La no pronunciación de mi pensar/escritura

Mi arte está escondido.

Sólamente yo lo conozco.

Y por eso tan sólo vale para mí.

Quizás algunos, pocos, unos cuantos, lo admitan.

La medida es clara y cristalinamente transparente, a riesgo de expresarme con pleanasmos españoles. No lo puedo evitar: ahora soy uno de ellos. Entiéndaseme. Plegaria.

Yo puedo valer como católico como el que más.

No hay nadie, NADIE, en todo el reino de España, y todos aquellos rincones en los que un español se conecta con la universalidad del mensaje de hermandad y amor de Cristo, que en su momento intuyó como algo más que su propia existencia, y lo que él pudiera decir de la razón de estar aquí, en esta corta vida, que tambié para Él, sería finita.

Por tanto ¿qué hago aquí?

No lo sé.

Ni tú.

Ni yo.

Ni nadie.

Esto tan sólo es literatura infantil.

Aquí el que no me lea que me coma los huevos.

Si voy a ser español voy a reaccionar hacia ofensas gratuitas, de quién sea, con una versión de lo que en público Pinto representó con su respuesta fugaz y llena de Gloria: ¡Cómeme los huevos, Maldini!

Existe una controversia en la Internet que versa sobre si la frase exacta es esa, o por el contrario, es esta otra: ¡Maldini, cómeme los huevos!

Lo anterior, si fuera a entender el juego con el que Borges creó un estilo literario único que no existía antes, como el acto único de mimetismo con el que podemos asumirnos como escritores.

¿Quién es escritor?

Aquél que escribe.

Escribir es un acto primordial obligatorio.

Regla uno: escribir.

Con ello consideramos el primer nivel de aprendizaje que podría se útil para mi hija aprender a hacer bien. Como en nueve días. Lo que dura mi curso. Tan sólo hay 99 plazas. Ahora sí: salen volando.

Mi marketing es directo a la emoción y la posibilidad de volar directamente al límite sublime de la percepción de la emergencia colectiva de nuestro sistema complejo social: Ticataluña.

Ya estamos aquí.

Tranquilos.

Lo conseguimos.

De pronto, sin tanto esfuerzo como sufrimiento en 2021, los primeros nueve días del 2022 arreglamos con un giro de emergencia colectiva performativa nos avocara tal día como hoy para empezar el tránsito suficiente hacia una nueva dimensión. El portal Golman.

Golman es mi nombre, lo siento, soy un pelado que se piensa que porque 9O esté ahí manteniendo la fuente de jardines que se bifurcan que alimentan el delta de la desembocadura del Ebro, desde la montaña que le da origen hasta las playas testigos del ciclo del agua con una consciencia superior exterior de elementos que hasta ahora no consideraramos en la explicación de lo que hacemos aquí todos juntas como emergencia femnista del iros a tomar por culo subnormales machos alfa, cuando hijos de la gran puta.

Esa es mi aportación al feminismo: chicas, perdón. Es una mamada de la cual he sido parte. En parte sin saberlo, y en parte, por no querer entrar en polémicas. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Debemos ser culpables de algo según nos lo enseña la catequesis católica y su entramado social, especialmente armonioso y jubiloso de ocultar en el saco más profundo del olvido de un sólo tipo de violencia que vamos a condenar, sistemáticamente, por los siglos de los siglos. ALLS.

Un acto de rebelión con nueve compadres del Niño de Elche en su fragata. El rey, el emérito eh, sjht. Quieto todo el mundo.

Al Niño le gustan estas referencias que nos anclan sobre los pilares de nuestro pensamiento social positivo y elevado a cultura. La defensa última de lo que somos en sí, por sí y para sí. El egoismo de nuestro rácana voluntad conservadora.

No les vamos a inhibir ser lo que son. No necesitamos justificar su espacio para que nos quedemos varados en esta ignominiosa sociedad que recalculamos en la televisión y los medios de comunicación que definimos como los veraces. Los mecanimos de control que cada uno de los nueve partidos vierte en un entramado diseñado para el seguimiento feliz de sus votantes. La política debería ser sólo una, grande y valedora para resolver todos los 9 problemas sociales más importantes. Pero ya no desde la perspectiva tan sólo del problema, ni siquiera de la trivialidad de la solución. Nuestro entender es preguntar. Ese es pilar de nuestro sistema educativo NEW. Preguntar las nueve preguntas para determinar los estados de la naturaleza sobre las que juzgamos una necesidad insatisfecha.

Hablemos de algo que todos somos expertos.

La insatisfacción.

Comencemos por nuestro lado más pusilánime. Piénsalo: es lo que más debemos solucionar. Lo que nos da vergüenza admitir. Nuestros pecados ya no sólo compartidos con el que considerábamos el único interlocutor válido para con Dios Hijo: Jesús. Y a través suyo para con Dios Padre. Con la paloma no nos disponemos a relacionarnos la mayor parte del tiempo por una contradicción propia del modelo teológico de expresar el dogma necesario para simplificar nuestra superioridad de credo en la salvedad de que debemos considerar que Dios Padre sólo es uno, y que por tanto, Él, y sólo él, reciba esa capacidad para asociarnos con lo divino. Oh, qué vanidad.

Meterse con Dios Padre—decía Armando Gallo Pacheco en su cátedra online a la que tenías acceso con la cuota mínima de contribución a la emergencia colectiva social sobre la que se fundamenta la base de la consecuencia última del sistema resuelto. Como si de una complejidad matemática que postulo por primera vez dentro del ámbito social al que las matemáticas asisten por primera vez como colectivo especialista técnico de los nueve ejes de conocimiento necesario para reconfiguración del estado social emergente a las boludeses de los que hasta hoy han cortado el bacalado, y a su vez, alabos sean.

Rendir pleitesía y cagarse en la puta madre que los parió; justo a ellos.

Varios madridistas se sintieron ofendidos ante provocaciones de un último poeta culer que borró al Barcelona de la memoria colectiva heteropatriarcal que todos estábamos alimentando con nuestra gilipollés habitual. Como Keiser Soze haciendo el burro durante 99 minutos. Imaginaros ese poema. El capo de la operación era un tipo tan suspicaz y salido de la nada que fue capaz de ir a la policia detenido como su alter ego: Varbel KUNT. El capo calabrés borbonizado.

Hasta ahí puede llegar un nouvingut con su insinuación republicana de un nouvingut. No fotem. Ningú ha parlat clar i catalá. Com jo ara. Ho dic així de clar. Entesos?

Nouvingut, nouvingut, nouvingut, nouvingut, nouvingut, novingut, nouvingut, nouvingut, nouvingut.

El programa social que Golman Elizondo Pacheco presentó al pueblo entero para su resolución en un plazo de nueve días. Como si fuera un suceso postlógico. El rompimiento de huevos del futbolarte es como un día en el que sí cojiste.

Coger y follar no es lo mismo.

Una canción con la voluntad de cantar como José José en los kareokes de una escena capitalina de lo que esta ciudad representa por su diversidad plena como capital de otro entender más acá que nos viene de fuera, de lejos, y de alguna manera se infiltró en nuestro corazón con la única honestidad de pretender rendir tributo a la liberación existencial que para nuestro pequeño pedazo de paraiso en la GAIA respiradora, en cada inspiración, en cada exhalación que elegimos escuchar: ahora es lo que hay. Y en España sólo se podía considerar una solución que nosotros mismos como pueblo imperfecto, pecador, y culposo, culposo, culposo, como su bien chido modelo de cultura, de lenguas multiversales, de capitalidades en la costa, centralidades univerales completas como capitalidad multiversada de Madrid, cual Roma. Las cuidades con la entendida ya vendida a un mercado entregado, enamorado de su actualidad, por cazurra que esta pueda ser, debajo de las capas de los nueve misterios españoles en cada una de sus estancias fundamentales. España no le puedes dar menos de nueve niveles de libertad para que esta pueda ser enteramente lo que es deber devenir. Pueblo español, no me toquéis lo huevos. Ni tampoco los cojones. Yo no he venido aquí a sermonearles ni a venderles ninguna moto de lo que yo puedo pensar, como un ciudadano pleno, pese a no tener, en otros tiempos, todos los niveles de derechos y obligaciones que los demás. Una espacie de contrato de temporalidad de nuestra transacción de cohabitación. Estamos o no estamos. Esa es la cosa a responder. Por mi parte, dejadme comenzar: you had me at olé.

OLË

Mi partído político se llama OLË.

Es universal.

Todo Dios sabe decirlo.

Pasan por pantalla 99 representaciones de Dioses que no se ofenden.

Los católicos de la sala no ríen la broma.

The joke was on them.

To disrect a certain aunt you respect with outmost love. The reference in bible reading and praying theory and practice. Trust me, there’s a PhD (I never know which one is capital letter and which aren’t, as I can never remeber if the second s goes in ther first or the second «s» in business. To me bussines is also right. And just as «true».

Business is GOD FATHER.

It’s not GOD complete.

This makes the catholics GOD less powerful than a single man GOD. Golman, humbly, is that kind. One of the other 99.

99 vs 1

There you have your shitty current standard: 100.

FUCK one hundred. FUCKYOU.

Changing the word fuck just to fuc withya.

Rigtbac@u

That’s the name of my last novel. Rigtbac@u was a publishing flop. Nobody knew why.

The publishing industry is never in the authors stories. At least not the good ones. They tend to be in some funny places. But really they don’t live the most exciting life in town. The attend to another pace. Another glory. The glory of living within this world: bookmakers.

I make books. Sort of. I am the name behind one of the collective members of a little utopia called Sexto Piso. A publishing house that can call home is now a grownup in NEWDF, capital of NEW GAIA. One of the nine capitals of the urban world out there: that jumbo mombo that we are now part of. Pop and all. The whole thing, at last, at once. Welcome to present time. Run by adults. Thanks Silicon Valley, we’ll take it from here.

That speech didn’t fly well on some Silicon Valley dickheads.

Unexpected.

I’m Unexpected’s King.

Rather this kindom that one with two, or none.

I can politics a phrase turning her into a parragraph.

Feminism turned Golman into herself.

She found a way out to express herself for who she wasn’t.

I can fool the feminist movement into letting me in. As her.

I’d have to become her.

I am.

Silly.

But…

You are not her.

I am.

You are not she.

Are your transfobing me?

Simple YES/NO

It normally comes right away. It’s alwas been evident.

If you YES your way out. There. You have it.

The states of nature disappear once the uncertain decision takes place. It’s how we make decisions. Decision making. That’s the IA industry we need to program. The politics we need to run. The new way of competing for a leap. A glowing transformation schasm.

You leap into it.

Why doubt it.

Soul would be short if Leonard soul just keeps still into the great beyond.

Bonding with whole.

That’s the state we need to fulfill. Together. That harmony. Like a thing you can reach with a button: digital left.

Copyleft.

That’s what I’ve been doing. In the Internet great debate. I’d just keeping it to me. As if the show is bigger than the possible consequence of my digital transformation. I am bigger than Jeff Besos, Mark Suckemgberger and Elon Mosc, combined. You need to go into these kind of greek Gods going at it with great respect for the glorious almighty rivals. This is what futbolart describes as the code fo respecting the game by enabling to admire the great futbolartists your are going to cross with in the challenge within the field, inside the court, at the colliseum. The public arena is greek mediterraneum culture as if the agora would reopen and debated the elements needed for the transformation of our social and political system. I’ve seen this renewal take place in several places around the world. The movement to critize the neoliberal free market model that has given rise to a postwar system of perpetuable peace with the current fear of war, with the limitations of a nuclear faceoff that can wheel us out, but allowing minor armies in ethernal macho quarrel with the culture right next to it, that happens to run an army, and we play the game of hating our guts.

Who starts the hate between neighborgs?

Who sparks it?

Who falls into that?

Who’s shouting at the fear of the comming from one from antipodes?

How do we welcome a foreigner that we encounter for the first time in our life?

A guiri in your country?

What do I haver to offer?

What’s the good of having me?

The process of how I became New Spaniard.

I was already one.

Es una reducción al absurdo.

La demostración de Dios por reducción al absurdo.

Ese tipo de matemáticas son las que les voy a enseñar en mi curso. Tengo nueve programas de aprendizaje de NEWlife.

¿Te lo vas a perder?

Por tan sólo 9€.

Apúrate que sólo quedan pocas plazas libres.

Ahí dentro es la neta. Ahora mismo está el rock and roll de la transformación del conocimiento futuro: el NEW model. Los que van a transformar la sociedad. Los que se apunten a este disparatado momento de revelar la solución más pragmática de nuestra siguiente dimensión a la que tenemos acceso: la armonía colectiva.

El directo. El ser/estar. El tiempo presente, justo tantitito antes del futuro, y justo masallasito del pasado, que tiene cola larga.

El espacio de cada aprendizaje.

Las lecturas rápidas.

La variedad de mecanismos de feedbackloopping: el nuevo sistema de regeneración de conocimiento en obra. El efecto del hacer aprendiendo, o aprendiendo haciendo, si es que son cosas distintas, unívocas, indistintas, convergentes o deseables. Lo que sabemos es que estamos vivos y haciendo de esto un carnaval. Por el respeto que tenemos al Felini terrenal y su perspectiva de la especie humana desde la italianidad para reflejar lo que tan sólo desde Olot alguien, o alguna otra urbanidad de la Garrotxa, pueda alcanzar a disputarle la réplica onírica de un proceso cinematográfico de autor, la expresión última del sentido visual de las piezas de postcinematografía más allá del preciosismo y la acción de superhéroes americanos blancos hetereos ultrapatriarcalizados nazificados, inclusive cuando peleaban contra los nazis. Los malos y los buenos. La guerra como objetivo. Los mecanismos de la violencia. Entre Camus y Haannah Arendt. Un estudio de la vinculación del debate público con la posibilidad de revertir el orden completo de nuestro absurdo país. Como un grito generacional contra todo su puto teatro. Y dejarlo todo desnudo. Un grito desde el corazón de la transformada tierra más nueva, como sabedora de lo dificil que será por parte de nuestro padres europeos, a los que rendimos pleitesía, cuando subimos a ese lado de la pirámide. Permítanos tener nuestro otro lado. Allasito. No se lo vaya usted a tomar esto mal. Tan sólo es un derecho divino, que usted verá, estaban aquí antes de que su narrativa nos viniera a contar las historias que fundamentan sus pecados y sus vidas eternas más allá del aquí, el ahora, los pueblos elejidos, las historias que nos contamos y cómo vamos a recibir a los caballeros que nos visitan desde las montañas.

Entre el Popocateptl, que escuchar el trote de los caballos cosquilleandole las costillas, se despertó y avisó a los que por ahí pasaran que como se pasaran de verga en el año 2021 de la era que nos acaba de actualizar la Malinche que ahora vamos a contabilizar nuestros asuntos en el más allá. Para que nos entendamos clarito y luego no tengamos malentendidos tú y yo. Las cosas se pueden ir a la verga si intentas pasarte de verga. Si vienes contra mí con un ejército caeré como cualquier individuo ante cualquiera de los tantos que pudieran querer atentar contra mi aniquilación. Como país. Como representante de un pueblo. El exterminio de uno mismo. Como si una persona pudiera representar el futuro de un pueblo libre. Como el padre del hermano del Neonazi de American History X en Terminator.

Entertainment serving the system. The kinds of movies we make. The kind of cinema our time is about. The kind of nature that will allow us to become a single beat of harmony in a sequence of joy everlasting.

Love is beat.

Love is boat.

Pick this vehicle.

I’ve pimped my ride.

Just step on in.

The journey is about to begin.

This quest just needs one more passanger: you.

I need you.

ALLS black is a diferent deal. It’s the black side of everything. You might not like what you see in there. In fact some people can’t handle it. Stay away if fear has gotten into you. If you flinch at certain levels of what you will encounter inside the stage, you are history. Beware. This ain’t no place for incomplete selves.

A sumarized manual, a debate, a film, a song, a text, a crying session, a forgiveness tour, a self steem bath, a gamming championship, a one on one, a five on five, a six on six, a seven on seven, a nine on nine, a ten on ten, an eleven on eleven. A twelve on twelve. A 99 on 99.

That’s the format innovation of the collective intervention.

No se crea: no son las dos españas.

Mi novela puede tomar su título de ciertos momentos climax de determinada trama que se ocurra indispensable venir a parar ahí. Pero es ese lugar, el climax, por dónde hay que comenzar a narrar. Para llegar a esos sitios en los que la circunstanciliadad de las peripecias de nuestro Ulises, cualquiera que este sea, en un terreno desnivelado que tendrá leones puestos por un Cesar que tu familia y tus colegas, sin impotar de qué parte del reino decis que venis, aupando con vítores apasionados ante un rito que en otras dimensiones de esta historia se verán como impensables, salvajadas de otros pueblos, cosas que nosotros, a título personal en esa hipotética circunstancia, no sólo no compartiríamos sino que rehusaríamos contra viento y marea.

En la siguiente escena de la versión que Hollywood finalmente compró se introdujo un monaje de muertes recurrentes de un personaje divinizado para morir todas las veces que la muerte de Golman resulte peculiar. 99 muertes de Golman. Es el personaje el que hace a la persona, y no la persona que finalmente vota la que elige al vecino del alcalde. Golman conoce todas las referencias de Latre, Rubianes, Eugenio, Berto, Broncano, Rosalía, Romario, Cryuff y Messi que son necesarias para ser el prómimo 9 presidente.

El nou predient.

El 9 president.

Demà anirà Joan Laporta a la Sotana. L’espai més irreverent que hi ha al mon del Barça. Segurament es creuen lliures. Hauran copsat el poder de sortir de la bombolla ón no ets ningú, i t’en enfot tot, i ho dius així, tal qual, i ens pixem de riure. Com si hagués tornat l’Arús. Aquell força Barça. Aquell Sergi Más culer. La possibilitat de pixar fora de tast. La llibertat que hi ha a les nostres institucions per a que un com Golman pugui arrivar a lo més alt del club, i sortir al final de la película caminant com en Kaise Soze mentre es convertix d’en Varbel KUNT que estic fet, i em tranformo, com quelcom futbolartista que fitxa un poble nou que vol tenir a l’equip un dels nostres de debó, i aquest cop, li fem la volta a tot plegat, i capgirem l’historia d’aquest petit club que està d’aniversari, i que ho anem a petar del tot, aprofitant aquest cop per trencar el sostre de cristall i sortint amb un moviment social que no només sigui un pla, de marketing, o de l’exercisi de poder que fem xup xup amb el nostre interés pels fills burguesos benestants del nostre tufillo executiu que ens representa a tots plegats, sense haver de mirar a fora de l’estadi. Només cal mirar a Tribuna.

Els putos tribunerus.

El meu primer llibre. L’escric al coneixer als primers nou tribuneros subnormals.

Un llibre còmic, evidentment, que alguns ofessos de Pedralbes no van saber pair i van sortir a tallar el carrer, concretament l’Avinguda Pearson, ocasionant un retràs del sopar de 999 families de l’Opus Dei.

Opus Dei - Wikipedia, la enciclopedia libre

Yadira y su ukele

Tengo el privilegio de tener amigas creadoras con una capacidad de transformación sobrecogedora. Aquí tienen un trance increible que nos enseña a conectar de manera inmediata al elemento ceremonial iterativo de una cadencia sagada sobre la que establecemos una ritualidad compartida en el plano pleno de las artes tradicionales.

La fusión de culturas están a nuestro acceso si abrimos nuestro camino hacia ellas. La maestría con la que Yadira nos desvela su virtuosísimos regalo para culimnar una de tranformación social profunda que nos dirija armónicamente hacia trances de otras dimensiones que hasta ahora no habíamos alcanzado a percibir. Bienvenido sea el impulso del sincretismo cultural que expresiones que nos conduce a la plenitud del espíritu: ALLS.

Eso es aprovechar el tiempo fundiéndose en en la cultura del otro extremo del planeta.

¿Qué le ofrece nuestra cultura como elemento de transformación colectiva a los buenos pueblos en las antípodas?

Montemos algo especial para conectar de lado a lado.

Sigamos el ejemplo de Yadira. De momento, escuchemos su son, y dejémonos transportar nuestro deleite a ese mantra perpetuo.

El último día del 2020

Las borras.

Tus huellas.

Cuando vas a hacer algo perverso necesitas un set de skills: hard y soft.

Aquí, en nuestro taller, las vas a adquirir.

Piénsalo. Invertir en tí te conviene.

¿Cuánta lana estás dispuesto a apostar por tí?

Piénsalo. Es la mejor salida que tenemos.

Nosotros somos el camino.

Como hayamos llegado hasta aquí.

Hasta dar con el nuevo modelo.

Al que llamaremos: NEW.

Nueve enters después, sigues la frase. La historia pues. Soy un contador de cuentos ticatalanes.

Así me las doy.

GOLman

Perdónenme si ahora hablo un poco de mí.

Soy un poco vanidoso. Y pretendo el deseo último al que tenemos derecho. Estar bien, pues. Bien chingón. Como sólo (así con acento, RAE, ¿o qué pedo?) alguien que se ha rifado chingón alguna noche en la que saliste a conquistar el gran otro de la nocturnidad. Los invito a pasar conmigo el próximo NEW año.

El evento NEW.

Es un pedo de pasar de discontinuo a continuo.

Filosofía a la mano, y a su vez, por diseño de su servilleta, meto forzadamente una cápsula de aprendizaje del nuevo modelo de ser. Una lección aprendida. Un proceso de transformación. Un simulacro de persona. La persona que deseamos ser. El rol que reconstituimos en un nuevo modelo. Opciones de la creación. Multiversos ejemplares. En esa otra cantidad de maneras. Las maneras del pasado. Aquella. Grande y una. Que ya no es. Ya no son. Ya salen a flote. Pese a seguir ahí. Omnipresentes. Sin ser ya omnipotentes. Ni inviolables.

Si voy a ser de España, permítanme la libertad que se permite cualquier nouvingut sobre la apropiación de la lengua, que viene un pinche NEW olmeca a la mismisima capital del reino, y supusiéramos que esta NEW nobleza se redifinió a sí misma para, con y dentro de un pueblo NEW, más grande que la suma de nuestras grandezas de España. Tocado directamente por nueve gracias divinas de diferente procedencia, todas ellas sagrados sacramentos de la NEWfe.

Localizada justo en las las antípodas, alla dónde nuestro pasado resentimiento mutuo de animadversión pura, de los unos y los otros (estos los incluyen las), que aquí, cada vez más en plaza pública, describimos sobre (y para con) unos subnormales con los discrepamos a un ratio de 1:99, y a los que adoramos contravenir de todas las maneras posibles. Bienvenidos al debate celestial entre las dos Españas divinas. El ocaso de lo que un día llamamos grande. La España que tuvimos. Las otras Españas. La dualidad inequivoca de nuestro desprecio mutuo. Nuestra sagrada cruz en penitencia flagelante. NEWinstituciones. NEWSI.

La NEWSI acabará teniendo desmedido poder. La creación de un monstruo.

1:99.

Un lait motif ticatalán.

Frases cortas que llenaron las paredes del grafitti de la nueva capital: NEW barcino.

Por un lado nos prostituimos; pero por el otro también.

Los nueve mejores juegos de palabras de mi abuelo.

La herencia de la insolencia del que hace reir de la familia.

Como el abuelo.

Teóricos del humor nomás del caribe.

Como caribe transformado, nos vamos al otro que distribuimos entre este humilde NEW TICO COMMONS, la evolución de esto otro que desde esta honesta y sensual cinturita de nuestro NEW continente: NEW América. Presente: presidente.

Mi nuevo show de presidente de lo que vamos a ser de ahora en adelante se presenta como una lección de oratoria de fin de 2020. Una tarea para el último día. Uno de esos clientes que deben comprar antes de que finalice el año. Pon un anuncio, que tienes nueve cosas que venderles.

Alguien que no tenga regalo de fin de año para regalar. Aquí un repositorio de 99 regalos para que la gente chingona de este NEW pedo le entren con el gusto de la exclusividad de unos cuantos. No son ni todos ni nadie. Es un punto de encuentro colectivo suficiente. Más allá de lo que nos dispusimo en un momento dado a forzarnos a transcurrir. 99 minutos juntas. YA FEMINISTAS.

El feminismo, como ALLS, son sitios de llegada.

Allá se va.

NO SE QUEDE ATRÁS.

VENÍ.

VENGA.

NO TENGA MIEDO.

ESTOS SON LOS NEW VALORES QUE TENEMOS PARA SU SANTIDAD.

Y ACÁ FRANCISCO LEVANTA LA VOZ.

Y HABLA CON JESÚS POR NOSOTROS.

Por que yo su carnal menor, no puedo hablar directamente con él. Tras haber sido Él.

Él.

El título de este cuento.

El título de esta novela.

Era novela y cuento a la vez. Y era esto. Pinche recurso culero de situarte dentro de tu obra. Ya sea con el velo del director. Con el matiz del guionista. O la interpretración del actor. El artista pues. ¿Qué pues no requerimos todas ser artistas? No requerimos ser artífices de nuestra revolución de la reconerversión del sistema del todo. Por completo. Capgirar el toque.

Pam: rolas.

99 rolas.

99 roles.

Hay (los hay pues, para Perez Reverte, Varguitas, la mujer zapatista que le toque hablar por todas, Presidente LÓPEZ. Presentes. Subcomandante Marcos, Golman, Ronald. Oceano Infierno. Gabilondo. Maragall. Robert de Ventós. Los originales habitantes del Palu Robert. La rehabitación de el espacio de la casa como habitatge.

Una peça d’habitatge. D’habitar espais NEW.

El meu projecte urbá-social. El uber de les noves societats reconstituides en un nivell més elevat del nostre potencial reconciliador a plé rendiment. El moviment que pretendiem fer quant a fora d’aquí veiessin cóm sóm capaços i capaces de dur a terme una reconstitució de lo que voliem dir que erem-sóm. Perque som-hi.

Som-hi.

El nom de ça peçe.

Això és per fotrens.

Tant sols una miqueta.

Venvolguts; sóc el vostre president.

Espereu que agafo el mando.

Vosaltros. Voltos. Voltrus. Voltrüs. Völtrös. Vosaltres. Vos particularmente. Y te pasás al castellano como si no tenés la cordua de un español cualquiera en el set de Jamón Jamón. ¿Quién escribe vuestros guiones?

Somos otra cosa. Venimos desde las antípodas. Y nos encontramos por primera vez. ¿Qué coño creéis que os voy a soltar por bonito?

Algo que sólo un español, español, español entienda. Reconvertido del plan nacido en los bosques de la montaña de la nueva capitalidad de la NEW humanidad. New humanity. NEW humanity. Esa es la forma correcta de escribirlo. Habrá penalizaciones millonarias a quién ose no escribirlo como la regla dicta. Con Pérez Reverte de guardian de la puerta. Una especie de cadenero de discotaca cultivado y sagaz para rozarse con los señores de los 99 apellidos primeros. Una especie de clase dinástica local. Una historia de HOLA! nunca contada antes. El valor de las 99 familias españolas. Cualesquiera ellas sean. Estas son las mías.

Si me queréis iros.

Pero dicho con la frase exacta como lo dijo la tonadillera en su día con tantísimo arte. Si me amais veros. Si me queres fueres. Si me adorais daos. Si me idolatráis por cualquier gilipollés no me toqueis los cojones hijos de la gran puta que os reviento.

Eso queda muy feo. Censúrate. GOLman, censúrate. Ahora que has llegado a lo alto de todo. El juego finalmente te da la entrada como un futboartista particular. Abanderado de la revolución última de la historia. Como si lo que hubiera que hacer fuera desvelar las cartas que vamos quemando. Las jugamos ya. En un tablero universal que ya se está moviendo esta dirección. Se trata de un despertar social en toda regla. De seguir otras normas. De darle vuelo alto a nuestra tarea de reconstitución. Vamos a darle a este programa un sentido de explosividad del optimismo del momento en el que reabrimos el grifo. Sociedad sedienta de otro cotexto. Sin temor a los conservadores. Los nunca han sentido el anhelo de cambiar. Aquí os va la mejor propuesta que les hayan hecho nunca en su puta vida. Todo a la verga. A_LA_VER:GA. Se puede escribir así: lo acabo de hacer. Por mis NEW cojones.

You take cojones away from you.

And steal it in front of everyones screens.

The uggly thruth behind our fears.

People complaining how to explain mature feelings to their children by having to answer to Soul’s questions.

Soul’s questions.

My first NEW América sitcom.

A first commercial blast.

A blow off the roof productions film.

The first of its kind.

A new way evere way.

Evere is a new word from the NEW language: ticatalán.

I gave myself some nifty new tools to dominate my privilegde. NEW spain fron NEWELI.

Leave questions in the air.

Tasks we must undergo as NEW systems to reconsider.

Reconsider as a poet’s obssesion.

Same poem 99 times.

The sort of shit that would give enough time to allow completeness to entend into an infinity NEW trend.

We’ll a bit more than what we are told.

I have a NEW learning system.

The system itself considers the possibility of overflowing the ultimate state of joy: absolute consciouness into a NEW time: warrantied. An alternate NEW market. A new beast to balance the schemes of power games within the capitalist framework. How are going to lower the weapons. Let’s pay attention here, war lords. Let’s cut to the chase. We know you deal with weapons to the active local compensated with the two things that move that market: blood thirst money.

Like a game that’s played by some

And then you got labor stories.

There you find completeness of an untold story.

The working class stories from NEWCAR: el Carmelo reconstituido de un vecino escritor de la calle Dante Alighieri. El pinche guey supo que tenía que ser una versión del Cardenal, del grandioso Manolo, el del Sevillano y del Delicias. Un pijoaparte de New América que subió directo a la montaña y se quedó allá meditar 99 días. Al día siguiente bajó por la ladera del monte sagrado de NEWCAR: el glorioso monte carmelo. ÉL monte sagrado de la mitología NEWbarcinoana.

El monte Carmelo es el monte sagrado por estar escondido. Es un monte secreto también. El descontrol de este espacio natural sería una violación para los derechos que tenemos los que habitamos el espacio colectivo de nuestros parques naturales. Mi sesgo conservacionista por venir de una pequeña cultura que entendió (maes síganme un toque y van a ver cómo vamos a ganar el mundial con esta vaina, sea por las circunstancias propias que el guión nos guía para retratar la abundancia del recogijo de nuestro bienestar elevado a la 99 potencia. ¿Viéras?

Y uno se lo imagina. Se lo dejan de tarea. Se los dejo de tarea. Póngase en situación. Ahí les va una publicación. Ahí le van 9. Ahí le van 99. Ahí le van 999. Ahí le van 9999. Ahí le van 99999. Ahí le van 999999. Ahí le van 9999999. Ahí le van 99999999. Ahí le van 999999999.

El posibilismo de la serie del nueve.

La denominada serie sagrada.

El autor decide sobre los determinantes simbólicos de la distopia que se nos ocurre pertienente. En el modelo escolar que para los nueve años te dan a la tarea de definir como mínimo nueve ensayos de dispotias distintas en un plazo holgado de nueve año. Nueve años de aprendizaje de una cuestión que podemos acabar en nueve días. Tener el tiempo suficiente para desplegar nuestro plan. Idearlo de tal manera que transformemos la sociedad que procuramos retratar en una ficción audivisual un poco autoreferente. Desde una perspectiva que no nos podemos permitir no evolucionar a otro pedo por completo.

No es ni mucho menos una artimaña exterior para resquebrajar el pinche desmadrito que se me traen bola de cabrones. No vengo aquí con chingaderas. Nos podemos decir las cosas a la cara. Y aquí, señores, señoras, niñas, niños, los que no se afilian a ninguna de las maneras que hasta ahora les había sido posible definir exactamente quién decidíamos ser una vez tenemos consciencia de la multiplicidad de estados de la naturaleza de los tradicionales, a lo más, dos maneras de ver las cosas. Y encima la obsesión recurrente y crónica de autodestrucción entre vecinos. El odio entre las tribus. Los pleitos de vecindad. El foco de las historias periféricas. Desde aquí les escribe este novel autor, autodenominado futbolartista por el interés de fusionarles. Al futbol y arte. Como si entendiera que es un juego pertinente para poner sobre el NEW tablero del juego social al que aspiror atraeros.

Un tema resuelto de su multiversalidad de disrupciones.

Las reglas de una sistematización desde las bases del pueblo reconvertido: por la idea de un emigrante que se asumió como local para venir desmontar el estatus quo con la versión más surrealista de lo que puedo rescatar de lo vivido aquí mis primeros 20 años de ese milenio. Como si desde los pueblos tempranos de un milenio pudiéramos dejar un mensaje para últimos veinte del fin de lo que será este milenio. Si todas esas generaciones pasaran. Si asumiéramos la elasticidad del tiempo en esas dimensiones. Y nos perdiéramos en ella. Ahogaramos en sus mares nuestros desasosiegos sin sentido. El arte de autoflagelarte y reconstituirte en el arte mismo de ser quien eres, y simplemente estar vivo, leyendo un buen libro, a pesar de la distopia. Siempre presente. La distopia del estatus quo al que ahora llamamos capitalismo de los últimos 200 años, como si nos hubiérmos dado cuenta de lo que se pretendió con aquello en la época en la que nuestros juniors decidieron emprender la faceta psicopática de la conquista de otros pueblos hermanos a los que en nuestra subnormalidad los consideramos con amplio cinismo: inferiores. El corazón henchido de unas 999999 mujeres que se consideran en las antipodas del feminismo porque consideran que es una artimaña bolivariana construida para venir a destruir su mundo de desperate wives de barrio de la clase de abolengo de los Madriles y sus extrarradios amplios como la mancha ancha. Ser capital. Así tal cual. Como es, con su gracia y ritmo julioiglesiano. Con esa sabiduría de Valle Inclán que corre por las venas de los que lo han leído. El resto podrían caer desplomados en un fenómeno paranormal, que no dudaría un alcalde con dos NEW pares de NEW cojones, pedir a un artista menor al que deseaba promocionar a la realización de la película en la que dicho alcalde de la NEW capital de este otro Reino NEWMAD, capital hispana de esta otredad. Cuna de la RAE. Los vargallosistas.

Las filas latinoaméricanas de vargallosistas enlistados para el frente de sus ejercitos infernales, esos aprendices del autor, en su multiversalidad de maneras que sus sagradas palabras nos ha dado pie a criticar. No se crea. Es fuego cruzado de una tendencia de algunos escritorcillos menos de la supuesta quesque izquierda que nos gobierna ahora en la transformación definitiva de lo que cretinos que fuimos en cierta parte de nuestra historia mexicana de éxito. Lo que nos habían vendido que éramos. Y lo que realmente somos. Lo chido de verdad. Lo que nos queda de habernos reconstituido hermandad. En nuestra infancia. En los setentas y los ochentas. Atentos los que allá vivimos. Alivianen sus pedos. Vamos de vuelta a nuestros pecados. Los que ni vemos. La violencia machista de nuestra sociedad así como la vivimos. Y ahora que entendemos que no mames panzón. Nos pasamos de verda. Las vergas por delante. Luego luego el chiste con el chile. El chile fuera. El chile dentro. Pica y pica. Más y más. En plan ¿qué hacés? Qué rico. Buscado con la normalidad con la que nos abrimos de piernas cuando la intención es mutua. La no violencia de la relación consentida. El bienestar de todas las mujeres sexualmente liberadas. De sí mismas. De esta dominación heteropatriarcal que denuncian. Y que implica su vida en sí: sus derechos. Como ante la dramática circunstancialidad de que me suceda a mí, a vos, a tu hija, a tu hermana, a tu amiga, a tu madre, a tu tía, a tu sobrina, a tu mujer, a tí, mujer, a quién esto Dios no quiera.

Una parte de nuestra cultura está constituido por un pilar que consideramos superior desde que ponemos más peso a lo religioso que a lo civil. Lo que tenemos como ciudadanos y lo que tenemos por nuestra afiliación a una creencia es sí. Una comunidad autoconstituida alrededor del funcionamiento de una orden. Una orden como doctrina social. Con nuestros valores y nuestros modelos de emprendimiento, en nuestras sedes del saber. Nuestro saber: en todos los niveles. La doctrina religiosa como parte de lo mismo que asocio con la escuela. Los nuestros. Estar dentro o fuera. No me importa la respuesta. Es parte del dogma: excluir a quien no cree.

Llamarles pecadores.

Apuntarles con el dedo.

Aunque vaya en contra de la metáfora que Jesús les dejó interpretada en el performance qu eacompasó con sus doce colegas masculinos. Y una nena. Magdalena y Jesús en un aire de seducción de mutuo acuerdo. Un evangelio apócrifo escrito por Golman Mohammed relata el elemento sagrado de esa experiencia social a la que ahora entendemos que Jesús también tuvo acceso, y no la patraña moralina que nos traía el último concilio vaticano y sus 9 predecesores. La contienda de la doctrina se puede practicar desde adentro, y eso fue en realidad lo que llevó a Francisco a petarla entre la curia: el entendimiento de la globalidad de la acción de la autocoordinación de los sistemas complejos sociales, más allá de las fronteras de las creencias que nosotros mismos retroalimentamos con nuestra pantomima de relación directa con Jesús, la virgen de la Macarena, bailando la canción, con un purito en la mano de unas hierbas sagradas que el hermano mayor de Jesús trajo y desveló en una anunciación el último día del peor fracaso cósmico de la grandeza omnipoderosa de nuestro patético Dios Padre. Te la mamaste, pa. En serio, esta vez se te fue la cabeza. Humanos culpando a Dios. Con un dedo que le apunta a los ojos. Y los ojos se ven. A sí mismos, y se amenazan de nuevo. Desde la mirda. Desde la fimeza del índice que transporta el lanzamiento de nuestro prejuicio de guerra beligerante. Guerra a guerra sin tregua.

Al que intente.

Anunciar la guerra como acto de paz.

La lógica de nuestra necesidad armada como un doble juego de nuestra doble moral alimentando el fuego de los beneficios sociales del tráfico de armas, las guerras, los holdings participados por industrias de armamento. Esa parte del PIB. El dinero A y B. En grandes números. Y su derrama social. El prejuicio de como terminar con el poder de los que lo ostentan. A qué países hay que irse. A qué nueva historia hay que seguir. Les propongo que a la nuestra. Que a nuestro puto aire. Ahora van a ver lo que el futbolarte puede generar, una vez que hemos vivido el año en el murió Maradona.

Y recordarlo sólo por eso. O por la lucha feminista. Las argentinas que lo llevaron a las cámaras y lo voto un pueblo libre reafirmando el deseo de una ley que nos una. Por haber pasado por ahí. Por el debate público de lo que implica la reconstitución de nuestros cuerpor libres de violencia machista. Los nuestros. El mío el primero. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. La iglesia católica también es responsable de ese pecado. El solapamiento de la cultura heteropatriarcal está viciada por la doble corresponsabilidad de los hombres frente a las mujeres. De la iglesia sobre las mujeres. Y sobre los niños a escondidas. Vandidos. Papis. Adultos que han visto lo que es vivirlo. Y haber de callarlo. De soportarlo. De no poder acusar a la autoridad en medio de su abuso. El abuso de los abusadores. En qué momento pensaron que ese era el camino. Lo penado. La responsabilidad de la reconfiguración moral de las mente libres de pecado de la comunidad. Los que tiran la primera piedra. A que no hay. Ya nadie queda. Iglesias vacías. España actual. Iglesias. Vacías. Vacía. Una dualidad de dos culturas en las las antipodas que definen muy bien lo Caín y Abel de nuestra españolidad a odio perpetuo.

El odio español.

Español, español, español.

Lo injusto que sería sólo apuntar a una de las subtribus de todo el reino, siendo estas bestias tan salvajes. Salvajadas reales.

Salvajadas reales.

Y mae, qué salvajada.

El nuevo reality tuanis.

Mae, al chile, nosotros ya ganamos. Desde hace pura vida de años que estamos ahí. En un nivel más sublime. En una vara más parecida a la salsa, que a la capacidad de lleguemos al ataque con un poco clase mezcla de nuestra cultura de la creación de juego, lo que hacía Jaffet, o Paté, o como aquél 10 tan fino de la Liga, como se llamaba el mae, me viene Arguedas, pero ese era Osquillar, aquél fulano tico que se casó con una mexicana. La otra historia de nuestra dualidad. Ticatalana.

La dualidad es mi pastor, nada me faltará.

La dualidad es mi pastor, sin piña.

Nueve. Mi uno más ni uno menos. Con un único número resuelvo el dilema matemático planteado. Escojo el nueve. Una vez haga este truco el mago ya no tiene manera de mantener la ilusión frente a una sociedad entera reconstituida: una vez pasada, entera, por el aro de ALLS.

El tren del mame

Si me quisiera subir en un medio de transporte en particular sería, sin duda, en el tren del mame. Ahí está lo que hay que ser, en el momento justo, ahora. ¿Qué más puede haber para un inverbe que pretende ser algo/alguien para los ojos de los demás? El mundo está atento a lo que se dice en el tren del mame, cojones.

No se crean nada. Ayer tuve todas las influencias literarias, musicales y vitales que puede abarcar una única persona en un sólo día. Empezando por Ulises. El de Joyce, claro está. No querría parecer ahora que soy capaz de narrar las historias de un viajero por el mediterraneo en busca de un porvenir que nunca llega, mientras se debe lidiar con Dioses varios, mounstruos mitológicos milenarios, el mar, la playa y los desencuentros con los que te topas cuando juntas a personas de todas las latitudes el puto planeta azul.

Ya sólo me faltaría meterme en el embolado de la física cuántica para hacer ver que la entiendo, primero, y luego para plagiar dos o tres metáforas de Carl Sagan, y hacer ver, coo si nada, que son propias. El tren del mame requiere este tipo de habilidades y no cualquiera posee la capacidad para subirse en él. Es un poco como el Hotel California.

Pero ahí se me está yendo la vena musical por el lado incorrecto del tren del mame. Mi tren del mame de ir por ahí iría a descarrilar en el barranco de la música sin sentido. Y te toparías con una horda de elfos y demás figuras mitológicas «modernas» jugando a ser el alter ego que defienden en su juego favorito en linea. Geimers pues. Ese tren del mame, de momento, lo dejamos pasar.

Es muy fuerte todo lo que se puede condensar en un día de un ser humano cualquiera. En el fondo para subirse en el tren del mame se necesita ser un don nadie. Alguien de barrio que pasa desapercibido por la vida. Con la capacidad de caminar por su ciudad y recorrerla todo lo que haga falta para estar en el meollo de su ciudad, sin necesidad de estar haciendo nada especialmente relevante o mediático previo al momento justo para despegar hacia el viaje definitivo de la aventura del héroe.

El tren del mame de James Joyce (ahora sí entro en materia, que se creían) radica en creer en la literatura antes de creer en cualquier otra cosa, y dedicarle a ella lo que se requiere para crear obras que se sostenienen en el aire por sí solas. Inclusive si en esa voluntad de subirse en el tren del mame se pierde la inteligibilidad de lectura de sus millones de esperanzados e insensatos lectores que se embarcan en el tren del mame de entrarle a un libro mítico como podría ser Ulises.

No llegué al tren del mame por voluntad playgroundiana de dejarme llevar por los trend setters de mi vida. En su día me subí al tren del mame de la innovación disruptiva y los planes estratégicos, y conseguí diluirme en un vórtice decadente que me llevó a los mismísimos límites de la desgracia. Estuve en el tren del mame de la miseria humana, aquella que sólo se puede imputar a uno mismo, incapaz de salir de ese barranco mientras no tenía voz para gritar nada más que señales disminuidas de mi inacabado personaje. Mi propio tren del mame me dejó tirado en la estación y partió para no volver nunca más.

Pero esto no va de intentar apuntarme al tren del mame de la desgracia. O más bien, del desgraciado. Ese tren del mame ya lo habité en su día. Y fue un tren del mame sumamente doloroso. Y no tuve la capacidad de llevarlo a ningún puerto valioso. Ni siquiera a un puerto apestoso. Todo el mame me lo comí. Me lo guisé y me lo comí. A lo mucho el tren del mame de aquél entonces me empachó, y con la gula me engordé, de manera enfermiza, de mi propia voluntad de mamador.

El tren del mame al que quiero subirme tiene pues componentes musicales, otros cuantos online, pero sobre todos una determinación inequívoca de asumirme en el directo. La capacida de transmitir un show que se despliega ante las cámaras de un tinglado que está pensado para que subsista en el tiempo. Como todos los zooms y demás eventos que se están llevando a cabo y que pueden desencadenar que el tren del mame se traslade por siempre a nuestra vida digital, sitio al que no querían llegar algunos antogonistas máximos del tren del mame. Sin embargo, el tren del mame pasa sólo una vez, y hay que tener la capacidad exacta para subirse en el adecuado.

Pero no se preocupen. Si usted es un fanático del tren del mame lo más probable es que ni siquiera lo sepa. Y que su manera de subirse al tren del mame está condicionada por su capacidad de asumirse como un borrego dentro de un rebaño. Que no está mal del todo. Lo que usted quiere en realidad es que el resto de los borregos le miren a usted. El tren del mame es una competición para ver quién entra antes al sitio en el que nos está encaminando el tren del mame del puto perro que obedece al amo: el pastor.

El Señor es mi pastor, nada me mamará.

Ese tren del mame tiene sus riesgos. Y sólo ha sido tocado de pasada para no dejar escapar esa posibilidad de subirse a ese apreciadísimo tren del mame que incerta el pene en el ojo ajeno.

No se me vaya a malinterpretar. El tren del mame de la claridad no es precisamente aquél que permite entender a James Joyce en su totalidad. Ni siquiera en su parcialidad. Lo cierto es que quizás nos queda tan lejos que tan sólo unos pocos llegan a la antesala de la oportunidad de subirse al tren del mame de la literatura. Y eso es un aberración social de nuestros días. La incapacidad de entendernos lectores, sin más, de cualquier tren de mame de cualquier sujeto con los cojones, y los ovarios, suficientes de subirse al tren del mame de los autores de libros. Los, y las, escritoras.

El tren del mame de las escritoras es exactamente el sitio al que quería llegar a parar. Así que sin más dilaciones, ahí lo tienen. No se puede pretender nada más insolente que tener la idea en solitario de alguien va a querer levantar un libro (que ya compró, ojo) para leer una historia que ha salida, completita, de mi desauciada cabeza. Me subí hace años al tren del mame de la locura, y desde entonces no he salido ni un minuto a la sanidad mental. El tren del mame de mi delirio me persigue insesantemente por las noches, o bien para matarme, o bien para forzarme a salir de la cama a escribir a intempestivas horas de la noche. Sobre qué, se preguntará el ávido lector. Pues eso, sobre nada en particular, y sobre todo. Sobre todo el tren del mame.

Ahora parece chiste fácil. Juegos de palabra para emular, sin fortuna, un ejercicio sencillo como plasmar tan sólo un día en la vida de un tipo normal que de pronto, de la nada, se embarca en el tren del mame. Esa es la máxima de las aventuras que acompaña a todo protagonista de una historia, en realidad. Y ese tren del mame quizás sea el mismo para todos los tipos normales que salen a buscar la aventura de su vida. Hoy precisamente. El tren del mame nos lleva a pensar que estamos en el presente que queremos vivir. Y por eso, hacemos los que nuestro llamado particular nos ha dictado: súbite a tu puto tren del mame. Ya.

Y vas y te subís.

Lo más heterodoxos de la lengua criticarán que de pronto les hable de tú y de pronto, sin intermediar, les hable de vos. Pensarán que hay algo mal en mi tren del mame literario. Y puede que tengan razón. Pero el tren del mame de iros a tomar por culo tiene esos niveles de libertad que te permiten asumirte como una estrella de rock and roll. El último y definitivo tren del mame superior.

Es a este tren del mame al que verdaderamente quería venir a parar. Escribir a las cuatro de la mañana es parte de un tren del mame paralelo. Eso tan sólo responde a la incapacidad de haber direccionado adecuadamente mis ímptetus literarios por los canales que el tren del mame del mundo editorial dicatan. Y esa consecuencia la absorbo como propia. Todavía estoy subido en el tren del mame de que mi obra no está lista. Quizás porque aspiro a que en el peor de los casos mis libros sean tan estrepitosos fracasos como Finnegans Wake y Ulises, juntos.

No lo digo yo. Eso sería haber asumido el tren del mame del plagio. Que tampoco vamos a venir a crucificar a nuestros compañeros y compañeras plagiadoras. Todas las asambleas y los comités de dirección tienen aquél individuo que repite, con otras palabras, y a veces ni eso, lo que tú acabas de decir hace unos segundos. El tren del mame de me gustan más tus ideas que las mías. Pero en realidad las ideas no son de nadie, dice otro. Y es verdad. Y no. Pero lo que importa es a dónde nos transportan esas ideas elementales que asumimos, por nuestra cuenta, o que transformamos en otra cosa tangible que podamos digerir. Es la creación, el texto, la consagración de trasladar el tren del mame que capturamos de algún impulso vital que percibimos, independientemente de la fuente exacta de dónde esta haya venido, y luego, acudimos a la ceremonía de la escritura para hacer de aquello, esto.

El tren del mame literario tiene una alegoría que cuelga de sí misma. La soledad del escritor es un oficio de quién se dedica a escribir. Y nada más. Luego hay otras esferas que envuelven esa liturgia. El tren del mame de los lectores, que pretende de entrada entretenerse con algo para construir una transformación inmediata de sí mismos. Algo que les lleve a otro sitio. Algo que les permita verse en el espejo. Asumise como Ulises. ¿Lima?

El tren del mame del escritor latinoamericano en la capital del reino es un viejo ejercicio de impostura al que se apuntan bastantes compatriotas que cruzan el charco para magnificar la estación final de su trayecto. No conforme con haber fracasado ya en su intento local por subirse en el tren del mame de la picardía local, ahora intentarán hacerle creer a otro pueblo, que son dignos de reconstruirse a sí mismos en directo. Ese tren del mame de la impostura viene precedida de un trabajo decidido por la forma literaria que están viendo ustedes entrar a su mente. Se trata de un ejercicio de prestidigitación que tuvo que venir de fuera para tener la soltura de subirse en el tren del mame que ningún niñato, o niñata, local habían sido capaces de asumir. El gran tren del mame superior.

Pues a ese tren del mame su subieron los personajes de los que hoy les vengo a hablar. Todo empezó por un tuit que vi hace un pard de días y que pregonaba la venida de una charla en directo que tendría lugar en El Sótano, la liberaría en Miguel Ángel de Quevedo, esquina, casi, con Universidad. Debo decir que esa esquina representa toda mi biografía como newdfiano. Los cuatro vientos podrían partir de esa rotonda y dibujar toda las cosmogonía de la gran capital urbana al sur de la ciudad. En ella, los coyotes bailan con la hegemonía con la que solían hacerlo antes de que los cazara, todos, el puto Hernán Cortés.

Quién sabe si valga la pena subirse al tren del mame de la ofensa de los gachupines frente a nuestra capital sagrada. Quién sabe si ese tren del mame está consagrado a estirar el máximo tren del mame de la víctima que prefiere serlo a subirse a otro tren del mame menos mamador. Sin que el acto en sí por el cual nos asumimos como víctimas eternas tenga que ser borrado del tren del mame de la memoria. Al revés, podemos hacer un tren del mame que permita que ambas cosas sucedan, inclusive si se quiere incoporar una dinámica grupal de desahogo como el tren del mame de los dos minutos de hate speech de 1984.

El protagonista de este día mamador que transcurrió por mi cabeza como una serie de pensamientos encadenados, y que ahora en la noche, aparecieron todos de repente, al mismo tiempo, en la lucidez onírica. Se trataba de una entrevista, de un evento, de una promoción literaria, de un directo musical, de una presentación de dos libros, y de una plática fresca. La música como hilo conductor, pero también los libros. Y la vida que involucra ir a conciertos. Y narrarlos. La experiencia del directo como un valor social superior. El tren del mame de la masa transformada por la música. No cualquier música. El rock and roll. El tren del mame de la música que importa. La música que trasciende. La música que nos habita. La música que nos interpela al acto más banal, o al más sagrado. O a ambas cosas, mientras seguimos planeando qué vamos a hacer con nuestra vida.

Bloom estaba por ahí dando vueltas. La ciudad, su día a día, mientras algo le rondaba por la cabeza. Una mujer. La suya. Y una infedilidad. La trama parece ser una historia común. Lo único es que justo es aquél día el que cabe en todos los días. Inclusive en días de pandemia. Pero ese día en particular son todos los días. Y todos los días son así de dublineses. Y así de universales. Como todos los días, miles de escritores se sientan a escribir historias para crear personajes que se decidan a trasformar su realidad, o que esta, a su manera, les sobrepase de una vez por todas, ese día en particular. Un día cualquiera.

Ayer fue un día cualquiera. Trabajo; lo justo. Impulso externos que se cuelan por el teléfono. Charlas a las que accedes por una liga que nos lleva a un directo, en su día, que quedó por siempre en las redes. Ahí está. Y lo consumí mientras seguía con las labores de creación de mi trabajo. La plática era entre dos autores de sendos libros de música. Ella, cuyo nombre no recuerdo en estos momentos, pero que cuyo libro son unas entrevistas con pilares del rock and roll mexicano, y cuyas historias crea un mapa de desolación del presente del rock mexicano, que sigue evocando el pasado de su construcción en el presente de lo que aquello fue. No hay más bandas recogiendo la batuta. Y nos parece que ya no habrá nada más, a no ser que el rock and roll mexicano se vuelva a reinventar.

@Charlifornication y @soymarianah hablando de la honestidad de sus respectivas obras literarias que versan sobre música. La honestidad de escribir respecto a la manera de vivir la música como un acto de superviviencia y afirmación. La música como una responsabilidad con una mirada crítica que no se para en acto de regocijarse en el tren del mame del crítico de arte hater. Evelinos de la música. No voy a entrar al tren del mame del juicio cruzado.

Una visión de una mujer que seduce a las estrellas del rock citándolos en una mezcalería para que le entreguen los secretos que le habría gustado a Paty Chapoy desvelar en el momento justo en el que la audiencia lo espera, para entonces ir a comerciales. Pero resulta que parece que es más bien un Juan José Orijel. Cuate, aquí hay tomate. Lo que parece haber removido esta asociación de pilares del rock mexicano es su propia decadencia. Y su diagnóstico tiene músicos cuya música puede llegar a transformarnos todavía. Lo bueno de la gente que se dedica a este tipo de relatos es que nos acerca a eso que queremos: la experiencia musical superior. Escuchar con consciencia. Como si la música nos fuera a dar una salida. O quizás, tan sólo un espejo.

Pero es aquí en donde el tren del mame llega a la estación final. En el mismo evento, se presenta el primer mítico toquín de un grupo de rock and roll mexicano que viene a dejarnos claro que el partido todavía no termina. El gran otro. Así se llama el grupo. El vocalista de la banda, Eduardo Rabasa, alias Lalaland, se subió hace veinte años al tren del mame de la edición de libros, cuando fundó, junto con otros cuantos mamadores, la mítica editorial sexto piso. Años después se subió en el tren del mame de la literatura, asumiéndose pues, como Joyce entonces, en un creyente de la literatura por la vía de quien cree poder explicar el mundo con una historia, tirando de todas las herramientas literarias que ha sido capaz de acumular en su esmerada labor de lector. Y con el tren del mame de editor a toda máquina. Por si fuera poco, su tren del mame también pasa por la estación del traductor, esa parte más sutil del mundo editorial que crea un vínculo entre dos lenguas para trasladar a los lectores de otra cultura, el magnitud exacta del gesto lingüistico de otra latitud. Pues Lalaland, no contento con haber transitado casi todos los trenes del mame, y habiendo escrito también sobre música, y la experiencia del directo, se ha subido al tren del mame más sublime: el de la estrella de rock. El gran otro, además, tiene a Jisus en el bajo, a «El banano» en la batería tracional, otro baterista (el gran otro debe hacer referencia a lo grande que es tener una banda con dos baterías) y un polifacético tecladista y baterista, al que también se suma la versatilidad de Lalaland para apuntarse al tren del mame de la guitarra acústica-eléctrica y al pianola mamadora, esas que soplan, como el Tacvbo hermano de Cara Dura.

El tren del mame de El gran otro llena el vacío que detectan los ponentes de la plática. En directo presenta en tres secciones sus primeras seis rolas. Cinco originales y un cover. El primer momento musical de El gran otro tiene unos fallos de sonidos que opacan la voz de Laland, que se excusa explicándonos que están en proceso de creación. La última vez que vi a Laland pude escucharlo, por primera vez, ensallar en directo en un estudio cerca del parque hundido. En aquél momento eran covers. Y sonaba bien. La energía estaba ahí. El trance también. La estrella de rock necesita que su música transmita lo que su cuerpo representa. Lalaland ya había habitado con éxito todos aquellos trenes del mame que el mundo de la literatura le ofreció, tras apuntarse al tren del mame de estudiar dos carreras, ciencias políticas en la UNAM, y economía en el ITAM. Sólo por apuntarse al tren del mame de me la pela la educación superior. El tren del mame de la titulación lo sanjó con una tesis sobre poder y literatura en el que abordó a Orwell como eje de su pensamiento político-literario. El tren del mame de las distopias tampoco le es extraño: sus novelas lo son, y en parte, su vida también. Y la nuestra. Su música, ahora sí con letras propias, reflejan el precipicio al que nos enfrentamos mientras caemos a lo más profundo del vacío. El sitio oculto y lleno de vitalidad creadora en el que el tren del mame del despeñado aprovecha para ordeñar las letras de una catarsis reveladora.

El rock and roll mexicano está en vía muerta. El gran otro ha llegado, en el momento justo, para llenarnos de ese vacío.

El tren del mame ha llegado a su destino. Gracias por la compañía.

Silencio

Para mi el silencio no es una amenaza: es una virtud.

Hay que saber todo lo que le debemos al silencio. Mi hija de nueve años, Mile, me lo pide. Ella es adorable y será lo que decida ser. Es un privilegio de los que pueden soñar. Y yo se lo quiero dar.

Yo lo tuve. A mí me lo dieron. Mi familia. Mis papás. Pero todos primos, mis tías, mis tíos, mis abuelos, hasta los que nunca conocí, y la parte de la familia que nunca conocí. La familia que no nos enseñan. La familia de las andanzas del abuelo. A ver si vamos a entender lo que es el heteropatriarcado con una historia familiar. Por qué no. Aquí les va mía.

Cuando yo tenía la edad de Mila me llevaron a conocer a la hermana de mi papá, de la otra mujer de mi abuelo. Era algo que en la familia no se hablaba. Tanto que más de la mitad de mis hermanos nunca la visitaron, ni la conocieron. Mi padre, en cambio, sí. Y fuimos a su casa a visitarla, en una zona humilde de San José. O sería Alajuela. O sería Heredia. O sería Cartgo. Pare de contar. Ya no hay más urbanidá.

Salta Escazú con sus nueve brujas celestiales, encabezadas por nuestra luz constante: Lita. Vanessa le siguió al vuelo. María se deslizó en su escoba equipada con sprays para graffitear la sombras de esta ciudad.

This is the end.

There is no story. I could have gone that way. But you are not telling this story. Not anyone else. It’s been a long time since I was recognized with what I meant. But I never win. Because what I want they tell I can’t have. It was fair competition. Someone much better than me won. A team that developed a blockchain way of keeping you connected with any hospital you encounter while you are migrating. Indian, malasyan and trully remarkable minds of our time. This one guy only had his bearded photograph in his videoconference thingy. The webinar, I mean. No disrespect. Especially not to the organizers. They did a great job. I am made for those things. I nailed it. I just didn’t show you guys what it was. Because also, you wouldn’t care, common. You’ve never cared. My shit just doesn’t reach the massive amount of emmergence a complex system needs. So it starts with a spark. And I know that triggers a smyle. But common, isn’t that the only way.

I believe in the emmergence of the social complex system so I went for that. That is always my call. I always dream one day will happen. I am just keeping quite, you know. That Elizondo I am. Only Elizondo people know how to go about life with such a pace. The pace of your heart staring at water passing you down from the bridge. They are troubled; not me.

I am totally fine. I’m pretty darn happy that we won 2nd runner up. I mean common. It was a hackaton that had people from all over the world competing with ideas that were already in place. And I was called in this week with an email, as they now do, and invited me and my most antique collegue in AQUAS, at the Innovation and Futurism Center, as we are now called. This is learning institution as I know it. The system must look like what happens inside this place. I can tell. I been in places. I only like being and playing with these fellow that I can now proudly call: COLEGAS.

Mi colega Uxío estaba sentado en la sala de espera del edificio público de Roc Boronat. Llevaba una mascarilla negra, o quizás era su camisa de manga corta la que era negra, y la mascarilla convencional. También estaba Esther, pero al llegar le pregunté –¿Tü eres María– a lo que dijo extrañada –Fue lo mismo que me preguntó él. Él rió para sus adentros una risa libre de juicio al estar protegida por su mascarilla de tres capas. Tricapa, le dicen. Su nombre: Uxío.

Uxío es el primer miembro de nuestro equipo. No tuve más tiempo de rellenar el campo en que nos habíamos de presentar. Habría explicado esta historia porque entramos a la agencia el mismo día: el uno de septiembre de 2020. En medio de la pandemia, tanto él como yo, encontramos un curro. En realidad se trata de un curro abierto a concurso y que nos presentamos no sé cuántos. No te dicen. Pero ahí estábamos unos cuantos que buscamos curro en estos día de pandemia.

María llegó más tarde. Le explicamos nuestra equivocación con Esther. Ella estaba entrando este mismo día, a la unidad de Gestión del Talento de la empresa, lo que antes se conocía como recursos humanos. Su trabajo era para mejorar las condiciones de la empresa. El nuestro para liderar unos proyectos en el participábamos desde el área de Innovación y Prospectiva. Aún me tienen me tienen que explicar lo que significa «Prospectiva». Pero yo estoy encantado. Se traba de volver a trabajar. Recuperar la dignidad de ser algo. Algo que además recibe un cheque a final de mes. No es trivial. Yo lo sé. No había tenido uno así desde 2010. Diez años duran las vacas flacas. Eso me duró a mí. Y ahora saco la cabez por primera vez. Respiro fuera del agua. Como aquellos primeros ancestros. ¿Lo entiendes?

—¿Qué?

—La metafora, pendejo.

—¿Cuál?

—No te hagas g:uey.

—¿Eso que pinche es?

—¿Qué g:uey?

—¿No te hagas pendejo?

—¿QUÉ g:uey?

—Mira cabrón…

—¿Qué traes?

—Ya párale a tu mamada…

—Bien que te gusta…

—Encima, puto…

—Pero mira cómo tentra.

—Ay, no… mámes… pares…

—No qué no, puto…

—Cállate y sigue cogiéndome, desgraciado…

—Ay que sí te gusta, sucia…

—Qué rico, neta…

—Ah sí, pendejo… ¿así pendejo?

—ASÏ

—Oh, hijo, nomames, ahora sí vas a ver…

—Ya veo el cielo rojo…

—Cielo rojo…

Los mariachis se arrancaron. No había sido fácil llegar a la esquina habiendo de burlar todas la normas para grabar en la ciudad. Pero resulta que era mi profesión. A mí me tienen para esto. Ser feedbackloopper es lo que tiene. Pero yo no estaba ahí representado tan sólo a mi oficina. Representaba el proyecto que llevamos y nuestro mood para asumir en cambio del sistema en nuestra sociedad. Hemos venido proponiendo cosas de este estilo en el pasado, y ahora nos presentamos a asumir el reto de cambiarlo todo de una vez. Así sin más. Participando en el teatrito. Todos estos eventos son teatritos que se deben amenizar con la correcta mezcla de personas. Y en este caso, el destino me trajo aquí. Y me rifé con mi banda hasta el final. Y contestamos la pregunta.

El otro secuás al que recluté para este show se trata de nada y nada menos que el más ilustre compañero con el que he cabalgado por los confines del pensamiento para darle vuelta a la tortilla. La vuelta de la tortilla es el gesto más sublime de este país, y se realiza sobre todo, en las cocinas de pisos en la ciudad, y en los pueblos de todo el estado, desde Gibraltar hasta Elizondo.

Reto: dibuja una pinche línea más chingona que Elizondo-Gibraltar en el mapa de nuestro país.

Nomás ganarán las nueve propuestas más chidas.

España respondió.

De alguna manera siempre lo hace.

Pese a todo.

Sabemos muy bien de dónde venimos.

Todos fuimos franquistas mientras Franco vivió.

Piénselo.

I’d like to solve the riddle, I said.

La vida es exactamente como tú lo ves, y todo lo contraro. Las antípodas no existirían si tu polaridad opuesta. No habría rayos magnéticos.

El sexismo subterráneo.

La omisión de la voces de las voces de las mujeres no llegan. Tabús para los machos. La crítica machista.

La autoficción es una cosa vieja. La autoreferencialidad se vuelve el contexto fundamental de lo que está haciendo. Aniel Naoug. Cosas de su infancia, de la relación de sus padres, sus peleas con sus padres, sus primeras relaciones sexuales. Los sitios en los que me convertían en objetos sexuales. Manoseado. Virgenes nos gustan. Las mujeres en los años sesanta tenían que llegar vírgenes al matrimonio. La píldora llegó a finales de los 70’s. El aborto era prohibido. A las mujeres las metían a la cárcel. Le tiene terror a su padre. A lo que pueda decir. Consigue que una mujer le haga el aborto, que acaba en el hospital. En el hospital la tratan como una degenerada por haber tenido un aborto. Franceas: Simon de Beuvoir, Jean Bobo, política, arte, cine, la religión… tenemos derecho a abortar. Yo me hice abortar. Simone Vile: ministra de la salud pública. Decreto que permitiera el aborto. Francia liderando la revolución.

En USA se persigue el aborto. Se mata a los médicos y enfermeras que lo tratan. Ginsburg sustituida por una mujer que no acepta ni el aborto ni el matrimonio homosexual. Puede obligar a que el aborto se retroceda. Bolivia, Argentina, Chile, estados de la República Mexicana. El aborto inmoral y castigado por la ley. Hay que seguir peleando. ¿Por qué nos siguen matando? Por violarlas y torturarlas. Violencia real. El miedo de que las mujeres adquieran la carta de igualdad. El género masculino. Los hombres que no lo aceptan. Ay, es una afrenta. Pobres hombres ofendidos.

Intolerancia de las mujeres hacia lo que piensa el feminismo. Ningún tipo de fanatismo es valioso. Nos lleva al facismo. Entiendo la cólera femenina. No permitir que nos dejen ser iguales. En todo tipo de derechos. Entiendo los destrozos, las palabras groceras, las pintas. No las justifico, pero las entiendo. Mi generación, las de Margo, fuimos pioneras. Ahora se ha llegado aquí.

¿Cómo los hombres han propiciado las guerras?

El fascismo ha sido propiciado por los hombres.

El feminismo intentando que Inglaterra no entrara a la guerra. Imposible con el avance del fascismo. Era imposible no hacer un contrataque. Las mujeres deberían hacer lo que dicen Virgina Wolf para evitar ir a la guerra. Flush.

Tomar clases secundarias. No las oficiales.

La importancia de mis mujeres.

Mi madre. Mis tres hermanas.

Jacob. El hermano mayor.

Orlando. Mujer que cambia de sexo. Cambia de épocas. De edad media a siglo XX. Tiempos, climas, sexos.

Sus diarios son increibles. Las cartas son increibles. Se suicidó en 1941. Su marido, Leonard Wolf, se dedicó los 25 años de su vida a juntar todo el material que Virgina Woolf había dejado en su habitación. Libros enteros de correspondencia. La prodigalidad aluscinante.

Leerla ahora es muy importante y útil. Amena y deliciosa. Y muy profunda.

Ya me perdí. Otra vez. Y no seguí por el camino adecuado.

Me fui a otro sitio. El audio me guió.

Seguí la pista por el sur del Bronx. Y por Yucatán con Zoe Robledo. Escuché a Margo hablar de feminismo en México. Y me dio risa los hombres que sienten atacos por el feminismo. Como si les cuestionaran su virilidad. Y pasé por el Movimiento de Juventudes Cristianas. Y también por Black Sabbath mezcaldo con the Doors. Y funciona cabrón. Y tras eso acabé.

Epitafio de mi locura

Armando Gallo Pacheco

Fue un placer, mientras duró.

Armando Gallo Pacheco

Nunca más volvió. Un día, sin más, se esfumó. No se supo más de él. Así como vino, se fue. No supe reconocer de qué manera se había convertido en la persona que dominó la superviviencia en el límite del caos. Se trató de un hemisferio posterior a lo que aquí abajo nos deja rascar la subsistencia. Las rutas que me conectan con ese pasado están de alguna manera delineadas por una Vía Augusta engalanada por los sepulcros de pueblo llano que quedó en el camino desde entonces. Podría volver a él en cualquier momento, y él venir a mi, sin que esto disturbe a los muertos que yacen plácidamente en sus tumbas. Todos los caminos llevan a él. Él. Qué ser.

No se puede estar en dos sitios a la vez. Ni tampoco ser más de una persona en un mismo instante. Eso fue lo que nunca supo entender Armando Gallo Pacheco, que continuamente se desplegaba en varias dimensiones en las que se explayaba, normalmente en una única dirección que perseguía hasta encontrarse enfilado en una catarsis sin fin. Esa es la única virtud de su desenfadado proceso de estar: seguir.

No es trivial seguir un camino. Ni tampoco seguirse a uno mismo. Especialmente cuando se sabe que por el camino se van dejando cuerpos que no siguen, inhertes estatuas que prefieren congelarse en el tiempo que no está sujeto a la potencia de la ola que finalmente se condensa en un segundo de compresión en el que el tiempo rebota, y culmina la pieza.

El performance tiene una consecusión temporal presente. Se afirma mientras se despliega en un único acto. En su día supo que eso era lo que hacía, pero que no importaba desvelar a nadie más lo que él entendía como un todo. Y en ese discurso se perdió, una vez más, sin saber si había contado lo correcto, o escondido lo cabal. Y detrás de una cortina de humo, se fue perdiendo en sí mismo, sin ser capaz de lidiar con la estructura de lo brotaba sobre la superficie de lo aparentemente real. La vida siguió su curso, y él, su obra. Y nunca había de acabar, salvo que el tiempo y el espacio conjuraran por encontrarle una temporalidad propia en la que quedara reflejado su ser. No tenía claro qué forma tendría, ya que al final de cuentas, la única manera de existir sería a partir de la circunvalación espacial dentro de la red neuronal del otro, conectada a un circuito circular que reconecta al ser con su circunstancialidad dual, uno, y todo: ALLS.

Él sabía que la perpetuidad con la que comulgaba no podía pervivir para siempre. Al menos no en este espacio-tiempo. La arquitectura de su discurso le llevaba a recorrer todos los estados de la naturaleza que había habitado en algún momento de su entelequia. De haber existido su recorrido neuronal estaba ahí. Aquí. Ahí y aquí. Mente y ser. Esas dualidades desplegadas a partir de los espejos que se crean al pensar. Una chispa electrica diminuta que alumbra un hilo de nuestra conectividad neuronal que no había sido utilizado en el pasado para nada. Ese hilo, leído, reconecta ese instante. Ese momento permite que el ser, o la red neuronal, se califique a sí misma, a partir de una etiqueta. Esa etiqueta, de alguna manera, es el significante de ese preciso momento, al menos para quién la define.

No olvidemos lo que somos. No olvidemos por qué estamos aquí. El camino no está escrito en ningún libro. Ni siquiera en los de texto. Las reglas con las que convivimos mutan más que nunca, dejándonos sin la estabilidad que nos brindaba la pulcra sociedad basada en la moral religiosa. Ni tampoco las leyes que nos enmarcan en un contrato social que nos permite a ser todos iguales ante la Ley, ama y dueña de todo. La ley y los suyos, como el rey y su corte. Las cortes. El pueblo en las cortes. El parlamento. Y el pueblo, con su rey puesto, el presidente, que emanan de sí mismo. La política, tan vilipendiada, es a su vez, la única salida. Pero no así su forma. En ese sentido todo es maleable. No obstante algunas estructuras de nuestro modelo actual son inelásticas. Ante la presión de rotación o traslación, quiebran. Y con ellas, las columnas vertebrales de nuestro mundo se tambalean como el imperio romano, y sus ciudades.

Al loro, que no estamos tan mal. Siempre puede volver aquél e intentar de nuevo aquello que un día vivimos. Y eso, tentación y/o desgracia, es nuestra espada de damocles.

Armando Gallo se dio cuenta de todas estas cosas, y por eso, estuvo presente, levantó la voz, escribió 999 caminos, y se fue como el viento que se llevó a Tara. No fue el fuego, sino el viento. El modelo del sur, desvirtuado una vez más, por el pecado nunca redimido de su esclavo pasado. La trampa estaba ahí, en ese agujero negro que yacía delante de él. No era un precipicio, sino un simple agujero negro. Y estaba ahí delante: as su pies. Así que tomó la decisión más dificil de su vida: caminar. Y se fue.

Algunos piensan que ahí sigue. En una paradoja del tiempo y el espacio. Quizás en un gusano temporal que lo conectará de vuelta en otro momento de la historia. Quizás la historia terminó cuando él se fue. No se sabe. Pero algo permanece. Su leyenda. Su presencia. Su ilusión. Quizás tan sólo queda un culto superpuesto sobre lo que él explicó que ya nadie tiene en cuenta, al tener encima una metaestructura posterior que lo ha acaparado todo, sin dejar espacio para el movimiento, justo al contrario de lo que en su día promulgó con su voz.

Hemos perdido un personaje, pero a cambio, ha nacido un mito. Quizás detrás de todo lo que permanece intacto es el ritual con el cual Armando Gallo Pacheco encontró la vía para afirmarse a sí mismo. Quizás ese sea el único camino tangible. Lo inasible está más cerca de lo que pensamos. Un salto al vacío y reconectamos nuestro ser con la presencia continua de un palpitar eterno.

ALLS

El día dos del movimiento

Han pasado minutos del nuevo día; seis, a penas. Y ya siento que todo cambió. Quizás es una situación muy personal. No cabe hablar de un cambio global, y mucho menos, de una emergencia colectiva. Menos todavía si no he sido capaz de publicar mi post del primer día. ¿Por qué sigo en la sombra? Porque sigo en la sombra. Lo se, no lo discuto, pero no lo entiendo. O peor, me rebasa, sin que pueda responder a dicha contradicción. Mi acción y mi voluntad parecen estar alineadas al movimiento, pero algo me ata, todavía, a la inmovilidad del no-ser.

¿Ser o no ser? La pregunta es válida. Inclusive si no eres hijo de rey. Inclusive si tu padre conspiró para matar a su hermano. Inclusive sin te sientes en medio de una pantomima tan grande que ya has sido juzgado, una y casi mil veces, por el pueblo que debe apoyarte en tu ascenso a los cielos. Cielos que por otra parte, están limpios, o nublados, en este mismo instante, descargando con furia la poca agua que caerá este mes de septiembre.

Septiembre es un mes triplemente patrio. Es muy extraño. Mis tres patrias celebran su día en septiembre. Costa Rica, el 15 de septiembre. Ese mismo día, a la media noche, entre el 15 y el 16 se consagra el grito de la independencia de México. Hidalgo, contigo empezó todo. Un cura, quién se iba a decir a Rouco Varela, empezaría la revuelta que valdría para una independencia de gran parte de las colonias en la Nueva España. Las Américas, según la visión peninsular de lo que representa el colonialismo de un pueblo de blancos hablantes de español. Nada de gallego, euskera o catalán. En la colonía lo que se exportó fue la lengua y la cruz. Y con eso valió. Y de vuelta, como nos recuerda VOX, se trajo la patata y se dio de comer a Europa, muerta de hambre, todavía flipando con la edad media, la peste y el oscurantismo que se vendría después, cuando la gran institución española por autonomasia llegara a su cuota más alta de poder celestial: la sagrada Inquisición Española.

Poco se le hace fiesta a las tradiciones abortadas en el pasado. Como si un día se abolieran los toros y nadie más nunca se acordara de aquellos días de fiesta en las Ventas, chulapos por dorquier, o por la Maestranza, con señoritos andaluces engalanando la corrida de una manada que no peca, nunca, de falta de bravura. Quizás los españoles requieran otro tipo de alegorías para poder ensalzar sus egos marchitos por la escasez sexual de su condición de alfa. El hueco del que sale un español besando a la muerte mientras escucha la cabra dictar su próxima faena, como un verso de trap que se cuela en el extrarrio de un pensamiento sincero de la última masculinidad que quedó libre de tirar aquella piedra. Lo cierto es que Jesús se presentó entonces, ante el pobre chaval, sobrecogido por las dudas, las mismas que tentaron a su hombre en el desierto, y como hermano, le tomó de la mano y juntos desatoraron una contractura interior que finalmente se relajó con el soplo divino de un milagro. La sexualidad española necesita un poco más de homoherotismo para dejar al macho alfa depilado ante el espejo, seguro de sí mismo, de su grandeza como bestia, para el deleite de sus colegas, que ya no tienen miedo, ni apremio, de mostrar libres en público sus erecciones.

—Pero… ¿esto qué es?

—¿Sabes lo que te quiero decir?

—Más claro, azucar.

—¿Comor?

—Lo que has oido. No te hagas el mustio. Que bien que habías esperado este momento, tonturrón.

—Pero ¿de qué me estás hablando?

—Anda,… no te hagas el estrecho… no te va.

—Como me toques…

—Anda… ¿pero qué tenemos aquí?

—…¿qué me has hecho?

—¿Yo? Nada… si parece que tiene vida propia…

—Me has hechizado… ¡comunista!

—Si esto te canto un cara al sol…

—Pero ¿qué haces, joder?…

—…

—…

—…

—…no pares…anda que…oh…

—…

—Jo-der…sigue…

—…

—…sigue

—…

—…no pares…

—…

—Sigue…sigue

—…

ALLS

Ni fiscismi ni intifiscismi…mimimi

La camiseta del candidato fue la primera victoria de la alternativa surrealista en las antípodas del estatus quo el día del debate presidencial en las elecciones de otoño. No se podía preveer que los tiros irían por aquí dos días antes de que se organizara el debate televisado a todo el país. Los partidos tradicionales arengaban a sus parroquias con los mismos eslogans y lemas de campaña que han ido repitiendo campaña a campaña durante los primeros 45 años de la democracia. Era el momento de un cambio sustancial en las reglas del juego, o más bien, era el momento necesario para instaurar el nuevo juego: NEW.

El partido de Golman Elizondo Pacheco tenía un plan que se conjugaba en un nuevo idioma, un nuevo estado y un nuevo modelo social: NEW. NEW, ene, e, doble u. Eran tres palabras que se leían así: niu. Así de fácil. Así de complejo. Así de simple. Así de utópico.

Toda campaña se construye sobre una única idea: cambio. Todos los partidos han hecho la misma campaña. Una detrás de otra. Y el sistema se ha visto beneficiado/perjudicado por el mecanismo mediante el cuál los ciudadanos simplemente ya no prestan atención al plan que se propone de gobierno. Lo que interesa, sobre todo, es la naturaleza humana en una contienda a guante limpio frente a los némesis sociales que cada uno de los partidos representa. La democracia había demostrado ser una foto muy bien trazada de cada una de las sociedades que enarbolaban la posibilidad de ser/estar en una nación distina al resto de las naciones. Los estados nación nos habían otorgado la titularidad humana suscrita a un tipo de gobierno, que nosotros mismos, o nuestros antepasados, habían confeccionado en un libro sagrado inmaculado: la constitución.

Si nos detenemos a pensar hay al menos 198 libros sagrados de este tipo. 188 constituciones que repesentan todas las maneras de ser el mundo, con sus más y sus menos, con sus derechos y obligaciones. Todos estos libros, en el fondo, parten de no más de 9 libros sagrados iniciáticos que sentaron las bases para que el resto de los estados se sentaran a plagiar dichos libros sagrados. Cartas magnas. Ámonos. Qué bonito. Somos la repolla.

Cada nación estado piensa lo más alto de sí mismos. Y por eso que tenemos la necesidad de refrendar nuestro deber patriótico cada vez que se nos convoca a las urnas. Y lo hacemos con la alegría con la que el más catalán de los insolente, don Pepe Rubianes, anotaba que los trabajadores iban a trabajar cada día por la mañana en el metro o el autobus. Esa cara de ilusión es la que nos queda cuando nos convocan a unas elecciones más en las que decidimos a quién le damos la llave de mando de nuestro trastocado sistema.

En en el minuto cero del debate, la camiseta del candidato Golman, había ganado a las redes para siempre. #nifiscisminifiminismimimimi

Eterno confinamiento

De pronto no sale nadie a la calle. La idea no es nueva. Pero eso no es lo peor. Lo peor es que no es vieja. No se hace vieja, pues. Sigue aquí presente. Es la actualidad de nuestra vida en pausa. Y mientras tanto nos preguntamos qué es la vida, sino aquello que vivíamos. O quizás esto, en dónde ya estamos a la merced de las conspiraciones más ridículas de la historia, impulsadas por las mentes más diminutas de la barriada.

La vida en sociedad está en manos de nuestros políticos y de la economía. Los narradores de la actualidad nos pintan las cosas como creen que son, o bien, como mejor se vende un bacalao que da igual si existe o no. No hay más realidad que la que la gente replica con temor en las redes sociales. El tiempo se ha disuelto, y lo único entero que queda es la paranoía.

Los lazos fraternales con los seres humanos se han debilitado, al tiempo que se han destrozado todos los canales de prosperidad de un plan global para el bienestar y el desarrollo. La agenda universal está plagada de virus que se infiltran con troyanos que pretenden espiarnos a toda costa, en todo momento, con ningún propósito en particular, y todos en general. La vida pues se ha convertido en una bazofia de historias nimias que dan pena leer. Los opinadores son más célebres, en este nuevo contexto, que los escritores con cara y ojos. Ya nadie tiene cara. Puras banderas.

La tela ha vuelto. La tenemos en la cara. Ya sabemos lo que representan los vecinos con su presencia o con su ausencia en un balcón. Nos queda la duda de lo que será esto cuando todo cambié. Lo que sigue no está escrito, pero quienes tienen el control tienen dos ideas centrales peligrosas. Y ninguna de ellas persigue un bien común, más allá de la acumulación del poder, por vicio. Porque el poder se ha colocado en un sitio en el que ya no nos gusta lo que sale representado por el pueblo. Y el pueblo, ajeno a la verdad, se tira a la contienda con los ojos vendados para asomarse a la ignoracia compartida que se despliega en plaza pública como quien mira a los ojos a un toro de lidia.

La tradición muere y el porvenir ha suplantado el futuro con una especie de régimen eterno del 78. No hay acuerdo ni pactos. Ni siquiera queda estado para repartir. No queda impulso vital que nos permita seguir siendo lo que un día fuimos, porque todo eso ha quedado enterrado en las tierras de regadío abandonadas en el campo vacío. Montañas desoladas con paseantes que no quieren aire fresco, ni veredas, ni estar aquí. La voluntad más grande es la de marchar de aquí. Pero no hay a dónde ir. El despojo de lo que un día fue se utiliza como grieta para espantar la noción absurda de un porvenir sostenible de una hipotética economía circular. Nunca fue cierto nada. Y ahora, de cara al cambio, tampoco el pasado encuentra sustancia en lo que nos queda de razón. No quedan neuronas buenas. Las hemos dejado atrás en la pandemia. Se nos escapa lo poco que se cuela por las alcantarillas. Allá, el el submundo, se entierra un tiempo que no será nunca más lo que un día pareció ser. Y enterrados estaremos unidos en la perpetuidad de lo que nunca fuimos. Nos perdimos en un pasillo eterno de paso doble, mientras el tango que salía de los megáfonos nos anunciaba el final de un sufrimiento que se estiraba sin fin entre la angustia compartida con la persona más cercana a dos metros de distancia. La corrida seguía su tercio sin que nadie permitiera que volteáramos a otro escneario. No quedaban más permisos ni grados de libertad en la conciencia que se esfumó con el último luthier.

No hay más baile que escuchar mientras se pierde la conciencia de quien uno es en medio de una playa cuya arena ha sido sustituida por espinas. Los faquires han tenido su verano con la cama de espinas que se tiende entre la toalla y el baño. Al sumergirnos en su inmensidad, tras el calvario de las espinas, nos encontramos con el chapopote y las miserias que flotan a su alrededor, que nos dejan la piel lisa, y en aparencia nos queda un piel más tersa y brillante. Lo que prometían los cosméticos ahora lo tenemos a nuestro alcance, como el maná de un tiempo de reconstrucción facial. Nuestro gesto de alegría mutó al anhelo eterno del final. Pero esto ya no se le espera. El rey ha dispuesto sus recursos para que la caridad esté presente fuera de palacio por la gracia eterna de los nobles, que no han perdido ni un segundo administrando las migajas de lo que donarán el domingo al salir de misa tras el sermón que satanás pronunciará en el púlpito de la columna montado en el toro alado ante la mirada resentida del toro alado.

La comunión de la diversidad se fundió en un pozo que excabó el último recurso que una multinacional expropió de los últimos dueños legítimos de la propiedad. La Tierra ya no tiene vuelta a la normalidad. Nos estancamos en la cárcel de nuestra vanidad. No supimos cuándo nos engañaron por última vez. Ni tampoco recordamos la primera. Lo que es cierto es que ya no queda fe en ningún sitio. Ni dioses que asistan prestos a la plegaria de los santos inocentes. No hay niños, ni niñas en el alfabeto. La posteridad tiene fecha de caducidad. Hemos decidido abandonar el barco mientra los músicos mantienen esclavizados a sus instrumentos ante el desplome matutino de la bolsa. Los ecos de la entrada de los jinetes se retransmite por las redes sociales con los memes de sus caras de verdad. Cada facción ha elegido los sospechosos habituales de nuestra percepción, cada vez más precisa, de nuestra última neurona. El último sitio seguro en el que finalmente encontramos la paz.

La persecusión no cesa. El tiempo en pausa nos obliga a consumir cualquier basura que se presente en un timeline que nos posee. No tenemos tiempo para contrastar. Ni siquiera lo deaseamos. Ya ni vemos quién lo manda. Si asusta cuenta. Todo por ceder a nuestro impulso de que todo esto termine. Hay un movimiento que alimenta la ilusión de que todo esto que un día fuimos volverá. Que recuperaremos la gloria de tiempos pasados. Un pretérito perfecto. La sombra de lo que un día fuimos. Algo que nos permita arrastrarnos de vuelta a nuestras complicidades con los añorados amos. La salvaje situación de los temporeros que encima ahora se quejan de que les demos la oportunidad de sacar la cabeza de las aguas negras mentales que los cortejan. El olor intenso de los restos de pescados dejados al sol para ambientar el desconsuelo funciona a las mil maravillas y atrae todo tipo de criaturas, desde zopilotes venidos desde África hasta larvas novicias que se estrenan en la luz para asombro de los chiquillos que relamen el suelo con su inocencia socavada.

Si acaso no quedan ganas de entretenernos con el último augurio de un centauro que se ha puesto a escribir, o replicar, la misa del domingo del Belcebú. Los mensajes son muy parecidos entre sí en todas las barriadas. La consigna viene del altísimo que tiene todo tan claro que decidió ponerlo todo, esta vez, en memes que reflejan con transparencia aquello que debía ser combatido. El comunismo no tendrá ni un respiro en el contexto decimonónico de la revuela apocalíptica. Los tiempos de disfraces sociales y máscaras virtuales se ha convertido desgraciadamente en el vulgar esfuerzo por escoger un filtro que nos oculte, a nosotros mismos, quien realmente somos. Hace tiempo que lo olvidamos, de tan bien elegimos los impulsos de tiempos esclavizados de un amanecer desprovisto de risas. El humor quedó sepultado tras las sentencias concatenadas de los controladores de la moral. El espacio de recogida de las almas se materializó en las nuevas estatuas que se erigieron para nublar nuestra cultura. No hubo sitio para nada más. Nunca más nadie confió. Finalmente sucumbimos al zumbido de la luz. Nos fuimos directo al matadero. El flautista nos lo advirtió. Algo sabría.


Golman llevaba cuarenta años de cuarentena. No se había presentado aún a la contienda. Había decidido esperar hasta entender por completo las consecuencias de sus elecciones particulares. No sabía cuál de todos los juegos debía preceder en su narrativa reconsturctora. Siempre cabía la duda. Dudar más siempre ha sido la manera que encontrar nuevos perfiles sobre los que dibujar el último mapa. Sus libretas le habían proporcionado todos los ejercicios necesarios, los 99, para estar preparado para un único despliegue definitivo de su revelación descomunal. El presente, finalmente, había llegado aquí para quedarse—pensó.

Vivir en el presente tiene varias implicaciones. No sabemos si esto durará más allá de esta mañana. Como el trabajo. Ya hace tiempo que dejamos de creer que esta será la falacia sobre la cuál podremos reestablecer el sentido de nuestra existencia. Se destruyó el cielo que sostenía nuestra fragilidad, y de pronto, sin esperarlo ni buscarlo, estamos en medio de la escena que despliega las trombas de un alud que se aproximan a mi entierro. El tiempo de un inmortal que baja a la vida de los mortales está marcado por su intrascendencia en nuestros términos finitos. Ni siquiera Jesús podía confiar que estaría ahí por siempre, sino que debía volcarse sobre los sucesos que se fueran dando para el devenir resultante de su performance de reconversión. Los hechos hablan de sus andares por el reducido mundo que pudo recorrer a pie. La dimensió de su mensaje debía constar como metáfora para que fuera más elocuente que la fuerza acumulada de los tiempos. La normalidad siempre está en la tranquila siesta que el león se permite en la sabana mientras todo sigue igual. No hay contienda sin la pulsión de un mesías que pretenda poner todo patas parriba.

La rebelión pues seduce las mentes de nuestros detractores. Cualquiera que esté en la cima tendrá un sequito de conspiradores en búsqueda del poder. El proceso de sostener los intereses de quienes ganas a pesar de la farsa que decidamos encumbrar. Lo mismo da, a no ser que nos esforcemos por encontrar un balance sobre las desigualdades sistémicas de todos los tiempos, hasta el inicio de los mismos. No econtraremos tiempo entonces para saber cómo actuar en sistema nuevo si debemos revisar todos los expedientes pendientes en los juzgados. Todos somos culpables de este desvario. Y también de la incapacidad de este sistema por presentar vías más frescas para matizar las diferencias y las injusticias, para vivir más allá de lo que nos pretenden vender, para saber estar a pesar de cualquier desajuste estructural del último plan que nos imaginamos posible, antes de la última debacle. Todo está a punto de caer. Y no nos queda fuerza para volver a empezar.

—¿Será este el momento?—Golman sopesó. Podría ser. Solo bastaba poner la máquina a andar. Darle un sentido a perspectiva desde la cuál el cambio se procura asimilable. Como nuestro respirar. Como fundirnos en un abrazo. Como despertar acompañado.

El día de la anunciación finalmente se desveló. Y por fin nos encontramos en la cuenta atrás. La reconstrucción social de una estructura mental que nos traspasa. Hay una puerta que cada uno debe traspasar por su propia cuenta. Y tras ella, todo. ALLS.

Tengo la sensación de…

…pertenecer a una oculta raza humana.

…estar en medio de la nada.

…perder una oportunidad invaluable.

…temer por mi propia vida.

…no dar el paso adecuado.

…estar inmovil en el lodo.

…no tener nada que aportar.

…no tener nada que decir.

…no poder más.

…asistir a un triste desenlace.

…formar parte de la nada.

…flotar en medio del espacio.

…silenciar las voces en mi mente.

…escuchar la tierra que me llama.

…hablar con otros espectros inmortales.

…leer justo lo que toca.

…leer menos de lo que debería.

…estar perdiendo el tiempo.

…oler una revuelta.

…estar a punto de llegar.

…sonar un poco cursi.

…repetir ideas ya dichas.

…repetirme más que el ajo.

…soñar más de lo debido.

…romper el molde en cada gesto.

…mamarmela continuamente.

…estar en el sitio en el que debo estar.

…sentirme inutil.

…fracasar continuamente otra vez.

…estirar la cuerda hasta el punto de romperse.

…luchar en vano conmigo mismo.

…esperar algo que nunca llega.

…saber que es imposible lo que quiero.

…arruinar la vida de los que quiero.

…no saber seguir por otro camino.

…todas las puertas se me cierran.

…que no hay camino alternativo.

…que es momento de algo nuevo.

…ya pensé lo que hay que hacer.

…ya lo dije alguna vez.

…perder el tren de aquél anhelo.

…no tener más que decir.

…no saber por dónde ir.

…no poder aguantar un día más.

…trascender a mi voluntad de actuar.

…contradecirme en cada paso que doy.

…acumular sin fin.

…escribir como un gesto simple inevitabe.

…desnudarme en cada texto.

…exhibir un estado que me altera.

…asustar con lo que hago.

…no llegar nunca a ningún sitio.

…no saber qué más hacer.

…no tener ningún sentido.

…no valer la pena.

…no escuchar lo sufiente.

…haberlo oido todo.

…no contender a nada más.

…estar en buen camino.

…estar errado.

…estar aburriendo.

…estar perdiendo.

…estar muriendo.

…estar viviendo.

…estar aislado.

…estar solo.

…estar aquí.

…estar atento.

…estar contento.

…estar consciente.

…estar presente.

…estar ausente.

…estar de vuelta.

…estar en paz.

…estar de más.

…tocar los huevos.

…aburrir con mis discursos.

…repeler a quién un día creyó en mí.

…no saber por donde ir.

…no buscar nada más.

…no tener necesidad.

…no tener validez.

…no poder participar.

…no tener control.

…poder marcar el gol.

…ser pieza clave para el título.

…pertenecer a la revolución.

…saber que es sueño.

…que esto es una ilusión.

…que la ficción es el camino.

…que nosotros somos el destino.

…no hay más allá a dónde ir.

…tan sólo hay que mirarnos al espejo.

…y respirar una vez más sin darnos cuenta.

…mirar adentro de mi cuerpo.

…sentir mis latidos atentamente.

…seguir el camino de mi destino.

…volver al sitio del que partí.

…nacer tras un parto natural.

…respirar por primera vez en la placenta.

…latir sin más.

…sentir la vida.

…sentir el ser.

…sentirme bien.

…escuchar a Dios.

…referirme a Adorno.

…volver atrás.

…fallar de nuevo.

…estar listo.

…volver al centro del campo.

…conseguirlo la próxima vez.

…estar atento al rival.

…saber que esta es la ocasión.

…fintar aquí que voy allá.

…estar de cara a portería.

…tener opciones de marcar.

…voy a ganar este último duelo.

…haber marcado un gol.

…sentir el grito de un estadio.

…fundirme en un todo pleno de gloria.

…ser euforia en un abrazo.

…no necesitar nada más.

…estar aquí tiene sentido.

…presente ante el ritual.

…necesitar el rival que nos contiende.

…aspirar un aire libre de violencia.

…asumir un tránsito a otro discurso.

…vivir en una trampa cíclica del mal.

…que está a punto de caer.

…estar más cerca de ese punto de no retorno.

…ser optimista en nuestra capacidad de realizar el traslado.

…estar a punto de transgredir la norma.

…tocar los huevos al status quo.

…volar a la chingada.

…marchar lo más lejos del presente.

…unir las voces del presente.

…que la masa anhela otra liturgia.

…que sin un juego nuevo no hay cambio.

…no necesitamos nada del pasado.

…que no pretendo dar lecciones.

…no puedo evitar sentir cierto asco hacía mi mismo.

…negarme el hecho de ser libre.

…no ser por temor a algo que no existe.

…saber lo vulnerables que ya somos.

…no tener salida ni perdón.

…no tener un juicio justo.

…adelantarme a los hechos.

…no querer el camino dibujado por mi voluntad.

…no merecer el privilegio..

…no asumirme en ese rol.

…no saber venderme.

…no poder ser un producto.

…no tener otra salida.

…no tener ni idea.

…no saber hacerlo.

…no querer sufrir.

…sufrir en vano.

…vivir bien y mal al mismo tiempo.

…alimentar las contradicciones de mis actos.

…ir en contra de mis palabras.

…boicotear la salida de mi única salida.

…ser un idiota más en la comedia.

…tener más vergüenza que valor.

…no contar en lo más mínimo.

…tener un cierto halo de duda.

…saber que si ya fui lo que había dicho ser.

…no tener más quecir.

…poder vivir bajo mínimos.

…saber estar en cualquier sitio.

…poder subir cualquier montaña.

…saber surfear la próxima ola.

…volver al sitio justo de mi pasado.

…estar cerrando un círculo repleto de familias.

…ser un legado de valientes seres que vivieron en su tiempo.

…sufrir lo mismo que todo Dios.

…que no hay Dios que se precie de ser el único.

…no tiene sentido estar en comunión con el más allá con antagónicos creyentes de otros mitos.

…ser parte del problema.

…pedir perdón cuando no toca.

…estar meando fuera.

…perderme algo de la película.

…no estar al día con lo que vibra.

…estar conectado con Bob Marley.

…haber vibrado con Morrison en Paris.

…poder bailar un tango en París y no violar a nadie.

…que el macho alfa es una bazofia que no concuerda con la especie.

…que el machismo está latiendo por última vez y pone cara de maldito.

…que el heteropatriarcado no tiene todas las culpas.

…caer mal a todo el mundo.

…saberme sentenciado por algo que yo dije.

…estar en medio de un ridículo debate en torno a algo que me incumbe.

…dejarlo todo por el tedio de una cancelación absoluta del resto de puntos de mi obra.

…no tener obra.

…no tener forma.

…no alcanzar a ser.

…no querer pretender.

…no querer estar.

…no querer sobrar.

…no querer molestar.

…no saber más.

…no poder.

…no ser.

…ser.

…ALLS