capricho más.

Me permito la vívida concepción de un delirio enquistado en la memoria.

El volcán respira hondo en su último anhelo de bondad.

La ciudadanía de la metrópolis se dirige por los senderos de abismos bifurcados.

El espejismos está ahí, y hemos ayudado a alimentar el sentido del bienestar.

Los socios nos siguen atónitos a nuestra penúltima comedia.

Las estrellas de otros tiempos se liman las uñas en el contexto reconstruido de su fama.

La elección es un indicio de fatiga existencial que nos abrirá finalmente la gran puerta.

El desperatar de los pueblos contrapuestos en la elección de lo binario.

Lo que queda excluido es la noción martirizada de la tracción de unos valores revestidos.

Lo que es y la apariencia de serlo.

El sueño americano finalmente se proyecta en cada pantalla de nuestra distopia.

La actividad frenética de los mercados.

La bolsa fluctua.

Los dólares se mueven.

La economía teje dentro de cada ciudadano una especie de país singular hipercapitalista.

La felicidad está en el desprecio por todo lo que no sea el individuo.

El egoismo se vive al máximo al acceder a los niveles más palapables del privilegio.

La pirámide se hace cada vez más exclusiva sin lugar para todos los contendientes.

La vida resurge como un lucha tenaz en la que sólo vale subir.

Y la competencia me permite aplastar a mi rival más próximo.

A la que puedo apoyar mi bota sobre la cabeza del que me sirve de escalera…

Subo, y subo, y no paro de ganar.

Mi despegue es mi porvenir.

El anhelo de la cima.

El suspiro de ganar.

Hasta la victoria.

Siempre…

ALLS

Tengo un secreto que contarles

Hace tiempo que escribo y no sé muy bien por qué. Tampoco sé si tiene sentido escribir. O si alguien tendrá el más mínimo interés en leer mis textos. Lo peor es que no se tratan de historias, ni siquiera de cuentos, ni de ningún otro tipo de formato literario con el que un ávido lector se pueda sentir seguro. O segura. Probablemente atraiga antes a una lectora que a un lector. No por nada. Simplemente leen más. Eso está demostrado. Las estadísticas literarias son muy claras en ese respecto. Sólo hace falta ver la gente que trabaja en el mundo editorial. Las mujeres son mayoría. Y los hombres, ya se sabe, unos machistas. Ahgg.

En fin, si yo fuera uno de ellos rápidamente me daría asco de mi mismo. No tardaría en autoetiquetarme para estar en el grupo de lo más periférico de los autores. Quizás escogería estar con los autores que no lee nadie. Eso sí sería reconfortante. La inseguridad que nos precede, tan sólo confirmada por la helada indiferencia de mis lectoras. Ellas mismas se han conjurado a no leerme nunca. Quizás sea una frase fuera de contexto, o un párrafo en un post de hace más de 9 años, que escribí sin entender muy bien quién era la persona que decía dicha palabra. Puede que haya sido el personaje el que la escribiera, pero ese matiz no lo sabría entender esta lectora, no por una incapacidad personal, sino por mi inoperancia como escritor para sentar las bases de mis historias con las estructuras que deben, por fuerza, tener todos los textos. No se vale, insisto, despistar al lector con palabrerías que no van a ninguna parte, porque entre otras cosas, ¿qué sentido tendría?

Quizás la búsqueda del sentido no es un fin en sí mismo. O quizás algunos autores sí que lo consiguen, y con ello, sus historias brillan en las mentes de sus transformados lectores. Las lectoras ya no leen a autores insípidos que son catapultados a un olimpo de la literatura maquinado para sentar a hombres seniles en un círculo de machos alfa que sostienen la pluma con la que escriben en una mano, y con la otra la polla del escritor al que rinden pleitesia. Se trata de un ritual masónico que sirve para poner las letras en la cumbre de la civilización, justo en medio entre el poder y el dinero, como un mecanismo autónomo que aceita los engranajes del simulacro social al que pertenecemos. De no existir la literatura se romprería el cículo de los alfa. Sobrarían manos. Y no se generaría el estímulo sagrado de los esbirros lamiendo los huevos de sus amos.

Con esto no quiero desvelar uno de los secretos mejor guardados de nuestra sociedad. Sino tan sólo advertir de mi incapacidad, y quizás fuerza de voluntad, para crear una obra literaria que me acercara a la fatídica circunstancia de haber de decir que no al círculo de poder. En cuyo caso, la situación podría enmierdarse rápidamente, ya que tienen vías muy sugerentes para alisar las críticas de los autores latinoamericanos que aterrizan en la madre patria con la intención marcial de subir al olimpo de los dioses. La literatura siempre ha sido el último refugio de los soñadores que buscan en este otro simulacro el anhelo de ser aquél otro, si tan sólo hubieran nacido en el lado acertado de la pirámide.

No se trata pues de un fraude. Ni siquiera de un complot de los literatos y los editores. Ni un sistema de explotación de masas para consumir más palabras de las que tenemos capacidad de digerir. No tenemos tanto tiempo como para perder en obras insignificantes que ni siquiera han pasado el filtro de las vías formales de la edición. La imprenta marcó el camino, y ahora, los editores, pretenden marcan las mentes de sus masas de lectores que se abarrotan en las liberías como hordas de alocadas adolescentes tras los huesos de su estrella pop.

Las generaciones globales siempre han buscado la satisfación, el goce, la salida. Y a la vez, el espejo en el que reflejar la imagen proyectada desde lo más profundo de sus anhelos. El deseo de poder observar, con sus propios ojos, que los sueños del querer-ser se han posado sobre la realidad asumida como un tejido de partituras en las que nos hemos colado hasta la cocina del porvenir. Y la única manera de conseguirlo es burlando todas las barreras que se nos levantan al pretender dar un paso más allá de lo que nos es permitido, según nuestros propios estándares, y según las reglas que se nos han transmitido, y que de manera singular, hemos aprendido a enmarcar nuestro ser, al mismo tiempo que intentamos dudar al máximo de su utilidad, y por tanto, nos alejamos vertiginosamente de su uso. Nuestros gestos contradictorios no consiguen la libertad, sino sellar al máximo la capacidad limitada que tenemos para entender, desde fuera, el entramado de la trampa perfecta que nos hemos articulado con nuestro hacer, pensar y dudar. No dejamos lugar a la fuga, que por otro lado, nos llevaría a asumir el viaje por el único túnel que vemos a nuestro alrededor. Y los que han bajado por es hueco se han topado con el eco indisolubre de la fragilidad desgarrada.

Un grito nos abre la piel, dándole la vuelta. Las vibraciones del aullido se cuelan en los poros y entran a los órganos que organizaron la revuelta. Se desata una reconstrucción interior de los roles de los órganos, quienes son llevados por la vía del libre albedrio, y que sin embargo, sienten la opresión de dejar sus puestos para asumir, a partir de ahora, que son algo más. El engranaje se pone en marcha sin dilación. Rápidamente se encuentran las alianzas del nuevo orden y se permite la escritura de un modulo central que rige los movimientos y las alarmas de la continuación deconstruida de nuestro ser. El cerebro sostiene las vías de deglución de los alimentos ya triturados y dispuestos a pasar por su circuito cerrado de electrocalibraciones. Los excedentes se vertirán por las tres vías de salida de los desechos: los ojos, la boca y las orejas. La disposición de estos ya no está en la cabeza, que ni siguiera tiene sentido en este contexto quimérico. La lengua se ha apoderado del circuito pensante que actúa sobre los demás órganos, con la ayuda mecánica de un corazón abierto que se ha alineado para abrirse de brazos mientras abraza el que hasta ahora era el órgano sexual de la persona. Es aquí en donde el ano y prepucio observan el exterior de nuestro ser, y se relacionan con un lenguaje sofisticado que extiende los tejidos del sistema nervioso entrelalazados con las arterias y las venas, de manera consustancial en mensajes dispuestos ante nuestros interlocutores, para reestablecer el contacto mutuo con inmediatez de las formas, los olores, y la geometría del mito que se teje en la mesa de interlocución, cuyo marco ha sido engalanado con los huesos más robustos en el esquema de proyección. Los dedos de las manos y los pies desplazan la nueva endidad con la tracción suficiente para el encuentro con nuestros semejantes. Los tejidos de los músculos se han reconfigurado para llevar una capa que dignifique al nuevo ser en su ecosistema de navegación continua. El uso de los bellos, cabellos y uñas se guarda para las alegorías sagradas de los encuentros que ameriten la ocasión. El resto de órganos se reconfiguran entre ellos para mostrar un elemento sofisticado de elegancia que va mutando en cuanto se percata del encanto y la seducción compartida con otro ser circundante. La memoria se almacena en una epidermis de genes que destellan una luz que se emite y que refleja la comunicación en las antenas receptoras de otros seres, que funcionan como repetidores involuntarios de los mensajes discontinuos del ecosistema. Las neuronas se han distribuido por doquier, sin que sea neceario, ni buscado, mantenerlas trabajando continuamente. De hecho, muchas de ellas se desprenden del organismo por el placer de marchar. Levitan pues en el ambiente, sin que nadie las condicione. Habitando las diferentes esctructuras de los nuevos cuerpos. Son los seductores portadores de las tribus nómadas en movimiento.

Es ahí, en este último éxodo, en donde encontramos al persoaje principal de esta historia: Dionisio99.

El sol no brilla en la oscuridad

No sabemos muy bien cuál sería la sombra en la superficie de la luna, o en Mercunio, o Venus. Si acaso, podemos imaginar que nosotros no podríamos estar ahí, de la misma manera que estamos aquí. No sabemos por qué. No podemos ver la atmósfera congelada de la epidermis de Marte. O la que desapareció en Mercurio camino al espacio. No sabemos describir lo que no es parte de nuestra experiencia inmediata. O nuestro conocimiento aprendido. O la imaginación con la que intentamos navergar contracorriente. Nada tiene sentido. Ni siquiera lo contrario.

Me fui por un túnel para penetrar la montaña que divide el valle en el que se despliega la gran ciudad, y el valle del otro lado, en donde se redefine la otredad. Aquí me encontré a solas con el destino y nos pusimos a deliberar si lo que había acontencido tenía sentido para ambos, o sin acaso, debíamos repensar la estrategia con la cuál reencontrarnos en un futuro próximo, para sorpresa de los dos, rebasados por los imprevistos imposibles de imaginar que desbarataran nuestros planes. Dimos en el blanco porque algo de todo aquello nos hizo doblarnos de la risa sin parar, como cuando pierdes la capacidad de seguir en la vida para desvanecerte en la insolencia sin límites de una carcajada perpetua. No hay Dios que se resista, salvo aquellos que murieron de la risa.

El sentido inequívoco del dadaismo era establecer un sentido opuesto al sinsentido de la vida, en el trasncurso de una camino que no lleva a ningún sitio, por más que se proponga lo contrario. No hay razón de ser para tan impropia aventura, pero su naturaleza desborda los pragmatismos de lo divino en pleno evangelio de lo omnipresente. El vacío, ante tanta ignominia de bajó del carro y se marchó caminando por el desierto, en busca de una respuesta que nunca encontraría. La magía se plantea la ilusión al límite de nuestra obsoleta razón. No hay que hacerle caso, ni siquiera por un instante, a la siniestra intuición que sin darnos cuenta, se ha aliado con la última conspiración obstinada por hundirnos. No hay peor camino que el oculto. No sabríamos llegar ni siquiera estando ahí. La solución elude nuestro saludo. No hay vuelta atrás.

Cuando no se tiene nada que decir, de nada se habla. Y el tiempo se ocupa en la apariencia de lo cotidiano. No sería precisamente eso, ni siquiera lo contrario. Hoy no tengo más que no decir. Se me fue el impuso a ninguna parte. Me cansé de no ser. Y me fui pudriendo hasta la concepción de quién nunca fui. Aparecí desnudo sin querer, ni pudor, ni qué hacer. Se me fue desvanenciendo la entidad mientras el desagüe me filtro, por última vez, por la cañería que me devolvió al ciclo vital que nunca abandoné.

Sin saber muy bien por qué, henos aquí, reunidos hoy para enaltecer el recuerdo perdido de aquello que nunca fue. Por la melancolía de lo que no importó nunca a nadie. Por el pasar de los ratos que no significaron nada, ni tan siquiera para el expectador aleatorio de tan singular nada. No hay luto necesario ni posible ante nuestra situación, penosa y angustiante. No perdamos más el tiempo en este relato vano.

Ano, año, tiempo, espacio. En el centro de nuestro ser se expulsa, y se ingiere, la vía traversa de la noción impoluta de una transgresión a toda norma. No se exalte, no es usted, tan sólo ha revertido el sentido pedido de un olvido florido.

Tal día como hoy de hace 19 años

Yo me fui de México después del primer grito del nuevo milenio. Un 17 de septiembre, crudo, tras la mejor fiesta de del grito/despedida en tiempos de ley seca. Este año el zócalo no se llenó de banda, ni el pueblo gritó eufórico en una peda, o en todas las pedas. Las pedas mexicanas todas son iguales, aunque ninguna se parezca. Siempre hay los mismos pedos. Los mismos ronroneos. Las mismas misas. Es como una religión después de confesarnos el domingo, tras tener una cita a solas con la Guadalupana. Respeto, ante todo.

La vida de un mexicano comienza por verse en el espejo y no entender muy bien de dónde proviene eso. Esto. Este país. Y a su vez, saberse poseedor de un orgullo patrio a prueba de cualquier mendigo comunista que quiera desvalijar a este país de su circunscripción en los prescritos anales de la historia oficialista. La postrevolución no está gustando mucho a los partidos institucionales. Ni tampoco a los partidos emergentes. De pronto México se parece un poco a su liga de futbol. Y eso no está del todo mal, si estar bien tampoco. Yo, como buen mexicano, como digo una cosa, otra. Pero ahí nos vamos entendiendo, entre metáforas y poemas cantaditos al oído de una taibolera. No se crea, poli, no era una mordida exactamente a lo que me estaba refiriendo. Si ni sabía que había tortas veganas. No le haga.

Yo de plano me metí hasta el fondo de una barranca del muerto. Parece que se abrieron todas las barrancas y los muertos resucitan ante la sacudida de balazos y pozoles con los que el terror se dejó llevar en las venas de una sociedad adicta a sus demonios. Y no supimos cómo purgarlos entonces, cuando debía venir aquél que nos salvara, y que según la profecía, llegó, y le dimos la bienvenida, pero nos salió rana. Pinches gachupines. ¿A poco los tlaxcaltecas se apuntaron al tiro así nomás contra sus hermanos de piel morena? ¿A quién le andas creyendo las versiones torcidas de los reglones ocultos de Dios Padre Nuestro Señor, ausente de nuestro lado del planeta por los siglos de siglos… ALLS.

Dios Padre desconocía por completo que la tierra era redonda. Es un hecho. Nunca se lo contó a su hijo Jesús, que tampoco hizo mención a sus discípulos. ¿Qué historias del cosmos le explicaba Dios Padre a Jesús en la cuna del Edén? Ninguna, porque Dios Padre no era de este mundo, y en el suyo no había cosmos, ni gravedad, ni electromagnetismo, ni siquiera una fuerza unificada de todo, excepto, claro, Él mismo. Y qué iba a estar autoanálizandose, si está siempre presente, inclusive en el futuro. Dios nos sirve para pensar en las dimensiones a las que no llegamos para entender por completo la física cuántica, y sus múltiples jardines que se bifurcan. Tampoco nos da para leer a Borges, pero ahí estamos. Y mucho menos para entender, por completo, la obra completa de Shopenhauer, pero para eso tenemos facultades de filosofía en el norte de Europa que se llenan cada año de filósofos incapaces de recuperar las energías clarividentes de sus antepasados más ilustres.

Xavier Rubert de Ventós me dijo una vez que no hacía falta que hubiera tantos filósofos en todo el mundo, que nos bastaba con los alemanes. Y puede que tenga razón. Quizás el debate de la ideas ya está desplegado en su conjunto, y tan sólo debemos reconstruirlo de vez en cuando. Barajar las cartas y jugar al texas holdem. Dios Padre es muy dado a tener el control de las mesas en las que juega. Se cree que hace trampas, pero no hay huevos para sacarlo del casino. Y nadie le riñe. Nadie se atreve desde que pasó aquello de Lucifer. Ya ves. Sin Lucifer no hay yang, como tampoco hay cruz sin Judas. Así no vengamos ahora con juicios a destiempo sobre la indispensable labor de estos dos personajes pilares de nuestra sociedas: los satanases y los judas.

España no se entiende sin Franco. Y tampoco sin los republicanos. He aquí el dilema. El dictado que se come el cojón.

Hitler sin bigote no habría sido más que un flautista de Hamelin.

¿Cómo se pasa de la independencia de una colonía las vidas alternativas de un genocida?

Enganchado al desenganche

Hace tiempo que me vi envuelto en una paradoja tiempo-espacial. Me metí yo sólo en este problema y quedé atrapado para siempre en un universo circular. Mi incapacidad estructural para optar por la vía convencional me dejó para siempre dando vueltas sobre la misma espiral, que pese al movimiento eterno, me atrapa en el continuum del fracaso interesteral. Por tanto, la paradoja de mi descubrimiento me ata perpetuamente a su inasible circunstancialidad. Las leyes se despliegan por sí mismas y ellas mismas se entrelazan para culminar este inutil camino de vuelta.

De pronto ya estamos aquí. Otra vez. De vuelta a la creación. Una vez más nos tiramos a la piscina sin antes verificar si había agua. Pero ya es tarde. Sumergidos en la incertidumbre nos damos por bien servidos con subsistir. Tan sólo un día más. La desesperanza de no alacanzar, al menos hoy, la culminación de aquél camino. Nos plantamos en el fondo de nuestra soledad para aguntar la respiración debajo de aquél embrujo, sin saber muy bien si tendremos suficientes fuerzas para salir a la superficie a respirar. No llega a ser tan agobiante como para perecer ahí mismo, sino que intentamos llegar a ese límite que nos desbloqueé definitivamente. Esta vez no hay más oxígeno que podamos incorporar a la salvación de nuestra desgracia. No sabemos escapar a ningún otro sitio a pesar de que las ideas bajo las cuáles se despliega ese último suspiro vital se esconden para no boicotear una vez más la subsitencia. Parece mentira que siga aquí. Un día más sin haber llegado a morir, ni a ningún sitio especialemente brillante. Más allá de estar aquí. Que no es cosa menor. Pese a no ser ningún viejo anhelo. Ni siquiera una ilusión.

Nunca tuve muy claro cuál había de ser el camino que debía seguir. Sin dudal el seguido era el adecuado. Así que me fui por varias versiones de mi mismo. Con más o menos acierto, las puertas se abrieron y cerraron al son de quién parece que soy. Y las orquestas continuaron con fortuna la canción con la que salimos a bailar. Y pronto nos llevó la vida por más de una pista de baile a altas horas de la noche. Sitios en los que la electrónica y la noción espacial se confundían con la decadencia de persistir en un estado. Y no fueron caminos que consiguieran ensanchar el horizonte tras descubrir el último velo. Siempre había otro, más sutil, con el que nunca me había topado. La noción de que no iba a ningún sitio ya me perseguía entonces, como ahora, pero esta vez con más cintura para bailar las rolas que desentonan con la pauta con que mis piernas obedecen a la cadencia pertinente para mi cerebro, amo y dueño de la situación, pese a no estar nadie a cargo de las riendas.

No se percató la noche de mi engaño. Nunca fui volatil a la idea sutil de convertir la escencia de aquél conjuro en un elixir de manantiales que bajaban cristalinos por los ríos entubados que se precipitaban, río abajo, hasta desembocar, una vez más, en el mar. Este mar mediterráneo tan propio, tan presto, tan listo. No me di cuenta que quizás no pude navegar yo sólo el velero que me conduciría por fin a la isla de mi desembarco. Mi insularidad es pertinente para desistir a la idea plenaria de un esplandor continental. Lo que las ciudades capitales demuestran es qué singularidad se rige por las costas sobre las que se abren las aguas y la tierra, con esa fina piel de arenas milenarias. Ante cualquier situación, la frontera que peina la ola que se funde en la orilla, en una renovada tes tersa recién lavada, cara al sol, a la espera de la próxima ola prestos todos para reconfigurar el ciclo eterno, una vez más, en un solemne abrazo.

Así como un día me fui, otro cualquiera, un primero de septiembre, volví. La naturaleza de un nuevo curso trae consigo una alegría primigenia en el que este año, de alguna manera, nos transformaremos en algo más de lo que venimos siendo. No me quedan más dudas que las que guardé en un saco roto que arrastro desde que me despierto, y por el camino, desperdigo por doquier, con la certeza de que germinarán, algún día, en otro azaroso vaivén de oleaje mediterraneo.

Work package X

I nearly died just now. I had one of those coming back from the death moments. Near death experience. On my sleep. Digestive system working extra hours to digest that stupid pizza, already mixed with the wine, cabró. Cabrón. It was a call to exit. Golmanxit. Work pakcage currently unavailable. The line has been cut. A green color that identified that the activities were in the happy face state are now in a red X, that comes with: game over.

I will die one of these days. Yet today I cheated Death. Not my ticket. Not my time.

Outside it rains. I can hear the drops falling and hitting the roof of the building. Somewhere up there. Life has taken a toll for me. This is another situation I was warned to aknowledge.

I’m just working class nobody who’s life has made a turn for the good. I’ve got a decent job that could earn me a living doing what I do best. I can feel I’ve come to the place I was called to be useful to society once again. Only to fall short of that cliffhanging moment.

Life’s a bitch, ain’t it. So why waste it.

I’ve been here and there. And yet, today was a good day. It was my wife’s saint day. La Nostra Senyora de Meritxell. My Andorra matrone. My catalan root. My partner in crime.

I woke here up when I came out from the death call. I literally had to snap out of the hands of the Calaca. I was out, then I fought myself to consciousness back again. That’s it. That was my last dance. I better run, or rather jump, or I’ll stay death for ever.

Death has handed me a token. It is this I’m suppossed to unveil.

We are at the top of the priviledge pyramid. I’ve come to terms with that. I ate too fucking much pizza today. Too late. Two too many slices. I called for it. Or maybe I have al ulcer. And I’ll die anyway. I mean, I’ll day anyway. I know. But not today. Not now. Like back then. Just now.

I’ve cheated death in a duel. I’m a slippery fish off the hook. Nobody said it was going to be easy.

Golman died today, may he rest in peace.

I can’t rest because this throw back diggestive reflux is hunting me down. Death’s out there wondering. And my wife has awaken me two times already. She’s afraid one of those snores will kill me now.

—Qué susto—she said, as she was surprissed out of the dream as well.

I pulled her out from Morfeo’s arms. I was there and then, and Death painted my waters to clogg on me like haunted nightmare back to life. Still, chill, I’m ill, not still.

Comedians in cars getting coffee. I took a couple of those before I went to sleep. I don’t know if that was what caused this whole mess. It was me looking up at comedians that started their carreer together in a comedy club back in 1976, the year I was born. Eddie Murphy and Jerry Seinfeld. Seinfeld was influence by that guy from Philadelphia, Bill Cosby, with a show about zero-something. He listened to it over and over. This guy makes people laugh. I tell jokes that gets my friends laughing. I could do that. His thought process was getting him where he wanted to be. Up there in the stage. Telling his bits. And getting the reaction from he crowd: a laugh.

You come out and you never know how it’s gonna go. You have to have something going. Something prepared. Eddie hasn’t done it again because he’s got no material. He needs to go back to gym, or something. Work out. I’ve just gone back to gym. One day in one week. I’m happy. Back to the gym, and back to work.

Life seems to work in so mysterious ways that it almost seems like God is taking note of these other ways to improve His game. Obviously He knew all this shit I’m talking about. My comming back bit. My going out bit. Mother fucker send Death to tease me. Don’t act like He doesn’t own it. They work together. It’s the way things work. And so is this, if this is anything.

Life’s happening right now. This is the top moment of my life. And it will only get better.

Eddie Murphy said that. He’s been doing nothing lately. And that’s cool.

Jerry’s been hanging out with comedians getting coffee after taking bumpy rides. The carrera porche he and Eddie rode was meant to be a Lemahns racing car, but it was then just released as a car for the streets. Or the garage. The ultimate token of the showing off how you’ve somehow made it.

The car industry is going down. Telsa cars is comming up. The biggest player in the industry is leaving the past behind. Some of those things we knew will no longer be available, once we spin out the curb. Life’s about to change, and I’ve just realised that it’s been expecting me to come to terms with this new state of affairs.

Don’t waste your time.

Or waste it, if that’s what thrills you. But beware of time. As if there is something you ought to be doing, then get to it. Today: tomorrow: now.

I’ve done my time in the underworld. I’ve come back from it stronger. It’s not this system we need. Let’s not flush the entire world, nor should we allow the Nolan’s break it up into a bigger nightmare they’ll try to brush into palette of this emergent society coming out of this Pandemia.

It’s a social awakening on the go. We are all in diferent ships navigating the high tides of this tsunami. I rather surf my foam out into the sand. I’ve taken a wipeout once again. Spun out alright, I guess. I’m back.

I’ve got the handle of my vessel. This ain’t nothing but a dream. I’ve scaped the light and the darkness of surrender. I’ve travel far beneath the reals of where the roots mingle in romance.

It’s time for me to go back to bed. And let me keep this up. I know I’m comming back. I’m alredy here. Best place I’d could ever wish I’d be.

I only wish I could go back to the field. I could make this Last Dance work. Every team needs a Rodman. Only this time, it’s Golman.

Let this new dream begin.

Flatiron, les Punxes & _________

There is something about a building in that specific end of the urban grid that makes it unique. It was on my dream today. Again. A building like that. As if remainding me that I must aknowledge a path in which situations evolve at a certain pace, that eventually end up in that specific space. I know what the dream is trying to do. Huh… I know. It’s convinced, like me, that there is somthing there to chase, to dream for, in a near future development that requires my play to evolve into that.

What’s my job? I’ve got one now. One of those that comes with a pay at the end of the month, and holidays, and your own business time, as if sometimes you need to explore especial situations that require your time-space, and you need to leave your post. You have those kinds of rights. A sort of union job, even if it’s just a temporary thing. The illusion of sustained future. Alas, I’m out of the pit.

I’ve been drawn to this building for a long time. It was one of those things that I spotted on the map the first time I came to this city. As if there was something to do: to walk along the buildings that make up for a local architecture. A place to be, in public space, that allows you to cherish the moment. Explorers tend to do that, and that’s why when you find yourself in the internet the first thing you’ve got to look for is a navigator. To explore. To embark in a safari, or to be a firefox wondering around searching for your own pokemon chrome. To surf the web, as if you are a daring a surfer. The quest of living on the edge. The path of communications. The futurenow.

I’ve come to terms with myself. I’ve accepted the revolution taking place in my head is just myself of feeling outside the box. Like death taking place in this social scenario. Like the pandemic of a social decay, more that a real health issue: the mental one. I’m mental. That’s the deal. A deal I have to cope with. I know. Other mental dwellers know about it, and face it with a dignity of mental people. Have listen to the sound of mental? Mental is the nicest sound in the English language, if you are comming from the island. It’s like Man Island. I’ve somehow hooked to the idea of a singularity happening to me. A man thing. A golman thing. It’s personal. It’s mental.

So… So I’m searching for chimera. Or utopia. Better yet, the dream has taken me here. And I must go about my business. Life is not what happens over the weekend. It’s what happens to people in a Pandemia. Reclusion. Tight spaces. Unsettleness. Uneasyness. Floating in the waters of despair, searching for hope. Hope is my utopia. It’s my driver. My social enabler. I’m hooked to the idea of prosperity in a social environment that has not unleashed quite yet. It is still cooking in my head. Like a possibility to allocate the future in a safe place. The sustainability of the social transformation that requires our mind shift. As a whole. They way complex systems go about.

I am here to do the supporting role of a play I’ve witness out there. I’m just a poet with a pen, writting away in a notebook what ought to be the next delivery of a glimpse into our inwardly rise. A place insde my being is beating with chords of a song that unleashes the shadows of our doubts. It keeps popping in my head. Like a roller coaster within my system. The first one I’m bound to: my body-soul system. Like a chuck box.

A storage dream to take along a mission to explore. The world inside a building that hides the ends of a new entire system. The transformation pattern of our desire. A new city evolving from the dust in which the reborn are awakening at last.

That’s this new building in my dream. This is the dream within my building. The chuck box in my quest. I’m ready to fill in the blanks. I am just connecting the dots. The dream is still on. The quest is just beginning. The vision of the New world is here, in this city, in this building that englobes the entirerity of…

ALLS