Una cosa: ¿puedes parar de hablar?

No me gusta cuando hablas mucho tiempo sobre una misma cosa.

Mi hija de ocho años me acaba de pedir esto. Y paré. Yo entiendo que a veces, cuando un tema en particular me interesa, y tengo algo que decir, lo digo. Y puede ser que encadene en el transcurso de una idea, múltiples ideas más, que se van amontonando para tener voz en una sala de espera que se empieza a saturar. El mensaje va saliendo más o menos ordenado. Al menos sólo hay una voz. No como en nuestra mente. Quizás en nuestra mente también hay un sólo hilo de pensamiento. Pero va rápido. Y puede concatenar ideas que vienen de diferentes puntos de nuestra mente. Pero podemos adiestrar para que en ese vagón de pensamiento tengamos varias cosas en espera para salir. En ese vagón previo al del locutor del discurso mental que tiene en estos momentos el micrófono.

Ese vagón es un hervidero de buenas ideas que están debatiendo abiertamente sobre lo que dice la idea que está en el micrófono. Ellas creen que son mejores y más trascendentales que la que está ahora en el show, con todos los reflectores. A fin de cuentas, quieren dar con el clavo. Entre ellas se debate abiertamente quién de ellas va a tomar la palabra cuando acabe el pensamiento completo de la idea vocalizada en ese momento.

La idea termina.

Hay dos escenarios. La otra persona habla. Entonces se queda libre el micrófono. Y todas escuchan. Aunque siguen balbucenado su argumento unidimensional. Es posible que en el vagón de las ideas en espera se puedan juntar dos ideas afines que se convierten en un argumento más completo. Y en un momento dado se pueden ordenar ellas mismas para plasmar un pensamiento complejo que ya tiene un orden narrativo coherente. Y se ponen en fila. Esa fila toma el control sobre el caos que hasta ahora aparecía reinar en el vagón previo al habla. Y entonces tenemos una línea temporal de ideas que saldrá a hacer el mejor discurso que tenemos disponible para este tema que nos ha traido aquí. Esa espera finalmente termina cuando podemos salir a expresar nuestro show. Las ideas autorganizadas dan su recital y se pasa a otro nivel de comunicación.

Mientras tanto el vagón no pierde ese ambinte de bulliocioso bar en el que las intelectuales ideas se abrasan las unas a las otras con el ímpetu de los borrachos sincerados por la desinhibición elocuente de los insolentes. Ese espíritu en el que los debates se dan sin mesura ni insultos, tan sólo el goce de ideas dispares que se tercian en un mano a mano que tiene como expectadores al resto de las ideas. Y a un ser superior que de alguna manera está presente en el debate, y que tercia por algunas de ellas, y se posiciona, pero deja que el flujo libre de la palabra se celebre como quién accede a que su omnipresencia sea puesta en duda para dejar que las ideas libres tomen sus propias decisiones ante el momento presente.

Le habría podido contar esta historia a mi hija pero no habría venido a cuento. Ella me pidió antes que no le dijera durante esta semana una palabra que no le gusta, que le hace sentir mal, y que considera un insulto. Chingá. Me explicó que a ella le suena a chincheta, y que cuando la escucha le parece que le estoy diciendo que es una chincheta. Cuando me lo contó se me desmoronó el corazón. Y al mismo tiempo, mi cerebro detectó un impulso que me hizo sonreir, de esa manera en la que ocultamos que lo estamos haciendo, para que la persona que nos está contando su desgarradora historia, no vea que hemos dibujado una sonrisa en medio del drama. Nada menos oportuno.

Pero en cambio me dio paso a explicarle lo que significa esa palabra en el contexto en el que la estaba utilizando. Después de pedirle varias veces que se metiera a bañar para que podamos salir a tiempo para ir a comer a casa de su avia, sin éxito, le espeté un «órale, chingá», que en mexicano quiere decir: vamos, va…ya estuvo bueno de tantas pamplinas, ponte las pilas en este mismo instante que ya no hay más margen de ir por las buenas.

Le dije que en inglés sería como decirle: common, hurry up. Pero en todo caso, ella se siente ofendida al escucharme decir esas palabras. Y le duele.

Al explicarle el contexto y el origen mexicano del mismo, me dijo: pero no estamos en México: estamos en Barcelona. Yo no quiero que me cambies. Yo quiero ser de aquí. Y aquí no se dice. Así que quiero que no lo uses.

Entramos en un debate en el que quizás ella me estaba intentando cambiar a mí para que fuera más como la gente de aquí. También me dijo que no quería que le forzara a cambiar. Le parecía que al explicarle el contexto del lenguaje con los parámetros de otros territorios y culturas, ella podría acabar perdiendo lo que realmente significa ser de aquí. Y eso le daba miedo. Me dijo que no quería ser diferente a su prima. Que si yo le forzaba a entender todas estas cosas de otras culturas, que un día ella sería diferente de su prima y que eso no lo soportaría. Le expliqué que el cambio no se lo estaba imponiendo yo, de ninguna manera. Simplemente le estaba explicando otros contextos de mi manera espontánea de hablar, sobre todo para que entendiera que su padre no le estaba intentando llamar chincheta, y mucho menos, ofenderla con una grocería como la que podría parecerle a cualquier otra persona que nos escuchara, una persona que únicamente hablara en «cristiano» y que no fuera capaz de discenir los matices de otras relaciones verbales del nuevo mundo. Pero le advertí: los cambios son innevitables. Cambiarás muchas veces de ahora en adelante, y eso no es malo. Debes aprender de cada cambio y también debes tener la sensibilidad para eschuchar a personas que vienen de otras culturas y de otras contextos distintos al tuyo, ya que a partir de lo que ellos te puedan explicar, y lo que tú les puedas replicar, seguramente aprenderás que unos y otros te pueden influenciar a cambiar. Y eso no es malo. Cambiar de opinión es pertinente, si te llegan a convecer de que un sistema de pensamiento establecido se basaba en fundamentos erroneos o falaces. Y también, es posible que alguien con una idea contraria a la tuya, pueda expresarla junto con sus argumentos, y que aún así, una vez expuestos tus puntos de vista, no consigan cambiar sus posturas. Esto también pasará. Y no pasa nada. Saltas de tema. O quizás, según la dimensión del debate, puedes despedirte y marchar.

Debatir y discrepar es parte de nuestro proceso humano para plantear los temas comunes. Cada individuo es parte de un contexto de estructuras y de ideas marcadas por su entorno, su comunidad, su familia y sus relaciones. Y también por lo que ha podido aprender, lo que ha conseguido leer, y lo que ha podido ordenar dentro de su esquema mental, social y personal. Cada quien tiene su punto de vista único e irrepetible. Y somos parte de una escena social que dan vida a una humanidad alerta, de pronto, a un porvenir común. La pandemia nos ha llevado a compartir un mismo vagón previo al discurso de la nueva normalidad. Y aquí estamos, encerrados, hablando del tema con nuestra mochila en las espaldas, defendiendo la posibilidad de poder mejorar el sistema colectivo social que podemos permitirnos, como hermanos, y obvio, hermanas, para dar paso a un cambio de tercio, que erradique por siempre la violencia, la ceguera emocional y la intolerancia al otro.

Algo bueno saldrá de todo esto. No me cabe la menor duda. Pero hay que saber que tenemos que renunciar a algunos aspectos que nos parecen pilares de nuestra cultura. En mi caso, por el momento, deberé aceptar que mi hija me quiere cambiar, y no le volveré a entonar ese: chingá.

¡ÍNGUE!

El discurso de Golman en Elizondo en su pírrico euskera, al que decía, según él, que era su nueva lengua: el ticatalán.

Se abrió un debate en el frontón del pueblo. Los hombres de gorra pensaban de una manera. Los que fumaban porros de otra distinta. Los mirones de otra. Los filósofos de una más. Los chiflados de otra manera más surrealista todavía. Los futboalrtistas lo entendieron a la perfección. Los más reaccionarios no lo vieron claro. Los intrigosos quisieron ver más allá. Los negacionistas pusieron pegas. Los libres pidieron la palabra. La gente le escuchó. Según parece era de su linaje. Observen mi escudo. El escudo empezó a recitar esta bella canción.

Yo soy Euskalerria NEW. Descansad. Ya he vuelto. Vine a buscar la paz que sólo aquí se puede reinventar. Debajo de nuestra última máscara. En cara ajena. Con la voz de un loco que nos permite asumir otro porvenir. Un camino nuevo para 999 ciclos más. Por lo que nos queda de tiempo aquí. La vida eterna. Qué va. La muerte apremia. O se presenta cuando le apetece. Y nosotras aquí, con la paz interior de los antepasados que escribieron nuestras historias complementarias: las de aquí y las del más allá.

El forastero es de aquí. Como el que más. Dejemos morir nuestro pilar más sagrado. Por la renuncia que representa el porvenir colectivo de un nuevo pueblo: NEWELI.

Golman, papá.

Yo tan sólo escribo por hacer tributos a mi padre. Por lo que representa su figura. Para mí. Y para toda la humanidad. Al menos en nuestro pequeño rincón del mundo: Ticataluña.

De alguna manera nuestro trabajo es reconstruir las vías por las cuáles dirigimos nuestro camino. Una posibilidad de posicionar el caballo en posición de jaque mate.

Nuesto juego habla por nosotros.

El lema de nuestra nueva universidad multiversal.

El empuje de la emergencia.

La apertura del último nivel de la existencia: la novena dimensión.

Erre nueve.

Erre nou.

R9.

Nuestro escudo: Elizondo Horta.

La sagrada conexión entre estos valles.

Golman Elizondo llegó a Elizondo nueve días después del desconfinamiento tras caminar desde la capital de su última urbanidad: NEWCAR. Esa parte del pueblo que consiguió fundirse en un toquín de rockandroll en nuestra amada plaza de la Cosmos. Una épica canción en esukera que todos nos aprendimos. Aquello fue la ostia.

Ganar con un caballo. Nuestro escudo por bandera. El futbolarte todo lo puede. Hasta repensar el modelo social con nueve pares de cojones. Y nueve coños sagrados de la congregación sagrada de su divinidad el coño madre. Todas salimos por un coño, coño.

Hermanas feministas: llevadnos con vosotras. Somos todas nuestras. Digo: vuestras.

Esta desescalada armamentística.

Por entendernos en otros niveles.

Por dar un argumento de salud pública.

Un gesto de vuelta a la operatividad del nuevo sistema social emergente.

Es evidente que alguién saldrá beneficiado de esta nueva reinstauración de una alegoría del sistema social funcionante al que pertenecemos. Adheridos como moscas a la miel. Sin saber si nos gusta o no. Pero sin cojones suficientes para empezar uno nuevo.

Grow our balls.

Don’t click the button: it’s a deadly trap.

Mi primera obra en euskera: Golman, papá.

Pasar la noche aquí es mi camino. Que follen a Santiago. Esta es la nueva palabra. Escuchad nuestro último evangelio. Una especie de tercer tiempo de nuestros dos libros sagrados: antiguo testamento y nuevo testamento. Escuchad con atención el NEW testamento.

Yo solo voy aprender a decir estas 99 palabras en euskera. Serán las 99 de Golman Elizondo Pacheco, el último hijo pródigo en volver al pueblo.

Perdonad si me enfilo con una historia que no venga al cuento. Me llamo Golman Elizondo Pacheco, y he vuelto a casa.

Arriba Aurrera.

Es un chiste con doble sentido. Casi todo lo que os voy a contar tiene, al menos, dos sentidos. Y a lo más nueve. Nou, como decimos en mi/nuestra NEW capital: New Barcino.

Sabía que nuestro pueblo requería de mis servicios y por eso he vuelto. Para regresar con la familia que se fue. Y todas nuestras historias. Les estamos en deuda. Somos quienes somos gracias a lo que aquí, en estos montes y estos valles, aprendimos a vivir en simbiosis con la naturaleza, con la noción del valle que sólo los que habitan uno saben interpretar respecto aquellos otros que viven en la montaña.

Son opciones. Alternativas de vida. Maneras de ver la existencia y las posibilidades que nos da para autoreconstruirnos. Eso que nosotros tantas, y tan pocas veces, hemos hecho ya a lo largo de la historia de nuestras familias: las que nos fuimos, y las que nos/os quedastéis.

Bienvenido sea el encontrar de nuestros dos polos. Nuestra dualidad sagrada: New Spain.

En la meseta central este chiste no se va a entender. Ni estas risas. Dejadles ser centralidad. Lo grande y uno tiene su gracia como lema de país. Sólo que no es el nuestro. Y no aguantan que les digan eso. Eso es lo que nunca entenderá alguien que interpreta que la montaña es Sierra Nevada. Y nada más.

Los pueblos libres se autodefinen 99 veces al día. Ni una más, ni una menos.

¿Querías una nueva narrativa?

99 tasas.

Mearos en 8 apellidos vascos porque yo con uno solo, de aquí, nuestro pueblo sagrado, capital de todos los valles, centralidad de todas las montañas, Elizondo les espera para reestablecer el control de tu insípida existencia, hijueputa.

Mae, todo tuanis……… hasta esa última palabra. Acá, por alguna extraña razón no se entendió.

Señores, y sólo señores, en nueve sitios distintos del pueblo, como normalmente se reunen en comunidad ante un evento en el espacio público, en el que esta vez, se topan con un nouvingut: Golman Elizondo Pacheco. Servidor.

Vea, yo vengo de un valle más allá. Es otra centralidad trascendental para lo que vendrá a ser el nuevo modelo. La última sociedad. El despertar de los hombres libres del machismo, y las mujeres que lo celebran, en otros planos, dedicados únicamente a escucharlas a ellas. Sin que ellos tengan acceso.

El mundo nuevo sin machos.

Lo que decidimos dejar atrás.

En algún momento nuestra reconciliación será porque abremos domado a los subnormales.

Los nuestros.

Nuestra propia purga.

Asumir tu subnormalidad superior.

La que cada uno enarbola.

Sin poder escapar.

A nuestra innata estupidez: la proyección de nuestro torpe mal.

Mejor mandar en el Infierno que servir en el cielo.

La dualidad entre los ganadores y los malvivientes.

¿Acaso no es ese el debate?

Tú ya tienes un juicio sesgado del otro. De tu propio vecino.

Cada personaje del pueblo vuelve a ver a su vecino. Y lo (re)conoce. Le hace un gesto. Un aplauso. O un silbido que cruza el pueblo sabiendo. Sin temor. Como el canto de un pájaro local, que si hubiera querido ser nomás el poeta local habría apostado por el tucán, por primera vez aquí en estas coordenadas. Tan nuestras. Tan bien paridas. Joder, que somos la capital de un valle cojonudo. Que tiene la humildad de saberse bendecido por la astucia de los primeros colonizadores que llegaron a los alrededores, pasando por nuestras montañas sagradas, y llegando, río abajo, a la plaza central de un valle como el nuestro. O como uno del Ajusco. O de Valle de Bravo. Donde yo vi las estrellas. Algo mágico: como esto.

Pasar la noche aquí es mi camino. Que follen a Santiago. Esta es la nueva palabra. Escuchad nuestro último evangelio. Una especie de tercer tiempo de nuestros dos libros sagrados: antiguo testamento y nuevo testamento. Escuchad con atención el NEW testamento.

El mito euskera

Escribí el siguiente texto en un Google translator que me conectaría el español, mi lengua materna, con el euskera: la lengua proveniente de los orígines en el valle del que proviene la familia de mi padre, don Olman Elizondo Morales. Un señor con solvencia existencial impoluta, como todo el mundo en San Juan de Naranjo sabe dar fé. Al menos los que lo conocen. O han oído hablar de él. O de cualquiera de los Elizondo. Hay al menos 99 historias. 99 personas que podrían dar fe de quiénes somos: personas de bien. Como la madera de los árboles de nuestros bosques. Como la naturaleza en su sitio. La familia de mi tata salió un 9 de octubre de 1866 de Elizondo, llevándose su apellido a nuevos horizontes en las antípodas de nuestro pueblo. A refundar otra ruralidad. Y lo conseguimos. Viajamos en barco, nueve días, hasta llegar a la costa más linda que vuestra puta vida habías imaginado que jamás verían tus ojos. Sentí la brisa del mar en mi cara otra vez, como cuando divisé en lontananza aquella playa bendita, que aún mi corazón palpita con el mismo fulgor de un arrebato de pasión de la transformada Ticataluña.

Ticataluña fue siempre la solución. Y estamos aqui para dar fe. Una fe inmediata. Un nuevo orden de las cosas. Con todos sus bemoles. De pronto nos vimos ante la necesidad de repensarlo todo de NEW. Y diay, salió el pueblo de mi tata como la referencia sobre la cual podemos disponer de un sentido social de la transformación. Algo que les llegue al corazón. Algo que leer que les haga sentir que os habéis corrido. Que no follais, ostias.

Si follar dependiera de nosotros…….. coño……… verga.

No creo oportuno acabar hablando de coños y vergas en una felicitación en la que intento dar a mi padre todo aquello que le puede sugerir una historia digna para reirnos todas juntas. Nomás mi tata y yo representamos al género masculino en nuestras reuniones más íntimas. Esas historias de nuestros andares son las que nos hacen ser lo que somos. En esa intimidad que no queremos ningún malparido venga a profanar. Como la respuesta que nos pide el himno ante dicho uso verbal. Jovialidades de la lengua que nos hacen responder a ciertos textos que hasta ahora nos habían sido negados. Un acto de ocultación en toda regla. De manual. De autoayuda.

Lo cierto es que yo escribo por poner unas letras sobre el papel. Aunque este no exista. El papel. Sino que sea sólo texto en el espacio. En un espacio que no podemos asir. Uno que no existe. Que proyecta algo más allá de nuestra capacidad de perturbarlo. Un texto libre. Sin que pase por el mercado. Ni siquiera que asista a ver nunca un lector. Oh. Eso tan temido. Todo autor está desnudo. ¿Me ven?

No se preocupen. Tan sólo es una de esas historias en las que el narrador está muerto. Desde el principio lo sabemos. Yo ya no estoy. Me fui ayer. Por causas propias. Como un temido momento de debilidad en los que no accedí al botón. Y me fui. O le di al otro botón. El que me llevó al más allá. Y nunca más volví.

Hasta hoy.

Que llegué.

Elizondo, papá. Gora.

Golman Elizondo Pacheco

(servidor)

La llamada de la muerte

Ya van dos días que pasa. O tres. Duermo plácidamente. De pronto, la garganta se cierra. Es el final. The end. X.

Despierto.

Un día fue tan fuerte que desperté de un sobresalto que me salvó la vida. Y despertó a toda la familia.

Hoy tuve que salir de la cama para escribir esto. Por si vuelvo a dormir, y esta vez no despierto.

Quizás ya esté muerto.

Si es así, no duden en volver aquí. Aquí está todo. O parte. Lo demás me lo he guardado. Como Mejía Barón a Hugo.

Salud pública al alza

La salud, divino tesoro.

En realidad pensamos poco en la salud. Tenemos la percepción de que somos invencibles. Eternos. Es curioso que esa falacia coexista en nuestra individualidad humana. Todos vivimos bajo la creencia de que no moriremos nunca. Y de pronto, un día, morimos.

Después no sabremos más. Ese día llegó y nosotros ni nos enteramos. Así va la vida. Quizás está a la vuelta de la esquina. Quizás la muerte no está lejos. Y no tenemos manera de saberlo.

Por lo pronto, nuestro cuerpo, o nuestro cerebro, en particular, tienen este mecanismo de invencibilidad que nos atrofia la perspectiva de la vida despúes de la muerte. O de la muerte, que de pronto, un día nos llama a la puerta.

Creo que la muerte es un tema trascendental. Y además creo que es un tema vital. No hay vida sin muerte. Y la muerte no nos debería doler tanto, si a fin de cuentas, no duele. Lo que duele es el duelo. La pérdida de un ser querido. De pronto, ya no está. Y no parece verdad. No parece posible. Sentimos que estaremos siempre aquí. La persona a la que amamamos. Nuestra madre. Nuestro padre. Nuestra hermana. Y un día, nomás un día, ya no.

No pensamos en ello. Lo eludimos. Quizás ese es el mecanismo de la mente para no agobiarnos la perspectiva del ahora. Pero quizás, esa ligereza con la que nos tomamos la vida es pura apariencia si no concebimos la inmensidad de lo que verdaderamente importa. Estar aquí. Estar vivos. Hoy: un día más.

Ese es el regalo. Y también el milagro. Esa carrera que pegamos un día cuando tan sólo éramos espermatozoide alfa. Quizás ni eso. Puede que hayamos sido uno más del montón que simplemente tuvo un día con suerte. Una carrera buena en toda su vida profesional. Y nunca más dar palo al agua. No vamos a juzgar ahora al espermatozoide que nos trajo aquí, cuando puede que todo el mérito de nuestra existencia resida, por completo, en la capacidad de la otra mitad, la media naranja de aquél diminuto y escurridizo malandrín, que tuvo la solvencia para competir con el resto de los macacos y ponerse enfrente de la más preciosa imagen de una DIOSA rotunda, blanca y pura, inmaculada, virgen, ella sí, y con la desdedicha de sufrir por el heteropatriarcado que desconoce todavía, un nombre masculino: óvulo.

EL óvulo nos representa. Una perla en camino de la trompa. Cuidadosamente producido por la parte fiable de la naturaleza: la mujer. Venida de un ovario en el que se formula magistralmente la obra perfecta, aunque no completa. Y como toda señorita de sociedad, llega un momento en el que está lista para dar un paso más alla. Es un momento indefinido, pero se conoce que hay unos márgenes en el tiempo. Un horizonte temporal en el que se está preparado para la trascendental llegada de la horda de malparidos machos simples y sobreexitados. Pobres hombres. Tan primarios. La lucha tenaz de la carrera les ha nublado la perspectiva y sólo uno consigue llevarse la gloria con la más elevada de las musas. La recepción de dicha dama nos desvela que no es tal, sino una artista consagrada en las artes de la comunión. Lo que sucede a partid de aquél entonces es el proceso más sagrado de la alquimia. La concepción de un ser que tiene un futuro efímero y maltrecho. Pese a todo, la vida se obsesiona con la unión de estos amantes, sin tener en cuenta apellidos, ni tragedias, inequívocamente lanzados a un desenlace multicolor de la más dócil factoria, como el primer beso que Julieta perfiló en los labios de Romeo.

La vida suele repetirse entre historias que se copian entre ellas. Siempre alguna sale victoriosa, y por tanto, se replica con más frecuencia. Y así sube y baja. La euforia incial nos deja pronto en el sabor convencional que se repite en un coro que todo el mundo canta. La pasión de un cielito lindo un día de lluvia. Unas netas de un borracho mexicano en ese momento justo de la noche en la que a pesar de no haber ligado, ahí estabas tú; carnal. El homoherotismo mexicano es un poema que todavía tiene un recorrido machín. La pulsión del chicharito.

La muerte susurró al oido de Sabines. Un poema me lo dijo. Y entonces entendí: dónde estás muerte mía, no te escapes, que te quiero oir.

Mi madre me contó que yo lloré en su vientre.
A ella le dijeron: tendrá suerte.


Alguien me habló todos los días de mi vida
al oído, despacio, lentamente.
Me dijo: ¡vive, vive, vive!
Era la muerte.



Jaime Sabines


Golman is coming out tonight

Hi. I am Golman.

Diaries. You know. They keep you hooked. It’s one of my favorite things to do. Be here: writing.

You are alone.

Good.

Life is good when you conect your ideas with typing.

On a keyboard.

Guess what?

I have one here.

So I write.

No we all write.

But what’s good; what’s bad.

How good am I?

Should I come out?

I think I am good enough.

I know people.

They know people.

It’s all about a social network.

A new one.

Be this it.

You and me.

No bullshit marketing.

I am who I’ve been.

I’ve been here.

You know I have… or you don’t.

You don’t have a clue of who I am. Normal. People don’t know the whole world. Guess what? Now they do. They can know you more than you can know them. Unless you really have a great capacity to let go. And your reach out. As far as infinity goes.

But, infinity… common. Really? You fucking kidding me? The absurdity of the thought… how did you let it out? Really… I want to know.

You piss yourself off. It’s you character. Know the drill. We are all writers of this one alternative: to write fictional roles that ablazes ourselves. Out of depression. And dealing with life. The good people up there. Playing the high rollers game. The joy of the nine nicest places to dine tonight. And you are there. Somehow. Doing your shit. And people knew you. Sort of. Like a mistery man. A sort of Sugar Man from the tropical lands. You go out to fiction and imagine nine reigns. Pick nine real places you’d love to be at. And you make that place somehow a better place. Respecfully. As much one can as a visitor from way the fuck on the other side of are. Or the regular neighborgs. Who we love/hate.

I learned duality in life. Not in school. We have two hemispheres in our heads and we don’t aknowledge what each side does. Or how our brain defines us.

Two dogs bark at each other. The show their teeth. And people stare. And strangers went by public space tonight. Out here. In my streets.

The streets in my land are mine. It’s an urbanstory that turns into a long narrative in the woods of Scotland and Elizondo. I won’t be needing further mountains from the rest of Geography.

I learned about the Mont Blanc by trying to reach it in a tour my aunt thought was a good idea at the time. Go from Geneva to Mont Blanc and back in the same day. Conquering the Alps. I was going to go to Andorra and back to Raval in public transportation. make my way up the mountain high. An imposible quest. A thing I would do now. To walk to the top of the mountain from urban New Gotic heart.

Something down here is changing. I have to go. I am not welcome here. We need to go out into the mountain. And I go.

I go.

I am not just saying it.

I will go.

We all will.

And that’s a delight.

A gift.

A thing to do.

A quest to move.

Something new.

A new social revolution.

The so expected one.

Tonight.

From this new capital of the nine chosen cities: New Barcino.

There is a transparent way to choose the nine cities that were chosen with total aleatory rules.

No certainty.

Only a fair choice.

A new game.

From another angle.

Just to come to terms with time-space.

At least this once.

But we decided to change all rules.

All of them.

No sovereignty of anything.

Anarchy loop.

Oh GOD, please come…

HE never shows up.

But SHE…

Then she comes. As she comes.

And life is listening to better music. Better lyrics. Better ways to connect with the highest ride. A live concert in a festival where this band makes sing the song that binds us to tha soul: ALLS.

I’ve got to go take the night… with the Barcelona Superheroes!


Soc el flipe ticatalá

No se ben bé com vaig arrivar aquí. Pero de sobte soc la historia d’aquest nou pais. Complerta.

Jo puc explicar una historia molt ben narrada. Pero no vull. Només pel pur estil. La proposta en sí d’un malparit que trenca amb tot. I torna a començar. Aixó está fet nois.

I les noies?

Tranquiles. Per vosaltres m’he deixat només lo més afirmatiu i sublim que sereu capaços d’emporderar. Vaig tenir la intenció de sortir-ne abans, i fer-ho tot just en el moment de les eleccions. Pero aixó implicaria trecar-ho tot de cop.

Los que queremos proteger la constitución y los que quieren poner en jaque mate a la unidad de España.

Hay que dar respuesta a todas las nueve grandes preguntas. Y nos debemos preguntar qué papel hemos hecho. Y qué rol es el indispensable de mi parte. La obligación del ser libre. Más allá de los cauces reales. Sólo queda el surrealismo, compañeras.

Y aquí es donde queríamos llegar, chicas. Es este el plan, y no decimos chicas por el mismo sentido machista que aquellos que hemos dejado allá, en la vieja España, la que huele a caña, tabaco, brea, mujido de toro en el último tercio, con una erección de Calamaro en la sombra del ruedo que sulivanta a un aficionado de sol que le choca la presencia del músico argentino-español. ¿Hace cuánto es Calamaro español? ¿Cómo nos ha cambiado? ¿Por qué no puede opinar desde argentina lo que le sala de la pinga erecta?

Nadie daba crédito que de pronto en el momento más mágico de la corrida, Andrés bajara sus pantalones y su gayumbos, mientras no perdía de vista al toro, como todos en la plaza, excepto aquellos cerca del cantautor rebelde con toques de izquierda cero anarquista y algo sí cómo los que se rebelan en 1984 y los que subsisten en la distopia de Brazil. La peli. La surrealidad de Brasil la salva de sisma ante el espejo de Bolsonaro.

No me interesa ir a un punto de conflicto con ninguno de los señoritos blancos (ahora se permite asumir a los morenos siempre y cuando acrediten su subida al los altos mundos de la high society) en sus diferentes denominaciones de origen. Si usted es blanco, no se preocupe. Ya no hay nadie más arriba. Estamos bien aquí. Alabada sea nuestra cultura.

Y ahí se quedan/quedamos tan anchos/anchas.

¿Así de inclusivo?

No es que no se pueda hablar con las feministas. Si se es feminista una esta dentro. Sos otra. Mi feminismo no está en duda: el enemigo es el macho.

Y los machos heridos se levantan. Como Calamaro.

Y los blancos heridos… aguas.

En México tenemos constancia. Y sabemos quienes son blancos estúpidamente ricos. El cómo ejercimos el poder los hombres heteros de la sociedad antes conocida como la Nueva España. Políticamente: lo que fuimos. Y ya no somos. Como si debiéramos ir hacia atrás. Y revertir nuestro pasado. La idea más alternativa que hayamos podido levantar en acto público. En todas partes. Alineado con unas elecciones presidenciales españolas. Para tocar infinitamente los huevos al poder. Y dejar claro que desde las antípodas se puede pensar justo lo contrario de lo que todo esto representa. Vosotros. Todos. Alto. Paramos. Nos vamos hacia atrás. Venir y leed conmigo. Leedme a mí. Nueve días seguidos.

¿Entras o no?

Quieres elegir qué vamos a hacer para transgerdir todas la normas. Ligeramente desfazados. Con ideas que llegan tarde. Como una canción desentonada y sin ritmo. Que de pronto te cautiva con un coro segador. A les hores ciutadans…

Y mi himno es algo así. Cada canción que escribo es como un poema a Rosalia para pretender que ella sola incendie el cosmos, otra vez. Y nos enganchamos a una canción, en directo. Lo que hay que convocar a Rosalia es cómo presentamos este espectáculo para sacar adelante una proposición alternativa de la sociedad que llega, a posta, una semana después de las elecciones. Algunas veces llego tarde.

Si se trata de escribir una última historia, la mía es esta. Hace mucho que salí y me descubrí en un juego de estar solo y crear. Y me vi en un bucle. Pleno. Ya listo. Con mis historias para intervenir la realidad. Como si uno pudiera alterar la vida de otros escribiendo. Como si escribir sirviera para algo práctico. Escribir lo que te sale directamente de la mente libre. Muy rápido. Con los dedos. Una cualidad necesaria a entender en este circuito de velocidad y competencia.

Escribir rápido es una cualidad, sine qua non.

Y con los nueve dedos.

Porque el nueve es sagrado. Ahora sí. No hay manera de escapar esta idea. Esta autoimpuesta. Como un designio del Dios Padre. Ojo. El Dios Padre nos está viendo. ¿Desde dónde? ¿Qué toma? ¿Qué fuma? ¿No fuma? No ma-mes.

Y te sales de la iglesia.

Ojo al dato. Se fue. No tiene las cadenas de la institución que te correteó de pequeño. La iglesia fue algo en nuestra niñez. Y yo lo se en carne propia. Provengo de una familia típica católica latinoamericana. Mi historia es convencional. Y a la vez es particular. Única. Irrepetible. Esta gente está muy mal. Hay que dar un paso. Y así decides la idea más absurda a la que podrías haber llegado en tus 42 años de vida: me meto en política. Y das el salto.

Vuelas.

Vacio.

No fear.

Ohhhhhhhhh.

¿Quién dice que la h es muda?

Vean este ejemplo ticatalán:

Le dice un chico de Podemos de un pelo rubio que hipnotiza mientras le cede su turno a la política de Ciudadanos que tiene delante para que además de lo que opinan de Cataluña nos cuenten otra propuesta que nos sea útil al resto de los mortales. Su diente muestra que el colmillo está protegido por una guardia pletoriana. Se puede luchar con la palabra. #todossomosjuegodetronos #cómemeloshuevosmaldini

Podría seguir con el duelo entre un tipo nuevo de podemos y una mujer afirmativa y exitosa profesionalmente con esa voz de revolucionaria de lo correcto. Los bancos alemanes. Los acreedores españoles. Podemos le pone las etiquetas de lo que el partido socialista hizo con las élites de este país, a la que ya pertenenecen algunos. El de Esquerra le pregunta si Pedro Sánchez se sentará con el partido que ganó las elecciones en Cataluña: ERC. Derogar la ley mordaza. Blindar las pensiones de Cataluña. El soberanismo catalán no está presente pero se habla del soberanismo catalán. La Cataluña a la que aspira la chica de ciudadanos es una que les permita salir a manifestarse en cualquier pueblo de Cataluña sin que no le saquen el mocho para limpiar el piso con lejía por ahí por donde se pasearon los que venían en el autobús de C’s.

Hay que pensar como guionista español. Esa era la única salida de quien vivía inmerso en la escopeta nacional. Rafael Azcona. Un artista es el único español al que se le permite entrar al surrealismo con la afirmación que se le debe dar al gesto último de nuestro potencial removedor de todas las consciencias. La salida de hoy. El club social. La sociedad resuelta. Esto es darle la vuelta. Y lo podemos hacer presentándonos a esta coalición de circunstancias de autorevelación: asumir la toma de los espacios públicos y los espacios privados para todos. Y en todos estaban todas. Y todas plenas. Llenas eran de gracia. La señora está con ustedes, y con su espíritu. Como era en aquél entonces. Ahora. Ahora. Aquí mismo. Aquí. Aquí. Aquí. Aquí. Aquí. Aquí.

Y te corres.

El guion lo dice.

Te corres. Solo. Sola.

Tú; todas.

Y en todas debemos estar en una palabra nueva. Esa unidad mayor. Una a la que acudimos todos. ALLS.

ALLS.

Con Rivera no. Me ha quedado bastante claro.

Los que no van a las elecciones se manifiesta rápido. Los banqueros, y quién puede, levanta el teléfono. En nombre de los nueve poderes. ¿Quién tiene algo que decir? Que lo diga. Somos presos del pacto en la cúpula. ¿Cómo vamos a salir de esta ilesos? El que gana, gana. Y le dimos el poder. Los presupuestos. ¿Para qué? ¿Qué coño dijeron en su plan? ¿Qué sentido tiene el programa de cada uno con la campañita que nos dieron? La campaña nacional. No nos queda más que dar un fuerte aplauso a las nueve primeras candidaturas que han recibido el apoyo de esta foto de España. Y ahí está. No actué sobre ella. No quise manipularla. Me podrían haber perseguido como si se tratara de un Steve Bannon tropicaloso.

Puedo hacer mejores películas, campañas, proyectos, música, ediciones, libros, estratégicas, design, mítines que el buen gringo Bannon. No se equivoquen. Si yo los voy a manipular para una campaña electoral lo haré en mi propia camapaña. Con mis eleciones personales. Como si me las pudiera montar para presentarme de pronto. Aquí. En una página que yo mismo diseñé hace tiempo. Pero en secreto me fui a opinar conmigo mismo en la soledad de las afueras del sistema. Yo no soy antisistema. Yo no soy de aquí. Y ahora, de pronto, me hace de aquí. Y yo me dejo. No se cómo. No podría haber escrito una novela que explicara mis circunstancias para que fueran veraces, o cuando menos interesantes para atraer a un lector que continua leyendo hasta el final. Vótame aquí. Vótame a mí. Vamonos ya. Hacer el amor. Llegar por fin al ser pleno: ALLS.

La categoría es religión. La nueva religión. Como si pudiéramos diseñar una nueva. Como una nueva lengua. Como separatismo plausible batasuno. Comunistas trasnochados que se presentan a una elección con el plan definitivo. La última internacional. El miedo. El coco. Jubilado. Ojo. Se pueden dejar venir por la calle con sus armas de fuego. Y darte un tiro. Bye.

Pistoleros. Y una razón para buscarte. Quebrarte. Esa persecusión es el miedo final. Que te busque un Mercader para prestarte un piolet.

Pioleteros.

Los ticatalanes no podían dejar pasar la metáfora de asistir a la historia con el carisma de ser de la misma ciudad que Caridad Mercader. Y enteder su familia desde su afilicación a la revolución. La pertenencia a un ideal de un colectivo común que garantizara la igualdad en un mundo pleno y en paz. Para tener paz la guerra debe ser inconsistente. No se llega a la guerra porque los argumentos se acabaron. Las armas y sus mercados nos lo explicaron hace años que nos despertamos a la idea de que podíamos entender el juego industrial de las armas de destrucción, sin importar si másivas o no. El comercio de las armas como estadístico para correlacionar con la violencia en los diferentes puntos del narcocapitalismo. Los bancos y sus fortunas. Y los que vamos para arriba. EL juego cambiando de vasos comunicantes. Y la idea de progreso que se hace con la sensación de vivir, ya sea en un mundo paral·l3lo, o en mundo de los exitosos que salimos bien librados por nuestra propia fortuna, y lo que curramos cada día en los puestos de trabajo que nos da nuestra familia dentro del negocio familiar, o el trabajo que yo mismo fui capaz de conseguir en este mundo público-privado que de pronto nos vemos en disposición de intervenir. Por siempre.

Imagínense que llegué para sabotear el sistema. No por anarquista, que también, sino por Cryuffista. Porque entiendo la transformación del iluminado que viene de fuera. El nou del poble.

El nou del poble nou.

Jo us ufereixu una república complerta a establerta i en marxa: Ticataluña.

A Ticataluña pot viure tothom. Bueno… tothom, tothom… no fotem. Tothom no cap. Algú ho havia de dir.

Puc fer-vos reir més que en Rubianes.

Us ho dic de debó. Com qui omple nou teatres en nou dies. I canviem el mon. De cop.

Aixó és aquest projecte. I ho podem fer a partir de demá. I sortim al carrer i s’ens fa de dia. Perque ens ho podem permetre. Aquesta nit. I ho fem. Perque podem. Podem. Potser ho fem. No. Fem. Fem-ho, va. Fem un, va.

Eso es lo canta Ronald. Es sublime. La poesia de la palabra: su poder. El acto de rapear me fue eneseñado por un maestro venezolano con quién formamos parte de un grupo de soñadores: emprendedores sociales. Y grabamos una canción. Con nuestros proyectos. Yo no tengo otra cosa que ofrecer. Este es el mi último suspiro. La visión de un futuro que nos asume como somos, tal cual, pero nos da la opción de reformular las alternativas que tenemos en el sistema que nos rige. La social democracia. La democracia, solita. La monarquía constitucional. La monarquía de los comunes. Los lords. Los señores grandes de España. Las señoras y sus familias. Y la repartición de los juegos de poder en la sociedad que nos ha permitido llegar hasta aquí. En esta mezcla entre generaciones que han avanzado con su biografía, y la nuestra. La reconquista de VOX. La sexta noche te pone delante la actualidad política. Y la gente lo ve. No hay otra manera de estar enterado y tener todos los puntos de vista. Los de Salvados no lo ven así. No son de la idea de que Inda deba tener silla cada noche. Pero la Sexta Noche está pensado así: con Inda y con Maruenda. Y toda la izquierda. Como si fueran un panfleto de la izquierda. No se llama extrema izquierda a podemos no llamamos a VOX extrema derecha, dice la marquesa Esperanza Aguirre.

Yo ya soy español. Pero todavía no tengo el pasaporte. No por escribir un cantar de los cantares me van a negar el pasaporte en mi recién estrenado país.

Los Neandertales también lo hacían. Le daban la nacionalidad a homo sapiens, y luego zasca, no le daban pasaporte.

La literatura es un generador de memes infinito. Y bien escrito. Presuntamente.

¿Saben lo que han las mujeres del partido socialista? Echar a las femeninas de ciudadanos que se presentaron a la manifestación del 8 de marzo. Las mujeres, los fetos, la lucha, las interclases, la defensa económica, la disposición de mi vida, la dependencia familiar, los hijos, las fetividades, el pacto, dinero, médico, enfermera, recursos sociales, escuela, vivienda, colegio, claustro, plaza, comunidad, biblioteca, club, piscina, playa, montaña, erotismo, estado social democrático de derecho, la ausencia de violencia, las mujeres al poder, la paridad salarial, los cuidados repensados por la sociedad supercuidadora.

Derechos fundamentales.

De los ciudaddanos. No puede venir un gobierno y quitarlas.

La educación, la sanidad y las pensiones. Exigible. Pensiones revalorizadas. Conforme al costo de la vida. Con el cálculo acturial pertinente. Y su debido debate. Con los nueve actuarios más sublimes de mi círculo de confianza.

Petarlo juntas.

Nuestro plan es este. El suyo también. Si quiere. No hace falta ni que renuncie a su voto. Usted ya votó. Este es nuestra mejor versión como sisteme político-social. España es esto. Un surrealismo con una gracia involuntaria infinita. España no tenía noción de su grandeza

Hay que conocerse a una misma. Hay que saber si somos clitorianas. Trabajalo. El machismo de los jóvenes. Preocuparse de lo que le gusta a las mujeres. Conocerla en su exploración. No es tu cosa. No eres Nacho Vidal. No todos deben follar así. Entiéndete a tí. Cristina Almeida. Sus momentos en el congreso, en tiempos de Aznar. Y ahora, en la televisión. La actualidad social. La actualidad política. Qué acaso no es lo mismo. La opinión de extraterrestre. Bajo y se quedó atrapado en nuestra surrealidad. Percibió a los discipulos de Dalí. Y su nueva religión. Ese cantar. Este cantar.

Y volver, volver, vol-ver. A tus brazos otra vez.

Allá a voy.

De nuez.