El último día del 2020

Las borras.

Tus huellas.

Cuando vas a hacer algo perverso necesitas un set de skills: hard y soft.

Aquí, en nuestro taller, las vas a adquirir.

Piénsalo. Invertir en tí te conviene.

¿Cuánta lana estás dispuesto a apostar por tí?

Piénsalo. Es la mejor salida que tenemos.

Nosotros somos el camino.

Como hayamos llegado hasta aquí.

Hasta dar con el nuevo modelo.

Al que llamaremos: NEW.

Nueve enters después, sigues la frase. La historia pues. Soy un contador de cuentos ticatalanes.

Así me las doy.

GOLman

Perdónenme si ahora hablo un poco de mí.

Soy un poco vanidoso. Y pretendo el deseo último al que tenemos derecho. Estar bien, pues. Bien chingón. Como sólo (así con acento, RAE, ¿o qué pedo?) alguien que se ha rifado chingón alguna noche en la que saliste a conquistar el gran otro de la nocturnidad. Los invito a pasar conmigo el próximo NEW año.

El evento NEW.

Es un pedo de pasar de discontinuo a continuo.

Filosofía a la mano, y a su vez, por diseño de su servilleta, meto forzadamente una cápsula de aprendizaje del nuevo modelo de ser. Una lección aprendida. Un proceso de transformación. Un simulacro de persona. La persona que deseamos ser. El rol que reconstituimos en un nuevo modelo. Opciones de la creación. Multiversos ejemplares. En esa otra cantidad de maneras. Las maneras del pasado. Aquella. Grande y una. Que ya no es. Ya no son. Ya salen a flote. Pese a seguir ahí. Omnipresentes. Sin ser ya omnipotentes. Ni inviolables.

Si voy a ser de España, permítanme la libertad que se permite cualquier nouvingut sobre la apropiación de la lengua, que viene un pinche NEW olmeca a la mismisima capital del reino, y supusiéramos que esta NEW nobleza se redifinió a sí misma para, con y dentro de un pueblo NEW, más grande que la suma de nuestras grandezas de España. Tocado directamente por nueve gracias divinas de diferente procedencia, todas ellas sagrados sacramentos de la NEWfe.

Localizada justo en las las antípodas, alla dónde nuestro pasado resentimiento mutuo de animadversión pura, de los unos y los otros (estos los incluyen las), que aquí, cada vez más en plaza pública, describimos sobre (y para con) unos subnormales con los discrepamos a un ratio de 1:99, y a los que adoramos contravenir de todas las maneras posibles. Bienvenidos al debate celestial entre las dos Españas divinas. El ocaso de lo que un día llamamos grande. La España que tuvimos. Las otras Españas. La dualidad inequivoca de nuestro desprecio mutuo. Nuestra sagrada cruz en penitencia flagelante. NEWinstituciones. NEWSI.

La NEWSI acabará teniendo desmedido poder. La creación de un monstruo.

1:99.

Un lait motif ticatalán.

Frases cortas que llenaron las paredes del grafitti de la nueva capital: NEW barcino.

Por un lado nos prostituimos; pero por el otro también.

Los nueve mejores juegos de palabras de mi abuelo.

La herencia de la insolencia del que hace reir de la familia.

Como el abuelo.

Teóricos del humor nomás del caribe.

Como caribe transformado, nos vamos al otro que distribuimos entre este humilde NEW TICO COMMONS, la evolución de esto otro que desde esta honesta y sensual cinturita de nuestro NEW continente: NEW América. Presente: presidente.

Mi nuevo show de presidente de lo que vamos a ser de ahora en adelante se presenta como una lección de oratoria de fin de 2020. Una tarea para el último día. Uno de esos clientes que deben comprar antes de que finalice el año. Pon un anuncio, que tienes nueve cosas que venderles.

Alguien que no tenga regalo de fin de año para regalar. Aquí un repositorio de 99 regalos para que la gente chingona de este NEW pedo le entren con el gusto de la exclusividad de unos cuantos. No son ni todos ni nadie. Es un punto de encuentro colectivo suficiente. Más allá de lo que nos dispusimo en un momento dado a forzarnos a transcurrir. 99 minutos juntas. YA FEMINISTAS.

El feminismo, como ALLS, son sitios de llegada.

Allá se va.

NO SE QUEDE ATRÁS.

VENÍ.

VENGA.

NO TENGA MIEDO.

ESTOS SON LOS NEW VALORES QUE TENEMOS PARA SU SANTIDAD.

Y ACÁ FRANCISCO LEVANTA LA VOZ.

Y HABLA CON JESÚS POR NOSOTROS.

Por que yo su carnal menor, no puedo hablar directamente con él. Tras haber sido Él.

Él.

El título de este cuento.

El título de esta novela.

Era novela y cuento a la vez. Y era esto. Pinche recurso culero de situarte dentro de tu obra. Ya sea con el velo del director. Con el matiz del guionista. O la interpretración del actor. El artista pues. ¿Qué pues no requerimos todas ser artistas? No requerimos ser artífices de nuestra revolución de la reconerversión del sistema del todo. Por completo. Capgirar el toque.

Pam: rolas.

99 rolas.

99 roles.

Hay (los hay pues, para Perez Reverte, Varguitas, la mujer zapatista que le toque hablar por todas, Presidente LÓPEZ. Presentes. Subcomandante Marcos, Golman, Ronald. Oceano Infierno. Gabilondo. Maragall. Robert de Ventós. Los originales habitantes del Palu Robert. La rehabitación de el espacio de la casa como habitatge.

Una peça d’habitatge. D’habitar espais NEW.

El meu projecte urbá-social. El uber de les noves societats reconstituides en un nivell més elevat del nostre potencial reconciliador a plé rendiment. El moviment que pretendiem fer quant a fora d’aquí veiessin cóm sóm capaços i capaces de dur a terme una reconstitució de lo que voliem dir que erem-sóm. Perque som-hi.

Som-hi.

El nom de ça peçe.

Això és per fotrens.

Tant sols una miqueta.

Venvolguts; sóc el vostre president.

Espereu que agafo el mando.

Vosaltros. Voltos. Voltrus. Voltrüs. Völtrös. Vosaltres. Vos particularmente. Y te pasás al castellano como si no tenés la cordua de un español cualquiera en el set de Jamón Jamón. ¿Quién escribe vuestros guiones?

Somos otra cosa. Venimos desde las antípodas. Y nos encontramos por primera vez. ¿Qué coño creéis que os voy a soltar por bonito?

Algo que sólo un español, español, español entienda. Reconvertido del plan nacido en los bosques de la montaña de la nueva capitalidad de la NEW humanidad. New humanity. NEW humanity. Esa es la forma correcta de escribirlo. Habrá penalizaciones millonarias a quién ose no escribirlo como la regla dicta. Con Pérez Reverte de guardian de la puerta. Una especie de cadenero de discotaca cultivado y sagaz para rozarse con los señores de los 99 apellidos primeros. Una especie de clase dinástica local. Una historia de HOLA! nunca contada antes. El valor de las 99 familias españolas. Cualesquiera ellas sean. Estas son las mías.

Si me queréis iros.

Pero dicho con la frase exacta como lo dijo la tonadillera en su día con tantísimo arte. Si me amais veros. Si me queres fueres. Si me adorais daos. Si me idolatráis por cualquier gilipollés no me toqueis los cojones hijos de la gran puta que os reviento.

Eso queda muy feo. Censúrate. GOLman, censúrate. Ahora que has llegado a lo alto de todo. El juego finalmente te da la entrada como un futboartista particular. Abanderado de la revolución última de la historia. Como si lo que hubiera que hacer fuera desvelar las cartas que vamos quemando. Las jugamos ya. En un tablero universal que ya se está moviendo esta dirección. Se trata de un despertar social en toda regla. De seguir otras normas. De darle vuelo alto a nuestra tarea de reconstitución. Vamos a darle a este programa un sentido de explosividad del optimismo del momento en el que reabrimos el grifo. Sociedad sedienta de otro cotexto. Sin temor a los conservadores. Los nunca han sentido el anhelo de cambiar. Aquí os va la mejor propuesta que les hayan hecho nunca en su puta vida. Todo a la verga. A_LA_VER:GA. Se puede escribir así: lo acabo de hacer. Por mis NEW cojones.

You take cojones away from you.

And steal it in front of everyones screens.

The uggly thruth behind our fears.

People complaining how to explain mature feelings to their children by having to answer to Soul’s questions.

Soul’s questions.

My first NEW América sitcom.

A first commercial blast.

A blow off the roof productions film.

The first of its kind.

A new way evere way.

Evere is a new word from the NEW language: ticatalán.

I gave myself some nifty new tools to dominate my privilegde. NEW spain fron NEWELI.

Leave questions in the air.

Tasks we must undergo as NEW systems to reconsider.

Reconsider as a poet’s obssesion.

Same poem 99 times.

The sort of shit that would give enough time to allow completeness to entend into an infinity NEW trend.

We’ll a bit more than what we are told.

I have a NEW learning system.

The system itself considers the possibility of overflowing the ultimate state of joy: absolute consciouness into a NEW time: warrantied. An alternate NEW market. A new beast to balance the schemes of power games within the capitalist framework. How are going to lower the weapons. Let’s pay attention here, war lords. Let’s cut to the chase. We know you deal with weapons to the active local compensated with the two things that move that market: blood thirst money.

Like a game that’s played by some

And then you got labor stories.

There you find completeness of an untold story.

The working class stories from NEWCAR: el Carmelo reconstituido de un vecino escritor de la calle Dante Alighieri. El pinche guey supo que tenía que ser una versión del Cardenal, del grandioso Manolo, el del Sevillano y del Delicias. Un pijoaparte de New América que subió directo a la montaña y se quedó allá meditar 99 días. Al día siguiente bajó por la ladera del monte sagrado de NEWCAR: el glorioso monte carmelo. ÉL monte sagrado de la mitología NEWbarcinoana.

El monte Carmelo es el monte sagrado por estar escondido. Es un monte secreto también. El descontrol de este espacio natural sería una violación para los derechos que tenemos los que habitamos el espacio colectivo de nuestros parques naturales. Mi sesgo conservacionista por venir de una pequeña cultura que entendió (maes síganme un toque y van a ver cómo vamos a ganar el mundial con esta vaina, sea por las circunstancias propias que el guión nos guía para retratar la abundancia del recogijo de nuestro bienestar elevado a la 99 potencia. ¿Viéras?

Y uno se lo imagina. Se lo dejan de tarea. Se los dejo de tarea. Póngase en situación. Ahí les va una publicación. Ahí le van 9. Ahí le van 99. Ahí le van 999. Ahí le van 9999. Ahí le van 99999. Ahí le van 999999. Ahí le van 9999999. Ahí le van 99999999. Ahí le van 999999999.

El posibilismo de la serie del nueve.

La denominada serie sagrada.

El autor decide sobre los determinantes simbólicos de la distopia que se nos ocurre pertienente. En el modelo escolar que para los nueve años te dan a la tarea de definir como mínimo nueve ensayos de dispotias distintas en un plazo holgado de nueve año. Nueve años de aprendizaje de una cuestión que podemos acabar en nueve días. Tener el tiempo suficiente para desplegar nuestro plan. Idearlo de tal manera que transformemos la sociedad que procuramos retratar en una ficción audivisual un poco autoreferente. Desde una perspectiva que no nos podemos permitir no evolucionar a otro pedo por completo.

No es ni mucho menos una artimaña exterior para resquebrajar el pinche desmadrito que se me traen bola de cabrones. No vengo aquí con chingaderas. Nos podemos decir las cosas a la cara. Y aquí, señores, señoras, niñas, niños, los que no se afilian a ninguna de las maneras que hasta ahora les había sido posible definir exactamente quién decidíamos ser una vez tenemos consciencia de la multiplicidad de estados de la naturaleza de los tradicionales, a lo más, dos maneras de ver las cosas. Y encima la obsesión recurrente y crónica de autodestrucción entre vecinos. El odio entre las tribus. Los pleitos de vecindad. El foco de las historias periféricas. Desde aquí les escribe este novel autor, autodenominado futbolartista por el interés de fusionarles. Al futbol y arte. Como si entendiera que es un juego pertinente para poner sobre el NEW tablero del juego social al que aspiror atraeros.

Un tema resuelto de su multiversalidad de disrupciones.

Las reglas de una sistematización desde las bases del pueblo reconvertido: por la idea de un emigrante que se asumió como local para venir desmontar el estatus quo con la versión más surrealista de lo que puedo rescatar de lo vivido aquí mis primeros 20 años de ese milenio. Como si desde los pueblos tempranos de un milenio pudiéramos dejar un mensaje para últimos veinte del fin de lo que será este milenio. Si todas esas generaciones pasaran. Si asumiéramos la elasticidad del tiempo en esas dimensiones. Y nos perdiéramos en ella. Ahogaramos en sus mares nuestros desasosiegos sin sentido. El arte de autoflagelarte y reconstituirte en el arte mismo de ser quien eres, y simplemente estar vivo, leyendo un buen libro, a pesar de la distopia. Siempre presente. La distopia del estatus quo al que ahora llamamos capitalismo de los últimos 200 años, como si nos hubiérmos dado cuenta de lo que se pretendió con aquello en la época en la que nuestros juniors decidieron emprender la faceta psicopática de la conquista de otros pueblos hermanos a los que en nuestra subnormalidad los consideramos con amplio cinismo: inferiores. El corazón henchido de unas 999999 mujeres que se consideran en las antipodas del feminismo porque consideran que es una artimaña bolivariana construida para venir a destruir su mundo de desperate wives de barrio de la clase de abolengo de los Madriles y sus extrarradios amplios como la mancha ancha. Ser capital. Así tal cual. Como es, con su gracia y ritmo julioiglesiano. Con esa sabiduría de Valle Inclán que corre por las venas de los que lo han leído. El resto podrían caer desplomados en un fenómeno paranormal, que no dudaría un alcalde con dos NEW pares de NEW cojones, pedir a un artista menor al que deseaba promocionar a la realización de la película en la que dicho alcalde de la NEW capital de este otro Reino NEWMAD, capital hispana de esta otredad. Cuna de la RAE. Los vargallosistas.

Las filas latinoaméricanas de vargallosistas enlistados para el frente de sus ejercitos infernales, esos aprendices del autor, en su multiversalidad de maneras que sus sagradas palabras nos ha dado pie a criticar. No se crea. Es fuego cruzado de una tendencia de algunos escritorcillos menos de la supuesta quesque izquierda que nos gobierna ahora en la transformación definitiva de lo que cretinos que fuimos en cierta parte de nuestra historia mexicana de éxito. Lo que nos habían vendido que éramos. Y lo que realmente somos. Lo chido de verdad. Lo que nos queda de habernos reconstituido hermandad. En nuestra infancia. En los setentas y los ochentas. Atentos los que allá vivimos. Alivianen sus pedos. Vamos de vuelta a nuestros pecados. Los que ni vemos. La violencia machista de nuestra sociedad así como la vivimos. Y ahora que entendemos que no mames panzón. Nos pasamos de verda. Las vergas por delante. Luego luego el chiste con el chile. El chile fuera. El chile dentro. Pica y pica. Más y más. En plan ¿qué hacés? Qué rico. Buscado con la normalidad con la que nos abrimos de piernas cuando la intención es mutua. La no violencia de la relación consentida. El bienestar de todas las mujeres sexualmente liberadas. De sí mismas. De esta dominación heteropatriarcal que denuncian. Y que implica su vida en sí: sus derechos. Como ante la dramática circunstancialidad de que me suceda a mí, a vos, a tu hija, a tu hermana, a tu amiga, a tu madre, a tu tía, a tu sobrina, a tu mujer, a tí, mujer, a quién esto Dios no quiera.

Una parte de nuestra cultura está constituido por un pilar que consideramos superior desde que ponemos más peso a lo religioso que a lo civil. Lo que tenemos como ciudadanos y lo que tenemos por nuestra afiliación a una creencia es sí. Una comunidad autoconstituida alrededor del funcionamiento de una orden. Una orden como doctrina social. Con nuestros valores y nuestros modelos de emprendimiento, en nuestras sedes del saber. Nuestro saber: en todos los niveles. La doctrina religiosa como parte de lo mismo que asocio con la escuela. Los nuestros. Estar dentro o fuera. No me importa la respuesta. Es parte del dogma: excluir a quien no cree.

Llamarles pecadores.

Apuntarles con el dedo.

Aunque vaya en contra de la metáfora que Jesús les dejó interpretada en el performance qu eacompasó con sus doce colegas masculinos. Y una nena. Magdalena y Jesús en un aire de seducción de mutuo acuerdo. Un evangelio apócrifo escrito por Golman Mohammed relata el elemento sagrado de esa experiencia social a la que ahora entendemos que Jesús también tuvo acceso, y no la patraña moralina que nos traía el último concilio vaticano y sus 9 predecesores. La contienda de la doctrina se puede practicar desde adentro, y eso fue en realidad lo que llevó a Francisco a petarla entre la curia: el entendimiento de la globalidad de la acción de la autocoordinación de los sistemas complejos sociales, más allá de las fronteras de las creencias que nosotros mismos retroalimentamos con nuestra pantomima de relación directa con Jesús, la virgen de la Macarena, bailando la canción, con un purito en la mano de unas hierbas sagradas que el hermano mayor de Jesús trajo y desveló en una anunciación el último día del peor fracaso cósmico de la grandeza omnipoderosa de nuestro patético Dios Padre. Te la mamaste, pa. En serio, esta vez se te fue la cabeza. Humanos culpando a Dios. Con un dedo que le apunta a los ojos. Y los ojos se ven. A sí mismos, y se amenazan de nuevo. Desde la mirda. Desde la fimeza del índice que transporta el lanzamiento de nuestro prejuicio de guerra beligerante. Guerra a guerra sin tregua.

Al que intente.

Anunciar la guerra como acto de paz.

La lógica de nuestra necesidad armada como un doble juego de nuestra doble moral alimentando el fuego de los beneficios sociales del tráfico de armas, las guerras, los holdings participados por industrias de armamento. Esa parte del PIB. El dinero A y B. En grandes números. Y su derrama social. El prejuicio de como terminar con el poder de los que lo ostentan. A qué países hay que irse. A qué nueva historia hay que seguir. Les propongo que a la nuestra. Que a nuestro puto aire. Ahora van a ver lo que el futbolarte puede generar, una vez que hemos vivido el año en el murió Maradona.

Y recordarlo sólo por eso. O por la lucha feminista. Las argentinas que lo llevaron a las cámaras y lo voto un pueblo libre reafirmando el deseo de una ley que nos una. Por haber pasado por ahí. Por el debate público de lo que implica la reconstitución de nuestros cuerpor libres de violencia machista. Los nuestros. El mío el primero. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. La iglesia católica también es responsable de ese pecado. El solapamiento de la cultura heteropatriarcal está viciada por la doble corresponsabilidad de los hombres frente a las mujeres. De la iglesia sobre las mujeres. Y sobre los niños a escondidas. Vandidos. Papis. Adultos que han visto lo que es vivirlo. Y haber de callarlo. De soportarlo. De no poder acusar a la autoridad en medio de su abuso. El abuso de los abusadores. En qué momento pensaron que ese era el camino. Lo penado. La responsabilidad de la reconfiguración moral de las mente libres de pecado de la comunidad. Los que tiran la primera piedra. A que no hay. Ya nadie queda. Iglesias vacías. España actual. Iglesias. Vacías. Vacía. Una dualidad de dos culturas en las las antipodas que definen muy bien lo Caín y Abel de nuestra españolidad a odio perpetuo.

El odio español.

Español, español, español.

Lo injusto que sería sólo apuntar a una de las subtribus de todo el reino, siendo estas bestias tan salvajes. Salvajadas reales.

Salvajadas reales.

Y mae, qué salvajada.

El nuevo reality tuanis.

Mae, al chile, nosotros ya ganamos. Desde hace pura vida de años que estamos ahí. En un nivel más sublime. En una vara más parecida a la salsa, que a la capacidad de lleguemos al ataque con un poco clase mezcla de nuestra cultura de la creación de juego, lo que hacía Jaffet, o Paté, o como aquél 10 tan fino de la Liga, como se llamaba el mae, me viene Arguedas, pero ese era Osquillar, aquél fulano tico que se casó con una mexicana. La otra historia de nuestra dualidad. Ticatalana.

La dualidad es mi pastor, nada me faltará.

La dualidad es mi pastor, sin piña.

Nueve. Mi uno más ni uno menos. Con un único número resuelvo el dilema matemático planteado. Escojo el nueve. Una vez haga este truco el mago ya no tiene manera de mantener la ilusión frente a una sociedad entera reconstituida: una vez pasada, entera, por el aro de ALLS.

El tren del mame

Si me quisiera subir en un medio de transporte en particular sería, sin duda, en el tren del mame. Ahí está lo que hay que ser, en el momento justo, ahora. ¿Qué más puede haber para un inverbe que pretende ser algo/alguien para los ojos de los demás? El mundo está atento a lo que se dice en el tren del mame, cojones.

No se crean nada. Ayer tuve todas las influencias literarias, musicales y vitales que puede abarcar una única persona en un sólo día. Empezando por Ulises. El de Joyce, claro está. No querría parecer ahora que soy capaz de narrar las historias de un viajero por el mediterraneo en busca de un porvenir que nunca llega, mientras se debe lidiar con Dioses varios, mounstruos mitológicos milenarios, el mar, la playa y los desencuentros con los que te topas cuando juntas a personas de todas las latitudes el puto planeta azul.

Ya sólo me faltaría meterme en el embolado de la física cuántica para hacer ver que la entiendo, primero, y luego para plagiar dos o tres metáforas de Carl Sagan, y hacer ver, coo si nada, que son propias. El tren del mame requiere este tipo de habilidades y no cualquiera posee la capacidad para subirse en él. Es un poco como el Hotel California.

Pero ahí se me está yendo la vena musical por el lado incorrecto del tren del mame. Mi tren del mame de ir por ahí iría a descarrilar en el barranco de la música sin sentido. Y te toparías con una horda de elfos y demás figuras mitológicas «modernas» jugando a ser el alter ego que defienden en su juego favorito en linea. Geimers pues. Ese tren del mame, de momento, lo dejamos pasar.

Es muy fuerte todo lo que se puede condensar en un día de un ser humano cualquiera. En el fondo para subirse en el tren del mame se necesita ser un don nadie. Alguien de barrio que pasa desapercibido por la vida. Con la capacidad de caminar por su ciudad y recorrerla todo lo que haga falta para estar en el meollo de su ciudad, sin necesidad de estar haciendo nada especialmente relevante o mediático previo al momento justo para despegar hacia el viaje definitivo de la aventura del héroe.

El tren del mame de James Joyce (ahora sí entro en materia, que se creían) radica en creer en la literatura antes de creer en cualquier otra cosa, y dedicarle a ella lo que se requiere para crear obras que se sostenienen en el aire por sí solas. Inclusive si en esa voluntad de subirse en el tren del mame se pierde la inteligibilidad de lectura de sus millones de esperanzados e insensatos lectores que se embarcan en el tren del mame de entrarle a un libro mítico como podría ser Ulises.

No llegué al tren del mame por voluntad playgroundiana de dejarme llevar por los trend setters de mi vida. En su día me subí al tren del mame de la innovación disruptiva y los planes estratégicos, y conseguí diluirme en un vórtice decadente que me llevó a los mismísimos límites de la desgracia. Estuve en el tren del mame de la miseria humana, aquella que sólo se puede imputar a uno mismo, incapaz de salir de ese barranco mientras no tenía voz para gritar nada más que señales disminuidas de mi inacabado personaje. Mi propio tren del mame me dejó tirado en la estación y partió para no volver nunca más.

Pero esto no va de intentar apuntarme al tren del mame de la desgracia. O más bien, del desgraciado. Ese tren del mame ya lo habité en su día. Y fue un tren del mame sumamente doloroso. Y no tuve la capacidad de llevarlo a ningún puerto valioso. Ni siquiera a un puerto apestoso. Todo el mame me lo comí. Me lo guisé y me lo comí. A lo mucho el tren del mame de aquél entonces me empachó, y con la gula me engordé, de manera enfermiza, de mi propia voluntad de mamador.

El tren del mame al que quiero subirme tiene pues componentes musicales, otros cuantos online, pero sobre todos una determinación inequívoca de asumirme en el directo. La capacida de transmitir un show que se despliega ante las cámaras de un tinglado que está pensado para que subsista en el tiempo. Como todos los zooms y demás eventos que se están llevando a cabo y que pueden desencadenar que el tren del mame se traslade por siempre a nuestra vida digital, sitio al que no querían llegar algunos antogonistas máximos del tren del mame. Sin embargo, el tren del mame pasa sólo una vez, y hay que tener la capacidad exacta para subirse en el adecuado.

Pero no se preocupen. Si usted es un fanático del tren del mame lo más probable es que ni siquiera lo sepa. Y que su manera de subirse al tren del mame está condicionada por su capacidad de asumirse como un borrego dentro de un rebaño. Que no está mal del todo. Lo que usted quiere en realidad es que el resto de los borregos le miren a usted. El tren del mame es una competición para ver quién entra antes al sitio en el que nos está encaminando el tren del mame del puto perro que obedece al amo: el pastor.

El Señor es mi pastor, nada me mamará.

Ese tren del mame tiene sus riesgos. Y sólo ha sido tocado de pasada para no dejar escapar esa posibilidad de subirse a ese apreciadísimo tren del mame que incerta el pene en el ojo ajeno.

No se me vaya a malinterpretar. El tren del mame de la claridad no es precisamente aquél que permite entender a James Joyce en su totalidad. Ni siquiera en su parcialidad. Lo cierto es que quizás nos queda tan lejos que tan sólo unos pocos llegan a la antesala de la oportunidad de subirse al tren del mame de la literatura. Y eso es un aberración social de nuestros días. La incapacidad de entendernos lectores, sin más, de cualquier tren de mame de cualquier sujeto con los cojones, y los ovarios, suficientes de subirse al tren del mame de los autores de libros. Los, y las, escritoras.

El tren del mame de las escritoras es exactamente el sitio al que quería llegar a parar. Así que sin más dilaciones, ahí lo tienen. No se puede pretender nada más insolente que tener la idea en solitario de alguien va a querer levantar un libro (que ya compró, ojo) para leer una historia que ha salida, completita, de mi desauciada cabeza. Me subí hace años al tren del mame de la locura, y desde entonces no he salido ni un minuto a la sanidad mental. El tren del mame de mi delirio me persigue insesantemente por las noches, o bien para matarme, o bien para forzarme a salir de la cama a escribir a intempestivas horas de la noche. Sobre qué, se preguntará el ávido lector. Pues eso, sobre nada en particular, y sobre todo. Sobre todo el tren del mame.

Ahora parece chiste fácil. Juegos de palabra para emular, sin fortuna, un ejercicio sencillo como plasmar tan sólo un día en la vida de un tipo normal que de pronto, de la nada, se embarca en el tren del mame. Esa es la máxima de las aventuras que acompaña a todo protagonista de una historia, en realidad. Y ese tren del mame quizás sea el mismo para todos los tipos normales que salen a buscar la aventura de su vida. Hoy precisamente. El tren del mame nos lleva a pensar que estamos en el presente que queremos vivir. Y por eso, hacemos los que nuestro llamado particular nos ha dictado: súbite a tu puto tren del mame. Ya.

Y vas y te subís.

Lo más heterodoxos de la lengua criticarán que de pronto les hable de tú y de pronto, sin intermediar, les hable de vos. Pensarán que hay algo mal en mi tren del mame literario. Y puede que tengan razón. Pero el tren del mame de iros a tomar por culo tiene esos niveles de libertad que te permiten asumirte como una estrella de rock and roll. El último y definitivo tren del mame superior.

Es a este tren del mame al que verdaderamente quería venir a parar. Escribir a las cuatro de la mañana es parte de un tren del mame paralelo. Eso tan sólo responde a la incapacidad de haber direccionado adecuadamente mis ímptetus literarios por los canales que el tren del mame del mundo editorial dicatan. Y esa consecuencia la absorbo como propia. Todavía estoy subido en el tren del mame de que mi obra no está lista. Quizás porque aspiro a que en el peor de los casos mis libros sean tan estrepitosos fracasos como Finnegans Wake y Ulises, juntos.

No lo digo yo. Eso sería haber asumido el tren del mame del plagio. Que tampoco vamos a venir a crucificar a nuestros compañeros y compañeras plagiadoras. Todas las asambleas y los comités de dirección tienen aquél individuo que repite, con otras palabras, y a veces ni eso, lo que tú acabas de decir hace unos segundos. El tren del mame de me gustan más tus ideas que las mías. Pero en realidad las ideas no son de nadie, dice otro. Y es verdad. Y no. Pero lo que importa es a dónde nos transportan esas ideas elementales que asumimos, por nuestra cuenta, o que transformamos en otra cosa tangible que podamos digerir. Es la creación, el texto, la consagración de trasladar el tren del mame que capturamos de algún impulso vital que percibimos, independientemente de la fuente exacta de dónde esta haya venido, y luego, acudimos a la ceremonía de la escritura para hacer de aquello, esto.

El tren del mame literario tiene una alegoría que cuelga de sí misma. La soledad del escritor es un oficio de quién se dedica a escribir. Y nada más. Luego hay otras esferas que envuelven esa liturgia. El tren del mame de los lectores, que pretende de entrada entretenerse con algo para construir una transformación inmediata de sí mismos. Algo que les lleve a otro sitio. Algo que les permita verse en el espejo. Asumise como Ulises. ¿Lima?

El tren del mame del escritor latinoamericano en la capital del reino es un viejo ejercicio de impostura al que se apuntan bastantes compatriotas que cruzan el charco para magnificar la estación final de su trayecto. No conforme con haber fracasado ya en su intento local por subirse en el tren del mame de la picardía local, ahora intentarán hacerle creer a otro pueblo, que son dignos de reconstruirse a sí mismos en directo. Ese tren del mame de la impostura viene precedida de un trabajo decidido por la forma literaria que están viendo ustedes entrar a su mente. Se trata de un ejercicio de prestidigitación que tuvo que venir de fuera para tener la soltura de subirse en el tren del mame que ningún niñato, o niñata, local habían sido capaces de asumir. El gran tren del mame superior.

Pues a ese tren del mame su subieron los personajes de los que hoy les vengo a hablar. Todo empezó por un tuit que vi hace un pard de días y que pregonaba la venida de una charla en directo que tendría lugar en El Sótano, la liberaría en Miguel Ángel de Quevedo, esquina, casi, con Universidad. Debo decir que esa esquina representa toda mi biografía como newdfiano. Los cuatro vientos podrían partir de esa rotonda y dibujar toda las cosmogonía de la gran capital urbana al sur de la ciudad. En ella, los coyotes bailan con la hegemonía con la que solían hacerlo antes de que los cazara, todos, el puto Hernán Cortés.

Quién sabe si valga la pena subirse al tren del mame de la ofensa de los gachupines frente a nuestra capital sagrada. Quién sabe si ese tren del mame está consagrado a estirar el máximo tren del mame de la víctima que prefiere serlo a subirse a otro tren del mame menos mamador. Sin que el acto en sí por el cual nos asumimos como víctimas eternas tenga que ser borrado del tren del mame de la memoria. Al revés, podemos hacer un tren del mame que permita que ambas cosas sucedan, inclusive si se quiere incoporar una dinámica grupal de desahogo como el tren del mame de los dos minutos de hate speech de 1984.

El protagonista de este día mamador que transcurrió por mi cabeza como una serie de pensamientos encadenados, y que ahora en la noche, aparecieron todos de repente, al mismo tiempo, en la lucidez onírica. Se trataba de una entrevista, de un evento, de una promoción literaria, de un directo musical, de una presentación de dos libros, y de una plática fresca. La música como hilo conductor, pero también los libros. Y la vida que involucra ir a conciertos. Y narrarlos. La experiencia del directo como un valor social superior. El tren del mame de la masa transformada por la música. No cualquier música. El rock and roll. El tren del mame de la música que importa. La música que trasciende. La música que nos habita. La música que nos interpela al acto más banal, o al más sagrado. O a ambas cosas, mientras seguimos planeando qué vamos a hacer con nuestra vida.

Bloom estaba por ahí dando vueltas. La ciudad, su día a día, mientras algo le rondaba por la cabeza. Una mujer. La suya. Y una infedilidad. La trama parece ser una historia común. Lo único es que justo es aquél día el que cabe en todos los días. Inclusive en días de pandemia. Pero ese día en particular son todos los días. Y todos los días son así de dublineses. Y así de universales. Como todos los días, miles de escritores se sientan a escribir historias para crear personajes que se decidan a trasformar su realidad, o que esta, a su manera, les sobrepase de una vez por todas, ese día en particular. Un día cualquiera.

Ayer fue un día cualquiera. Trabajo; lo justo. Impulso externos que se cuelan por el teléfono. Charlas a las que accedes por una liga que nos lleva a un directo, en su día, que quedó por siempre en las redes. Ahí está. Y lo consumí mientras seguía con las labores de creación de mi trabajo. La plática era entre dos autores de sendos libros de música. Ella, cuyo nombre no recuerdo en estos momentos, pero que cuyo libro son unas entrevistas con pilares del rock and roll mexicano, y cuyas historias crea un mapa de desolación del presente del rock mexicano, que sigue evocando el pasado de su construcción en el presente de lo que aquello fue. No hay más bandas recogiendo la batuta. Y nos parece que ya no habrá nada más, a no ser que el rock and roll mexicano se vuelva a reinventar.

@Charlifornication y @soymarianah hablando de la honestidad de sus respectivas obras literarias que versan sobre música. La honestidad de escribir respecto a la manera de vivir la música como un acto de superviviencia y afirmación. La música como una responsabilidad con una mirada crítica que no se para en acto de regocijarse en el tren del mame del crítico de arte hater. Evelinos de la música. No voy a entrar al tren del mame del juicio cruzado.

Una visión de una mujer que seduce a las estrellas del rock citándolos en una mezcalería para que le entreguen los secretos que le habría gustado a Paty Chapoy desvelar en el momento justo en el que la audiencia lo espera, para entonces ir a comerciales. Pero resulta que parece que es más bien un Juan José Orijel. Cuate, aquí hay tomate. Lo que parece haber removido esta asociación de pilares del rock mexicano es su propia decadencia. Y su diagnóstico tiene músicos cuya música puede llegar a transformarnos todavía. Lo bueno de la gente que se dedica a este tipo de relatos es que nos acerca a eso que queremos: la experiencia musical superior. Escuchar con consciencia. Como si la música nos fuera a dar una salida. O quizás, tan sólo un espejo.

Pero es aquí en donde el tren del mame llega a la estación final. En el mismo evento, se presenta el primer mítico toquín de un grupo de rock and roll mexicano que viene a dejarnos claro que el partido todavía no termina. El gran otro. Así se llama el grupo. El vocalista de la banda, Eduardo Rabasa, alias Lalaland, se subió hace veinte años al tren del mame de la edición de libros, cuando fundó, junto con otros cuantos mamadores, la mítica editorial sexto piso. Años después se subió en el tren del mame de la literatura, asumiéndose pues, como Joyce entonces, en un creyente de la literatura por la vía de quien cree poder explicar el mundo con una historia, tirando de todas las herramientas literarias que ha sido capaz de acumular en su esmerada labor de lector. Y con el tren del mame de editor a toda máquina. Por si fuera poco, su tren del mame también pasa por la estación del traductor, esa parte más sutil del mundo editorial que crea un vínculo entre dos lenguas para trasladar a los lectores de otra cultura, el magnitud exacta del gesto lingüistico de otra latitud. Pues Lalaland, no contento con haber transitado casi todos los trenes del mame, y habiendo escrito también sobre música, y la experiencia del directo, se ha subido al tren del mame más sublime: el de la estrella de rock. El gran otro, además, tiene a Jisus en el bajo, a «El banano» en la batería tracional, otro baterista (el gran otro debe hacer referencia a lo grande que es tener una banda con dos baterías) y un polifacético tecladista y baterista, al que también se suma la versatilidad de Lalaland para apuntarse al tren del mame de la guitarra acústica-eléctrica y al pianola mamadora, esas que soplan, como el Tacvbo hermano de Cara Dura.

El tren del mame de El gran otro llena el vacío que detectan los ponentes de la plática. En directo presenta en tres secciones sus primeras seis rolas. Cinco originales y un cover. El primer momento musical de El gran otro tiene unos fallos de sonidos que opacan la voz de Laland, que se excusa explicándonos que están en proceso de creación. La última vez que vi a Laland pude escucharlo, por primera vez, ensallar en directo en un estudio cerca del parque hundido. En aquél momento eran covers. Y sonaba bien. La energía estaba ahí. El trance también. La estrella de rock necesita que su música transmita lo que su cuerpo representa. Lalaland ya había habitado con éxito todos aquellos trenes del mame que el mundo de la literatura le ofreció, tras apuntarse al tren del mame de estudiar dos carreras, ciencias políticas en la UNAM, y economía en el ITAM. Sólo por apuntarse al tren del mame de me la pela la educación superior. El tren del mame de la titulación lo sanjó con una tesis sobre poder y literatura en el que abordó a Orwell como eje de su pensamiento político-literario. El tren del mame de las distopias tampoco le es extraño: sus novelas lo son, y en parte, su vida también. Y la nuestra. Su música, ahora sí con letras propias, reflejan el precipicio al que nos enfrentamos mientras caemos a lo más profundo del vacío. El sitio oculto y lleno de vitalidad creadora en el que el tren del mame del despeñado aprovecha para ordeñar las letras de una catarsis reveladora.

El rock and roll mexicano está en vía muerta. El gran otro ha llegado, en el momento justo, para llenarnos de ese vacío.

El tren del mame ha llegado a su destino. Gracias por la compañía.

Biden won

Flip.

Yesterday’s news.

The future belongs to them: Biden & Harris.

74 million voters: blue.

70 million voters: red.

A nation divided in two. The duality spell. Or society is fully aware of its division. We all want to be on one side. Not the other. Repeat: not the other. Thank God. Goddamit.

It’s a matter of faith. Or lack of.

Don’t get hushed.

Still, life goes on.

Sad or hopefull.

Revenge or peace.

Take a fit or take a pill.

Chill pill.

Chill bitch.

Breath like a true New Américan.

New América First.

MAGA lost.

There’s an indian dancing in Washington. He’s surrounded by kids. They are laughing with joy. Not that laugh. Not that laugh. Country united. United states. The law prevails. Democracy wins again. Election day.

The race is over. AP call it: it’s over. Biden won. Stop the winning, biatch.

Here are the results:

The thirteen colonies voted blue. The people from the Mayflower. That’s something.

What used to be México (somebody has to see this analysis) voted in mixheartedly. The lone star stands tall red. You can see México in the edge our the silloute of Trumps’s imaginary, and real, wall. It’s that white ghost down south. There’s another line, ficticious if you may, but also historical, that marks those seven states. Another red one: Utah. The rest: New México, Colorado, Arizona, Nevada and last, but by no way least, California, are all blue. In the little election played by these symbolic partitions of our neighbourly country, the result places part of the global situation of this divison: blue on top of red.

There is still a flyover state scene. Blue América flies to blue states. Red América stays still. Does not fly. It’s a stay at home state of mind. And no one else’s allowed. Apparently Mexico payed for the wall. And dreamers were placed in cages. Families separated. Concentration camps of our current state of affairs. Let us be reminded of the hideous stains from recent events. And the anguish of the desplaced. Mistreated down south, in their own missery, by our own cultural drive for drugs, our weapons dependency, our war-loving thrill, our violent nature, and our cinical economical stability standards. Markets are up. Let’s run the show. Let’s deal, this time seriously, with the virus. Or was whats his name the virus?

Biden won. Harris, man, as well. A woman. The legacy of comming from India and Jamaica. Ya, man. Oh, whatating. Ommmmmmmmm……….

Mixed Culture Nature. MCN, like it’s now called. By me, at least. The placement of elsewhere, also here. As if we belong together. We need this sort of leadership. We can built bonds with this kind of nation. Yet, we aknowledge what has happened as a curiosity of our days. The rise of entertainment and white power supremacy intentions. And some of that stays put in our hard drives. As we’ve seen shit go on. And this shit is by no means minor, nor over. We are not in a resolved state of affairs. The quest is inmense. But I trust and old man’s leadership. And the tandem of a dancing women in charge of operations, with that leadership white catholic men lack of. Don’t get me wrong. We need this kind of mix symbolisms in our division bell.

Pensilvania, and the bell that stands for democracy, voted blue. And red. There’s red votes everywhere. But there’s more blue hope. And we are feeling blue today. This American donkey feeling. The world assists at yet another entertainment event from the first nation, acording to them, to the narrative of the land of the free and the rockets RED glare. The bombs bursting in air. The flag. The stripes, blue/red. The stars. And Puerto Rico.

Miami is red. No wonder, Eipstein. Nevermind. Latinos in their capitalist capital. Allow them to feel safe. Red away from the red. The ghost of the commies. Grow up, fools.

Georgia blue is dream. A dream of south turning blue. It’s a miracle. A way of looking at the end of division. The deep south finding the explantation workers in the demographic flip that will turn the pages of this nation’s future. Peacefully. White’s chill. Nobody is here to go against your anglican morals bullshit supremacy. Or aren’t they…?

Chill pill. Common. Don’t get angry. Nor even. Stop the hate pattern in your head. Relax. Don’t flex your muscles. Live your war toys in the cabinet. You ain’t at war. Not every day is final combat day. Stop playing fornite. Or killing zombies. Breath. A sigh of relief. Just stop. Hear the music. Sing. As the caged bird longs for freedom. And you still stand in the land of the free. So common.

Look at the map. Check Canada out. Check the Mexico profile. We are a floating image in your mind. Nothing else matters. The world is looking at us. We are in the center of the eternity. Like God intended with our stupid pride. God bless only US. Our own. Our values. Our history. It all stands taller than Tenochtitlan. Or the hills of Montezuma. Look at the Gulf. Our gulf. Even if it’s partly Mexican. We can still drill sideways. Frickingly frackingly. Atlantic coast. East coast. West coast. Pacific. Peace. The square states. Far west. The rush for the land. And the gold. Forget the local dwellers. Indian territories. Respect. Nations within nations. Is that too hard to get?

Loussina, Alabama, Missouri, Arkansas, Oklahoma, Tennesse… surprisingly red. Not. Business as usual. Alrigh, alright. But there’s the blues. There’s a conspirancy of the dunces taking place. Mardi Gras. French in the picture. A flow of an international mixtape. And the swamps we’ve encountered while rading the seas in search for the Spanish vessels that extracted the gold from the mines. Developing nations standing on the shoulders of their colonial days. Prior independence day.

OOOOOOOO-K-lahoma where the wind sweeps, the weaving wheat, and Curly. We get it.

Biden won. He told the nation he’s going to unite them. It’s what all president-elect say. It’s part of the political scenery. Part of the script. So is accepting defeat. If you are trained for that. The man in the seat is going to make it look like a battle. The voice of those supporters are going to be waiting for their leader to show the way. The are standing by. And the boys mean business. But the land of the free has an institution driven main field. And will not allow otherwise to stain the symbols of the legacy. The whole architecture is in place for an outsider to create havoc. We are too old of a nation for that.

Mexico deserves better. And when I say Mexico I mean the whole back patio. Youknowaraimean. Mexicans. Latinos. Potato, potato.

Robinette is in. Not the first one in the family. Incumbent: new word. 46th.

You can find him on those profiles. And everyone. We are all in it. Playing the game. People also search for them. Some are going up. Some are going down. Everyone smiles in their profile. Almost everyone.

The news has spread. The president himself is a news outlet. Just like the one before. Or never again. The media. You know. The media players. Warren. The others. The interest of the markets. Don’t spoil it, kid.

Joe send a written message to the people.

If you want to shop, you may. It’s New América.

A new era.

A new cicle.

A bright future ahead.

May God, if indeed He is watching, look upon the people traveling across the univers chasing the sun, and the rest of the planets, in that chilling expectacle of our solar system dance.

ALLS

Golman ficha por el Horta

Futbolarete. Golman, el futbolartista

El nuevo fichaje del club trae bajo el brazo una propuesta social para la comunidad, así como una propuesta de país, más allá de las fronteras de nuestros estados

Propuesta para el club

Unió Atletica d’Horta

Golman, el nuevo fichaje del club, es un chico recién llegado al barrio, vecino del Carmelo, que aporta al club una historia de superación personal, y una voluntad de futuro contruida a partir de una idea ganadora: mejorar la percepción colectiva de nuestra comunidad a partir del futbolarte. Su fichaje representa una revolución en club con vistas en las celebraciones del centenario del mismo, ya que no se trata de un jugador tradicional del mercado, sino un futbolartista que aporta mucho más de lo que puede hacer en el terreno de juego.

Golman tiene los rasgos ancestrales de un futbolartista venido de la antípodas de nuestro barrio, del otro lado del mundo, como una cabeza olmeca que se asoma a nuestra realidad para transformarla a partir de lo que nosotros mismos podemos aportar a un nuevo pacto social.

La acción artística de Golman se plasma en las ilustraciones con las que el futbolartista ha definido su obra, que consiste en la acción performativa de un hombre-gol, tanto dentro de la cancha, el territorio sobre el cual Golman se encuentra más inspirado, con la solvencia de un nueve puro, con la portaría siempre en la cabeza (olmeca, en este caso) a la hora de rematar a gol, o bien, como un ancla del central, con la vista periférica para poner la pared, en su justa medida, al compañero que viene por detrás.

Golman

Hombregol. Balónpie. Football. Este juego siempre ha consistido en la unión de dos cosas yutapuestas. GOLman, es una más.

La decisión del club

El proyecto Golman viene empaquetado en un hombre-gol multinivel. Por un lado, Golman, servidor, es un nueve puro ( y a la vez versatil), con olfato de gol, buena posición de campo, creador de espacios, generoso en el momento de tomar la decisión más favorable para el objetivo colectivo: el gol. El gol está continuamente en la cabeza de Golman, y también, de manera consciente, y metafórica, en el nombre del jugador (y personaje). El fichaje de Golman es un proyecto de futbolarte, propuesto por el propio futbolartista, un servidor, Olman Elizondo Cordero, vecino de Horta, concretamente del Carmelo, a dónde nos mudamos a vivir a un piso en propiedad hace un año. Por lo tanto, somos nuevos en el barrio. Y como tal, Golman, es el nou del poble.

Això també és part important d’aquest projecte/fitxatge: el sentiment de pertenyer a un barri d’una persona nouvinguda. Jo, Golman sóc un nouvingut que ve de l’altra banda del planeta, d’un mon nou. El nou mon. La nova Espanya. Tot plegat, amb l’alegoria de aquell que ve a la gran ciutat capital d’aquest pais, i que vol formar part d’un projecte de futur, el personatge de Golman está preparat per asumir la seva visió dind d’un historic club de futbol que hi ha al seu barri: el historic Unió Atletica d’Horta.

Per tant, la meva intenció és realitzar un projecte en el que humilment em presento com a un fitxatge esportiu, pero molt més que aixó, com un fitxatge de cara al centenari del club, al 2022, coincidint amb un objectiu personal que vull acompanyar amb el somni de jugar els meus últims dos anys de futbol a més alt nivell assolible. Es a dir, Golman vol tornar a jugar el maravellos joc de futbol perque no ha deixat d’estar preparat per sortir al camp i guanyar partits, amb la seva contribució d’esforç màxim, companyerisme amb l’equip, compromís amb el club i amb la masa social d’un club esportiu del barri on visc. O si es vol, del barri veí, el Carmel, on visc, a la muntanya, i d’on baixo caminant a una capitalitat de poble que trobo amb un sentiment d’acollida molt propi de qui se sent part d’aquesta vila: Horta.

Golman es defineix com un futbolartista. Perdoneu si em refereixo a mi mateix en tercera persona, pero cal tenir en compte que el meu objectiu és esdevenir aquest personatge que us estic describint, per tal de formar part activa de l’historia de futur d’aquest club. I ho vull fer de veritat, com un projecte performatiu de lo que anomeno futbolart, es a dir: la fusió de dos coses que en principi no lliguen en un mateix espai, en una mateixa persona, GOLman. Golman doncs és el creador d’un nou concepte: futbolart. I això fa que el concepte d’aquest esportista sigui també artistic, tant per cóm veu i juga a dins del camp, sino també per la vesant artística que representa el seu projecte creatiu: la seva obra.

Qué vol dir aixó? L’obra de Golman pot estar en un gest al mig del camp, pero sincerament, ón té (tinc) més histories que visualitzar és a prop de l’àrea, o dins, per tal d’assolir l’objectiu últim: el gol. Pero no de qualsevol manera, sino amb un criteri no només pragmàtic, sino també artistic. Aixó no vol dir un futbol ximpler, o un futbol d’aparador, ni molt menys, sino és la capacitat de fer la jugada més adient, amb un element estetic que acompanya el sentit més important del joc: avançar la jugada de cara a obrir la defensa per trobarnos amb d’una oportunitat devant el porter. I aquí, en l’ú a ú, humilment, sóc letal. Ho dic amb tota la honestidat amb la que sempre he tingut per jugar aquest esport, sabent, que no és fa el gol el 100% de les oportunitats que té un killer, perque lo més important, és intantar guanyara aquest petit duel, i si no cau, tranquils, que estic preparat mentalment per aprofitar la seguent oportunitat. Aixó, tan senzill, i tant complexe, és la mentalitat que només els sóm nou’s tenim. I això és lo que vull oferir a aquest club, a nivell futbolistic.

La decisión del mister

És evident que la meva incorporació ha de tenir la aprobació de l’entrenador. Si el club considera que la meva aportació és positiva pel futur de club, i els seus objectius, la decisió ha de ser participada pel mister, que tinc entés que será en Victor Valdés. Com a culer, tinc no només tot el respecte i admiració pel VV, sino que també sóc testimoni d’aquells anys al Camp Nou on només uns quants de nosaltres feim religiosament aquell crid de reconeixement que tan mereixia, i tant poc rebia, en Victor Valdés. Estaria orgullós i dispossat a posar tot el meu esforç per contribuir a la idea futbolística i la disciplina que l’entrenador vulgui per l’equip, i també, a ajudar en lo que considero és lo més important en un club esportiu: la convivencia de l’equip amb una mentalitat col·lectiva que acompanya les actituts als entrenaments i als partits, que va fent pujant les energies de l’equip cap a munt per estar en posició de lliutar pels objectius en el moment final de la temporada. El meu exemple, en cada entrenament, i en la millora del meu estat fisic i col·lectiu vull que estigui en el centre de la pressa d’aquesta decisió tant especial.

La decisión de la afición

S’entenc que la meva incorporació pugui generar debats com els que cada any es genera de cara a muntar una plantilla nova. Una posició tant important, com ara el 9, ha de poder demostrar a la afició que aquest equip pot generar oportunitats de gol, i que les pot acabar ficant dintre. Si bé els equips es construexin des de la defensa, la aposta per tenir prou munició a la part de dalt és prou important. En aquest cas, la meva proposta és prou curosa per no vendre la pell de l’os abans de matar-ho. I també, pero no pasar-me de voltes creant unes expectatives que després no s’aconseguexin. Golman és un revulsiu ofensiu, disenyat per entrar als partits a reforçar la delantera quant sigui necesari. Es a dir, no prometo (al menys d’entrada) jugar els 90 minuts al màxim nivell, perque no tinc (ara mateix) el fons fisic per complir aquest objectiu, pero sí puc oferir jugar 30-45 minuts d’un partit per apostar a la capacitat de generar perill adal que puc arrivar amb la participació proactiva d’un nou que pot jugar bé d’esquenes a la porteria, buscant (i creant) espais, i amb una efectivitat de cara al gol que anirá creixent amb el procés d’adaptació que tot nou requereix dins d’un vestuari. El gol per un nou és com la bensina, i tots sabem que va ratxes. Pero no m’obsesiona el gol, si per exemple, tinc un company amb millors posibilitats per fer el gol pel nostre equip.

La afició vol gunyar. Pero lo que més vol la afició és venir al camp a viure futbol. Per tant, cóm es juga, a banda dels resultats, és important. I en aquest sentit, la meva participació en el joc vol estar al servei de l’equip, primer, per assolir els nostres objectius esportius, que es resumeixen en guanyar aquest partit, i segon, amb l’afició, que ve cada dilluns a les 12 a recolçar l’equip del seu barri. Jo, val la pena dir-ho, era part d’aquesta afició, dels que veien el futbol des de derrera de la portaria, a prop del bar. Els meus gols en aquesta banda, anirant dirigits als meus amics que hi serán aqueta zona, i si m’acompanya la sort, el gols que faci a l’altra banda els dedicaré a la tribuna. Vull reitarar la meva voluntat central en participar d’un col·lectiu del barri per tal de fer barri, i amb uns objectius ambiciosos per poder aportar entre totes i tots, els resultats que pujin a l’afició de l’Unió Atletica d’Horta al nivell col·lectivament més alt de cara al centenari del club.

Per tant, la decisió d’aportar per una visió de futur que en aquests temps tant complicats ens permetin somiar en gran, dins de la nostra realitat social, i amb totes les eines per mantenir-nos units, com a club, pero també com a societat, amb un xic de renovació i d’il·lusió pel que estic disposat a treballar. Si més no, el fitxatge de Golman només tindria sentit si efectivament Golman representa al nou d’un poble nou.

La decisión del barrio

Si bien tanto el Carmelo como Horta forman parte del mismo distrito, también podríamos decir que somos vecinos. Y esto se puede mirar desde dos perspectivas: la vencindad de un mismo barrio, o bien, la vecindad entre dos barrios. Sea como sea, el elemento espacial que une al Carmelo, y su monte sagrado, con la bajada a Horta, a su plaza de pueblo, la plaça d’Eivissa, como metáfora de lo que representamos, como isla, dentro de la urbanidad de Barcelona. Mi perspectiva, por lo tanto, es de un chico de extrarradio; también de cara a formar parte, como un local, del equipo de la capital (así sea del distrito). Todos podemos entender las connotaciones que existen entre los distintos barrios, y los elementos de pertenencia que pueden existir, en particular, dentro de cada uno de ellos, como un sentimiento distintivo del otro. Por tanto, esta manera de pertenecer a un club, a un barrio, o a un equipo, también viene determinada por proveniencia del Golman, del Carmelo, y a su vez, sin complejos, de Horta.

Uno es de donde quiere ser. Y también de aquellos sitios en donde quiere estar. Y yo quiero estar aquí. Mi familia, mi mujer, Mertixell, y mi hija, Vera, nos hemos mudado aquí hace un año cuando nos compramos un piso para vivir aquí el resto de nuestra vida. Y por tanto, hemos venido aquí a hacer comunidad. Y mi intención, como futbolartista, es poder aportar el máximo en lo que creo que más puedo aporta a la comunidad. Esto implica, desde una perspectiva de cohesión social, a ser parte de un colectivo que se reune los domingos para ver/jugar futbol, y que durante la semana entrena. Esa comunión que existe entre las personas que van a ver el futbol, la afición, y los jugadores. El sentimiento de club. Y también, dentro de esta comunidad, el sentimiento de barrio.

Y siento también la responsabilidad de hacerlo desde una visión desacomplejada de lo que un nouvingut puede asumir en el contexto actual que estamos viviendo. Es decir, con la voluntad de poder asumir la versión más comprometida del ser humano que habita dentro de mi, y con ello, pretendo ser, tan sólo, uno más. Ni más, ni menos. Y en este camino, pretendo explicar esta historia como una narrativa personal en la que me embarco para perseguir un sueño que tengo desde pequeño: jugar futbol en un estadio con afición. Qué mejor que el club de mi nuevo barrio. Qué mejor que la afición local con la que recupero aquél viejo sueño de pequeño, y con quiénes construimos un sueño renovado, que cocrearemos el año de nuestro centeneario.

Un último apunte de este nuevo Pijoaparte. Este año, como tributo al gran Juan Marsé, narraré las andaduras de Golman de estas próximas dos temporadas para igualar el descaro que Manolo tenía al entrar sin invitación a un jardín de la casa de Sant Gervasio camino al Tibidabo. Pertenecer al Carmelo me exige formar parte de su historia, y también, participar de la transformación que nos ha tocado vivir, sea la que sea, y convertirme en un actor de la sociedad que afirmamos con cada uno de nuestros actos. En ese sentido, asumo pijoapartezcamente que además de la influencia de Manolo quiero asumirme como un heredero de las glorias y andaduras de un Juan Marsé. Es decir, expongo y decreto, que por mi pluma se escribirán las andaduras de un futbolartista que está dispuesto a representar el papel de su vida a través de la ficción, o de la crónica, o de la escritura, como se le quiera ver, ofreciendo con todas las limitaciones que acarrea un nouvingut latinoamericano, la mejor versión de los corridos y las andanzas que tengan como escenario nuestra sagrada montaña, sus laderas y sus valles. Mi convicción, como mi obra y proyecto, son pues vuestras, estimado público. Seréis vosotros los que tendréis la última palabra. Mi impulso en el campo será la ilusión de vuestro apoyo o la crítica de vuestra música de viento, entendiendo siempre que no debemos insultarnos bajo ninguna circunstancia. Entiendo el futbol como algo más que un juego, quizás lo único en lo que creemos religiosamente para asistir cada domingo a un rito compartido. La dimensión de un espectáculo que reside en el pueblo, y que de alguna manera, nos arrastra.

No prometo ser el lider de nada. No quiero ser ejemplo tampoco. Quiero ser uno más, competir, escribir y publicar libros. Quiero crear narrativas que desborden nuestros límites. Y para ello me creado una, desde hace mucho tiempo, que estoy listo para interpretar. Y no hay límite que nos frene. No a mí. Ni a los míos. De ahí que quiera, eso sí, aportar un criterio, una visión, y un proyecto para la comunidad, de manera que podamos esforzarnos afectivamente a ser una sociedad que cree en una convivencia más armónica, de cara a un futuro en el que nuestras voces no sólo sean escuchadas, sino también que sean el canto de un himno compartido.

La decisión de los patrocinadores

El Horta cuenta con una serie de patrocinadores que forman parte del tejido social de nuestra comunidad. El barrio está representado en todas esas marcas de comercios locales que apoyan a una de las instituciones más importantes del barrio. Por ello, a través de Golman, podemos confeccionar una serie de historias guionizadas en las que de cara a la inmersión de Golman al club, y por ende, al barrio, me involucro con cada uno de los patrocinadores para crear una serie de capítulos audiovisuales que tengan como hilo conductor la temática del local, de Golman interactuando con los usuarios o los propietarios del local, como parte de una crónica de nuestro club que se desarrollaría como una historia novelada de la comunidad de cara al centario. Es decir, Golman, como futbolartista, también se presenta como un director de cine y guionista, para trabajar junto con la comunidad en la creación de una historia que iremos construyendo juntos, con la participación de actores del barrio, vecinos, y algunas apariciones de invitados de cierto renombre a formar parte del capítulo de nuestra docuserie.

Por tanto, como proyecto futbolartístico, de esta manera ligamos el club de futbol a la comunidad. Y el hilo conductor, además del barrio, el centenario y la apuesta de un club local por un fichaje fuera de la norma: un futbolartista, el nou d’un poble nou, Golman.

Asímismo, una vez consolidado el fichaje, podemos establecer un plan para traer nuevos patrocinadores a los que se les enseñará el proyecto y que pueden ayudar a su producción, y a los planes del club.

También tiro penales

Número

El número del Golman es el 9, al ser un nou. Pero no preteno quitarle el 9 a quién lleve ahora mismo el número, sino que preferiría jugar con el número 99. Las razones ya se verán…

Una cosa: ¿puedes parar de hablar?

No me gusta cuando hablas mucho tiempo sobre una misma cosa.

Mi hija de ocho años me acaba de pedir esto. Y paré. Yo entiendo que a veces, cuando un tema en particular me interesa, y tengo algo que decir, lo digo. Y puede ser que encadene en el transcurso de una idea, múltiples ideas más, que se van amontonando para tener voz en una sala de espera que se empieza a saturar. El mensaje va saliendo más o menos ordenado. Al menos sólo hay una voz. No como en nuestra mente. Quizás en nuestra mente también hay un sólo hilo de pensamiento. Pero va rápido. Y puede concatenar ideas que vienen de diferentes puntos de nuestra mente. Pero podemos adiestrar para que en ese vagón de pensamiento tengamos varias cosas en espera para salir. En ese vagón previo al del locutor del discurso mental que tiene en estos momentos el micrófono.

Ese vagón es un hervidero de buenas ideas que están debatiendo abiertamente sobre lo que dice la idea que está en el micrófono. Ellas creen que son mejores y más trascendentales que la que está ahora en el show, con todos los reflectores. A fin de cuentas, quieren dar con el clavo. Entre ellas se debate abiertamente quién de ellas va a tomar la palabra cuando acabe el pensamiento completo de la idea vocalizada en ese momento.

La idea termina.

Hay dos escenarios. La otra persona habla. Entonces se queda libre el micrófono. Y todas escuchan. Aunque siguen balbucenado su argumento unidimensional. Es posible que en el vagón de las ideas en espera se puedan juntar dos ideas afines que se convierten en un argumento más completo. Y en un momento dado se pueden ordenar ellas mismas para plasmar un pensamiento complejo que ya tiene un orden narrativo coherente. Y se ponen en fila. Esa fila toma el control sobre el caos que hasta ahora aparecía reinar en el vagón previo al habla. Y entonces tenemos una línea temporal de ideas que saldrá a hacer el mejor discurso que tenemos disponible para este tema que nos ha traido aquí. Esa espera finalmente termina cuando podemos salir a expresar nuestro show. Las ideas autorganizadas dan su recital y se pasa a otro nivel de comunicación.

Mientras tanto el vagón no pierde ese ambinte de bulliocioso bar en el que las intelectuales ideas se abrasan las unas a las otras con el ímpetu de los borrachos sincerados por la desinhibición elocuente de los insolentes. Ese espíritu en el que los debates se dan sin mesura ni insultos, tan sólo el goce de ideas dispares que se tercian en un mano a mano que tiene como expectadores al resto de las ideas. Y a un ser superior que de alguna manera está presente en el debate, y que tercia por algunas de ellas, y se posiciona, pero deja que el flujo libre de la palabra se celebre como quién accede a que su omnipresencia sea puesta en duda para dejar que las ideas libres tomen sus propias decisiones ante el momento presente.

Le habría podido contar esta historia a mi hija pero no habría venido a cuento. Ella me pidió antes que no le dijera durante esta semana una palabra que no le gusta, que le hace sentir mal, y que considera un insulto. Chingá. Me explicó que a ella le suena a chincheta, y que cuando la escucha le parece que le estoy diciendo que es una chincheta. Cuando me lo contó se me desmoronó el corazón. Y al mismo tiempo, mi cerebro detectó un impulso que me hizo sonreir, de esa manera en la que ocultamos que lo estamos haciendo, para que la persona que nos está contando su desgarradora historia, no vea que hemos dibujado una sonrisa en medio del drama. Nada menos oportuno.

Pero en cambio me dio paso a explicarle lo que significa esa palabra en el contexto en el que la estaba utilizando. Después de pedirle varias veces que se metiera a bañar para que podamos salir a tiempo para ir a comer a casa de su avia, sin éxito, le espeté un «órale, chingá», que en mexicano quiere decir: vamos, va…ya estuvo bueno de tantas pamplinas, ponte las pilas en este mismo instante que ya no hay más margen de ir por las buenas.

Le dije que en inglés sería como decirle: common, hurry up. Pero en todo caso, ella se siente ofendida al escucharme decir esas palabras. Y le duele.

Al explicarle el contexto y el origen mexicano del mismo, me dijo: pero no estamos en México: estamos en Barcelona. Yo no quiero que me cambies. Yo quiero ser de aquí. Y aquí no se dice. Así que quiero que no lo uses.

Entramos en un debate en el que quizás ella me estaba intentando cambiar a mí para que fuera más como la gente de aquí. También me dijo que no quería que le forzara a cambiar. Le parecía que al explicarle el contexto del lenguaje con los parámetros de otros territorios y culturas, ella podría acabar perdiendo lo que realmente significa ser de aquí. Y eso le daba miedo. Me dijo que no quería ser diferente a su prima. Que si yo le forzaba a entender todas estas cosas de otras culturas, que un día ella sería diferente de su prima y que eso no lo soportaría. Le expliqué que el cambio no se lo estaba imponiendo yo, de ninguna manera. Simplemente le estaba explicando otros contextos de mi manera espontánea de hablar, sobre todo para que entendiera que su padre no le estaba intentando llamar chincheta, y mucho menos, ofenderla con una grocería como la que podría parecerle a cualquier otra persona que nos escuchara, una persona que únicamente hablara en «cristiano» y que no fuera capaz de discenir los matices de otras relaciones verbales del nuevo mundo. Pero le advertí: los cambios son innevitables. Cambiarás muchas veces de ahora en adelante, y eso no es malo. Debes aprender de cada cambio y también debes tener la sensibilidad para eschuchar a personas que vienen de otras culturas y de otras contextos distintos al tuyo, ya que a partir de lo que ellos te puedan explicar, y lo que tú les puedas replicar, seguramente aprenderás que unos y otros te pueden influenciar a cambiar. Y eso no es malo. Cambiar de opinión es pertinente, si te llegan a convecer de que un sistema de pensamiento establecido se basaba en fundamentos erroneos o falaces. Y también, es posible que alguien con una idea contraria a la tuya, pueda expresarla junto con sus argumentos, y que aún así, una vez expuestos tus puntos de vista, no consigan cambiar sus posturas. Esto también pasará. Y no pasa nada. Saltas de tema. O quizás, según la dimensión del debate, puedes despedirte y marchar.

Debatir y discrepar es parte de nuestro proceso humano para plantear los temas comunes. Cada individuo es parte de un contexto de estructuras y de ideas marcadas por su entorno, su comunidad, su familia y sus relaciones. Y también por lo que ha podido aprender, lo que ha conseguido leer, y lo que ha podido ordenar dentro de su esquema mental, social y personal. Cada quien tiene su punto de vista único e irrepetible. Y somos parte de una escena social que dan vida a una humanidad alerta, de pronto, a un porvenir común. La pandemia nos ha llevado a compartir un mismo vagón previo al discurso de la nueva normalidad. Y aquí estamos, encerrados, hablando del tema con nuestra mochila en las espaldas, defendiendo la posibilidad de poder mejorar el sistema colectivo social que podemos permitirnos, como hermanos, y obvio, hermanas, para dar paso a un cambio de tercio, que erradique por siempre la violencia, la ceguera emocional y la intolerancia al otro.

Algo bueno saldrá de todo esto. No me cabe la menor duda. Pero hay que saber que tenemos que renunciar a algunos aspectos que nos parecen pilares de nuestra cultura. En mi caso, por el momento, deberé aceptar que mi hija me quiere cambiar, y no le volveré a entonar ese: chingá.

¡ÍNGUE!

En medio de la pandemia

La sensación global se armoniza en torno a un evento disruptivo que nos ha cambiado para siempre: la pandemia. No podemos escapar de ella por más que mucho insensatos sientan la necesidad de cuestionar la autoridad sanitaria por creerla parte de un bulo mastodóntico para instaurar la conspiración final. Evidentemente la conspiración final siempre atenta sobre nosotros. Sobre el que teme. Sobre uno mismo viéndose aplastado por los ministros del a conspiración. Y esto, así en abstracto, aplica para cualquier estructura de poder que en estos momentos esté en funcionamiento. Por lo tanto, es un arma que desde la masa manipulable y sensible, algunos incautos encuentran fácilmente utilizable para establecer la agenda del apocalipsis.

No es algo nuevo. La paranoía siempre está presente, especialmente cuando algunos poderes que antes merodeaban por debajo de la estructura social como una especie de underground oscuro de los intereses estratégicos de los organismos de control de la seguridad de cada estado, y de las entidades globales. Es decir, la era de los espías de postguerra, entreguerras, o en tiempos de los zares, o revolucionarios, si prefieren, para tener las dos perspectivas, los dos polos opuestos, el poder arriba en manos de los de siempre, y el oscuro poder de los comunistas una vez llegaron al poder. La historia tal y como la conocemos hoy en día nos pone a los comunistas como los perdedores, justo a partir de la caída del muro de Berlín. El imperio contendiente colapsó. Y el capitalismo de occidente ganó la batalla global. Desde entonces, el contrapeso se difuminó. Pensamos que todos éramos felices y plenos. Que habían llegado los tiempos de las vacas gordas. Y no fue del todo así.

El capitalismo, o más bien, su principal impulsor y contendiente en la pirámide mundial, los Estados Unidos, marcó la pauta de los años en los que el capitalismo nos llegó a todos en todas las esquinas del planeta. De pronto todos vimos en su entretenimiento, en sus productos, en su estilo de vida, el nuestro. Todos quisimos tener un sueño americano. Y de alguna manera, algo globalizó nuestra consciencia. No es del todo malo. Algo común tenemos como humanidad, pero en el paquete en el que se nos vendió este progreso, nos encontramos rápidamente consumidores de un producto mundial: el marketing. Y debajo, un sistema económico que nos prometió que tras la apertura de todos los mercados la mano invisible lo pondría todo en su lugar. Y aquí estamos. Con todo en el lugar que le dio la gana a nuestro sistema.

Han pasado cosas en medio de todo esto. Cosas grandes. Como las torres gemelas; o su ausencia. Todos recordamos ese momento y también al comander in chief. Y también los análisis de inteligencia que un Colin Powell presentó en un power point en el que se nos enseñaba las pruebas. Actos de fe que creyeron como amenzas reales los presidentes de tres países más. Y entonces cuatro países fueron a la guerra contra el terror. Épico. Y se hicieron una foto. A uno de ellos no le gustó el lugar que tendría en la foto, así que le pidió al único país, de los cuatro, al que podía menospreciar, que se hiciera a un lado. Es el momento de los señores, muchacho. Y el muchacho se corrió. Y la foto nos dejó el nuevo talante de un mundo que se precipitaba hacia un abismo al que todavía hoy no le hemos encontrado el fondo.

Símbolos. Imágenes. Todo había cambiado. Desde la caída del muro, las imágenes nos llegaron en directo. Pero las torres fueron más dramáticas. Y lo vimos todos. El mundo había cambiado para siempre. El shock nos fue inoculado con ese imagen para siempre. Nunca más lo olvidaríamos. Algo primario permitió que el mundo entero dejara a estos cuatro hombres liderar, pese a las protestas de muchos de sus ciudadanos, a ir a una guerra fuera de lo establecido a partir del acuerdo colectivo que nos propusimos en el marco de las Naciones Unidas. Algo había saltado. Las reglas. El acuerdo. El sistema. Un mal menor/mayor.

La cultura de la guerra se impuso sobre lo demás. Sobre todo. Todoso debimos observar como los señores de la guerra, esta vez por su cuenta, se alineaban en torno a un enemigo común, algo difuso, y sobre todo reemplazable, de tal manera que fuimos testigos de su evolución, sus resultados y sus incongruencias. Pese a todo, seguimos bajo ese sistema que nos avisa ahora de más y mayores riesgos. Riesgos a combatir con el ejercito, inclusive si lo que tenemos es una crisis de salud pública. Porque siempre hay personas a las que contener. Y el ejercito, o la militarización de la policia, está ahí para utilizar los recursos que les hemos dado para garantizar la hegemonía de la violencia. O de las armas. O del control. O del pánico. O todas juntas. En ese ente al servicio del poder. Y el dinero que genera. Ese revulsivo económico que inyecta optimismo en los mercados. Una vez entra por los conductos de reciclaje de sus aires de progreso.

Corporate finance. El mundo del dinero sabe que todo es momentaneo. Y que las cosas cambian de repente. Y si el mundo se para y toma otra dirección, habrá que estar atentos. Y mientras tanto los que tienen las armas ¿qué haran?. Sacarlas. Usarlas. Luchar por su superviviencia. Y entonces tendremos guerra. Guerra a guerra. El círculo virtuoso del cinismo armamentístico en el que vivimos.

Brotherhoods of fighters. Ellos se saben en control de los ejercitos. Al comando de los de arriba. A quienes les susurran posiciones. El hombre del dinero y el hombre militar tienen un mismo código: ganar más. Y seguir. A toda costa. Y todo crisis es oportunidad. Y porvenir. Dios está con nosotros. Y con tu espíritu.

Sin duda los cuatro de la foto (¿o eran tres?) se sabían en la cima del mundo. Independientemente de la ONU. Que les den a los demás. Vamos a salvar el puto mundo, oigan. ¿Qué no lo ven? Cowboys. Boys be boys.

Corbatas azules sí; roja no.

Los tres de la foto dejaron al anfitrión fuera de la fiesta. Así son de chulos. O quizás fueron sus medios. Independientes. En sus países creyeron innecesario sumar a dueño de la pelota. Porque tres queda mejor que cuatro. O por lo que sea. Algo en ese gesto de exclusión quedó reconocido en el ímpetu del macho bravo que se come el mundo con su aliento a cigarro y alcohol. No hemos venido a hacer amigos, amigo—le dijo el único con bigote al anfitrión de la isla. La historia necesita tan solo tres. Ya se sabe. Como estos héroes que lucharon por «nuestra» libertad—el hombre del bigote dudó entonces, al no estar seguro que fuera del todo cierta su constantación.

Ellos se vieron así:

En el centro, el americano, a un lado el caballero inglés (estos días recordado por sus proclamas esclavistas) y del otro lado, el del bigote. Los tres tenores de la foto moderna tenían su alegoría del pasado.

Mi primera obra en euskera: Golman, papá.

Pasar la noche aquí es mi camino. Que follen a Santiago. Esta es la nueva palabra. Escuchad nuestro último evangelio. Una especie de tercer tiempo de nuestros dos libros sagrados: antiguo testamento y nuevo testamento. Escuchad con atención el NEW testamento.

Yo solo voy aprender a decir estas 99 palabras en euskera. Serán las 99 de Golman Elizondo Pacheco, el último hijo pródigo en volver al pueblo.

Perdonad si me enfilo con una historia que no venga al cuento. Me llamo Golman Elizondo Pacheco, y he vuelto a casa.

Arriba Aurrera.

Es un chiste con doble sentido. Casi todo lo que os voy a contar tiene, al menos, dos sentidos. Y a lo más nueve. Nou, como decimos en mi/nuestra NEW capital: New Barcino.

Sabía que nuestro pueblo requería de mis servicios y por eso he vuelto. Para regresar con la familia que se fue. Y todas nuestras historias. Les estamos en deuda. Somos quienes somos gracias a lo que aquí, en estos montes y estos valles, aprendimos a vivir en simbiosis con la naturaleza, con la noción del valle que sólo los que habitan uno saben interpretar respecto aquellos otros que viven en la montaña.

Son opciones. Alternativas de vida. Maneras de ver la existencia y las posibilidades que nos da para autoreconstruirnos. Eso que nosotros tantas, y tan pocas veces, hemos hecho ya a lo largo de la historia de nuestras familias: las que nos fuimos, y las que nos/os quedastéis.

Bienvenido sea el encontrar de nuestros dos polos. Nuestra dualidad sagrada: New Spain.

En la meseta central este chiste no se va a entender. Ni estas risas. Dejadles ser centralidad. Lo grande y uno tiene su gracia como lema de país. Sólo que no es el nuestro. Y no aguantan que les digan eso. Eso es lo que nunca entenderá alguien que interpreta que la montaña es Sierra Nevada. Y nada más.

Los pueblos libres se autodefinen 99 veces al día. Ni una más, ni una menos.

¿Querías una nueva narrativa?

99 tasas.

Mearos en 8 apellidos vascos porque yo con uno solo, de aquí, nuestro pueblo sagrado, capital de todos los valles, centralidad de todas las montañas, Elizondo les espera para reestablecer el control de tu insípida existencia, hijueputa.

Mae, todo tuanis……… hasta esa última palabra. Acá, por alguna extraña razón no se entendió.

Señores, y sólo señores, en nueve sitios distintos del pueblo, como normalmente se reunen en comunidad ante un evento en el espacio público, en el que esta vez, se topan con un nouvingut: Golman Elizondo Pacheco. Servidor.

Vea, yo vengo de un valle más allá. Es otra centralidad trascendental para lo que vendrá a ser el nuevo modelo. La última sociedad. El despertar de los hombres libres del machismo, y las mujeres que lo celebran, en otros planos, dedicados únicamente a escucharlas a ellas. Sin que ellos tengan acceso.

El mundo nuevo sin machos.

Lo que decidimos dejar atrás.

En algún momento nuestra reconciliación será porque abremos domado a los subnormales.

Los nuestros.

Nuestra propia purga.

Asumir tu subnormalidad superior.

La que cada uno enarbola.

Sin poder escapar.

A nuestra innata estupidez: la proyección de nuestro torpe mal.

Mejor mandar en el Infierno que servir en el cielo.

La dualidad entre los ganadores y los malvivientes.

¿Acaso no es ese el debate?

Tú ya tienes un juicio sesgado del otro. De tu propio vecino.

Cada personaje del pueblo vuelve a ver a su vecino. Y lo (re)conoce. Le hace un gesto. Un aplauso. O un silbido que cruza el pueblo sabiendo. Sin temor. Como el canto de un pájaro local, que si hubiera querido ser nomás el poeta local habría apostado por el tucán, por primera vez aquí en estas coordenadas. Tan nuestras. Tan bien paridas. Joder, que somos la capital de un valle cojonudo. Que tiene la humildad de saberse bendecido por la astucia de los primeros colonizadores que llegaron a los alrededores, pasando por nuestras montañas sagradas, y llegando, río abajo, a la plaza central de un valle como el nuestro. O como uno del Ajusco. O de Valle de Bravo. Donde yo vi las estrellas. Algo mágico: como esto.

Pasar la noche aquí es mi camino. Que follen a Santiago. Esta es la nueva palabra. Escuchad nuestro último evangelio. Una especie de tercer tiempo de nuestros dos libros sagrados: antiguo testamento y nuevo testamento. Escuchad con atención el NEW testamento.

La vida es una calada

O un suspiro.

Lo que querrás.

No te vayas más allá.

Es acá.

Acá.

Sentilo.

Es esta comunión.

Es esta utilidad.

Es esta sensación: estar vivo.

Yo sigo vivo.

Feliz.

Dándolo todo.

¿Qué es todo?

¿Hasta dónde llega nuestra responsabilidad individual?

¿Cuál es mi rol en este sistema?

¿Debo asistir a algún lugar a presentarme para realizar un trabajo en particular?

¿Yo te votaría?

Yo gengo una propuesta. Al fin de cuentas, es as mí a quién llaman. Golman, ¿cuándo venís?, me dicen. Y yo nomás no llego. Porque yo no puedo acudir a la cita. Algo me lo impide. No tengo todas las de la ley. Soy un outsider. Es verdad que con proyecto, pero eso puede dar igual. Según su contenido. Según su cuidadosa lectura. Según el capital que se ponga detrás de esas 99 hojas.

El capital puede ser humano. Personas libres. Completas. Plenas. Como un culé hoy. Como un tipo que ha escuchado a Messi: no es momento de silvar a nadie. Aquí hay que ir todos juntos. Eso no pasaba cuando yo iba al estadio. Nadie estaría concentrado en silvar a alguien en una semifinal de una champions. Eso se lo habría gritado yo a cualquiera que me escuchara en mi zona del Camp Nou. Es esa expresión de libertad. Esa catedral. Así se va a un sitio con interés de repercutir en bien común. Uno tiene que decidir a qué clubes se apunta. Quizás no tenga suficiente dinero para acceder a los mejores clubes privados de la ciudad. Pero yo le voy a ofrecer una oferta que usted no se va a poder resistir: la revolución completa hoy. Esta noche. En nuestro garito: Mextizo.

Yo no me voy a ensuciar los pies con unas botas de futbol.

A mi me van a escuchar decir muchas cosas. Tantas, que algunas resultan mentira. Justo lo contrario. Piense en esa posibilidad.

Piense.

Vuelva a pensar.

Si le voy a escribir 99 parábolas nuevas.

Vamos a construir un libro que suplante tanto a la Biblia, como al Corán, como a la Torah. Como editorial. Como autor. Como ambas cosas a la vez. Como si se pudiera algo imposible. Porque nunca se ha visto. Una literatura que no es. Una manera de contar una historia que nunca se haya visto. Una puesta en escena extraordinaria. Un acto performativo multiversal.

Si Rajoy pudo ser presidente de España… si Pedro Sánchez puede ser presidente de España… si Messi pudo meter ese tiro libre… si Junqueres puede hacer campaña con su libertad cuestionada, acotada, por las reglas que tenemos vigentes, por nuestra propia lógica y nuestra propia vía: esto somos nosotras: un lio.

Un Lio grande. Y uno.

Ahí ya estamos dos. Lio y yo. No hace falta más para entender la grandeza absoluta del futbolarte. Jugar con Lio es lo más sublime que existe. Ya en esta parroquia hablamos de sublime todos los sublimados. Esa situación a la que llegamos con el gol. Con la victoria. Con la épica más grande de la historia… otra vez. Otra vez Messi nos mostró un gesto perfecto del futbol al máximo nivel. Esa es la gracia que se vive en comunidad en un estadio de futbol. Y uno puede estar en cualquier lado. Y sentirlo igual. Sólo que son once contra once. Y uno. El árbitro. Y uno, también, pues. Uno mismo. Ahí. Presente. Lo vió. Lo vi. Lo viste.

Cada vez que fui al Camp Nou capturé una parte sublime de nuestra historia colectiva. Y la dimensión de lo que aquí sucede se magnifica a una correlación multiversal. Y nos volvemos más complejos a través de un cambio simple. Un juego que nos propone alguien. Algo. De algún sitio sale. Hay una buena tajada en el anzuelo, y le metemos un mordisco que nos engancha. A partir de ahí. Esa es la tarea de una escritura que te forzara a vos a escribir ahora, a partir de aquí, la versión del próximo capítulo. La noción de multiversos ejemplares que se plasman en una continuación múltiple de la cuestión. De la vida misma. De los factores que nos provocan y nos llevan a tomar uno u otro camino. En plan: esta es la gracia. Ser. Estar: to be.

That’s the fucking answer, Hamlet.

You fucking wankers expect some respect from a fucking New Spaniard?

Well, rhetorical. You know. You’ve been well raised. You are the lucky studious one. The ones.

Those ones need to step up the plate,

I’m traying to ease somewhere,

I’m right in it,

how about now.

I don’t write poetry

as I feel it’s silly

to try rhyme sly

to feed crowds cry

to scare the wise guys

and let women get high
but songs fly by

And wonder why

I let gruesome lies

and get by with flight.

But then I do write poetry. To contradict a thing I just said. To fall into that lie. Because I can’t hide. And I can’t let that unjustified corruptability of our system trap me with the crooked rules of a sacred creed, be it law or God.

The Estate is at stake.

That’s my trap song title.

I can sell a 999 discs of this one song I’ve yet not written.

I can continue to lie and keep writing a new song to blast.

I can imagine the live concert crowd crazy as that 3-0: Messi.

Vamo, Lio; vamo, lio; vamo, Lio; vamo, lio; vamo, Lio; vamo, lio; vamo, Lio; vamo, lio; vamo, Lio.

I can score every 999 seconds

And then be a continuos threat

To disconnect or avoid: do not let me go.

Just flow me some soul into the beat.

And fly in to the circle, babe.

I’m trying to connect with you, babe.

As things get real when you get surreal.

I can keep writting if you keep me off the field.

But yet I’d like to try to rock and roll.

For I have yet to proof that I could Halmet out.

And I could fill the space of a stage in which I stand.

Silent in the dark with the light pointing at my face.

Mute I keep receiving the heat from the people asking.

And I was plane and simple: clar i ticatalá.

Un ocell que ho veu tot com Huitzilopotchtli.

Tenim un lloc aquí al cor que ha canviat de sobte.

Ha tingut a veure a lo que li va pasar al meu porter estimat: Iker.

Es gran qui potser un rival tant gram com l’Iker Casillas.

I avui potser li agradaria rebre l’escalfor que des d’aqui tenim,

cap a un rival d’un senyor de veritat del club contrari: Reial Mardir.

Mardis algunos idiotas pensaron que representaba que era Mordor.

Me gusta picar el ojo ajeno con la puta viga con la encontré la aguja que yace en la punta de la susodicha.

Mi literatura es breve. También podría ser imposible. Un suspiro. Una calada. Un momento. Un tiempo presente.

Yo consigo creer que esto es así. Ahora mismo. Mientras usted lee. Mientras usted me leé. Es una pijada. Se leé. No todos quieren leer. No todos saben. No todos tienen ese hábito. Y no es saludable.

Puede que empecemos a darnos cuenta de que nuestros hábitos no son saludables. Y que mi responsabilidad es monotorizar mis nueve hábitos vitales. Las nueve cosas que me consiguen ser un ser pleno: hoy.

Y eso debería ser un derecho multiversal. En algún punto deberíamos tener acceso a sentirnos en la plenitud de ese 3-0 para un aficionado del F.C. Barcelona. Con esa obra maestra de Messi. Un gol de tiro libre sólo puede ser un gol épico si consigue un gran vuelo del portero rendido. Un vuelo impecable que en lo aparente lo cubre todo. Pero el efecto de la parábola perfecta se cuela por tan solo ese resquicio. Y se cabla al fonde de la red por la vía exterior, hacia dentro. Como quien tiene un pene con una ligera curvatura. Un chiste machista, local y que encima nomás unos pocos, y unas otras tantas, lo entederán. De verdad. No sólo risas. NSR.

Hay cosas que cuando yo era chiquito no existían. Ni yo quería escribir. Al menos no para publicar. Para ser leído. Para conquistar un mundo nuevo. Eso sí. Abrir la puerta y presentarme en la mesa más importante de la ciudad para realizar un llamamiento colectivo final. Un tratado de Nuevo New Deal (NND). Un fake más para una campaña. Un fake con toda la intencionalidad de evadirnos de las mierdas que presentan al menos ocho de los partidos oficiales que tienen representación en nuestra marco referencial de turno: se la ciudad o toda una unión europea, que no me permite, por su propia estructura del pasado, participar en sus elecciones de aquí a menos de 9 días.

No tengo más tiempo que perder. Una obra se cierra cuando se encuentra un final lógico al que asisitr. Una idea de ciudad: comunidad. Mucho más potente ser ese personaje que entra en el mito de los políticos disruptivos futbolartistas. Esos nuevos roles que explotaron a partir de un debate general que se abre ahora mismo en el entendido de que todos debemos hacer algo que rompa con todo el diseño. Un juego de una supraexistencia.

Se trata de supraexistencialista.

Algunos lo confundieron con supremacista. Eso lo hacen seguido. Ahora mismo es más fácil que alguien fabrique una realidad alternativa de tu realidad para hundirte en la miseria y anularte como individuo. Como posibilidad de gestar una dimensión temporal paralela. Como si la insolencia fuera posible. A lo Puigdemont pero con un rockero que de verdad mole. Un poeta de verdad. Un referente más surrealista. Todos nos volvimos locos en Cadaqués. Les vamos a traer la polla sagrada. Y las artistas afirmativas de un movimiento alternativo en el que las musas escribían y se erigían afirmativamente en el lado de la historia que mejor les venía a cada una, consiguiendo así repartir la voluntad de todas las mujeres en dos unidades independientes de espacio-tiempo. Yo aprendí física en la secundaria y la prepa. Pero me lo explicaron muy bien. Me convertí en físico, químico y biólogo. Todo lo que necesitaba ser. Me convertí en escritor, en pintor y en futbolartista. Me convertí en fotógrafo, director y ensayista. Me convertí en bailarín, amante y pendenciero. Me instruí en la decencia, la paciencia y la insolencia. Me presenté a todos los exámenes y los pasé. Cuestioné maestros, injusticias y subnormales. Salté al quite de mis amigos, de las mujeres y l@s güilas. Me excité, me calmé y me vine varias veces. Me toqué yo sólo porque quería explorar mi cuerpo y hacerlo propio. Como todos. Como todas. Me trasladé a perspectivas contrarias a las que en un momento había pensado que eran pilares construidos con el tiempo finito de nuestro pasado efímero, y de pronto, se quema una catedral en una isla, se bombardea una mezquita, se derrumban torres, se decapitan reyes. ¿Qué historia la nuestra?

Europa. Oh, Europa.

Que os follen.

Se escucha distinto desde Itaca.

Aquí esa frase es un costumbrismo.

En cambio hay unos austriacos super ofendidos.

Esa ofensa a la cultura propia. Como si su aburrido concierto fuera la polla. Y lo es. Pero que os follen igualmente. Por la gracieta española gratuita. El todo gratis, ya se sabe, hizo estragos con lo que éramos. Y míranos ahora.

Se os ve el plumero.

A todas.

Y yo solo lo vi. Y me quedé prendado. A lo que sois. A esta España que me tocó observar. Mi España personal. Como Idaho para Gus Van Sant. A story that unfolds in this territory. A script that is to be played by my character: Golman. This is what you do when you can write your own movies. You get casted. You do great in the casting of being yourself inside the story. The truly funny story you are ready to perform. Photography ready. Script, ready. Actors, ready. Production, ready. Let’s do it: nine day production crew.

The first nine days. The first production. The first time out. The comming of the immediate social change. It just a matter of complexity paradoxes clashing at each other.

Golf profesional. I could be that too. It’s all about repetition. About matering the technique. Listening to someone who is telling how you are doing it wrong. Or how to improve. Listen good. And then practice. And practice. And practice. Until the next exercise. Understand the concept. Understand the drill. Redo the example exercise.

There are enough golfers in the circuit. And enough professionals in every field. We are doing good up here. We are at the top of the market. Our team in killing it. We are getting recognition. And loads of money. We are certainly a reference. A priviledged.

People earn a living. Sometimes two to three jobs. Sometimes being entrepeneurs. Sometimes being imaginative. Sometimes on the line. Sometimes, we just don’t make it. Documentary filmmaking is actually capturing this real truth. And we get to see it. Or to be in it. Our land is what we transform. The new system. Complexity. Emergence.

Over and over.

Everchanging.

As good ideas don’t last. But the pleasure we get from them is delicious full time joy. At least, for the moment. A sudden bliss. Do you feel it? Inhale.

Exhale.

Breath.

One more time.

ALLS

Ocho días han pasado del año y yo estoy listo para el noveno

Imaginemos que todo se tiene que acelerar al máximo. Y que para ello requerimos una aplicación que nos haga llegar al movil. Tú movil. Ojo.

Como si una APP nos diera de pronto la respuesta. Ahí está. Ahí estamos.

Ponemos dos botones por si no picaste en el primero para que sientas la sensación de picar en el segundo.

Y así vamos poniendo trampas al solitario.

#plan

#myplan

#mygameplan

#mygameplanstrategy

All marketeers have wanted their revolution to suddenly pick up the real big wave. I am saying bigger than big wave riding. And you are in it.

So you have choices. You follow the herd of Corderos. Corderos de Dios. Los últimos legionarios de Cristo y su hermano mayor, Eliseo. Que vino. Justo está aquí. Conozcan ustedes a Eliseo. A este no lo vamos a matar. ¿Verdad, hermanos?

Ninguna mujer querrá matarlo. Sólo los hombres del poder abducido con violencia. Los violentos salvajes. La perdición de la razón social de los pacíficos vs meléficos. Como si Malificent fuera nuestra madre. Porque somos más bien monstruos de ficción. Eso que Antonio les cantó a los españoles y el resto del mundo escuchó. Lucha de gigantes. Luz. El arte de uno que nos transformó con la sutiliza de la músicalización de poesía. O culturilla popular para hacernos sentir alguien. Como si la música nos redimiera. Como si no fuera un juego. Y todos artistas.

Sociedad de artistas.

Una sociedad resuelta. No más debates ni preocupaciones de gilipollas. Final de vía. Se baja uno como si fuera de Extremadura. Los incidentes pasan. El problema es cuando la desanteció encumbre lo crutes que hemos sido. Nuestras vergüenzas expuestas. Rey, vos primero.

Yo no voy de broma. No era de aquí hasta hace dos días. Y nunca tuve derecho de opinar, o sí, pero preferí guardármelo. Retener mi voz. Contención. Como un ejercicio de sexualidad tántrica en la escuela pública. Extracurricular para padres, primos y tías. Obrio primas. Y tíos. Salvo subnormales. Nor reservamos el derecho de pichasearnos a manados confundidos con los conceptos básicos del respeto al cuerpo ajeno. Punto. Punto pelota. Para que tengás la bolita, boludo.

Hay que hablarle clarito a un cabrón cuando se está criando a un amigo que todavía es gilipollas. No se trata de claudicar. Se trata de dejar que sigan siéndolo. Por gilipollas. Como si les pudiéramos evitar la pena. Como si se pudieran quitar la piel de gilipollas que llevan tatuados los gilipollas en la piel.

The controvertial part of the novel.

American are not idiots; just Americans.

The sentence sensibilized by current way of looking at shit would be like:

New Américans are not idiots; necessarily.

The dual interpretation of literary puns. As if insolence making through the night. 

There’s a santa.

People think unbelievable shit to be the mightiests of truths. Truths. The book. New Holy Book. NHB. Next release: Sant Jordi 19.

How about we get there. Wherever we were aiming for. That day. And by the end of the story we are there. Just fine. Chilling. As we could hurdle through the maze. And we are finally here: bliss.

12. Todavía diada: al medio día… y ya de noche.

Diada hipercontextual

La diada celebra la cultura de un pueblo que quiere una república nuevecita. Aquí coincidimos: bienvenidos a Ticataluña. Mi república no oficial. Es un ideal que contiene a Cataluña entera. Todas sus reivindicacioens están ahí. Y yo también. Yo me reconozco en el «Tica», porque el mío, es un movimiento feminista. Yo soy tica. En realidad soy tico, pero asumo que un pronombre feminizado también me cuadra. Y asumo la responsabilidad de que ahí también debemos incidir. Y lo que sea que haya que hacer, pasa de entrada, por ser todas feministas. Pues aquí está mi pequeño tributo, o tributa, en el mismísimo nombre de nuestra nueva republica, que ya es femenina, en la parte del Tica, pero también, en la otra parte, Cataluña.

El nombre es compuesto. Ticas somos todas las costarricenses que nos damos cita en este espacio político de nueva creación. Yo no voté. No tenía derecho. No entraba dentro del sistema, por más que pareciera que era de aquí. No lo era. Mis años aquí no cuentan. Como tampoco cuentan allá. Allá tampoco me consideraron como un local. En cambio, a mis hermanas, sí.

No por ello podría yo levantar la bandera de discriminación contra los hombres morenos. O cambia moreno por blanco. Morena por blanca. No pienses más; piensa dual.

Yo no voy a saltar de pronto, sin aviso, sin red, a la multiversalidad.

Pero ahí lo dejo.  Mi valor es mi nueva lengua: el ticatalán.

Lo mio siempre ha sido estar presente. Y aquí estoy. Dispuesto a luchar por la renuncia en la que me había asumido como parte de los de abajo. Yo vengo de nueve vacas flacas. No siete. Como algunos anuncian para la sociedad ticatalana, porque desde aquí me apodero de vuestro movimiento leal y valiente, estimados hermanos, sí, los hombres primero, porque lo primero será reconocer el machismo local que hemos solapado los soplapollas que no establecieron para el resto el freno de lo inadmisible.

El primer día que escuché esa palabra fue de boca de Joan, un jefe de la consultoría en salud más pedera de el norte de África: capital: New Barcino.

O nos asumimos africanos, como seres libres pensantes y obligados a tomar partido en el debate más amplio de la visión a la que acudiremos en el concurso de lo común. O sea, como si los comunes tuvieran los huevazos de aceptar el discurso más eficaz para presentar a una sociedad transformada sobre un terreno básico de cuenta atrás: el tiempo sagrado. Ok. Ha llegado. Hoy mismo: 11 de septiembre de 2018. Primera diada multiversal ticatalana.

Ticataluña, como nueva república bananera, os jodeis hijos de la gran puta, y a mucha honra, aunque a partir de ahora utilizar el simbolismo del insulto sobre tu mamá, sin acordarte de la tuya en el momento en el que pronucias: puta.

Puta.

Puta.

Puta.

Puta.

Puta.

Puta.

Puta.

Puta.

Hijueputa.

Un hijupueputa  por cada nueve putas.

Las he preferido siempre a ellas: putas.

¿Quién se afilia?

Autoafiliación.

Movimiento de autoafiliación urbana superior a nueve apuestas personales. Dile valores, si te nace. Utiliza la palabra que quieras que hayas aprendido en el master de ESADE, IESE, UB, UAB, Pompeu Fabra, Salvalor Dolor, Fundación Armando Gallo, Ticataluña Multiversal School y/o ALLS.

Iniciation training. Enter 99 unocents.

So you go 99. You are out of the motherfucking Boston stadium. The green wall. 99 goes bum. The hard way. Or the poetry bullpen Homeway park had on the opposite side. Baseball has duality in its two fields. The center doesn’t exist. Epic wise. He’s covered by the two fast left and right. But center master arm. As all three brothers. A team of nine. A low street cross run. Stealing bases. I know I would rock. I can be paid for how many I steal. So steal becomes available as a verb to put it to use in amazing stories that went off the edge and encountered human nature. Uggly and high. From that vomitive end were you don’t control anymore the night, as you let go a while ago, and have fallen under the sewer, or warever, lick my ball, I beg.

And that line, man. That line. Only you don’t realize, up to the end, at minute 99 that she is a he.

Give a new américans a new edge at the very top of rushing up the Canyon like my homeboy Kilian. And you take the running metaphore to the new ticatalán estate going on in this brand new space that takes on the night. And you don’t disconnect to go to sleep. The opposite to what Maradona really means. You’ll be safe there. And them pussies go to the other team. It could happen to you. You disrespectful sonsofguns. New Américans like to be schooled the hard way. They learned that unsettling luck at the casino, that day you win big by some lucky choices you unveiled at the table. I can anymotherfucker player on the tour. Come on. I am an actuary, only not acredited by the legal document, so according to the law I am not what I haven’t said I am, but I could have mentioned it on my curriculum, that has not been taken into consideration once I started to build a name for my self with professional life, once I turned off the learning process of higher education. Talk about priviledge. That we are proud of in Ticataluña. Both sides of the epic addition. Let’s start with sums.

Then substraction. Division. Multiplication. Percentages. Limits. Dual spaces. Regressions. Probability ALLS.

Curricular courses of this math level of undestanding: enter the 99€ course.

It’s education, baby.

I said that with two martinis and I had the ball movement of the joint we hit that night you turn into the social magic of the insolent minds at loose, like fugitives. This kind of poetry goes on every night in a capital city like New Barcino.

We buried Barcelona.

We always meant to kill her.

And we did.

We knew.

We mourned.

We kept on.

It was like that the day Ticataluña sprunged from squirting holy mama vagina into the man’s mouth. As a way of getting back at the cunnilingus you’ve just delivered because you really knew how sensitive is the mater and masterfull by those few nine specialists. Nine given stereotypes. Drones if you like. We are going to make them perfect and improved from our natural human ways nowadays. That new drone community is going to live and share with us private and public space. It might go it’s way with some conducts of other droid’s masters. Intervention on social behavior by perfectly programmed humour police. We can police just about everything. But the local insolent dwellers of the night have a distinctive role to seduce night into becoming epic at our current state. Si la bossa sonna.

I no sonna. Gens.

No és cap farol. Som pobres.

Estem aqui.

goita.

Encara caiem.

Més i més.

Més i més.

Més i mes.

Més i més.

Mes sí mes no.

Mandas a la verga al nueve por revirar al final contra el propio gesto creador. Matar la historia original. Revertir el sistema para ponerlo patas arriba y pensar en otro inmediato que nos pudiera o bien dejar tranquilos hacia la noche de descanso, o tensamos el pedo de lo que nos pasa cuando nos damos la opción de tocar lo más alto de la experiencia humana, ya, por un tubo, que me matice el plano temporal y espacial que me lleve a encontrarme el estar en el momento exacto de la emergencia de las noches que no acaban. ¿Por qué se le permite todo a Julio Iglesias? Por que, coño, cómo lo hace. Es un crack. Es del Real Madrid, del PP, de la jetset, de Miami, de iberoamérica, de las mujeres, de las amantes, de las dolidas, de las fans, de las criticonas, de las víboras, de las curiosas, de las vinas, de las rábanas, de las feministas, de las clubes libres, de las mujeres multiversadas, de las universidades del proclive descalabro sagrado. El tripiezo glorioso. El caos final. La seducción del presente como ocupante del espacio público. Salir a la calle. Y disfrutar que no había nadie en ningún otro sitio del país. Las calles vacías. Y grabé el movimiento. Soy gilipollas. El espacio vacio es clase perdida. En ese momento no lo graspié. Pero el evento es real. Es la transmisión de un pueblo con el sentimiento decidido de que le vamos a dar la vuelta a este megatoste. Papitosti.

El volver cada nueve chistes a un chile tico.

Reglas del nuevo orden: nou.

La reiteración como nueva rima.

Es eso más que lo otro. Nunca más se vuelva a confundir.

El estadio de lo elegante.

La gracia del placer.

El respeto al derecho ajento en la paz juarista que a hasta hoy supera a lo que los juristas han aportado a la vida del resto de los no letrados.

Quien lee la ley.

Quien trabaja para amasar la ley. Con un licenciatura patito.

Podría haber estudiado estos últimos nueve años todo el resto de las carreras del saber. Para saber qué hacer. Para cubrir el espacio completo del conocimiento. Y cómo resolverlo. De un plumazo. Y para siempre.

El texto nos lleva a ello. Cada vez. Como si fuera hoy el día. Y precipito el caos a mi arrollito que se hacía ancho y se hacía chiquitico.

La vara cambió para siempre, y nos dimos un control completo del tiempo y el espacio en un enigma nuevo. En el que todos seguimos. Pero podemos alterar el sentido de nuestra relación en un conjunto pleno. Y nos damos. We let go. And fly out. And then you get it. In the flight at the very end of the voyage. You have arrived here, mam. You are it: feedbackloopper, comand. And you do. You just go. A go. And go. And the result of that commute is of value to us flying with you with the new energy drink pushing the limits in a complete sense of higher dimentional games, up to the ninth level: nou. 9th. 9. In vogue.

Imagine my cloths and self in the front page of Vogue.

A female thought.

Some males, you know: we have it. We are wotoo.

Wotoo.

WOTOO.

There’s another brand. That’s is to be praissed by complete set of integers.

Democracy is more of a math management problem when you allow art to transform the meaning of how we affect the social complex state we belong to. I never talked about this with coworkers in Barcelona.

I always had a way of scaring the fuck out of clever of else man. Just to pick special attention to the dickheads and adjust the treatment. As a collective response. The way our team of free people interrelating in the occupied space of the entire states of natures of nine urban gangs. My gang is espacially funny. Funny, like shut the fuck this is Hollywood movie. And you become as insolent as gang of nine mexicans crossing the boarders from middle to highshitty part of society with the power of major insolent power, individually and especially, and that’s what made this gang bigger Nacho Villa’s crussaders of our relantionship with our neighbors. And cantina life. We become wise old men in contact with this lands from the ages back to my xman provision and you leap with your master of command to the higher emotional level (get your date for the spa ASAP, this is your time to rise to the top: prepare, 9, 8, 7, you can’t believe it, you walking the walk, 6, 5, 4, finally the guts to go all the way to the top to have sweet love for god or to, in an ancient greek way, the only liberation so perfect that takes us to partner up with our gods, in multiplicity state, as to be taken into consideration for they represent a possible rearrengment with the gods that lets us take a preferential place in this new society you are trying to break into a sudden chaos: dropping everything. The movie stopped. Black. And from black: beautyful. Sometimes I wonder if it one l or ll.

Las torres gemelas. Nine eleven. It doesn’t make sense to us. You undestand? We organize different in date symbolism. You and us. We are different. We know. But what do you represent to the actual reinvention of society in new equilibrium estate. In terms of Economics Noble Price debate. I can hold a party at the wood of the lands of higher grace, by the black waters, where I come back I ride along to make believe a part of that society at the edge and establish a bridge to connect both sides, in terms of our possible misundestandings and oversimplifications be errased from our to do list. And let jow manage my inside out to aroused into the next orgasm.

The sound here is blasting into it. And a narrative made you come. And you enjoyed the maxum state. A natural eruption. Our new god. The earth, heat, nuclear energy in natural estate, human bigotry observatory, new role character recreation from scratching a little bit at the scenario of narcocapitalism.

Sorry. I pass.

I’ll just go along the fuck outtahere.

We are gonners. That’s why marihuana > weed.

It’s a new language rule.

Here this literature is in a holy new language that comes from nine. I know some. Not all. Only I make believe. And people, some, believed. Enough.

What do I care?

What if the don’t fucking believe?

If it is the real thing and they don’t want to be a part of it, they are allowed to stay away from that estate. It repulses.

The natural venture of repulsion.

REPULSION REVOLUTION.

I have tricks in words syndrome.

Some clever study from a New University Hospital. My new university hospital. I can create a higher institution. I know about this stuff. I can come up with a dance of wolves and libertarian free spirits into the night of feedbackloopper influence from the antipodes of our holy local land. HOLOLAND.

HOLOLAND is a series name. My scripts look like this. And so do my books. They are one and the same thing. Only the eruption from a global feedback I can’t control. But I expect havoc to break through after the dust cloud. And some building go down. A new city emerges. Complete. Transformed. Outraged and down to love. ALLS.

ALLS need to be respected at all times. Any kind of mistreating ALLS will be looked at in society and judged upon. With a Spanish private televisión ankor man and woman together. And that flow. The casting is the movie. That industry of art. To confectionate movies. As our own. A new revolutionary command. Minutes after It would have been from the flow of the new day epic to ALLS: 11 de septiembre de 2018.

El estudio de la revolución rusa.

Un curso de nueve niveles.

Aplicaciones abiertas. Aplique aquí.

Generación de 9.

9 feedbackloopers.

Los reclutas de un tiempo que se enciende directo. Y no se apaga. Como si fuera infinito. Como si fuera real. Guarda eso. La cámara se apaga. Soy tibio ante el encuentro con una pieza que conmueve. Un tipo que se brinda el día grande en el que se presenció la unidad alrededor de un ideal de futuro a construir. Es hermoso. La colectividad en ánimo de lo más de lo más. El pueblo listo. Si ustedes quieren, aquí la tienen.

Accedan a la República.

Pero aquí son necios. Nos conocemos desde hace muchos años. Dieciocho. Ya soy mayorcito de edad. Y aquí me acabé de formar. Aunque no lo puedo probar. Pero voy a realizar un ejercicio de exhibicionismo que me coloca en el límite del campo, en el intento final de meter el gol, que nos lleve a todos, infrahumanos, al espacio final en nos fundimos con la voluntad de Dyonysos mezclado perfectamente con Shopenhauer. No Nietzsche. Por negarlo a ÉL.

La diferencia entre ÉL y Él es abismal.

Lo de amar piedosamente es de unos pocos que lo saben hacer, completos, en todo momento. La continuidad del amor.

Amor por sentimiento.

Amor constatado.

Amor sensorial escapatorio.

Amor pleno.

Cuerpos listos.

El nuevo yo.

NEWYO

Bigger that NYC.

I did it.

Duality NEWDF: NEWYO.

This dual capital of our transformed New América. A global movement from the top. Blank. Pum. Black. Brown. Mexican. Fly. Tacos. Chile. Come, puto.

El juicio de puto.

La homosualidad entre el homoerotismo de la capital primera: NEWDF. Lo mestizo completo: alabado ancestro de la tierra local. Los primeros fundadores. El pueblo de mi papá. El pueblo de sus abuelos. La historia de un desembarco. Mi tata subiendo un nivel se metio como ingeniero a estudiar los puertos y su gestión. Y formó a equipos en múltiples países del continente a ser los getores más eficientes de estos nuevos puertos que se preparaban para mover los materiales y las embarcaciones que se mueven alrededor de los puertos. Puertos completos. Recién duplicados para una actividad más bestia de lo que se nos viene de comercio. Esto por aquí va viento en popa. Exportaciones. Importaciones. Comercio. Economía. Aquí se mueven los bienes. Bienes o personas. No es lo mismo. No se equivoque, aquí somos europeos. Te dice un europeo blanco preocupado por su white problem drama.

We all need a drama. I have to save a dickhead from drowing. No at the fist chance. We all know he is going to dye. People woth dying in stories to set the direction right from the crooked start. I should get down to the uggly pitbull bites going on at the higher gesture of the lands politics and social demands. There is a lot of people out there on the street, and then we sing, our song.

A new himn. It’s not there. It’s extracted from a machine that flips an algorith and sends out a secret output riddle that rattle your brains into the electrical equivalent of Tesla rocking.

TESLA ROCKING

My new rock band.

I am the writer of my lyrics. I’m going, Morrison. I chose to be. I’m mexican. The dessert was within me already. Only I had to go. Experience it for myself. And went down the Mediterraneum and walked tha sands of Africa.

And that’s my holly march. In 99 days he crossed the dessert. Hiporboly literature. My class in this (out of nine that make up the series, season uno) fancy boarding school in post Brexit free thinking temples.

To repeat a joke. At least 9 times.

Matices.

Same joke.

Matices, though.

I speak the new language: ticatalán.

It’s a useful new game.

Just to get our heads from out of our asses for a change.

This type of humour didn’t kick it in the whole population. But hey. Those who did… it rocks laughing at the same bits.

Comedy taken to the limit. Laughing at improper humour.

That’s how we role. And somehow we are allowed to go.

We sustain insolence values.

We deliver them in the elegant phase of a broken free spirit taking over the dancing floor. Lighting up the night. I have nine parties to show you. I deliver the night. And enter the game. The mob game. But deliver a series that is written like Baltimore in The wired. We are in postwired world. And who do we want to win. I have to come accross to a decision to vote for one or the other bastard. But I already have an answer. I am a barça fan. I’ve been in Camp Nou 99 times. And this are the 99 games to show it:

1.

2.

3.

4.

5.

6.

7.

8.

9.

10.

11.

12.

13.


99

That line just appered there after I typed three  dots.

It’s a literary joke in the ticatalán language. It’s the freedom I have. It’s higher that a new republican dream.

999.999 personas. Yo estuve así movilizado. Por formar parte del colectivo presente. Lo bonito de venirse arriba. Todos juntos. Hacia un mismo objetivo superior. Esa es mi proposición. Una canción. Una oración. Una noción. Una loción.

Qué tal que me contratan y tengo unos goles parecidos a los de Asencio desde la larga distancia. Y cabeceo como Saúl en picado al ángulo, hacia arriba. Tocando la parte superior de la red.

La red es el sistema. Se cayó el muro del 155. Volvió el pueblo. Y el performance social. Lo que esta gente quiere exhibir. Lo que se quiere decir. Dejando que el pueblo se haga presente a la convocatoria. Una llamada a etar aquí como país. Cómo no salir el día del país a la calle. Como cada día. Nosotros salimos a pasear. Y nos topamos con la gente. Yo por la diagonal camino todos los días. Lo hago desde el primer día que pasié por esta, mi ciudad, New Barcino.

Un muro falso. Mucho más grande. como si tuviera que subirme y pasarme al otro lado. Esa es la performance que no pude hacer porque no estuve ahí, con los permismos de los organizadores locales, para que no pensaran que era tan sólo un saboteador constitucionalista.

Pedro. Estatutos ya no. Uso de violencia. ¿vos qué viste?

Ante esa pregunta el español no independentista se retuerce.

Jornada pacífica y festiva.

A Meri le daba cosa ir. Pero yo le dije que no iba a pasar nada. Este pueblo es pacífico. Yo los conozco. Y se cómo es la gente en la calle. En varios tipos de eventos multitudinarios hasta su ocupación plena. La diagonal llena. Desde que nos decidimos a venir. Es la primera diada a la que vamos como familia. Yo estoy excluido. Todavía hoy. Pero ese ya no es pretexto. No puedo esperar más el trámite de la nacionalidad española, y a su vez, de la europea. ¿Y la europea?

Lo cierto es que no me quieren. No lo tienen claro. Qué tal que soy algo así como Julian Assange, que tras nueve días de tener la nacionalidad la lía así de parda.

El día del referendum. Esta puede ser la campaña. De la otredad. Ojalá sea un proyecto sublime afirmativo y ahí, ya listo, montado, listo para utilizar, a tan sólo un click: nueve euritos.

Ya lo vendo todo. Una vez que me dejé ir al otro lado del curso dual, me dejé ir hasta el final, la cima del capitalismo, y mi ascenso a ese 1%. Y en cambio fundido, de camino, percentil a percentil, con fiestas deciles y un duelo dual alrededor del 50%. Mitá y mitá.

El tico me sale. Usted no se lo espera. El tico tampoco. Pero ríe. Eso le diferencia de usted. En cambio un ticatalán lo puede ser justo ahora. Aquí.

Don’t fuck with the Yissus.

Horitzó politic immediat. Torra. Quim, tira endevant. Porten el lideratge politic. Govern al exili. La república ja feta. Pero a la institució a l’exili. Revolució dels somriures. Un dia l’aconseguirem. Ells són els mateixos que el PP. Són dos Espanyas. O bé, tres, comptant Euskadi.

Institucions i carrer. Entitats. Colectius. Pressos.

Llibertat d’opinió.

Diàleg i presso.

L’expresident va fer una recepció des del jardí del palauet de Bélgica. Va venir gent de societat. Abandonin tota esperança. El que han fet per aniquilar-nos no ens fará mal. Amg gent a presso. Amb gent a l’exili. Señor Pedro Sánchez. Salga de su estereotipo. Fíjese lo que está pasando. Usted sabe de bases. Y de convivencia. Y de irresponsabilidades.

1. Ley y diálogo. Convivencia. No hay diálogo. Cataluña con Cataluña. Animar a ese diálogo. El PP no tiene nada que celebrar en esa fiesta. Si se segmenta según qué piensa, qué hable, qué diga, o qué vote. El partido popular, por ahí no. Casado, el master.

What do you think it says for Spain today in Spanish prission of 9 political who are going to face a trial for treason and sedicion for charges that are just not there, acording to at least the German, the Swiss and the Belgic judicial system. Spanish.

Ciudadanos, más de media Cataluña, excluida. Los lemas que dicen que España es una dictadura. Aliados del Sr. Sánchez. El señor Torra no es un aliado, todo lo contrario, y nosotros somos los aliados perfectos. Tan sólo mírenos. Al menos a mí y a la presidenta ganadora de las elecciones, la señora Inés Arrimadas.

Ciudadanos se reunieron por la mañana, veinte ellos, en la Plaça del Rei, con problemas para desplegar todos sobre las escaleras que llevaron a Colón frente a los reyes católicos con el indio al que se trajeron prisionero, o exiliado, o quizás acompañante de lujo, que no esclavo, que no, que nosotros no participamos en actividades diferentes a las que otras culturas europeas jugaron en su momento mientra entre nosotros nos repetábamos cabrón.

Lo culero europeo. Esa es la preocupación. Su buenismo es nuestro ideal. Los que tienen el éxito.

Tristos. Tot ho fan a Barcelona. Tarragona també existeix. I no fem res. Centralisme de futur. De fet o sóm Barcelona amb un nou Eixample, per esser un estat urbá desplegat fins al cims més alts del pirineu. i ens relacionem com ara aquí, amb el mar, ses illes i ses muntanyes, fins adal de tot, el cim del Canigó.

De la llei a la llei no es fa república.

Navantia. Barcos militars. Exportación de bombas a Arabia Saudí.

Cómete esa. Es tu estado.

Son tus valores. Madrid, Barcelona.

Bon cop de fals defensors de la terra.

A les hores qué.

Doncs aixó. No soc en poeta Maragall. No faig rimes. Ni conec tant com ell la llengua. Encara l’he llegit poc. Pecat meu. Culpa meva, meva, meva. I ara per això vaig intentar una piriueta per atraure, i a l’hora, desviar l’ull públic cap altres punts d’interés que podem començar a construïr.

Naltros anem.

Europa ha vingut. Tres o quatre eurodiputats. Alguns advocats. I van viure el que aquí es cou. I van estar content al voltant de tanta colla bona d’un petit país nou que surt ara, de no res, per esbrinar el consens que ens permeti a tots viure amb aquestes diferencies infranquejables que tenir, un comença, ipso facto, una nova república ja feta: Ticataluña. Encara que podria esser Nicataluña. Si hi hagués l’interés d’algú, d’aquí, per aportar, per eixemple, a millorar el seu nou model d’eduació pública i principis básics per millorar la dotació d’un servei de salut preventiu i sanitari de primer món socialista. Aquest punt d’estat de benestar. I amirallar-nos en els que coneixem. Potser amb el nostres veïn que mai fem cas. I si la resposta estigués en el diàleg amb algú de fora, potser portugués, que entre tots dos, de fora, expresem una visió sobre aquesta nova república que ens treiem de sota la maniga.

A titol personal jo vaig dir el que vaig dir a aquest entrevistador de la BBC? Sedition and rebelion in octobre. What is that saying of Spain to the international community?

The Josep Borrell surts i parla un aglés clavat Antony Hopkins. What’s that about? I’ve got my movie. It’s fucking genius act. To reinterpret Borrell in the clever mind of Antony Hopkins. With this struggling scriptwriter with his truly first master piece. If he read it, he’ll take it. I know when you can guarranty a Brando-like figure a role that pushes the limits again. Give that tool to the actor. Write that script for the affirmative woman who entitled to take a stand in the restart of this game.

Hem anat als parcs, amb la gent que no va anar a la mani. M’agrada disfrutar de tot el dia. Antes ibamos a la familia. Estoy a favor de unas cosas y de otras no. Ni de joven fui a ninguna manifestación. El señor del Turó Parc. El politics em sobren. Altres activitats. Altres raons. Gaudir d’una Barcelona sense gent. Una venezolana respeta pero quiere mantener a los niños lejos de los temas políticos. No vaya ser que tenga que hablar del gobierno de Guatemala. De irse del país. Por estar jodidos. Sin opciones. A buscarse la vida fuera. Y quedarse. Y sobrevivir. Y seguir aquí. Luchando. La fiesta no es a todo color. Hay gente que lo está pasando muy mal. Carajo. Pero el movimiento está ahí. Y esa sociedad local está diciendo algo. ¿Alguien está escuchando?

Advertim així a l’Estat Espanyol. Advertim també al govern de la Generalitat. Aquí hi ha un poble preparat. Ni un pas enrere. La CUP parla clar. Es bó aixó. Aquesta gent sembla preparada per dur a terme un salt al vuit.

Fem-ho va.

He sentido en todo momento la calidad humana, el apoyo y el afecto del presidente del gobierno. Tenemos un magnífico presidente del gobierno. Le he comentado al presidente como ministro de Sanidad, consumo y progreso.

Navantia. 5 barcos de guerra. 600 trabajadores sin el contrato estrella de estas familias. Las bombas. Cancelación de la comanda. Navantia y su futuro. Las familias que trabajan en esas fábricas. La junta tranquiliza a los trabajador. Ningún empleo peligra. El presidente habló con Susana. Todos tranquilos. Material militar. Buenas relaciones con las monarquía de Arabia Saudita. Falciani en España. 28 países investigan miles de evasores fiscales. Las listas están ahí. El secreto bancario también. El nombre de la ilegalidad. Arreglar el hueco negro por el que salen todos los ricos pintados con el mismo truco del sombrero. Paguen impuestos. Punto.

¿Cuánto tendría que pagar si alcanzara el nivel nueve de ingreso, es decir, la cifra de los nueve nueves?

Ingreso: €999.999.999

Impuestos: €999.999

Seu treballadors de Rolls Royce. Comanda de motores para chile. Bombardeos de la dictadura. Un trabajador entendía que no era ético trabajar en un sitio que inflingiera ese mal a los suyos. La subjetividad de los que ganaron las dictaduras miliatres. La sociedad de los militares y sus familias de abolengo anterior.

No se vayan lejos. Tenemos la posibilidad de compartir el espacio. Mire Menorca.

La antítesis de la cultura militar; fíjese en quien le puede dar ejemplo. Ticataluña.

Salió del Tico Commons. Y este de Costa Rica. De un debate público en erupción. Como el Arenal. O el Turrialba. O el Irazú. Vivir entre volcanes nos da esta cosmología para nuestra propuesta de modelo social. Nosotros primero no funciona. Por eso me voy al otro lado del mundo, para devolver lo que nos han dado. Por adelantado. Sabiendo que recibiremos su generosa aportación de amor. Su consciencia colectiva en visita continua año a año. La compra de tierras. La construcción sostenible. Las promociones inmobiliarias para una sociedad que acelera hacia el tiempo nuevo. El tiempo real en estado de transformació completa. ALLS.