Soy un señor de barrio nou

En NEWCAR sólo se puede oriundo si pijoaparte. Así que fue lo que decidí asumir en mi venta pública al procomún. El bien general. Ante mis propias elecciones. Un nuevo modelo que nos permita salir de este puto desastre por la vía más alejada de la centralidad. Para ello debíamos alejarnos de nuestras mayorías. Alerta. Observen a esas mayorías reaccionar: eso es política.

Esto es un nuevo entender.

Hay que darle dos cosas Q-Shaman:

  1. Eligió ser chamán: como mexicano.
  2. Yo ya escogí la primera opción. Estoy en mi derecho. Es mi pinche historia. Esto no es un pinche reality que te vas a chutar por la vena cada vez que tire un capítulo de una historia plena del pueblo que habríamos podido ser hace nueve años si alguien me hubiera seguido. Yo ya entonces quería la ruptura de todo. Nueve años después un productor argentino exitoso en Latinoamérica habla con Netflix y le dice: ché, monté esto. ¿Lo querés? Y le compran: hay producto. Soloallolalolaolo. Es otro güey. Es de otro pedo totalmente distinto a lo que vienen a decir los protas de esta rebeldísima revolución que vinieron a orquestrar aquí vuestras señorías: de abajo a la cima de la montaña. Una historia de un chilango avenido de fueras le tomaba las pecsis bien frías y a los pinches putos subnormales fresas mamones manones en el mexicanísimo plan de hacerle a la máxima de las mamadas. Versión estos pinches locos que se mueren por salir en la tele. Las nuevas generaciones de influencers. La banda nice. Es muy nice NEWDF. ¿Eso qué? Algún pedo. Cuando pedo es de hueva. Y sí; le bajas. Apea un delirio hacía el odio con violencia en el que fácilmente caemos manipulados por el propio maniqueismo que nos tragamos de las mamadas de nuestros pinches vecinos que son un asco, y que los amamos, al mismo pinche tiempo, oh imperio, cómeme los huevos, Maldini!

A su manera, algunos gringos lo tomaron mal.

Otros nunca se enteraron.

No hablo espanol.

Parlo ticatalá.

¿De verdad hay que convertir todo en una competencia?

¿A ver quién la tiene más grande?

¿Y vos qué crees que papá va tener preparado acá?

La película más ofensiva de la historia.

Y’all wankers!

ALLS………

En la pasada entrada me comí un acento

Cometí una falta de ortografía.

Pagaría caro por ello.

Alguien me delató.

Las cosas habían cambiado mogollón.

Nadie estaba a salvo.

Dios Padre volvió a enviar a un hijo varón para resolver el conflicto nuclear en el que estuvimos a punto a desaparecer todas juntas. Nos dimos cuenta, sin más, que eras unos putos machos blancos alfas, luchando por la revoución antibolivariana más milenaria del planeta. En plan fascistas con un plan toman el Capitolio.

Mes pa que formatge. Aquesta gent, ja ho veus: són uns facistes. I ara volen dir que naltros sóm com això, pero pacìfics. Pero amb el nostre G-shaman propi. En aquest cas, el vostre humil servidor: Golman, el futbolartista nou.

Vaig fer un acte de presencia a la alta societat amb una opera prima al Liceu. Mai ningú va poder entendre com un nouvingut junt amb 9 pelats de fora, que van contribuir per a l’esforç de cocreació que va posar en moviment a 99 persones. Un mateix objectiu: ALLS.

ALLS vals.

I’m bigger than Valls!

I could Beatle myself into a fictional story of an indian vanilla dreamer becoming a Beatle as the rest of the wolrd has forgotten who or what the Beatles were. That movie, you know. An idian tale in the capital of the kingdom. What every Latinamerican comes to figure out how to do when the Publishing sector is understood, and each of us, assume our role as authors, with a first book to produce with a little help from 9 friends.

GOLMAN’s bookchain.

BOOKCHAIN expert.

BLOCKCHAIN designer.

Working class poet.

Surrender the violence.

Let’s go ortogonal on both your asses.

Fuck the status quo/ long live the latest status quo.


Un fin sin más. Disrupción hasta en el final.


La vida misma.


El placer personal.


L’esser lliure.

Del tot; ple.

Donaria la vida… ep, aturat un moment si us plau: ets fantàstica. Això és xic inesperat pero he vingut a donar-vos la enhorabona. Soc l’espia de Costa Rica que ha tornat a la mare patria per fer-ne d’una altre: una terra nova: Ticataluña.

Jo tinc una idea de Ticataluña. Potser vosaltres d’altres. No es veritat. I qué tant val la veritat? Qué volem de tú? Quien és l’objectiu més enllà? Per qué sóm aquí. Ara. Justa ara. Ti i jo. Aquí. Dona’m un petò, va.

Hi vas.

MUUUUUUUUUAAAAAAAAAK

Talk about a fricking awesome social network.

A NEW one.

It’s THE THING.

Not just THE thing. This thing, I’m telling you. You are going to be forced to believe me. Because believe not…

Orange management.

Don T is in the house.

Give it up for President Don T.

«You see Golman back when I led to show…» and then Don T was just himself: that incredible dude giving his ultimate best performance. Golman was the new Don T dialogues, sort of like the ghost writer who actually took the time to write President Don T memoires to conquest the hearts of the capitalist proud New Américan in you. Think of it, Golman told his bro, Don T. No disrespecting Don T. Everyone’s got a chance to screw up bid time. Ain’t nobody activating that red button anyhow. Not on his own. What if your exposure of our destructive power ride is really worth the rist of anihilation day? Is that president’s Don T poetry. Is Don T the mastermind? Are you Dickens betting for that horse? They did.

And you (read I) had to live through it. And we survived. Fear was in so many new barcinoers, back in the days when they were still Barcelona. We drop our biggest brand: our name. We go off. Somewhere else outside who you’ve been. No fear: you’ve been glorious. It’s all the shit they feed us everywhere and get a diet of live broadcasting. LIVEUS. Hi this is LIVE NEW América.

The NEXT GENERATION: Golman’s latest state of nature.

Different choices.

Diferent names.

Difrnt rls.

Glory obtained from awekeing: shit, I’m still alive.

Living is slow, people.

Trust me: I know. I’ve been here forever. I’ve been 44 years old Jesus older brother, Golman. God Father sent me 44 years ago to be born oddly in a city 99 distances from where my sisters and my parents were born, the triangle between Chepe, San Juan de Naranjo y Heredia. Llamar Chepe a San José es un pecado que muchas ocasiones la iglesia tica ha condenado a más de un sirvengüenza que también estaba cometiendo otros cuantos pecados cuantificables en la pizarra de pecados que la iglesia ha colgado en la nube para poder ver en directo aquellos pecadores que nos da la sensación que debemos apuntar con nuestro solemne dedo de la culpa de los demás. Los enemigos de nuestra moral. Los aMorales. Mi sexto apellido: Golman Amorales. En esa rama familiar llamarme GA. Indicaciones para periodistas, entrevistadores, directores, actores, iluminadores, sonidistas, fotógrafos, futbolartistas, feedbacklooppers. Ciudadanos de Ticataluña: ya estoy aquí. Seguiume a mon nou amb tots i totes, de cop, com si allo que somniem ja ens ha arrivat: la sensació de plenitut. Garantia. Si darrera dels nostres nou intents per guiarte a la resolució definitiva de lo que et fa patir, les teves pors, qué fem abans de morir. Demà potser. Abans, permiteu-me dir-vos 999999999 paraules. Aquestes.

¡Cómeme los huevos, blue!

Pinto es un maestro. Sólo los porteros y los que respetamos el trabajo de los futbolartistas, a ver si nos vamos que entender con unas canciones en las que nos decimos todo a la cara. A gritos. Como el llanto urbano de nuestras nueve voces más corrosivas: las estelares 9 voces de mujer: las feedbackloopers 9, y sus cogeneración de machos malotes testosterona a full en el paraiso de los hombres homoerotizados. El espanto de los hombres de sociedad. La liberación final de los Cayetanos. Es caso Trump del Barrio de Salamanca. You Madrileñan people are so great. Except for all the chusma republicana that makes you look like a bunch of pussies.

—I’d go for the coup if I were you—said Don T to the NEWSPA general in chief.

Playing the general in chief, Comandante Golman, guess who’s best to play that role, Golman. A Borat theorem. Aly G. What’s his name? Sascha? Seriously? That’s a girls name. No way. Get out of here.

Sasha’s reaction to this bid is for himself to develop as scripwriten by the writer, who happened to direct, and act in hetereopatriarchy superhero story telling. The way Américans used to play that silly macho white tale. Common. You are so much more than that. Allow me to write you a love letter in the footnote of a blog post that will not be released to the world. You are the subject and resolution of every tale I’d like to tell. Because it’s the doing the writing what makes things to develope in a certain way. Imagining a way. A complete game. And close it into a deal. The real way to do deals. The two options in one book: DON T way and the antipodes: Golman’s NEW social system: continuosly emergent almighty resolution embodied in a single word where we all fit: ALLS

Then you are there.

You must arrive on your own vehicle.

YOU ARE THE VEHICLE.

Hop in to your real calling game.

The thing the offer in advertizements. Only this time, for surreal.

Surreally.

Yes, I do.

Yes, I’ll go.

No way, Jouse.

A-HUE_VO.

Pasesito al pie.

Vamos a jugar a pasesito al pie. Desde las 99 posiciones en el campo. El futbol tiene dos medios lados iguales. A efecto prácticos es un sólo terreno de juego en dos lados del estado. El juego pasa llevando la bola de un marco de referencia al otro marco de referencia. Lo que tiene más sentido en esta vida es el puto futbolarte. De ahí que nos viniera como anillo al dedo, como Torrente a la surrealidad de la violencia de estado y la cutre interpretación de los malos de esa película, una vez hemos conocido a los artífices de las artimañas de nuestro decadente sistema heteropatriarcal con su capitalidad intelectual y ejecutiva en las planicies de Madrid, y su cierra, que es aquí mismo, como tantos otros pueblos centrales de España, que todos somos EspaÑa. Cojones, Viva EpÑA.

EpÑA vs TICATALUÑA.

Ahí están los separatistas otra vez. Que se van. Dicen que se van. Ahí les van nuestras fuerzas armadas, nuestros policias y fuerzas de seguridad del estado, nuestras policías locales, nuestros matones particulares, sicarios varios en el mercado, Américan Security GLOBAL, hitman’s advenedizos, superhéroes tan reales como que nuestra polla está erecta. Qué cojones. La polla. Comerme la polla, hijos de puta. Poemas sobre pollas erectas no hay más que en un barrio fantástico de Madrid: Chueca. Yo soy muy de Chueca. La libertad de contender a la autoridad franquista dictatorial. A todo lo malo de vivir en una dictadura. En la gracia divina de haber sido guiado en dicha maldita dictadura por un hombre de estado de provincias, no especialmente de una familia de las que podríamos rememorar sus galones dentro lo que en EpÑA reconocemos como los más grandes de EsÑA: las 99 familias españolas.

El abolengo de cada pueblo. Algunos pueblos con 9 apellidos tenemos para rememorar toda la historia de la comarca. Eso es lo que ofrezco yo, algo así como lo quiso otorgar a la sociedad española de bien la candidata en las últimas elecciones autonómica del partido popular en Barcelona: Cayetana Álvarez de Toledo.

Yo me apunto a una campaña a Ticataluña las veces que quiera.

Yo si tuviera que fichar a alguien para mi equipo la ficho a Cayetana. Es una capo. Se tiró con varios fusiles a debatir orgamos en el debate público, y lo que hay que hacer o no cuando se está conviendo sexo, a lo que muchas mujeres populares tomaron de esa manera tan particular como las mujeres católicas de sociedad, en el mundo entero, llevan el tema del sexo con sus parejas. La contención juvenil es una poesía que nos lleva a un tipo de matrimonio de conveniencia media: nos garantiza quedarnos en nuestra burbuja de hispanidad no influenciada por las costumbres ticatalanizadoras del rollo NEW de los cojones. La liberación total garantizada en un 99% de los casos. El 1% se da de baja. No les sirve el sistema. Genial, van al servicio del otro lado de la cancha: a as antípodas: el némesis en la nostra construcció d’un mon nou ple.

Ple de Gloria també.

Al lloc més santificat del mon: la creença de l’avui-ara.

L’esser col·lectiu consicient.

I llavors ens quedem allà adal. Penjats.

Ja hi sóm.

Ha hi som aquí.

Ja no només ja soc aquí: ha hi som tots.

El camí d’un destí arrivat.

La llarga trajectoria de la nostra profecía: el lloc sagrat al que haviem d’arrivar. El per qué de tot plegat. Humilment. Según yo. Una multiversalidad més entre el oceano de alternativas. La postciencia ficción. El sitio reprogramable desde las entrañas del sistema pensado para su prodencia colectiva reconfigurada en un plano ortogonal a los ejes actuales del debate social global. A fin de cuéntas, ¿quién manda sobre nosotros?

Hace año que hablamos de esto en el facebook. Y pensamos que todo pasa ahí. Por eso supe quedebía marcharme de ahí. Y producir una ecosistema alternativo. Con todos lo controles. Lo que necesitas para desarrollar tu marca como quieras sobre una audiencia que te abrazará por lo que dice y seguirá tus recomendaciones y tus visiones estrafalarias e inmediatas, que acojerán cierta utiidad entre una multitud de creyentes. Gente que te lea. Y que responda al llamado a la transformación. El formar parte de una último despegue. Al más allá. Aquí. En el presente. En un retemblar por siempre en el centro de este camino entre nueve niveles de intensidad. De nueve a uno. De uno a nueve. Eso siempre ha sido así. Es lo que he propuesto desde un principio. Todo está aquí. Este es mi pasado. Antes de que me elijas de aquí a nueve días. Te doy las claves para que me vayas desvelando como quien pela una cebolla. Yo soy todas las capas. Yo soy todos los yo’s de cada momento. Podría ser el que no estoy. Quizás no soy el que digo ser. Puedo ser un juego de palabras más. Un iluso con voluntad de transgresión esta misma nocha. Por un genio arrebatado de la intensidad de crear historias nuevas. Histerias nuevas. Sitios a los que asistir en la ficción. Y que nos transformen de 999 maneras. Y entonces seremos ese ser que aguanta todas esas visiones. Todas esas multiversalidades. Y las recorreremos todas. Lejos de la ilusión que en el 2020 molaba ser Don T. O votarlo. O cojones, tomar el Capitolio. Porque es nuestra puta casa, cojones. Y esos pinches venezolanos están en todos lados. Guaidó se declaró presidente por la singularidad de la situación. El surrealismo venezolano se pisa con la narrativa Yanki de amar ser un puto blanco americano, ¿sabes?

I can present nine great American friends.

I can present nine great American white friends.

I can present nine great American brown friends.

I can present nine great native American local friend.

I can present nine great Mexican-American chavos.

I can present nine great mexican feedbacklooppers taking LA and turning her into NEWLA.

It’s not the best time to do my NEWLA movie. Or maybe the best time. Nobody there. I must travel in. A change the nature of a NEW capital of the NEW América mutualized. Of course we have our own insurance system. I’m an actuary. This NEW América Capital es is my business. I deliver a transformative industry unit already taking place: delivering outcomes. Like they do in H20, by MUW.

NEWMUW.

I’ve finally have a Wien story worth telling in an Opera format. I’m going to debute in Wien with my opera prima: NEWMUW.

99 nurses in stage.

The complexity with organizations.

The 99 organization framework.

A NEW HIPEDATA network. Our exploitation. Our data sets. The good taking over the the data question. I wan’t to see my pitch in EIT-Health DigiEduHack 2020, where I was the second runner up, with my man Alex Aísa, aka OceanoInfierno, y my man Uxío Meis. We took the bull by the horns. In 48 hrs we spilled our guts out to come up with a answer to a challenge: how do we make health institutions learning places. Transformation hubs. I dreamed a revolution. That was lucky. But also listen to the rest of the team, and the exposed my revolutionary pyramid was completely out of line with what they really were asking. I was going for an allegorical approach to a show. But my team wanted a more professional approach to givin our technical perspective to what is to be done to properly organize the data management of an agency that has the most powerful crew of 99 TOP feedbacklooppers in the industry. NEWAQU is vehicle where I am proposing we take this agency.

There’s a job post. I’am gona go for it. And I am going to ask María to run with me. To stage a campain. The way we look at our future in shared plan with two heads: wo-man.

There are two story lines to run: the Wo on one pole man on the other. Wo comes first. They expain their ride. Unavailable for the shortcommings of our DICK MAN, Don T’s end. Please, if you like to assist to that end of our platform, do take the speedway. You’ll be there in no time. The world according to Don T. We have memory. We no longer have tha study of his time line. All those things he said. They are actually protencting the boss. It’s not I hate you Don T. It’s we’ve got your back.

Jailtime is a hassle. Even for Don T. Yes, he’s got some priviledges. Commons. It’s a US jail for whites. No mixing Don T with dangerous people. Like them Mexicans. Don T can’t end un in jail. He’s the president of the USA. You are too much inside you own ass, that now you don’t know how to back the fuck up. The proud boys and Q-shaman worshipers are travelling right into the Twilight Zone. Or worst. New América es going to fix the shit stories we tell ourselves to please our Anglican ways tha so much resemble the Austria of Governor Arnold Swarzeneigger. It used to score points with chics to write Arnold’s last name right. Now that he’s the Governator, I don’t give a fuck. I get inspired every time I right it. Like Arnold working out. Putting the hours. To be fit is a first American dream system.

You’ve been dealt a high player’s hand. We are going to rule the world with the trust in our big names in the kwnoledge generation industry: EDUCATION. All the schools of thought. All the clever minds. Trying to find a place in the market, a sit in the collective debate, a picture in the NEW Barcino Hall of Fame: our 99 feedbacklooppers.

How do you make your learning organization to organically grow. To produce bigger teams from the project management crew of coordinators. Upgrading the opperation. Highering believers in the transformation process. The final proposal. A place to generate our higher as to lead the way into the arriving station of foreverhere: ALLS.

How lucky to be alieve.

How lucky to change the world with what I do.

This here is the biggest quest in history.

We are going to upscale the game.

We going to blow out the roof of our show.

Welcome to tomorrow: now.

I’ve come with a nine level proposal.

A NEW society included.

A NEW ultimate club.

A NEW health agency.

A NEW procurement of innovation SHOW.

A NEW 99 year old futbolart club.

A NEW city capital.

A NEW estate.

A NEW republic.

A NEW tale.

A NEW industry.

A NEW vision.

A NEW plan.

A NEW Gaia.

A NEW Barcino.

A NEWMAD.

A NEWDF.

A NEWGUA

A NEWLA

A NEW New York

A NEW you

A NEW claim

A NEW call

A NEW trust

A NEW hope

A NEW END

A NEW dimension

A NEW state

A NEW mind

A NEW ghost

A NEW son

A NEW life

A NEW death

A NEW némesis

A NEW pact

A NEW game

A NEW soul

A NEW day

A NEW complexity

A NEW rule

A NEW programme

A NEW coach

A NEW feedbacklooper

A NEW religion.

A NEW continent.

A NEW spirit.

A NEW undestanding.

A NEW skill.

A NEW grace.

A NEW respect.

A NEW old.

A NEW time-space.

A NEW belonging.

A NEW longing.

A NEW frontier.

A NEW balance.

A NEW political system.

A NEW political party.

A NEW law.

A NEW fair.

A NEW _________

How much do you fly?

I fly high. As high as uno can go.

That’s me.

That’s how I role.

You wether love me or despise me.

What will it be?

I despise Orange, man.

There, I said it.

Common: who wouldn’t.

The world tells Old América how it is; boom: New América.

We just did New América Great from Scratch. WEJDNAGFS

JOIN

JOINT

Free afiliation right.

You know what I would say to your fucking founding fathers: CÓMEME LOS HUEVOS, MALDINI!

El espectacular cambio físico de Pinto en su nueva vida como músico - AS.com
José Manuel Pinto, portero del F.C. Barcelona: futbolartista.

Para ser futbolartista uno debe entender las dos dimensiones de la labor. El género de los performers que se adhieren al nuevo jueguecito online. Las mamás del grupo de whatssap que participan en las pollardadas de LAS NEW XARXES. Las, por lo charnego, NEW por lo innovador del trovador que pese a haber venido de fuera alcanza las categorías más elitistas de nuestro reino heteropatriarcal en decadencia que estamos dispuestos a dejar a atras a cambio de uno completamente NEW.


Bienvenidos al nuevo sistema en el equivalente de una nota al pie. Un subtexto comparado con la norma. Somos como un uno. Un uno entre el montón. Una individualidad endeble que no tiene solución. Tampoco complicación. Si yo hubiera sido Jesús habría escrito mis mejores consejos en una parábolas que ya habrían estado transcritas por varias escribidoras, todas mujeres, que entendieron a la perfección la necesidad de guionizar una religión en la que el elegido, nuestro amado Jesús, es un feminista que ha dado con el clavo para desarticular toda la bazofia heteropatriarcal interpretando los márgenes desbordados de la violencia. Es una decisión personal. Hasta cuándo estamos bien, y cuando de pronto: snap.

Yo hice snap hace 9 años. Y nueve después ahora vuelvo de las tinieblas en una metáfora extendida de recorrer los límites sagrados de los elementos extremos por los que el cuerpo humano de Cristo deambuló por esta tierra y más allá de lo que Jesús pudiera decir, o no, él man era un hermano bien intencionado y con ganas de cambiar el mundo. Un colega legal. El humano, ojo. No pongo en duda su rol como divinidad. Admitamos la consciencia de pensar en Jesús el humano antes que el sentado a la derecha del Padre, DIOS PADRE.

Mucho futbolarte tendría que desarrollar DIOS padre para demostrar que su futbolarte respecto al que tiene sentado ahora frente a las imagenes multiversales que le vienen de nuestra versión trascendental de nuestro ser colmena en los espacios duales de las posibilidades infintas de futuros que podemos proyectar hacia un espacio ocupable de noventa y nueve grados de intensidad. Siempre para arriba.

Y entonces hay dos vías:

a) Subir las nueve escalas de la examinación colectiva del estudio científico más trascendente para calibrar los mecanismos de labeling de las bases de datos de donde extraemos, como mineros de criptomonedas de Ticataluña, el último estado. Se encuentra al final del tránsito completo de la escala de 9 de Golman. La ética matemática desde su curso introductorio: a los 6. De los 6 a los 9 se construye la complejidad multiversal que nuestras criaturas necesitan para lidiar con los Barrabases de nuestros días, nuestros Poncios Pilatos, nuestras María Magdalenas, nuestras Marías, nuestras consejeras de María, nuestras emociones de sororidad de mujeres cercanas a la virgen, ya mujer. Plena es de ella su cuerpo. ¿Quién pretende quitarle ese derecho a respetar el cuerpo de la mujer al ser suyo? Suya la decisión. ¿Quién soy yo, mae, para decirse qué hacer? Respecto a una no vida. Un microorganismo biológico dentro de nuestro organismo. El único virus del Covid-19 que consiguió colarse por las barreras de protección ante los ataques de organismos externos a nuestro cuerpo. Los seres biológicos somos divisibles. La vida dentro de nuestra especie. El bien social personal. El juego. El mal como exploración. Las historias de nuestros antepasdos. Las alegorías de todas las latitudes. Los modelos que no hemos tenido en cuenta. Tomémoslo por ahí. Una exploración hacia donde no hemos ido. Sitios improbables desde historias mínimas de la Patagonia cruzando todo el continente y revisando todos los rincones sagrados de nuestra espacialidad continental: isla. La sensación de poder recorrer todos los caminos. Pasar por todos los pueblos. Lationamérica es un sentimiento mucho más extenso en lo que conquistamos al asumunirnos algo más, común, pese a no recordárnoslo lo suficiente con gestos de hermandad como las que les llevamos, hermanas y hermanos, de esto que somos aquí, en nuestro sagrado GAIA, como entendemos en su total magnitud: un respetuoso respeto pleonásmico para interpretar la reiteración como la base del modelo educativo que acompaña la membresia a nuestra escuela del fin del siglo XXI.

Golman escribió sobre el fin del siglo XXI.

Esa es la tarjeta de presentación de aquello otro fuera de mi CV que me hacen único. Tú me lo preguntaste, yo te lo digo. Así que ahora no te vaya parecer una cosa muy estrambótica o fuera de lugar cuando se trata de una evolución tanto del arte como del futbol, al fusionarlos en un concepto nuevo, que para darle más énfasis de reenlazar dos colectivos de terriotorios de afiliación independiente, dos maneras de vivir en los acuerdos de colectivos tan amplios como el tamaño de las naciones. Los votos, como si todos y todas tuviéramos uno. Y pudiéramos votar a todo juntas. Pero sobre otro guion. Sobre la chingada de aquí. Sáquense a la verga pinches culeros locos. ¿Qué paso?

Hay que haber entendido las dimensiones más sutiles de las consecuencias de los 9 hechos más significativos de cada década del siglo XX: nuestra herencia. Hay que dar esas nueve resignificaciones de aprender lo que ha sido nuestra evolución como sociedad. Y mostrar lo que hemos podido poner en la La Luna: lo impresionante de nuestra tecnología, nuestras artes, nuestro conocimiento, nuestros bancos, seguros, servidumbre, logística, feministas, personal de limpieza, inversores, actrices (abstenerse actores, que os follen, no habrá hombres en nuestras historias. Salvo uno: transexual. Contrataremos a una mujer y haremos ver que es transexual. Toda una farsa. Eso es el futbolarte.

Según yo, dicen los mexicanos. Y después sigue una gran historia. Hay que saber gestionar el gesto de saber y querer compartir. El mexicano más sabroso tiende a la guasa. Y en esa dimensión somos los putos amo. Mou y Pep juntos no hacen un ser medio gracioso. Años luz. Con su sentido del humor hormonado no le ganamos a la Korea del Sur del 86. El futbol no con las disposiciones tácticas de Jose y Guardiola. Siempre en la dirección opuesta desde dónde no poder ser más lejano a lo que el otro representa. Un caballero contra un gañán. Ambos se saben de esa estatura, y entienden, por contraposición subjetiva la certidumbre de estar en las antípodas de aquél gañán. Vale la misma constatación para ambos personajes. Ambos personajes leen la frase y entienden lo mismo de la situación. El gilipollas es el otro. El odio fundamental del némesis subnormal.

El uso poético del némesis subnormal.

El primer libro con el que alcancé los 9999 lectores fue con Némesis Subnoral. Los 9999 que obtuvieron una pieza de obra. Su valor inmutable en el tiempo: 9€ de 2021. El valor de hoy día. La tasa de descuento del Índice Golman de futbolarte en la presencia activa del magma del latir multiversal de nuestra gracia infinita en expansión sobre la cual vertimos nuestro camino al mismísimo límite de nuestro escape colectivo emocional en un punto y el espacio lo más elevado posible de la retroprogramación de nuestros anhelos de creación de multiversos ejemplares en la armonía de cada santo y cada santa de esta reconstrucción del espíritu en un sitio de comunidad respetuosa con todos los credos que nos ayudan a ser más dignos seres recontextualizados en un plano superior a nuestra etapa corresponsable de una violencia que nos han dicho que debe estar aquí, presente, ante la amenaza continúa de que si quieren vendrán con su armas a controlar el estatus de nuestra aparente libertad. No se necesitan muchos violentos para producir una película de armas o vaqueros. Un pleonasmo más. ¿Qué cine vemos? Nos tragamos lo que nos den, hermanos de Harvey Weinstein. Harve tendría unos 99 bros.

Conozcamos la lista.

Pongámonos a señalar dedos a gringos bastardos.

Hagamos leña del árbol caído.

Usemos nuestro instinto de chihuahua envalentonado.

Ellos sabe cuántas armas tenemos.

El control del mercado lo tienen ellos.

Quién armas vende, alguien compra.

La mentalidad americana de la violencia es un tema que tenemos que hablar.

Poneros el espejo en frente. Lo que van a ver ahí ya lo habíamos visto.

¿Qué tanto nos podremos arrepentir de haber elegido a Don T?

Sus seguidores más elementales qué quieren si deciden llevar el control del sometimiento del estado. Los 99 grandes protagonistas de la toma del capitolio. No te los puedes perder. Es la cara del fascismo. ¿Qué quieren los que garantizan un control militar necesario para lanzar al ejercito en una dirección? La tentación del ejercito como colectivo. Ese fue el debate de los compañeros. El tomar el mando o dejar que las cosas se enfrien en el frente. Esta es la película de «Prestaros Atención!». Una película de acción. Producción 99 batos mexicanos, y un bato americano. Producciones de filtros a la mexicanidad más chida que te puedas imaginar. Desearás nunca haber sido un pinche gringo baboso. Se los dijimos. No nos hicieron caso. Nuestros compatriotas fueron humillados con un trato inhumano por los santos cojones de vuestro presiente número ___. No importa el nombre. Importa que rompamos la dinámica de odio que entendmos viene de vuestra manera de entender el mundo ligado a la violencia, como condicion sine qua non.

Nueve formas latinas que nos pueden interesar recuperar

1. Sine qua non

I’m teaching this to 99 kids who payed 9 bucks for the ride. I sell rides with me. I’m a flyer platform. You’ll reach the edge. Grab on.
El espectacular cambio físico de Pinto en su nueva vida como músico - AS.com

2. In absentia

3. In Illo tempore

4. Partibusinfidelium

5. Lapsus lingue

6. Magnus Opus

7. Manu militari

8. Mea culpa

9. Memento mori

El último día del 2020

Las borras.

Tus huellas.

Cuando vas a hacer algo perverso necesitas un set de skills: hard y soft.

Aquí, en nuestro taller, las vas a adquirir.

Piénsalo. Invertir en tí te conviene.

¿Cuánta lana estás dispuesto a apostar por tí?

Piénsalo. Es la mejor salida que tenemos.

Nosotros somos el camino.

Como hayamos llegado hasta aquí.

Hasta dar con el nuevo modelo.

Al que llamaremos: NEW.

Nueve enters después, sigues la frase. La historia pues. Soy un contador de cuentos ticatalanes.

Así me las doy.

GOLman

Perdónenme si ahora hablo un poco de mí.

Soy un poco vanidoso. Y pretendo el deseo último al que tenemos derecho. Estar bien, pues. Bien chingón. Como sólo (así con acento, RAE, ¿o qué pedo?) alguien que se ha rifado chingón alguna noche en la que saliste a conquistar el gran otro de la nocturnidad. Los invito a pasar conmigo el próximo NEW año.

El evento NEW.

Es un pedo de pasar de discontinuo a continuo.

Filosofía a la mano, y a su vez, por diseño de su servilleta, meto forzadamente una cápsula de aprendizaje del nuevo modelo de ser. Una lección aprendida. Un proceso de transformación. Un simulacro de persona. La persona que deseamos ser. El rol que reconstituimos en un nuevo modelo. Opciones de la creación. Multiversos ejemplares. En esa otra cantidad de maneras. Las maneras del pasado. Aquella. Grande y una. Que ya no es. Ya no son. Ya salen a flote. Pese a seguir ahí. Omnipresentes. Sin ser ya omnipotentes. Ni inviolables.

Si voy a ser de España, permítanme la libertad que se permite cualquier nouvingut sobre la apropiación de la lengua, que viene un pinche NEW olmeca a la mismisima capital del reino, y supusiéramos que esta NEW nobleza se redifinió a sí misma para, con y dentro de un pueblo NEW, más grande que la suma de nuestras grandezas de España. Tocado directamente por nueve gracias divinas de diferente procedencia, todas ellas sagrados sacramentos de la NEWfe.

Localizada justo en las las antípodas, alla dónde nuestro pasado resentimiento mutuo de animadversión pura, de los unos y los otros (estos los incluyen las), que aquí, cada vez más en plaza pública, describimos sobre (y para con) unos subnormales con los discrepamos a un ratio de 1:99, y a los que adoramos contravenir de todas las maneras posibles. Bienvenidos al debate celestial entre las dos Españas divinas. El ocaso de lo que un día llamamos grande. La España que tuvimos. Las otras Españas. La dualidad inequivoca de nuestro desprecio mutuo. Nuestra sagrada cruz en penitencia flagelante. NEWinstituciones. NEWSI.

La NEWSI acabará teniendo desmedido poder. La creación de un monstruo.

1:99.

Un lait motif ticatalán.

Frases cortas que llenaron las paredes del grafitti de la nueva capital: NEW barcino.

Por un lado nos prostituimos; pero por el otro también.

Los nueve mejores juegos de palabras de mi abuelo.

La herencia de la insolencia del que hace reir de la familia.

Como el abuelo.

Teóricos del humor nomás del caribe.

Como caribe transformado, nos vamos al otro que distribuimos entre este humilde NEW TICO COMMONS, la evolución de esto otro que desde esta honesta y sensual cinturita de nuestro NEW continente: NEW América. Presente: presidente.

Mi nuevo show de presidente de lo que vamos a ser de ahora en adelante se presenta como una lección de oratoria de fin de 2020. Una tarea para el último día. Uno de esos clientes que deben comprar antes de que finalice el año. Pon un anuncio, que tienes nueve cosas que venderles.

Alguien que no tenga regalo de fin de año para regalar. Aquí un repositorio de 99 regalos para que la gente chingona de este NEW pedo le entren con el gusto de la exclusividad de unos cuantos. No son ni todos ni nadie. Es un punto de encuentro colectivo suficiente. Más allá de lo que nos dispusimo en un momento dado a forzarnos a transcurrir. 99 minutos juntas. YA FEMINISTAS.

El feminismo, como ALLS, son sitios de llegada.

Allá se va.

NO SE QUEDE ATRÁS.

VENÍ.

VENGA.

NO TENGA MIEDO.

ESTOS SON LOS NEW VALORES QUE TENEMOS PARA SU SANTIDAD.

Y ACÁ FRANCISCO LEVANTA LA VOZ.

Y HABLA CON JESÚS POR NOSOTROS.

Por que yo su carnal menor, no puedo hablar directamente con él. Tras haber sido Él.

Él.

El título de este cuento.

El título de esta novela.

Era novela y cuento a la vez. Y era esto. Pinche recurso culero de situarte dentro de tu obra. Ya sea con el velo del director. Con el matiz del guionista. O la interpretración del actor. El artista pues. ¿Qué pues no requerimos todas ser artistas? No requerimos ser artífices de nuestra revolución de la reconerversión del sistema del todo. Por completo. Capgirar el toque.

Pam: rolas.

99 rolas.

99 roles.

Hay (los hay pues, para Perez Reverte, Varguitas, la mujer zapatista que le toque hablar por todas, Presidente LÓPEZ. Presentes. Subcomandante Marcos, Golman, Ronald. Oceano Infierno. Gabilondo. Maragall. Robert de Ventós. Los originales habitantes del Palu Robert. La rehabitación de el espacio de la casa como habitatge.

Una peça d’habitatge. D’habitar espais NEW.

El meu projecte urbá-social. El uber de les noves societats reconstituides en un nivell més elevat del nostre potencial reconciliador a plé rendiment. El moviment que pretendiem fer quant a fora d’aquí veiessin cóm sóm capaços i capaces de dur a terme una reconstitució de lo que voliem dir que erem-sóm. Perque som-hi.

Som-hi.

El nom de ça peçe.

Això és per fotrens.

Tant sols una miqueta.

Venvolguts; sóc el vostre president.

Espereu que agafo el mando.

Vosaltros. Voltos. Voltrus. Voltrüs. Völtrös. Vosaltres. Vos particularmente. Y te pasás al castellano como si no tenés la cordua de un español cualquiera en el set de Jamón Jamón. ¿Quién escribe vuestros guiones?

Somos otra cosa. Venimos desde las antípodas. Y nos encontramos por primera vez. ¿Qué coño creéis que os voy a soltar por bonito?

Algo que sólo un español, español, español entienda. Reconvertido del plan nacido en los bosques de la montaña de la nueva capitalidad de la NEW humanidad. New humanity. NEW humanity. Esa es la forma correcta de escribirlo. Habrá penalizaciones millonarias a quién ose no escribirlo como la regla dicta. Con Pérez Reverte de guardian de la puerta. Una especie de cadenero de discotaca cultivado y sagaz para rozarse con los señores de los 99 apellidos primeros. Una especie de clase dinástica local. Una historia de HOLA! nunca contada antes. El valor de las 99 familias españolas. Cualesquiera ellas sean. Estas son las mías.

Si me queréis iros.

Pero dicho con la frase exacta como lo dijo la tonadillera en su día con tantísimo arte. Si me amais veros. Si me queres fueres. Si me adorais daos. Si me idolatráis por cualquier gilipollés no me toqueis los cojones hijos de la gran puta que os reviento.

Eso queda muy feo. Censúrate. GOLman, censúrate. Ahora que has llegado a lo alto de todo. El juego finalmente te da la entrada como un futboartista particular. Abanderado de la revolución última de la historia. Como si lo que hubiera que hacer fuera desvelar las cartas que vamos quemando. Las jugamos ya. En un tablero universal que ya se está moviendo esta dirección. Se trata de un despertar social en toda regla. De seguir otras normas. De darle vuelo alto a nuestra tarea de reconstitución. Vamos a darle a este programa un sentido de explosividad del optimismo del momento en el que reabrimos el grifo. Sociedad sedienta de otro cotexto. Sin temor a los conservadores. Los nunca han sentido el anhelo de cambiar. Aquí os va la mejor propuesta que les hayan hecho nunca en su puta vida. Todo a la verga. A_LA_VER:GA. Se puede escribir así: lo acabo de hacer. Por mis NEW cojones.

You take cojones away from you.

And steal it in front of everyones screens.

The uggly thruth behind our fears.

People complaining how to explain mature feelings to their children by having to answer to Soul’s questions.

Soul’s questions.

My first NEW América sitcom.

A first commercial blast.

A blow off the roof productions film.

The first of its kind.

A new way evere way.

Evere is a new word from the NEW language: ticatalán.

I gave myself some nifty new tools to dominate my privilegde. NEW spain fron NEWELI.

Leave questions in the air.

Tasks we must undergo as NEW systems to reconsider.

Reconsider as a poet’s obssesion.

Same poem 99 times.

The sort of shit that would give enough time to allow completeness to entend into an infinity NEW trend.

We’ll a bit more than what we are told.

I have a NEW learning system.

The system itself considers the possibility of overflowing the ultimate state of joy: absolute consciouness into a NEW time: warrantied. An alternate NEW market. A new beast to balance the schemes of power games within the capitalist framework. How are going to lower the weapons. Let’s pay attention here, war lords. Let’s cut to the chase. We know you deal with weapons to the active local compensated with the two things that move that market: blood thirst money.

Like a game that’s played by some

And then you got labor stories.

There you find completeness of an untold story.

The working class stories from NEWCAR: el Carmelo reconstituido de un vecino escritor de la calle Dante Alighieri. El pinche guey supo que tenía que ser una versión del Cardenal, del grandioso Manolo, el del Sevillano y del Delicias. Un pijoaparte de New América que subió directo a la montaña y se quedó allá meditar 99 días. Al día siguiente bajó por la ladera del monte sagrado de NEWCAR: el glorioso monte carmelo. ÉL monte sagrado de la mitología NEWbarcinoana.

El monte Carmelo es el monte sagrado por estar escondido. Es un monte secreto también. El descontrol de este espacio natural sería una violación para los derechos que tenemos los que habitamos el espacio colectivo de nuestros parques naturales. Mi sesgo conservacionista por venir de una pequeña cultura que entendió (maes síganme un toque y van a ver cómo vamos a ganar el mundial con esta vaina, sea por las circunstancias propias que el guión nos guía para retratar la abundancia del recogijo de nuestro bienestar elevado a la 99 potencia. ¿Viéras?

Y uno se lo imagina. Se lo dejan de tarea. Se los dejo de tarea. Póngase en situación. Ahí les va una publicación. Ahí le van 9. Ahí le van 99. Ahí le van 999. Ahí le van 9999. Ahí le van 99999. Ahí le van 999999. Ahí le van 9999999. Ahí le van 99999999. Ahí le van 999999999.

El posibilismo de la serie del nueve.

La denominada serie sagrada.

El autor decide sobre los determinantes simbólicos de la distopia que se nos ocurre pertienente. En el modelo escolar que para los nueve años te dan a la tarea de definir como mínimo nueve ensayos de dispotias distintas en un plazo holgado de nueve año. Nueve años de aprendizaje de una cuestión que podemos acabar en nueve días. Tener el tiempo suficiente para desplegar nuestro plan. Idearlo de tal manera que transformemos la sociedad que procuramos retratar en una ficción audivisual un poco autoreferente. Desde una perspectiva que no nos podemos permitir no evolucionar a otro pedo por completo.

No es ni mucho menos una artimaña exterior para resquebrajar el pinche desmadrito que se me traen bola de cabrones. No vengo aquí con chingaderas. Nos podemos decir las cosas a la cara. Y aquí, señores, señoras, niñas, niños, los que no se afilian a ninguna de las maneras que hasta ahora les había sido posible definir exactamente quién decidíamos ser una vez tenemos consciencia de la multiplicidad de estados de la naturaleza de los tradicionales, a lo más, dos maneras de ver las cosas. Y encima la obsesión recurrente y crónica de autodestrucción entre vecinos. El odio entre las tribus. Los pleitos de vecindad. El foco de las historias periféricas. Desde aquí les escribe este novel autor, autodenominado futbolartista por el interés de fusionarles. Al futbol y arte. Como si entendiera que es un juego pertinente para poner sobre el NEW tablero del juego social al que aspiror atraeros.

Un tema resuelto de su multiversalidad de disrupciones.

Las reglas de una sistematización desde las bases del pueblo reconvertido: por la idea de un emigrante que se asumió como local para venir desmontar el estatus quo con la versión más surrealista de lo que puedo rescatar de lo vivido aquí mis primeros 20 años de ese milenio. Como si desde los pueblos tempranos de un milenio pudiéramos dejar un mensaje para últimos veinte del fin de lo que será este milenio. Si todas esas generaciones pasaran. Si asumiéramos la elasticidad del tiempo en esas dimensiones. Y nos perdiéramos en ella. Ahogaramos en sus mares nuestros desasosiegos sin sentido. El arte de autoflagelarte y reconstituirte en el arte mismo de ser quien eres, y simplemente estar vivo, leyendo un buen libro, a pesar de la distopia. Siempre presente. La distopia del estatus quo al que ahora llamamos capitalismo de los últimos 200 años, como si nos hubiérmos dado cuenta de lo que se pretendió con aquello en la época en la que nuestros juniors decidieron emprender la faceta psicopática de la conquista de otros pueblos hermanos a los que en nuestra subnormalidad los consideramos con amplio cinismo: inferiores. El corazón henchido de unas 999999 mujeres que se consideran en las antipodas del feminismo porque consideran que es una artimaña bolivariana construida para venir a destruir su mundo de desperate wives de barrio de la clase de abolengo de los Madriles y sus extrarradios amplios como la mancha ancha. Ser capital. Así tal cual. Como es, con su gracia y ritmo julioiglesiano. Con esa sabiduría de Valle Inclán que corre por las venas de los que lo han leído. El resto podrían caer desplomados en un fenómeno paranormal, que no dudaría un alcalde con dos NEW pares de NEW cojones, pedir a un artista menor al que deseaba promocionar a la realización de la película en la que dicho alcalde de la NEW capital de este otro Reino NEWMAD, capital hispana de esta otredad. Cuna de la RAE. Los vargallosistas.

Las filas latinoaméricanas de vargallosistas enlistados para el frente de sus ejercitos infernales, esos aprendices del autor, en su multiversalidad de maneras que sus sagradas palabras nos ha dado pie a criticar. No se crea. Es fuego cruzado de una tendencia de algunos escritorcillos menos de la supuesta quesque izquierda que nos gobierna ahora en la transformación definitiva de lo que cretinos que fuimos en cierta parte de nuestra historia mexicana de éxito. Lo que nos habían vendido que éramos. Y lo que realmente somos. Lo chido de verdad. Lo que nos queda de habernos reconstituido hermandad. En nuestra infancia. En los setentas y los ochentas. Atentos los que allá vivimos. Alivianen sus pedos. Vamos de vuelta a nuestros pecados. Los que ni vemos. La violencia machista de nuestra sociedad así como la vivimos. Y ahora que entendemos que no mames panzón. Nos pasamos de verda. Las vergas por delante. Luego luego el chiste con el chile. El chile fuera. El chile dentro. Pica y pica. Más y más. En plan ¿qué hacés? Qué rico. Buscado con la normalidad con la que nos abrimos de piernas cuando la intención es mutua. La no violencia de la relación consentida. El bienestar de todas las mujeres sexualmente liberadas. De sí mismas. De esta dominación heteropatriarcal que denuncian. Y que implica su vida en sí: sus derechos. Como ante la dramática circunstancialidad de que me suceda a mí, a vos, a tu hija, a tu hermana, a tu amiga, a tu madre, a tu tía, a tu sobrina, a tu mujer, a tí, mujer, a quién esto Dios no quiera.

Una parte de nuestra cultura está constituido por un pilar que consideramos superior desde que ponemos más peso a lo religioso que a lo civil. Lo que tenemos como ciudadanos y lo que tenemos por nuestra afiliación a una creencia es sí. Una comunidad autoconstituida alrededor del funcionamiento de una orden. Una orden como doctrina social. Con nuestros valores y nuestros modelos de emprendimiento, en nuestras sedes del saber. Nuestro saber: en todos los niveles. La doctrina religiosa como parte de lo mismo que asocio con la escuela. Los nuestros. Estar dentro o fuera. No me importa la respuesta. Es parte del dogma: excluir a quien no cree.

Llamarles pecadores.

Apuntarles con el dedo.

Aunque vaya en contra de la metáfora que Jesús les dejó interpretada en el performance qu eacompasó con sus doce colegas masculinos. Y una nena. Magdalena y Jesús en un aire de seducción de mutuo acuerdo. Un evangelio apócrifo escrito por Golman Mohammed relata el elemento sagrado de esa experiencia social a la que ahora entendemos que Jesús también tuvo acceso, y no la patraña moralina que nos traía el último concilio vaticano y sus 9 predecesores. La contienda de la doctrina se puede practicar desde adentro, y eso fue en realidad lo que llevó a Francisco a petarla entre la curia: el entendimiento de la globalidad de la acción de la autocoordinación de los sistemas complejos sociales, más allá de las fronteras de las creencias que nosotros mismos retroalimentamos con nuestra pantomima de relación directa con Jesús, la virgen de la Macarena, bailando la canción, con un purito en la mano de unas hierbas sagradas que el hermano mayor de Jesús trajo y desveló en una anunciación el último día del peor fracaso cósmico de la grandeza omnipoderosa de nuestro patético Dios Padre. Te la mamaste, pa. En serio, esta vez se te fue la cabeza. Humanos culpando a Dios. Con un dedo que le apunta a los ojos. Y los ojos se ven. A sí mismos, y se amenazan de nuevo. Desde la mirda. Desde la fimeza del índice que transporta el lanzamiento de nuestro prejuicio de guerra beligerante. Guerra a guerra sin tregua.

Al que intente.

Anunciar la guerra como acto de paz.

La lógica de nuestra necesidad armada como un doble juego de nuestra doble moral alimentando el fuego de los beneficios sociales del tráfico de armas, las guerras, los holdings participados por industrias de armamento. Esa parte del PIB. El dinero A y B. En grandes números. Y su derrama social. El prejuicio de como terminar con el poder de los que lo ostentan. A qué países hay que irse. A qué nueva historia hay que seguir. Les propongo que a la nuestra. Que a nuestro puto aire. Ahora van a ver lo que el futbolarte puede generar, una vez que hemos vivido el año en el murió Maradona.

Y recordarlo sólo por eso. O por la lucha feminista. Las argentinas que lo llevaron a las cámaras y lo voto un pueblo libre reafirmando el deseo de una ley que nos una. Por haber pasado por ahí. Por el debate público de lo que implica la reconstitución de nuestros cuerpor libres de violencia machista. Los nuestros. El mío el primero. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. La iglesia católica también es responsable de ese pecado. El solapamiento de la cultura heteropatriarcal está viciada por la doble corresponsabilidad de los hombres frente a las mujeres. De la iglesia sobre las mujeres. Y sobre los niños a escondidas. Vandidos. Papis. Adultos que han visto lo que es vivirlo. Y haber de callarlo. De soportarlo. De no poder acusar a la autoridad en medio de su abuso. El abuso de los abusadores. En qué momento pensaron que ese era el camino. Lo penado. La responsabilidad de la reconfiguración moral de las mente libres de pecado de la comunidad. Los que tiran la primera piedra. A que no hay. Ya nadie queda. Iglesias vacías. España actual. Iglesias. Vacías. Vacía. Una dualidad de dos culturas en las las antipodas que definen muy bien lo Caín y Abel de nuestra españolidad a odio perpetuo.

El odio español.

Español, español, español.

Lo injusto que sería sólo apuntar a una de las subtribus de todo el reino, siendo estas bestias tan salvajes. Salvajadas reales.

Salvajadas reales.

Y mae, qué salvajada.

El nuevo reality tuanis.

Mae, al chile, nosotros ya ganamos. Desde hace pura vida de años que estamos ahí. En un nivel más sublime. En una vara más parecida a la salsa, que a la capacidad de lleguemos al ataque con un poco clase mezcla de nuestra cultura de la creación de juego, lo que hacía Jaffet, o Paté, o como aquél 10 tan fino de la Liga, como se llamaba el mae, me viene Arguedas, pero ese era Osquillar, aquél fulano tico que se casó con una mexicana. La otra historia de nuestra dualidad. Ticatalana.

La dualidad es mi pastor, nada me faltará.

La dualidad es mi pastor, sin piña.

Nueve. Mi uno más ni uno menos. Con un único número resuelvo el dilema matemático planteado. Escojo el nueve. Una vez haga este truco el mago ya no tiene manera de mantener la ilusión frente a una sociedad entera reconstituida: una vez pasada, entera, por el aro de ALLS.

Dos o tres trozos de pizza de más

A las 1:11 el derrame fue casi mortal.

La vida sigue, no sé muy bien cómo. Es un milagro estar aquí. No lo sabemos del todo. He librado a la muerte una vez más. Y me ha traido la voluntad aquí, otra vez, a dar testimonio de ésta anomalía: seguir vivos. Vos.

No lo sabemos bien. El tiempo que uno está aquí es un grano de arena respecto a la existencia en su totalidad. En términos temporales. En términos atómicos, no quiero ni pensarlo. Nuestra insignificacia es la medida de nuestra madurez.

Si sabemos verlo es porque ya hemos recorrido suficientemente la profundidad vasta de nuestro aparene ser. O quizás de la apariencia de ser. O de saber ser. O ser sabiendo lo suficiente para entender que poco sabemos, si eso, o nada. Pero no osemos saber demasiado, ni lo contrario: no saber siquiera si estamos vivos.

Entonces ya nos quedamos tranquilos. No hemos muerto hoy. Quizás la sabiduría necesaria para afrontar el día se esta. La suficiencia del optimismo basta con entender al menos esto. y saber aprovechar lo que le queda al sol para dar la vuelta completa. Si es que acaso no estamos siguiendo una pauta para entender por completo el viaje eterno que emprendíamos cuando entendimos que lo que hacíamos era por algo más que por hacer pasar el tiempo.

A final de mes llegará un cheque con mi nombre. Unos deudores vendrán a buscarme de la misma manera que un mandalorian tendrá un encargo con mi nombre. Él sabrá qué le compensa más. Muchos virus estarán activos mientras alguien busca cómo serruchar el suelo en el que ahora mismo descansa mi masa inerte en reposo.

Despierta, anda, que no has muerto hoy. No tienes que sentir vergüenza, otra vez, por haber cómido esas cinco piezas de pizza de más. Quizás mañana aprendas a tener un poco más de seny. Parece ser que ser ticatalán no es suficiente. Quizás habrá que ser alguna cosa más. Quelcom mes, que dieuen.

Siento que he perdido el tiempo. Que no es lo mio lo que hago. O que si lo es, todavía espero resolver un llamado mucho más profundo a ser/estar. Ese «to be» por el que Hamlet despierta un día dispuesto a ser alguna cosa más que lo que la existiencia, hasta entonces, le habia perfilado como camino. Y de das cuenta que sos vos. Te das cuenta que sos voz. Como lo voz del pueblo argentino en la cámara baja, haciendo ley, aquello que las mujeres de ese país le han regalado a todo el mundo, para por fin entender. El pueblo argentino es tres veces más sublime si sólo contamos la gracia sagrada e infinita de sus mujeres. Ojo, que acá estoy pisando terreno resbalizo, y que siendo uno honesto, esta alegoría está diseñada para hacer patinar el más sincero halago por el barranco último de la desgracia. El acto más gratuito e insignificante es caer en la provocación que te lleva a bailar un tango de masculinidades entre dos hortos entrelazados de un tanguero argentino, macho, apretando fuerte la razón por la cuál te enzarzaste en pie de baile con un gallo cuyas plumas ya mostraban el dramatismo mismo de una batalla de por sí perdida de dos giles instalados en en la saturación espacial del ego en el reflejo de quién sos: baboso.

Con Argentina voy a tanguear siempre hasta este punto en el que no sabés mas si vas o venis, como el camino inicial que el gol magistral de Diego aquél día en el sur del D.F., con aquél sol que ilumina los pasos célebres de un futbolista en el medio campo de un terreno de futbol sagrado. El estadio Azteca es mucho más que el recuerdo de un directivo cualquiera de la historia de un club. Lo azteca está por encima de lo mexica, como lo olmeca lo está por encima de cualquier otro recuerdo originario de lo que un día fuimos. El cuerpo que habitamos requiere de liturgias que vuelvan con pausa y ceremonía a las raíces de nuestra ilusión. Aquella que late todavía a partir de un recuerdo común a nuestro tiempo. Ya sea el pisar del balón, en aquél sentido opuesto, en apariencia, de lugar al que pretendemos llegar, pero que en estos momentos requeire de esta esta gestualidad, de este preciso toque, como el voto de un representate del pueblo que levanta la voz de las mujeres en la votación de ayer en Bueno Aires. El pueblo argentino una vez más nos da una noción completa de lo que su poética pasión brinda a los demás. Todas nos vemos reflejadas en esa sensación de pertenecer a un registro aparte de la vida misma. Y este son, esta canción, es algo más que el tun tun de una rumba quilombera que se desata por las calles de una ciudad ajena al partido que se jugó ayer en ese particular campo de la capital de una América Latina plena ante el vibrar eterno de nuestra pulsión.

Si hoy no he muerto que sirva para rendir homenaje a esa argentina. La argentina que nos apasiona y llevamos dentro con en el sentido más amplio con el que uno corteja a una mina que nada más verla sabés que estás picando demasiado alto, pero que sin duda la resonancia de esta caja de ritmos nos está llevando a los dos hacia el mismo abismo que vos y yo sabemos, aquí, que no tan sólo es eterno, sino que sos divina, como divino es este instante en que nos fundimos, y nos dejamos llevar por la gracia infinita de nuestros reflejos revertidos entre dobles sentidos, entre gestos, entre baile, y ese punto exacto de tu tacto, o el mío, que abrió este universo alterno al que vinimos a parar, vos y yo, tras el cantar eterno de nuestras alegorías reconstruidas en esta doble hélice compuesta, la mitad vos, y la otra, sho.

ALLS

Sometimes it feels like we are not in pandemia

Pandemia stroke. And we are still sipping the life we had. We are no longer here, nor there. There is a space in between where we are trying to come out of the closet. As a society. With all our sins forgiven. Merciful. Wishful thinking, you know. It’s like chocolote. The illusion of a society according to chocolate. That is, thanks to América.

How are we supposed to change? How are we supposed to evolve into something bigger than ourselves. How do we integrate in the social clash of this great pyramid? Alternative theries come to mind. But none of them state the given unchangable truth of this new believe: we can be different, and better. We can also fall and crush the symbols from our past. And be dust. And from dust, rebuilt a new society from scratch. But we are already ahead of the game. Somehow we’ve allow the elevator of social change to give us scientist to work around a method to improve things altogether. Things we can built iterating each time around.

Second wave is striking again. People don’t realize the worst case scenario until we are stuck in the moving sands all the way to the chest. Then they/we worry. It’s a matter of surviving. As it is today. As it is now. We’ve already come out of the first wave, and now the numbers are climbing in the curve. We are still in this for the long run. Vaccine seems to on the way, but don’t hold your hopes too high. Once it’s here, the inequities of our world will show us, without hesitations, how the power game has been served to those who pray. Did you get a white ball or a black one?

It’s a lottery. Yet it is not the simple aleatory one. States of nature gives you a step ahead in the game if you come from a certain background in the global game. Or even if your cards are marked in the local one. The game is still here to be played. The unleved field will not hold nor adapt itself to a fairer slope. We’ve somehow managed to learn to play with the obstacles standing in the way, sorting around them like slalom rutine, and then scoring at the end line, like a mix of australian football and cricket.

Our mind has been wired to cope. Somehow we survive. The humiliation of being discarded around the game. Somehow we are getting there, step by step, only we don’t allow ourselves to leave our confort zone too much. And when we do we find it cold outside. It’s a crooked game all the way to the end, but we are here to deliver… what? Love? Hope? Laughs? Proofs? Laws? Claims? Products? Experiences? Marketing?

Allow me to take a sit. Or a knee.

McFly vs Biff

Se trata de un tema sensible, y a la vez, de una mentada de madre. Casi todo lo que representa la sociedad se encuentra en este gesto, en estos intérpretes y en esta pequeña historia que estoy a punto de contarles. Es una historia que me toca de cerca, que involucra amigos, y que también, de alguna forma, involucra a némesis. No especialmente a un némesis personal, aunque perfectamente podría ser el caso. Lo único que tengo que asegurarles es que no existen culpables en esa historia. Ni uno. Aunque si existen agresores y agredidos. Víctimas y victimarios. Y quizás eso es lo que más nos cuesta asumir: haber sido una cosa y la otra. Algún día. Alguna vez. Sin entender del todo el daño que pudimos haber ejercido sobre alguien en el pasado. Algo que todavía se puede verbalizar 30 años después al reencontrarnos una vez más en el entorno tóxico de nuestra infancia. Y tras unos jijijís y unos jajajás, de repente, chin… vas y chingas a tu madre.

Una mentada de madre en México no es cualquier cosa. No señores. No. No en México. Es meterse con la madrecita santa, lo único más preciado que la virgencita de Guadalupe. Esto vale para cada mexicano. Especialmente si es bien macho. Aunque no sea mucho. Por ahí no. Podrían haber volado las ofensas más descarandas, la violencia más desgarradora y gratuita, la humillación más vil y montonera, si en cualquier momento de la historia, la víctima se levanta y se le ocurre mentarle la madre al victimario… verga… verga… se para el tiempo. Ahí sí no, papacito. Te pasaste de la verga. La ofensa de los victimarios es de las los problemas más inútiles de nuestra sociedad, y quizás la verdadera pandemia que nos corroe a todos por igual, en un mecanismo interno del cual no podemos desligarnos a no ser que hagamos un ejercicio especial de introspección y de asunción de su autoria.

Aunque no lo parezca esto no es una cuestión de buenos y de malos. Estamos muy ligados a una narrativa en la que existen tan sólo dos bandos y bebemos tomar partido por uno de los lados. La dicotomía de la confrontación nos lleva a escalas insospechadas de victimización de nuestra propia situación, de manera que el ofendido soy yo, como si los dedos de todas las feministas reunidas en el zócalo me estuvieran apuntando hacia mi. Y es así. Yo soy el culpable de esta historia. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por algo somos catálicos. O catélicos, para ser más inclusivo, por fin. O más bien guadalupanes.

No se me vayan a venir encima todavía. Pérenme tantito. Todavía no les acabo de contar ni la primera mordidita de la historia. O podría decir, la primera mordidita de la quesadilla, la más preciada de todas las mordidas, si acaso competida nomás con la última. Ahí también, en el tema quesadilla, podemos encontrar dos bandos muy bien definidos. Los unos y los otros. No hay historia sin dicotomía. Al menos no de confontación. Anhelamos estar de un lado de la historia para poder apuntar claramente el dardo hacia nuestro adversario. Y al darle rienda suelta a nuestro estímulo primario apretamos el gatillo. Y la bala, sin darnos cuenta, nos perfora la nuca por detrás. Como la explicación en la clase de física de bala que dipara un tipo en la cima de una montaña, y cuya velocidad y masa consiguen de alguna manera mantener la órbita para darle la vuelta al mundo y repentinamente tras dar la vuelta, zas: perfora un orificio letal en la nuca del que apretó el gatillo en la cima.

Pero de vuelta a los verdugos y a las víctimas. A los nazis y a los represaliados por el holocausto. A los fachas y la resistencia. ¿De qué lado de la historia queremos estar? Esta es la historia de nuestro mundo. Esta es la historia de nuestra actualidad. Esta es la historia de nuestra dicotómica sociedad. Y no estamos llegando a ningún sitio que no sea el origen de todas nuestras disputas: la primera línea de fuego. Solventar la disputa que tenemos pendiente con nuestro victimario. Ahora sí: qué pedo. Pues qué, o qué. No pus nada. Ah, yo decía. Sabes qué: vas y chingas a tu madre.

Se para el tiempo. Ha dicho las palabras mágicas. El tono de una mentada es la madre del cordero. Ahí se encuentra la magnitud de la ofensa. Y desata al macho que llevamos dentro. Que lo primero que está dispuesto a hacer es jugárselo todo por la afronta al honor que acaba de recibir. Debe asumir la contienda. Se levanta y monta, pecho erguido, una pose de pichón enrrabietado. La puesta en escena debe permitir que alguno de los amigos de uno y otro bando salgan a detenerlos, ante de que sea demasiado tarde. Y entonces el honor está casi resarcido. Ha habido contestación. La tensión se ha disipado. El honor ha vuelto a su curso. Todos somos testigos. Y la cosa vuelve a la cotidiana violencia que asumimos como normal.

El cuerpo no dice que algo no está bien. Algo se torció en ese últimos gesto de valentía masculina. La toxicidad del heteropatriarcado está en una mentada de madre. Y la manera de resolverlo no nos queda del todo clara. Los amigos que saltan son una barrera de contención para que no se toque a los nuestros. El otro debe saber que su afrenta nos ha dolido a todos. Y por tanto montamos un guardia pretoriana que rodea al que tiene cobertura. Se escucha la música de Enio Morricone.

Todo esto ocurrió en un chat del grupo de mi escuela primaria de una escuela de Coyoacán, el Héroes de la Libertad. El grupo se montó a raíz de la pandemia, gracias a un recuerdo entre dos excompañeros. De pronto, al cabo de unos días, estábamos conectados todos de nuevo. Y se dieron varios intercambios que nos permitieron ponernos al día de lo que había sido nuestra vida. Y todos volvimos a la infancia. Algunas heridas habían sido sanadas de la manera más respetuosa. Se habían desvelado secretos de infancia. Viejos reconres. Todo se había sabido llevar de la manera más políticamente correcta.

Éramos unos 70 excompañeros. Resistiendo. Acompañándonos. Hasta que se invitó a Mario a entrar. Mejor así. Vamos a poner los nombres de nuestros personajes. O quizás deberíamos usar sus alias. Mario McFly y Biff Santos. Así no entramos en descalificaciones o apodos que puedan desviar el tono de nuestra historia. Pero quizás justo por no venir cuento, ese sea el sitio por que voy a comenzar. El verdadero apellido de Mario McFly no es McFly, de hecho es un apellido que rima con quesadilla. Y el segundo apellido también rima con quesadilla, porque es el mismo. Eso puede marcar la infancia de cualquier infante en una urbanidad mexicana acostumbrada a la carilla. Verso sin esfuerzo.

La carrilla a la quesadilla por la peculiar rima de sus apellidos fue centro de no pocas inspiraciones poéticas en los años en los que en las clases de español te enseñan la lengua como una serie de estructuras que se manejan en los textos más sobrios de la historia de nuestra lengua. Quizás es por eso que parte de nuestro humor no se desarrolla más que con la pretención que encontremos las gracias en las aventuras del Lazarillo de Tormes o en las desaventuras de Sancho Panza, sin pretender con eso poner a todos los españoles en el mismo saco, sabiendo lo que esto podría ocurrir y lo mucho que mis análisis literarios sobre el humor podría ocasionar poniendo a estos dos personajes, o a sus autores, en el mismo saco. Sería como poner a Valle Inclán y Góngora al mismo nivel de desparpajo existencial cuando tan sólo valdría mirarlos a la cara para saber si compartirían risas sobre los mismos guiños a la insignificancia de nuestra existencia.

File:Luis de Góngora y Argote (Museo del Prado).jpg - Wikimedia Commons
Retratos de Valle-Inclán - Cátedra Valle-Inclán

Puede que me equivoque, pero igual no reirían de lo mismo. Y España, en general, no está acostumbrada a reir de lo mismo. No al mismo tiempo. No sin antes escoger trinchera a la que asumirse soldado. Y desde ahí, entonces sí, elegir desprecio ante un némesis indiscutido.

Rehusamos que seamos nosotros los violentos. La violencia viene hacia nosotros. Y nosotros somos las víctimas. Buscamos ser más víctimas que victimarios. Tememos más ue nuestros hijos sean más víctimas a que sean victimarios. Y tenemos más o menos las mismas probabilidades de serlo. No sabemos de qué manera nuestra intervención, por simple que pueda ser, pueda tener un impacto sentido en una persona. Sobre todo, tampoco sabemos si lo que puede ser un chiste se convierta en una humillación, y si de alguna manera, esta misma fórmula pudiese revertirse sobre uno mismo, injustamente entonces, en una circunstancia inhabilitante que nos dejara fuera de control, ninguneados y foco de la risa descontrolada y afilada del resto de los presentes. Estos presentes, puediendo ser, en todo caso, toda la red. La enorme humillación de estar desnudo, indefenso, sólo, mientras en resto de los dedos me apuntan a la cara, rodeando mi martirio con un sonoro efecto catártico de las carcajadas de los masa desatada.

En todo acto colectivo aparecen unos y otros. Dar la cara. El momento de la verdad. El silencio es una acción pasiva que también cuenta. Y a veces tiene más significación. También observar es un acto de reflexión. Quizás decir lo primero que nos viene a la cabeza es un instinto incontrolado de la verdad. Lo que la piel emana. Nuestro acto animal. Como el improperio.

Mario McFly fue invitado al grupo. Esmeralda lo había encontrado en facebook y lo había contactado para explicarle que nos habíamos encontrado todos en un grupo y que viniera. El tuvo sus dudas de entrar. Y ante la insistencia entró. Fue recibido con saludos. La cortesía inicial. En un momento dado alguien mencionó que era cumpleaños de otro de los compañeros, Ismael, a quién en su momento algunos llamaban Chistín. Biff Santos lo felicitó, y como otros, lo hizo utilizando aquél mote de primaria, y Mario McFly volvió a ver, 33 años después, la acción del que había sido su bully de la infancia, a quién recordaba en ese momento con rencor y a quién había esperado mucho tiempo, pensando cómo le diría lo siguiente: chinga tu puta madre.

El chat se quedó frío. Mario McFly se posicionó del lado de las víctimas. Él bien sabía el rol que las cosas tenían en la historia, especialmente doloroso que le fue la infancia a manos del que en ese momento centraba la culpa de todas las humillaciones que pudo haber recibido Mario en esa primaria coyoacanense, en una única persona: Biff Santos. Quizás había más Biff Santos que Mario todavía no había identificado en el chat. Quizás habría habido más mentadas dirigidas a otros que también en su día le habrían acompañado las rimas que Biff Santos se inventaría para molestar a la Quesadilla, como recordaban algunos que se le llamaba a Mario. Quizás Mario recordaba todo aquello como un acoso continuo en el que él era la víctima de todas las bromas pesadas que se vertieron por aquél entonces. Lo cierto es que Mario recordó otro compañero que también recibió en su momento una buena dosis de carilla. No se lo recordó a Biff Santos, sino a otro compañero, al que Mario McFly exoneró de su calvario ya que en primero se hicieron amigos, según él recuerda.

Mario se encontró de pronto en un terreno hostil. Tuvo tiempo también de desvelar con corazón en la mano a su crush de toda la primaria. Tuvo, de pronto, las agallas de atreverse a decirle a la niña que le gustaba lo que siempre había querido decirle, que le encantaba y que soñaba con ella. Y a su victimario, Biff Santos, que fuera a chingar a su madre. Mario McFly había entrado en palenque y se había hecho de manera un poco bronca y atolondrada, con la plaza. Los gallos estaban espoleados, se respiraba ambiente etílico y los humos caldeados del ambiente nos habían hecho pasar de las felicitacioes cumpleañeras al ruido de las sillas que se partan para liberar el espacio para el cara a cara de dos gallos. El palenque espectánte ante la contienda. Algunos preferían retirar la mirada. Otros veían con morbo y entusiasmo lo que este tipo de careos suele ocasionar. Las historias viven de resentimientos añejados con el tiempo, y ninguno añeja mejor que un resentimiento escolar infantil, según me recordó mi amigo Quique cuando le expliqué los pormenores de la historía. Como el buen vino.

Llegados a este punto, Marío había conseguido reunir a unos cuantos espectadores a este espectáculo de martes 21 octubre de 2020. Chistín nunca olvidará este cumpleaños. Y Mario McFly nunca olvidará el día en que tuvo el desparpajo, finalmente, de desmelenarse para enfrentar a sus demonios y saltar a bailar en la pista. Una declaración de amor y una menta de madre. La historia estudiantil completa. Back to the Future. Ni el más sagaz de los guionistas habría visto el deslence de lo que Mario McFly iba a conseguir en el futuro. En medio de la pista de baile, peleando por su amor infantil, McFly apretó el puñito y le dio un golpe al send: chingas a tu puta madre. La carga emocional de pronto quedó liberada tras años de acompañarle. Efectivamente descargó de manera catártica todo lo que hasta entonces se le había atravesado. En su vida adulta ya había olvidado todos aquellos momentos de humillación y carilla que la Quesadilla McFly fue llenando en su mochila de rencor.

Eventualmente, Mario McFly salió adelante. Quizás la universidad le ayudó a cambiar de aires. Quizás todos tenemos derecho a empezar en otro contexto en el que nadie nos puede juzgar por lo que fuimos. Quizás tenemos derecho al olvido y tirar hacia delante con un futuro sin rencores. Quizás la posiblidad de sanar está en haberse encontrado, Biff y McFly, y haberse dicho las cosas a la cara. La idea de Mario McFly es que ahora había regresado el mal que en su infancia vivio a su victimario. La victima empoderada encontró su momento de redención en la forma de una mentada.

Los matices son muchos y muy sutiles. Mario McFly tomó con cierto desparpajo el recuerdo de las rimas de su apellido. Quizás eso lo puso a la defensiva. Decidió saldar sus cuentas rápido con el pasado, quizás sin darse cuenta de quién estaba ahí presente, y de cómo serían recibidas sus mentadas. No sabía si era el primero o si era la tradición. No lo penso. Le salió. Y le pareció normal. Una mentada de madre en México es una cosa de adultos. Todo mexicano patriota lo sabe. México puede ser muchas cosas. Y una de ellas es la afiliación que tenemos a nuestras propias chingaderas. Ahora, no metan otras chingaderas, porque ahí sí no mames. El macho mexicano tiene sentimientos muy frágiles. La fragilidad del macho mexicano es un tema poco trabajado por la literatura, aunque no he hecho el ejercicio de encontrar sus referentes, que sin duda los hay. La carrilla ha dado suficiente munición a todos los mexicanos para burlarse de absolutamente todo lo imaginable. No hay quién se salve. Salvo algunos que pasan de puntitas ante la amenaza constante de que puedan convertirse en un momento dado en el centro de las humillaciones colectivas que retumban en las carcajadas de los hilarantes victimarios.

La burla en México no tiene fronteras. No es esto lo que lleva a las víctimas a buscar de pronto un sentido en la venganza. Mario McFly no quería organizar una vendetta. Pero sintió oportuno hacer público la revuelta en el estómago que le ocasionó estar en la presencia de Biff Santos. Y lo soltó. La honorabilidad de Mario McFly está es su transparencia.

Ante el conflicto saltan los resortes. La banda saltó. Todo el mundo quietos. Mario McFly estaba desatado y su atolondrado show desató la indignación del insulto presente. La corrección política mandaba sobre la irreverenca de la sanación de una mentada por escrito. Un corrillo virtual con su sana distancia. Tambores de guerra. Mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta la tierra…

La profanación de Marty McFly incendió la parroquia. El tono bronco nunca se había vivido así antes en este feliz reencuentro. De pronto no pudimos aguantar que esto nos estuviera pasando. El último reducto de paz del 2020 se desmoronaba frente a nosotros. El tono iba subiendo. Se le marcaron las límites de la decencia en este protocolario espacio de memoria. Mario McFly se estaba despiendiendo, y justo antes de salirse por su propio pie, alguien le dio al botón rojo. Bomba nuclear. Expulsión. Se borró del grupo, dejando caer la trampilla bajo los pies de Mario McFly, una vez más. Quizás el gesto más injusto de toda esta historia.

Así lo vio Mariana, que fue la primera que levantó la voz en defensa de Mario McFly y de su derecho de mentarle la madre a quien él consideraba que había sido su bully de refencia, Biff Santos. Y peor que se le echara. ¿Quién decide a qué se le expulsa de un grupo abierto? Es un tema sensible. Quizás todos los grupos tienen este tipo de dinámicas, sobre todo cuando se suman individualidades. En nuestro caso se habían tejido complicidades de reparación de los recuerdos compartidos. Nos habíamos ayudado a sanar. Algunos se había ido. Alguna nos había dejado tragicamente. Con Milly en el recuerdo de nuestra última catarsis, Mario McFly nos abocó de pronto a una corrido de veganza en medio de un palenque. Algo demasiado rudo para un grupo de chilangos clasemedieros como nosotros.

Tras exponer su opinión Mariana dejó del grupo. Le siguieron otras tres o cuatro personas más. La historia vivida les había sobrecogido. Quizás se vieron representadas en las trincheras que se habían marcado con el incidente entre Mario McFly y Biff Santos. Quizás ellas también habían sentido esa humillación y ese sufrimiento del que Mario McFly hablaba. No lo se. No quisieron estar más ahí. Y se fueron.

Irse siempre es una opción. Callar también. En una sociedad compleja y polarizada lo mejor que podemos hacer es retener la capacidad de entendernos con el otro que no comparte nuestra perspectiva. Debatirlo. Controntrarlo. Y seguir adelante. Confluir a partir de la empatía que podemos generar poniéndonos en el lugar del otro. Y estuvimos a punto de conseguirlo. Pero Mario McFly, y unas cuantas personas más se fueron antes de que hubiéramos podido sanarnos todas. Es una lástima. Habría sido un grandísima oportunidad para conseguir una gesta que tenemos pendiente para arreglar esta división que se activa de manera espontánea en nuestros contextos sociales y políticos con la liturgia de la violencia, y la asunción de los roles de victima o victimario. Nunca ambas.

Mi única aportación en ese debate fue un mísero chiste. El primo de Biff Santos y yo comentamos en paralelo los sucesos. Nos pareció un triste desenlace. El primo de Biff Santos sabía que quizás de haber entrado también le abría tocado recibir una mentada de madre de parte de Mario McFly. Y de manera muy valiente y con su sagaz sabiduría para decir las cosas con una gracia natural, asumió la postura del victimario. Quizás él también se había burlado de Mario en su día, y quizás estaría bien instaurar el martes de mentadas de madre, para aquellos que en su día nos burlamos de alguien, y a manera de compensación, recibieran cada martes su mentadita de madre de las peronas que recibieron sus burlas entonces. Quizás va por ahí la liturgia de la sanación. Y no se vale indignarse ahora los que antes fueron victimarios. Su postura fue compartida y aplaudida por algunas personas. Otros defendieron que las formas de Mario McFly no habían sido las más elegantes. Mario McFly entró como un elefante entra a un anticuario. El gesto instintivo de la trompa en la mentada de madre fue la que ocasionó todo aquél ruido.

Biff Santos es amigo mio. Lo era entonces y lo sigue siendo ahora. Su respuesta vino despues de mi chiste. Mario McFly y Biff Santos el viernes a salida en el callejón del Aguacate. El mítico sitio en el que se citaban las afrentas de honor en el Héroes de la Libertad. En aquél momento el aire era irrespirable. Y fue entonces cuando Biff Santos, un tipo de una bondad absoluta, el envio todo su amor a Marty McFly y le confensó que lo que pasó en la primaria hace treinta años ahí se queda. A esto Marty McFly le pareció curioso: ah, como en Las Vegas. La respuesta de Toño rebajó la tensió y acarreó un fuerte repunte de apoyo y solidaridad de una parte imporante del grupo. Era un camino correcto hacia la reconciliación. Mario McFly no tenía suficiente. Su reparación no tenía un diseño predeterminado. Todo se había precipitado muy rápidamente. Pero no quiso recibir entonces el mensaje de amor, y la congregación estaba lista para llevar el juicio a sentencia. La defensa popular siguió con sus argumentos. La honorabilidad de Biff Santos había sido puesta en duda. Y no se iba a permitir manchar el honor de uno de los nuestros. Así que se le serruchó el piso a Marty McFly, que sin más volvió de vuelta al pasado.

Las salidas y la propuesta levantada por el primo de Biff Santos recuperaron la dignidad del grupo para entender la complejidad que resulta de los rencores pasados y la confrontación entre bandos aparentemente irreconciliables. Todos llevamos una etiqueta que no queremos que se confunda con la de nuestro némesis. Y rehuimos a ser los malos. No queremos ser los victimarios, y siempre es más seguro estar dónde hay más apoyos colectivos. No vaya ser que nos toque ser a nosotros los linchados. Quizás no debamos pensar pues en resarcir los daños con las misms fórmulas que nos han llevado a la violencia. Pero también es una reflexión que debemos saber para entender qué parte de la violencia es nuestra, como sociedad, como individuos imperfectos, y como resultado de las emociones contradictorias qeu se apilan dentro de nosotros para cargar nuestra mochila de sufrimientos con elementos tangibles, reales e imaginarios. Al final, todos llevamos esta mochila encima, y encontrar la manera para aligerarla tendría que ser el camino para nuestra propia redención. Cuanto antes sepamos entender que no hay culpables en esta historia más pronto conseguiremos reencontrar la vía para sabernos parte de la misma sociedad que ahora consieramos que está dividida irremediablemente, y que nosotros, pertenecemos al bando de los buenos.

Mario McFly y yo tuvimos un día un encontronazo en el salón. Yo no recuerdo practicar el arte de la burla, sin que eso me convierta en ningún santo(s). No recuerdo haber reído más veces que con el primo de Biff Santos. Sin duda alguna las gracias que resultan más divertidas tienen siempre alguien como protagonista. La broma es la virtud más sublime que tenemos a nuestra disposición, y los mexicanos practican un humor sumamente superior al del resto de las culturas. También practican una carrilla sumamente pesada, que en una de esas, te puede dejar en el centro de una humillación colectiva que genera las risas de todos, absolutamente todos, los presentes. La única manera de asumir una liturgia de sanción es aceptando nuestra posición en el centro de dicha humillación, y ser la causa de las risas de los demás. Por un tiempo justo. Sin que sea sólo a una única persona. Ni continuada en el tiempo.

Pero volviendo a mi desencuentro con Marty McFly. Mi memoria me recuerda que fue él que hizo alguna cosa, el que se estaba pasando de listo. Era un tipo que tendría sus problemas, pero tenía un caracter particular, y en aquél momento el agraviado, según recuerdo, fui yo. Quizás la memoria de Marty McFly le hubiera llevado también a sentir la necesidad de mentarme la madre. Y lo habría aceptado, no sin antes intentar recordar el por qué de aquella pelea. Lo cierto es que aquella pelea en la que llegamos a las manos, se saldó rápidamente con una llave que mandó a volar a Mario McFly por lo aires, en un automatismo de los aprendizajes de karate que recibí de mi sensei Ángel. El karate que yo aprendí era más de la filosofía de que sólo lo utilizas en caso de defenderte. Y aquél fue el caso. No recuerdo nunca más haber tenido ningún problema con Mario McFly. Me habría gustado haber comentado este recuerdo con él. No por asumirme victimario, que dudo haberlo sido, pero sí para enteder su perspectiva del mismo acto. Quizás me habría llevado otra mentada de madre. Y no tuve tiempo de recibirla. Y eso me duele.

No participé en este show, salvo por mi humilde chiste. Pero como a muchos, me sumió en una reflexión que quise articular de esta manera para poderla compartir. Compartir es un decir. Nade sabe de la existencia de este blog. Quizás sea el momento de quitarme este peso de encima. Y con el privilegio de no tener victimario al que lanzar mi frustración y sufrimiento, dedicarle a todo aquél hijo de puta con el que me crucé en mi vida, una sutil y reconciliadora mentada: vas y chingas a tu madre.

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Some days you find yourself turning the page. Life is full of days, and that should be enough. We only have a few and we don’t ever listen. Not even to ourselves. Life’s about to end. And still, life is just a walk outside your place, somewhere, where you’ll encounter… life. Other people’s life. Full of circumstances, vices and hopes. Life’s what comes out of todays journey. Wherever we go. However we choose to go about it. Life is beginning new projects, even when it seems out of the norm. Specially then. I never know if specially goes with a letter e at the beginning, or if that’s just me being latino all over again.

What am I supposed to do? Who am I supposed to be? Still no answer. Still wondering about something else rather than what I must. I do this unconciously, or maybe, purposedly. I don’t have an answer for that either. I am more of a question guy, I guess.

I have limited time. Sometimes you have to remind yourself. Sometimes you need to hammer the head that’s avoiding to pay attention to your inner «Pepito Grillo» to come to those senses intended to be your landing spot. Why should I go there? Why should there be a place in which by my own deliverance I shake up the world that surrounds what I am supposed to be at the moment? Why would anyone, including me, care?

I don’t… know. I do care. I think.

Life is but a game. This illusion has been there forever. I might be dying inside, as we all are, and there must be a way to accept to take part in this new thing comming up. Today. I turn the page again around the sun. I’ve turned 44 years old. It’s the 20th birthday I celebrate in Barcelona. This city has evolved into something else. The place is ready to give back 1992 and enter right into the 80’s back again. Bring back the wall as we need this new decade facing backwards inside the room. Who’s in the back of the class? Why are they there? What is it they want? That’s where innovation is taking place within the social disruption scene. And in the front rows might be the scientists. They want change to. They have skills, several degrees, a method and a topic they know all about. In the middle, people caught between the poles of the class. Or the classes going about their own path to fulfillment. They are all in the same room. As we are. We belong to the front of the class as much as to the back of it. Only, as Woody Allen played it early on, he only had a chance to go to the back of the class and choose from the options in that side of the board. Who’s making a living out of their own wit? Artists? People creating new narratives. People pushing the boundaries. The Charlie Chaplins. Cinema is entertaining and feeding people with stories that go out of bounce. The gameplay is being leveled by those outsiders. And we, in the middle, get to watch.

Scientists go about the way they got there: excellence. And studying. And observing. And asking the right questions. And making science. All the time. All the time. Until the impact factor hits the roof. Then they’ve made it. If not before, when they have already stablished a role within a lab. Making a difference from the lab bench. Finding new ways to push through the limits of their own view of the world, through the microcrospe. Through their practice.

We are called to make a stand to risk everything in order to be a part of a bigger process. This insurgency meets the needs of a society that is full of resentment towards the other, and where conspiracies are thrown at each other to debunk the fundamental issues that hold each others arguments. But it’s not like fight. It’s not war. We are taken to scenarios of violence because that’s been the case all over history. It’s the norm in our history, according to our storytellers. And we have found it normal. Customary. Was is just around the corner. Again.

New tensions in the middle east. The old commies vs uncle Sam. Nazis taking over. North Korea pushing the button. Trump playing war games. Drones flying to get you. A bullet your way. Paramilitares taking on environmental activists. Minning, the old fashion way. The land being taken from it’s local communities. Deforestation. Devastation. No jobs. No movement. No social non violent uprising. Who’s next? What’s next? Why now?

It seems like life is taking a spin. Pandemia has shown us a way of coping with our priorities. And somehow, we have all noticed how screwed we are/were. But it’s not on us. We avoid to fall into the place where society is being judged. We are coping with illnesses as we go about a dayly routine back to the old days. The new days have no shape yet. They are only real in our imagination. And sometimes, we forsee a bright and prosperous future. Some others, we are gloomed into despair by the blindness of our own.

How to change ? Why change? Why now? Against who? People are choosing to take sides. And two poles are always there colliding. No atraction/repulsion is taking more than two poles. Unless we create a new electromagnetic field. Complexity then play it’s own balancing game. Structural entrophy. Balance. Stability. Or ultimately, a bomb.

We’ve all taken a blow at the head. Sad news have come our ways as we have experience a new way to be caged. The caged bird still sung. And there, within that unfair imprisonment, freedom was casted with the spirit of heirs of dinosaurs. Not a small heritage on their tiny little shoulders. Sing bird. An eagle’s scream. A dove’s coo. I know why the caged bird sings. Freedom.

Are we there yet, mom?

Inventante algo cagado

Hacer reir es lo más sútil y pleno en esta vida. Si as hienas ríen de verdad debemos reconsider la manera en la que juzgamos su carroñería. La risa de un perro nunca es carcajada, y un gato nunca ríe. Un delfín lo peta, de ahí que lo encubremos tanto, hasta el punto de creer que su cerebro, más grande, funciona de manera más intensiva que el nuestro. O más bien, que lo que la mayoría de nosotros lo utilizamos.

El cerebro humano debería ser nuestra religión. O quizás nuestra revolución. La idea de promover una fábrica de ideas. Sólo para que salgan más seguido. Para que haya más de ellas. No importa su posición social, ni siquiera su utilidad. No necesitan siquiera ser graciosas. Sólo requerimos que sean muchas. Más de las que hemos pensado y expresado hasta ahora. Una sobrepoblación de ideas hacinadas en barracones durmiendo unas al lado de otras sin poder casi respirar. Demasiadas ideas para tener sentido alguno. Todas ellas, traídas al mundo sin haberlo pedido, y ahora olvidadas, dejadas de la mano de Dios, en una especie de pecera, de parque de diversiones caduco, al que ni siquiera Chevy Chase llevaría a su familia de vacaciones. Ideas que emergieron tras un brote masivo de ideas. La pandemia de las ideas. Eso es lo que venció al coronavirus. Una mano a mano entre cada uno de los virus que se replicaban tras invadir los cuerpos invadidos y penetrados sin a penas enterarse la nave nodriza.

En cambio las ideas, que parecían vencidas tras un momento inicial de júbilo y resplandor en las que las ideas emergieron a la superficie de la fama, cuando todo el mundo presumía de tener más ideas irrelevantes que los demás, y que a su vez, generaba un sinnumero de interacciones a sus ideas que se convertían en ideas reaccionarias a su vez, haciendo de la epidemia de ideas fuera más significativa que la actual pandemia.

Hasta que llegó el momento en el que júbilo dio paso al espiral de ideas violentas. Estas se juntaron, como siempre, para montonear al resto de las ideas. Las graciosas, las útiles, las sútiles no estaban capacitadas para hacer frente a las ideas proclamadas por los subnormales. Y estos, sin saber muy bien por qué, tenían las armas de su lado. Sin duda esa idea nunca se entendió muy bien, sino por la hegemonía que las armas, el dinero y la violencia habían adquirido en la idea reina del capitalismo. Las ideas de los buenos y las ideas de los malos se confundieron con las buenas ideas y las malas. Y todos fuimos víctimas de las ideas victimarias, o quizás más todavía, de las ideas victimistas. Las ideas confluyeron en las plazas, en los parques, en los bares, en las discotecas, en las escuelas, en las universidades, en los clubes, en las casas, en los pisos, en las alcantarillas, en las corridas de toros, en las cocinas, en las peluquerías, en las redacciones de la prensa del corazón, en las televisiones, en los poemas de la última versión de lo que escuchaban ahora lo jóvenes, en los banquillos de tercera división, en el área chica, en la mente de un demente, en la red neuronal abandonada en una regió incomunicada del cerebro, en un olvido voluntario de lo último que me dijo la enfermedad hiriente de quién fue, y casi ni recuerdo.

Las ideas comenzaron a cansarse de sí mismas. Entraron de manera súbita en depresión. No concibieron una existencia tan fresca como cuando salieron por primera vez a tomar el sol. Comenzaron a tener ideas de resentimiento, de desconfianza y de ansiedad. Ideas afirmativas que ya no conseguía arrastrar la atención de multitudes en silencio. Las ideas se sintieron oprimidas por el sistema que no habían percibido en un principio, y que sin embargo, ahora sabían que se había apoderado de su vida, dejándolas vacías, sin forma, sin sentido, y en ausencia de todo, esclavas de una sistema discursivo explotador extractivo. Se dieron cuenta que su presencia hacía girar el mundo, y que los poderosos así lo habían querido para que ellos sí vivieran bien, mientras nosotras, las ideas molonas, las ideas del pueblo, nos mantuviéramos calladas y sin representación en la comedia de las ideas. Pero ya está bien. Basta, gritó una idea indignada. No podemos seguir así, compañeras. El resto de las ideas se volcó ante la incitación de la idea revolucionaria a tomar control sobre su situación de indefensión y explotación. Nos han hecho creer que esto es vida, y no lo es. Y encima nos mean en la cara y dicen que llueve. Pues hasta aquí podías llegar, ideas subversivas. Ha llegado el momento de que tomemos en control de la situación que nos ha orillado a este sinsentido.

Vamos a necesitar que los que han sido beneficierios y palmeros del sistema actual se bajen del carro para poder relanzar el vehículo de la sublimación general del conjunto de las ideas. Ideas libres y soberanas. Una nueva era para las ideas más transversales, las más marginales, aquellas que no han tenido representación nunca, aquellas que ameritan que nos quitemos las máscaras y los velos de lo que nuestras ideas colonialistas, ya colonizadas e ignorates, nos dictaron de manera tanto explícita como inherente de la atmósfera que propiciaron. Habrá que perdir la reparación de las ideas que esclavizaron a las demás. El bienestar de las ideas privilegiadas se construyó con el trabajo forzado de algunas ideas de múltiples colores excepto el blanco, y a raíz de esa obsesión tenáz de la ideas extractivas de materias grises primeras. Aquellas ideas iniciáticas que nos llevaron a las ideas primordiales del orgullo capitalista, y el adoctrinamiento de las ideas normativas de los cacíques de las haciendas. Menos mal que las ideas filosóficas se libraron de debatir con las ideas religiosas que se escaparon de las constantes presiones de las ideas moralinas para nublar siempre la culpa sobre la epidermis de los cuerpos. Las ideas inmaculada del cuerpo de la mujer protegida de las ideas liberadoras de los ideales afirmativos de las ideas feministas del último despertar.

Las ideas es confundieron a sí mismas ante la irrupción de las ideas que venían revestidas de diferentes significados a lo que la apariencia les profería. Las ideas de la confusión nublaron el cielo que veló el horizonte de lo que parecía un amanecer. La oscuridad confundió una vez más a la luz, dejándola con una mueca singular que despistaba la idea del sentido que pereseguía. Las ideas se procamaron proclives a la idea obtusa del caos celestial. Lo que parecía destianar a la macedonía de ideas a un estado de infelicidad y decadencia definitivo, no fue más que la irrupción de la alteridad de un futbolartista en el plano surrealista de las dieas locales del otro lado de las montañas.

Las ideas de las olas siguieron palpitando en su intención por encontrarse en ese transe entre diversos con el que el agua besa a la arena. La espuma se pregunta si pueden salir. Y la idea de partir se cruza, por primera vez, entre las ideas concatenadas de una ilusión. No hay más espacio que para una última idea. La idea de un sinsentido con esmero. La insuficiencia de una idea pendular. No hacen falta más ideas, promulgó un insensato. Con las que tenemos aquí hay suficiente para subsisitr. No queremos más. Esto es nuestra destino: no querer más.

La idea de los pueblos sumimos.

La idea de que yo no fui.

La idea de que no va conmigo.

La idea de que no tengo la culpa.

La idea del allá ellos.

La idea de sucumbir a la reordenación de los muebles.

La idea de perecer y de no haber sido valiente para reconstruir la historia.

La idea de una historia cirular.

La idea de una mutación divina.

La idea de un ídolo marchando de casa, mientras nosotros creamos algo más grande, a pear de su ausencia.

La idea de volver a jugar futbol.

La idea de ganar un mundial.

La idea de convencer a una afición.

La idea de hablar con los demás. La idea de juzgar. La idea de morir.

Me fui perdiendo entre las ideas del sueño. Ya no tuve manera de mantener las ideas mientras las ideas de los párpados pesados levantaban un muro de contensión.

La idea del mistiscimo alrevés. La idea de la delegación de culpas. La idea de quién puede abrazar el tiempo. La idea de la plenitud simbólica y surreal. La idea de volver. La idea de partir. La idea de salir.

La idea de la pérdida.

La idea de la nada.

La idea de la caída sin retorno.

La idea del fin.

ALLS

Epitafio de mi locura

Armando Gallo Pacheco

Fue un placer, mientras duró.

Armando Gallo Pacheco

Nunca más volvió. Un día, sin más, se esfumó. No se supo más de él. Así como vino, se fue. No supe reconocer de qué manera se había convertido en la persona que dominó la superviviencia en el límite del caos. Se trató de un hemisferio posterior a lo que aquí abajo nos deja rascar la subsistencia. Las rutas que me conectan con ese pasado están de alguna manera delineadas por una Vía Augusta engalanada por los sepulcros de pueblo llano que quedó en el camino desde entonces. Podría volver a él en cualquier momento, y él venir a mi, sin que esto disturbe a los muertos que yacen plácidamente en sus tumbas. Todos los caminos llevan a él. Él. Qué ser.

No se puede estar en dos sitios a la vez. Ni tampoco ser más de una persona en un mismo instante. Eso fue lo que nunca supo entender Armando Gallo Pacheco, que continuamente se desplegaba en varias dimensiones en las que se explayaba, normalmente en una única dirección que perseguía hasta encontrarse enfilado en una catarsis sin fin. Esa es la única virtud de su desenfadado proceso de estar: seguir.

No es trivial seguir un camino. Ni tampoco seguirse a uno mismo. Especialmente cuando se sabe que por el camino se van dejando cuerpos que no siguen, inhertes estatuas que prefieren congelarse en el tiempo que no está sujeto a la potencia de la ola que finalmente se condensa en un segundo de compresión en el que el tiempo rebota, y culmina la pieza.

El performance tiene una consecusión temporal presente. Se afirma mientras se despliega en un único acto. En su día supo que eso era lo que hacía, pero que no importaba desvelar a nadie más lo que él entendía como un todo. Y en ese discurso se perdió, una vez más, sin saber si había contado lo correcto, o escondido lo cabal. Y detrás de una cortina de humo, se fue perdiendo en sí mismo, sin ser capaz de lidiar con la estructura de lo brotaba sobre la superficie de lo aparentemente real. La vida siguió su curso, y él, su obra. Y nunca había de acabar, salvo que el tiempo y el espacio conjuraran por encontrarle una temporalidad propia en la que quedara reflejado su ser. No tenía claro qué forma tendría, ya que al final de cuentas, la única manera de existir sería a partir de la circunvalación espacial dentro de la red neuronal del otro, conectada a un circuito circular que reconecta al ser con su circunstancialidad dual, uno, y todo: ALLS.

Él sabía que la perpetuidad con la que comulgaba no podía pervivir para siempre. Al menos no en este espacio-tiempo. La arquitectura de su discurso le llevaba a recorrer todos los estados de la naturaleza que había habitado en algún momento de su entelequia. De haber existido su recorrido neuronal estaba ahí. Aquí. Ahí y aquí. Mente y ser. Esas dualidades desplegadas a partir de los espejos que se crean al pensar. Una chispa electrica diminuta que alumbra un hilo de nuestra conectividad neuronal que no había sido utilizado en el pasado para nada. Ese hilo, leído, reconecta ese instante. Ese momento permite que el ser, o la red neuronal, se califique a sí misma, a partir de una etiqueta. Esa etiqueta, de alguna manera, es el significante de ese preciso momento, al menos para quién la define.

No olvidemos lo que somos. No olvidemos por qué estamos aquí. El camino no está escrito en ningún libro. Ni siquiera en los de texto. Las reglas con las que convivimos mutan más que nunca, dejándonos sin la estabilidad que nos brindaba la pulcra sociedad basada en la moral religiosa. Ni tampoco las leyes que nos enmarcan en un contrato social que nos permite a ser todos iguales ante la Ley, ama y dueña de todo. La ley y los suyos, como el rey y su corte. Las cortes. El pueblo en las cortes. El parlamento. Y el pueblo, con su rey puesto, el presidente, que emanan de sí mismo. La política, tan vilipendiada, es a su vez, la única salida. Pero no así su forma. En ese sentido todo es maleable. No obstante algunas estructuras de nuestro modelo actual son inelásticas. Ante la presión de rotación o traslación, quiebran. Y con ellas, las columnas vertebrales de nuestro mundo se tambalean como el imperio romano, y sus ciudades.

Al loro, que no estamos tan mal. Siempre puede volver aquél e intentar de nuevo aquello que un día vivimos. Y eso, tentación y/o desgracia, es nuestra espada de damocles.

Armando Gallo se dio cuenta de todas estas cosas, y por eso, estuvo presente, levantó la voz, escribió 999 caminos, y se fue como el viento que se llevó a Tara. No fue el fuego, sino el viento. El modelo del sur, desvirtuado una vez más, por el pecado nunca redimido de su esclavo pasado. La trampa estaba ahí, en ese agujero negro que yacía delante de él. No era un precipicio, sino un simple agujero negro. Y estaba ahí delante: as su pies. Así que tomó la decisión más dificil de su vida: caminar. Y se fue.

Algunos piensan que ahí sigue. En una paradoja del tiempo y el espacio. Quizás en un gusano temporal que lo conectará de vuelta en otro momento de la historia. Quizás la historia terminó cuando él se fue. No se sabe. Pero algo permanece. Su leyenda. Su presencia. Su ilusión. Quizás tan sólo queda un culto superpuesto sobre lo que él explicó que ya nadie tiene en cuenta, al tener encima una metaestructura posterior que lo ha acaparado todo, sin dejar espacio para el movimiento, justo al contrario de lo que en su día promulgó con su voz.

Hemos perdido un personaje, pero a cambio, ha nacido un mito. Quizás detrás de todo lo que permanece intacto es el ritual con el cual Armando Gallo Pacheco encontró la vía para afirmarse a sí mismo. Quizás ese sea el único camino tangible. Lo inasible está más cerca de lo que pensamos. Un salto al vacío y reconectamos nuestro ser con la presencia continua de un palpitar eterno.

ALLS