Lo digo sin desparpajo. Con un poco de enmienda. Con un Jesús cruzado.
Soy poeta de la montaña. Un cantautor de la isla. Soñadore excursionista de mar.
Atleta de otros sueños. Pasiones de otras dimensiones. Narrativas reconstructivas.
La triada de conceptos. El ramberse drogado. La quinta de los malos.
La cancioncita eterna. Los ascetas del horizontes. El Jing y el Jang presentes.
Montes de Barcelona. El eterno retorno. De un ciclo sagrado inverso.
Los dioses presentes. Eleven sus plegarias. Comienza el tiempo extra.
Hoy hubo penales en el mundial. La vida no es eterna. El gol se grieta: siento.
Grieta Grito.
Mi personaje de mujer.
No es una queja.
Es un retrato de dolor.
De todas; cada uno.
De un lamento infame.
Que no somos capaces de rehuir.
Empiezo yo: es mi culpa.
Yo soy un macho alfa.
Y nunca más lo haré.
Lo juro y confieso ante el Padre Santo.
Que me absuelva de este pecado.
Ante lo ojos de Dios Padre, ná.
Borrón y cuenta nueva.
Mija yo le quiero tanto.
Sepa usted que esto es amor.
De atropello y cirugía.
De pasión y compasión.
De estar aquí presente en su dolor.
De sentir una angustia compartida.
De entender que su ciclo requiere de cuidados.
De estar aquí presente.
De estar aquí consciente.
De estar aquí, amado.
Yo estoy aquí, mi vida.
Te entiendo como un todo.
Como la cosa enterna que nos abraza.
Con el tacto de tu piel y estar-ahí-presente.
Me invades tú con tu dulzura.
Y eso es sólo el íntimo instante de una vida.
De la construcción de una utopía.
Con lo que vos y yo soñamos.
Todo esto que hemos construido.
Y estas vacas flacas eternas.
Y este Job que no da una.
Y así soy yo de recurrente.
Pues alma no tengo más que una.
Y una vida para vivirte.
Para estar aquí contigo.
Para amarte y escucharte.
Para sentir que vamos juntos.
Para saber que ser eterno.
Es el tiempo en el que volvemos a reencontrarnos.
A proyectar aquello que lleva a hacer un gesto.
Algo que muestre esfuerzo por lo que podemos ser felices estando juntos. Compartiendo la cena. Y la compañía. Y el día. Y lo que se de. Esta noche somos tu y yo y la luna. Y así me tienes que ofrecer algo contigo. Algo que salga de tu parte. Algo que muestre una alegría particular. Algo que nunca antes haya pasado. Algo que brille por su ausencia. Y su presencia cause constelaciones. Ni bien, ni mal, ni regular. Noticias de todas las direcciones.
Plegarias que uno levanta a una nueva fe.
Inicios de algo que dejar todo atrás.
Lo que fue, lo que fuimos, lo que odiamos, lo que nos comió el destino.
Ni el recuerdo hará que vuelva así aquella vida. Por más mal que estuvimos, en nueve años estaremos peor. Así aprecia el presente. Date una proyección de vivir nueve años con perspectiva de dar el salto. Aquello a lo que aspiras. El ser eterno con tu vida. Crear valor con tu tía. Ser un evangelista convencido. Poner la pausa en el partido. Crear peligro y ocasiones. Mantener movida a la defensa. Minar las miobras defensivas del rival. Defender el primero para tirar de una presión de todos juntos. Estar listo para el despliegue. Asumir que somos capaces de un destino compuesto más elevado que lo que nuestra ciencia, nuestras creencias religiosas todas, los mercados alternativos y convencionales, las televisoras, los gobiernos locales, comparcales y municipales. La santa iglesia católica, apostólica y romana. El recuerdo de la grecia antigua y sus principales temas de debate en las 9 agoras que más atentas estuvieron a las lecciones eternas de consciliación absoluta con nuestra especie, en el presente, el pasado y el futuro. Interconectados por un enigma de persecusión esterlar en sistemas encausados a una divina transición eterna. El viaje del tiempo y el espacio del uno hacia el otro. Y vice versa.
Pero no hay liga alguna que excluya que esto que aquí hubo no quede en nada.
Porque todo acaba.
Y seguir es complicado.
Y saberse uno inapto.
Creerse uno eterno.
Tropeza contra la misma piedra.
Creer que Dios existe.
Entender cómo la volvemos a cagar.
Porque uno es su pecado.
Y eso no se borra.
Ni se esconde.
Se matiza.
Y se delira.
En un himno sordo de un sumbido eterno aquí en mi corazón.
Aquí estás vos.
Aquí estás vos.
Sosteneme el corazón.
Es tuyo hoy.
No dudes ven.
Me adelanté y fallé.
Estoy harto de levantarme.
En realidad de tropezar.
De no estar fino en el andar.
De limitar el límite de la constelación.
De congelar el tiempo.
De mirar atrás.
De recorrer la ruta.
De encaminar la contienda.
De esperar a estar despiertos para levantar la muralla que nos separa a todos del porvenir. Ese etereo sentimiento de comunión entre todos, hacia una consciencia viva, de un ecosistema emergente. Que nos permita vernos a las caras de la reinvención de lo que hasta ahora habíamos creído. Y resulta que nada de eso es verdad. Que todo es una farsa. Que no soy quien soy.
El más allá después ya no era nada.
El infierno hoy está aquí presente.
En este abismo nuestro.
Mi reiterada piedra.
La sustitución de lo que ata.
Re-lata.
Des-ata.
Arre-bata.
Esto me va a desgarrar.
Y puede ser que ya no tenga tiempo de redenciones.
Que un día de estos ya no esté.
Y que no haya aquí un acuerdo.
Que somos egoistas.
Por más que queramos esforzarnos.
Un día menos pensado recae.
Y la caga.
Y se hunde.
Ese día escriba.
Redima su incompresión.
Dejé de pensar en usted.
Haga algo por contribuir a su exigua felicidad.
Amamante al bebé.
A no. Eso no puede.
Es un ajeno a la mujer.
La experienca no vivida.
El relato silenciado.
Mi despreciable contribución al heteropatriarcado.
El hombre es egosita.
Punto.
Es así.
Nos entendemos.
Y las mujeres vibran diferente.
Es otra noción de comunión.
Y entre ellas todo es paz.
Y eso se siente.
Y se ve.
De una manera distinta.
Los hombres y las mujeres hacen cosas.
Son ticatalanas.
Un emergente ser-en-el-tiempo-reconfortado.
Ahímismo-aquí.
Egoista de cojones.
Amputado emocional.
Farol espiritual.
Pedazo de boñiga.
Excusa de papá.
Fugaz desguarnecido.
Basura popular.
Jonki malnacido.
Veyandateacagar.
Dejaste de ver a quien tenías delante. Le intentas dar vuelta a la tortilla. Sos vos la que me ves distinto. No he ido a ningún lado. Aquí estoy más acá que nunca. No me fui de aquí. Volví. Fui al límite del caos, lo confieso. Esto no lo puedo ya negar. Aquí tengo la evidencia. ¿A dónde íbamos a parar? Si no hacía yo este torpe gesto, no habría tenído cabida esta disculpa. Mea culpa, mea culpa, mea culpa, mea grandísima culpa.
Yo soy un caso perdido.
Un muñeco roto.
Irreparable.
Partido en dos.
Dividido.
Nemesitado.
Yo soy mi némesis y he venido a presentarme .
Me di cuenta de mi traición.
Juego en un campo minado en mi contra.
Mi fatídico destino estaba marcado por una contracción.
El destino del escritor es depositar oculta su intención en una bomba que catapulte la historia a la verdad.
La intención de una verdad.
Porque en el resto de la vida no la veo.
Como si se pudiera construir estar así: libres, plenos, ausentes de egoismo.
Y pensás en los demás.
Y dejás tu cuerpo de estar así.
Perdido.
Desconectado.
Sin nada que decir.
O tiempo que perder.
Y compartir la noche juntos.
Que estamos sólos por fin.
Y vas y tropiezas con tu piedra.
La maldición de tu presencia.
La vileza de tu montaje.
La metamorfosis a mal.
Dorian Grey de pacotilla.
Imitación de ave tropical.
Curandero de dioses inexistentes.
Solidario charlatán.
Artista de la nada.
Evasión de bienestar.
Culto al fracaso.
Hipòtesis de homo.
Claudicación de la paciencia.
A la hoguera sin dudarlo.
El dedo romano sobre la decisión última sobre la vida de un esclavo dispuesto a la decisión de una turba en estado de éxtasis de fiesta mayor en la mejor de las compañías de las personas con las que atiendes a la cultura propia de las familias, las parejas, los amantes.
Te dejé y me fui.
Volví peor.
Me perdí.
Me reencontré.
Me ubicaré.
Estoy aquí.
Nunca me fui.
Aquí viví.
Y me olvidé.
De bajar la basura.
De hacer de comer.
De ir la compra.
De llevar a Vera.
Recogerla.
Alimentarla.
Desarrollarla.
Amarla.
Facilitarle su progreso.
Las tareas de la vida.
La enseñanza en familia.
Los valores del presente.
Las maneras de ser.
Las dolencias.
Los cuidados.
Escucharte.
Apapacharte.
Pensar en vos.
Suspender el ego.
Estar presente.
No en tus pinche mierdas.
Te vas ¿a dónde?
Si allí no hay nada.
Ni Dios existe.
Ni ser eterno.
Ni estar presente.
Ni ser estafa.
Ni causar martirios.
Ni desperfectos.
Ni corajes.
Ni males de cabeza.
Ni microviolencias inadecuadas.
Ni vómitos intespestivos.
Ni excesos radicales.
Ni falsedades econtradas.
Ni asedios al poder.
Ni poderes ominiganadores.
Ni sustancias ejemplares.
Ni estados más puros.
Ni verdades universales.
Ni canciones que no terminen.
Ni rap sin rima.
Sin grima de rape.
Si derrapar el mimo.
No corras ne.
Escucha mis sentidos.
Vamos, ven.
Ven, vamos.
Vamos; ven.
Insisto: soy culpable.
No soy un chico tóxico.
De esos gilipollas que hay.
Que son mis némesis también.
Y a mi me toca ser el tuyo.
Vos no me odiás por como estoy,
sino por lo egoista que soy.
Porque vos y yo no podemos pertenecer a esta misma sintonía.
Es una contradicción sagrada. Necesaria para ser eternos.
Mi amor, sin duda no había podido explicartelo mejor.
Esto no es más que una contradicción. Un acto en oposición a lo que debería ser, pero ser así un espacio que rellenar. Por la intención de la existencia justo del espacio compensatorio en las antípodas de lo que ese miserable momento en el que te hice sentir de esa manera en la que me dijiste que duele estar conmigo cuando como ahora estás en otro sitio, en otro estado, en otra dimensión. En una especie de fuga que viene de la herencia sin razón de las costumbres familiares de un amigo cuya lectura te afectado de tal manera que ahora existe en los pretextos heteropatriarcales para meterle literatura a mis culposas muestras de majestuosas maneras de sabotearte tu mismo el tiempo que tendría que haber estado listo con otra versión de quién yo estaba pretendiendo que ser entonces. Y estar ahí. Así. Aquí. Mal.
Esa fue la versión de mi que desechaste.
Me sentí YO el onfendido.
No le pude dar reverso al argumento.
Estaba yo perdido ante las circunstancia inapelable de la tarjeta roja de nuestra relación.
Hasta aquí.
Estoy harta de ser la única reponsable de los exhimios momentos de apariencia de felicidad que parece compartimos en el porvenir tan angustioso que hemos labrado para bien o para mal de nuestras circunstancias particulares.
No tengo perdón de Dios.
Fui yo el culpable y no otro.
Fui yo el culpable y no otro.
Fui yo el culpable y no otro.
Fui yo el culpable y ahora miro de enmendar mi acto de absoluta ineptitud.
I can see how that’s a completely new way of going about politics when you are trying your first atempt to be taken seriously in the contingencies of just another election smack in the middle of Pandemia Covid-19. I am all in. Here’s my candidacy.
The following nine days I will present my plan. With this simple plan we will progress up to numbers we haven’t seen till now. With my brand: NEW. It was that simple. NEW. Everyone got it. It was finally not change.
The dark dwellers down there wondering; evil spiritually glowing in glorious repulsion with the archenemy icon: good.
A simple dual tale.
A green ridinghood warever affirmative girl the age of red little ridding hood. The world has changed. The story is different. Aparantly fitting the NEW standars. The NEW likes. This whole NEW system of desires and sublimatory lack of laws, lawyers, arms, dickheads, morons, assholes, bitches, nations, jutges, and it was just the people without them: the other nine candidates.
Forgive me if I am straight with you and ask for my allowance to have a say. To write it down in words. And commence a dialogue. You read, and in return, at every given pace, I place a piece of art that transforms you, time, space and the shitty system we love loath but keep getting sucked in by own dunceing.
Dunceing exist in ticatalán language.
The oficial language in this NEW place.
The world has changed.
Forevermore.
We go, go, go.
We gooooooooo………
We go, go, go
We goooooo
We go, go, go
We goooo
We go, go, go
We gooo
We go, go, go
We goo
We go, go, go
We go
We go
We go
We go
We go
We go…
And so on; and so forth.
It’s the hipheningy what makes my literature a trade in placing the feeling in the punctuation marks, as if we’ve just realized what feminist are claiming up at straight up dickead white money laundried fool: the worst of our kind: our cynical white top 9 LORDS OF DICKHEADLAND.
I promise it will be a place to go in our reinterpretation of what our NEW world should fill like visiting Tarragona to mingle with a holesome classier way of paying tribute to this one part of christianity that we finally kept: romanhood.
I am a Roman. I could rule, but who’d want to be Cesar in Jesus story? Who? I’ll tell you who: a Roman. The ended up believing. Romans turned to Jesus NEW model. He just delivered to last for as long as one oral story can move forward our brothers and sisters from the ninth generation from our own. The way those 116 year old memories, still holding the light of having lived that entire history in your glorious biography. A documentary tale of some sort. The actual thruth: you were holy.
The story can take a break. Breath outside that sort of text. The logic built into it. This what I’ve come up with. I will let go now. And I’l sell my art form as reproduction that I will deliver to those who want it printed in the holy scale NOU: 9, 99, 999, 9999, 99999, 999999, 9999999, 99999999, 999999999.
Soc el nou d’un poble nou. Aixì de clar. Es clar i ticatalà. Oi, que m’entens?
Doncs, vine.
Home, vota’m.
Dona, votim.
La meva sogra em votaria. Tot i ja saber que votará per no se quin partit. Jo explicaré un altre historia. No és pas la mateixa historia. Soc un nouvingut. Goita. No fotem. Espereu un moment. Treieu-me a aquest gorila de la esquena.
Floquet de neu baixa de la meva espatlla.
Faig ùs d’un recurs facilot que hagués encantat a en Plà. Tant Mataró.
Jo soc d’aquesta terra perque d’aquesta terra és qui pot parlar-li amb l’estima que li tens i quelcom tot dos reconeixem, bonica. Doncs jo soc la terra d’un poble antic que els meus avantpasat es van pasar pel forro i el trepitjar amb una certa incapacitat de veure tot lo dolent que representava fer això devant l’arquitectura d’un poble pacific d’un poble que et dona la benvinguda més fantàstica a una vall resignificat tot just per un foraster que va arrivar directament de les antípodes d’on sóm. D’aquí. La centre del mon. El mon petit. El meu mon xiquet.
El nou mon.
El meu nou.
Torno al Camp… vaig rodar el mon.
Ho vull fer amb la més sublim de totes les histories. Disculpeu la infantileça del meu poema èpic esperpètic gloriòs: el mon s’havia resol sol. No per un esser divi. Perque ens van esdevenir la necessitat de fer aquest canvi ja. I capgirar el mon, com s’ho rumian les companyes de les CUP.
Sense dubte el meu arrelament amb l’intenció de que vivim els barris lliures de feixisme, odi, violencia, armes, espionatge, conspiracions, violadors (estava inclòs en violencia pero voldria fer un petit parentesis a la violencia que pateixin les dones pel fet de ser dones, i que potser voste no s’havia adonat fins ara. I encara no veu clar que cal deixar d’esser aixì. Així com? Cóm qué cóm? Tú ets tonto? Una petita picabaralla s’estén per un riu de gent tumultuosa només rien de la surrealitat de tot plegat. El que hem viscut. Tot ara. I tota la vida. Sigui estiu, sigui tardor, sigui hivern, sigui la prima, Vera. El viure bé. Ple. Aquí. En todo espacio en el que mis células explotaron hacia la sensación doblegada por la sublimación más acá de nuestros ritos, de nuestros antepasados locales. La señorialidad de lo que simplemente retiramos al olvido.
La resignificación de los olmecas es el último tributo a un pueblo que aquí nadie conoció. Pero tampoco los recordamos más de lo que salen ahora en este hilo interminable de cabezas olmecas.
Cada cabeza olmeca es un gol. La cabeza olmeca es un balón. Golman viene con balón. Cada niño querrá uno. Así piensa el marketing del club. Se trata del negocio más grande de las marcas de nuestra capital vacia. La ausencia de todo tipo de valores que quedaron representados en lo que nuestra entidad fue o dejó de ser mientras nosotros nos asumimos como una cosa en sí completa y feliz. Más allá de los resultados de nuestro club de futbol. Por la relación que aprendimos a tener con el futbol a partir de una manera de ver (o en el caso de algunos pocos que lo juegan: los futbolartistas) el juego más perfecto que Dios Padre se pudo sacar de la manga, o bien, que nuestros ancestros más gloriosos, los jugadores de pelota, con una delantera implacable de un tipo de precisión que desarrolló en nuestros genes fortalecidos por nuestra vida aquí, entre valles, ríos, playas, olas, montañas, picnics, restaurantes, bares y discotecas. El futbolarte nace o se hace. No lo se ni yo. Esa es la parte esquiva que nos pretende ubicar en un plano sublimiinalmente arribista, como todo lationoamericano al que le abren las puertas de Sarrià.
Jo vaig aterrar aquí i molt ràpid vaig veure qui erau els que veritablement erau més espacials: els insolents.
Les nit s’omplen pels que la transiten.
No és de ningú.
Hi ha una dimensió de quedar-se despert, fent lo que sigui, escrivint, o jugant amb el mon senser. A matar monstres. Histories. Vosaltres. El dron arrivarà un dia per un mecanisme per al qual ja estàs entrenat. Estàs programat per aceptar la violencia, per que ens ho enseyen com si això fos un pal sec i necesari. Una bona hostia. Puta. La violencia mana. Els que ho volem defenen les institucions. I aquí tenim la llei i les propies estructures d’autocura. La institució ha d’esser robusta. Els mercats, els traders, es creien que només ells podien tenir acces als mercats de valors. I han vist l’acció del sistema complexe autoorganitzat. La posibilidad de resoldre això per una historia íntima a la que ens apuntem tot plegat per formar part d’un directe etern. Les camares casi mai s’apaguen. Si t’ho grabas tú, tu ets l’amo. I el mon està veient. I seguint un fil. De generacions en generacions que marxem al costat uns dels altres. Sense haver d’aixecar la veu com la derrera vegada que et vas llençar a dir-li lo que el teu nèmesis favorit es posara de cara i et donés pel sac.
Odies. Odiem. I no fotem. Ens encanta. Els subnormals no tenen perdó. Pero no ho poden evitar. Pertanyen a aquesta latitud de pensament. Fins aquí tot bé. Qué tan bé estem preparats per a un dels discursos establerts de lo que ens portarà a l’abyss. Aquest cop sí. I doncs requereixes que la dualitat hi sigui per anar a la banda contraria d’on pateixis més, d’uns criteris que no només no cauen bé, sino per lo que diuen foten més mal que la cura, que pretendien tenir la seva exigencia quelcom arrivada just ara des dels cels superiors de toda gloria eterna. El regreso del compañero de …