La sociedad postpandémica

Nos encontramos en un punto en el que todos nos cuestionamos a dónde vamos a ir a parar. Y todos tienen una idea. Los gurús de la nueva normalidad ya se publicitan como tal. No dejarán de crecer la horda de coaches que dicen tener el método. Los intelectuales ya están en ello. Y los escritores. Y los bloggers. Y los think thanks. Los políticos (o bueno, en realidad los think thanks les ceden sus sesiones de trabajo intelectual). Los periodistas. Los listillos. Los cantamañanas. Los empresarios. Los profesores. Los agoreros. Los filósofos. Quizás por aquí debamos empezar. O quizás debamos abrir la veda. Dejemos que todo Dios se moje. Incluido Dios Padre, que siempre está presente.

Pero lo cierto es que una de las voces más significativas de la intelectualidad en esta ciudad, Barcelona, y en este país… a ver qué dice… digo diego. España. O Cataluña. Me da igual. La estatura de Josep Ramoneda está en la cima de lo que ha hecho como filósofo y lo que hizo en el CCCB antes de que CiU le quitara el mando de este emblemático museo por ser demasiado internacionalista. Desde entonces el CCCB dejó de brillar con luz propia, salvo en honrosas ocasiones en las que algo queda de aquél impulso. La visión de nuestra realidad contemporánea se refleja en la calidad de los museos de arte moderno en las ciudades. Y aquella que tiene que ver con las interacciones sociales y los tránsitos artísticos que tocan lo que la sociedad tiende a pasar por alto. Esa empresa siempre ha sido universal, ya que el arte, y las visiones periféricas, nos llegan de todas las latitudes. El centro neurálgico de estos debates es lo que bajo la dirección de Josep Ramoneda, el CCCB consiguió que muchos barceloneses, de todas partes del mundo, tuviéramos un pequeño faro al que asistir con gran entusiasmo a encontrarnos con el dinamismo de nuestra diversidad.

Dicho esto, creo que aún después de su salida, su voz en torno a los temas que tienen que ver con la dualidad inescapable que se respira en esta ciudad/región/país/planeta se ha mantenido tan potente y por encima del entender de los intelectuales que han tomado partido en uno de los polos enfrentados. Y no seré yo quien etiquete los polos, sino que hay varios. Varias dualidades en las que la mayoría de la población tiene claramente afiliación indestructible a una de las partes. Ramoneda se moja sin estar en ninguno de los bandos. Hay que decir que esto lo convierte en una voz no sólo respetable, sino escasa.

La pandemia lo ha trastocado todo. Y con ello, el futuro. Eso que no existe, pero que de alguna manera nos acercamos con cada paso que damos. Los escenarios planteados han sido reemplazados por otra baraja. Y este juego, nadie tiene crédito acumulado. Bueno, salvo quien puede subsistir. O mejor aún, quien puede generar ingresos, ya sea por su trabajo, o por su capital. En cualquier caso, una parte de la población, los nuevos (y no tan nuevos) privilegiados. Estos podrán seguir. Hasta que sus industrias lo permitan. Hasta que las ayudas se acaben. Hasta que se resuelva el dilema del nuevo sistema social. O si en vez de transformación, nos adaptamos a un máximo local justo al lado de nuestra última certeza.

No sabemos, pero Ramoneda tiene algunas cosas que decir. Le han hecho una entrevista. Y ha dicho cosas como esta:

¿Quién crees que debería liderar el cambio: los estados, las empresas o los ciudadanos?
Un poco todo el mundo. Nadie ni ningún estado por sí mismo es suficiente. Tenemos que encontrar mecanismos de gobierno globales que hoy no existen. Como dijo Edgar Morin: “Para poder hablar de gobierno de la humanidad, primero nos tenemos que constituir como humanidad”. De momento, estamos constituidos como naciones.

Josep Ramoneda, entrevistado por Bárbara Fernández

La primera en la frente. Humanidad. ¿Acaso habremos llegado? ¿Es este el momento de sabernos parte de un mismo pacto social global? Yo entiendo que sí. Y de hecho llevo años desarrollando esta teoría. O mi propia teoría, como dice Ramoneda. Pero también entendiendo que no bastaba con mi teoría para solucionar el problema global. Y por ello he trabajado reiteradamente sobre el mismo concepto desde hace nueve años. Iterando las respuestas a esta misma reflexión. ¿Hacía dónde debemos ir en el plano más general de nuestro sistema complejo social emergente? ¿Es decir, a dónde vamos a parar una vez que todos nos hemos dado cuenta de que algo nuevo es necesario?

Mi teoría es a su vez mi obra. La refundación de la humanidad pasa porque podamos compartir ciertos elementos que aceptemos que tenemos en común. Y es esto lo que nos lleva a abrazar el escenario nuevo colectivo global. Un nuevo pacto social. El NEW deal. El NEW world. NEW Gaia. New Barcino.

Creo que ahora es el momento de pasar del miedo (a contagiarnos) y la culpa (por si contagiamos a los demás) a la cultura de la responsabilidad y a cierta osadía, porque es la única manera de avanzar. La vida es riesgo, y tenemos que asumirlo.

Josep Ramoneda

Oh… obsérvese el talento. En la pregunta se le dijo aquello de crisis-oportunidad-blablabla, y justo acaba de decir en la frase anterior que sí, que sí, que es la manera de enfrentar las crisis, y va y pone el dedo en la llaga: hemos de evolucionar del miedo que tenenos a contagiarnos, y de la culpa de contagiar a otros, a una cultura nueva: responsabilidad y osadía. Riesgo. Asumámoslo. El riesgo, para un actuario como yo, es lo que nos define. También lo podría decir un taur, lo que lo hace más interesante todavía, porque puede ser algo universal. Algo que se mueve entre clases, grupos, creencias, modelos. El riesgo está en todo, y todos, y es la actitud frente a los riesgos, y la capacidad de entenderlos, lo que nos puede llevar a una estrategia que los aliviane. Gestionar el riesgo, como un actuario, no de los que se burla Zootropolis, sino de los que piensan que la actuaría y el arte pueden estar íntimamente asociadas. De una manera forzada, si se prefiere, pero que a fin de cuentas obliga la conciliación de lo que aparentemente no cuaja. El resultado es una armonía entre dos polos que no están en el imaginario colectivo actual, y esa es justo la gracia. Como el futbolarte.

La osadía que tenemos por delante nos presenta una emergencia colectiva de los insolentes. La capacidad de romper con las estructuras actuales. Todas. No tenemos reparo de lo que hemos sido, ni nostalgia. Ya todo nos falló, excepto, el concepto colectivo de la sanidad pública. Y esto también puede permitirse unos cuántos grados de valentía para acabar de ser el último bastión del heteropatriarcado, está vez en su versión más sutil, en la que la meritocracia todavía juega un rol fundamental como el último ascensor social al que tinen acceso los que se esfuerzan, pero con todas las facilidades adicionales que tienen los que vienen de la familias patriarcales en la cima. El médico cura. La enfermera cuida. Nuestro modelo está basado en lo curativo, y poco en el cuidado. El cuidado forma parte de nuestra responsabilidad, por lo que representa nuestra salud, nuestro cuerpo, nuestro templo. Y aquí las enfermeras requieren una avenida para ampliar la cultura de cuidados que debemos adoptar. Por una vez, pongámos el acento en la prevención, y qué mejor manera de enfatizar esto que con el ejemplo que hemos tenido todos durante la pandemia para estar atentos a la manera en la que cuidamos de nosotros mismo, con medidas de protección de las cuales somos responsables.

El rol del médico es protagonista del sistema heteropatriracal tradicional del cuál formamos parte. El modelo social de la conquista española definió una manera de ser el mundo global, ya abierto el melón de los territorios lejanos a «conquistar». El famoso anhelo de alumbrar la civilización occidental al resto de los confines del planeta, que según ellos/nosotros estaban esperando. El proceso colonialista español, sin embargo, no es el mismo que el anglosajón. Pero la expansión de los territorios y sus pueblos, la vocación conquistadora de los que crecían con la voluntad de formar parte de la historia bélica de su sociedad, porque ya lo habían vivido en sus carnes, con alguna otra conquista. La visita del otro se consideraba, como la amenaza de los ejercitos invasores. Esta narrativa continúa igualmente viva en nuestra sociedad. Incluso ante un virus nuevo. A los españoles les nace hacer este simil de guerra para refrendar los valores que conforman la estructura de su historia. Cuestionar la historia de los pueblos es el primer gran trabajo colectivo que debemos realizar para saber si podemos consagrar una humanidad emergente a partir de este momento dado preciso, en el que la historia nos ha nivelado sin discriminaciones, más allá de los propios diques de contensión y anclas que nos atan al estado del cual formamos parte.

Quizás debamos evadir nuestra noción de seguridad. Quizás debamos apartarnos de aquellos valores centrales de nuestro status quo. Porque estamos contruyendo otra cosa. Y le vamos a pedir a jugadores del status quo que dejen detrás su posición aventajada en la sociedad. Por un bien superior. Por un estado global más ecuánime con los límites de nuestra voracidad, en sintonía con planeta con el que vibramos juntos. Como un acto que nos permita respirar libremente.

George, you might have started something bigger than ourselves. The system of opression and violence must come to an end. Cards on the table. Everybody, this is a NEW global system. Humanity calls upon you. Now. Here.

bty

Revuelta mundial

Los límites del confinamiento no han evitado la emergencia de la revuelta a raíz de la muerte de un hombre negro, Floyd. Olvidé su nombre. No lo recuerdo. Podría ir a buscarlo en la red y lo encontraría en segundos. ¿Gregory? Así como lo olvido yo, lo olvidaremos todos. A no ser que todo cambie a partir de ahora. Las protestas no paran. Y se desborda todo. Aceleradamente. El ritmo de la protesta nos lleva a la furia ante la violencia racista policial. Un policia mató, otra vez, a un hombre negro no violento.

Las calles se llenan de personas indignadas no dispuestas a dar un paso atrás. Se le está frente al mal. Un mal que se describe en función de la violencia sistémica asimilada como normal. Ya no. Chile despertó. Los brasileños tienen delante un potencial dictaor militar populista, y Estados Unidos está destruyendo su democracia con un Jeffrey Epstein en el mando.

Crisis, pandemia, cuarentena. Los momentos más duros del confinamiento. Vacios y silencios del espacio público. La gente se fue a su casa y se quedó ahí. Ante el umbral. Bernat fotografía Madrid vacía. Intervención inmediata del espacio público vacio. Los formatos de intervención colectiva colaborativa. Siempre estoy intentando concertar impulsos a varias manos. Poesía, teatro. Vuela, articula. Sospecho que sea inevitable una cuestión geográfica. Mi nucleo fuerte de arte política. Explicar aquellas cuestiones que sucedieron en mi país. Biografía familiar. Me inquietó. Traiciones. La tesis principal: textos de no ficción o ficción que refuerzan el estigma de los campos de concentración de desaparecidos que aparecieron y que tienen la marca del traidor. Análisis literario y cultural. Algo primero: motor mismo de la escritura: lo que está escrito a la dedicatoria, amigos de la infancia, desde los siete años, o los doce, sufriendo el estigma de sus padres por ser traidores. Lo biográfico no se sinde a un territorio de escritura.

El registro testimonial de los migrantes. Todos los cuerpos articulan ideas. Un cuerpo como caja de resonancia de perspeciones. Como oreja. Cuerpo en contacto con otro. Idea muy bonita que lanzó un grupo, respirar, del Reina Sofía, Isabel de Laberan, escritura somática. La hago mía. Una escritura que parte del síntoma y se articula en palabras.

Ante el umbral. Luis Cernuda. El fantasma de sí mismo. Poema. Jorge Moreno Andrés. Inés Placencia. Con tres heridas yo. Versos escritos por poetas durante la guerra civil. Clemente. Extrañamiento radical del espacio público. Las personas que no tienen casa. Los que tienen que salir a trabajar. Sombras siniestras. Inés; formas tan diferentes de transitar la intimidad del confinamiento. Residencia de mayores. Los espacios solitarios. Los solos. Percepciones amplias.

Un músculo ágil del museo. Proyectos faraónicos de largo plazo. Tiempo. Aquí logramos colectivamente reaccionar muy rápido. Se publicó la primera exposión virtual. Y luego la segunda. Contundencia de una serie de producciones en curso. Ese ojo que espiaba donde nadie podía ver. Se arriesgaban a cruzar las calles vacías. Las experiencias íntimas. Y socializarlas.

Museo situado. Voces situadas. El territorio que se instala. Depredación del territorio de las instituciones culturales. Silvia Federichi. Organizaciones de mujeres de trabajadores domésticas. Patriarcado y feminismo. Programadora museográfica. Reunión para explicar sus condiciones en la cuarentena. Ese sentido de estar aquí. Se vuelve claro y pleno. Haber sido partícipe de esto que ocurrió. Situado. Donna Haddaway. Noción de conocimiento situado. Ubicar una red de colaboración desde marzo del 2018, la muerte de mame, del sindicato mantero, después de correr horas correteado por la policia. Microrebelión del barrio. Dijo basta Lavapiés. Iracundo. Me impresionó mucho que el museo siguió su vida imperturbada. Hermeticidad. Intentar conectar el museo con la vitalidad y la larga historia de autogestión, organización y lucha de proyectos de colectividades migrantes, artísticas que coexisten en este territorio. Museo: punta de lanza como proceso de gentrificación de este barrio. Habitando esta contradicción. Asamblea en la que participan 20 colectivos muy variados. El sindicato nos propuso esta conversación con Silvia Fiderichi y Rafaela Pimentel, la creadora del grupo. Decidieron salir adelante y por la virtualidad se amplió la convocatoria de otros sindicatos, de Honduras, de mujeres afrocolombianas, de Bilbao. Cuatro voceras muy importantes que daban cuenta de diferentes condiciones, contextos y legislaciones en sus países. Noción de cuidados públicos central. ¿Quién cuida a la cuidadora? Las más vulnerables. Han quedado sin trabajo. Expuestas al contagio. No pueden ver a sus familias porque quedan cuidando a sus patrones. Falta de derechos. La idea: internacionalismos de los cuidados y las cuidadoras. Muchas de ellas no se conocen entre sí. Una internacional de cuidadoras.

Un poeta, Dani Selco, estaba en los días previos del estado de alarma en Madrid, para realizar un proyecto nuevo. Producir un extraño tipo de poesía documental. Expresividad poética silenciados. La urgencia hizo que tuviera que regresar a su casa. Un acontencimiento dramático en el barrio. Murió Mohammed Hussein. Intentó conectarse con las urgencias sanitarias. No se pudo hacer entender. Ese problema le evitó ser atendido. Le propuso a Dani reinventar la coproducción del relato desde el distanciamiento. Un librito sobrecogedor. Reunión: lengua o muerte. Dos tipos de experiencias que nos han golpeado durante esta cuarentena. La dificultad de afrontar la muerte cuando no hay duelo. La exposición de cuerpos más expuestos por la precarización del sistema de salud pública. Las dinámicas estructurales de desigualdad que sufren las personas migrantes. Ella vive en Lavapies. El sur global. Territorios que están expuestos a lo precario.

La idea de rearmar el procedimiento a distancia por teléfono surgió de la conversación entre ambos. Intensificamos nuestra amistad entre Buenos Aires y Madrid. Le conté lo que pasaba en Lavapies. De esa conversación cambió. Escuchar. Sentarse. Cada vez que la persona se detiene a pensar cambia de renglón. Se atrevió a hacerlo por teléfono. Ya tenía una conversación iniciada con integrantes de museo situado. Su capacidad de escucha es tan bonita, a pesar de la cuestión técnica, la distancia, el teléfono. Alguien que se comunica de una manera muy preciosa.

Estos dos vectores: la imposibilidad del duelo. Qué hacer con el cuerpo. Para los banbladeshies es muy importante tener un lugar donde enterrar el cuerpo para ir a verlo. La comunidad de blangladesh ha sido muy golpeada con el virus. La dimensión política de la lengua. El libro es tremendamente contundente. Su origen como nación: derecho a hablar su lengua. Los intérpretes para que una persona que no hable bien el español pueda ser bien atendido.

La reivindicación de poder usar la lengua propia. Mediación a través de la lengua. Como eso está ligado a la dificultad de hacer el duelo, cuando la palabra a distancia no se puede encarnar en el cuerpo. La precarización estructural que afecta a comunidades específicas. Mecanismo tan sencillo. Diálogo. Con ella. Con la familia. Con un libro. Ahora se puede consultar en red. Con esa intimidad de la lectura. El valor político y existencial de la palabra.

El libro está en imprenta. Le incomodó más no estár aquí para la salida del libro. Cuando produce el libro lleva una imprenta portatil en su mochila. Ese momento de lectura compartido con la colectividad con quien produjo ese territorio con la comunidad. Es un momento clave del proceso de cada reunión. Dani Seco. Este diferimiento cuando el libro se pueda tocar y leer en una lectura compartida. Ahora está produciendo un audiolibro con personas cuya lengua materna no sea el castellano para darle cuerpo sonoro.

No tener olfato. Anfibia. Revista argentina. Episodio doméstico banal. Humita en el horno. Significaba que tenía los síntomas del coronavirus. Hoy me desperté pensando que perder el olfato era otra consecuencia del encierro. Sin papilas dispuestas al deleite. La enfermerdad te sella el cuerpo. Te extrañas de tu hábitat privado. El espacio que te protege. No puedes conectar con lo doméstico.

Tengo la sensación que el inicio del confinamiento y el comienzo de los síntomas se destaparon cuando me pude volcar a la escritura. La escritura de ese texto me resulta como la capacidad de la invención. En lengua muerte. La capacidad de hacer un ejercicio escriturario. Salir del balbuceo, de ese pantano. Salir: feliz. El texto y el encierro, habla de eso. A mucha gente le tocaron mucho peores cuadros que a mí. Me gustó mucho el ejercicio de respiración. Inspirar con otros. No puedo respirar de John Floyd. No puedo respirar. La frase de aquél que no puede respirar. Lo denuncia. Lo dice. La presión continúa. Y se desencadena la muerte. George. Se llama George. George Floyd.

I can’t breathe. Coinspiración extraña. La gente que no puede respirar por el coronavirus. Y la gente que no puede respirar porque la rodilla de un policia le quita el aliento, hasta matarlo.

La sensación de bloqueo a la hora de escribir. Era improductivo a dar continuidad a la propia forma de escribir previa al cambiar la vida. El problema no se trata de cómo continuar escribiendo. Sino como reinventar la escritora desde las nuesvas condiciones. Es un tema recurrente. Personas que elaboran escritura intelectual, literaria, artísitica. La dificultad tu modo de producción en la pandemia. Una pregunta recurrente estos días en las tertulas de pandemia. Recuerdo que cuando hablamos de eso hace un par de años que no tenía que entrar a pensar en proyecto de largo plazo. Tres, cuatro, cinco, diez años. Gestión cultural. Como diputado. Formatos breves. Textos de no más de cuatro páginas. Intervenciones breves de urgencia. De coyunturas concretas. Textos que respiran de otra manera. Lo he logrado menos que vos. He escrito muy poco. Menos de lo que quisiera. Como extraño mi vida cotidiano. Me siento más cómoda que hablando. Que dando clase. Lo que hacemos acá es un experiencia increible. Le pusimos respirar al grupo de lectura, coinspirar, respirar, grupo de compartir lecturals, proyectos, experiencias. En estos formatos un poco insólitos. Un espacio dentro del trabajo dentro de una institución tan exigente. Formatos experimentales. Este viernes juntamos a una serie de personas que queremos hablar sobre el duelo. Lenguajes artísticos diferentes. No hay formatos, plazos. Las ganas de ponernos a ver qué pasa con esas voces. A ver qué pasa ahí. Respirar de esas otras maneras. Para encontrarle una vuelta a ese mundo que habitamos y que ya no queremos volver a habitar.

El cuerpo, la vibración, los espacios, la escritura desde un registro frágil.

Ana. Se llama Ana. Ana Longoni.

Marcelo.

Gracias a vos.

Escuchen a Ana y a Marcelo.

La (re)construcción de uno mismo

¿Acaso no nos despertamos cada día queriendo completar lo que realmente estamos llamados a ser? La insatisfacción con uno mismo es una constante para toda equís. No podemos escapar a nuestro destino: el desasosiego.

Por ello, en tiempos de pandemia, la situación general se presenta como una metáfora de lo que ya sucedía hace dos meses, en la vida de cada uno. También es lo que sucedía hacía 2020 años, en la vida de los que en cada sitio del planeta acontencía en aquél entonces.

Figúrense lo eurocéntrico de nuestro devenir occidental. Hace 2020 años pensamos en un pesebre, un emigrante, una familia llamada a un censo, un imperio «universal», unos reyes, unos ángeles, unos pastores, unos animales de granja, unos olivos, unos viñedos, dieta mediterránea, mercaderes, barbudos, ortodoxos, insolentes, y gente que pasaba de todo. Y de todos. De todas.

Da igual el momento histórico en el que nos planteemos la existencia. Siempre estamos al borde del descalabro. Una decisión errada en según qué circunstancias puede significar estar delante, o no, de nuestro verdugo. Quizás la condición de nuestro estatus nos provoca mayor o menor angustia. La dualidad de amo/esclavo. Como si fuera una dialéctica irrenunciable a la que no podemos escapar. Quizás no es el rol, sino la voluntad de sometimiento, ante un estado de disparidad en las relaciones de poder. ¿Y nosotros? ¿En qué sitio no encajamos?

Algo no va bien. Nos llega esa impresión por la catarsis colectiva del colapso. Nuestra ciudad sitiada por un ejercito enemigo. Días enteros encerrados sin tener para comer. O estar a la espera de que un virus, entre los muchos que pueden estar presentes, se cuele a nuestro sistema inmunitario, y este, incapaz de reconocerlo, pierda la última batalla de nuestra primera línea de defensa.

Todas las angustias del mundo en un mismo instante. ¿Tenemos la casa marcada? La peste nos ha llegado del cielo para sucumbir a su misterioso acto diabólico. Las dies plagas de Moisés al menos le sirvieron a un pueblo para liberarse del yugo de la esclavitud. No sin la ayuda divina de un Dios Padre que estaba centrado en ayudar tan sólo a los que veían el día de este lado del planeta.

El Dios padre que auxilió a Moisés, y su (nuestro) pueblo, no estaba preocupado por los pueblos aborígenes en Guayabo. No se conocían. Dios Padre no conocía las tribus del Amazonas. Ahí todos era oscuridad. Deja a Dios Padre en muy mal sitio no haber concebido un plan para toda equís. Su impulso universal no vendría hasta que Jesús, por su cuenta, ideó todo un performance para sacrificar su vida en nombre de un legado de amor. Como Bretón, según Camús. El porvenir alumbra un mundo postmesiánico que se debate entre entender la verdad detrás de un acto revolucionario y uno surrealista. El entendimiento del resto de la humanidad a las tesis centrales de un humanismo que difiera de lo que estábamos haciendo hasta hace muy poco, es lo que deberíamos considerar como una base fundamental para refundar el objetivo común, en una escala planetaria, y también, muy a nuestro pesar, en una escala mental.

Nuestra incomodidad está ligada a lo que nos acosa mentalmente, y a la incapacidad de tener un sentmiento liviano para subsisir por la vida que nos ha tocado transitar. No importa si has leído un libro, o mil. Algo más allá de tí mismo te lleva a creer que tienes salida a tu propia angustia. Y eso marca nuestra relación con los demás. Con mi familia. Con mis vecinos. Pero también, de manera muy particular, con la humanidad entera.

Nos esforzamos por estar bien. Y por encontrar el mal en el otro. Y no en nosotros mismos. Por más que veamos Star Wars no le damos crédito a Darth Vader por regresar como Yedi a recuperar el balance en la fuerza. Su personaje sigue representando el mal. Con una última reconsideración. Volver al bien. Por más mal que hayamos representados, siempre queda algo de bien por lo que volver. Es un pesnamiento católico, en el fondo. Es el perdón de los pecados. Que como artificio de una religión nos permite acceder de manera muy fácil a la última puerta que nos conduzca al cielo eterno. Como si lo que está más allá de nuestra vida nos debiera preocupar tanto.

Lo cierto es que aquí hay varias cosas que nos mantienen en paz. Y somos conscientes, hoy más que nunca, del peso que tiene nuestra responsabilidad personal en el autocuidado de nuestra salud. Es la prevención la más importante de nuestras herramientas para saber mantener un equilibrio entre lo que nos hace bien, y mal, para subsistir de manera sana en este entorno social en el que vivimos. No podemos de pronto asumir que todo es hostil. Que no hay más que voluntad de control. Pero, a su vez, debemos entender que la situación epidemiológica en medio de una pandemia nos condiciona nuestra acción individual. ¿Es acaso una cesión a nuestra libertad como argumentan los Cayetanos envueltos en una bandera?

La sociedad está totalmente polarizada y la gente no hace más que pertenener a un único club de futbol. Los hilos que mantienen cohesionada la sociedad a las reglas vigentes son tres o cuatro que nos atan a marco de acción que nos mantine en un perímetro de control. No todos vamos a poder salir a buscar Ítaca. Debemos asumir que tan sólo unos pocos podrán ver el mundo y hacer con él lo que puedan, mientras encuentran suficiente en un trabajo que les permita subsistir. Los que lo consiguen, mantinene la cabeza por encima del agua. Los que no, se ahogan. El mundo vive ante realidades de personas que se hunden en lanchas que naufragan en nuestros mares. El sol, desde arena, nos anuncia que un día más pasa. Y nosotros, aquí, hacemos un círculo más en nuestra cabeza, para poder asumir que podemos respirar, sin culpa.

De pronto la fuerza está de vuelta en nuestro espíruto. Algo nos da aliento. Estamos aquí. Ahora. Y decimos: ALLS.

El/LA OTRO/A

El/LA OTRO/A es un partido político derivado de un sueño. El partido surrealista de NEW Spain. PSNS. Las siglas van dando vueltas. Se trata de un agente dinámico de la sociedad NEW. Que toda ella, en su conjunto, y en comunión con la vibra sagrada, se funde en una NEW society. O bien, en el NEW world.

Esto no tiene sentido, decían algunos. De ellos también será el reino del presente. El aquí y ahora. De momento es todo lo que tenemos. Ya seas un mendigo en la calle en la que ahora ya no hay gente que te ingnore. Sino pura caridad. O preocupación, ahora sí humana, para que no te de el coronavirus. Y lo puedas contagiar. Hay personas que valen más en estas circusntancias. Y otras, que valen menos. Es juego cambiante de nuestra indiferencia.

DIOS Padre se presentó a las elecciones con este nuevo partido. Al tio le moló la propuesta. Ay, Dios Padre, ya no se dice mola. Eso lo dicen los abuelos y las abuelas. Ahora se dice ________. Los tiempos cambian. O más bien, están-an cambiando. Ya sabes, como la canción del nobel de literatura.

Enrique Vila-Matas le pregunta a un guardia de serguridad de un panteón (al que llama policia), que si está de acuerdo o no con el nobel de literatura de ese año. O quizás le está preguntando si coincide cada año con el nombramiento del nobel, si acaso cada año se indigna de que no se hayan dado a _______, o a __________, que siempre están en las quinielas de los que los han leído, y los consideran unos/unas Dioses/as. Y por tanto, se quejan, en público, o en el Frankfurter hof, para dejar claro, ante las personas que te juegas el tipo para (re)conocernos como la gente culta de este vulgar mundillo.

Vila-Matas asume un riesgo en directo, como todos los autores que han conseguido tener un séquito de lectores: introducir un tema polémico que nadie se espera. A riesgo de parecer un snob que le tira con saña a un policia un clavel envenenado con esa mirada que el otro asimila con recelo, y que ambos, identifican de ida y vuelta: el némesis. El otro también es el némesis. Y eso, de alguna manera, lo debemos asumir. Y hasta cierto punto, los autores, junto con los editores, ya lo han asumido. En su elección vocacional. En la decisión en la que han puesto el dinero donde se encuentran sus bocas.

El/LA OTRO/A utiliza esta conexión en directo del año 11 para ejemplificar a los unos y los otros. Por diferentes motivos. Por un lado, es culta. Es decir, se trata de un video que revela que dos tipos que hablan español pueden tener sus batallitas en Nueva York, aún sin hablar el idoma. Eso pone al culto en un sitio de discontinuidad. Es decir, le da un rol de actor secundario que debe sobreponerse a una situación que está por encima de sus posibilidades. Y desde esa postura, debe asumir el trasncurso del día, con un cansancio que le vencerá en un momento dado, y quizás le mate. Por otro lado, se trata de un trance social: una borrachera en otro contexto psicosocial. Beber en esas circunstancias habría sido asumir un seguidismo que le habría generado un vacío existencial mundano: la anécdota sería más convencional. Lago había prometido que vendría con un amigo escritor que les volaría los sesos. Un tipo verdaderamente fuera de serie, ya lo verían. Los americanos saben que los insolentes que vienen de otras tierras son los que verdaderamente manejan discursos alternativos surrealistas. Como beber agua. Así nomás, sin gas.

Yo tampoco bebo agua con gas. Y también un día me acerqué a Vila-Matas, nueve años antes, la primera vez que acudimos a unos premios Herralde, en el St Rémy, en la calle Iradier. Acudimos Quique, Toni y yo a nuestro primer evento literario en Barcelona, tras haber sido invitado por Paula, a quién había conocido en el primer desembarco de Sexto Piso en Frankfurt. Era el año 2003. Había sido comisionado para establecer un contacto directo con Vila-Matas para coordinar la presentación de un libro que había publicado con Sexto Piso: El viento ligero en Parma.

Nuestra presencia jovial en dicho evento contrastaba con las primeras espadas del mundo del libro que acudían al saludo del patrón, don Jorge, y que se conocían los unos a los otros. Quizás hasta se habían leído. Se percibían otros secuaces pertenencientes a esa calaña latinoaméricana que siempre se cuela en los eventos literarios cuando desembarca en Barcelona, persiguiendo quizás la sombra de los Pitoles y los Bolaños. Bolaño ya había muerto. Sus historias resonaban todavía en el salón. Y nosotros ya habíamos encontrado nuestro lugar en la periferia del Iradier: el segundo piso, del otro lado de la barra.

Mi única obligación laboral esa noche era hacer contacto con Vila-Matas y coordinar los pormenores de la presentación del libro. Recorrí el salón en busca de Vila-Matas y me acerqué a incordiarlo mientras hablaba con Rodrigo Fresán, a quién tampoco conocía. Me presenté como respresentante de Sexto Piso en España para preguntarle cómo le gustaría hacer la presentación. Había pensado que quizás podríamos hacerla en el FNAC. Ignoro por qué en aquél momento aquello me pareció sensato, pero él rápidamente me corrigió y me dijo que debería ser en La Central de la calle Mallorca, que era más apropiada para el tipo de autor que era él. Ante lo cual no tuve ningún inconveniente. Había conocido a Antonio ese mismo año en Frankfurt. Y además me gustaba mil veces más La Central que FNAC, pero en fin. Me preguntaron por el nombre de sexto piso, y fue entonces cuando expliqué la historia tradicional: «fue en una borrachera que uno de los fundadores lanzó una frase categórica: prefiero tirárme de un sexto piso a _______.» O no se si conté la versión que dice que estaba tan crudo que prefería tirarse de un sexto piso. La verdad es que la versión oficial también da vueltas. Pero se sabe su origen: Percio. Percio, Lu-percio.

No hay personaje capaz de sostener frases célebres contundentes con más gracia que Rafa López. El origen nominal del proyecto editorial parte de una de sus frases en esos momentos en los que las amistades se funden. Y son esas relaciones las que se consolidan con gestos únicos e irrepetibles. En la base de un proyecto editorial que acaba de cumplir la mayoría de edad, la frase de Rafa se mantiene en la cúspide de las anécdotas. Vila-Matas y Fresán parecieron satisfechos con mi breve historia fundacional de una editorial mexicana que se abría paso en las grandes ligas. Vila-Matas mencionó que él vivía en un sexto piso. Fresan puede que haya dicho alguna cosa más. Y ya no hubo más que decirnos. Por lo que acabé mi intervención con un protocolario despido y con un recordatorio de que ya nos pondríamos en contacto para coordinar la presentación. Me retiré y nunca más nos dirigimos la palabra.

Cuando no cruzamos él sigue desconociendo quién soy yo. Así es mientras la gente no te conoce. Y en los diferentes mundillos de cada ciudad la gente se tiene vista. Muy vista, dicen. Y así nos damos cuenta de los limitado de las esferas que gozan de los elíxires de la existencia. La denominada «Buena vida». El «éxito».

El éxito de quién consigue dedicarse a su pasión y conseguir flotar en la superficie del mar. Y dejar de perteneces al mundo de los que mantinen la cabeza bajo el agua. No es un salto trivial de nuestra historia. De hecho no es un salto trivial de nuestra sociedad. Es un hecho evolutivo que nos interpone el espacio privado, seguro y familiar, al espacio público. Ese sitio allá fuera. Ese sitio en el que no estamos. La calle. La plaza. La playa. La montaña. El parque. La tienda. El restaurant. El bar. El campo.

Yo quiero salir a estar en esos nueve espacios transformados. Y sólo voy a llegar en la cumbre si el pueblo NEW me sigue al sitio en el que nos acaberemos de encontrar: ALLS.

No es acaso este el espectáculo que estábamos esperando.

Abran sus ventanas. Salgan a las 9:09. Y den la bienvenida a este nuevo tiempo. El mundo de los que transitan YA al mundo de los cielos: presente.

Se oye su nombre.

Usted contesta: presente.

Aquí estamos.

Así.

ALLS

La confesión del padrecito de Comala

Finalmente nos encontramos, Pedro Páramo. Me había estado esperando toda la vida. El libro estaba ahí. Juan Rulfo no tiene prisa. Ni yo tampoco. De ahí que no nos hayamos dirigido palabras agrias para redondear nuestra indiferencia mutua. Pero yo sabía que tenía algo pendiente. Que ahí había algo para mí. Y no me equivoqué.

Leyendo una edición de Seix Barral de Obras Maestras de la literatura Contemporánea, de tapa dura, no me atrevo a escribir en sus entrañas. Ni siquiera a doblar sus páginas. Tengo una especie de pudor al leer por primera vez a Rulfo. Y al objeto en sí. Tan bien parido, con esas páginas amarillentas que parecen uno de esos libros de una biblioteca de abogado, que nunca se han leído. O lo contrario, un libro de una bilblioteca pública, novecientas noventa y nueve veces leído. Como una personalidad tan fuerte que su aura impide que nadie se atreva a alterara esa fuerza.

«Todo esto que sucede es por mi culpa -se dijo-. El temor de ofender a quienes me sostienen. Porque ésta es la verdad; ellos me dan mi mantenimiento. De los pobres no consigo nada; las oraciones no llenan el estómago. Así ha sido hasta ahora. Y éstas son las consecuencias. Mi culpa. He traicionado a aquellos que me quieren y que me han dado su fe y me buscan para que yo inteceda por ellos para con Dios. ¿Pero qué han logrado con su fe? ¿La ganancia del cielo? ¿O la purificación de sus almas? Y para qué purifican su alma, si en el último momento… Todavía tengo tengo frente a mis ojos la mira de María Dyada, que vino a pedirme que salvara a su hermana Eduviges:»

Padre Rentería, Pedro Paramo. Juan Rulfo.

No le dio la gana abrirle la puerta a Eduviges por suicida. Todos sus activos se caen. Él, hombre, intermediario de las personas de fe y Dios Padre, dice no. No le perdono ese pecado. El Señor tampoco lo haría. Todo viene a cuenta de la carga moral que lleva encima el padre por haberle concedido la bendición al muerto que violó a su sobrina. No es poca cosa. Se trataba de un reconocido hijo de la chingada, al parecer. Y además le tocaba cerca. Entonces hace lo que hacen muchos padres: dudar de la víctima. Más aún, si se trata de alguien de los que pagan su diezmo. Los pobres no pagan. Son fieles, eso sí. Pero no tienen mucho que dar a la iglesia. Que a su vez, les da lo que puede. Dentro del margen humano de la institución.

Los votos dan un estatus. Hablar con Dios directamente es cosa de los que estudian para ello. Y se preparan para el ministerio del evangelio. Se convierten en los que llevan la palabra de Dios. Y lo repiten al final de cada lectura: palabra de Dios. El libro, la Biblia, está en el centro. Un libro que perdura en el tiempo. Pero también perduran los libros de filosofía griega. Esfuerzos manuales previso a Guttemberg, que industrializa el libro. Antes, pergaminos y códices nos definen las culturas de otras geografías. Otras perspectivas. Más allá de lo divino. Lo social de aquellas sociedades queda relegado a la retórica de las colonizaciones. La cultura superior que aplasta a la inferior. Como si no hubiera habido sincretismo alguno. Si las montañas son lo sagrado, vestimos a la montaña de virgen, y listo. Contamos la historia en retablos. Y las metáforas que interesen de la Biblia se plasman a partir del arte. Los pueblos iniciados, entonces, entran en el camino de la salvación. ¿Qué salvación?

Volvemos a explicar nuestra historia. Ahora con un contexto que incluya el resto de las opiniones. Una vez que te embarcas en nuestro camino, el resto ya no interesan. Todas las religiones exigen exclusividad. Y eso les hace competir por la fe, más allá de los cimientos culturales que hay han ganado con el paso de los siglos. Especialmente las cuatro grandes: cristianismo, judaismo, islam y budismo.

Pensé lo siguiente: necesito una tarta de religiones para visualizar los estados de la naturaleza en términos de creencias globales. Religiones, si adoptamos el calificativo bajo el cual muchas personas deciden definirse como parte de ese colectivo antes de una especie humana mucho más grande, plural y libre, por encima del espacio de a quién creer o no. Creer o no es la diferencia entre un religioso y un ateo. Y puedes tener a dos tipos muy apegados a su perspectiva, lanzando las mejores hipótesis que cada uno de los grupo de interés ha fabricado para sí: para su pespectiva. Únicamente eso importa. El enemigo, señoras, está presente.

Dijo señoras, ¿viste?

El juicio social.

Ya estamos aquí.

Ustedes me van a juzgar a mi.

A mi corresponsabilidad con todo este desmadre.

A quién colgar la letra A roja.

The Scarlett Letter. You know what I mean. Really, we all read the same authors before we leave school. Nobody teaches us to real properly. Until we ramdombly approach the powerful edge of books. More than one. A bible readers reads one book. Not even that often. He/she rather wait for it to come as a surprise on Sunday at noon, to meet the sun. Catholic young boys, in their all boys schools, go to church to actually get to meet a chic, other than her sister. The problem comes with the ones who don’t have sisters. Seriously: this is not profiling. Nor charging the weight on all machos on the shoulders of these few all male childhood experience. Seriously: it’s all here. It’s this way. And I don’t plan to take a step back from my current position, which in fact allows your way of looking at it, which may still be forever the same perspective that you already hold dearest. The thruth. Your own personal truth. Why not you be God? You be HIM?

Only one of these selected group of machos will actually get the grace to be named oficially by the authorities of our assembly to bow upon you the glory of the Almighty Father, as Father shall rule over other possibilities like Mothers taking over. Shouldn’t they? Don’t they already? Oh, God: I’m all confused………

I am only fucking with your mind. You’ll excuse my body belongs to no one, but me. As I am the true bearer of my will, in continuos search for affirmation. Best case scenario I’m at this point affirmatively as I am, there, in the mighty NEW truth, the power of a wonderful place never before been told, as the scripture of a futuristic collective goal to fall into. A thing that comes from the acceptance of one’s incompleteness completenessness. Is a that a thing? Really? I don’t know anymore.

I never closed the door. Only nobody came. I told you it was gone. The world as we knew it. Way back when. It all started by being forced into a group of insolent readers of Friederich Nietzsche with a university teacher some of them already worshiped. Look at what this guy has read. And then you start to read. And play the game. Like a true poet. A true voice. A reader. Oh, man. That’s it. To read: firsth NEW right.

Obligation book culture. We must teach our children to have the level of servitude needed for my business endevours. To be good factory workers. A look inside the Brexit space to evaluate their last 9 months of personal circumstances. We are antagonist of colonial global model. We ought this one talk out loud. Gather around your nine nine team. Behold a public debate like this NEW world has ever seen.

Rules: pick your nine boys and girls to represents your smartest answer to the NEW Commons deal. A deal I’m pushing through in literaure nonesense.

I am a true artcraftman. That’s as much as I am going to plead guilty of. The rest you can come find me at my home. As you know where I live: in Dante Alighieri. Literally.

Ever since I move into Dante my literature has matured. I am a NEW person. I have been transformed already. Do not be afraid. You too can bear this passage. Only, I am here this time to tell you how it went. Nine years ago.

It’s a like of course. It happen in the year 9. That much is true. We can help it. It’s the numerical logic of our time. As a demographic population pyramyd. What else do you need? What else do you want? I am one of those trying to help. I can bring this world to a END. This is the end. And also the beginning.

Are we ready for that?

I believe we are. It’s all in the search. It’s all in the details. It’s all in making sure you can try to reach the sun, like Icarus did.

You get it, right?

Always unsure.

That way feels right.

You doubt your own luck.

You doubt your own priviledge.

You question your happiness.

You dance with lonelyness.

You tickle with death.

You doubt your chances of scoring tonight.

You digg into altered states of consciousness.

Like this.

You allow yourself the passage to the other end.

Welcome.

You notice you don’t feel the discompfort.

This shit ain’t real.

It’s been spinning in my head.

I was keep it locked in.

Purposely.

As if waiting has it’s odds.

And so it’s time to cash in.

Long term investment pays off.

That’s what I please myself to plan for.

I sets me off away from this shit.

Together, this status quo couldn’t be any lamer.

We’ve reached the highest point in the graph.

We are back to demographics.

And I feel the responsability to come back.

So my actuarialart Hipocrates Nietzschean pledge forced me into action: become your superlative being to pursuit the ultimate global NEW system. And design think, whatever that is (by way fuck you all who represent the last trend in your business school teacher theory: chasing a Golman nine dimensions away. So there. I said it. This is it. This is my shit. If you like your stupid series, from whichever outlet you get from, go back to that page. I’ll only keep you glueded to my NEW webpage: double you doblu you dobliu dot golman dot net. Fuck com. FUCKOM.

A NEW city. FUCKOM. The place they went.

At the other edge of duality, you are way the fuck away from them fools.

Duality is dearest. Religion takes a hike.

Science rules. The minds of the collective free souls. We are gathered here today to aknowledge the edge of multiversial minds all linked into a single beat: ALLS………

Mi primera obra en euskera: Golman, papá.

Pasar la noche aquí es mi camino. Que follen a Santiago. Esta es la nueva palabra. Escuchad nuestro último evangelio. Una especie de tercer tiempo de nuestros dos libros sagrados: antiguo testamento y nuevo testamento. Escuchad con atención el NEW testamento.

Yo solo voy aprender a decir estas 99 palabras en euskera. Serán las 99 de Golman Elizondo Pacheco, el último hijo pródigo en volver al pueblo.

Perdonad si me enfilo con una historia que no venga al cuento. Me llamo Golman Elizondo Pacheco, y he vuelto a casa.

Arriba Aurrera.

Es un chiste con doble sentido. Casi todo lo que os voy a contar tiene, al menos, dos sentidos. Y a lo más nueve. Nou, como decimos en mi/nuestra NEW capital: New Barcino.

Sabía que nuestro pueblo requería de mis servicios y por eso he vuelto. Para regresar con la familia que se fue. Y todas nuestras historias. Les estamos en deuda. Somos quienes somos gracias a lo que aquí, en estos montes y estos valles, aprendimos a vivir en simbiosis con la naturaleza, con la noción del valle que sólo los que habitan uno saben interpretar respecto aquellos otros que viven en la montaña.

Son opciones. Alternativas de vida. Maneras de ver la existencia y las posibilidades que nos da para autoreconstruirnos. Eso que nosotros tantas, y tan pocas veces, hemos hecho ya a lo largo de la historia de nuestras familias: las que nos fuimos, y las que nos/os quedastéis.

Bienvenido sea el encontrar de nuestros dos polos. Nuestra dualidad sagrada: New Spain.

En la meseta central este chiste no se va a entender. Ni estas risas. Dejadles ser centralidad. Lo grande y uno tiene su gracia como lema de país. Sólo que no es el nuestro. Y no aguantan que les digan eso. Eso es lo que nunca entenderá alguien que interpreta que la montaña es Sierra Nevada. Y nada más.

Los pueblos libres se autodefinen 99 veces al día. Ni una más, ni una menos.

¿Querías una nueva narrativa?

99 tasas.

Mearos en 8 apellidos vascos porque yo con uno solo, de aquí, nuestro pueblo sagrado, capital de todos los valles, centralidad de todas las montañas, Elizondo les espera para reestablecer el control de tu insípida existencia, hijueputa.

Mae, todo tuanis……… hasta esa última palabra. Acá, por alguna extraña razón no se entendió.

Señores, y sólo señores, en nueve sitios distintos del pueblo, como normalmente se reunen en comunidad ante un evento en el espacio público, en el que esta vez, se topan con un nouvingut: Golman Elizondo Pacheco. Servidor.

Vea, yo vengo de un valle más allá. Es otra centralidad trascendental para lo que vendrá a ser el nuevo modelo. La última sociedad. El despertar de los hombres libres del machismo, y las mujeres que lo celebran, en otros planos, dedicados únicamente a escucharlas a ellas. Sin que ellos tengan acceso.

El mundo nuevo sin machos.

Lo que decidimos dejar atrás.

En algún momento nuestra reconciliación será porque abremos domado a los subnormales.

Los nuestros.

Nuestra propia purga.

Asumir tu subnormalidad superior.

La que cada uno enarbola.

Sin poder escapar.

A nuestra innata estupidez: la proyección de nuestro torpe mal.

Mejor mandar en el Infierno que servir en el cielo.

La dualidad entre los ganadores y los malvivientes.

¿Acaso no es ese el debate?

Tú ya tienes un juicio sesgado del otro. De tu propio vecino.

Cada personaje del pueblo vuelve a ver a su vecino. Y lo (re)conoce. Le hace un gesto. Un aplauso. O un silbido que cruza el pueblo sabiendo. Sin temor. Como el canto de un pájaro local, que si hubiera querido ser nomás el poeta local habría apostado por el tucán, por primera vez aquí en estas coordenadas. Tan nuestras. Tan bien paridas. Joder, que somos la capital de un valle cojonudo. Que tiene la humildad de saberse bendecido por la astucia de los primeros colonizadores que llegaron a los alrededores, pasando por nuestras montañas sagradas, y llegando, río abajo, a la plaza central de un valle como el nuestro. O como uno del Ajusco. O de Valle de Bravo. Donde yo vi las estrellas. Algo mágico: como esto.

Pasar la noche aquí es mi camino. Que follen a Santiago. Esta es la nueva palabra. Escuchad nuestro último evangelio. Una especie de tercer tiempo de nuestros dos libros sagrados: antiguo testamento y nuevo testamento. Escuchad con atención el NEW testamento.

Costa Rica como ejemplo

Les empezaría hablando de ejercitos, pero eso sería jugar con ventaja. La humildad nos es explicada en casa desde pequeños con el ejemplo. En serio: es así de fácil.

No queremos que nos respeten por ser tan lindos. Lo somos. No tenemos mérito por nuestros atributos físicos. Que los tenemos. Insistimos. Nada más molesto que la falsa modestia. Somos pura vida. ¿Qué tiene eso de modesto?

Perdone si nuestra literatura no les interesó. Quizás estábamos más preocupados colectivamente por otros menesteres colectivos de más alto vuelo. Como la salud. La universal. La pública. Como entendemos nuestro servicio, nuestros derechos, y nuestra corresponsabilidad. También a ser ciudadanos adultos con criterio libre. Sobre todo de nuestras propias hegemonías. Nuestras vainas. Nuestras varas. ¿Qué se creen? ¿Qué no las tenemos? Qué no cometemos faltas de ortografía. Como omitir símbolos de interrogación que de todas formas se entiende. La rebeldía contra la lengua se puede entender sin ofender a nadie más, y nadie menos, que no sólo un macho ibérico, sino dos. Usted tal… pues dos tasas. Dichos españoles que nos enseñan todo lo mal. O todo lo bien. Quién sabe. Quizás usted está en el otro bando. Y sin problemas. Sin saber si merezco o no asistir al infierno de Dante. Antes que al paraíso de Sant Pau.

Por qué manosear siempre a Jesús. Dejémosle en paz. Que él está aquí. Él con mayúsculas está reservado tan sólo para Él. Ninguna frase en la historia de la nueva lengua comenzaba con Él y acaba con Él. Era un juego de palabras para toda una Era. IRA quién lo iba decir que esa banda fuera a ser tan trascendente traída a valor presente, ira. Ese ira es más importante que el otro. Fíjese usted en la dualidad. El duelo entre los sentidos opuestos. Dos significados que se alejan el uno del otro con extrañeza. Sin saber muy bien por qué……… se repelen.

Dos seres repelentes.

Ahí está la solución.

Ya se los había advertido antes.

¿Por qué Dios Padre no dotó a Jesús con el don de la escritura?

¿Qué mensaje le quiso transmitir al cortito de Jesús?

El 99% de los niños a los que se les intruye leen.

¿No debería ser esa una responsabilidad colectiva compartida?

¿Qué el procomún no nos lleva a trascender colectivamente a esta mierda de status quo?

¿Quién se queda en el TITANIC?

¿Somos más grandes que Will Smith en el último espacio público urbano que dignamente se retrato por un ser libre que prestaba un servicio a su nuevo estado sociomental: ALLS.

Yo escribí ALLS. La primera vez. Fue un texto en algún sitio. Ahí está. Lo dejé escrito como un grafiti que nunca llegó a la pared. Yo soy de los afortunados que puede vivir en la soledad fuera del sistema. No se sientan mal. Ni se aflijan. Lo viví por ustedes. Para salvarlos. Esa fue mi crucificción. Mi cruz. ¿Recuerdan?

El ejemplo de ser Jesús. Es pensamiento más profundo que puede experimentar un católico apostólico y romano. Sin lo romano no entras. Si no lo interpretas cada día de manera consciente, no eres romano. Si no eres romano, oficialmente, no crees. No por repetirlo como un loro los domingos consigues restituir el pacto que tienes, y mantienes, y persistes con devoción, a restituir, con la transacción simbólica de un diezmo, que nunca se fue.

¿Quién perseguirá a la iglesia para reinterpretar a los últimos santos?

Nunca nadie más murió por el catllicismo. No hubo más santos. Pero los milagros no dejaron de venir. Sólo que ya no fui por gracia divina. Sino por la gracia colectiva de nuestro entender el mundo más allá del muñeco al que le rezamos cuando en realidad nos conectamos con la fuerza divina de la que participamos todos en una ceremonía que se retransmite en directo. Riguroso. Estoíco. Main stream. Río salvaje. Montaña tropical. Kilómetros y kilómetros. La magnitud de la naturaleza cuando se caminan los cerros del Braulio Carrillo. Como caminante, nunca he tenido experiencia más trascendental. Todo ticatalán tiene derecho a transitar esas veredas. En un momento de su vida, como un tributo a una religión hermana que los ticos hemos ignorado por completo como si no tuviera que ver con nostros. Los musulmanes. Podría haber dicho los parsís. O los rastafaris. ¿Eso es una religión? Alguna tía preguntará. Y usted……… ¿fumás mecha? Dí, sí. Un toquecito de la sagrada planta que representa para nosotros nuestro New covenant con NEWGAI. El planeta reconvertido. Postgaia. Lo tengo. Es esto: la ley. La ley divina que nos condiciona a todos por igual. A mentir: yo soy Dios.

Es así de fácil: lo eres/soy.

Depende si eres lector o autor.

El NEW mundo es muy chulis para andar perdiendo el tiempo con gilipollas.


Se podría haber dejado ahí. Pero había sido un tono muy agresivo, inclusive para Harvey. En ese momento te mandaba a rebajarle de huevos en esa escena que te iba a producir. Si te dejabas follar. O mejor dicho. Si te le podías escapar no pillabas. Y olvídate de la películas que quieres hacer. La que te has currado. Aquellas pollas que comió Quentin.


Quentin discutiendo con sus abogados y con nueve de sus mejores colegas que tienen historias más interesantes que las que puede reproducir el personaje que Quentin resuelve como puede. Es un viejo chiste entre actores de verdad. Los que Quentin somete. La actitud tiránica del creador que todo dicta en un set. Y los sui generis de la peña que le sigue. ¿Quién paga? Es curro. Para el director también. El guion: quién escribe aquí. ¿De qué cabeza salen las ideas? ¿Cómo podrán ser películas esas magnificas historias que nos permitimos escribir cuando tuvimos tiempo delante del ordenador (que finalmente ordenó mi vida en el caos)?


Yo no quiero tener sólo una vez la razón.

El pensamiento egoista del que se cree muy muy: un autor pues.

Alguien que escribe. Negativo; no. Alguien que edita.

Editar es lo más importante. Y eso lo tenemos representado. En nuestra vida vainilla tenemos todos los ejemplos de los triunfadores del partido. Y esa sociedad existe una sociedad que cabe rescatar. Aquí hay un problema de salud muy importante. De salud mental. De salud colectiva. Cómo nos vamos a entender mejor. El plan es vender con los que tengamos el poder de prender este mundo en otra dirección. Permítannos hacer un discurso interminable. Una historia tan larga que dura 99 capítulos. Es un videojuego. Podrás acceder al juego poco a poco. Como si la virtud dependiera tan solo de tí mismo. Como si la sociedad fuera una película vainilla más de Hollywood. Le seguimos comiendo la polla, señor.

Mi crítica no puede entenderse como una corrida en los ángeles.

Esa frase estará en fotografías que intentarán sacar fuera de contexto mis palabras. Sólo por maldad. O por pura insolencia. ¿Qué debo hacer? No armarla de pedo. Alivinarme un poco. Reírme de mi mismo. De nosotros mismos. De lo que somos. Yo voy a dominar el juego con mis compadres. Y mis comadres. Espérenme tantito. Yo les voy a ofrecer un show. Que una vez que entren……… nunca acabe.

Eso es la vida eterna.

Ni la mona de pascua de sus padrinos puede con esa vida eterna.

Ahora la tienen. Ya pagan la membresia. Como su Disney, Netflix, Amazon, Filming, Vimeo pro, MovistarelplusTerratMainatStarSystemdelEspectáculoylagauchedivine.

Lo que se dejan cada mes. Calculen sus consumos. En qué se gastan la pasta. Para vivir. Bajo mínimos. Sin los discursos de los que les minan la ilusión. ¿Qué historia del status quo estaba escuchando? ¿Ahora? Escucha acaso las voces del bosque tropical muy húmedo desde donde les habla NEWGAI: el último dios olmeca.


El personaje mexicano de la película de Quentin tuvo una historia que pudo con la película completa. Los 9 magníficos americanos fueron vencidos con un juego de la palabras que descoloca a los nueve personajes más relevantes para aparecer en la respuesta de la transformada ciudad: NEWLA.


Es evidente que autor trata de generar una trifulca de bar con Quentin. Hasta que finalmente lo consigue. Escribiéndole en el guión el rol que estaba reservado para su personaje. Quentin no le agrada lo que lee. Mira con su cara de odio más honesta. Su cabeza se le va calentando. Y se la deformándose poco a poco hasta que se ve poseído por el mismísimo demonio en la Tierra: Harvey. Y el rol Quentin transformado con Deak Fake en Harvey en la fase de llegada es interpretado por Harvey desde su confinamiento. #todossomosharvey


El chiste mexicano no gustó a algunos blancos americanos «gunloving patriots». Y se sintieron heridos por su propia flesh y carne asada: los New Américan citizens of NEWLA. En una manera urbana de reinterpretar esto de una manera en la que la costa oeste se le tome en serio más allá de lo que puedan opinar nuestros programadores. No les entreguemos eternamente el micrófono. Ni nuestra DATA.


Geekjoke.


That’s a thing. A new social network. Everything we need to think of. A script. A scripwritten life. I want to be an actor. I’m already uno.


La emergencia de Cuideo.


Lo vamos a petar.


9 casos de éxito de ESADE.


It’s a comedy. It will work for the brexit audience. Trust me. They ain’t got humour. It’s something else. Something more special. Wankers will never know.


Every easter we remeber the Life of Bryan. Who’s the genious?


Just the writer?


Just the actors. Nobody doubts the actors. They are the stars. Look how shine lights on them. You wont know even it. I’m this sort of writer. This sort of mind. This sort of song. I know rythm. And you do to. That’s why you are giggling, silly, oh… stop… you make me blush with all that notyness. I really shouldn’t be so frank with a gentle soul. I know you like me. Look how we dance. You feel it, baby. You know it. Look. Here. Still. So deep. So high. Oh, my………

In that part of the song the nine suspensive dots are introduced in the NEW commons mythology. The dance move that ends up in that kiss. You are dancing to the kiss. It just takes those moves. And that flow. And this feeling. And you and me. Who’d say we’d be meeting here again, so close, si soft, so sexy, oh dear, I’m all here, and so are you, I know, you know, that’s it. That’s life: romance. Eternityhere. I see it in your eyes. The way we are. How I feel inside. Why is my head spinning I don’t ever want this motion to end……… ALLS.


Empecé a escribir esto con el pecho henchido por el post de mi madre en facebook: una noticia de un medio internacional poniendo las curvas de contagio de los siete países de centroamérica y sus diversos resultados. Oíganme un momento cuando les hablo al chile, hijueputas centroamericanos hermanos y hermanas. Pueblo querido. Nosotros aquí tenemos una cultura y una infraestructura de salud que priorizamos frente a la noción de la violencia que impera en el resto del continente. Y de alguna manera, de aquella vara heteropatriarcal que heredamos igualmente de los españoles que dieron verga violada. Los mestizajes forzozos. De esos peninsulares. Hay que decirlo. Y los que siguieron sus ejemplos. El indio que viola. Como sea que venga de esa cultura. Si es que asumimos que ahí también violan. Será el alcohol. O el demonio. O los curitas de la escuela. ¿No serán españoles?


¿Cómo se juzga al padrecito violador en nuestra sociedad católica?


Usted, ateo tico, no está excento de asumir su responsabilidad como católico, hijueputa: su estado lo es. Pese a su flexibilidad para demostrar respetar el resto de las creencias. Otros credos. Aunque no nos interesen. Porque el nuestro está tuanis. Son católicos diferentes estos ticos. Más los reconvertidos en esa vara NEW: Ticataluña.


Mae, uno pueda ser una vara y nueve. Al chile. Esa es la vara. Toda. ALLS.


Vos le regalás a la chiquita un bailecito bien rico en la pista y vos verás a Quetzalcoatl volar en cada quetzal que consigas admirar en pleno vuelo por nuestros bosques sagrados a los nos obligamos a adorar, respetar y divinizar más allá de los innumerables dioses nuevos que vamos a ser capaces de revestir con la vestimenta de algún ser divino pasado reconfigurado en otro profeta insolente con un giro final hacia el bienestar general de todos, en un momento dado: este.


Liricalman.


La saga de superhéroes (incluidas las 9 primeras superheroinas que se inscriban y paguen los 9 pavos al mes para mantener activas sus armas virtuales para desplegar en la proyección del procomún perpetua: ALLS.


El tiempo de oración se redujo a una palabra: ALLS.


En ese momento te conectabas.


En su día ahí estuvo todo.


Ya se dijo.


Busque usted.


¿Acaso quiere todo masticado? NEW Cliffnotes. A NEW life definetely contemplated NEW shortcuts. They were even incentivise. That’s how this game is played. Let’s clean this up. And bright it up. Careful. Life might just pop up. Every structure of the puzzle is about to shake. Shake, shake, shake, shake, shake, shake, shake, shake, shake it up to NOU. NEW; WEW; NEW; WEW; NEW; WEW.


Some lyrycs are meant to sung by the active ALLS.

ALLS. ALLS. ALLS.

ALLS. ALLS. ALLS.

ALLS. ALLS. ALLS.


How is life going to end?

How is this song going to fly?

How is fine confined?

Why is high so ALLS?

Why is my coronavirus gone so wild?

Why can’t we keep from desire?

Why is longing work a thing?

Why is life so unstable if tomorrow hi?

Why is Golman still sitting in the bench?


Amb el numero 99, surt al camp a escalfar el nou del poble nou: GOOOOOOOOOLMAN.


I’ve got a cheer.

I’ve got a number.

I’ve won a plane.

Now I’m gonna fly.

Let me just go round.

I will go as high as you go.

To take a look live on ALLS.

From a constant spirit.

In the ticking NEW time.

Ethernal glow, uooo…

Ethernal glow. uooo… (uojojo)

Ethernal glow. uooo…

Ethernal glow. uooo…

Ethernal glow. uooo…

Ethernal glow. uooo…

Ethernal glow. uooo…

Ethernal glow. uooo…

Ethernal glow. uooo…


Quiero cantar contigo Ethernal glow, me dijo Nicki Minaj, en la fiesta. En momentos así se sostiene el gallo y se le ofrece el flow a la artista que tiene uno delante: «será un honor, queen.» My lady, do you want to dance. I’m already on you. And the flow shows up. Queens do write their own feature shit, right? I’m kidding it’s the silly bit of the song, the one people digg for what it turns to be in the videoclip, shit that ain’t real, nor the shit in my head, I wokeup confined again inside the limits of my mind, mind, mind, mind, mind, mind, mind, mind, mind.


Varo. Like you’ve never seen. Suddenly your actions fly up high into the sky like the rocket that took you to the edge to wonder what this ALLS is all about.


So there. You are a sort of Elon Musk android thinking like him with the entire set of answers from the bot triggered by his quest. And you feel alright. Although some days I wonder why. The feeling of emptyness. It’s a contradiction form my code. It’s programming done by the mind of someone else who’s not from our world. But that other one. The NEW place they took me. The place I got to choose. The face I would replace with that persona I had created in Facebook. That version of me. So 2.0. Common. What? Did you not expect me; 9.0?


Fins aquí aquest especial de la sortida d’avui. Des de la meva ment em despideixo. AIxó no pot continuar. Això no és etern. Ni cal que sigui. Deixi’s d’hosties. No patiu tant. Ha arrivat un Déu NOU a NEWCAR: Golman. El germá gran de Jesús. Només que ara si li han donat permis per escriure. O qué es pensava voste? El fill de Déu no en sap d’escriure en un paper? No en sap reclejar el seu pensamenten nou llibre sagrat? Ja hi sóm. Voste i jo no ens entendrem. Faci el favor de sortir. Ara mateix. Si us plau. Si no vol esser aquí, qué cony fa encara aquí. Vagis. Prou. Nou.


El Covid-19. Un gest molt intel·ligent d’en pare. El Tiu encara ho té. El toc aquest. Fill de puta. Després de tants anys. I va i com una maquina. Qui ho hagués pensat. Tot podria arrivar a quadrar. Si al final… no ho se jo. El mon ja va canviar. Dins meu. Aixó. La meva santa creu i sant pau. El meu hospital. Com si aquí la vida es pugués resoldre de cop, ajuntant a l’esglesia, el consell de 99 nou feedbackloopers, i palau de la generalitat vuit, obert al poble, per fer reunions. I pendre decisions col·lectives en aquesta altra direcció: un nou estat a NEWUE: Ticataluña: la seu d’un poble ple i lliure.


New Spain signed the treaties.


Brexiters were excluded.


Always look at the bright side of life.


Bryan<Jesus<Golman


Too many people didn’t get the joke.


In Lennon’s time a fake news in a flyoverstatemind could kill you. For not loving God the way they expected God to be eaten.


Yoko won’t let lie, i belive imagine was here mind and John acted like Harvey on rice.


That line is the greates NEW América novel.


Proceed to pay your fee, it’s nou.


Take me to your store in the clouds. I want to buy your mind. I can feel it free. So sweet. When I read. I cum. I feel. I grow. My intensity thrives as art in shape of words or words in shape of minds. A NEW land to grow. From skewed perspectives. Or diferent centralities. Take Centroamérica. Our diversity should not confuse he kind of succes we hold as societies. One after the other. So close. So far. How military minds take notice. How education matters and healthcare is delivered. Because the country was set free. By the works of the mind of a ticatalan flow. One Josep Figueres Ferres. Com si diguesim un noi de l’Empordà. A la vall central d’una muntanya. Amb el pensament ja transformat en quelcom més, essent d’ul altre lloc: d’aqui i d’enllà. Això a Ticataluña és molt important. Deixar de mirar-nos el melic. I anar molt més enlla. Perque ens ha arrivat el moment. Abans de fer el ridicul. Com si això es pugués compartir amb la humanitat. I la gent diu: ALLS.


Cambiemos todo.


Y si Dios se enoja por lo mal que celebramos la Semana Santa este año. Y si es eso lo que anticipaba. Y por eso nos mandó el coronavirus. Es un Dios rebuscado el que queremos. Al final, podemos más que él. Nuestra capacidad de imaginación lo sobrepasa. Pero como pasa de todo. Dios está tranquilo. Y la vida también. Porque la vara es esa; y las varas, varas son.


Soy más grande que Juan Ramón Jiménez y Sor Juana Inés de la Cruz.


Más blasfemo que el demonio en un concierto de AC/DC.


Los chistes son eternos; la fe puede que no.


Esto no ha salido porque no he querido. Pues ahora quiero.


Instrucciones de difusión: comparte con tus coleguis. Tus coleguis fliparán. Dirán: pero a esta tía qué cojones le pasa. ¿De cuándo acá lee y pollas?


Laughing out loud, laughing out loud, laughing out loud,

laughing out loud, laughing out loud, laughing out loud.

laughing out loud, laughing out loud, laughing out loud.


I went to far. You see. Nobody reads that much. You are not Dante.


Why not?


Some questions are fundamental.


I always loved a certain kind of philosophy.


Ticatalán philosophy must be assimilated.


Conservacionistas: relax. It’s like a supossitory. It’ll only take a sec…


Lo que significa un tributo a salirse por la tangente.


Ser de la UNAM, como comunidad, por ser de Copilco 300.


Yo fui pueblo, hermanos. Y del ITAM.


Yo fui Cristo en Copilco.


¿Qué pedo?


¿Halan?


Pus órale.


Vamos a transformar este pedo. Ya. En buena onda. Sin las mamadas que mueven tu más honestos anhelos de progreso. Lo que quieres por el bien de todos, la neta. Y por construir una transformación más sutil. Y este pedo está cabrón. Aquí todo se mueve según costumbre. Y se ve que eso requiere un cierto movimiento de mercancías. Estamos hablando del dinamismo económico más grande de nuestra historia. Y ejes logísticos de una magnitud macro del trasiego de bienes. La economía real. Como el dinero de la red. O los sistemas de salud. Como nos corresponsabilizamos con un discurso reconstituido. Y que sume el gesto de impotencia y lo ahoga en una carcajada infinita que retiembla en su centro, cual Tierra.


La primera metáfora NEW Olmeca que se enseña en la doctrina del ser NEW es la se canta con la risa de los Dioses. ¿De qué rien? De su muerte de la risa, por el chiste de aquél que les explicó la mejor ocurrencia de este show: que Él era el único.


Es evidente que Jesús decide ser algo más que profeta. Y por eso no escribe. Algo le gebe haber llegado de Sócrates. ¿Sino qué clase de omnipresencia se le puede asumir a Dios Padre que nunca le explicó?


En el Vaticano Chunuc y Francisco definen la estrategia de respuesta a las alegaciones de GOLman respecto a la doctrina de la fe.


Invitan a GOLman al Concilio Vaticano. Habrá pica pica.


Donativo: 9€


Flujos de ingresos.


Si el sistema funciona en DUAL, mejor se escucha.


Los chascarrillos sónicos de Golman.


En la Plaza Cosmos tenemos una conexión muy importante tanto con los multiversos como la literatura, de Dante Aliguieri para abajo.


De ponto me encuentro con la eternidad del talento de un amigo de la infancia que se convirtió en cantautor: Charlie Mason.

Publiée par Charles Mason sur Samedi 11 avril 2020

La llamada de la muerte

Ya van dos días que pasa. O tres. Duermo plácidamente. De pronto, la garganta se cierra. Es el final. The end. X.

Despierto.

Un día fue tan fuerte que desperté de un sobresalto que me salvó la vida. Y despertó a toda la familia.

Hoy tuve que salir de la cama para escribir esto. Por si vuelvo a dormir, y esta vez no despierto.

Quizás ya esté muerto.

Si es así, no duden en volver aquí. Aquí está todo. O parte. Lo demás me lo he guardado. Como Mejía Barón a Hugo.

Hoy nos habla el Rey

Es un día especial. No todos los días sale el Rey a dirigirle unas palabras a su pueblo. Sus subditos esperamos con ansias saber cuál es rol magistral en esta gran comedia. Los que somos más de Dante sabemos que estamos entre el infierno, el purgatorio y el cielo. En ese orden. Que es donde vamos a ir a parar. A la ruleta. Ese azaroso destino que se nos escapa justo en el último momento, cuando la suerte nos dicta quedarnos en la casilla contigua. No hay premio. Salvo estar aquí.

El rey tiene un rol fundamental en su estructura mental y social. Él está por encima de los demás, y como tal, ejerce una larga responsabilidad que le viene dada, y para la cuál fue preparado más que cualquier otro rey en las historia de los reinos. El reino en el que vivimos es el más antiguo de todos los reinos con los que mantenemos todavía relaciones dinásticas. No es baladí. Ni tan sólo un cuento. Son habas contadas. Como un refranero popular que se tergiversa para encontrar en significado de lo que hay detrás de tanta sabiduría encapsulada en tan pocas redes neuronales reales.

No puedo ser yo quien me indigne de vivir en este reino de fantasía. Aquí la vida me ha enseñado las lecciones más dulces de mi calvario. Finalmente he encontrado la montaña sagrada que me acoje como un hijo más que vino que de otra tierra. Quizás de un exoplaneta en peligro de extición, con una misión de supervivencia superior al que nuestra especie pudiera nunca imaginar. ¡Oh, qué cruz, mi rey, la que vos portas en vuestra espalda!

No os digo esto para levantarnos amotinados frente a lo que consideramos una ilusión de otros manantiales mentales más puros. Se trata tan sólo de un ejercicio de supervivencia en un cuarto de espejos en el que su majestad se extravio de muy pequeño, en una sección del palacio que no debía ser revelada en aquél momento, en aquellas circunstancias, con aquellas compañías. La industria de nuestra estirpe nos inhibe la carnalidad que se le relega al pueblo, por menester de nuestra zafia moral, tan doctrinaria que no la sabemos desvestir. Las curvas del cuerpo de mi amada, ahí, sútiles y escurridizas, como los pasillos del palacio que separan nuestros aposentos.

No es trivial que nuestra cruz sea tan grande. Nuestro Padre así lo quiso. Su doctrina nos ilumina y no ensombrecen sus secretos, que por otra parte, no son míos. ¿Quién soy yo, oh pueblo, para juzgar a quién me dio la vida? ¿Acaso debo ser yo quien le dictamine a Él qué hacer en tales o cuáles circunstancias? ¿Qué acaso yo no soy beneficiario de sus lujurias, sus batallas, sus empresas, su talento, su talante, su gallardía y su abundancia? Sí, señores, lo admito. Yo también he bebido de los elixires heteropatriarcales que riegan mi jardín, todavía, al día de hoy.

Y no me arrepiento. No puedo escapar esta ilusión. No soy digno de otra cosa que la cruz. Por eso aquí la traigo conmigo. Crucificadme, si queréis. Soy todo vuestro para hacer de mi lo que queráis. No tengo más palabra que esta. Haré lo que me pida el pueblo. Y luego el cuerpo. Que ese sí, es mio, e inviolable.

No puedo seguir más allá. No soy adivino. Ignoro lo que nos depara el futuro. Mis artes con el porvenir me impiden abusar de mis privilegios. Yo el futuro lo conozco. Tan sólo algunos, pocos, sabemos vislumbrar lo que desdobla el tiempo y el espacio cuando se revierten. Son artes actuariales que desarrollé una vez entendí que la utilidad no era el sentido de mi porvenir. De ahí, que hoy, sin más, os venga a pedir, un último favor: si de verdad creéis en mí, decidlo, pueblo mío. Este es vuestro momento. Esta mi elección. Este es mi plebiscito surreal.

Alzad vuestra voz, pueblo sagrado, pues este es el momento de nuestra comunión. Levantaos. Salid al balcón a aplaudir, y con una misma voz, uniros ante el poder de vuestra individualidad en medio de nuestro porvenir en comunidad. Cada mano se rige por el hemisferio opuesto que le manda, como un juego de espejos que sólo entendemos ante la fatalidad de un ictus. Somos dos mitades, no por serindipia, sino por diseño. Es por tanto esta dualidad la que nos permite escapar la unicidad, por muy grande que sea. La individualidad nos condena a una cárcel sin salida, salvo si le encontramos una pareja con la que escapar a su tortura. Eh aquí, la costilla de Adán: Eva.

Nada. Que os tenía que contar… pues eso. La idea, básicamente, es esa.

Seguid. Seguid. Vuestros caminos se encontrarán, cada día, con el tormentoso agobio de vuestros demonios. No os deseo los míos. Muy míos. Desde aquí, cada quién que sostenga su vela. O su cruz. Por mi parte, ya me podéis crucificar. Ya no tengo otro lugar al que acudir. A fin de cuentas, mi única noción es serviros de algo, así sea una pequeña distracción de vuestro confinamiento.

Tan sólo podría asumir mi rol, oh majestad, ante tal tribulación: aquello a lo que un bufón de la corte no puede renunciar: vuestra merced, y si me permite, una última ilusión: reír.