En Argentina no se habría entendido que hubiéramos perdido contra Egipto. Estamos perdiendo contra Egipto. Estamos perdiendo contra Egipto. Todos esos minutos. Del 66 al 99.
66 al 99
Almada sustituye a Di Maria. Ha entrado Paredes. Enzo puede jugar de 6, 8 o 10. Yo juego de 9. Y de ünö.
El futbolarte es otra cosa. Argentina vive y vibra por un sentimiento que no se puede explicar alrededor de la bola con gajos negros y blancos. O con un tango. Por saber qué hace años vendimos nuestra alma a adidas, a puma, y a fifa. Aceptemos, al menos, esas tres incómodas verdades. Después, si acaso, asumimos las dictaduras militares y nuestra tendencia social hacia el facismo, mientras abordamos la resistencia del pueblo que representa el trabajo colectivo de todos estos chavones que siguen el liderazgo de Messi en el mejor mundial de su carrera, el sexto.
Asumamos que un jugador del futuro replicará lo que
Zico. No es justo. Es un torneo arreglado. Felicidades. Es un toreno arreglado. Empieza en inglés. Y para la rajada cambia al árabe. Igual no se enteran. Feliicidades Argentina. Recoger ya vuestra copa mundial. Está reservada. Atada y bien atada.
Como una dictadura militar.
Como el militarismo reinante que FIFA representa, y que palpita al son que le baile Trump, con el bailecito del 1-4, con el que todos somos belgas pelonas. Como la calva de infantino y el profesor machista del itam, explicando su chiste de las belgas pelonas.
Lio tiró el penal y falló. Luego volvió. Dio el pase al 13. Metió el segundo con un bote-pronto espectacular. Con ello volvió la sangre al cuerpo de todos los argentinos, y algunas cuántas argentinas.
A messi se le quedó cara de mexicano. Pero su pasta es de otro mundo. Tiene fe en su capacidad de crear. De crear gol. Con su acción. Con su ser-estar. Su tránsito dentro del terreno de juego. Con lo que significa jugar y competir.
Despjués del empate pidió cabeza a sus compas. Nueve veces. Hasta que supo que todos estaban avisados. Por poner al colectivo en el sentido mismo de la plenitud de competencia.
Lo que significa Messi para el futbol. La persona para nosotros es muy importante.
El cuadro está completado.

Decido pedirle a al AI mode de Gemini, o de Google, ya ni se en qué sitio estoy, ni qué funcionalidad están comprobando con mi cuenta «gratis». Ya lo sabes, me dijo el otro día un formador, en internet, si no cuesta nada, el producto eres tú.
Pues la inteligencia artificial de google podría acceder a la información más fidedigna. Todos los adelantos de la prensa online. Todos los memes de las redes sociales. Será imposible cagarla. No alguien tan grande como G.

Es duro. G no es infalible. Ni yo. Ni mi tata.
La no infalibilidad es un ejercicio de minisculinización. Sobre todo para mi padre, que está en los cielos, por los siglos de los siglos.
ALLS
Enzo lo vio muy claramente. Fue d10s el que obró. No él. Simplemente dio su testimonio de fe. En diëgo, minisculinizado, que intervino ante la dirección sagrada de los credos emergentes del tiempo-espacio en las antípodas: NEW.
World Golf Cup. Hazard, Altimore. Villa. Terry. Canary Islands.
Un campeón del mundo. David Villa. 2010. Los mejores futbolartistas en su premium. La culminación del cruyffisme. Contral Holanda. Villa is golfing for the first time. Suddenly Spain, Belgium, England and USA are competing in a world cup. A Gulf world cup.
Pero en realidad hoy deberíamos hablar de otro campeón del mundo. Lio. Y la argentina minisculizada de la cuál ël es el capitán. Hoy mismo Leo acabó minisculizado tras fallar su segundo penal en este mundial. El tirador de penales, fuera de la tanda de penales, que más penales ha tirado en la historia. Un total de ocho. Ha metido cuatro. También ha metido más goles que nadie. Y sigue uno por delante de los otros; Kylian, Haland y Kane. Messi no falla. No otra vez. Sólo se lo permite una vez. Y luego sigue comptiendo. Con la misma determinación. Y contagia al equipo. Y el grupo cree. Los hinchas no. Pero igual siguen ahí: por si acaso. Antes deben pasar muchas cosas. Muchas cosas chingonas. Peor eso ya lo gestionas tú, lio.
El mundo está por delante, y en la dirección ortongonal, a punto de desdoblarse. Algo haremos para sair de atoyadero.
Leo dio una asistencia, y luego metió el gol del empate. Faltaban dos minutos para acabar el partido. Y su remate fue impecable. La asistencia sutil que le dieron puso el gol aparentemente delante de sí, como de un tiro trivial para poner arriba del portero, que desvió sin evitar el gol, que tocó el travesaño, y entro. Épico empate, sufrido, que dejó el escenario del miedo en cuerpo: vamos a perder contra Egipto, al escenario emergente de los equipos que compiten hasta el final. El peso de la camiseta te lleva más allá de lo que el resto de los equipos pueden aguantar. Egipto tuvo su oportunidad de trascender, sin embargo, no tuvo la suerte, ni la justicia de un arbitraje que tiene hacia los campeones del mundo, como animadores de los grandes partidos por venir. Por el vínculo con el espectáculo y con el negocio. Aquello de lo cuál todos los jugadores de todos los países son corresponsables. La farse del futbol convencional nos pertenece a todos. Al igual que el futbolarte, desde las antípodas de la noción alternativa emergente. Aquí y allá. Como discurso de revertebración.


