Papá, ¿qué pasa después de que morimos?

La pregunta de una hija de diez años antes de ir a dormir

Mi hija, Vera, me preguntó si me podía hacer una pregunta. Se había acercado a mi para tomarme del brazo, como buscando que fuéramos juntos. Como queriendo estar presente. Como necesitada de uno de esos gestos de cariño que normalmente busco yo darle, y no ella recibir.

La vida a veces nos da lo que necesitamos, y a veces, no es exactamente así. Me pareció un pequeño regalo, y luego de unos primero pasos, me lanzó la pregunta: ¿qué pasa después de que morimos?

Dejamos de sufrir, le dije.

Ella se subió a su litera y se acomodó para recostarse, sin quedar muy satisfecha por mi respuesta. Mientras tanto cerré la persiana mientras volvía a intentar mejorar la respuesta para satisfacer la inquietud que en ese momento se había apoderado de cada célula viva en la habitación.

¿Qué pasa cuando nos morimos?

Es una buena pregunta. Y quizás la respuesta que podamos darle a tan buena pregunta no sea lo importante. Lo importante es acomodar todo el conocimiento sensible que durante siglos hemos dado a esa respuesta. Los humanos tenemos eso: morimos. Es lo más democrático de nuestra existencia. El único hecho que compartimos, más allá de lo demás. Pero en este caso existen diferentes perspectivas de afirmarnos ante la situación en sí que la muerte plantea. ¿Y ahora?

¿Qué sentido tiene vivir?

Vera elaboró un pensamiento complejo en el que dibujó lo futil de la existencia si todo lo que conocemos dejará de existir, en un momento dado. Es una sensación que cuando uno habita por primera vez, el desasosiego planea sobre el infinito. No es esa dimensión de lo que está más allá de nuestra experiencia sensible lo que alguna vez soñamos cuando pensábamos en las posibilidades de lo infinito. No morir sería una forma más de lo infinito. No es nuestro caso.

La humanidad tiene más bien una connotación finita. Nuestro tiempo está marcado por nuestra propia experiencia, por lo que hacemos de nuestro legado, por lo que construimos para dejar aquí, más allá de que un día, cualquiera, ya no estemos.

No le expliqué a Vera que la muerte es uno de mis temas favoritos. Debería ser un tema crucial para que todos dedicaramos tiempo a su persecusión. La muerte es el motor de la vitalidad. El jing y el jang. La muerte es la vida. Es la gran dualidad por la que asumimos que las cosas existen más allá de las implicaciones más simples que se mantienen suspendidas en el aire que respiramos. La ligereza de vivir sabiendo que la espada de Damocles cuelga sobre nuestro cuello. La muerte, nuestra única compañera, no nos dejes olvidarte.

Hablamos de lo que uno alcanza al morir. Un nivel superior de energía. Un espacio de luz que se proyecta sobre la existencia más allá de lo que conocemos en esta dimensión menor en la que estamos. Nuestro tránsito hacia otra dimensión. Esa es la experiencia vital que debemos experimentar en vida. Quizás unas cuantas veces. Pongamos nueve veces. Porque un día, en una de esas transiciones, nos vamos a ir. Del todo. Y desde ese momento, viviremos en un ciclo distinto. En otra forma energética.

Quizás era un buen momento para hablar de la energía. De cómo no se crea, sino tan sólo se transforma. Por hablar de algo más. Por formular las metáforas necesarias para que nosotros sigamos nuestro camino. Pero atentos a no perder el tiempo. En eso sí insistí: el regalo es estar aquí, vivos. Ese es el milagro. Y ahora es el momento. Hay veces en los que seremos conscientes de nuestra insignificacia, y eso nos hará sentirnos ligeros y volátiles. En esa situación seremos algo así como una bacteria. Transitaremos en un multiverso determinado en el que nuestra vida transcurrirá en un suspiro. Y nos habremos convertido en polvo. O en un organismo transformador. En una mutación. Buscándose la vida.

Le hablé de la importancia de momentos como este. De pensar en esto. No siempre la vida es optimismo y fuga. Al revés. Estos momentos generalmente constituyen un momento de esos que crean una isla que conforma una de estas transformaciones que ahora tú misma estás reconsiderando. Se trata de un momento importante en tu evolución neuronal. Tu mente se reinicia. Esta vez con la configuración preparada para lo que vendrá en esta siguiente fase de la vida. Es lo que vive Railey en Inside Out. Y también te pasa a tí.

Una de esas bolas que formarán parte de tu memoria estimulante se guardará en un sitio en el que la consola de la NEW vera llevará incorporada en la última versión. Este es nuestro templo. Y nuestra mente debe servirnos para alimentar lo que será nuestro camino, nuestro proyecto, nuestra proyección.

Tenemos una historia que contar. Un relato vital único e irrepetible. La vida es esto, querida. Reflexiones complejas que nos acompañan en momentos de alegrías y pesares. Angustias, enojos y asco. Pese a todo, nuestros sentimientos se conjuran para que cada uno lleve por dentro una procesión que nos acompaña con cada pálpito de nuestro corazón. Con cada conexión neuronal que irriga un camino determinado hacia alguna parte. Quizás una idea. Quizás un poema. Quizás una ilusión. Mientras tanto pensamos. O actuamos. Ejercemos un proceso introspectivo para proponernos hacer algo. Salir de este maldito lugar. Atrevernos a aquello que realmente perseguimos. Estar ahí, en donde queremos estar.

Querida, es aquí en donde estoy. De ahí que escribir sea algo más que una herramienta. Es también la única salida mediante la cuál puedes crear algo más allá de lo que te carcome. Lo harás con la certeza de que aquí tendríamos que abordar un tejido más sublime que trace una ilusión. La posibilidad de otras vidas. La trascendencia de otros seres, en otros tiempos, otras dimensiones, que no son exactamente estas en las que transitamos ahora, sin darnos cuenta.

Lo que has preguntado esta noche, de este día tan especial, es la consecuencia de tu espíritu que se ha topado con su porvenir. La muerte no es ninguna quimera. Ni una maldición. Es una oportuna compañera de viaje que nos marca el destino con un único objetivo; vive tu vida como quieras vivirla. No te quedes en la superficie de las cosas. Aborda lo que te apasiona y busca los caminos que te permitan desbordar los límites por allá por donde tu pulsión te permita reconfigurar los límites trazados para que puedas entender en contexto de lo que hasta hoy existe. No es esa la dimensión máxima a la que puedas aspirar. Mueve montañas. Sueña en esas otras dimensiones. Transita por cada una de ellas. Construye los códices de un multiverso único e irrepetible. Usa tus demonios para transitar con ellos por los temores que te sofoquen la ansiedad que produzca tu verdad. Trasciende a los oscuros sitios en los que la luz no necesita penetrar para darte una señar de escapatoria. Vivimos entre esos dos polos. Y de un lado al otro. No los quieras ocultar. Ni siquiera negar. No reniegues de lo que es, de lo que hay, de este tiempo que nos ha tocado.

¿Te acuerdas de la bisabuela de tu madre?

No lo se. Pregúntaselo a mi madre. Le contesté a Vera. Por saber quién fue aquella persona. Por saber recuperar la memoria de quién fue. Y lo que hizo para que hoy estemos hoy aquí. Ella y yo. Y mi madre. Y la suya. En su recuerdo. En el mio. En el de todos los que quisimos a mi abuela. Escribe esto y conviértelo en literatura. Trasnciende a tu reflexión. Crea con ello. Es entonces cuando encontrarás los textos más sinceros. Esos momentos son los que te sirven para revertir el día. El tiempo se difumina entre las sombras. Respiro.

Vera se quedó dormida. Produndamente. Ya no preguntó nada. Seguí hablándole. Del privilegio de estar vivos. De la suerte de estar aquí. Con ella. Los dos. En estas mismas circunstancias. Pensando sobre la existencia y nuestra insignificancia. Un día leerás este recuerdo. No será el tuyo. Será el que contruí aquél día en el que una bola dorada se guardó, según tus propias coordenadas, en un sitio preciso de tu memoria. Un día tomarás prestada esa bola y la revisitarás. No es un tema que se cierre con una única pregunta. Con un pequeño río de lágrimas. Habrá libros enteros que deborarás porque expresan situaciones que te harán repensar lo que creías. Y otros que complementarán tu cosmovisión. Lecturas que conformarán quién eres. Más allá de lo que te expliquen. Más allá de lo que te cuenten tus padres, tus amigos, las religiones que estudies.

El espacio de la religión es un sitio de acogida para este tipo de preguntas. Pero no es una ciencia exacta. Se trata de un ejercicio de fe. De creer. De creer más allá de nuestra comprensión. Es un tema que está estructurado de varias formas, algunas más oficiales que otras, que a su vez generan códigos de convivencia. Maneras de vivir la vida. Y seguimos buscando los mecanismos para vivir de una manera cordial en sintonía. Con un transitar alerta, adaptativo y holístico. Como si nuestro credo fuera la bondad, la compasión, la empatía.

Es esta mi fe. Esta es la fe de mi iglesia. Que a su vez pertenece a otro reino. A un reino nuevo. Un reino que redefine el tiempo y el espacio. De manera circular. En un eterno retorno retorno. Todos somos uno. Y hay un gran organismo que palpita con nuestro aleteo. La paradoja de vivir. La existencia sublime. El regalo de un nuevo Dios. Uno mismo (con)sagrado.

Yo creo que hay un lugar en el presente que nos transporta al lugar primordial del límite de nuestra experiencia más sublime: ALLS. Esta dimensión existe aquí, ahora, y por los siglos de los siglos, en un plano continuo. Hacia delante y hacia atrás. Como la vida misma. Como la reflexión de mi tatarabuela.

ALLS

El poeta teletrabajando

Surrealidades contemporáneas

Soc nou.

I ticatalà.

He creat un codi obert nou complert, seré i preparat per ser-hi.

Som-hi.

Va-apa-anem.

Això: aquestanovaparaula.

Significant al sentit en sí.

Cadascundelles.

Toteselles.


Llistat de nou.

ú

dos

tres

quatre

cink

sex

seben

eit

nou


Quin collons metaverse té en ZUCK in mind?

Here’s mine.

It’s a poetry.

Or yet a song.

It’s a NEW joy.

It’s a NEW you.

We all reset.

WEALLRESET.

Back to starting line.

This is a spell.

Repeat: this is a spell.

Inabucle.

A count to eleben2.

I can count to eleben2.

That’s the piece, dawg.

That’s my rap shit.

I’mKomingatya.

Rightbefore the big nigth.

Nine days from now.

Estipulating a contact with the other time we came from.

It’s our story backwards.

A reason to be.

This long NEW song.

That drive me here.

TOWITHYA.

2nite.

2nite.

2nite.

2nite.

2nite.

2nite.

2nite.

2nite.

2nite.

U.

U.

U.

U.

U.

U.

U.

U.

U.

UNITE

UNITE

UNITE

UNITE

UNITE

UNITE

UNITE

UNITE

UNITE

And that’s my song

And that’s my song

And that’s my song

And that’s my song

And that’s my song

And that’s my song

Commonsingalong

Commonsingalong

Commonsingalong

ALAWAGPAG

ALAWAGPAG

ALAWAGPAG

ALAWAGPAG

ALAWAGPAG

ALAWAGPAG

ALAWAGPAG

ALAWAGPAG

ALAWAGPAG

ALLS

ALLS

ALLS

ALLS

ALLS

ALLS

ALLS

ALLS

ALLS

COMEMELOSHUEVOSMOZART

COMEMELOSHUEVOSMOZART

COMEMELOSHUEVOSMOZART

COMEMELOSHUEVOSMOZART

COMEMELOSHUEVOSMOZART

COMEMELOSHUEVOSMOZART

COMEMELOSHUEVOSMOZART

COMEMELOSHUEVOSMOZART

COMEMELOSHUEVOSMOZART

COMEMELOSHUEVOSMALDINI

COMEMELOSHUEVOSMALDINI

COMEMELOSHUEVOSMALDINI

COMEMELOSHUEVOSMALDINI

COMEMELOSHUEVOSMALDINI

COMEMELOSHUEVOSMALDINI

COMEMELOSHUEVOSMALDINI

COMEMELOSHUEVOSMALDINI

COMEMELOSHUEVOSMALDINI

LASDOSESPAÑAS

LASDOSESPAÑAS

LASDOSESPAÑAS

LASDOSESPAÑAS

LASDOSESPAÑAS

LASDOSESPAÑAS

LASDOSESPAÑAS

LASDOSESPAÑAS

LASDOSESPAÑAS

LAREINAMADRE

LAREINAMADRE

LAREINAMADRE

LAREINAMADRE

LAREINAMADRE

LAREINAMADRE

LAREINAMADRE

LAREINAMADRE

LAREINAMADRE

LAPUTAMDRE

LAPUTAMADRE

LAPUTAMADRE

LAPUTAMADRE

LAPUTAMADRE

LAPUTAMADRE

LAPTAMADRE

LATDP

PAD

PA

A

O


Would we not know the end of the movie has arrive if those words weren’t there?


I had to give up the end.

This is were I start.

If this is to be true……….

We all ought to go back.

That’s our best chance.

To unluck this unsanity.

That your toxic masclisme.

Has brought us here.

To this.

What’s ok.

And what’s not.

And look each other in the eye.

And swallow our holist truth.

And discard it for good.

For a greater good.

And act of reentitlement.

By given away.

It doesn’t get back.

It’s gone.

No more.

That’s it.

That’s why we are here.

To this read this again.

And swallow the frog.

It doesn’t taste good.

Does it?

Tasted.

Tasted.

Tasted.

Tasted.

Tasted.

Tasted.

Tastad.

Tasted.

Tastadd.

Errorsallow.

Errosarllow.

Eroarrozllow.

Elizondo Eroarrozllow.

NEW word in Ticatalán.

I’ve created a NEW language.

It comes from back in time.

From another time.

From the past.

And having answers.

And getting fish ready.

Cause we need to speed up the ladder.

Here comes another turn at turning the system.

Let’s make it a going to concert-like atmosphere.

Where it’s us repeating a stupid song.

A crazy feeling of the unknown.

A close gap between my NEW territory allows me to fly Quetzacoatl in this leap from NEWCAR.

The gospel of the feedbackloopper.

This tale is way long.

Longer than any other one.

This game is a storytelling harmony.

A thing we sing in our greatest joyfest.

At the holiest music house in town.

Cause this is local feeling.

A sense of pride.

If I run for major.

I’d get elected.

And the thing we would do is to connect our today’s show into the LIVE concert of our live from now on.

The scape forward.

A previous time.

A previous sense.

A previous direction.

All over again.

And we all get back to that.

And the past today.

And the past today.

And the past today.

And the past today.

And the past today.

And the past today.

And the past today.

And the past today.

And the past today.

I’ve written 99 books.

I’ve written 999 words.

I’ve written 9999 lines.

I’ve made up 99999 words.

I’ve spoken a 999999 words.

I’v sung 9999999 songs.

I’ve reach 99999999 contradictions.

I’ve dream in this same space betweenus our naked body into the delight to be with you tonigh here so intensly united just you and me in this multitution multitution multitution mutitution multitution multitution multitution multitution multitution.

There is one last level.

It’s the foremost.

From there on there’s nothing.

It’s written in the book.

It’s written in the book.

It’s written in the book.

It’s written in the book.

It’s written in the book.

It’s written in the book.

It’s written in this way couse I felt that the transformation should come from an internal belief. Ready to question everything. And liberate ourselves from any regret. A NEW history. A NEW story. NEW: that’s the line. That’s my characters script. I get to say what I want in my movie.

Igettosaywhatiwantinmymovie.

This time i will use ctrl+c………

CTRLV

CTRLV

CTRLV

CTRLV

CTRLV

CTRLV

CTRLV

CTRLV

CTRLV

You get the picture

You get the picture

You get the picture

You get the picture

You get the picture

You get the picture

You get the picture

You get the picture

You get the picture

We are comming out the other end

We are comming out the other end

We are comming out the other end

We are comming out the other end

We are comming out the other end

We are comming out the other end

We are comming out the other end

We are comming out the other end

We are comming out the other end

And all those fucking dickead ashole rape culture faggot MOTHERFUCKERS MACHOS

And all those fucking dickead ashole rape culture faggot MOTHERFUCKERS MACHOS

And all those fucking dickead ashole rape culture faggot MOTHERFUCKERS MACHOS

And all those fucking dickead ashole rape culture faggot MOTHERFUCKERS MACHOS

And all those fucking dickead ashole rape culture faggot MOTHERFUCKERS MACHOS

And all those fucking dickead ashole rape culture faggot MOTHERFUCKERS MACHOS

And all those fucking dickead ashole rape culture faggot MOTHERFUCKERS MACHOS

And all those fucking dickead ashole rape culture faggot MOTHERFUCKERS MACHOS

And all those fucking dickead ashole rape culture faggot MOTHERFUCKERS MACHOS

ISAYWELETGO

ISAYWELETGO

ISAYWELETGO

ISAYWELETGO

ISAYWELETGO

ISAYWELETGO

ISAYWELETGO

ISAYWELETGO

ISAYWELETGO

That the rule number uno

That the rule number uno

That the rule number uno

That the rule number uno

That the rule number uno

That the rule number uno

That the rule number uno

That the rule number uno

That the rule number uno

No tenemos tiempo para tus pollardadas.

No tenemos tiempo para tus pollardadas.

Notenemostiempoparatuspollardadas.

Notenemostiempoparatuspollardadas.

Notenemostiempoparatuspollardadas.

Notenemostiempoparatuspollardadas.

Notenemostiempoparatuspollardadas.

Notenemostiempoparatuspollardadas.

Notenemostiempoparatuspollardadas.

Notenemostiempoparatuspollardadas.

Notenemostiempoparatuspollardadas.

OK: ganáis. Os damos a los machos ibéricos.

OK: ganáis. Os damos a los machos ibéricos.

Ok: ganáis. Os damos a los machos ibéricos.

Pero el todo el mundo.

Pero de todo el mundo.

Pero ÉL y todo el mundo.

Peor todo el mundo.

Somos el heteropatriarcado.

Somos el heteropatriarcado.

Somos el heteropatriarcado.

Somos el heteropatriarcado.

Somos el heteropatriarcado.

Somos el heteropatriarcado.

Somos el heteropatriarcado.

Somos el heteropatriarcado.

Somos el heteropatriarcadios.

Hijanomamescabrón.

Hijanomamescabrón.

Hijanomamescabrón.

Hijanomamescabrón.

Hijanomamescabrón.

Hijanomamescabrón.

Hijanomamescabrón.

Hijanomamescabrón.

Hijanomamescabrón.

YoufuiQuetzalcoatlenelpicodelgallo.

YOFUIQUETZALCOATLENELPICODELÄGUILÁ

Y ya me fui.

Me tenía que ir a descansar.

A usar bien mi tiempo.

No aquí con ustedes bola de pelagatos, o como decimos nosotros en nuestra total decrepitud con acento fresa de aquí mismito de la capital, si es que estamos de la verga, y en esta épica rural.

Un dios en decadencia debía ser mexicano; y de los antiguos.

De los de la capital.

Cuando esto era un valle.

Sin banda.

Solo you NEWquetzalcoatl.

El primer vocablo que recibió permiso para unirse al NEW padre TODO PODEROSO Y ETERNO que vive en la gloria de un loop en el tiempo espacio presente, pasado y futuro.

El NEW catecismo.

El NEW catecismo.

El NEW catecismo.

El NEW catecismo.

El NEW catecismo.

El NEW catecismo.

El NEW catecismo.

El NEW catecismo.

El NEW catecismo.

Espacios atemporales multiversales.

Espacios atemporales multiversales.

Espacios atemporales multiversales.

Espacios atemporales multiversales.

Espacios atemporales multiversales.

Espacios atemporales multiversales.

Espacios atemporales multiversales.

Espacios atemporales multiversales.

Espacios atemporales multiversales.

Todo por un nuevo encuentro.

Todo por un nuevo tiempo.

Todo por un gesto aparte.

Todo por volver al puerto.

Todo por volver al puerto.

Con tintes ballenatos,

Vueltas salseras.

Derrochequebradita.

Dirtydancingcomolospinchesgringos.

Dirtydancingcomolospinchesgringos.

Dirtydancingcomolospinchesgringos.

Dirtydancingcomolospinchesgringos.

Dirtydancingcomolospinchesgringos.

Dirtydancingcomolospinchesgringos.

Dirtydancingcomolospinchesgringos.

Dirtydancingcomolospinchesgringos.

Dirtydancingcomolospinchesgringos.

Una épica cualquiera podría liberarnos. Piénsalo. Cualquiera. Sólo tendría que llegar en buen momento. En el momento justo. Como ganar un mundial. Y vos y yo sabremos lo que es eso en el tiempo multiversado. Las opciones de senderos que se bifurcan ante el día que Dios Hijo DOS: Golman, bajó del cielo en Ticataluña y se lanzó a la final para jugarla con el equipo de la NEW buena nueva.

La letra de Dios.

El futbolista completo que DIOS le manda a la Argentina de parte de Diego.

El futbolista completo que DIOS le manda a la Argentina de parte de Diego.

El futbolista completo que DIOS le manda a la Argentina de parte de Diego.

El futbolista completo que DIOS le manda a la Argentina de parte de Diego.

El futbolista completo que DIOS le manda a la Argentina de parte de Diego.

El futbolista completo que DIOS le manda a la Argentina de parte de Diego.

El futbolista completo que DIOS le manda a la Argentina de parte de Diego.

El futbolista completo que DIOS le manda a la Argentina de parte de Diego.

El futbolista completo que DIOS le manda a la Argentina de parte de Diego.

Voy a bajar a abrir la puerta.

Voy a bajar a abrir la puerta.

Voy a bajar a abrir la puerta.

Voy a bajar a abrir la puerta.

Voy a bajar a abrir la puerta.

Voy a bajar a abrir la puerta.

Imagina que al menos debes hacer nueve veces esta actividad. Tendrás que aprender a hacerla. Por el bien de saber qué hacer en una circunstancia social.

¿Cómo construimos un mejor tiempo nuevo cocreado al unísono de una dimensión NEW emergente?

Un tiempo alternativo.

En otro plano.

Ortogonal.

Acá hay que llegar pronto si quieres conocer las otras nueve dimensiones de las matemáticartes.

Ese es el método secreto.

Está escondido en las letras.

De la canción que se fue.

Nos fuimos todos a un viaje posterior.

En ese tiempo creimos tanto como creamos una cosa NEW.

Esa crónica es suficiente.

Y su momento perfecto.

Se alinea al nuestro.

Se acopla con el NEW llamado de Dios Padre Nuestro Señor que ha querido que su segundo hijo sea suficiente para no haber de mandar a una de sus hipotetícas hijas que después de haber abierto la veda de retroalimentar el heteropatriarcado del cuál es el máximo responsable y con todo el cinismo y descaro del mundo va y manda, otra vez a un hijo hombre varón con la autonomía de decidir su genero, decisión de la cuál pende una sociedad NEW transformada a partir de saber qué bando tomar.

La historia plena más cerca al presente.

Vive en el pasado.

Es literatura.

Es algo más.

Es algo más.

Es algo más.

Es algo más.

Es algo más.

Es algo más.

Es otro baile.

Otra canción.

Otro momento de subidón.

Otra pista de baile a toda pasta.

Otra ola pillada en Nazaré.

Un gol en la final de nuestra historia.

Que se vuelve ahora hacia atrás los años exactos entre este momento en el que o Lio o Golman la meten con la mano sin que nadie ni nada tenga algo que decir al respecto. Porque me sale de los huevos heteropatriarcales estos que me cuelgan un poco más en este escroto derecho que no es necesario que observe con tanto detenimiento no ve que usted aquí, justo ahora, en estas circunstancias, pues qué quiere que le diga: no me parece lo más normal.

Se me acabaron los 99 minutos.

Antes de que me sonara la alarma, que también me marca el tiempo para recoger la ropa que hoy no se va secar por la humedad. Una vibración me lo recordó. Pero yo tuve que inicializar el tiempo. Y lo hice hace 99 minutos. Un poco más ahora. Y entonces me propuse crear esta historia. Y a partir de ella revertir el tiempo. Y explicar inversamente las crónicas que aquí, en esta plataforma, construye los multiversos ejemplares que en tributo al renacimiento del surrealismo español como el último gesto que abandonamos. Ya no existimos. No somos nada. Salvo que reconstruyamos nuestra idea de lo NEW.

Y revisitemos la posibilidad de una (r)evolución.

Mutamos otra vez.

Somos el último sistema complejo en iterar.

La vida en movimiento.

El entendimiento común.

NEW

Sea este el inicio de una nueva era dual. Se traza el ambas direcciones del tiempo, mientras usted habita el presente eterno.

No aspire a más.

Esta ceremonía ha terminado.

Demos gracias a GOLman.

ALLS

De regalo: Viernes

El libro de Fernando Solana Olivares

En mi infancia México me permitió hacer un chavelo vergas. Me explico: a los seis años mi familia se mudó de San José, Costa Rica, al Distrito Federal, México. Corría el año de 1983. Era un salto cuántico que ninguno tenía previsto. Para todos significó ampliar las miras de lo que hasta ahora era el mundo.

La experiencia quedó marcada por un gesto muy simple: la despedida de un aeropuerto internacional Juan Santa María, al que se dio cita toda la familia Elizondo y toda la familia Cordero. Es posible que algún Morales o algún Trejos (Yeya, sin duda) también hicieran acto de presencia. No menos de 40 personas nos fueron a despedir a lo que sería el primer gran viaje de salida, por aire, que mi familia, y yo, emprendimos.

Al llegar a México la dimensión del aeropuerto ya marcó la pauta. Cuando se atraviesa por primera vez el valle de la Ciudad de México te cambia para siempre la perspectiva de lo que hasta entonces conocías. Sin duda, Cortés tuvo que haberlo vivido, quizás no con la misma inteligencia emocional que Bartolomé de las Casas. Instintivamente, me tira más asimilarme con Bartolomé, porque de manera natural, como lo explica de manera brillante Enrique Díaz Álvarez en su último libro, La palabra que aparece, tenemos tendencia a querer estar del lado bueno de la batalla dual. O de una manera más sesgada: queremos estar del lado del ganador. Nos gusta ganar. Así seamos acarreado por la masa espermatozoica que tira hacia la conquista de la penetración sublime del óvulo que nos trajo a todos aquí.

Para un mexicano no hay duda. Si tienes que escoger entre Hernán Cortés y Bartolomé de las Casas, ¿a quién escoges?

a) Hernán Cortés

b) Bartolomé de las Casas

c) No se quién son. (vale como No vale / No se acuerda)

La opción múltiple es una manera de aprender. Examen tipo test, le dicen en España. A veces nos llama la atención la «Madre Patria». Y la amamos/odiamos como amamos/odiamos a los gringos. México es así. Dualizado por su raza entremezclada: águila y serpiente.

Si la profecía hubiera dado lugar a una cuestión extraordinaria, la serpiente se estaría chingando al águila. Ahí sí entonces podríamos decir que los mexicas se hubieran chingado a los españolitos. Pero no. No fue así. Nuestra historia es distinta. Otra cosa es: ¿qué quieres tú creer?

Al salir del aeropuerto y dar un paso al frío invierno de 1983 percibí una magnitud que nunca antes había experimentado. Frente a mi había un mosaico de espectaculares que anunciaban todo tipo de bienes y servicios de la gran ciudad capital de nuestro continente. Aquello fue un salto a una modernidad que no había visto desde mi perspectiva tropical infantil. Metí la mano en el bolsillo de mi pantalón y saqué un puñito de maíz. Abrí la mano y lo regué tantito en la banqueta.

Mi niñez pues, se desarrolló en este nuevo concepto. Origen tropical, actualidad mexicana.

Chavela Vargas hizo un viaje semejante, años antes. Su transición la hizo en solitario, a otra edad, y sin su familia. Su familia de hecho la empujó a irse. Y el país, mi país, en parte, también. Y en México recibió la acogida de una gran urbanidad capital, en la que un ser que transita en las periferias encuentra terreno fertil para renacer. Y Chavela renació de tal manera, que se hizo mexicana. Porque los mexicanos nacemos donde se nos da la rechingada gana.

Yo también me hice mexicano. Fue sin querer queriendo. Mi primaria me define, como al resto de mis compañeros del Héroes de la Libertad. Primero, como coyoacanense. Luego como miquelangeldequevedista. Y de ahí pal real.

Yo vivía en aquél entonces en el Barrio del Niño Jesús. Y mis amigos vivían en círculos concéntricos que se alejaban del Héroes hasta los límites entre calzada de Tlalpan, Insurgentes, circuito interior y la UNAM (el campus entero), ya que tenía amigos que vivían en la Villa Olímpica. Ese fue mi primer ecosistema.

Uno de mis grandes amigos, Diego, tenía dos casas. Sus padres se habían divorciado. Ambos vivían en Coyoacán. Su padre en una casa colonial, y su madre en una casa en la calle Paris, frente a un campo de futbol municipal de tierra, de esos en los que la porterías no tienen red. Coyoacán es una ciudad en sí misma. Como Tlalpan. Los pueblos de la periferia. La cultura propia de las colonias en México también acarrea lo que aquí se produjo desde que todo cambió.

Cuando eres pequeño, entre los siete y los doce años, vas conociendo los hogares de tus amigos. Esa parte formativa ha sido para mi un deleite insustituible de bondad y acogida por parte de los referentes que marcaban la vida de mis compañeros. Cada uno vivía de maneras distintas, y ninguna era exactamente como la mía. Yo venía de fuera, para empezar, y no teníamos familia. La hospitalidad mexicana, pude aprender, te abraza con sinceridad y te abre las puertas. No me extraña que Chavela haya aterrizado aquí y se haya convertido a mexicana. Quién hace este zambullido queda por siempre transformado.

Al inicio de la pandemia, justo cuando estaba en el ferry entre Barcelona y Menorca, emergió con potencia el grupo de whatssap más grande de los que tengo: el de mis compañeros de generación del Héroes de la Libertad. Nos reecontramos y saludamos en un éxtasis colectivo que fue muy particular.

Diego no estuvo en ese proceso. Hasta hace pocos meses, en los que mi gran amigo Rodrigo Santos, ilustre miembro de la palomilla, lo metió. Diego entró con ese flow potente y singular, con un humor demencial, y una tendencia deliciosa al límite del caos, y como vino, se fue. Nomás conectar, también conectamos en privado, y ahí pudimos reencontrarnos en petit comité. Pudimos reconectar rápidamente y volver a establecer la reconfiguración de cómo habíamos evolucionado, y con ello, nuestra amistad. Le compartí mi página web, cosa que no he hecho, del todo, con casi nadie (hasta el 25 de diciembre del año pasado, en el que renací con el nacimiento de esta página «en sociedad»). Su lectura me volvió en forma de un feedback muy sentido y bonito, lleno de cariño, sorpresa y gratitud, cosa que agradecí muchísimo. Y luego me pidió una cosa: ¿lo puedo compartir? Ya estaba listo para salir, así que le dije que sí. Qué claro. Y así lo hizo.

A los pocos días me contó que lo había compartido con la pareja de su madre, Fernando. Me contó que su madre y él me recordaban de aquellas veces en las que tuve la fortuna de ser invitado a su casa a jugar, comer, en los que uno pone en práctica las lecciones aprendidas que nos han dado en casa para saber cómo actuar en las casas de los demás. De ahí mi predilección por Casas, aunque por esa misma regla de tres, también podría haber tirado por Cortés, porque la cortersía en las casas de mis amigos siempre fue mayúscula.

Diego me contó que Fernando escribe una columna en Milenio cada viernes, y me la compartió con ilusión. Se ofreció a enviármela cada semana, y desde entonces así lo ha hecho. De pronto estábamos leyéndonos mutuamente. Y la conexión ha sido espectacular. Desde entonces estoy viciado a las columnas de Fernando, que me sigue enviando Diego religiosamente. Fernando le pidió a Diego que le enviara mi dirección. Y hace unos días recibí un libro suyo en el que se recopilan los artículos de su columna «Elitismo para todos».

Tras unos cuantos Viernes, el formato me tiene más que ilusionado para explorar lo que sin duda puede ser un portal multiversal a todas las dimensiones que tengo por transitar. Al menos 99.

Mil gracias, Fernando por tan entrañable dedicatoria, y tan suculento libro.