Desde hace tiempo llevo dándole vueltas a lo que implica cada ciclo vital. Y estamos llenos de cíclos por todos lados, así como también estamos rodeados de trampas en el solitario que nos quitan la atención de lo que verdaderamente requiere nuestra ateción. Y así cada día.
Lo que vivimos colectivamente como una apertura a una sociedad interconectada nos ha cambiado a todos, de una manera global, sin que tengamos dispuesto un sistema que amortice lo que dicha transición implica. Las transiciones energética, digital, demográfica, migratoria, capitalista, extractiva, individualista… todas al mismo tiempo. Y nosotros, sin saber muy bien si nos toca opinar, declinar, dejarse llevar o renunciar.
El estado de ánimo particular se asemeja al estado de ánimo colectivo. Y a pesar de todo, lo que lleva a los adolescentes a tener una perspectiva más esperanzadora es seguir a los que les va bien, según lo pueden legitimar ellos mismos con los mensajes optimistas de los «ganadores» que tienen delante. El juego del dinero y de la vida que se despliega delante de sus ojos según los pocos mandamientos que les plantean los influencers a una sociedad pegada a un espectáculo en continuo movimiento.
Esto quizás era de esperar. Quizás llevamos ya tiempo en esta rueda de ratón. Yo especialmente. Y debo conseguir salir de una ve por todas para voltear de nuevo hacia otra destinación. Este es el estímulo de lo que considero necesario aportar a mi rutina. El llamado más allá de cumplir con un horario y con unas tareas que justifican el que me hayan contratado para el trabajo que realizo. Pero ¿a quién beneficia lo que hago? Esta es una de las cosas que siempre he tenido claro, y que nunca he sabido trasladar del todo, a aquellos por los que mi voluntad de romper con los dogmas preestablecidos se obsesiona con conjurar a un llamado colectivo: Tico Commons.
El Tico Commons es mi anillo, mi elixir de la juventud, el gran grial, el tesoro, la tierra prometida. Es un concepto repetido en la narrativa mitológica y literaria, que ha descrito mil veces la gesta de un héroe, generalmente un hombre, a romper con todo para llegar a la transformación del sistema en el que se encontraba sumido. Y sí, esta vez, inevitablemente por una involuntaria subjetividad, el héroe me lo guardo para el intérprete que quiero representar yo en la película que finalmente abra las puertas de este apocalipsis.
Mi viaje ha tenido varias complicaciones, varios niveles de aprendizaje y varias formulaciones fallidas. Están dispuestas delante de mi como un ejemplo a seguir para revertir aquello que no funcionó y reflejar aquello que en cambio dio algún fruto. El éxito de la cometida está también en la obsesión de seguir un camino que hace tiempo que tracé para mí: el futbolarte.
El futbolarte no es otra cosa que la fusión de dos mundos que aparentemente no tienen nada que ver. Y también es la formulación de una manera de asistir a una narrativa que me permite ponerme en el centro de una tensión literaria a la que nadie nunca ha prestado la atención que le doy yo al nombrarla. No se trata de una extravagancia simplemente para tener un momento en foco de su atenta lectura, sino más bien la noción de que debemos llevar a nuestro terreno la historia que nos hace irrepetibles. Y esta, con toda humildad, es la mía.
No es fácil salir del cascarón, pero esta vez ya no hay vuelta atrás. O más bien, por llevarme la contraria (que es uno de mis ejercicios favoritos), irá justamente hacia atrás. Cambiaré la dirección del tiempo y me refugiaré en los sitios y remilgos que en su día escribí para que un futuro yo recuperara, elaborara, y diera sentido a lo que es su momento, en el instante de la creación, dio luz a un despertar sin igual. El lector designado para ese trabajo soy yo. Quizás usted considerará que es una simple relectura, pero es que usted no ha visto mis libretas, ni leído mis metaestructuras Perecnianas, ni mi soliloquios al estilo de una caminata de Moo Pak.
Hasta ahora, que yo mismo doy el paso a la relectura. Hasta que por fin doy el salto a la edición de mis escritos. A la conclusión de algo que empezó en su momento, y que hasta ahora pretendo cerrar. Se acabó la búsqueda. Comienza el bootstraping.
The art hunts me. I’m just a medium. It goes through me. Don’t know where. Don’t know why. But it keeps comming back. It’s a thing that gets caught in the mist of my attention. And I pull in. To see. To wonder. And it pops up, as I’m now conscious of its existance and my particular reaction. Why? Why now? Who are you? What is this?
This sort of ordea never stops, but rather you start to embrace the beauty of living with these exceptional oportunities to wonder. To wonder off. To go outside the dotted line. As there is no longer need to follow the heard. I’ve been alienated. I’m an alien.
It’s here. They are here. I am here. I’m the proof of concept. Beyond myself. Beyond the particularities of my own coordinates. My specific circumstances. How does that make me feel? How does that make you feel? There is something out there I don’t control. You, for example.
Yet my art the becomes the medium of my experience. The structure of my acnowledgment. The intention of my provocative snap. The magicians trick. The hat. The set up. The illusion. It’s there. You see.
I’ve been a knight ever since steped into KAS campus, back in 1991. I didn’t know it at first. It was all new to a latinamerican teen just landing in this kind of heat. It was all too new to be addressed in a single glampse of the entire situation. It was a new town, and a new life that I had no idea how it was going to turn out.
It became something else when I realized that was entering another type of world inside that American School in Karachi. Nothing made sense. Nor did I there.
But somehow we’ve come back to find ourselves in a place where we’ve not just found each other again. We’ve found love too. And it’s a place, once again, a set of coordenates in our environement that have come across three women that we’ve fell in love with: Meritxell, Valerie and Nadia. Spain, France, Pakistan.
Kumayl and Hunain are brothers. And they are, somehow, my bros.
There are other types of brothers. Like Mohammed and Kumayl. That’s there, in a different dimention of the understanding of two friends that have known each other for 44 years. Life long friends. That’s worth nurturing.
Life has a funny way of functioning. And we’ve all been exposed to the kind of life that you are able to manouver as you walk the talk of your own thing. It’s never quite the way you imagined, yet you are there, somehow fulfilling the dream you’ve set yourself to build.
Life is like that. And every other way. We just get use to the nuances, and cope the rest. Like the way we were taught, the day someone explained what cope was. A literature assinment with an Escher staircase going places, and back. Life is like that, I guess. Coping and going the distance. You keep at it. While handling the situations. The circumstances. The everchanging environment. And yourself. In the middle of the equation.
Hunain showed up first. He was the leader of the pack. He salute me from afar, as he approached the corner of Mallorca and Enric Granados, where I had been waiting for just a couple of minutes. He had a reservation. Valerie came right after. She pointed to Kumayl, who was last. He had had his two hour nap to able to make it through the night. It’s the jetlag, plus the drinking from 11 to 10. Whatever that means.
Kumayl gave me one of those hugs he gives. It’s a powerful tool he used. Just like his wisdom to connect with anyone in the room. The capacity to reach out to the unknown and make a close connection with the current vibe. That’s what he did as soon as we sat down, s he started to bond with the table next to ours. A group of friends in a convention from NGOs from many different fields, trying to make an impact in solving the challenges ahead, wherever they may be. Some from the USA, some from England. But where in the US and where in England, Kumayl wanted to know? London. Ohio. Somehow Kumayl happend to have been in Ohio, and to have loved Oberdeen, or something like that, which happens to be a very open progressive city, as open as they get. And the Ohio girl recognized the odds of having someone in the next table to a story so close to home, even when she ended up going to Syracuse, and freezing her ass off, as Kumayl infered.
The place was a Japanese restaurant. But somehow we would start to speak soon enough in urdu, indi and nepalese, if that’s a thing. Kumayl rapidly bonded with the waiters who were from India, Punjab, from Nepal, and from Peru. From then on everyone in the table expressed all of our talents in urdu. Achas, benchonds, tiri-maka-loras, gandús, the whole pack. We drifted some french, and as the sake entered the scene we were rapidly speaking some wise japanese to properly intake all the mixture of sensations coming through.
The night let the knight in us get through. We were suddenly there, in Karachi, as much as we were in Los Angeles, Austria, and back here, in Example. The experience of toro, tora, tora, and succulent company, ended up in an uplifting night to hold the treasure of meeting old friends, and getting back in touch, to align ourselves with life, as it unfolds, once again, to deliver the unveiling act of yet another Saturday night in a the transformed city of NEW barcino.
Uno piensa que esto es eterno. No tenemos pruebas. Más bien lo contrario. Sabemos que moriremos. Algo en nuestra cabeza funciona en el sentido inverso. El pensamiento mágico consiste en dar respuesta a las circunstancias complejas de entender sobre nuestra existencia en este efímero paso por el multiverso particular en el que de manera fortuita aterrizamos.
Llevo tiempo jugando con los algoritmos desde una perspectiva no actuarial, sino más bien ciudadana. En un momento dado intenté hacer lo contrario: justamente ponerme del lado de actuario, matemático, estadista, informático, chatgpt, que desde la perspectiva de la algoritmica y programación, desde el inicio, se plantea un entrenamiento de una red neuronal para ofrecer diferentes estados de la naturaleza, una serie de reglas, y un cierto nivel de autoorganización y capacidad de «aprendizaje» que conduzcan al algoritmo a sus propias conclusiones.
Esto lo hice de manera consciente. Sabiendo que pocas personas tenían la capacidad de entender y ver ciertas cosas en el mundo según los parámetros y las violencias que me cruzan particularmente a mi. No deja de ser un poco egocéntrico y megalomániaco pensar que lo que pueda yo aportar no está por ahí ya dando vueltas en otro sitio, con alguien más capaz, y con una mejor idea para que esto funcione. Lo cierto es que pese a todo lo intenté. Y fracasé.
No sólo fracasé, sino que me arruiné.
Me costó mucho salir, si es que se sale del todo. La vida siempre sigue su curso y su curso acaba un día por atraparte para recordarte las cuentas pendientes que dejaste en el camino. Y pese a querer hacer las cosas de acuerdo a los más solventes estándares de profesionalidad, la ecuación tiene múltiples niveles de incertidumbre que acarrearán riesgos con los que sin duda toparás, y de esto, algunos, puede que te conduzcan con cierta petulancia hacia el valle de la muerte.
Una vez más el conjuro de la muerte aparece como si invocado por la señal acústica del metro hacia el que te dirijes: Barranca del Muerto.
Esa estación, Barranca del Muerto, por un lado, y Copilco, por otro, eran los dos sitios por dónde los estudiantes que viajábamos en transporte público podíamos acceder al camioncito amarillo que había puesto el ITAM para poder llegar a la universidad, cada hora, con la presición Suiza de un trayecto repetido hora tras hora por dos conductores por trayecto. Alguno de estos conductores también se sacó la carrera, trabajando mientras lo hacía, con este servicio que nos permitía a algunos, sin coche, llegar a nuestras clases.
¿Cómo se puede vivir sin coche? Quizás desaprendiendo. Quizás por una vía asceta. Quizás no todo el mundo puede.
De entrada ponerse en el lugar del toro tiene dos direcciones. Esta bidireccionalidad suele contener una vía de transformación en ambas direcciones, y una asimetría de poder que no representa el mismo punto de partida de un lado, que del otro.
La dualidad nos compromete a tomar partido. También a mirarnos al espejo. Y traspasar la ilusión del otro lado. Y buscar en ambas direcciones. Afuera. Adentro. Otra dualidad ineludible.
La vida en contraposición a la muerte. De morir no tomaríamos la vida tan en serio. Seríamos eternos vagabundos. Tenemos poco tiempo y este se consume. Hagamos aquellas cosas con las que podemos comprometer nuestro tiempo, nuestra pasión, nuestro interés, nuestra capacidad de amar, hacia objetivos que permitan desbloquear los sesgos cognitivos que tenemos en cada una de nuestras disciplinas, en cada una de nuestras rutinas, en cada uno de nuestros trayectos.
Sigo siendo el mismo iluso que un día soñó que podía jugar. Y jugué. Sigo construyendo un mundo paralelo a lo que las señales y pulsiones del mercado lanzan sobre mi, y sobre tí, y sobre todo el mundo. No tengo la capacidad para expresar lo que quiere decir todo esto sin dar tantas vueltas. Quizás necesitaría otro alfabeto. Quizás necesitaría otro contexto. Quizás tendría que partir de otro marco.
Voy a comenzar por creerme a mi mismo. Dejar de escribir para someter al mundo a mi ausencia. No publicar, como el padre del personaje de Bardem en Vicky, Cristina, Barcelona que escribía la poesía más bella, pero por su conflicto con el mundo, como poeta maldito, se inhibía de publicar para dar por saco al propio mundo con su desprecio. Un ineludible juego más de la psique de Woody Allen con la que nada más puedo sentirme ligado.
Una vez más la idea de mi rebeldía no resulta ni tan siquiera innovadora. No exista nada que no se haya dicho. No existe un momento eureka. No existe una idea tremendamente innovadora. Todo ya está en la mesa. También el velo del dinero, la fama y el poder que inhunda la mentalidad capitalista con la que, ahora sí, todo el mundo, sueña con ser futbolista, tiktoker, o cualquier cosa entre medio que otorgue prestigio, dinero, y una vida por encima de la media. Como si la capacidad humana de ser-estar no estuviera más relacionada con el paseo que nos obliga a salir de casa, para realizar una función, un trabajo, una rutina, que nos relacione inevitablemente con nuestro entorno, con los vecinos, con unos compañeros, con el que nos una la causa, el equipo, la tarea conjunta, el proyecto, la transición hacia otra semana de vida.
La rutina de vivir nos permite experimentar cada día lo precioso que es estar aquí. No dejemos de maravillarnos con el regalo de estar presentes. De ser bondadosos con nosotros mismos. De darnos un poco de esperanza. Para seguir. Para movernos. Para expandir la posibilidad de volver a creer en aquello que pensamos que no motivaba a gritar. A romper las barreras.
Ha llegado el momento de empezar el día. Que mejor que escribir.
Hace tanto tiempo que pasaba por aquí.
Ayer.
El tiempo y sus dimensiones quisquillozas.
Nuestras hermosas incongruencias y contradicciones.
La capacidad de fallar.
Y volver a intentarlo.
Ahí reside la clave.
El es un día propicio para salir a buscar la emergencia colectiva.
Se podría dar el caso de una persona no tenga nada más que decir. Creo que estoy en ese punto. No me salen las palabras. No quiero expresar ni una más. Ya las dije todas.
No tengo más ideas que confrontar.
No tengo más argumentos que dar.
No tengo más historias que contar.
Todas están ahí. Contadas. En algún sitio. Pero ya no en mi cabeza.
Mi tiempo se distorcionó y no me queda más remedio que observar.
Vos sabés que me encontré con un argentino, un peruano limeño, un salvadoreño, un español, una alemana de Colonia, una sueca de Upsala, una salvadoreña, una española, un manchega de la Mancha, una valenciana, un asturiano, un leonés, un catalán, y un ticatalán.
¿Por qué iba a renunciar yo a quién he decido ser desde hace unos años?
Cambiar de afiliación es lo que nos corresponde como sociedad.
Pero también aportar valor.
Y hacerlo conscientemente.
Como parte del sistema.
Es complejo.
Pero estamos en ello.
Nuestro resultado es espectácular.
Yo me fui.
Y quise ser otra cosa.
Renuncié a lo que ustedes viven.
No me presentan.
¿Lo recuerdan?
Lo vivimos acá. En Barcelona.
Lo que un argento y yo podemos expresar sobre Barcelona entre el año 9 y 14.
Entre Golman y Cruyff.
Somos idiotas.
Y cruyffista.
Es fácil.
Dualidad.
Cemonos.
Semonos otra cosa.
A otra cosa mariposa.
Dícese en NEW spain
ALLS
Sho soy tan argento como Gardel intentando googlear cómo utilizar ChatGPT para aprender a bailar break dance.
No rap. Ni tango, obvio. ¿Vos qué pensas? ¿Qué soy un mileni…?
Pregunta número 3 de las últimas elecciones:
Vos sos un mileni
ALLS
Vos sos un gil.
¿No sabés cómo se llaman si quiera los candidatos?
Pregunta número cuatro es sobre participación política y preparación de los 99 minutos de reflexión sobre la elección de nuestro objetivo colectivo.
Sho aprendí a entender la F1 con un argento precioso que me explicó la analogía de la salida: subís 2 a cero.
La analogía con el futbol es sagrada.
De ahí que Diego lo sea.
El futbol es nuestro Dios, nada nos salvará.
Nosotros sabemos hoy cosas que en 1978 no éramos conscientes.
Y habían unos y otros.
Y milicos.
Y milei.
Entre milicos y milei.
Entre Diego y Lio.
Una vez más la dualidad argentina. Lo tienen crudo el asadito.
Votemos la quinta pregunta del Argentinos Golman.
Vos sabés que un concepto de club de futbolarte lo rompería en la pretensión argentina de conformar un procomún, de facto, puramente del Rio de la Plata hasta sus montañas de origen. Este es el tránsito entre dos lados. Eso es lo que necesitamos aliviar para desempacharnos del hijueputa heteropatriarcado este que nos dejó con el Jesús en la boca, los machos violadores campeones de la violencia esta persistente en nuestra genealogía desde hace nueve generaciones. No tenemos evidencia que nos conecte con el más allá. ¿Qué pasaba por sus cabezas? ¿Qué votaban conjuntamente? ¿Para qué querían un estado fallido? ¿Quién se beneficia de no cambiar nada?
Todo igual.
Nadie se mueva.
Quieto todo el mundo.
Quito todo el mundo.
Ecuador.
Cambio de tercio.
Salta Andrés Calamaro al ruedo. Se trata del espontáneo más ilustre que había conseguido representar al pueblo en el sitio más violento de nuestra humanidad imperfecta. El toro se llamaba Golman y pesaba 666 kilos. Era una mole que resultaría indultado. Y en gran parte gracias a los nueve pases del espontaneo argento.
Hay dos maneras de hacer esta película.
Pero no seré yo quien lo decida.
No tendría gracia.
Sería demasiado fascista.
Yo no voy a lanzar a Andrés Calamaro al ruedo… si no quiere.
Y ahí entra en el maestro.
El espontaneo no avisa. Menos uno así de conocedor de la fiesta del toro. Un poeta de las corridas. Un hombre de la transgresión. Un hombre que no reuye al peligro y sobre a todo a la consagración de un arte de muerte. El toro indultado, gracias a un matador inmortal.
Notas de producción. Un creador de verdad escribe. Inventa. Se imagina historias. O las lee. Y las escribe. Para explicar una historia. Contar historias es un arte. E interpretarlas para el cine es otra. Y cambiamos el mundo con el arte. Con las historias. Con la confección. La industria. Y vos, que lo ves.
Andrés Calamaro en El espontaneo mileni.
Entre Mileni, Meloni y Milei.
Trilogía de lo que podría ser el regreso de cínico descaro del militarismo heteropatriarcal de ensalzamiento militar y su estructura de poder que se mece con los petrodólares que marcan el destino de nuestro pueblos. Esta es la gran falacia de nuestra incapacidad de dejar la violencia por completo. Por la necesidad de entender cómo canilizar toda esa estúpida testosterona que lo solapó todo, por culpa de ËL, no le salvemos a nadie. Vamos a cargárnolo todo. Pero no seamos giles si pensamos que no pensar ha sido buen compañero del populismo más mamarracho de nuestros ilustres blancos de pasta y cara. La cara linda de la vieja América. La nueva América vuelve: NEW américa.
ALLS
Vos igual tenés que escoger a tu personaje relevante de la historia de Boca.
Y podés no votar. No votés. Ni hablés más.
Vos vas a poder votar lo que te de la gana.
O no hacerlo.
Pasar de todo.
Esto no va con vos.
O no temés derecho.
Igual sos boliviano sin papeles.
Y le vas a boca igual.
¿Cómo igual?
Las dos argetinas: Boca o River.
Vos sabés que es así. Igual decís que sos de Independiente o de Rosario Central. De Newells. Posiblemente jugás ahí. Todo el mundo jugó ahí. La escuela de genios. Y Cebollitas. 99 equipos llamados Cebollitas. En cada continente.
Vos sabés que los argetinos tenemos algo distinto que el resto no tiene. Y media Argentina no lo entiende. Es el humor. No la subnormalidad. Y vos tenés como múcho una de las dos. Y no tenés ni puta gracia.
La verdad es que si algo aprendimos de los españoles es a odiarnos. Entre nosotros. Por la gracia de la dualidad que entablamos con el diablo. El demonio nos construye como si tuviera que existir una moral superior a las demás. Y la derecha lo ve clarisimo en cómo en la izquierda se erige en una superidad moral que vamos, uggh. Cayetana se mete el dedo en la boca.
Única indicación del guión. Cayetana es un personaje de ficción. No tiene porqué ser ninguna Cayetana o Cayetano en particular. Pero podría representarlos a todos. Por ser más perspicaz. Inteligente. Preparada. Liberada. De cuello largo. Entra por la puerta grande de la plaza. Directo al ruedo saluda al público con un señorial aplomo. Pinta de azul el cielo.
Se regalan 9 toros. Los nueve finalmente los torea Andrés Calamaro. Tras nueve años de alternativa. El paso del tiempo nos puestra ahora el torero, maestro, en el que se convirtió el esponténeo de la corrida aquella del indulto de Golman. Lo llamaron amnistía. Se cantó en tendido: «Qué te vote Chapote».
Nadie entendió nada. Salvo Andrés. Que salí en hombros por la puerta grande. Y volvió corriendo. Hacía atrás. Hasta la bajada de Santo Domingo. Pobre de mí. Un tipo entra a otro Bar en el que no solía beber nada Hemingway. Ahí Golman escribe una película pamplonica que le da la vuelta a la historia. Nos rebelamos con la contienda de una nueva alteración. La conmoción completa.
Espontáneo Andrés. Saltó al ruedo e indultó un toro: Golman. Nunca antes un espontaneo habría conseguida tal proesa. El pueblo pamplonica se vuelve loco. Le dan un giro golmánico a su historia. Y tiran patrás el tiempo. Desde la centralidad Elizondo. O más bien su dualidad.
Rincón de los Elizondo, San Juan de Naranjo. Costa Rica.
El porvenir. Todo se andará. Ya tenemos todo lo que necesitábamos para volver.
Hasta aquí todo está muy bien. Pero entre estas dos antípodas podemos plantear un movimiento resiliente auntónmo agnóstico a sus idiologías. Simplemente no son relevantes. Nadie está insultando. Ni diciendo que no son ciertas. Todas tratan de aliviarnos. Y esta no va a ser menos.
Ya otras religiones han hecho este mismo camino. Nomás vamos a volver para desplegar el tiempo inverso a nuestra historia. Y de ahí planteamos el futuro como necesariamente una bajada de huevos espectacular. Hasta allá dónde sea necesario para quitarnos esta mierda del cerebro. Y será dificil al principio. Pero en un momento dado la gilipollés machista quedará como un extracto de lo que dejamos atrás. Tal día como hoy.
Reversing day.
El día de la campaña NEW.
Elecciones fuera de concurso.
El mismo día que cualquier otra.
Cualquier otra que convoque cualquier nación, comunidad, ayuntamiento, conjunto de países, que diga se abre un periodo de elección. Y nosotrso respondemos. Participamos. Co-creamos el futuro.
Eso es lo que estamos haciendo.
Eso es lo que propongo.
Votemos hacia otra posición fuera de nuestro esquema mental presente. Fuera de nuestro sistema mental posible. Algo que necesarimente necesita un agente externo. Una distorsión. Una disrupción del status quo. Esto para mí es la innovación social más importante del sistema NEW: la autoregeneración.
Sea este un momento Euroka.
EUROKA.
Mi última palabra.
La palabra 99.
Una lengua fluida.
Regida por 99 palabras volátiles.
Se mantinen sobre la votación democrática del Tico Commons.
Esta es mi pregunta de campaña. Y qué tanto vos podés deshacerte de todo, absolutamente todo lo que se ha debatido, y optar por una última opción que se cuela desde fuera: viene de Pamplona. Parece que es en forma de resistencia. Una resistencia antimicrobiana. Pero con un plan de acción. Una especie de conjura. Un giro de guion.
Un final alternativo.
La dualidad.
Una Argentina nueva.
Eso es.
Esa es.
NEWARG.
Última pregunta de las elecciones alternativas del 22/10/2023: Reversing Day!
Pópulo imposible de diregir por una minoría silenciosa del extremo de la derecha.
El mariguano vs al mamador de derechas.
La revuelta de los mamadores de la derecha.
Puros tipos con clencha, sueter de color pastel, sin calcetines, con una especie de Top Siders, claramente fuera de tiempo-espacio. Hello!
It’s 1923.
23.
This year.
That number.
GYAT.
Greatest year aight!
G for greatest.
Y for year.
A for aight!
You motherfucker die right there.
It’s a matter of time.
NEW time.
Emphasis in the NEW.
NEW.
The social brand.
You are in it.
As someone else.
That’s wataitoking about, biechas.
Biechas is the last word of the latest NEW language: Ticatalan.
Praise this NEW language.
You’ll see how funny it gets in 99 postdickdom time.
POSTDICTDOMETIME.
That’s filosofi aight!
One two three. . .
Dualism.
ALSS
Typos.
The wisdom of NEW mistakes.
Harmonizing around somewhere else.
We want NEW.
NEW’s here biechas.
Las biechas son la neta.
Pero son otra cosa.
Otra cosa que no son ahorita.
Ahoritita mismo.
Ahorititita.
Yo le escribo a ustedes.
En otro plano temporal.
En otra historia de una reunión de chamba.
¿Cómo lo vamos a hacer?
Una reunión del colectivo más común.
Me fui.
Y volví.
Mae, me econtré a dos salvadoreños, una tica, un peruano, un argentino, una alemana, una gallega, una catalana, un leonés, un madrileño, un vasco, un castellana de la mancha, un catalán con el que ejercimos el juego de representación de la Radareta. Luis y yo.
Luis y yo.
Les voy a contar una historia de una nuevo lugar.
Un lugar al que vamos a ir algunos.
A la alternativa chingada madre.
Y nos vamos pallá.
Con un argento perfecto.
En cambio, otres argentos me siguieron a mi.
Adiviná las dos naves.
El raid que se tenía en la supranave conservadora: ricos argentinos, patriotas de verdad, la high.
El ride of the NEW argentinos. . . . . . . .
La sortie de l’argento. . . . . . . . .
Nine dots parábola. . . . . . . . .
Los errores como la gracia.
El primer teorame del teorema del NOU. . . . . . . . .
Teorame y teoremas.
Los 9 teoremas NEW.
NEW.
La campaña.
La marca.
El movimiento.
La interpretación.
Una idea nueva.
La creación artística.
El modelo dual.
Las trayectorias alternativas de las antípodas de nueve status quo respecto a los nueve grandes retos del Tico Commons.
AMR
Value-based collective collaborative vehicles to disrupt the status quo bias.
Where do we place the incentives?
Where do I deliver a message?
What’s the calling?
Who’s organizing the collaborative action?
Where did you gather info?
Why is this something relevant?
Where’s the NEW value of what we are going to measure?
This is not scicence: it’s NEW value-based procurement.
Horario tropical. Siete. Desayuno. Escuela. Club. Horarios. Multas. Quedar mal con el grupo. Entrenamiento. Casa. Comida. Antonella. Siesta. Nenes. Club nenes. Les gusta mucho.
Pasar por Paris. No fue como esperaba. Las cosas pasan por algo. Ahí no estaba bien. Me tocó ser campeón del mundo ahí. Que la recontrachupen. Volver ahí. Holi. Estaba en el lugar en el que habíamos ganado el mundial. El único jugador que no tuvo reconocimiento por su club.
Después de ser campeón del mundo… ¿qué hay? A mi me encanta lo hago. Disfruto jugando. Ahora de otra manera. La decisión de venir para acá. Se vive de otra manera. Quiero ganar. No me gusta perder nada. Quiero ser competitivo.
Yo me preparo y juego igual que siempre. Pasó el año. ¿Por qué lo pintaste todo negro? La transformé un poco.
Sos buen padre, loco? Estoy. Intento involucrar los valores que me inculcaron de chiquito. Siguiendo la línea que me dieron a mi. Sos buen padre porque tuviste buenos padres. Por lo que aprendés de chico. Por los valores que aprendí en el club.
La primera foto de Barcelona.
¿Hay que te preocupe de los chicos? Hijos chicos problemas chicos.
¿Cómo haces para bajarlos a tierra? Tiago fue el le inculcamos eso de chico, al ser el más grande. Los otros siguieron la línea.
Son diferentes. El chiquito es terrible. Se está definiendo.
¿Te cuentan los problemas? Tiago le cuenta más a Antonella. Ella pasa 24 h con ellos. A veces pasamos mucho tiempo fuera.
Mateo lo tenés que parar. Ciro es más reservado. Cuenta pero no cuenta de él. Habla de los demás.
Saltó una fase. Taladro; no. Mochila inhodoro. 4 am, salir a comprar paracetamol. Siempre está todo a mano con el botiquín a pleno.
La pierna quedó bien. Argentina. Barça.
Gracias, mi Lord.
Cuando estás sólo.
Llegó Tiago. Yo tengo acciones compradas en él.
Tiago, está el tío.
Me aman.
Shegó el tío de Argentina.
¿Ya cerró la fábrica? Me gustaría a ver si llega la nena.
Momento de soledad. La noche. 9 de la noche. Momento nuestro. Comemos tremprano y vamos temprano. Mucho celu? Tiempo en pantalla. De 24 h por día. Ver un story, reenviar. No regalás mucho like. Ni comentarios. Después decís boludeces y se arma un quilombo.
No me privo de nada por pensar en el después.
¿Qué te estresa de ser vos? Soy lo que quise ser, pero igual es tu vida. Hay momentos en el que por ahí no tenés un buen día, y tenés que sacar la fotito igual. ¿Cómo lo decís igual?
¿Dónde estás tranquilo? Acá en USA ahora menos porque estoy acá. En muchos años de USA pasaba desapercibido.
Toda tu movida vestimenta estás a la moda. Son cosas tuya. ¿Tenés alguno en equipo? Cada uno tiene su estilo. Alguno le da para arriesgar. Yo voy más a lo seguro. Por internet.
Disfrazado de duende, de papá noel. Vos entraste y decidiste vestirte así. Te metiste a la página y decidiste eso. era de una colección pasada. Para el momento. Usás tus stickers. Sabés que ese es muy usado. Soy bastante cortante para wassap.
Tenés para saber si estás en línea. Sí. Audio.
Las preguntas las elaboré yo.
¿Crees que llegás al próximo mundial? Está lejos. Sí que pienso en la copa América. Justamente se juega acá en USA. Ya pasamos la de centenerio y fue linda. Lo disfrutamos muchísimo. Ambiente, viajes. Después de la Copa América se verá. Pasaron los años y hay que ver cómo me voy sintiendo. Iré viendo el día a día cómo me encuentre.
¿Qué te imaginás cuando acaba esto? Viajar, estar en la pile, hacer chispa… Ya di un paso importante en el dejar Europa. Me gusta jugar. ¿Te gusta laburar? ¿Es un laburo? Tengo la suerte tener un laburo que me gusta. Y disfruto haciéndolo. Me gusta todo lo que sea relacionado con el futbol. Estar con chicos, enseñar. Director deportivo.
¿Quiénes son tus amigos de verdad? Che, amigo puedo hablar con vos. De Argentina me quedó poco porque me fui muy chico. Para hablar con ellos era una vez por semana. Había que poner la moneda. Tengo amigos. Uno de mis mejores amigos es el primo de Antonella. Yo empiezo a jugar en Newells con 6 años, ahí jugaba él. En su casa conocí a Antonella.
Después me fui. No nos comunicamos. Ya con 16 17 nos volvimos a encontrar. Y de la selección sos amigo de uno tenés amistad de verdad. Sí. La generación anterior compartir mucho con Mache, Pocho, Kun. El Kun desde que llegué lo vi una vez nomás.
De Paul. Nos fuimos haciendo muy amigos. Con fideo tuvimos toda la vida juntos. Son amigas tipo Anto y Jorgelina. Desde Zlatan. Tiagmo Mota. Tiago Silva. Si me encuentro al dueño, lo paro de uñas. Que me chupe los dos huevos.
Ahora todo muy lindo. Pero tuvimos épocas en la que lo pasamos mal. Se pasaban de la línea. Sobre todo la familia que está ahí lo sufre mucho. No con la gente. El sueño rosarino argentino. Rosario en la cúspide tremenda. Che, superman y batman. voy a hablar por mi, no por fide, más después de ser campeones del mundo, podríamos disfrutar de jugar en Newells. Lo de Maxi. Yo lo decía que iba a ser de esa manera. ¿Van a volver o no a Rosario los dos? igual acá está muy bien.
Tenés la medalla acá. La tengo en Barcelona. Mi museo y las cosas que conseguí en Barcelona.
Una pelota de oro más… tuve la suerte de ganar todo. Champions, liga, copa américa, mundial. Eso son los premios importantes. Los reconocimiento individuales son lindos.
Pregunta representando los amigos varones. ¿Qué puede haber tan importante que te ponga nervioso?
Ah… ya se. Se viraliza mucho. Te da vergüenza. Viste que se viraliza. El short rosa es bravo.
Gracias, rey. Gracias por tu tiempo. ¿Te puedo dar un beso en la boca?
Vivo en el día de hoy. Y no se a dónde más hay que ir. Apenas llego a pensar en otra cosa. No me puedo levantar. El tiempo transcurre de atrás para delante. Muy a mi pesar.
La sensación de que la cuestión está concluida no más que otra señal de que todo sigue abierto.
Mi seguridad y mi duda coquetean entre ellas para inhibir cualquier capacidad consciente de saber con claridad: ¿sí o no?
Sólo sí es sí. Y no es no.
No queda tan claro que la gente lo entienda.
Son cosas de un tratado lingüistico muy inicial.
Lo que sí. Lo que no.
Y toda la zona de grises que está en medio.
Cómo se transita por una vida llena de incertidumbres para las que no hemos sido preparados según el paradigma de lo que podemos o no hacer, de lo que debemos o no saber, de lo que tenemos acceso o no, de las puertas que abrir o de las que tenemos llave.
La vida es esta sinrazón que nos ubica allá dónde quisiéramos haber estado, simplemente para joder al individuo sentado en el espacio de dónde estamos justamente ahora. El pringao del multiverso particular al que sólo tú tienes acceso. Ese desgraciado. Alma en pena. Miarma.
Vaya dramas.
Uno es el propio drama de lo que acontece a nuestro alrededor. El drama sólo existe en nuestra cabeza, y es ahí en donde se despliega la más impoluta narrativa de una telenovela que no decide con claridad si ser mexicana, venezolana o colombiana.
Todas ellas son multiversos paralelos. Todas ellas responden a sus propias idiosincracias locales que le dan un carisma particular que llega a la cultura popular de aquellas historias que nos arrean al conductivismo de una clase creativa pagada por el viejo poder blanco heteropatriarcal colonialista ibéricamente peninsular.
Pero análogamente, y en un idioma dificilícimo al que nunca podremos aspirar hablar, la telenovela podría ser brasileña y tendría exactamente el carismo complementario a la trinidad de la historia contada por los blancos españoles y sus herederos en las familias que mueven los hilos de las sociedad dentro de las haciendas, que ahora llaman privadas.
La dualidad nuestra está en esas dos dimensiones familiares que Brasil y Argentina representan en el futbol para todo el contiente/mundo.
Pero no estamos hablando de futbolarte. Estamos hablando de telenovelas, de trinidades y de dualidades. Como mucho de un mano a mano. O de un subordinado pobre saliendo adelante enamorando al hijo heredero del patrón.
La historia aspiracional alrevés nos conduce a los caminos que nuestro sistema ha diseñado para nuestro saber-hacer nos permita revertir nuestras mejores intenciones según el libro sagrado que nos transmite la verdad: constitución/biblia.
Nuestro espíritu revolucionario ha sido entendido a partir de lo que nuestra conexión con la revuelta nos empodera a levantar la mano de quienes dijimos basta. Con el estandárte de una virgen. Eso es. Una virgen nuestra. Guadalupanos hasta la médula. Por intermediación de San Juan Diego. Se habla poco de San Juan Diego en España. Y mira que fueron ellos los que lo inventaron. ¿O habremos sido nosotros?
¿Quiénes somos nosotros?
No sabemos con exactitud.
Seguro que no somos ellos.
Ellos no somos nosotros.
Ellos no son nosotros.
Ellos que no vengan.
Ellas…
La vida del encomendero no es tampoco tan lapis lazuli como la pintan. Había que estar ahí. Pudiendo estar en la península. Con lo bien que se vivía en España cuando eran sólo reinos. Tras haber recuperado la identidad de una buena parte del territorio tras seis siglos de no ser nada.
Seis siglos de no ser nada. Así se pinta la historia de la conquista de los moros de la peninsula. Con una solvencia histórica de nueve pares de cojones. Se pasaron nueve pueblos. Hasta que vino la gente de las Asturias nunca invadidas, de los indígenas vascos, mercenarios épicos de la lucha contra los cátaros, de los aragoneses y cides campeadores, de los hidalgos y sus panzas, o de los escritores sumergidos en la realidad universal de aquellos tiempos que supieron revertir el tiempo de lo que había sido norma.
Nada es lo que parece. Y todo tiene solución. El tiempo impecable nos lo arrebata cuando estamos en el intento, pero qué le vamos a hacer. Seguir. Seguir aquí. En este presente contiuo. Con un latido pausado, que a ratos se acelera, según lo que pongamos en la agenda para animar la incertidumbre a toparse con la bienaventuranza.
Por ahí fueron a parar algunos que otros que cruzaron el charco. Sin pena ni gloria. O dejando la gloria. O quizás buscándola. Sin temor a cruzar el mar porque teníamos la sabiduría suficiente de los mares. De los viajes trasatlánticos. Una proesa de nuestra cultura. De la que sólo los portugueses, aquellos habitantes de la península que desaparece cuando se anuncia el tiempo en los jardines regados por la lluvia escurridiza de Dios. Dios Padre llueve sobre nosotros por lo poquito que podemos ver a nuestros propios vecinos. Los que desparecen con el tiempo. En esa manera absurda de que uno y otros nos damos la espalda. Saudade.
Magallanes no se estudia. Hablemos de Elcano.
Y así todo.
Brasil no existe.
Ni Lisboa. Palos.
Todo tiene un por qué.
Y nuestro sesgo congnitivo también.
No es nuestra culpa.
Hemos sido entrenado a pensar así.
Y yo también tengo los míos.
Como todo Dios.
Es un chiste, dijo el Dios español, español, español.
Los otros dioses no pillaban el humor español. Les parecía un poco tormes. Simplemente no le veían la gracia. En ese sentido eran más monty.
Al Dios español no le gustaba el chiste de la sagrada inquisición. No le habían preparado para el humor autoreferencial. Y se le hacía un lío la cabeza. Tanto así que le explotaba.
El tiempo pasa y uno sigue aquí.
La sagrada inquisición se fue dejando un legado subyacente en el hombre blanco macho que la que la iglesia católica, apostólica y romana profirió la supremacía de la intercolución con el Dios Padre. Muy ünö, Ël.