Dos o tres trozos de pizza de más

A las 1:11 el derrame fue casi mortal.

La vida sigue, no sé muy bien cómo. Es un milagro estar aquí. No lo sabemos del todo. He librado a la muerte una vez más. Y me ha traido la voluntad aquí, otra vez, a dar testimonio de ésta anomalía: seguir vivos. Vos.

No lo sabemos bien. El tiempo que uno está aquí es un grano de arena respecto a la existencia en su totalidad. En términos temporales. En términos atómicos, no quiero ni pensarlo. Nuestra insignificacia es la medida de nuestra madurez.

Si sabemos verlo es porque ya hemos recorrido suficientemente la profundidad vasta de nuestro aparene ser. O quizás de la apariencia de ser. O de saber ser. O ser sabiendo lo suficiente para entender que poco sabemos, si eso, o nada. Pero no osemos saber demasiado, ni lo contrario: no saber siquiera si estamos vivos.

Entonces ya nos quedamos tranquilos. No hemos muerto hoy. Quizás la sabiduría necesaria para afrontar el día se esta. La suficiencia del optimismo basta con entender al menos esto. y saber aprovechar lo que le queda al sol para dar la vuelta completa. Si es que acaso no estamos siguiendo una pauta para entender por completo el viaje eterno que emprendíamos cuando entendimos que lo que hacíamos era por algo más que por hacer pasar el tiempo.

A final de mes llegará un cheque con mi nombre. Unos deudores vendrán a buscarme de la misma manera que un mandalorian tendrá un encargo con mi nombre. Él sabrá qué le compensa más. Muchos virus estarán activos mientras alguien busca cómo serruchar el suelo en el que ahora mismo descansa mi masa inerte en reposo.

Despierta, anda, que no has muerto hoy. No tienes que sentir vergüenza, otra vez, por haber cómido esas cinco piezas de pizza de más. Quizás mañana aprendas a tener un poco más de seny. Parece ser que ser ticatalán no es suficiente. Quizás habrá que ser alguna cosa más. Quelcom mes, que dieuen.

Siento que he perdido el tiempo. Que no es lo mio lo que hago. O que si lo es, todavía espero resolver un llamado mucho más profundo a ser/estar. Ese «to be» por el que Hamlet despierta un día dispuesto a ser alguna cosa más que lo que la existiencia, hasta entonces, le habia perfilado como camino. Y de das cuenta que sos vos. Te das cuenta que sos voz. Como lo voz del pueblo argentino en la cámara baja, haciendo ley, aquello que las mujeres de ese país le han regalado a todo el mundo, para por fin entender. El pueblo argentino es tres veces más sublime si sólo contamos la gracia sagrada e infinita de sus mujeres. Ojo, que acá estoy pisando terreno resbalizo, y que siendo uno honesto, esta alegoría está diseñada para hacer patinar el más sincero halago por el barranco último de la desgracia. El acto más gratuito e insignificante es caer en la provocación que te lleva a bailar un tango de masculinidades entre dos hortos entrelazados de un tanguero argentino, macho, apretando fuerte la razón por la cuál te enzarzaste en pie de baile con un gallo cuyas plumas ya mostraban el dramatismo mismo de una batalla de por sí perdida de dos giles instalados en en la saturación espacial del ego en el reflejo de quién sos: baboso.

Con Argentina voy a tanguear siempre hasta este punto en el que no sabés mas si vas o venis, como el camino inicial que el gol magistral de Diego aquél día en el sur del D.F., con aquél sol que ilumina los pasos célebres de un futbolista en el medio campo de un terreno de futbol sagrado. El estadio Azteca es mucho más que el recuerdo de un directivo cualquiera de la historia de un club. Lo azteca está por encima de lo mexica, como lo olmeca lo está por encima de cualquier otro recuerdo originario de lo que un día fuimos. El cuerpo que habitamos requiere de liturgias que vuelvan con pausa y ceremonía a las raíces de nuestra ilusión. Aquella que late todavía a partir de un recuerdo común a nuestro tiempo. Ya sea el pisar del balón, en aquél sentido opuesto, en apariencia, de lugar al que pretendemos llegar, pero que en estos momentos requeire de esta esta gestualidad, de este preciso toque, como el voto de un representate del pueblo que levanta la voz de las mujeres en la votación de ayer en Bueno Aires. El pueblo argentino una vez más nos da una noción completa de lo que su poética pasión brinda a los demás. Todas nos vemos reflejadas en esa sensación de pertenecer a un registro aparte de la vida misma. Y este son, esta canción, es algo más que el tun tun de una rumba quilombera que se desata por las calles de una ciudad ajena al partido que se jugó ayer en ese particular campo de la capital de una América Latina plena ante el vibrar eterno de nuestra pulsión.

Si hoy no he muerto que sirva para rendir homenaje a esa argentina. La argentina que nos apasiona y llevamos dentro con en el sentido más amplio con el que uno corteja a una mina que nada más verla sabés que estás picando demasiado alto, pero que sin duda la resonancia de esta caja de ritmos nos está llevando a los dos hacia el mismo abismo que vos y yo sabemos, aquí, que no tan sólo es eterno, sino que sos divina, como divino es este instante en que nos fundimos, y nos dejamos llevar por la gracia infinita de nuestros reflejos revertidos entre dobles sentidos, entre gestos, entre baile, y ese punto exacto de tu tacto, o el mío, que abrió este universo alterno al que vinimos a parar, vos y yo, tras el cantar eterno de nuestras alegorías reconstruidas en esta doble hélice compuesta, la mitad vos, y la otra, sho.

ALLS

Soy un personaje ruso de Dostoievski

Golman pues

Si acaso rojo.

Si a caso, rojo.

Sí, ¿acaso rojo?

Si cazo rojos.

Sí, cazo rojos.

Rojos riman con hogueras.

La izquierda no supo si armarla de pedo.

¿Nos ofendemos?

Ahora sí.

Esto sí.

¿Ahora sí?

¿Esto? ¿Sí?

La lengua española es un gusto que bebe en copa. El latinito poco refinado toma guaro es vaso. ¿Qué pasa? Algún pedo. ¿Algún pedo?

La literatura más satelital se coció en el corazón de Copilco. Una escena de Golman volviendo a Copilco 300 y la banda entera nos rifamos un Bollywood de algo más que coyoacanenses: copilqueños. Antes que nada.

Antes que nada

No les digo. Sí les digo. ¿Qué creén? Can, kan, can, kan, can, kan.

La ortografía mexicana te salpica en los ojos. Da rabia. Es como nos enseñaron, en buena onda, a leer. Leemos los que podemos. La neta. Esa es la meritita verdad. Por esta. Ira. Ésta. Está. Estate. Date.

Un dait.

Yo soy muy newchilango; dispensenme.

Yo aprendí a ser / y estar en esta dualidad mexicana multiversal. En buen pedo, hay otro camino. Ustedes me lo enseñaron. Lo nuestro es primero, dicen allá. No ma-mes. No ma-men qué pedo los gringos? ¿De poca madre no? ¿De poca madre: no? ¡De pocamadre! ¡NO!

Ya te metiste en un pedo. El pedo ya se fue a la verga. Ahora todos somos gringos. Gringos nuevos. Gringos viejos. ¿Qué, pendejo? ¿Qué pendejo? ¿Qué? ¡Pendejo!

No es lo mismo. Nada es igual.

Todo tiene su qué, y es per se, cosa aparte. Cosa propia. La cosa en sí. Lo que los pinches alemanes no se ponen de acuerdo. La escuela de Einseinstein de postcinematografía. ¿Por qué apetecían más lo rusos? ¿Por qué siguen apeteciendo que son nuestros camaradas? Las risas rusas subidas de tono en un debate universal. ¿Qué digo universal? ¡Qué chingaos! ¡Multiversal! La nueva librería-editorial-sitio en la nube-alaverga, despegamos a su puta madre y nos lleva la santa chingada hasta la mamada que nos venga en gana nos teletransporta al espacio sublimado. El sitio en el que provocaremos el colapso total de todos los canales de comunicación. La visagra de la historia. ¿Por qué matarla? ¿Por qué acabarla? Esa es la pulsión de muerte malentendida; matar. ¿Pa qué matar? ¿Piensa? Pulsión la muerte del otro: cobarde. Para. Piensa. Baja el arma.

Fundámoslas.

Todas.

Al mismo tiempo.

Toma ya, utopía.

Toma ya Utopía.

Toma, ya utopía.

¿Toma…ya? utopía.

¿Toma? Ya. Utopía.

Historias de amor. Literatura mínima. Soy un poeta como Hugol gol; Golman, gol.

Pero me tuve que presentar al pueblo. Y el pueblo libre ascenderme al primer equipo.

La vuelta de Golman se hizo inminente: nuestro último cartucho.

No lo íbamos a gastar en un artículo para caballero.

Un artículo para dama. Mira los pinches pelos que traes. Eso es de puto. Y a mis hermanas, de paso, les llamó cartuchos vacíos. El mejor chiste de la historia. Fui testigo. Como Jesús en mercado a punto de arremeter con mala hostia a los pinches mercaderes. La furia de Jesús rebelde es la bondad más indispensable de la biografía de nuestra idealización del tiempo a partir de un gesto revolucionario. Piénselo, camaradas.

No hay meeting más dificil que el de la plaza pública. Y ahí estuve yo. Y dije lo que tenía que decir al respecto. Y sabemos que puede funcionar de una manera distinta. Yo estoy aquí para cambiar el bounce back. ¿Por qué habrían de ser los pinches gringos los que nos llevan a las antípodas de esta pinche mierda gringa? ¿Quiubo?

Híjole. Te pasaste.

Así piensa mi vieja. Es gachupina, se tiene que entender. Ser así de mexicano con esta intensidad de vecindad es un sin vivir. Y nuestro pedo aquí está cabrón. Y la neta, puro pendejo. Ni uno se salva. Bueno sí, uno: Mario Padilla Padilla.

Mario fue una de las contadas personas con la que me puse en guardia y luché por alguna causa que aquél momento sólo funcionó como defensa personal. La utilización de los gestos del karateca en el salón de clase a los nueve años. El dominio del espacio como un shaolín en el imaginario de un pinche niño del DF que nunca ha visto a un chino en su vida. Ever. Te lo juro; por esta. ¿Está? ¿Se puede? ¿Nomás la puntita?

La mujer nunca alburea. Es lo más heteropatriarcal que puede haber. Negar a la mujer el arte de la jiribilla. Siendo ellas la neta suprema del sentido más cachondo de la palabra exacta. El romanceo de urbanidad eterna de un newchilango son palabras mayores que superan el pinche cuento del sarape de San Juan Diego. No se alebresten. Conténganse. Estensen. Aquí no va haber ninguna revuelta de Iztapalapa. Es lo que tiene Nezahualtcoyotl. Que siguen viviendo en la urbanidad que funciona aquí desde que ya eran un millón nomás ellos solos, mi capitán. ¿Qué hay que hacer? ¿Qué dice su manual de conquistador?

Nomás Perez Reverte no sabía dónde arguir que la conquista no requería manual. Se trataba de la obra transformadora de nuestra monarca que muy sabiamente supo alinear los intereses de las grandes familias nobles que correspondían a la gallardía de la lucha de la prominencia de nuestra obseción heteropatriarcal machista de la voluntad de invadir desde Polonía hasta New México. La última novela del primer novelista olmeca que vuelve a la vida desde el mundo de los muertos. No les dije que era una pinche visagra.

Ahora se aguantan. Ahí les va la historia de cómo les metieron la pinche verga enterita por el Chicharito Hernández.

La capital se derrumbó otra vez.

De risa.

De risa, con acento mamón.

Los fresas.

Los fifís.

Los fesas vs los fifis.

Los nacos vs los chidos.

Los bullys de la primaria vs los bullys de una clase arriba.

Esa vecindad cuenta. A los nueve años los de dies se empiezan a poner salsitas. Ojito. Aquí no se toca a nadie. Y quien quiera sufrir las consecuencias de asumirse como un macho machista trumpista epsteiniano: un hombre blanco de buena estampa. Los chicos blanco del poder y la gloria, los éxitos abrumadores de nuestro estilo de vida, nuestra literatura, nuestros genios, nuestros padres fundadores, nuestras madres fundadoras… wait… wait… wait… wait… wait… and you keep waiting until one day it happens. It solves itself. Through pain. The suffering of the blind folded minds who didn’t speak out against unjustice. The judge is you. As you, the macho.

As macho, then, you are doom.

You are scum.

Don’t need to feel too hurt.

Your masculinity is not only approved. You still get the girls. Either you are loaded with dollars, enough to pretend you are worth that rest competing to be valued through those standards. Trump América. The rich kids, their high school years, the narratives of the great story told by exclusivibly white tellers. So much principy. They are so cute. Ask any venezuelan. Venezuelan girls aim for two cities, nowadays. Miami or Madrid. They call it the MM choice of a venezuelan free soul of the latin center of one side of feministical ways, being others, and yet, one other pole in the antipodes of the system. De dual simplicity theorem.

I will present theorems without proper proof. Because if Donny Trump is taken seriously when he uses childish interpretation of the so seeked Real Reality Real Estate Truth. Reareareaest. REAREAREAEST.

I’ve made up a literary format. A unique way of looking at writing while just, you know, hand out in the highest aspirations of the soul: to be aware of once luck to be here. Alive. Today. As is. Thank god, we are. Thank god, this. The connection is there to gained in a strive to understand the stories from fragile souls of our generation. Forget starting with the succesful white dominant stories of great family succes. How much of that can we pin in your own heart struggle to elevate yourself in the current social estate of affairs. How is life possible without our little spec of dust. Your sprayed spore than took of to life as a vessel of a microscopial organism that would reak havoc in the host system of another human being no yet in the room.

I could go on with the narrative in an immediate manner. To evolve what I’ve raised as an expectation. It was going good. Or well, sorry. English is not my native Language. Yet I’m playing the role of using it as such with my daughter, Vera. She is the truth. I know. Meritxell knows. We are a happy couple. How? We are white. That’s enough. You make it. Even if you fake it. Especially if you faked it. No one can top you allin. You let it loose one day in mystical night back in San José. One of those Texas holdem nights in Shamú’s place. It was the nicest table to properly play against the best eight poker players in the city. I landed a table who’s seat were reserved and there was a queu expecting to be let in. The put money. Everybody does. That’s the taking in any poker story. Any gambling movie. It’s all real stories from people who’ve been a played in Casinos. As if they could beat the odds. O bring the lucky moment. Trust I do sometimes. I have, I mean. I don’t mean to bragg about that night. Or the night I touched a breast in Monaco because my mom ordered me to do so, and I always listen to my mother, Ito. My dad was there. Somewhere. They couldn’t get in. Meri and I did. And I was going to bring down the house. As I had touched a golded boob.

Boobs could be issue of this script. This book. What I am. What am I? The language has its significants. A new word for a new language: Ticatalán.

I started a language 9 years ago. It’s timing frame. It comes from the past. It will always do. Jesus tought of that. Legacy. What we will be remembered for. Writing about it. Somewhere. For you to read. A reading quest. A text to study. At which age? Nine. Nou.

Nou. Temps és ara. I ara la meva filla está preparat. El temps corre. I fa el compte enrere. La direcció és tan important en el aprenentatge de les matemátiques que hem de comenzar a estudiar les metáfores del limit que ens apropa a la entesa del càlcul diferencial. Perdoneu si de tant en tant us perdo per alguna cosa que considereu fora de lloc, o que mai us havien explicat. Normal. No sou matemàtics. Pero aquí tothom fa veure que és matemàtic. Només perque les matemátiques son més lliures que els matemàtics. Es a dir, els matemàtics poden ser lo lliures que ells mateixos creguin, o siguin, com vulguin. Com ells i elles vulguin. Les matemàtiques són més fines. Son millors. Pero el millor, gairabé sempre, es un home. Això, evidentment, potser masclista. I de fet ho és. Pero la meva experiencia és que havia uns homes que eren molt clavats d’una manera desorbitada, i quelcom neceari, tot i que no va ser el meu cas. La resta dels matemátiques hem d’aprendre a correr tant com els que entenen tot el que segueix.

La absurd afició a la màgia, lo fantàstic, lo sobrenatural, lo de fora d’aquí, es una barrera de fum que els hi hem comprat als americans com l’última veritat. Els hi xuclem la tita. No ens enganyem. O millor: enganyem-nos.

Amb aquest lema puc guanyar unes eleccions a Ticatalunya.

Aixó és cert. Perque aquesta terra només existeix cap enrera. Cap a l’altra direcció. Oposat de la narrativa que pugui fer el meu némesis, el meu veí, el meu estimat monstre de Sant Jordi. I aquell día, quelcom pensa en el drac, pero alguns li posan cara al monstre, i així, tot ho simbólic es fa part interior de la nostra interior lluita per no tenir por, i despertar, aquí, al lliço fantástica de dir: estic viu. Tiu. Collons. Qué bé.

I dius aixó, i la gent, alguna, potser no gaires, et voten. A tú. De no ris. De sopte: zazca.

Es diu clatajot.

Hi ha gent insoportable.

Els creuem al llarg de la vida.

Els veiem a l’espai públic. Pero ens coneixem des de l’escola. No voleu que us expliqui tot lo que vaig viure a les nou escoles que tinc a les meves esquenes. Aixó és molt gran. Ens estem cuidant a totes. I volem fer la volta enrera. Ens hem adonat que som la visagra de la pirámide. Mai posem l’ènfasi a la pantxa. No per coses bones. Potser per coses impúdiques. I potser alguns d’aquests pensaments siguis masclistes, o ens emportin irremediablement a fer sexe en aquell mateix moment, sense dubtes ni abussos de subnormals que no s’han enterat de lo que són les relacions igualitaries més súblims entre un cors i un altre que pujen, sense haber-se conegut fins ara, i trobant el moment i la ocasió pels cosos apropar-se, doncs, hmmhmm, in the way african american, the so called negroes in what was once known to be the history of the greates empire in our history of civilization up to now.

You see how americans can be taken to the superior stage of priviledge. The way an european white feels. The way the game board is controlled in any given direction of the succesful building of our community, our governance, our sofistication of public procurement, our digital transformation and education reform. The abolition of private schools. Whaaaaaaaaat?

White priviledge spanish decendants, portuguese decendants, chinesse decendants, olmecan decendants, mixe, capulinos, aztecas, mixtecas, zapotecas, mayas, negros, zambos.

ALLS

The journey around the sun

The idea we have in our heads about the motion around the sound describes a two-dimentional pathway that is not very accurate, but it is the simplest way of looking at it. We consider a motionless sun standing there, and not a complex system of planets in this celestial dance where we move around the sun, praising to our God, as we shadow the moves from His reflections.

So here’s the thing. Sometimes we are just used to the picture in our minds. And we can’t help it. That’s our truth. And we go no further. But sometimes, if we let our minds free, we may see things in a whole different way. Try this.

It blew my mind. That’s what’s transforming our society looks like. Something that we thing is fixed, may just as well be turned around, letting pass to a new emergent way to stay alive.

This is what innovation looks like to me.

Epitafio de mi locura

Armando Gallo Pacheco

Fue un placer, mientras duró.

Armando Gallo Pacheco

Nunca más volvió. Un día, sin más, se esfumó. No se supo más de él. Así como vino, se fue. No supe reconocer de qué manera se había convertido en la persona que dominó la superviviencia en el límite del caos. Se trató de un hemisferio posterior a lo que aquí abajo nos deja rascar la subsistencia. Las rutas que me conectan con ese pasado están de alguna manera delineadas por una Vía Augusta engalanada por los sepulcros de pueblo llano que quedó en el camino desde entonces. Podría volver a él en cualquier momento, y él venir a mi, sin que esto disturbe a los muertos que yacen plácidamente en sus tumbas. Todos los caminos llevan a él. Él. Qué ser.

No se puede estar en dos sitios a la vez. Ni tampoco ser más de una persona en un mismo instante. Eso fue lo que nunca supo entender Armando Gallo Pacheco, que continuamente se desplegaba en varias dimensiones en las que se explayaba, normalmente en una única dirección que perseguía hasta encontrarse enfilado en una catarsis sin fin. Esa es la única virtud de su desenfadado proceso de estar: seguir.

No es trivial seguir un camino. Ni tampoco seguirse a uno mismo. Especialmente cuando se sabe que por el camino se van dejando cuerpos que no siguen, inhertes estatuas que prefieren congelarse en el tiempo que no está sujeto a la potencia de la ola que finalmente se condensa en un segundo de compresión en el que el tiempo rebota, y culmina la pieza.

El performance tiene una consecusión temporal presente. Se afirma mientras se despliega en un único acto. En su día supo que eso era lo que hacía, pero que no importaba desvelar a nadie más lo que él entendía como un todo. Y en ese discurso se perdió, una vez más, sin saber si había contado lo correcto, o escondido lo cabal. Y detrás de una cortina de humo, se fue perdiendo en sí mismo, sin ser capaz de lidiar con la estructura de lo brotaba sobre la superficie de lo aparentemente real. La vida siguió su curso, y él, su obra. Y nunca había de acabar, salvo que el tiempo y el espacio conjuraran por encontrarle una temporalidad propia en la que quedara reflejado su ser. No tenía claro qué forma tendría, ya que al final de cuentas, la única manera de existir sería a partir de la circunvalación espacial dentro de la red neuronal del otro, conectada a un circuito circular que reconecta al ser con su circunstancialidad dual, uno, y todo: ALLS.

Él sabía que la perpetuidad con la que comulgaba no podía pervivir para siempre. Al menos no en este espacio-tiempo. La arquitectura de su discurso le llevaba a recorrer todos los estados de la naturaleza que había habitado en algún momento de su entelequia. De haber existido su recorrido neuronal estaba ahí. Aquí. Ahí y aquí. Mente y ser. Esas dualidades desplegadas a partir de los espejos que se crean al pensar. Una chispa electrica diminuta que alumbra un hilo de nuestra conectividad neuronal que no había sido utilizado en el pasado para nada. Ese hilo, leído, reconecta ese instante. Ese momento permite que el ser, o la red neuronal, se califique a sí misma, a partir de una etiqueta. Esa etiqueta, de alguna manera, es el significante de ese preciso momento, al menos para quién la define.

No olvidemos lo que somos. No olvidemos por qué estamos aquí. El camino no está escrito en ningún libro. Ni siquiera en los de texto. Las reglas con las que convivimos mutan más que nunca, dejándonos sin la estabilidad que nos brindaba la pulcra sociedad basada en la moral religiosa. Ni tampoco las leyes que nos enmarcan en un contrato social que nos permite a ser todos iguales ante la Ley, ama y dueña de todo. La ley y los suyos, como el rey y su corte. Las cortes. El pueblo en las cortes. El parlamento. Y el pueblo, con su rey puesto, el presidente, que emanan de sí mismo. La política, tan vilipendiada, es a su vez, la única salida. Pero no así su forma. En ese sentido todo es maleable. No obstante algunas estructuras de nuestro modelo actual son inelásticas. Ante la presión de rotación o traslación, quiebran. Y con ellas, las columnas vertebrales de nuestro mundo se tambalean como el imperio romano, y sus ciudades.

Al loro, que no estamos tan mal. Siempre puede volver aquél e intentar de nuevo aquello que un día vivimos. Y eso, tentación y/o desgracia, es nuestra espada de damocles.

Armando Gallo se dio cuenta de todas estas cosas, y por eso, estuvo presente, levantó la voz, escribió 999 caminos, y se fue como el viento que se llevó a Tara. No fue el fuego, sino el viento. El modelo del sur, desvirtuado una vez más, por el pecado nunca redimido de su esclavo pasado. La trampa estaba ahí, en ese agujero negro que yacía delante de él. No era un precipicio, sino un simple agujero negro. Y estaba ahí delante: as su pies. Así que tomó la decisión más dificil de su vida: caminar. Y se fue.

Algunos piensan que ahí sigue. En una paradoja del tiempo y el espacio. Quizás en un gusano temporal que lo conectará de vuelta en otro momento de la historia. Quizás la historia terminó cuando él se fue. No se sabe. Pero algo permanece. Su leyenda. Su presencia. Su ilusión. Quizás tan sólo queda un culto superpuesto sobre lo que él explicó que ya nadie tiene en cuenta, al tener encima una metaestructura posterior que lo ha acaparado todo, sin dejar espacio para el movimiento, justo al contrario de lo que en su día promulgó con su voz.

Hemos perdido un personaje, pero a cambio, ha nacido un mito. Quizás detrás de todo lo que permanece intacto es el ritual con el cual Armando Gallo Pacheco encontró la vía para afirmarse a sí mismo. Quizás ese sea el único camino tangible. Lo inasible está más cerca de lo que pensamos. Un salto al vacío y reconectamos nuestro ser con la presencia continua de un palpitar eterno.

ALLS

El pais ya no funciona

Nada es igual. Todo cambió. No nos dimos cuenta. Quizás no lo quisimos ver. Pero de pronto la dimensión de lo que nos revolcó fue una ola demasiado grande para nuestro intento de pato. No tuvimos más alternativa que asumir el revolcón. Y bailar en la lavadora. Mantenerse tranquilo mientras la espuma te impedía dar brazadas hacia ningún lado. Arriba, abajo, al medio… no sabías dónde ir. Estabas en medio del vacio existencial del posíble último gesto de tu existencia.

La sociedad, ahora mismo, está en este preciso momento. La pandemia nos retrató a todos frente al mismo fotógrafo. Cambió el sentido de nuestra narrativa, y de pronto, fuimos otra ecuación. No cuadraba el círculo. Ni cerraba. Algo no pasó página. Nos quedamos obsoletos. De la noche a la mañana. Y no teníamos dónde caernos muertos. La vida se convirtió en vértigo continuo. El desazón de la existencia nos colmó, una vez más, como aquellos aullidos de otros lobos. La asfixia nos conmovió.

Supimos crecer antes de morir. De pronto sentimos que la vida no tenía más sentido que estar aquí. Un día más. En un plano demencial. Como quién lucha contra un dragón. Un día especial. Con una rosa y un libro. O un cuento. O un rey que se va del reino porque cuatro peones rojos le increpan en el puerto. No son tiempos para alegorías, sino más bien, es tiempo de semidioses corrigiendo el rumbo de nuestro fallido intento de resurección.

Tafiti está enfermo. Y necesitamos un Maui que alimente el espírtu de Vaiana. ¿O será Moana? No se sabe. Son dos personas distintas. Disney tiene muy claro sus temas estratégicos de segmentación de mercados. Y cuánto cuesta una u otra cosa. Y el retorno de la inversión. Ya se hicieron películas de todas las princesas. También de las indígenas. Aunque la historia no sea así. La apropiación cultural completa está a punto de desvelarse. Sólo nos queda estafar a unos pocos pueblos más. Nos falta leerlos. No habíamos tenido interés hasta que se nos acabaron las mentiras. O más bien, las ficciones. O los mitos. O lo ritos. Ya ni sabemos dónde metimos la pata. O la mano. O el fusil.

Alfonsito, ¿estás muerto?

Nunca se sabe con qué te puede salir un rey campechano. Lo cierto es que al ser hemérito todavía está cumpliendo los designios que nuestra carta magna le otorgó. A ese hemeritazgo de tal gallardía. Nos queda claro que nuestro reino es uno. Es este. Y quizás, al hundirse, deje un hueco tan grande en los corazones de los niños y las niñas del barrio de Salamanca, que succionará todo lo que encuentre en su paso. Como la nada sin el auxilio de Atreyu. Esta gente no lee. O no lee estas aventuras de poca monta. Aquí se lee al Lazarillo de Tormes. Y a Góngora. De toda la vida. Cervantes, para los cultos, aunque dicen que viviendo en Barcelona les pilló el tranquillo… será que era «rarito». No se equivoquen. Valle Inclán. Noches de bohemia. Eso es lo que necesita este país. Aún no lo sabemos. La vida continúa con sus cuatro coordenadas y sus tres pijoteras dando por el culo. Madrid es muy ancha, cual Castilla. No se olviden que de aquí al cielo. Como si los nobles entendieran de múltiples sentidos, o los chistes de los lacayos. Lo que no se entiende es que la gente no calce más esos zapatos sin calcetín que tan bien se llevan en el verano. Spain is diferent.

En la fiesta de bienvenida del Rey en la que será su nueva República, unas mozas dominicanas fueron convocadas para agasajar los múltiples gustos de su majestad, que en ocasiones como esta enseña su lado más humano y virtuoso, con ese característico aplomo de galán que siempre le ha acompañado, herencia de su padre, y de su tatarabuelo, y de su tataratatarabuelo. Una familia de patriotas. Una familia real surrealista. Un momento como el actual no lo habíamos vivido nunca. Octava potencia mundial, gracias al jefe de nuestras fuerzas armadas. O al hombre en la cima de nuestra representación interncional. Porque somos una monarquía, en este caso constitucional y parlamentaria, valgan las redundancias. No sabíamos cómo equilibrar bien los poderes de varios sistemas incongruentes, y nos dimos la licencia de asumir un senado inoperante para demostrar a nuestros pares que nosotros vamos de otro palo. Y nuestros pares flipan. FLI-PAN. Nos lo dicen así. Con un conocimiento impecable de nuestras costumbres casposas de telerrealidad. La televisión nos educó; no podemos escapar.

Somos el Lazarillo de Tormes quinientos años después. Es mentira. Nunca lo leí. No tendría la gracia que en su día tuvo. Somos Marcelino, el del pan y el vino. O la navaja de Buñuel. Acaso el ojo, que en realidad era luna. O un pensamiento de Dalí. El poemario inacabado de Lorca. Un falangista amigo de la familia. Un hombre sin un cojón. Un pueblo con un par de cojones. Unas franjas amarillas. Un lazo, quizás. Una estrofa de Pablo Hesse. Una blasfemia de Valtonic. «Tu problema es que eres muy alemana». No se rían, esto cada vez se vuelve más completo. La sociedad no llegó aquí de repente. Somos un pueblo listo. Somos, como mínimo, un pueblucho de listillos. Que no es poca cosa. Anda. Vete a tomar por culo. ¿Agua?

Si yo fuera español sería surrealista. Sería el único sentido que mi vida podría considerar digno de resaltar. Más allá de nuestras virtudes inoperantes. Más allá de lo henchido de mi pecho en medio de la plaza Colón. Más allá de las regatas en las que el Bribón, el Bandido, el capellán, Avellán, Billy el Niño, y el resto de la pandilla, coordinados como una tripulación engrasada de puros tornillos, macizos, fuertes, con la vena exaltada, como el miembro viril que sostienen en su mano, amazando con firmeza el coso del camarada del costado, en ese gesto colectivo homoerótico que tanto conmociona al heteropatriarcado tradicional hasta el día en el que se ve metido en fregado, disfrutando como un enano. Tras un abrir y cerrar de ojos, pajaro en mano, oh sorpresa, el mismo miebro que sostiene, de envergadura colosal, resulta ser un hombre pequeño. Little people. Se trata de la última ocurrencia de la izquierda para dar por culo a los elegantes dandis del barrio de Salamanca: amor sincero entre parejas mixtas.

El suicidio de aquél ya no parece tan mala opción. Algo parece cobrar sentido cuando se desenfoca la consciencia. Nada pasó. Nadie nos cortó el cable. Quizás sí, junto con todo lo demás. Quizás fue culpa de unos y no de otras. Las escuelas y las maestras, sin sensación real de saber a dónde vamos, como el resto. Perdidos todos, ante una quimera que nos carcome, cada día igual. Y seguimos aquí, en espera de la muerte. O de la vacuna. Las dos vinieron. Se presentaron sin vergüenza. La sabiduría que denota en el gol fallado que parecía cantado. La mentalidad sostiene a un jugador, sobre todo ante el fallo irremediable. La conciliación con la afición pasa a segundo término. Uno es primero. Hay que reencontrar el balance. Y eso te lleva a lo demás.

Hoy creo haber recuparado parte de ese balance. Y lo hice conectando con mis dos mundos. La polaridad de mi establedimiento representa un péndulo en uno de sus dos matices. Yo no vine a… ya ni se.

Me estoy durmiendo otra vez. Quizás esta vez sea la última.

O al revés: la primera.

Golman Elizondo Pacheco

GOLman es un sitio sagrado más allá del mundo que conocemos hoy día.

Nunca aprendimos muy bien la lección de todas las civilizaciones prehispánicas que dan origen a lo que somos más allá de lo que nos han venido a decir en los libros de historia. Una cosa nos quedó clara a todos: el nombre de la tierra que dió nombre a los olmecas: Olman.

Por ello, mi nacimiento como mito del futbolarte dentro de este nuevo sistema va más allá de una creencia, de una lección, de un culto, o de un performance. Se trata de un rito. Recuperamos pues lo primigenio que nuestros antepasados intuyeron con su vida. Más allá de lo que el desarrollo de nuestros compañeros de las antípodas vinieron a aportar a lo que hoy somos, en sintonía multiversal.

Repetimos todos: ALLS.

Mi primera obra en euskera: Golman, papá.

Pasar la noche aquí es mi camino. Que follen a Santiago. Esta es la nueva palabra. Escuchad nuestro último evangelio. Una especie de tercer tiempo de nuestros dos libros sagrados: antiguo testamento y nuevo testamento. Escuchad con atención el NEW testamento.

Yo solo voy aprender a decir estas 99 palabras en euskera. Serán las 99 de Golman Elizondo Pacheco, el último hijo pródigo en volver al pueblo.

Perdonad si me enfilo con una historia que no venga al cuento. Me llamo Golman Elizondo Pacheco, y he vuelto a casa.

Arriba Aurrera.

Es un chiste con doble sentido. Casi todo lo que os voy a contar tiene, al menos, dos sentidos. Y a lo más nueve. Nou, como decimos en mi/nuestra NEW capital: New Barcino.

Sabía que nuestro pueblo requería de mis servicios y por eso he vuelto. Para regresar con la familia que se fue. Y todas nuestras historias. Les estamos en deuda. Somos quienes somos gracias a lo que aquí, en estos montes y estos valles, aprendimos a vivir en simbiosis con la naturaleza, con la noción del valle que sólo los que habitan uno saben interpretar respecto aquellos otros que viven en la montaña.

Son opciones. Alternativas de vida. Maneras de ver la existencia y las posibilidades que nos da para autoreconstruirnos. Eso que nosotros tantas, y tan pocas veces, hemos hecho ya a lo largo de la historia de nuestras familias: las que nos fuimos, y las que nos/os quedastéis.

Bienvenido sea el encontrar de nuestros dos polos. Nuestra dualidad sagrada: New Spain.

En la meseta central este chiste no se va a entender. Ni estas risas. Dejadles ser centralidad. Lo grande y uno tiene su gracia como lema de país. Sólo que no es el nuestro. Y no aguantan que les digan eso. Eso es lo que nunca entenderá alguien que interpreta que la montaña es Sierra Nevada. Y nada más.

Los pueblos libres se autodefinen 99 veces al día. Ni una más, ni una menos.

¿Querías una nueva narrativa?

99 tasas.

Mearos en 8 apellidos vascos porque yo con uno solo, de aquí, nuestro pueblo sagrado, capital de todos los valles, centralidad de todas las montañas, Elizondo les espera para reestablecer el control de tu insípida existencia, hijueputa.

Mae, todo tuanis……… hasta esa última palabra. Acá, por alguna extraña razón no se entendió.

Señores, y sólo señores, en nueve sitios distintos del pueblo, como normalmente se reunen en comunidad ante un evento en el espacio público, en el que esta vez, se topan con un nouvingut: Golman Elizondo Pacheco. Servidor.

Vea, yo vengo de un valle más allá. Es otra centralidad trascendental para lo que vendrá a ser el nuevo modelo. La última sociedad. El despertar de los hombres libres del machismo, y las mujeres que lo celebran, en otros planos, dedicados únicamente a escucharlas a ellas. Sin que ellos tengan acceso.

El mundo nuevo sin machos.

Lo que decidimos dejar atrás.

En algún momento nuestra reconciliación será porque abremos domado a los subnormales.

Los nuestros.

Nuestra propia purga.

Asumir tu subnormalidad superior.

La que cada uno enarbola.

Sin poder escapar.

A nuestra innata estupidez: la proyección de nuestro torpe mal.

Mejor mandar en el Infierno que servir en el cielo.

La dualidad entre los ganadores y los malvivientes.

¿Acaso no es ese el debate?

Tú ya tienes un juicio sesgado del otro. De tu propio vecino.

Cada personaje del pueblo vuelve a ver a su vecino. Y lo (re)conoce. Le hace un gesto. Un aplauso. O un silbido que cruza el pueblo sabiendo. Sin temor. Como el canto de un pájaro local, que si hubiera querido ser nomás el poeta local habría apostado por el tucán, por primera vez aquí en estas coordenadas. Tan nuestras. Tan bien paridas. Joder, que somos la capital de un valle cojonudo. Que tiene la humildad de saberse bendecido por la astucia de los primeros colonizadores que llegaron a los alrededores, pasando por nuestras montañas sagradas, y llegando, río abajo, a la plaza central de un valle como el nuestro. O como uno del Ajusco. O de Valle de Bravo. Donde yo vi las estrellas. Algo mágico: como esto.

Pasar la noche aquí es mi camino. Que follen a Santiago. Esta es la nueva palabra. Escuchad nuestro último evangelio. Una especie de tercer tiempo de nuestros dos libros sagrados: antiguo testamento y nuevo testamento. Escuchad con atención el NEW testamento.

Seguir aquí existe

So I stayed. I didn’t feel like taking that risk. You know. Risk aversion is a topic in the new CV. I can come up with all these lessons to learn in risk class. New risk. And take the math course of a lifetime. Invited guests from my faculty, mathmatics, Economics and General Studies: ideas, problems and history. And throw in Vucetich and Jovita. We have ourselves our team of futbolartists. A think that could convert and old crazy house into a meca of neoliberalism and now the meca of the NEW system. A NEW carreer opened up this phantom semester. You can get a complete education in just nine levels. And it could take you just the time we got to educate a whole humanistic society grasping at eterninty all together as single human flow. Much more rewarding than overshadowing the diferences that escalet into xenofobic feelings towards the others who carry the pest of our current state of misery. Look within your heart. You’ll find your nemesis. You’ll find your scapegoats. And you’ll see where your family stands. And you’ll feel close to the pack. Normal. It’s your hunting skills showing up to defend your family from the greates disastrous outcome: my death, or that of any one of my family, in the great extension of the sense of altogetherness.

That new family is the newes concept in the NEW model: WEW. The family that links us to the whole system. And how that concept takes over. Take this and come here to this living lab you are going to produce with random 99 people at any given time available to enter the group. In ethernal browning motion.

LLÉGALE A LA VERGA

¿Qué pasó, cabrón? No actues. Ya nos conocemos. Nos surramos la madre. Por varias razones justificadas todas. Me cagas, cabrón. Y me encanta decírtelo. Pero en realidad no me interesas tantito. Ni tantito, pues. Para que entiendas. Te lo repito. Te voy a tratar como tú tratas a los nacos.

Por deferencia. Por diferencia. Porque ambos estamos aquí para asimilar una manera de estar en la sociedad. Y esta urbanidad que tenemos en la capirucha nos da una sensación de diversidad completa con todas las opciones descabelladas de nuestro amado pueblo. En su manera de ser como somos los de aquí. Así bien… eso. El que es de aquí sabe a lo que me refiero. A las tantas maneras de expresarlo. A cómo nos sentimos cad día de nuestras fiestras populares. Cuando ocupamos el espacio público. Juntas. En armonía. Esa cosa que somos juntos. Como el barrio. Eso que compartimos al estar.

Esa cuestión de coexistir en una misma aceptación de nuestro bienestar común. Y cómo podemos llegar a saber que en ciertas cosas nunca nos vamoa a poner de acuerdo. Y que en otras, coño, tenías vosotros la puta razón. Y querría aprovechar este momento para reconoceros eso, tronco. Que la vida son dos día y no vamos a estar a estas con la que está callendo. Y tal como los cabelleros nos lo dejaron. No veas ahora cómo ordeñamos las vacas el próximo ciclo de reconstrucción. El problema fue no intentar nada el pasado. Y daís pena quienes pensáis que lo habíamos encaminado. Quizá será vuestra percepción de estar en el lado ganador de la ecuación. Los que no caistéis. A pesar de vuestra sensación de precariedad. Lo que todos hemos afrontado. Más allá de lo hayan resultado ser los políticos a los que usted en particular no podría estar más en desacuerdo, bola de subnormales.

Usted ya sabe a quién aborrece. Y ha sido ávido en intentar odiar con todas las ganas. Como un ejercicio nacional.

Hay quien leyó ejército.

Quizás en algunas ediciones salga escrita la palabra ejercito en vez de ejercicio. Pequeños trucos, o taras, para convertir en libros apócrifos la rareza a encontrar en la librería más mítica de la nueva ciudad, la que empezará el día que volvamos a ocupar su espacio público, con nuestra transformación mental el unísono. Una voz con múltiples acentos. El canto que de esta canción salga. Como un culto de lecturas interminables. Como nociones de un nuevo mundo que nos llegan en informaciones que viajan más rápido de lo que en aquél entonces lo permitía la tecnología: la escritura de cartas que viajaban en diligencias reales por barco. Como las cartas de los reyes magos que cada año le entregamos en mano al page real. De eso, los que aquí vivimos sabemos desde que somos muy pequeños: nuestra vocación a echar al mar, con la multiversalidad que nos permitimos instaurar para tener suficientes niveles de libertad para dar cabida a la serie de subnormales que se quieran posionar en el eje defensor de sociedad de la violencia y del deterioro individualista de considerar a la peña meros consumidores en el rol trascendental de nuestro modelo económico y social: llamadle democracias, occidente o estados nación. O como si queréis que nos dividamos por credo. O por club de futbol. O por estatura. O por género. O por idiomas. Para entendernos en mismo canal. Como una especie de asunción del otro. Asumiendo aprendizajes que hasta ahora no nos habiamos cruzdo por nuestro sistema de carreteras neuronales. Os voy a invadir la cabeza con choques electricos de pura surrealidad multiples veces retroalimentada. La obsenidad con la que podemos generar sobre un mismo chiste 99 versiones.

La huida hacia el chiste fácil.

El otro humor.

La risa sin gracia.

Lo elemental.

Lo que pide el pueblo.

Futbol, toros, cotilleo, puticlubs, bares, salones de baile, asociaciones, guiño guiño, política-espectáculo, peliculas mediocres con temas mal llevados que se diluyen en unas actuaciones que nos permiten pensar en otras vidas, otros humores, otro tipo de historias, cine independiente también, por darle un sitio a los creadores para venir a pescar. Sucar pa.

Aquí todas tenemos que comer.

Alguien piensa en los más necesitados.

Pero se hace lo que se puede desde la autoridad local.

Mientras el país piensa en las iniciativas de ataque para derrocar al rival.

El País también piensa que Pedro el guapo es bueno.

Y el pueblo asiste a los medios para su dosis continua de actualidad.

Esta gente nos perdió hace tiempo.

La ficción de lo que sale por la tele como realidad frente a lo que vemos que hacen los hospitales cuando tenemos el nivel más crítico de la atenció a la salud. Es el momento de regular el sistema de salud que nos rige. Y reactivar los mecanismos de prevención que la población sea capaz de entender en dichas circunstancias de excepcionalidad. Y que se entienda la cadena de mando de las organizaciones y lo que se puede y no se puede permitir en los momentos en los que se gestionan grupos grandes de profesionales en continua tensión. Por la inoperancia de los mandos de dirección. La incapacidad de tener los equipos en su sitio para atender la necesidad de la organización para estar como debe estar. Eso hay que trabajarlo con tiempo. Y con nuevas maneras de dirigirnos entre nosotras. Y lo que ha significado el trato entre médicos y enfermeras. Amos, capataces y gobernantas. El heteropatriarcado en el sector, como una realidad de la que ahora no vale la pena hablar porque debemos elogiar el titánico esfuerzo que están realizando los equipos asistenciales. Pero nos damos cuenta de la disparidad en la toma de deciones en las líneas de mando médicas, de enfermería, de ingieneria y mantenimiento, de sistemas, de recursos humanos, de economía i finanzas, de comunicación, de celadores, pobres, de auxiliares de enfermeria, de proveedores, de consultores, de farmaceúticas, y demás operadores de las redes profesionales de soporte de la sanidad pública. Esos sectores estratégicos. La provisión de servicios en mercados controlados. Los mercados locales. Oportunidades a los nuestros. Negocios de familia. Lo que sabe el diablo por viejo. Eso que domina la casa de los representates de las familias de antaño. Las cotas de poder de los grandes apellidos de la historia contemporánea de la ciudad. La historia de subditos y familias comuneras. La razón de ser de una sociedad libre de tener todos los matices de los pueblos y toda la pertenencia a la especie humana a la que se hermana mandado memes idiotas como un ejercicio que ningún filósofo, sociólogo, doctor, presentador de televisión, autora, pitonisa, cuidadora, muchacho, muchacha, chiquita, güila, mae, tronco, noi, veí, veina, noia, tia, nen, jaar, preveyó, ni mucho menos sugirió. Pero ahí fuimos, como borregos directos con vitalidad hacia el despeñadero. Porque a fin de cuentas, un día nos vamos a ir de aquí, y por qué no hoy. Y zas. LJ.