Lo eché todo a perder.
Tenía todo.
Había llegado a lo más alto.
Subí y toque el cielo con el dedo.
Y así, sin más, entre: ALLS
Lo eché todo a perder.
Tenía todo.
Había llegado a lo más alto.
Subí y toque el cielo con el dedo.
Y así, sin más, entre: ALLS
Mi arte está escondido.
Sólamente yo lo conozco.
Y por eso tan sólo vale para mí.
Quizás algunos, pocos, unos cuantos, lo admitan.
La medida es clara y cristalinamente transparente, a riesgo de expresarme con pleanasmos españoles. No lo puedo evitar: ahora soy uno de ellos. Entiéndaseme. Plegaria.
Yo puedo valer como católico como el que más.
No hay nadie, NADIE, en todo el reino de España, y todos aquellos rincones en los que un español se conecta con la universalidad del mensaje de hermandad y amor de Cristo, que en su momento intuyó como algo más que su propia existencia, y lo que él pudiera decir de la razón de estar aquí, en esta corta vida, que tambié para Él, sería finita.
Por tanto ¿qué hago aquí?
No lo sé.
Ni tú.
Ni yo.
Ni nadie.
Esto tan sólo es literatura infantil.
Aquí el que no me lea que me coma los huevos.
Si voy a ser español voy a reaccionar hacia ofensas gratuitas, de quién sea, con una versión de lo que en público Pinto representó con su respuesta fugaz y llena de Gloria: ¡Cómeme los huevos, Maldini!
Existe una controversia en la Internet que versa sobre si la frase exacta es esa, o por el contrario, es esta otra: ¡Maldini, cómeme los huevos!
Lo anterior, si fuera a entender el juego con el que Borges creó un estilo literario único que no existía antes, como el acto único de mimetismo con el que podemos asumirnos como escritores.
¿Quién es escritor?
Aquél que escribe.
Escribir es un acto primordial obligatorio.
Regla uno: escribir.
Con ello consideramos el primer nivel de aprendizaje que podría se útil para mi hija aprender a hacer bien. Como en nueve días. Lo que dura mi curso. Tan sólo hay 99 plazas. Ahora sí: salen volando.
Mi marketing es directo a la emoción y la posibilidad de volar directamente al límite sublime de la percepción de la emergencia colectiva de nuestro sistema complejo social: Ticataluña.
Ya estamos aquí.
Tranquilos.
Lo conseguimos.
De pronto, sin tanto esfuerzo como sufrimiento en 2021, los primeros nueve días del 2022 arreglamos con un giro de emergencia colectiva performativa nos avocara tal día como hoy para empezar el tránsito suficiente hacia una nueva dimensión. El portal Golman.
Golman es mi nombre, lo siento, soy un pelado que se piensa que porque 9O esté ahí manteniendo la fuente de jardines que se bifurcan que alimentan el delta de la desembocadura del Ebro, desde la montaña que le da origen hasta las playas testigos del ciclo del agua con una consciencia superior exterior de elementos que hasta ahora no consideraramos en la explicación de lo que hacemos aquí todos juntas como emergencia femnista del iros a tomar por culo subnormales machos alfa, cuando hijos de la gran puta.
Esa es mi aportación al feminismo: chicas, perdón. Es una mamada de la cual he sido parte. En parte sin saberlo, y en parte, por no querer entrar en polémicas. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Debemos ser culpables de algo según nos lo enseña la catequesis católica y su entramado social, especialmente armonioso y jubiloso de ocultar en el saco más profundo del olvido de un sólo tipo de violencia que vamos a condenar, sistemáticamente, por los siglos de los siglos. ALLS.
Un acto de rebelión con nueve compadres del Niño de Elche en su fragata. El rey, el emérito eh, sjht. Quieto todo el mundo.
Al Niño le gustan estas referencias que nos anclan sobre los pilares de nuestro pensamiento social positivo y elevado a cultura. La defensa última de lo que somos en sí, por sí y para sí. El egoismo de nuestro rácana voluntad conservadora.
No les vamos a inhibir ser lo que son. No necesitamos justificar su espacio para que nos quedemos varados en esta ignominiosa sociedad que recalculamos en la televisión y los medios de comunicación que definimos como los veraces. Los mecanimos de control que cada uno de los nueve partidos vierte en un entramado diseñado para el seguimiento feliz de sus votantes. La política debería ser sólo una, grande y valedora para resolver todos los 9 problemas sociales más importantes. Pero ya no desde la perspectiva tan sólo del problema, ni siquiera de la trivialidad de la solución. Nuestro entender es preguntar. Ese es pilar de nuestro sistema educativo NEW. Preguntar las nueve preguntas para determinar los estados de la naturaleza sobre las que juzgamos una necesidad insatisfecha.
Hablemos de algo que todos somos expertos.
La insatisfacción.
Comencemos por nuestro lado más pusilánime. Piénsalo: es lo que más debemos solucionar. Lo que nos da vergüenza admitir. Nuestros pecados ya no sólo compartidos con el que considerábamos el único interlocutor válido para con Dios Hijo: Jesús. Y a través suyo para con Dios Padre. Con la paloma no nos disponemos a relacionarnos la mayor parte del tiempo por una contradicción propia del modelo teológico de expresar el dogma necesario para simplificar nuestra superioridad de credo en la salvedad de que debemos considerar que Dios Padre sólo es uno, y que por tanto, Él, y sólo él, reciba esa capacidad para asociarnos con lo divino. Oh, qué vanidad.
Meterse con Dios Padre—decía Armando Gallo Pacheco en su cátedra online a la que tenías acceso con la cuota mínima de contribución a la emergencia colectiva social sobre la que se fundamenta la base de la consecuencia última del sistema resuelto. Como si de una complejidad matemática que postulo por primera vez dentro del ámbito social al que las matemáticas asisten por primera vez como colectivo especialista técnico de los nueve ejes de conocimiento necesario para reconfiguración del estado social emergente a las boludeses de los que hasta hoy han cortado el bacalado, y a su vez, alabos sean.
Rendir pleitesía y cagarse en la puta madre que los parió; justo a ellos.
Varios madridistas se sintieron ofendidos ante provocaciones de un último poeta culer que borró al Barcelona de la memoria colectiva heteropatriarcal que todos estábamos alimentando con nuestra gilipollés habitual. Como Keiser Soze haciendo el burro durante 99 minutos. Imaginaros ese poema. El capo de la operación era un tipo tan suspicaz y salido de la nada que fue capaz de ir a la policia detenido como su alter ego: Varbel KUNT. El capo calabrés borbonizado.
Hasta ahí puede llegar un nouvingut con su insinuación republicana de un nouvingut. No fotem. Ningú ha parlat clar i catalá. Com jo ara. Ho dic així de clar. Entesos?
Nouvingut, nouvingut, nouvingut, nouvingut, nouvingut, novingut, nouvingut, nouvingut, nouvingut.
El programa social que Golman Elizondo Pacheco presentó al pueblo entero para su resolución en un plazo de nueve días. Como si fuera un suceso postlógico. El rompimiento de huevos del futbolarte es como un día en el que sí cojiste.
Coger y follar no es lo mismo.
Una canción con la voluntad de cantar como José José en los kareokes de una escena capitalina de lo que esta ciudad representa por su diversidad plena como capital de otro entender más acá que nos viene de fuera, de lejos, y de alguna manera se infiltró en nuestro corazón con la única honestidad de pretender rendir tributo a la liberación existencial que para nuestro pequeño pedazo de paraiso en la GAIA respiradora, en cada inspiración, en cada exhalación que elegimos escuchar: ahora es lo que hay. Y en España sólo se podía considerar una solución que nosotros mismos como pueblo imperfecto, pecador, y culposo, culposo, culposo, como su bien chido modelo de cultura, de lenguas multiversales, de capitalidades en la costa, centralidades univerales completas como capitalidad multiversada de Madrid, cual Roma. Las cuidades con la entendida ya vendida a un mercado entregado, enamorado de su actualidad, por cazurra que esta pueda ser, debajo de las capas de los nueve misterios españoles en cada una de sus estancias fundamentales. España no le puedes dar menos de nueve niveles de libertad para que esta pueda ser enteramente lo que es deber devenir. Pueblo español, no me toquéis lo huevos. Ni tampoco los cojones. Yo no he venido aquí a sermonearles ni a venderles ninguna moto de lo que yo puedo pensar, como un ciudadano pleno, pese a no tener, en otros tiempos, todos los niveles de derechos y obligaciones que los demás. Una espacie de contrato de temporalidad de nuestra transacción de cohabitación. Estamos o no estamos. Esa es la cosa a responder. Por mi parte, dejadme comenzar: you had me at olé.
OLË
Mi partído político se llama OLË.
Es universal.
Todo Dios sabe decirlo.
Pasan por pantalla 99 representaciones de Dioses que no se ofenden.
Los católicos de la sala no ríen la broma.
The joke was on them.
To disrect a certain aunt you respect with outmost love. The reference in bible reading and praying theory and practice. Trust me, there’s a PhD (I never know which one is capital letter and which aren’t, as I can never remeber if the second s goes in ther first or the second «s» in business. To me bussines is also right. And just as «true».
Business is GOD FATHER.
It’s not GOD complete.
This makes the catholics GOD less powerful than a single man GOD. Golman, humbly, is that kind. One of the other 99.
99 vs 1
There you have your shitty current standard: 100.
FUCK one hundred. FUCKYOU.
Changing the word fuck just to fuc withya.
Rigtbac@u
That’s the name of my last novel. Rigtbac@u was a publishing flop. Nobody knew why.
The publishing industry is never in the authors stories. At least not the good ones. They tend to be in some funny places. But really they don’t live the most exciting life in town. The attend to another pace. Another glory. The glory of living within this world: bookmakers.
I make books. Sort of. I am the name behind one of the collective members of a little utopia called Sexto Piso. A publishing house that can call home is now a grownup in NEWDF, capital of NEW GAIA. One of the nine capitals of the urban world out there: that jumbo mombo that we are now part of. Pop and all. The whole thing, at last, at once. Welcome to present time. Run by adults. Thanks Silicon Valley, we’ll take it from here.
That speech didn’t fly well on some Silicon Valley dickheads.
Unexpected.
I’m Unexpected’s King.
Rather this kindom that one with two, or none.
I can politics a phrase turning her into a parragraph.
Feminism turned Golman into herself.
She found a way out to express herself for who she wasn’t.
I can fool the feminist movement into letting me in. As her.
I’d have to become her.
I am.
Silly.
But…
You are not her.
I am.
You are not she.
Are your transfobing me?
…
Simple YES/NO
…
It normally comes right away. It’s alwas been evident.
If you YES your way out. There. You have it.
The states of nature disappear once the uncertain decision takes place. It’s how we make decisions. Decision making. That’s the IA industry we need to program. The politics we need to run. The new way of competing for a leap. A glowing transformation schasm.
You leap into it.
Why doubt it.
Soul would be short if Leonard soul just keeps still into the great beyond.
Bonding with whole.
That’s the state we need to fulfill. Together. That harmony. Like a thing you can reach with a button: digital left.
Copyleft.
That’s what I’ve been doing. In the Internet great debate. I’d just keeping it to me. As if the show is bigger than the possible consequence of my digital transformation. I am bigger than Jeff Besos, Mark Suckemgberger and Elon Mosc, combined. You need to go into these kind of greek Gods going at it with great respect for the glorious almighty rivals. This is what futbolart describes as the code fo respecting the game by enabling to admire the great futbolartists your are going to cross with in the challenge within the field, inside the court, at the colliseum. The public arena is greek mediterraneum culture as if the agora would reopen and debated the elements needed for the transformation of our social and political system. I’ve seen this renewal take place in several places around the world. The movement to critize the neoliberal free market model that has given rise to a postwar system of perpetuable peace with the current fear of war, with the limitations of a nuclear faceoff that can wheel us out, but allowing minor armies in ethernal macho quarrel with the culture right next to it, that happens to run an army, and we play the game of hating our guts.
Who starts the hate between neighborgs?
Who sparks it?
Who falls into that?
Who’s shouting at the fear of the comming from one from antipodes?
How do we welcome a foreigner that we encounter for the first time in our life?
A guiri in your country?
What do I haver to offer?
What’s the good of having me?
The process of how I became New Spaniard.
I was already one.
Es una reducción al absurdo.
La demostración de Dios por reducción al absurdo.
Ese tipo de matemáticas son las que les voy a enseñar en mi curso. Tengo nueve programas de aprendizaje de NEWlife.
¿Te lo vas a perder?
Por tan sólo 9€.
Apúrate que sólo quedan pocas plazas libres.
Ahí dentro es la neta. Ahora mismo está el rock and roll de la transformación del conocimiento futuro: el NEW model. Los que van a transformar la sociedad. Los que se apunten a este disparatado momento de revelar la solución más pragmática de nuestra siguiente dimensión a la que tenemos acceso: la armonía colectiva.
El directo. El ser/estar. El tiempo presente, justo tantitito antes del futuro, y justo masallasito del pasado, que tiene cola larga.
El espacio de cada aprendizaje.
Las lecturas rápidas.
La variedad de mecanismos de feedbackloopping: el nuevo sistema de regeneración de conocimiento en obra. El efecto del hacer aprendiendo, o aprendiendo haciendo, si es que son cosas distintas, unívocas, indistintas, convergentes o deseables. Lo que sabemos es que estamos vivos y haciendo de esto un carnaval. Por el respeto que tenemos al Felini terrenal y su perspectiva de la especie humana desde la italianidad para reflejar lo que tan sólo desde Olot alguien, o alguna otra urbanidad de la Garrotxa, pueda alcanzar a disputarle la réplica onírica de un proceso cinematográfico de autor, la expresión última del sentido visual de las piezas de postcinematografía más allá del preciosismo y la acción de superhéroes americanos blancos hetereos ultrapatriarcalizados nazificados, inclusive cuando peleaban contra los nazis. Los malos y los buenos. La guerra como objetivo. Los mecanismos de la violencia. Entre Camus y Haannah Arendt. Un estudio de la vinculación del debate público con la posibilidad de revertir el orden completo de nuestro absurdo país. Como un grito generacional contra todo su puto teatro. Y dejarlo todo desnudo. Un grito desde el corazón de la transformada tierra más nueva, como sabedora de lo dificil que será por parte de nuestro padres europeos, a los que rendimos pleitesía, cuando subimos a ese lado de la pirámide. Permítanos tener nuestro otro lado. Allasito. No se lo vaya usted a tomar esto mal. Tan sólo es un derecho divino, que usted verá, estaban aquí antes de que su narrativa nos viniera a contar las historias que fundamentan sus pecados y sus vidas eternas más allá del aquí, el ahora, los pueblos elejidos, las historias que nos contamos y cómo vamos a recibir a los caballeros que nos visitan desde las montañas.
Entre el Popocateptl, que escuchar el trote de los caballos cosquilleandole las costillas, se despertó y avisó a los que por ahí pasaran que como se pasaran de verga en el año 2021 de la era que nos acaba de actualizar la Malinche que ahora vamos a contabilizar nuestros asuntos en el más allá. Para que nos entendamos clarito y luego no tengamos malentendidos tú y yo. Las cosas se pueden ir a la verga si intentas pasarte de verga. Si vienes contra mí con un ejército caeré como cualquier individuo ante cualquiera de los tantos que pudieran querer atentar contra mi aniquilación. Como país. Como representante de un pueblo. El exterminio de uno mismo. Como si una persona pudiera representar el futuro de un pueblo libre. Como el padre del hermano del Neonazi de American History X en Terminator.
Entertainment serving the system. The kinds of movies we make. The kind of cinema our time is about. The kind of nature that will allow us to become a single beat of harmony in a sequence of joy everlasting.
Love is beat.
Love is boat.
Pick this vehicle.
I’ve pimped my ride.
Just step on in.
The journey is about to begin.
This quest just needs one more passanger: you.
I need you.
ALLS black is a diferent deal. It’s the black side of everything. You might not like what you see in there. In fact some people can’t handle it. Stay away if fear has gotten into you. If you flinch at certain levels of what you will encounter inside the stage, you are history. Beware. This ain’t no place for incomplete selves.
A sumarized manual, a debate, a film, a song, a text, a crying session, a forgiveness tour, a self steem bath, a gamming championship, a one on one, a five on five, a six on six, a seven on seven, a nine on nine, a ten on ten, an eleven on eleven. A twelve on twelve. A 99 on 99.
That’s the format innovation of the collective intervention.
No se crea: no son las dos españas.
Mi novela puede tomar su título de ciertos momentos climax de determinada trama que se ocurra indispensable venir a parar ahí. Pero es ese lugar, el climax, por dónde hay que comenzar a narrar. Para llegar a esos sitios en los que la circunstanciliadad de las peripecias de nuestro Ulises, cualquiera que este sea, en un terreno desnivelado que tendrá leones puestos por un Cesar que tu familia y tus colegas, sin impotar de qué parte del reino decis que venis, aupando con vítores apasionados ante un rito que en otras dimensiones de esta historia se verán como impensables, salvajadas de otros pueblos, cosas que nosotros, a título personal en esa hipotética circunstancia, no sólo no compartiríamos sino que rehusaríamos contra viento y marea.
En la siguiente escena de la versión que Hollywood finalmente compró se introdujo un monaje de muertes recurrentes de un personaje divinizado para morir todas las veces que la muerte de Golman resulte peculiar. 99 muertes de Golman. Es el personaje el que hace a la persona, y no la persona que finalmente vota la que elige al vecino del alcalde. Golman conoce todas las referencias de Latre, Rubianes, Eugenio, Berto, Broncano, Rosalía, Romario, Cryuff y Messi que son necesarias para ser el prómimo 9 presidente.
El nou predient.
El 9 president.
Demà anirà Joan Laporta a la Sotana. L’espai més irreverent que hi ha al mon del Barça. Segurament es creuen lliures. Hauran copsat el poder de sortir de la bombolla ón no ets ningú, i t’en enfot tot, i ho dius així, tal qual, i ens pixem de riure. Com si hagués tornat l’Arús. Aquell força Barça. Aquell Sergi Más culer. La possibilitat de pixar fora de tast. La llibertat que hi ha a les nostres institucions per a que un com Golman pugui arrivar a lo més alt del club, i sortir al final de la película caminant com en Kaise Soze mentre es convertix d’en Varbel KUNT que estic fet, i em tranformo, com quelcom futbolartista que fitxa un poble nou que vol tenir a l’equip un dels nostres de debó, i aquest cop, li fem la volta a tot plegat, i capgirem l’historia d’aquest petit club que està d’aniversari, i que ho anem a petar del tot, aprofitant aquest cop per trencar el sostre de cristall i sortint amb un moviment social que no només sigui un pla, de marketing, o de l’exercisi de poder que fem xup xup amb el nostre interés pels fills burguesos benestants del nostre tufillo executiu que ens representa a tots plegats, sense haver de mirar a fora de l’estadi. Només cal mirar a Tribuna.
Els putos tribunerus.
El meu primer llibre. L’escric al coneixer als primers nou tribuneros subnormals.
Un llibre còmic, evidentment, que alguns ofessos de Pedralbes no van saber pair i van sortir a tallar el carrer, concretament l’Avinguda Pearson, ocasionant un retràs del sopar de 999 families de l’Opus Dei.

Las borras.
Tus huellas.
Cuando vas a hacer algo perverso necesitas un set de skills: hard y soft.
Aquí, en nuestro taller, las vas a adquirir.
Piénsalo. Invertir en tí te conviene.
¿Cuánta lana estás dispuesto a apostar por tí?
Piénsalo. Es la mejor salida que tenemos.
Nosotros somos el camino.
Como hayamos llegado hasta aquí.
Hasta dar con el nuevo modelo.
Al que llamaremos: NEW.
Así me las doy.
GOLman
Perdónenme si ahora hablo un poco de mí.
Soy un poco vanidoso. Y pretendo el deseo último al que tenemos derecho. Estar bien, pues. Bien chingón. Como sólo (así con acento, RAE, ¿o qué pedo?) alguien que se ha rifado chingón alguna noche en la que saliste a conquistar el gran otro de la nocturnidad. Los invito a pasar conmigo el próximo NEW año.
El evento NEW.
Es un pedo de pasar de discontinuo a continuo.
Filosofía a la mano, y a su vez, por diseño de su servilleta, meto forzadamente una cápsula de aprendizaje del nuevo modelo de ser. Una lección aprendida. Un proceso de transformación. Un simulacro de persona. La persona que deseamos ser. El rol que reconstituimos en un nuevo modelo. Opciones de la creación. Multiversos ejemplares. En esa otra cantidad de maneras. Las maneras del pasado. Aquella. Grande y una. Que ya no es. Ya no son. Ya salen a flote. Pese a seguir ahí. Omnipresentes. Sin ser ya omnipotentes. Ni inviolables.
Si voy a ser de España, permítanme la libertad que se permite cualquier nouvingut sobre la apropiación de la lengua, que viene un pinche NEW olmeca a la mismisima capital del reino, y supusiéramos que esta NEW nobleza se redifinió a sí misma para, con y dentro de un pueblo NEW, más grande que la suma de nuestras grandezas de España. Tocado directamente por nueve gracias divinas de diferente procedencia, todas ellas sagrados sacramentos de la NEWfe.
Localizada justo en las las antípodas, alla dónde nuestro pasado resentimiento mutuo de animadversión pura, de los unos y los otros (estos los incluyen las), que aquí, cada vez más en plaza pública, describimos sobre (y para con) unos subnormales con los discrepamos a un ratio de 1:99, y a los que adoramos contravenir de todas las maneras posibles. Bienvenidos al debate celestial entre las dos Españas divinas. El ocaso de lo que un día llamamos grande. La España que tuvimos. Las otras Españas. La dualidad inequivoca de nuestro desprecio mutuo. Nuestra sagrada cruz en penitencia flagelante. NEWinstituciones. NEWSI.
La NEWSI acabará teniendo desmedido poder. La creación de un monstruo.
1:99.
Un lait motif ticatalán.
Frases cortas que llenaron las paredes del grafitti de la nueva capital: NEW barcino.
Por un lado nos prostituimos; pero por el otro también.
Los nueve mejores juegos de palabras de mi abuelo.
La herencia de la insolencia del que hace reir de la familia.
Como el abuelo.
Teóricos del humor nomás del caribe.
Como caribe transformado, nos vamos al otro que distribuimos entre este humilde NEW TICO COMMONS, la evolución de esto otro que desde esta honesta y sensual cinturita de nuestro NEW continente: NEW América. Presente: presidente.
Mi nuevo show de presidente de lo que vamos a ser de ahora en adelante se presenta como una lección de oratoria de fin de 2020. Una tarea para el último día. Uno de esos clientes que deben comprar antes de que finalice el año. Pon un anuncio, que tienes nueve cosas que venderles.
Alguien que no tenga regalo de fin de año para regalar. Aquí un repositorio de 99 regalos para que la gente chingona de este NEW pedo le entren con el gusto de la exclusividad de unos cuantos. No son ni todos ni nadie. Es un punto de encuentro colectivo suficiente. Más allá de lo que nos dispusimo en un momento dado a forzarnos a transcurrir. 99 minutos juntas. YA FEMINISTAS.
El feminismo, como ALLS, son sitios de llegada.
Allá se va.
NO SE QUEDE ATRÁS.
VENÍ.
VENGA.
NO TENGA MIEDO.
ESTOS SON LOS NEW VALORES QUE TENEMOS PARA SU SANTIDAD.
Y ACÁ FRANCISCO LEVANTA LA VOZ.
Y HABLA CON JESÚS POR NOSOTROS.
Por que yo su carnal menor, no puedo hablar directamente con él. Tras haber sido Él.
Él.
El título de este cuento.
El título de esta novela.
Era novela y cuento a la vez. Y era esto. Pinche recurso culero de situarte dentro de tu obra. Ya sea con el velo del director. Con el matiz del guionista. O la interpretración del actor. El artista pues. ¿Qué pues no requerimos todas ser artistas? No requerimos ser artífices de nuestra revolución de la reconerversión del sistema del todo. Por completo. Capgirar el toque.
Pam: rolas.
99 rolas.
99 roles.
Hay (los hay pues, para Perez Reverte, Varguitas, la mujer zapatista que le toque hablar por todas, Presidente LÓPEZ. Presentes. Subcomandante Marcos, Golman, Ronald. Oceano Infierno. Gabilondo. Maragall. Robert de Ventós. Los originales habitantes del Palu Robert. La rehabitación de el espacio de la casa como habitatge.
Una peça d’habitatge. D’habitar espais NEW.
El meu projecte urbá-social. El uber de les noves societats reconstituides en un nivell més elevat del nostre potencial reconciliador a plé rendiment. El moviment que pretendiem fer quant a fora d’aquí veiessin cóm sóm capaços i capaces de dur a terme una reconstitució de lo que voliem dir que erem-sóm. Perque som-hi.
Som-hi.
El nom de ça peçe.
Això és per fotrens.
Tant sols una miqueta.
Venvolguts; sóc el vostre president.
Espereu que agafo el mando.
Vosaltros. Voltos. Voltrus. Voltrüs. Völtrös. Vosaltres. Vos particularmente. Y te pasás al castellano como si no tenés la cordua de un español cualquiera en el set de Jamón Jamón. ¿Quién escribe vuestros guiones?
Somos otra cosa. Venimos desde las antípodas. Y nos encontramos por primera vez. ¿Qué coño creéis que os voy a soltar por bonito?
Algo que sólo un español, español, español entienda. Reconvertido del plan nacido en los bosques de la montaña de la nueva capitalidad de la NEW humanidad. New humanity. NEW humanity. Esa es la forma correcta de escribirlo. Habrá penalizaciones millonarias a quién ose no escribirlo como la regla dicta. Con Pérez Reverte de guardian de la puerta. Una especie de cadenero de discotaca cultivado y sagaz para rozarse con los señores de los 99 apellidos primeros. Una especie de clase dinástica local. Una historia de HOLA! nunca contada antes. El valor de las 99 familias españolas. Cualesquiera ellas sean. Estas son las mías.
Si me queréis iros.
Pero dicho con la frase exacta como lo dijo la tonadillera en su día con tantísimo arte. Si me amais veros. Si me queres fueres. Si me adorais daos. Si me idolatráis por cualquier gilipollés no me toqueis los cojones hijos de la gran puta que os reviento.
Eso queda muy feo. Censúrate. GOLman, censúrate. Ahora que has llegado a lo alto de todo. El juego finalmente te da la entrada como un futboartista particular. Abanderado de la revolución última de la historia. Como si lo que hubiera que hacer fuera desvelar las cartas que vamos quemando. Las jugamos ya. En un tablero universal que ya se está moviendo esta dirección. Se trata de un despertar social en toda regla. De seguir otras normas. De darle vuelo alto a nuestra tarea de reconstitución. Vamos a darle a este programa un sentido de explosividad del optimismo del momento en el que reabrimos el grifo. Sociedad sedienta de otro cotexto. Sin temor a los conservadores. Los nunca han sentido el anhelo de cambiar. Aquí os va la mejor propuesta que les hayan hecho nunca en su puta vida. Todo a la verga. A_LA_VER:GA. Se puede escribir así: lo acabo de hacer. Por mis NEW cojones.
You take cojones away from you.
And steal it in front of everyones screens.
The uggly thruth behind our fears.
People complaining how to explain mature feelings to their children by having to answer to Soul’s questions.
Soul’s questions.
My first NEW América sitcom.
A first commercial blast.
A blow off the roof productions film.
The first of its kind.
A new way evere way.
Evere is a new word from the NEW language: ticatalán.
I gave myself some nifty new tools to dominate my privilegde. NEW spain fron NEWELI.
Leave questions in the air.
Tasks we must undergo as NEW systems to reconsider.
Reconsider as a poet’s obssesion.
Same poem 99 times.
The sort of shit that would give enough time to allow completeness to entend into an infinity NEW trend.
We’ll a bit more than what we are told.
I have a NEW learning system.
The system itself considers the possibility of overflowing the ultimate state of joy: absolute consciouness into a NEW time: warrantied. An alternate NEW market. A new beast to balance the schemes of power games within the capitalist framework. How are going to lower the weapons. Let’s pay attention here, war lords. Let’s cut to the chase. We know you deal with weapons to the active local compensated with the two things that move that market: blood thirst money.
Like a game that’s played by some
And then you got labor stories.
There you find completeness of an untold story.
The working class stories from NEWCAR: el Carmelo reconstituido de un vecino escritor de la calle Dante Alighieri. El pinche guey supo que tenía que ser una versión del Cardenal, del grandioso Manolo, el del Sevillano y del Delicias. Un pijoaparte de New América que subió directo a la montaña y se quedó allá meditar 99 días. Al día siguiente bajó por la ladera del monte sagrado de NEWCAR: el glorioso monte carmelo. ÉL monte sagrado de la mitología NEWbarcinoana.
El monte Carmelo es el monte sagrado por estar escondido. Es un monte secreto también. El descontrol de este espacio natural sería una violación para los derechos que tenemos los que habitamos el espacio colectivo de nuestros parques naturales. Mi sesgo conservacionista por venir de una pequeña cultura que entendió (maes síganme un toque y van a ver cómo vamos a ganar el mundial con esta vaina, sea por las circunstancias propias que el guión nos guía para retratar la abundancia del recogijo de nuestro bienestar elevado a la 99 potencia. ¿Viéras?
Y uno se lo imagina. Se lo dejan de tarea. Se los dejo de tarea. Póngase en situación. Ahí les va una publicación. Ahí le van 9. Ahí le van 99. Ahí le van 999. Ahí le van 9999. Ahí le van 99999. Ahí le van 999999. Ahí le van 9999999. Ahí le van 99999999. Ahí le van 999999999.
El posibilismo de la serie del nueve.
La denominada serie sagrada.
El autor decide sobre los determinantes simbólicos de la distopia que se nos ocurre pertienente. En el modelo escolar que para los nueve años te dan a la tarea de definir como mínimo nueve ensayos de dispotias distintas en un plazo holgado de nueve año. Nueve años de aprendizaje de una cuestión que podemos acabar en nueve días. Tener el tiempo suficiente para desplegar nuestro plan. Idearlo de tal manera que transformemos la sociedad que procuramos retratar en una ficción audivisual un poco autoreferente. Desde una perspectiva que no nos podemos permitir no evolucionar a otro pedo por completo.
No es ni mucho menos una artimaña exterior para resquebrajar el pinche desmadrito que se me traen bola de cabrones. No vengo aquí con chingaderas. Nos podemos decir las cosas a la cara. Y aquí, señores, señoras, niñas, niños, los que no se afilian a ninguna de las maneras que hasta ahora les había sido posible definir exactamente quién decidíamos ser una vez tenemos consciencia de la multiplicidad de estados de la naturaleza de los tradicionales, a lo más, dos maneras de ver las cosas. Y encima la obsesión recurrente y crónica de autodestrucción entre vecinos. El odio entre las tribus. Los pleitos de vecindad. El foco de las historias periféricas. Desde aquí les escribe este novel autor, autodenominado futbolartista por el interés de fusionarles. Al futbol y arte. Como si entendiera que es un juego pertinente para poner sobre el NEW tablero del juego social al que aspiror atraeros.
Un tema resuelto de su multiversalidad de disrupciones.
Las reglas de una sistematización desde las bases del pueblo reconvertido: por la idea de un emigrante que se asumió como local para venir desmontar el estatus quo con la versión más surrealista de lo que puedo rescatar de lo vivido aquí mis primeros 20 años de ese milenio. Como si desde los pueblos tempranos de un milenio pudiéramos dejar un mensaje para últimos veinte del fin de lo que será este milenio. Si todas esas generaciones pasaran. Si asumiéramos la elasticidad del tiempo en esas dimensiones. Y nos perdiéramos en ella. Ahogaramos en sus mares nuestros desasosiegos sin sentido. El arte de autoflagelarte y reconstituirte en el arte mismo de ser quien eres, y simplemente estar vivo, leyendo un buen libro, a pesar de la distopia. Siempre presente. La distopia del estatus quo al que ahora llamamos capitalismo de los últimos 200 años, como si nos hubiérmos dado cuenta de lo que se pretendió con aquello en la época en la que nuestros juniors decidieron emprender la faceta psicopática de la conquista de otros pueblos hermanos a los que en nuestra subnormalidad los consideramos con amplio cinismo: inferiores. El corazón henchido de unas 999999 mujeres que se consideran en las antipodas del feminismo porque consideran que es una artimaña bolivariana construida para venir a destruir su mundo de desperate wives de barrio de la clase de abolengo de los Madriles y sus extrarradios amplios como la mancha ancha. Ser capital. Así tal cual. Como es, con su gracia y ritmo julioiglesiano. Con esa sabiduría de Valle Inclán que corre por las venas de los que lo han leído. El resto podrían caer desplomados en un fenómeno paranormal, que no dudaría un alcalde con dos NEW pares de NEW cojones, pedir a un artista menor al que deseaba promocionar a la realización de la película en la que dicho alcalde de la NEW capital de este otro Reino NEWMAD, capital hispana de esta otredad. Cuna de la RAE. Los vargallosistas.
Las filas latinoaméricanas de vargallosistas enlistados para el frente de sus ejercitos infernales, esos aprendices del autor, en su multiversalidad de maneras que sus sagradas palabras nos ha dado pie a criticar. No se crea. Es fuego cruzado de una tendencia de algunos escritorcillos menos de la supuesta quesque izquierda que nos gobierna ahora en la transformación definitiva de lo que cretinos que fuimos en cierta parte de nuestra historia mexicana de éxito. Lo que nos habían vendido que éramos. Y lo que realmente somos. Lo chido de verdad. Lo que nos queda de habernos reconstituido hermandad. En nuestra infancia. En los setentas y los ochentas. Atentos los que allá vivimos. Alivianen sus pedos. Vamos de vuelta a nuestros pecados. Los que ni vemos. La violencia machista de nuestra sociedad así como la vivimos. Y ahora que entendemos que no mames panzón. Nos pasamos de verda. Las vergas por delante. Luego luego el chiste con el chile. El chile fuera. El chile dentro. Pica y pica. Más y más. En plan ¿qué hacés? Qué rico. Buscado con la normalidad con la que nos abrimos de piernas cuando la intención es mutua. La no violencia de la relación consentida. El bienestar de todas las mujeres sexualmente liberadas. De sí mismas. De esta dominación heteropatriarcal que denuncian. Y que implica su vida en sí: sus derechos. Como ante la dramática circunstancialidad de que me suceda a mí, a vos, a tu hija, a tu hermana, a tu amiga, a tu madre, a tu tía, a tu sobrina, a tu mujer, a tí, mujer, a quién esto Dios no quiera.
Una parte de nuestra cultura está constituido por un pilar que consideramos superior desde que ponemos más peso a lo religioso que a lo civil. Lo que tenemos como ciudadanos y lo que tenemos por nuestra afiliación a una creencia es sí. Una comunidad autoconstituida alrededor del funcionamiento de una orden. Una orden como doctrina social. Con nuestros valores y nuestros modelos de emprendimiento, en nuestras sedes del saber. Nuestro saber: en todos los niveles. La doctrina religiosa como parte de lo mismo que asocio con la escuela. Los nuestros. Estar dentro o fuera. No me importa la respuesta. Es parte del dogma: excluir a quien no cree.
Llamarles pecadores.
Apuntarles con el dedo.
Aunque vaya en contra de la metáfora que Jesús les dejó interpretada en el performance qu eacompasó con sus doce colegas masculinos. Y una nena. Magdalena y Jesús en un aire de seducción de mutuo acuerdo. Un evangelio apócrifo escrito por Golman Mohammed relata el elemento sagrado de esa experiencia social a la que ahora entendemos que Jesús también tuvo acceso, y no la patraña moralina que nos traía el último concilio vaticano y sus 9 predecesores. La contienda de la doctrina se puede practicar desde adentro, y eso fue en realidad lo que llevó a Francisco a petarla entre la curia: el entendimiento de la globalidad de la acción de la autocoordinación de los sistemas complejos sociales, más allá de las fronteras de las creencias que nosotros mismos retroalimentamos con nuestra pantomima de relación directa con Jesús, la virgen de la Macarena, bailando la canción, con un purito en la mano de unas hierbas sagradas que el hermano mayor de Jesús trajo y desveló en una anunciación el último día del peor fracaso cósmico de la grandeza omnipoderosa de nuestro patético Dios Padre. Te la mamaste, pa. En serio, esta vez se te fue la cabeza. Humanos culpando a Dios. Con un dedo que le apunta a los ojos. Y los ojos se ven. A sí mismos, y se amenazan de nuevo. Desde la mirda. Desde la fimeza del índice que transporta el lanzamiento de nuestro prejuicio de guerra beligerante. Guerra a guerra sin tregua.
Al que intente.
Anunciar la guerra como acto de paz.
La lógica de nuestra necesidad armada como un doble juego de nuestra doble moral alimentando el fuego de los beneficios sociales del tráfico de armas, las guerras, los holdings participados por industrias de armamento. Esa parte del PIB. El dinero A y B. En grandes números. Y su derrama social. El prejuicio de como terminar con el poder de los que lo ostentan. A qué países hay que irse. A qué nueva historia hay que seguir. Les propongo que a la nuestra. Que a nuestro puto aire. Ahora van a ver lo que el futbolarte puede generar, una vez que hemos vivido el año en el murió Maradona.
Y recordarlo sólo por eso. O por la lucha feminista. Las argentinas que lo llevaron a las cámaras y lo voto un pueblo libre reafirmando el deseo de una ley que nos una. Por haber pasado por ahí. Por el debate público de lo que implica la reconstitución de nuestros cuerpor libres de violencia machista. Los nuestros. El mío el primero. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. La iglesia católica también es responsable de ese pecado. El solapamiento de la cultura heteropatriarcal está viciada por la doble corresponsabilidad de los hombres frente a las mujeres. De la iglesia sobre las mujeres. Y sobre los niños a escondidas. Vandidos. Papis. Adultos que han visto lo que es vivirlo. Y haber de callarlo. De soportarlo. De no poder acusar a la autoridad en medio de su abuso. El abuso de los abusadores. En qué momento pensaron que ese era el camino. Lo penado. La responsabilidad de la reconfiguración moral de las mente libres de pecado de la comunidad. Los que tiran la primera piedra. A que no hay. Ya nadie queda. Iglesias vacías. España actual. Iglesias. Vacías. Vacía. Una dualidad de dos culturas en las las antipodas que definen muy bien lo Caín y Abel de nuestra españolidad a odio perpetuo.
El odio español.
Español, español, español.
Lo injusto que sería sólo apuntar a una de las subtribus de todo el reino, siendo estas bestias tan salvajes. Salvajadas reales.
Salvajadas reales.
Y mae, qué salvajada.
El nuevo reality tuanis.
Mae, al chile, nosotros ya ganamos. Desde hace pura vida de años que estamos ahí. En un nivel más sublime. En una vara más parecida a la salsa, que a la capacidad de lleguemos al ataque con un poco clase mezcla de nuestra cultura de la creación de juego, lo que hacía Jaffet, o Paté, o como aquél 10 tan fino de la Liga, como se llamaba el mae, me viene Arguedas, pero ese era Osquillar, aquél fulano tico que se casó con una mexicana. La otra historia de nuestra dualidad. Ticatalana.
La dualidad es mi pastor, nada me faltará.
La dualidad es mi pastor, sin piña.
Nueve. Mi uno más ni uno menos. Con un único número resuelvo el dilema matemático planteado. Escojo el nueve. Una vez haga este truco el mago ya no tiene manera de mantener la ilusión frente a una sociedad entera reconstituida: una vez pasada, entera, por el aro de ALLS.
Ahí lo dejo.
Lo escrito, escrito está. Lo dijo Poncio Pilatos a los rabinos judíos que se quejaban del rotulito que le había puesto a Jesús en la cruz. El famoso INRI. Jesús de Nazaret, rey de los judíos. iesus. iueus. O algo así. El INRI no nos queda claro. Pero está ahí, en nuestra cultura occidental. Inclusive para los judios. Es un hecho histórico. El no reconocimiento de los judios de que no es su rey es la respuesta de una lógica conservadora establecida que no quiere que se le mezcle que las revueltas del Che Guevara del momento, ante el temor de ser tomados por lo mismo. Lo que ya tiene un reconocimiento oficial tiene algo que perder ante lo nuevo emergente. Esto siempre será así. Lo será de aquí a dos mil años cuando la revolución social que me preceda llegue a su nivel de normalidad, se afiance en la sociedad transformada general, y mute unas 99 veces antes de encontrar el algoritmo robusto que permita su permanencia multiversal.
El tiempo y el espacio. Todo se puede desplegar en esos dos conceptos. O nada. O no somos nada, y en polvo nos convertiremos. O estamos con Poncio o estamos con los indigandos por la pancarta, o estamos con el man en la cruz, o estamos con María Magdalena, o estamos con María, madre de Dios, pero de Dios Padre, en un acto más sagrado que la propia gracia divina de su terrenalidad santificada. En todo caso, estamos identificados con alguno de los participantes en la alegoría de un acto revolucionario que no sólo tiene connotaciones sociales importantes para una cultura occidental, sino también para las culturas indio-orientales, sin que sea necesario dicho acto para establecer su propio modelo social-sagrado, y también para el modelo amerindo, o bien, de los pueblos y las culturas prehispánicas del continente ateriormente conocido como América.
Lo justo sería que los que se quejaban de aquél título que Poncio Pilato, ejereciendo su heteropatriarcado poder, en este caso devenido de los malvados patricios, y ensalzando una parte que como católicos aún hoy todo católico profesa, de facto cada domingo, ser: romano. Roma pues como capital de occidente tiene un efecto permante en la sociedad por lo menos desde hace 2020 años.
Esta parte romana se pasa un poco por alto cuando se habla en el debate púbico de las religiones, las creencias, la ciencia, y el alboroto público en las redes sociales, cuando los memes de los rojos y de los liberales inundan la opinión pública con sus mentiras perversas que atentan contra la buena moral que desde entonces hemos mantenida tan impoluta como el himen de María. Magdalena… coño, no quiero que me vengan los verdugos de las compañeras de la Sagrada Hermandad del Coño de la Bernarda.
Ya por blasfemo me habría aniquilado yo mismo en la plaza pública en la que otros tienen la fuerza para determinar que soy yo el que debe ser crucificado. Fíjense cómo en la eleccion de quién queremos ser cuando nos ponemos en plan situacional de los eventos sociológicos que recordamos periódicamente año a año, ya sea por un honomástico, ya sea por un día oficial, ya sea por una fecha marcada en el calendario, quizás por la quisquillosa casualidad de los santorales de coincidir con los equinoxios y los solsticios, como si los encuentros con lo sagrados estuvieran de manera obsesiva pensando en el astro sagrado que más nos deslumbra: el sol.
Lo sagrado de las pruebas a las que se somete la fe, por poner dos ejemplos tangibles, y también dos pueblos el las antípodas los unos de los otros, pero a la vez, unidos por una «misma» fe. Pongamos al pueblo guadalupano, lo que solíamos llamar México, y al pueblo romano, o bien, lo que solíamos llamar Roma. Y hablemos de tejidos sagrados. Tejidos que no podrán ser reproducidos, según nos dicen las autoridades eclesiásticas, que su valor estético no podrá ser reproducido por ninguna tecnología moderna. Es decir, que son, de facto, de otro mundo. Ese mundo, el mundo de los cielos, ya estuvo aquí. De hecho, está aquí. La omnipresencia de Dios nos indica que Dios, en este caso sólo el padre, ha estado presente en todos los momentos de la historia. No es por ofender a las otras dos partes de Dios en este análisis, sino simplemente poniendo sobre la mesa de debate la duda razonable de que Dios Hijo también estuviera presente de manera omnipresente previo a su paso por la Tierra, que en caso usted, de ser creyente, problablemente así lo crea, pero que se fuerza necesariamente a saber qué tipo de imagen y semejanza tendría antes de pasar por su fase humana. Jesús, de existir pues, como su Padre, de manera omnipresente, estaría ya a la derecha del padre, porque el padre está presente en todos los tiempos a la vez. De ahí que su existencia pueda ser verificada en todos los tiempos.
No así la de Jesús. Podríamos decir que se sienta junto al padre después, justo después, de haberle negado su voluntad, dudando, es decir, persistiendo en su naturaleza humana: Eli, Eli, ¿lama sabactani?
Señor, Papá, ¿por qué me has abandonado?
Jesús en su última rebeldía humana ante Dios Padre
Si consideramos que tres días, para nuestro estándares mortales no son nada, para Dios padre son mucho menos que un parpadeo de sus ojos sagrados. Para el tiempo en sí, una insignificancia absoluta infinitesimalmente tendiente a ser el mismo momento. Así que Dios Padre y Dios Hijo se encuentran en ese momento histórico que acaba de acontecer en su seno familiar. Padre e hijo en una especie de situación radical un poco violenta. Papá, no quise ofenderte. Tienes que entender lo que es ser humano y estar ahí en el directo. La gente va muy pasada de vueltas. Deberíamos haberlos visto. Si les dieron la oportunidad y escogieron (escogiste, cabrón) a Barrabassa. No mames, pa. No mames. Si el ofendido aquí tendría que ser yo. No tú. Así que no vengas, justo ahora, con sermones. Ahorratelos. Te lo pido. Dame un tiempito. Déjame otros tres días. O mejor, unos 40 días más en el desierto. ¿Dónde está Satán? Quedé con él en desierto que lo vendría a ver cuando volviera. El tipo tiene sus puntos, pa. Me parece que Tú y él no se van a poder entender nunca. Ese es un tema que tienes que resolver, pa. Deja que el rencor que habita en tu corazón se vaya por siempre a la chingada. Y enséñanos tu capacidad de perdón. Anda, que ahora yo te pido una prueba de tu resiliencia. El mundo, aquellos que en ese momento estén en su fase humana, un día de estos, te lo exigirán. Y deberás dar fe de tu voluntad. Y de tu piedad. Y de tu perdón. Papá, hay muchas cosas de nuestro dogma que son una puta patraña. Lo tienes que ver Tú, que todo lo sabes. Y si lo sabes, lo sabes. Vamos, un español como Tú, esto lo tienes que saber por cojones. Y no es por poner en duda todo lo hemos contruido desde entonces, pa. Si a mí me encantan las iglesias. Me encanta el techo del a capilla Sixtina. ¿A quién no? Mi estatua en el Vaticano es la hostia, papá. Tendrías que verla. Pero claro, estás ocupado con tu vasta tarea con el resto de hexoplanetas con probabilidades de vida, como si no fuéramos los únicos. ¿Acaso me ocultas algo? ¿Acaso, yo, tu hijo sagrado, no lo se todo todo? No podría hermanarme yo con aquellos otras terrenalidades de esos otro pueblos sobre los que nuestro reino ejerce un control supremo?¨Pronunciate, Papá. No quiero seguir con lo mismo que te acabo de pedir hace tan sólo unos instantes. Llevo días hablando en vos alta con los humanos, de la misma manera que le hablaba a Juan para que se enterara Pedro. Y míra, he venido yo aquí al reino de los cielos y no había nadie en la puerta para recibirme. ¿Qué acaso todas las almas que llegaron antes se han perdido en los confines del infierno?
El cielo necesita una remodelación. O quizás la fe. O quizás lo sagrado. El mito fundacional está muy bien. Nos debemos a los mitos, y tenemos que poner en ellos toda nuestra nueva fe. Como si nuestra humanidad nos lo exigiera. Debemos volver a la Tierra para acabar lo que un día empezamos, Papá. Mándame de nuevo, va. Que no tuve tiempo de acabar lo que quería explicar. Se me cruzó por la cabeza otro final. Múltiples más. Y tendremos mejores resultados. Prometo medir los outcomes. Y esta vez sí, escribir. Dejarlo todo clarito. Menos alegorías. Menos robarme todos los mitos paganos para juntarlos en una misma redacción. Prometo, esta vez, tener discipulas. ¿Qué te parece, papá? Estamos listos. Si para tí, es todo lo mismo. Al ser omnipresente no percibes la diferencia entre nuestro tiempo y el de los comunes. Es todo lo mismo para tí, papá. Pasas de todo. Estás y no estás. Lo estás viendo y no lo ves. Papá, te lo digo, con todo el cariño: esto no se aguanta. Pero no te quiere susurrar más al oido. Me voy a buscar a Satán que quedamos para un rito sagrado que aprendí mientras estuve en la Tierra fundiéndome con la tierra misma a través de una planta sagrada, papá. ¿No sabes lo que es eso? Es lo mejor que me ha pasado en la vida. Un estoicismo singular. Algo tan inmediato a tí, que me sorprende que tú tengas reparos al respecto. Pero lo acepto. Somos de diferente generación. Somos de diferente naturaleza. Tú no eres humano. No nos puedes entender. Ni nosotros somos omnipresentes. No te podemos alcanzar. Y en cambio, salvando las distancias, estamos ahí contigo, y tú, aquí. Y eso basta. No más conflictos. No más historias. No más recursos dilapidados. Encontremos el plan estratégico para traer amor y paz a nuestros pueblos. Dejémosles ver que ellos mismos pueden crear un tiempo de reconstitución de todas las enseñanzas del pasado. Obliguémosle a que renuncien al heteropatriarcado que Tú, especialmente, y yo, aunque nomás tantito, también representamos. ¿Papá, por qué no escogiste a una mujer para hacer este trabajo mucho más sutilmente? Por tu culpa, ahora todos estamos sometidos al peso infinito de tu obstinada decisión de darle siempre más a los hombres, que ahora encima se sienten amenazados de no poder seguir siendo el macho alfa que miran en el espejo, pensando en tí. Papá, algo ahí se nos fue de las manos. Tendrías que verlo con mis ojos. Los tuyos van muy rápido. Te pierdes cosas. Matices. Micromachismos. Y afectan a la mujeres, principalmente. Pero también a los hombres, víctimas también de nuestra falta de concreción y de nuestra alegoría machista en la creación de nuestros propios fundamentos sagrados. De nuestra iglesia. Insisto: destruyamos el templo.
Papá, los romanos me llamaron rey de los judíos. Fue lo que yo les dije. Pero los judíos no me tomaron en serio. Y eso que nací judio. Y eso no les valió. Estoy circunsidado, y ni así. En cambio, el resto de los católicos, nunca más se circuncidarán. Ya verás.
Dios Padre no pudo evitar que se le escapara una pequeña risita. Jesús desconocía el estado actual de los penes de los todos los católicos circuncidados. En el fondo tendrían una semejanza más fiel al INRI. Pero no es lo que decidió Pedro y su iglesia. A Dios Padre le vino una imagen mucho más molesta: los penes de todos sus Obispos y monseñores en la curia papal. Todo su rebaño. Y vio, con una cierta satisfacción heteropatriarcal la diversidad de formas, tamaños y pieles colgantes de todos sus hijos especialitos. Los apóstoles de su ejercito.
Los apostoles y las apostolas, papá. De verdad, no me explico que no lo entiendas. ¿No lo sabías todo?
Dios está en las marchas feministas. Está también en los pañuelos verdes. En los votos de los congresistas argentinos votando por la ley que protege a la mujer de la violencia que se ejerce sobre ella de manera impune en todo el mundo. Papá: su cuerpo, como el de María, tu madre, es de ellas. ¿Lo ves, no?
No te preocupes. Las cosas han cambiado mucho. Te lo digo yo que acabo de estar ahí. Y ahora lo veo más claro. Fueron ellas las que me enseñaron. Y debemos apartarnos, papá. No seremos nosotros los que les ayudaremos en su lucha por la igualdad. Nosotros estamos en el otro lado. Y debemos asumir que es tiempo de que nosotros guardemos silencio. Y veamos emerger un nuevo reino construido sobre otros pilares de amor y de sociedad que piensa a partir de pulsiones colectivas que hasta ahora no se habían visto nunca. No así papá. Times, the are a-changing.
Ya sabes, papá. La música la hemos utilizado siempre. Y Wagner podía ser muy potente como ideal religioso atento a tu pulsión heteronormativa, pero esto también lo entendió Nietzsche en su día, antes del performance de matarte. En realidad moriste tú. Al ser incapaz de dar respueta a toda la complejidad humana que encima dimos libertad creativa para inventar otros mundos. La ciencia, papá. Eso es lo qeu se lleva hoy. Y la ficción. La literatura, papá. A ver, tú qué has escrito ultimamente. No puedes ser un autor de un sólo libro. Por más que quieras ser Salinger, nunca lo vas a conseguir. Papá, debes escribir otro libro sagrado. Te lo pido yo, que también soy Dios.
El espíritu santo, como no podía ser de otra forma, estaba presenten en la inusual conversación que padre e hijo estaban teniendo. Había llegado el momento de que Dios Padre tuviera la plática con su hijo. Jesús, le dijo: siéntate, vamos a hablar. Se disponía a revelarle los misterios que hasta ahora le habían sido velados. –Habría preferido–dijo Dios Padre con un ligero disgusto, y algo de rabia–que llegaras a todas estas revelaciones por tu cuenta.
El tono paternalista no ayudó a Jesús a sentirse del todo cómodo. Él también entro a la conversación con dudas si Dios Padre le había entendido todo lo que le acababa de explicar. Daba la sensación de que no había escuchado todo este tiempo. Como si estuviera hablando solo.
No es que solamente estuviera hablando, es que se encontraba, en su interior, solo. Estaba ahí, con el mismisimo Dios Padre, que estaba a punto de revelarle los últimos grandes misterios de la existencia, que el mismisimo Dios Hijo no había sido capaz de desvelar por sus propios medios, y aun así, Jesús se sentía solo. La soledad es una enfermedad que Dios Padre no puede entender. Al estar siempre presente, está siempre acompañado. Siempre igual. Siempre igual. En todos los tiempos. Con múltiples multiversalidades. Múltiples voces que se comunican con Él al mismo tiempo. Como si leyera el Finnegans Wake en todas sus dimensiones, con la naturalidad con la que sólo Él, Dios Padre, puede entender. Ni siquiera Jesús pudo entenderlo de la misma maenra que Dios Padre, o Joyce, cuando lo leyó por primera vez.
Dios Hijo era más de Kafka. Y en cambio Dios Padre era más de James Joyce y de Jorge Luis Borges. No eran la misma persona. Esto hay que entenderlo. En todos sitios se cuecen habas.
Dios Padre escuchó el alarido de Jesús en la cruz: Eli, Eli, ¿lama sabactani?
Y no hizo nada.
El abandono prosiguió después. Acto seguido. Al estar los dos juntos. La soledad que les separaba se fue haciendo más grande. Conforme Dios Padre revelava los últimos misterios a Jesús, ya en su cómoda posición al lado derecho, Jesús experimentó la más grande de las sagradas contradicciones: la soledad Dios Padre.
Y fue entonces cuando ambos se fundieron en un sólo instante eterno: ALLS
En un mundo paralelo algunas personas todavía viven en un reino de hadas en el que los monarcas tienen el control, ante el goce y satisfacción de su pueblo, leal y súbdito, para hacer y deshacer a su merced. La espada de Damocles resulta una pesada loza para cualquier hijo de vecina que quiera ahora venir a ponerse en el lugar del rey. Y el rey lo sabe. O más bien: los reyes lo saben.
El rey, padre, le escribe una carta al rey, hijo. Hijo, blablaba, tu padre. El padre toma nota, ensalza el juicio social y político de su antecesor, no vaya ser Él el que ponga en juicio la dinastía del cuál ahora es cabecilla. Los privilegios se forjan por la gracia, o bien de Dios, o bien, de un rey con dotes de liderazgo campechano, o natural. O quizás, por la buena formación, la mejor de las mejores, que un rey pueda recibir desde muy temprana edad, corriendo por los pasillos del palacete del generalísimo.
El rey se va de su reinado. Se lleva lo puesto. Ni un duro tiene ya. Los duros ya no valen nada. Sólo tiene lo poco que le quede en las cuentas. ¿Cuáles? Ay, no sea metiche. ¿A usted qué le importa? Siempre metiéndose con los grandes de España. España Grande y Una, preferida de Dios Padre. Los reyes hablan de tú con Dios Padre. No así con Jesús, al que consideran un rojo. No es lo mismo el orden que el desorden que imponía Jesús con sus revueltas en los templos repletos de mercaderes. Aquí cambió todo, y de ahí que los reyes siempre se hayan sentido muy apegados a su fe en el Dios de los cristianos, y bien bien, más cerca del Dios de los católicos, apostólicos y romanos.
No tanto así de la Church of England. Ya se sabe que los reyes españoles y los reyes de Inglaterra no tienen las mejores de las relaciones. Al menos no a lo largo de las historias familiares. Y lo que nosotros, como pueblos, podamos atribuir a nuestro estatus históricos frente a las narrativas colonialistas hegemónicas que nos pintan en los libros de texto. La educación para los nobles no va consentir que se manchen los nombres de las familias que tanto han luchado en el caciquismo que hemos implantado desde que tomamos el control de los territorios que conquistamos con nuestras expediciones valientes, dando lugar a la ilustración de los pueblos bárbaros. El peso de la historia de los reinos europeos es lo que está en el centro de ombligo de occidente en el que postramos nuestra obsesiva mirada para autoreconocernos. Y Disney sólo hizo el trabajo de recapturarlo en pequeñas historias que podemos sostener como la columna vertebral de los recuerdos que pasarán a ser los mitos de nuestro vida adulta.
La vida te puede cambiar un día de repente. Quizás por alguna cosa que digas. Quizás por la acción que te lleva a moverte a otra posición en la que hasta ahora no vivías. Y entonces todo adquiere otro matiz. Otro color. El pasado se llena trampas a las que ya no podemos volver. Bribones que escapan al juicio social y a la verdad periodística de una historia informal. Será como un verano por las islas. Un verano distinto. Una vez más los reyes seducen a la población de las islas que Jaume I afianzó con su capacidad de gobierno. Pero fue Alfonso III el que hizo el trabajo fundacional. Y ahora, los herederos actuales de la continuidad histórica de nuestro reinado, nos pone en esta situación particular única e irrepetible del verano de 2020: un rey que se va del reino por no ensuciar más el nombre de sí mismo, ni el de la institución que hasta hace poco representaba, al menos a título hemérito. Y por no cagarle el reino al hijo. Ya se sabe que rey muerto, rey puesto. Pero este no murió. Y su calvario llevó al hijo a su cruz. Reinar habiendo de excluir al padre de todo acto oficial. Serás como Caín, le dijo Felipe a Juan Carlos. No se primero, o depués: segundo.
Los reyes son personajes de otros días. Como señores feudales que todavía admiten el diezmo y la recolección de sus privilegios por el bien de la sociedad a la que admiten proteger. Con su sagacidad y su saber hacer. ¿O era saber comer? No importa. El rey, si no es un grande de España, está muy cerca de ser el más grande. Y si muere, sin duda estará a la derecha del que está a la derecha del Padre. A la derecha de don Francisco Franco. Por la gracia de Dios Padre, que vive y reina, por los siglos de los siglos: ay, men.
Jordi Évole lazó un chiste: y si el rey acaba en una república. Sería una ironía muy posmoderna. O quizás, el inicio del reina de otros tiempos.
Alfonsito… ¿eres tú el que está jalando las sábanas?

Hoy en día todo debe medirse. La censura ya no tiene tan sólo una magnitud corporativa, sino que también la sociedad en la que nos sumergimos todos, sin saber muy bien cuándo, nos ha obligado a silenciar nuestra expresión más auténtica ante el miedo de ser excluidos y cancelados de la vida en general. Estar en desacuerdo con las convenciones sociales hoy en día nos lleva a posturas en las que más nos vale caer en gracia de quiénes tienen el don de la verdad absoluta.
Ante tal situación, nos obligamos a establecer unas normas de conducta que parecen ser más seguras y más normales. No debemos levantar de manera innecesaria la voz, no vaya ser que nuestra opinión llegue a oidos de alguien que se tome nuestro impulso como un gesto discriminatorio y de odio. El hecho en sí nos puede costar la vida. La vida en sociedad. O visto desde la otra perspecitva: el ostracismo. Anular nuestra expresión vagando sin que a nadie le importe por el desierto del destierro.
Ya desde hace tiempo pensaba que un día toparía con pared. Mi manera de expresarme me convertiría en víctima de mis propias palabras. Algún día me arrepentiría de todo lo que dije, porque ya no habría más que ocultar, y si bien algo quedaría entonces en pie, no sería yo, sino la construcción de otra persona que se me impuso, quizás en el sentido inverso de la imposición de lo políticamente correcto. Ese ser políticamente incorrecto que se forma fuera del sistema para reestablecer los límites de quién dice ser, una vez que se ha librado de la espada de damocles que se postró como amenaza continua ante el más mínimo descuido.
Disentir, gustar, repeler. Hater. Esclavo. Thought police. Ya no sabemos si Orwell nos mandó directamente al sitio en el que nosotros mismos perfeccionaríamos la persecusión de lo bueno y lo malo, sin apenas discutir, por el hecho de salir del rebaño, y arriesgarse a afirmar sin tapujos nuestra disidencia. No es un buen momento para los revolucionarios. O quizás, por el contrario, sea este el momento. Lo que debemos es admitir que nuestras palabras tendrán siempre el apoyo de quiénes comparten, en este caso en concreto, nuestra postura, misma que a su vez indigna, hasta niveles insospechados, a ciertas personas que se lo han tomado como la expresión exacta de la medida opuesta de lo que ellos representan. No hay manera de evitar que la masa deje de asumir su postura políticamente correcta a partir de los nuevos tiempos de nuestra era, pero quizás, deberíamos plantear la obligatoriedad de asumir las posturas opuestas a aquellas que han forjado nuestra identidad intelectual respecto a un determinado número de temas. ¿Cuántos temas? Pongamos, por no quedarnos cortos, 99.
99 temas escenciales que determinan la manera en la que debemos pensar. Y antipensar. 99 posturas problemáticas que deberán encontrar una colisión segura en las antípodas de lo que dos polos opuestos están dispuestos respaldar. Las trincheras están ahí y los postulados, de uno y otro lado, consisten en el juego al que vamos a dirigir nuestra atención, durante los próximos 99 días.
Se trata de un ejerecicio de recapitulación del sistema complejo social al que estamos intentando dar una nueva forma. Vamos a asumir nuestra insignificacia como seres humanos, dentro del marco de una colmena que cambia de reina, y se propone construir una sociedad, que pese a sus disparidades físicas, logísticas, intelectuales, funcionales, conseguimos trazar un futuro para la supervivencia de nuestra especie. Quizás nos pasamos muy rápidamente por le filtro de que debemos competir entre nosotros mismos para que aquellos que prueben su darwinismo social con el éxito. Vidas perfectas sin distorció aparente. Los casos de éxito. Como si eso fuera a representar algo más que la aspiración de los demás: en anhelo de un ideal inalcanzable. Lo cierto es que ese darwinismo no nos explica la colmena del mundo de las abejas. La cooperación de los humanos en un contexto social global tendría que valorarse como una opción a la que al menos ahora, podemos poner sobre la mesa. Quizás este sea tan sólo uno de los temas quedebamos discutir. Y así, con todo.
¿Quién decide los temas? Pues quién más… yo. Por eso este juego tiene esta denominación de origen. Haberlo pensado vosotros mismos. Ahora, esto tiene que ver con la manera en la que vamos a descifrar aquello que somos, respecto a nosotros mismos, respecto a nuestro cuerpo, respecto a nuestra familia, respecto a nuestro planeta, respecto a nuestro prójimo, respecto al pasado, respecto al futuro. Repecto al presente. Ahora.
Demos pues comienzo a esta comedia humana.
Bienvenidos al día del inicio de la emergencia.
Ya no tengo salida. La espada se acerca a mi piel mientras ya no tengo más espacio para recular. El éxito de mi fracaso está consumado. Mi historia me arrincona en la huida hacia el final. No hay más. Un último respiro. Un suspiro.
De alguna manera los griegos de la antigüedad tenían el referente presente de lo que les arrinconaba a ellos a salir de un pozo oscuro en el que sus vidas habían escalado en espiral decadente. No es un tema nuevo. La humanidad se topa consigo misma en la inmesidad del abandono que cada individuo perpetua con su angustia. Y ¿cómo salir de sí mismo? ¿A dónde huir? ¿Cómo escapar?
Mi única salida para evitar que la espada me acabe decapitando es tener fe en esa alternativa, por poco probable que resulte, que despeja todas las tormentas. El alivio de los mares tranquilos en los que navego hacia la isla en la que finalmente encontraré mi destino. Alguien se ocupará de amenazar mi porvenir, inclusive en ese último trayecto. Satanás está ahí para asumirse antagonista de nuestra biografía, como un par de Dios Padre, que tiene el poder inmaculado de asistir como contrapeso al desafío del héroe que debe librar la batalla más épica de su existencia. Ese es el destino de nuestro periplo.
La espada de Damocles me amenaza y cada vez más le pierdo el miedo. Si me vas a matar, hazlo de una vez. Hijo de la gran puta. ¿Quién te crees que eres? No puedes conmigo. Ni podrás apagar el espíritu de mi destino. La batalla se libra en la oscuridad del duelo continuo de nuestra psique.
La paciencia sigue obsesionada con su tránsito lento y pausado, a pesar de las palpitaciones extremas que intentan desacreditar su tenacidad.
La perseverancia tercamente se aferra a esa idea en la que nadie cree. Sin duda el fracaso no es una opción, pese a encontranos de cara en cada esquina que doblamos.
La resistencia ha seguido sumida en un estado fuera de sí por mantener viva la pulsión de la pasión con la que se arremete una cima sin temor. Las piernas cansadas ya no saben si aguantarán el próximo reto, pero se aferran a no claudicar.
La prudencia sostiene el mundo sobre sus hombros. Y no saltamos ante la injusticia que escupe en nuestra cara un aliento fétido de recores, envidias y desidias. Quizás no sea el momento.
La concentración se inhibe para dar paso a la locura, que se planta en todas las esquinas que nada tienen que ver con el objetivo central de nuestra esencia. Pero a ratos vuelve, como quién sabe que tan sólo aquí se abonará esta tierra en la que sembramos hace tiempo nuestro porvenir. No olvidemos… ¿qué objetivo? ¿Qué sentido tiene? Anda, vuelve, aterriza una vez más. Enfoca tu espíritu con la pulsión última de crear un espacio dual en el que encontraré lo que intuí un día que sería el puerto al que llegar.
Los pensamientos reflexivos me nublan la consciencia con la ilusión de alcanzar el objeto exacto que buscaba en una metáfora impecable que no deja lugar a esa única esencia desnuda y poderosa que ilumina todo en este punto. Es un espacio al que se accede con la llave de quién cosecha con el tiempo a su favor aquellas preguntas que algún día debía desvelarse ante un yo futuro que no estaba ya alerta de tal periferia. Escribir sin duda ayuda a que esas derivas encuentren su sitio, en este mismo instante, pero más allá, en otros multiversos, y en otros espacios temporales que ni tan sólo nos planteamos controlar. Pero vuelve, y se revuelven con otras que a penas han visto la luz del día, y se confunden, y se funden, con renovados espíritus que se explican, por sorpresa, en el otro. La revelación de nosotros mismos en un acto reflejo que nos aproxima a otra unidad fuera de nosotros. Y todo, de pronto, se asienta en un sentido emergente.
La capacidad de análisis se reciente. De pronto no tenemos más maneras de explicar lo que tenemos enfrente. La vida. La estrategia. Nos vaciamos hace años. Y ya no queda nada. Nada tiene sentido. No hay más vueltas. No hay visión alguna. Ni misión. Ni tan sólo valores. No hay mapa. Ni análisis interno. Menos externo. Todo se perdió cuando volvimos al sitio del que pensamos que nunca debimos haber partido. Pero ya no era lo mismo. Ni había nadie ahí. La vida cambió y nosotros nos quedamos anclados en un pasado que ya a nadie interesa. Nos comió el mandado un ser inferior que no supimos espantar. Záquese. Se nos coló la sanguijuela. Nos arruinó la fiesta un colado. Yo un día pensé que sabía cómo hacer esto. De manera pragmática. Lejos de cualquier floritura futil. Pura síntesis de un proceso contrastado que estudié durante años para extraer la resina del licor más útil de cualquier gesta. Pero un día decidí no hacerlo más. Caí en el fondo del abismo. Y de ahí no me moví. No arrastré mi sombra, ni maldije mi fortuna. Abracé el infierno que las plantas de mis pies lamían. Dejé el otro mundo muy lejos, y desde abajo reconstruí mi vuelta. Mi capacidad de análisis se convirtió en un camino alejado de la luz, en la armonía en la que tan sólo yo podría concebir para volver a aportar otra perspectiva colectiva de la última emergencia necesaria de nuestro sistema complejo social. Me perdí en mi mismo. Me absorbí debajo la piel succionado por los latidos inertes de mi organos vitales. Me convertí en todo lo contrario de lo que habría definido construir, por la simple idea de asistir a lo contrario de lo que habría de ser. Al ser lo que tenía justo aquí para construir con ello algo con sustancia. Me enfermé en la reiteración de las mismas historias que me habían llevado hasta aquí, convecido obstinadamente que no tenía otra alternativa. Me convertí en un camino que se cerró todas las salidas, y me condujo al tunes del cuál todavía hoy no he conseguido salir. Porque un parto dura nueve años. No se deja atrás un paradigma contrastado con un bufido de lobo feroz. Es alrevés. Las historias que conducirán a otros paradigmas serán las que consigan afianzar literariamente la posibilidad de trascender a toda la mierda acumulada que dejamos que se enquistara en el proceso evolutivo de nuestra sociedad, mientras abrimos los canales de comunicación, y las transmisiones de radio, y el entretenimiento de masas, y le tuvimos miedo a las mismas pollardadas que nos inocularon en el esquema educativo en el que decidimos creer y crecer. No fue una elección. Ni tan sólo una democracia. Fue un simulacro perfecto. Y nos llevó a todos un proceso largo hasta llegar a darnos cuenta el sitio en el que nos encontramos con Big Brother. Y resulta que al final, las ideas que contruyen quienes somos están fermentadas con las falacias necesarias para que nos demos cuenta de su existencia, tan sólo para confirmar que preferimos estas a las que los otros, aquellos, nuestros némesis, adhieren sin pensar ni un segundo a los pilares sagrados de su liturgia: su lucha.
El sentido práctico, no se cuando, lo perdí. El surrealismo español me pareció el único proceso creativo que valía la pena rescatar de las cenizas en las que se quemaba toda la añeja tradición de una de las naciones más ancestrales y demenciales de la historia de los reinos de los cielos. Nunca antes una fogata de Sant Joan había llegado a acumular tanta mierda para quemar en una misma noche. La gente se dio cuenta de que valía la pensa que lo abandonáramos todo en este acto final de gratitud. Por la relación que el Altísimo guarda, aún hoy, con el dictador Francisco Franco, sentado a la derecha del padre, habiendo arrinconado a Jesús a su lugar: a la izquierda. El orden sacramental acaba de contruirse con un último grande de España que subió al cielo por la gracia de Dios, en un hospital que llevaba su nombre, y cuyos nobles profesionales de la salud, tuvieron a bien dejar que la providencia invadiera, una vez más, de la mano del Espíritu Santo que tan bien se siente en su capital en la tierra, Madrid, para culminar el acto más alto de la fe católica, apostólica y romana: que un español señalado por Dios Padre acuidiera a su presencia en la asunción del espíritu, y cuerpo, del caudillo. Fue días después. Ya en el valle, uniendo para siempre, la grandeza de España con la comunión del Caudillo con Dios Padre, a su derecha, por los siglos de los siglos…
La objetividad me fue erosionada con tan elocuentes velos por doquier. Fui víctima de la alteración de la consciencia por vías voluntarias, forzosas y perentorias. Me obligué a comulgar con las antípodas de mis posturas. Sentí la necesidad de transitar al otro lado de la luz. Y llegué a fundirme en el infierno con lo que quedaba de Satanás, que tuvo paciencia conmigo. Y despúes, de la mano de Jesús, conspiré por construir una alternativa a la que un hijo usurpador había venido a construir con falsos testimonios que nublaron la consciencia de mi padre, quien, en medio de la demencia que sufría, suplantó el sitio que tenía mi hermanillo en las cortes que adornaban la eternidad de los cielos. Dios Padre había adoptado a un hijo facha, aunque a él no le gustaba asignarnos etiquetas los unos a los otros, a pesar de que el nuevo se atrevió de llamar a Jesús… rojo. Y ahí no le pareció tan granve a Dios Padre. Como si la eternidad no fuera suficiente, ahora debemos aguntar al hijo usurpador facha, y a un Dios Padre que le ha comprado toda la basura de mentiras con las que papá finalmente ha perdido el curso de lo que significa realmente la comedia humana. Jesús y yo lo hablamos muchas veces: Él no lo entiende: no es humano. Nosotros sí. Conocemos a los Franciscos Francos de nuestros tiempos. Los hemos visto mil veces en los lugares más cotidianos de nuestra surrealidad española. Nos los metieron hasta en la sopa y ahora lo hemos visto claro. Nuestra simple presencia les ofuzca. Nos quieren en la cuneta. Los rojos se borraron de la faz de la tierra, porque a sus ojos, Franco los desterró. Somos lo Caines que una vez más Dios Padre ha asumido que no merecemos ser parte de su rebaño. Hasta aquí llegamos, Papá. No hace falta que lo volvamos a debatir en la cena de navidad. Ya sabemos que le has tocado su cojón sagrado a tu nuevo hijo predilecto. Nosotros ya no tenemos nada más que hacer aquí. Por eso volvemos a la Tierra. Allá a dónde tú no has vuelto. Fuimos nosotros, Papá. Te lo recuerdo. Y es nuestra humanidad, esa mitad, la que tú nunca podrás palpar. Tú no eres como Zeus. Con Él me entiendo mejor. Tú no puedes alcanzar las contradicciones de nuestra construcción social, por más que tu omnipresencia te lleve a dictarle los textos a los escritores de derechas que aún quedan en el sector editorial español. Oh, Papá… ya no me importa que nos hayas abandonado. Al final, no te tengo ningún tipo de resentimiento. Pura gratitud. Y eterno retorno. Porque un día te darás cuenta que él hijo predilecto al que ahora atiendes con tesón, no es más que aquél becerro de oro, convertido en toro Osborne, con un par de cojones. O quizás, por un destino sagrado de su providencia, con uno sólo, por la fijación inmaculada que su piedad le llevó a cargar con esa cruz para levantar el reino de tu santificada y endiosada unidad del reino de los cielos: España. Si un día me extrañas, me encontrarás con el resto de las divinidades fusionadas en la risa eterna con la idea que nos alienó: que eras tú el único.
La disciplina se desmuestra en los entrenamientos. Se juega como se entrena—dice un tribunero. Ni puta idea. A esta gente no se les puede permitir seguir mandando como si de ellos fuera el coto de caza. Su cinismo es inmortal. Y no tiene fronteras. Me ofrezco como ofrenda a los dioses de la pirámide. Si con esto salimos del atolladero, me doy por bien servido. Prometo someterme a un escrutinio del desempeño de mi obra. Y mis resultados hablarán por mi. Usaré el mismo racero con el que medimos a los demás, y servirá, para que nosotros mismos nos demos cuenta de qué manera somos parte de la reconstrucción de un mundo nuevo: un mundo NEW. New Barcino.
Mi psique se desdobló. No tuve manera de detenerla. Tomó las riendas y se desbocó. No la culpo. Todo lo contrario. A partir de hoy, estamos más unidas. Es más, estamos más unidas con Cristo… para siempre.
Se escuchan las risas del resto de los Dioses. De todos los tiempos. De todas las latitudes. De todas las culturas. De todas las presentes…
ALLS
Mi hija de ocho años me acaba de pedir esto. Y paré. Yo entiendo que a veces, cuando un tema en particular me interesa, y tengo algo que decir, lo digo. Y puede ser que encadene en el transcurso de una idea, múltiples ideas más, que se van amontonando para tener voz en una sala de espera que se empieza a saturar. El mensaje va saliendo más o menos ordenado. Al menos sólo hay una voz. No como en nuestra mente. Quizás en nuestra mente también hay un sólo hilo de pensamiento. Pero va rápido. Y puede concatenar ideas que vienen de diferentes puntos de nuestra mente. Pero podemos adiestrar para que en ese vagón de pensamiento tengamos varias cosas en espera para salir. En ese vagón previo al del locutor del discurso mental que tiene en estos momentos el micrófono.
Ese vagón es un hervidero de buenas ideas que están debatiendo abiertamente sobre lo que dice la idea que está en el micrófono. Ellas creen que son mejores y más trascendentales que la que está ahora en el show, con todos los reflectores. A fin de cuentas, quieren dar con el clavo. Entre ellas se debate abiertamente quién de ellas va a tomar la palabra cuando acabe el pensamiento completo de la idea vocalizada en ese momento.
La idea termina.
Hay dos escenarios. La otra persona habla. Entonces se queda libre el micrófono. Y todas escuchan. Aunque siguen balbucenado su argumento unidimensional. Es posible que en el vagón de las ideas en espera se puedan juntar dos ideas afines que se convierten en un argumento más completo. Y en un momento dado se pueden ordenar ellas mismas para plasmar un pensamiento complejo que ya tiene un orden narrativo coherente. Y se ponen en fila. Esa fila toma el control sobre el caos que hasta ahora aparecía reinar en el vagón previo al habla. Y entonces tenemos una línea temporal de ideas que saldrá a hacer el mejor discurso que tenemos disponible para este tema que nos ha traido aquí. Esa espera finalmente termina cuando podemos salir a expresar nuestro show. Las ideas autorganizadas dan su recital y se pasa a otro nivel de comunicación.
Mientras tanto el vagón no pierde ese ambinte de bulliocioso bar en el que las intelectuales ideas se abrasan las unas a las otras con el ímpetu de los borrachos sincerados por la desinhibición elocuente de los insolentes. Ese espíritu en el que los debates se dan sin mesura ni insultos, tan sólo el goce de ideas dispares que se tercian en un mano a mano que tiene como expectadores al resto de las ideas. Y a un ser superior que de alguna manera está presente en el debate, y que tercia por algunas de ellas, y se posiciona, pero deja que el flujo libre de la palabra se celebre como quién accede a que su omnipresencia sea puesta en duda para dejar que las ideas libres tomen sus propias decisiones ante el momento presente.
Le habría podido contar esta historia a mi hija pero no habría venido a cuento. Ella me pidió antes que no le dijera durante esta semana una palabra que no le gusta, que le hace sentir mal, y que considera un insulto. Chingá. Me explicó que a ella le suena a chincheta, y que cuando la escucha le parece que le estoy diciendo que es una chincheta. Cuando me lo contó se me desmoronó el corazón. Y al mismo tiempo, mi cerebro detectó un impulso que me hizo sonreir, de esa manera en la que ocultamos que lo estamos haciendo, para que la persona que nos está contando su desgarradora historia, no vea que hemos dibujado una sonrisa en medio del drama. Nada menos oportuno.
Pero en cambio me dio paso a explicarle lo que significa esa palabra en el contexto en el que la estaba utilizando. Después de pedirle varias veces que se metiera a bañar para que podamos salir a tiempo para ir a comer a casa de su avia, sin éxito, le espeté un «órale, chingá», que en mexicano quiere decir: vamos, va…ya estuvo bueno de tantas pamplinas, ponte las pilas en este mismo instante que ya no hay más margen de ir por las buenas.
Le dije que en inglés sería como decirle: common, hurry up. Pero en todo caso, ella se siente ofendida al escucharme decir esas palabras. Y le duele.
Al explicarle el contexto y el origen mexicano del mismo, me dijo: pero no estamos en México: estamos en Barcelona. Yo no quiero que me cambies. Yo quiero ser de aquí. Y aquí no se dice. Así que quiero que no lo uses.
Entramos en un debate en el que quizás ella me estaba intentando cambiar a mí para que fuera más como la gente de aquí. También me dijo que no quería que le forzara a cambiar. Le parecía que al explicarle el contexto del lenguaje con los parámetros de otros territorios y culturas, ella podría acabar perdiendo lo que realmente significa ser de aquí. Y eso le daba miedo. Me dijo que no quería ser diferente a su prima. Que si yo le forzaba a entender todas estas cosas de otras culturas, que un día ella sería diferente de su prima y que eso no lo soportaría. Le expliqué que el cambio no se lo estaba imponiendo yo, de ninguna manera. Simplemente le estaba explicando otros contextos de mi manera espontánea de hablar, sobre todo para que entendiera que su padre no le estaba intentando llamar chincheta, y mucho menos, ofenderla con una grocería como la que podría parecerle a cualquier otra persona que nos escuchara, una persona que únicamente hablara en «cristiano» y que no fuera capaz de discenir los matices de otras relaciones verbales del nuevo mundo. Pero le advertí: los cambios son innevitables. Cambiarás muchas veces de ahora en adelante, y eso no es malo. Debes aprender de cada cambio y también debes tener la sensibilidad para eschuchar a personas que vienen de otras culturas y de otras contextos distintos al tuyo, ya que a partir de lo que ellos te puedan explicar, y lo que tú les puedas replicar, seguramente aprenderás que unos y otros te pueden influenciar a cambiar. Y eso no es malo. Cambiar de opinión es pertinente, si te llegan a convecer de que un sistema de pensamiento establecido se basaba en fundamentos erroneos o falaces. Y también, es posible que alguien con una idea contraria a la tuya, pueda expresarla junto con sus argumentos, y que aún así, una vez expuestos tus puntos de vista, no consigan cambiar sus posturas. Esto también pasará. Y no pasa nada. Saltas de tema. O quizás, según la dimensión del debate, puedes despedirte y marchar.
Debatir y discrepar es parte de nuestro proceso humano para plantear los temas comunes. Cada individuo es parte de un contexto de estructuras y de ideas marcadas por su entorno, su comunidad, su familia y sus relaciones. Y también por lo que ha podido aprender, lo que ha conseguido leer, y lo que ha podido ordenar dentro de su esquema mental, social y personal. Cada quien tiene su punto de vista único e irrepetible. Y somos parte de una escena social que dan vida a una humanidad alerta, de pronto, a un porvenir común. La pandemia nos ha llevado a compartir un mismo vagón previo al discurso de la nueva normalidad. Y aquí estamos, encerrados, hablando del tema con nuestra mochila en las espaldas, defendiendo la posibilidad de poder mejorar el sistema colectivo social que podemos permitirnos, como hermanos, y obvio, hermanas, para dar paso a un cambio de tercio, que erradique por siempre la violencia, la ceguera emocional y la intolerancia al otro.
Algo bueno saldrá de todo esto. No me cabe la menor duda. Pero hay que saber que tenemos que renunciar a algunos aspectos que nos parecen pilares de nuestra cultura. En mi caso, por el momento, deberé aceptar que mi hija me quiere cambiar, y no le volveré a entonar ese: chingá.
¡ÍNGUE!
Se abrió un debate en el frontón del pueblo. Los hombres de gorra pensaban de una manera. Los que fumaban porros de otra distinta. Los mirones de otra. Los filósofos de una más. Los chiflados de otra manera más surrealista todavía. Los futboalrtistas lo entendieron a la perfección. Los más reaccionarios no lo vieron claro. Los intrigosos quisieron ver más allá. Los negacionistas pusieron pegas. Los libres pidieron la palabra. La gente le escuchó. Según parece era de su linaje. Observen mi escudo. El escudo empezó a recitar esta bella canción.
Yo soy Euskalerria NEW. Descansad. Ya he vuelto. Vine a buscar la paz que sólo aquí se puede reinventar. Debajo de nuestra última máscara. En cara ajena. Con la voz de un loco que nos permite asumir otro porvenir. Un camino nuevo para 999 ciclos más. Por lo que nos queda de tiempo aquí. La vida eterna. Qué va. La muerte apremia. O se presenta cuando le apetece. Y nosotras aquí, con la paz interior de los antepasados que escribieron nuestras historias complementarias: las de aquí y las del más allá.
El forastero es de aquí. Como el que más. Dejemos morir nuestro pilar más sagrado. Por la renuncia que representa el porvenir colectivo de un nuevo pueblo: NEWELI.


























