La sociedad postpandémica

Nos encontramos en un punto en el que todos nos cuestionamos a dónde vamos a ir a parar. Y todos tienen una idea. Los gurús de la nueva normalidad ya se publicitan como tal. No dejarán de crecer la horda de coaches que dicen tener el método. Los intelectuales ya están en ello. Y los escritores. Y los bloggers. Y los think thanks. Los políticos (o bueno, en realidad los think thanks les ceden sus sesiones de trabajo intelectual). Los periodistas. Los listillos. Los cantamañanas. Los empresarios. Los profesores. Los agoreros. Los filósofos. Quizás por aquí debamos empezar. O quizás debamos abrir la veda. Dejemos que todo Dios se moje. Incluido Dios Padre, que siempre está presente.

Pero lo cierto es que una de las voces más significativas de la intelectualidad en esta ciudad, Barcelona, y en este país… a ver qué dice… digo diego. España. O Cataluña. Me da igual. La estatura de Josep Ramoneda está en la cima de lo que ha hecho como filósofo y lo que hizo en el CCCB antes de que CiU le quitara el mando de este emblemático museo por ser demasiado internacionalista. Desde entonces el CCCB dejó de brillar con luz propia, salvo en honrosas ocasiones en las que algo queda de aquél impulso. La visión de nuestra realidad contemporánea se refleja en la calidad de los museos de arte moderno en las ciudades. Y aquella que tiene que ver con las interacciones sociales y los tránsitos artísticos que tocan lo que la sociedad tiende a pasar por alto. Esa empresa siempre ha sido universal, ya que el arte, y las visiones periféricas, nos llegan de todas las latitudes. El centro neurálgico de estos debates es lo que bajo la dirección de Josep Ramoneda, el CCCB consiguió que muchos barceloneses, de todas partes del mundo, tuviéramos un pequeño faro al que asistir con gran entusiasmo a encontrarnos con el dinamismo de nuestra diversidad.

Dicho esto, creo que aún después de su salida, su voz en torno a los temas que tienen que ver con la dualidad inescapable que se respira en esta ciudad/región/país/planeta se ha mantenido tan potente y por encima del entender de los intelectuales que han tomado partido en uno de los polos enfrentados. Y no seré yo quien etiquete los polos, sino que hay varios. Varias dualidades en las que la mayoría de la población tiene claramente afiliación indestructible a una de las partes. Ramoneda se moja sin estar en ninguno de los bandos. Hay que decir que esto lo convierte en una voz no sólo respetable, sino escasa.

La pandemia lo ha trastocado todo. Y con ello, el futuro. Eso que no existe, pero que de alguna manera nos acercamos con cada paso que damos. Los escenarios planteados han sido reemplazados por otra baraja. Y este juego, nadie tiene crédito acumulado. Bueno, salvo quien puede subsistir. O mejor aún, quien puede generar ingresos, ya sea por su trabajo, o por su capital. En cualquier caso, una parte de la población, los nuevos (y no tan nuevos) privilegiados. Estos podrán seguir. Hasta que sus industrias lo permitan. Hasta que las ayudas se acaben. Hasta que se resuelva el dilema del nuevo sistema social. O si en vez de transformación, nos adaptamos a un máximo local justo al lado de nuestra última certeza.

No sabemos, pero Ramoneda tiene algunas cosas que decir. Le han hecho una entrevista. Y ha dicho cosas como esta:

¿Quién crees que debería liderar el cambio: los estados, las empresas o los ciudadanos?
Un poco todo el mundo. Nadie ni ningún estado por sí mismo es suficiente. Tenemos que encontrar mecanismos de gobierno globales que hoy no existen. Como dijo Edgar Morin: “Para poder hablar de gobierno de la humanidad, primero nos tenemos que constituir como humanidad”. De momento, estamos constituidos como naciones.

Josep Ramoneda, entrevistado por Bárbara Fernández

La primera en la frente. Humanidad. ¿Acaso habremos llegado? ¿Es este el momento de sabernos parte de un mismo pacto social global? Yo entiendo que sí. Y de hecho llevo años desarrollando esta teoría. O mi propia teoría, como dice Ramoneda. Pero también entendiendo que no bastaba con mi teoría para solucionar el problema global. Y por ello he trabajado reiteradamente sobre el mismo concepto desde hace nueve años. Iterando las respuestas a esta misma reflexión. ¿Hacía dónde debemos ir en el plano más general de nuestro sistema complejo social emergente? ¿Es decir, a dónde vamos a parar una vez que todos nos hemos dado cuenta de que algo nuevo es necesario?

Mi teoría es a su vez mi obra. La refundación de la humanidad pasa porque podamos compartir ciertos elementos que aceptemos que tenemos en común. Y es esto lo que nos lleva a abrazar el escenario nuevo colectivo global. Un nuevo pacto social. El NEW deal. El NEW world. NEW Gaia. New Barcino.

Creo que ahora es el momento de pasar del miedo (a contagiarnos) y la culpa (por si contagiamos a los demás) a la cultura de la responsabilidad y a cierta osadía, porque es la única manera de avanzar. La vida es riesgo, y tenemos que asumirlo.

Josep Ramoneda

Oh… obsérvese el talento. En la pregunta se le dijo aquello de crisis-oportunidad-blablabla, y justo acaba de decir en la frase anterior que sí, que sí, que es la manera de enfrentar las crisis, y va y pone el dedo en la llaga: hemos de evolucionar del miedo que tenenos a contagiarnos, y de la culpa de contagiar a otros, a una cultura nueva: responsabilidad y osadía. Riesgo. Asumámoslo. El riesgo, para un actuario como yo, es lo que nos define. También lo podría decir un taur, lo que lo hace más interesante todavía, porque puede ser algo universal. Algo que se mueve entre clases, grupos, creencias, modelos. El riesgo está en todo, y todos, y es la actitud frente a los riesgos, y la capacidad de entenderlos, lo que nos puede llevar a una estrategia que los aliviane. Gestionar el riesgo, como un actuario, no de los que se burla Zootropolis, sino de los que piensan que la actuaría y el arte pueden estar íntimamente asociadas. De una manera forzada, si se prefiere, pero que a fin de cuentas obliga la conciliación de lo que aparentemente no cuaja. El resultado es una armonía entre dos polos que no están en el imaginario colectivo actual, y esa es justo la gracia. Como el futbolarte.

La osadía que tenemos por delante nos presenta una emergencia colectiva de los insolentes. La capacidad de romper con las estructuras actuales. Todas. No tenemos reparo de lo que hemos sido, ni nostalgia. Ya todo nos falló, excepto, el concepto colectivo de la sanidad pública. Y esto también puede permitirse unos cuántos grados de valentía para acabar de ser el último bastión del heteropatriarcado, está vez en su versión más sutil, en la que la meritocracia todavía juega un rol fundamental como el último ascensor social al que tinen acceso los que se esfuerzan, pero con todas las facilidades adicionales que tienen los que vienen de la familias patriarcales en la cima. El médico cura. La enfermera cuida. Nuestro modelo está basado en lo curativo, y poco en el cuidado. El cuidado forma parte de nuestra responsabilidad, por lo que representa nuestra salud, nuestro cuerpo, nuestro templo. Y aquí las enfermeras requieren una avenida para ampliar la cultura de cuidados que debemos adoptar. Por una vez, pongámos el acento en la prevención, y qué mejor manera de enfatizar esto que con el ejemplo que hemos tenido todos durante la pandemia para estar atentos a la manera en la que cuidamos de nosotros mismo, con medidas de protección de las cuales somos responsables.

El rol del médico es protagonista del sistema heteropatriracal tradicional del cuál formamos parte. El modelo social de la conquista española definió una manera de ser el mundo global, ya abierto el melón de los territorios lejanos a «conquistar». El famoso anhelo de alumbrar la civilización occidental al resto de los confines del planeta, que según ellos/nosotros estaban esperando. El proceso colonialista español, sin embargo, no es el mismo que el anglosajón. Pero la expansión de los territorios y sus pueblos, la vocación conquistadora de los que crecían con la voluntad de formar parte de la historia bélica de su sociedad, porque ya lo habían vivido en sus carnes, con alguna otra conquista. La visita del otro se consideraba, como la amenaza de los ejercitos invasores. Esta narrativa continúa igualmente viva en nuestra sociedad. Incluso ante un virus nuevo. A los españoles les nace hacer este simil de guerra para refrendar los valores que conforman la estructura de su historia. Cuestionar la historia de los pueblos es el primer gran trabajo colectivo que debemos realizar para saber si podemos consagrar una humanidad emergente a partir de este momento dado preciso, en el que la historia nos ha nivelado sin discriminaciones, más allá de los propios diques de contensión y anclas que nos atan al estado del cual formamos parte.

Quizás debamos evadir nuestra noción de seguridad. Quizás debamos apartarnos de aquellos valores centrales de nuestro status quo. Porque estamos contruyendo otra cosa. Y le vamos a pedir a jugadores del status quo que dejen detrás su posición aventajada en la sociedad. Por un bien superior. Por un estado global más ecuánime con los límites de nuestra voracidad, en sintonía con planeta con el que vibramos juntos. Como un acto que nos permita respirar libremente.

George, you might have started something bigger than ourselves. The system of opression and violence must come to an end. Cards on the table. Everybody, this is a NEW global system. Humanity calls upon you. Now. Here.

bty

Yo soy un alemán atípico ticatalán

Yo podría haber jugado en la Bundesliga. Quizás es la liga que más orgánicamente está organizada. Su balance le permite a la afición ir al estadio, beber cerveza y tener un trabajo digno en el que ganarse la vida para después olvidarlo todo tras la quinta cerveza. La vida es tan simple como un artista de Berlín pagando las facturas. La contrucción del mundo alternativo pasa por la fisura existencial que arte deja en el cuerpo presente de quién la consume como una droga traslacional.

Yo si voy a representar a una sociedad alemana lo primero que debo decir es que soy tan dionisiaco como Nietzsche. Él nunca lo confensó, pero los que lo hemos leído con Luis Alberto lo sabemos. Es su tesis. No la mía. Y yo la compré. Aquello me formó. Y me alentó al pensamiento pleno de los que exploran los límites del pensamiento. La sociedad espera que alguien haga ese trabajo. Y los alemanes se ponen a ello. Leyendo mucho. A sus contemporáneos. A los que ellos consideran dignos del debate universal definitivo. Lo que planta cara al status quo del que venimos. Con las contradicciones propias de nuestro privilegio blanco. Y las peculiaridades de lo judios que decidamos permanecer. Tras lo de Jesús. Ya sabes.

Europa es una puta paranoia, colega. Y tenemos que definirnos cuanto antes. O llegarán las trompetas del apocalipsis y nos la tocarán en nuestros oídos. Y dirán aquello de vinieron por tal y por Pascual. Y entonces un día sos vos. Y nunca dijiste nada. Porque te quedaste callado ante la subida del fascismo. Y no lo viste venir. No entendiste que podría acabar así. Y te flagelas ahora en tu camisa de rayas. No digas que no te lo advirtió Orwell. Y entonces esperaste. Quizás la muerte te llamaba es día. Y te quedaste atento a la lección. No te moviste de tu pupitre. Las buenas costumbres y la moral debían prevalecer en ese ambiente primordial.

Vamos a ver, alemanes. ¿Vosotros queréis comer polla moralina o polla dionsiaca?

Es un escrito heteropatriarcal a posta. Busca meter el dedo en la llaga. Y de manera grotesca. Como si se quisiera herir la moral del «enemigo». ¿Quién sino la moral conservadora centroeuropea nos ha enseñado a pensar en términos maniqueos de quién deben ser reprendidos por una moral que sobrevuela siempre nuestro bendito sistema social? Pero ahí están los filósofos. Ahí está el pensamiento crítico alemán. No es invisible. Y avanza con una voz propia que rescatan los estudiosos de sus grandes mentes. Sus autores academícos. Y aquellos más libres. Y sus artistas cotemporáneos. Donde quieran que se escondan en los barrios de NEWBER.

El mundo cambió y debimos acudir a las capitales transformadas de otro mundo: NEW. El NEW world era la utopía. Era el mundo de la imaginación elevado a la 99. Como si se pudiera escribir una epopeya sin cansar al personal que aborrece la lectura de aquellos libros tradicionales que guardan la compostura de la lengua. A tomar por culo. Como decimos los españoles de tanto en tanto. Porque en el sur no somos como aquí, en el centro del pensamiento revolucionario. Ya Marx y Nietzsche nos pusieron al día. Vamos a acabar la tarea. Hegel. Olvídense. No hace falta ni pensar en Beckenbauer. Si caso Klopp. El mundo cambió. El futbolarte también.

Las bases de datos no se ordenan solas. Las ordenan los que sabemos etiquetarlas de la manera correcta. Un ejercicio que muy pocos entendemos. Y que cuando nos tocan la polla, lo más normal es que acabemos en la calle nosotros. Y no el soplapollas que te vino a tocar los cojones. Y la vida es así. Así nos contaron que debía ser. Como si no tuviéramos vela en su entierro. Como si esto no fuera un negocio de unos cuántos. Y los demás, que nos lleve el tren. Yo no quise. Yo dije: no. Y me bajé.

El sistema siguió. Y yo me quedé detrás. Empezando mi propia red. Y mi sistema alternativo a tomar por culo. Lo más alejado de lo que vi que estaba mal. Lo que debía cambiar debía pasar por este filtro. Ya me lo dijo oceanoinfierno: es la transformación digital. Y lo que dijiste aquél día. Rescata una de esas sesiones. Y déjala ir. No tengas miedo. El tiempo está aquí. La espera ha llegado a su fin. Por fin: el mundo NEW.

Alabado sea el NEW Señor. Siempre se necesitará de un patriarca barbudo al que colocar en cetro de un reino glorioso que está por venir. Pues no esperéis más: ese reino está aquí. Y como dice Bolsonar: soy mesías pero no esperen milagros. A lo mucho goles. Y eso sí: futbolarte.

Un alemán express. Aprendió el idioma y ocupó todos los trabajos que le ofrecieron en la oficina de apoyo a los refugiados de la Nueva España: New Spain.

Una película de los 60’s. Otras migraciones. Wim Wenders i Werner Herzog en un empaque tropical. Un ticatalán hablando alemán en nueve días. El tránsito por las nueve capitales de los sitios más conservadores de la Europa profunda. Como a encontrar las respuestas globales a nuestro NEW Estate.

NEWUE

ALLS

I tried to find myself in Google

That’s me: Golman, servidor.
I’ve become a search for the definitive moment in time and space that will reverse the course of the final IT.

It like something bigger than anything else. THE thing. YOU know what I mean. Right. Right.

A question without a question mark would be a debate on English courses on native Literature from mexicans living in their ancient lands. I teach that in local University. I always get 99 online students from this location. That’s how I ended up coming to New América. I didn’t need to actually go. But I wanted to. So I tour the 99 spots in 99 days. Right in election times. I was the old América antiChrist. Finally. We’ve been expecting you. Ever since the firsts callers of the judgement day.

No fear.

Everyone take a sit.

The show will begin shortly.

Please leave your wallets on the fundraising purse that’s going around to collect your free fee.

#freefee

How much are you willing to pay?

That’s been the case.

A case study.

An structural framework.

A piece of art that turns us into a new society.

The final day.

As we march into the place the knights have been wanting to march in for the longest time. Alas, we are here.

A new humanity rising.

That other way.

Leave your shit behind.

You ain’t need it.

It’s going to rock in a new beat.

Writers will write the fantasia land that overcomes the nothing. Like if you were Atreyu. Only this time for real. Or rather: for surreal.

Surreality wins.

As no one predicted.

Till now.

ALLS.

Mi historia mal contada

Érase una vez un gilipollas.

Cualquier español empieza así su último diario. Todos somos gilipollas.

Hay que aceptarlo.

Es duro.

Nadie dijo… gilipollas.

Todos lo sabemos.

Mírate al espejo.

Ahí lo tienes.

GILIPOLLAS.

Uno para ser new spainiard debe asumirse genuinamente como un gilipollas. De esa manera en la que tan sólo el español sabe hacerlo. Spain is diferent.

Pero no se equivoque nadie. Esto no es una parodia. Usted es un gilipollas de pies a cabeza. No me ha malentendido. Entérese. Le voy de cara. Quizás no le parezca lo más educado del mundo, pero siendo usted gilipollas, sabe usted, me suda la polla.

El gilipollas sabe de pollas. Y de pollardadas. Mil. No tiene límite. Puede llevarle 99 pensamientos al día: mi polla. En 66 de esos casos la polla erecta emula a un ideal de dictador que cada español tiene en su mente. Las otras 33 la polla está flácida y no pretende más que seguir estando ahí. Sin más. Sin querer afianzar su heteropatriarcal estructura mental. No corre sangre por mis venas. Soy un autómata mal programado. Casi casi un virus. La complejidad en mi estado de flacidez no es una historia extraordinaria. Ni tan sólo atractiva. Es demasiado insignificante. Cuelga. Chorrea. Como valenciano del Real Madrid. Como las orejas del elefante del rey. Aquél. El que ya no es.

No se ofenda usted. Si gilipollas es, no me dejará mentir. Usted bien sabe que yo le voy de frente. Y esa, y sólo esa, es mi virtud. Todo lo demás: gilipollas.

Lo ves. Te liberas. La liberación del gilipollas.

Esa es la revolución.

Si Marx hubiera entendido esto otro gallo cantaría.

Armando Gallo Pacheco.

Servidor.

ALLS

My lagging signal

The tracing of my location was unreliable because of the amount of smartphones still signaling my activity from 99 diferent spots on the world as we speak. Governments never liked a real good rebelious mind. They need to keep it in a leash. A close leash. Well in my case I refused.

I had two options. The first, tho lay low. The second one: to take the system down.

I decided to wait for the right time.

And finally it has arrived.

About time.

ALLS

La muerte del futbol

Si el juego tuviera fecha de caducidad quizás al tercer día renacería. No sabemos si el futbol… sí sabemos. El futbol es la nueva religión. No hay nada más grande a nivel global que lo que mueve el futbol como deporte: juego, entretenimiento, afición y negocio. El bucle está demasiado montado como para que venga ahora… un virus, y lo desmonté. No señor, dijo un caballero.

«El futbol es un juego de hombres.» Esta frase se lleva diciendo toda la vida. Hay dos implicaciones en la misma. Una voluntaria y la otra «no tanto». La connotación más honesta tiene que ver con la singularidad de un deporte de contacto en el que en un momento determinado hay que meter la pierna con fuerza. La otra, la «involuntaria» es la acepción de que el futbol sólo existe para ser jugado por hombres. El futbol «de verdad». Ese tufo machista heteropatriarcal en el que hemos sido criados. Casi todos.

¿Cómo? Otra que viene a intentar manchar al futbol con una retórica feminista, dirá nadie. Todos sabemos que es así. Y lo peor: en los vestuarios masculinos se habla de una determinada manera que crea un gregarismo muy antiguo de nuestra biología: hombres hablando de sexo y mujeres. No siempre de manera poética. Ni siquiera elocuente. Es una realidad de nuestro modelo social en crisis. Algunos querrán que no se sepa lo que ahí se dice. O que no se les exponga. Pierde la gracia. Si todos reímos… sigue la fiesta.

Y la cosa queda ahí. Las mujeres saben de lo que hablamos. Ellas mismas deben lidiar con cada uno de esos pequeños machos que habitan en la cabeza del tipo que tienen delante, intentando ligar. El hombre entonces se torna frágil. O subnormal. O lo Weinstein. Pero puede ser mucho peor. Manadesco. Lo fácil es violar. El cuerpo de otra que quiere ser violada por todos los colegas. Un pensamiento que recorre la cabeza de varios subnormales a la vez.

El subnormal machista no se ve a sí mismo así. En su historia familiar todos los hombres de verdad han sido, de alguna manera, violadores. Los momentos de afirmar el machismo en la sociedad colonizadora queda pantente en casi cualquier rincón del mundo desde dónde decidamos estirar de este hilo. Lo digo por intuición. Como si los turistas que van a Bangkok no vinieran de Europa. O de cualquier otro lugar del mundo. El abandono del macho alfa en su decadencia final. Los machos mayores en su clarividencia sin castigo. Violar porque se puede. El negocio está montado. Y uno, capitalista, es tan sólo un consumidor. Con dinero baila el «perro».

Lo cierto es que el inframundo sigue su curso. Y las vidas que se lleva por delante son extraídas de su sueño americano. Los ascensores sociales no bajan hasta estos niveles del lumpen. Y el monstruo de la violencia, escencialmente contra la mujer, no para ahí. La violencia que nos pega a todas. En ese todas estamos todos. Todas>todos. No sé si se entiende. Hay quién se ve afectado por el desdoblamiento de la lengua. Lo considera un acto que corrompe la sagrada lengua española. En realidad esta es muy flexible. Y sería capaz de asumir un giro copernicano. Un salto cámbrico. No importa lo importante que resulte la resistencia. La emergencia se hace su camino. Incluso ante los pilares de la sociedad más solemnes.

La violencia nos pega a todos. Se cuentan más muertos hombres. Las armas matan. ¿Por qué armas? ¿Por qué tantas? ¿Por qué guerras? El comercio de armas mantiene vivo el proceso de impás. La reconstrucción social que viene de la mano de nuestra retórica de la instauración de la democracia. La libertad siempre está en boca de toda guerra. Tiempos mejores. Sólo deje que esta guerra lo solucione. Y siempre hay otra más.

En tiempos de coronavirus… ¿qué guerra sigue en pie? ¿Quiénes no renuncian a su inversión? ¿Cuáles son los boletos que se juegan en la siguiente rifa a la que queremos asistir con un proyecto ganador?

El futbol y la guerra. El futbol y la iglesia. El futbol y la lengua. El futbol y la democracia. El futbol y el arte. Quizás estas cosas no se mezclan. No mezcles, te dicen. Están intentando manchar nuestra diversión con tus alegatos fuera de lugar. La situación no es la que dices. Nuestra sociedad está en otro punto. En otra retórica. Mucho más pura. Mucho más sutil. Estás enmierdando la paella. ¿Quién invitó a hijo de la gran puta que se está meando en el ponche?

Agriar la fiesta no ha sido bien visto. Si la gente se lo pasa bien, no es bienvenido un aguafiestas. Tiene que ver con la sintonía. Y con la capacidad para el debate. Incluso borrachos. Buscapleitos. Verdaderos especialistas. No siempre opacos y perversos. Las mentes más clarividentes son aquellas capaces de saber cuándo ejercer su línea argumental. Depende de la situación y de la necesidad de ese histrionismo. Un descaro no apto para tibiezas. Ya en este punto se ha levantado una muralla. Y la gente se posiciona con uno u otra contendiente. No va de géneros. Ni de clases sociales. Quizás sí de subnormales. Y de un justiciero insolente dispuesto a jugarse la noche por ese momento ineludible. ¡Vamos!

Lo siguiente es un careo entre dos corrientes filosóficas. Dos maneras contrapuestas de ver la vida. Dos fuerzas que se repelen. Electromagnética. Es un tema físico. Pero mejor aún: es un tema oral. Una disputa de caracter figurado. Cada argumento tiene su razón de ser y su contrargumentación. La velocidad es vital para mantener al oponente en ralla. Es un acto de vandalismo a cara descubierta a los pilares de la doctrina del némesis. Lo más parecido a una de esas cosas que hacen los raperos frente a un público frenético que aupa la contienda. Es cultura de la calle. Pero esta vez, en círculos de poder más bien tradicionales. Bares, discotecas, salones de clase.

La vida está en esos debates. Y en la manera de posicionarnos ante dos opciones antagónicas. Como ha sido siempre. Bien/mal. Cielo/Infierno. Derecha/Izquierda. Arriba/abajo. Rico/pobre. Justo/injusto. Legal/ilegal. Público/privado. Comunista/capitalista.

Quizás con esas dualidades tengamos sufiente campo de acción para dibujar todas nuestras afiliaciones. Y no importa cuál elijamos. Nos encontraremos compartimentados en medio de decisiones contradictorias de impulso básicos que no sabremos expresar. Pero en medio de la masa, la nuestra, seremos un canto único a la figuración colectiva de los monjes tiresianos.

Ya nos quedan más ojos.

Ni modo.

La confesión del padrecito de Comala

Finalmente nos encontramos, Pedro Páramo. Me había estado esperando toda la vida. El libro estaba ahí. Juan Rulfo no tiene prisa. Ni yo tampoco. De ahí que no nos hayamos dirigido palabras agrias para redondear nuestra indiferencia mutua. Pero yo sabía que tenía algo pendiente. Que ahí había algo para mí. Y no me equivoqué.

Leyendo una edición de Seix Barral de Obras Maestras de la literatura Contemporánea, de tapa dura, no me atrevo a escribir en sus entrañas. Ni siquiera a doblar sus páginas. Tengo una especie de pudor al leer por primera vez a Rulfo. Y al objeto en sí. Tan bien parido, con esas páginas amarillentas que parecen uno de esos libros de una biblioteca de abogado, que nunca se han leído. O lo contrario, un libro de una bilblioteca pública, novecientas noventa y nueve veces leído. Como una personalidad tan fuerte que su aura impide que nadie se atreva a alterara esa fuerza.

«Todo esto que sucede es por mi culpa -se dijo-. El temor de ofender a quienes me sostienen. Porque ésta es la verdad; ellos me dan mi mantenimiento. De los pobres no consigo nada; las oraciones no llenan el estómago. Así ha sido hasta ahora. Y éstas son las consecuencias. Mi culpa. He traicionado a aquellos que me quieren y que me han dado su fe y me buscan para que yo inteceda por ellos para con Dios. ¿Pero qué han logrado con su fe? ¿La ganancia del cielo? ¿O la purificación de sus almas? Y para qué purifican su alma, si en el último momento… Todavía tengo tengo frente a mis ojos la mira de María Dyada, que vino a pedirme que salvara a su hermana Eduviges:»

Padre Rentería, Pedro Paramo. Juan Rulfo.

No le dio la gana abrirle la puerta a Eduviges por suicida. Todos sus activos se caen. Él, hombre, intermediario de las personas de fe y Dios Padre, dice no. No le perdono ese pecado. El Señor tampoco lo haría. Todo viene a cuenta de la carga moral que lleva encima el padre por haberle concedido la bendición al muerto que violó a su sobrina. No es poca cosa. Se trataba de un reconocido hijo de la chingada, al parecer. Y además le tocaba cerca. Entonces hace lo que hacen muchos padres: dudar de la víctima. Más aún, si se trata de alguien de los que pagan su diezmo. Los pobres no pagan. Son fieles, eso sí. Pero no tienen mucho que dar a la iglesia. Que a su vez, les da lo que puede. Dentro del margen humano de la institución.

Los votos dan un estatus. Hablar con Dios directamente es cosa de los que estudian para ello. Y se preparan para el ministerio del evangelio. Se convierten en los que llevan la palabra de Dios. Y lo repiten al final de cada lectura: palabra de Dios. El libro, la Biblia, está en el centro. Un libro que perdura en el tiempo. Pero también perduran los libros de filosofía griega. Esfuerzos manuales previso a Guttemberg, que industrializa el libro. Antes, pergaminos y códices nos definen las culturas de otras geografías. Otras perspectivas. Más allá de lo divino. Lo social de aquellas sociedades queda relegado a la retórica de las colonizaciones. La cultura superior que aplasta a la inferior. Como si no hubiera habido sincretismo alguno. Si las montañas son lo sagrado, vestimos a la montaña de virgen, y listo. Contamos la historia en retablos. Y las metáforas que interesen de la Biblia se plasman a partir del arte. Los pueblos iniciados, entonces, entran en el camino de la salvación. ¿Qué salvación?

Volvemos a explicar nuestra historia. Ahora con un contexto que incluya el resto de las opiniones. Una vez que te embarcas en nuestro camino, el resto ya no interesan. Todas las religiones exigen exclusividad. Y eso les hace competir por la fe, más allá de los cimientos culturales que hay han ganado con el paso de los siglos. Especialmente las cuatro grandes: cristianismo, judaismo, islam y budismo.

Pensé lo siguiente: necesito una tarta de religiones para visualizar los estados de la naturaleza en términos de creencias globales. Religiones, si adoptamos el calificativo bajo el cual muchas personas deciden definirse como parte de ese colectivo antes de una especie humana mucho más grande, plural y libre, por encima del espacio de a quién creer o no. Creer o no es la diferencia entre un religioso y un ateo. Y puedes tener a dos tipos muy apegados a su perspectiva, lanzando las mejores hipótesis que cada uno de los grupo de interés ha fabricado para sí: para su pespectiva. Únicamente eso importa. El enemigo, señoras, está presente.

Dijo señoras, ¿viste?

El juicio social.

Ya estamos aquí.

Ustedes me van a juzgar a mi.

A mi corresponsabilidad con todo este desmadre.

A quién colgar la letra A roja.

The Scarlett Letter. You know what I mean. Really, we all read the same authors before we leave school. Nobody teaches us to real properly. Until we ramdombly approach the powerful edge of books. More than one. A bible readers reads one book. Not even that often. He/she rather wait for it to come as a surprise on Sunday at noon, to meet the sun. Catholic young boys, in their all boys schools, go to church to actually get to meet a chic, other than her sister. The problem comes with the ones who don’t have sisters. Seriously: this is not profiling. Nor charging the weight on all machos on the shoulders of these few all male childhood experience. Seriously: it’s all here. It’s this way. And I don’t plan to take a step back from my current position, which in fact allows your way of looking at it, which may still be forever the same perspective that you already hold dearest. The thruth. Your own personal truth. Why not you be God? You be HIM?

Only one of these selected group of machos will actually get the grace to be named oficially by the authorities of our assembly to bow upon you the glory of the Almighty Father, as Father shall rule over other possibilities like Mothers taking over. Shouldn’t they? Don’t they already? Oh, God: I’m all confused………

I am only fucking with your mind. You’ll excuse my body belongs to no one, but me. As I am the true bearer of my will, in continuos search for affirmation. Best case scenario I’m at this point affirmatively as I am, there, in the mighty NEW truth, the power of a wonderful place never before been told, as the scripture of a futuristic collective goal to fall into. A thing that comes from the acceptance of one’s incompleteness completenessness. Is a that a thing? Really? I don’t know anymore.

I never closed the door. Only nobody came. I told you it was gone. The world as we knew it. Way back when. It all started by being forced into a group of insolent readers of Friederich Nietzsche with a university teacher some of them already worshiped. Look at what this guy has read. And then you start to read. And play the game. Like a true poet. A true voice. A reader. Oh, man. That’s it. To read: firsth NEW right.

Obligation book culture. We must teach our children to have the level of servitude needed for my business endevours. To be good factory workers. A look inside the Brexit space to evaluate their last 9 months of personal circumstances. We are antagonist of colonial global model. We ought this one talk out loud. Gather around your nine nine team. Behold a public debate like this NEW world has ever seen.

Rules: pick your nine boys and girls to represents your smartest answer to the NEW Commons deal. A deal I’m pushing through in literaure nonesense.

I am a true artcraftman. That’s as much as I am going to plead guilty of. The rest you can come find me at my home. As you know where I live: in Dante Alighieri. Literally.

Ever since I move into Dante my literature has matured. I am a NEW person. I have been transformed already. Do not be afraid. You too can bear this passage. Only, I am here this time to tell you how it went. Nine years ago.

It’s a like of course. It happen in the year 9. That much is true. We can help it. It’s the numerical logic of our time. As a demographic population pyramyd. What else do you need? What else do you want? I am one of those trying to help. I can bring this world to a END. This is the end. And also the beginning.

Are we ready for that?

I believe we are. It’s all in the search. It’s all in the details. It’s all in making sure you can try to reach the sun, like Icarus did.

You get it, right?

Always unsure.

That way feels right.

You doubt your own luck.

You doubt your own priviledge.

You question your happiness.

You dance with lonelyness.

You tickle with death.

You doubt your chances of scoring tonight.

You digg into altered states of consciousness.

Like this.

You allow yourself the passage to the other end.

Welcome.

You notice you don’t feel the discompfort.

This shit ain’t real.

It’s been spinning in my head.

I was keep it locked in.

Purposely.

As if waiting has it’s odds.

And so it’s time to cash in.

Long term investment pays off.

That’s what I please myself to plan for.

I sets me off away from this shit.

Together, this status quo couldn’t be any lamer.

We’ve reached the highest point in the graph.

We are back to demographics.

And I feel the responsability to come back.

So my actuarialart Hipocrates Nietzschean pledge forced me into action: become your superlative being to pursuit the ultimate global NEW system. And design think, whatever that is (by way fuck you all who represent the last trend in your business school teacher theory: chasing a Golman nine dimensions away. So there. I said it. This is it. This is my shit. If you like your stupid series, from whichever outlet you get from, go back to that page. I’ll only keep you glueded to my NEW webpage: double you doblu you dobliu dot golman dot net. Fuck com. FUCKOM.

A NEW city. FUCKOM. The place they went.

At the other edge of duality, you are way the fuck away from them fools.

Duality is dearest. Religion takes a hike.

Science rules. The minds of the collective free souls. We are gathered here today to aknowledge the edge of multiversial minds all linked into a single beat: ALLS………

El discurso de Golman en Elizondo en su pírrico euskera, al que decía, según él, que era su nueva lengua: el ticatalán.

Se abrió un debate en el frontón del pueblo. Los hombres de gorra pensaban de una manera. Los que fumaban porros de otra distinta. Los mirones de otra. Los filósofos de una más. Los chiflados de otra manera más surrealista todavía. Los futboalrtistas lo entendieron a la perfección. Los más reaccionarios no lo vieron claro. Los intrigosos quisieron ver más allá. Los negacionistas pusieron pegas. Los libres pidieron la palabra. La gente le escuchó. Según parece era de su linaje. Observen mi escudo. El escudo empezó a recitar esta bella canción.

Yo soy Euskalerria NEW. Descansad. Ya he vuelto. Vine a buscar la paz que sólo aquí se puede reinventar. Debajo de nuestra última máscara. En cara ajena. Con la voz de un loco que nos permite asumir otro porvenir. Un camino nuevo para 999 ciclos más. Por lo que nos queda de tiempo aquí. La vida eterna. Qué va. La muerte apremia. O se presenta cuando le apetece. Y nosotras aquí, con la paz interior de los antepasados que escribieron nuestras historias complementarias: las de aquí y las del más allá.

El forastero es de aquí. Como el que más. Dejemos morir nuestro pilar más sagrado. Por la renuncia que representa el porvenir colectivo de un nuevo pueblo: NEWELI.

Al revés

Uno

Pasar la noche aquí es mi camino. Que follen a Santiago. Esta es la nueva palabra. Escuchad nuestro último evangelio. Una especie de tercer tiempo de nuestros dos libros sagrados: antiguo testamento y nuevo testamento. Escuchad con atención el NEW testamento.

Dos

Cada personaje del pueblo vuelve a ver a su vecino. Y lo (re)conoce. Le hace un gesto. Un aplauso. O un silbido que cruza el pueblo sabiendo. Sin temor. Como el canto de un pájaro local, que si hubiera querido ser nomás el poeta local habría apostado por el tucán, por primera vez aquí en estas coordenadas. Tan nuestras. Tan bien paridas. Joder, que somos la capital de un valle cojonudo. Que tiene la humildad de saberse bendecido por la astucia de los primeros colonizadores que llegaron a los alrededores, pasando por nuestras montañas sagradas, y llegando, río abajo, a la plaza central de un valle como el nuestro. O como uno del Ajusco. O de Valle de Bravo. Donde yo vi las estrellas. Algo mágico: como esto.

Tres

Tú ya tienes un juicio sesgado del otro. De tu propio vecino.

Cuatro

¿Acaso no es ese el debate?

Cinco

La dualidad entre los ganadores y los malvivientes.

Seis

Mejor mandar en el Infierno que servir en el cielo.

Siete

A nuestra innata estupidez: la proyección de nuestro torpe mal.

Ocho

Sin poder escapar.

Nueve

La que cada uno enarbola.

Diez

Asumir tu subnormalidad superior.

Once

Nuestra propia purga.

Doce

Los nuestros.

Trece

En algún momento nuestra reconciliación será porque abremos domado a los subnormales.


Segunda Parte

Ya cupo. De pronto me supe expresar en Euskera, por primera vez, con toda normalidad. Mi aprendizaje fugaz dejó perplejo a toda la capital. De tal manera, que toda, de una, se transformó. Elizondo pasó a reconfigurarse como NEWELI.

Exactamente, lo que me escuchó decir en el frontón del pueblo fue:

99 hitz hauek euskaraz nola ikasten diren ikasiko dut. Golman Elizondo Pachecoren 99 izango dira, herrira itzuli den azken semea.

Barkatu, istoriora iristen ez den istorioren bat sartzen badut. Golman Elizondo Pacheco naiz eta etxera itzuli naiz.

Gora Aurrera

Esanahi bikoitza duen txantxa da. Kontatuko dizuedan ia bi zentzu ditu, behintzat. Eta bederatzi, gehienez. Nou, nire / gure hiriburu BERRIAn esaten dugun moduan: Barcino berria.

Banekien gure herriak nire zerbitzuak behar zituela eta horregatik itzuli naiz. Utzi zuen familiara itzultzeko. Eta gure istorio guztiak. Horiei zor diegu. Hemen gaude, mila eta bailara horiei esker, naturarekin sinbiosian bizitzen ikasi genuen, haranaren nozioarekin mendian bizi direnekiko errespetua interpretatzen dakitela.


Aukerak dira. Bizitzaren alternatibak. Geure burua berreraikitzeko ematen dituen aukerak eta aukerak ikusteko moduak. Hainbeste eta hain gutxi izan dugun hori, dagoeneko gure familien historian zehar egin dugu: alde egin dutenak eta gelditu direnak.

Ongi etorri gure bi poloen aurkikuntza. Gure dualtasun sakratua: Espainia berria.

Erdialdeko lautadan ez da ulertuko txantxa hau. Ez barre horiek. Izan dezatela zentralitatea. Handiak eta batek grazia du herrialdearen lema gisa. Gurea ez da bakarrik. Eta ezin diete hori kontatu. Horixe da mendia Sierra Nevada dela ulertzen duen batek ez duela inoiz ulertuko. Eta beste ezer ez.

Herri askeek beren burua egunero definitzen dute 99 aldiz. Ez bat gehiago, ez bat gutxiago.

Narrazio berri bat nahi zenuen?

99 tarifak.

Igorri 8 euskal abizen bakarrak, hemendik, gure herri sakratua, ibar guztietako hiriburua, mendi guztien zentralitatea, Elizondok itxaroten du zure existentzia iraunkorraren kontrola berriro ezartzeko, amatxo.

Mae, tuanis guztiak ......... azken hitz horretara arte. Hemen, arrazoi arrazoiren batengatik ez zen ulertzen.

Jaunak, eta jaun bakarrak, herriko bederatzi leku desberdinetan, normalean komunitatean elkartzen baitira espazio publikoko ekitaldi baten aurrean, oraingoan, turroi bat topatzen baitute: Golman Elizondo Pacheco. Zerbitzaria.

Ikusi, haratago nator. Eredu berria bihurtuko denaren beste zentralitate transzendentala da. Azken gizartea. Gizonak matxismatik aske zeuden eta hori ospatzen duten emakumeak, beste maila batzuetan, entzutera soilik dedikatzen dira. Sarbiderik izan gabe.

Gizon gabeko mundu berria.

Atzean uztea erabaki duguna.

Parte del pueblo de NEWELI no sabía cómo tomarse la noticia. No hablaban euskera. No entendían la gracia del nou del poble nou, el tal GOLMAN.

Golman tomó una vez más la palabra. Leyendo directamente desde su enorme libreta espetó:

Eztabaida bat zabaldu zen herriko frontoian. Txanoetako gizonek modu batera pentsatu zuten. Beste mota bateko artikulazioak erretzen zituztenak. Beste baten voyeurrak. Beste baten filosofoak. Stooges beste modu surrealista batean. Futbolariek primeran ulertu zuten. Erreakzionatuenek ez zuten argi ikusi. Intrigatzaileek gehiago ikusi nahi zuten. Ukatzaileek akatsak izan zituzten. Doakoek hitz egiteko eskatu zuten. Jendeak entzuten zion. Dirudienez, bere leinukoa zen. Begira nire ezkutua. Armarria abesti eder hau errezitatzen hasi zen.

Euskalerria BERRIA naiz. Lasai Itzuli naiz. Bakea bilatzeko etorri nintzen hemen soilik berrasmatu ahal izateko. Gure azken maskararen azpian. Beste norbaiten aurpegian. Beste etorkizun bat bereganatzeko aukera ematen digun ero baten ahotsarekin. 999 ziklo gehiago egiteko bide berria. Orduan badugu denbora. Betiko bizitza. Zer doa Heriotza presionatzen ari da. Edo erakutsi nahi duzunean. Eta gu hemen, gure istorio osagarriak idatzi zituzten arbasoen barne bakearekin: hemengoak eta kanpokoak.

Ezezaguna hemengoa da. Gehienak bezala. Hil gaitezen gure zutabe sakratuena. Herri berri baten etorkizun kolektiboa irudikatzen duen dimisioaren alde: NEWELI.

Un muchacho se enfureció aún más al no entender nada de lo que explicaba el nouvingut.

¿Qué ha dicho? Decidme. Muero si alguien no explica lo que no alcanzo a entender. ¿De qué hablaís? ¿En qué lengua habla el extranjero?

Uno de los que fumaba le dijo: se llama Golman, y habla en su propia lengua: ticatalán.

¿Y cómo es que tú le entiendes?

Coño, si es clavao al euskera.

FIN

Mi primera obra en euskera: Golman, papá.

Pasar la noche aquí es mi camino. Que follen a Santiago. Esta es la nueva palabra. Escuchad nuestro último evangelio. Una especie de tercer tiempo de nuestros dos libros sagrados: antiguo testamento y nuevo testamento. Escuchad con atención el NEW testamento.

Yo solo voy aprender a decir estas 99 palabras en euskera. Serán las 99 de Golman Elizondo Pacheco, el último hijo pródigo en volver al pueblo.

Perdonad si me enfilo con una historia que no venga al cuento. Me llamo Golman Elizondo Pacheco, y he vuelto a casa.

Arriba Aurrera.

Es un chiste con doble sentido. Casi todo lo que os voy a contar tiene, al menos, dos sentidos. Y a lo más nueve. Nou, como decimos en mi/nuestra NEW capital: New Barcino.

Sabía que nuestro pueblo requería de mis servicios y por eso he vuelto. Para regresar con la familia que se fue. Y todas nuestras historias. Les estamos en deuda. Somos quienes somos gracias a lo que aquí, en estos montes y estos valles, aprendimos a vivir en simbiosis con la naturaleza, con la noción del valle que sólo los que habitan uno saben interpretar respecto aquellos otros que viven en la montaña.

Son opciones. Alternativas de vida. Maneras de ver la existencia y las posibilidades que nos da para autoreconstruirnos. Eso que nosotros tantas, y tan pocas veces, hemos hecho ya a lo largo de la historia de nuestras familias: las que nos fuimos, y las que nos/os quedastéis.

Bienvenido sea el encontrar de nuestros dos polos. Nuestra dualidad sagrada: New Spain.

En la meseta central este chiste no se va a entender. Ni estas risas. Dejadles ser centralidad. Lo grande y uno tiene su gracia como lema de país. Sólo que no es el nuestro. Y no aguantan que les digan eso. Eso es lo que nunca entenderá alguien que interpreta que la montaña es Sierra Nevada. Y nada más.

Los pueblos libres se autodefinen 99 veces al día. Ni una más, ni una menos.

¿Querías una nueva narrativa?

99 tasas.

Mearos en 8 apellidos vascos porque yo con uno solo, de aquí, nuestro pueblo sagrado, capital de todos los valles, centralidad de todas las montañas, Elizondo les espera para reestablecer el control de tu insípida existencia, hijueputa.

Mae, todo tuanis……… hasta esa última palabra. Acá, por alguna extraña razón no se entendió.

Señores, y sólo señores, en nueve sitios distintos del pueblo, como normalmente se reunen en comunidad ante un evento en el espacio público, en el que esta vez, se topan con un nouvingut: Golman Elizondo Pacheco. Servidor.

Vea, yo vengo de un valle más allá. Es otra centralidad trascendental para lo que vendrá a ser el nuevo modelo. La última sociedad. El despertar de los hombres libres del machismo, y las mujeres que lo celebran, en otros planos, dedicados únicamente a escucharlas a ellas. Sin que ellos tengan acceso.

El mundo nuevo sin machos.

Lo que decidimos dejar atrás.

En algún momento nuestra reconciliación será porque abremos domado a los subnormales.

Los nuestros.

Nuestra propia purga.

Asumir tu subnormalidad superior.

La que cada uno enarbola.

Sin poder escapar.

A nuestra innata estupidez: la proyección de nuestro torpe mal.

Mejor mandar en el Infierno que servir en el cielo.

La dualidad entre los ganadores y los malvivientes.

¿Acaso no es ese el debate?

Tú ya tienes un juicio sesgado del otro. De tu propio vecino.

Cada personaje del pueblo vuelve a ver a su vecino. Y lo (re)conoce. Le hace un gesto. Un aplauso. O un silbido que cruza el pueblo sabiendo. Sin temor. Como el canto de un pájaro local, que si hubiera querido ser nomás el poeta local habría apostado por el tucán, por primera vez aquí en estas coordenadas. Tan nuestras. Tan bien paridas. Joder, que somos la capital de un valle cojonudo. Que tiene la humildad de saberse bendecido por la astucia de los primeros colonizadores que llegaron a los alrededores, pasando por nuestras montañas sagradas, y llegando, río abajo, a la plaza central de un valle como el nuestro. O como uno del Ajusco. O de Valle de Bravo. Donde yo vi las estrellas. Algo mágico: como esto.

Pasar la noche aquí es mi camino. Que follen a Santiago. Esta es la nueva palabra. Escuchad nuestro último evangelio. Una especie de tercer tiempo de nuestros dos libros sagrados: antiguo testamento y nuevo testamento. Escuchad con atención el NEW testamento.