My first story

I’ve written many stories over the years. But I have been keeping them from you. I’ve been hiding behind my mind, just to come up with an excuse not to show up. I’m back here, and I see the world passing by. I feel alone, and somehow, safe. But alert: I also feel quite the opposite. A fraud. A misguided soul. A hasbeen who’s neverbeen. I’ve been just out here selling a sad story for myself that nobody believes. Not even me. That’s why I’m doomed. My worthless effort to confront my fears lay me down gently into the realms of nothing. I’ve acomplished nothing, yet I feel I deserve to have a place. Somewhere. Somehow. I just can’t handle how this could turn out to be a good story. So I keep thinking. So I keep trying. So I keep writing.

Nonetheless, I figure out I have a way out. Just one shot. This one shot is the story that’s going to safe my life. And this one story is the only one that I could tell. The true story I’ve been trying to be honest to. Because nothing else is anymore. And thus I fail in everything else as well. As it soons becomes a fraud. My fraud. Just like I see it. Like a see the fraud around me. And how it evolves and hunts you down. How it’s going to boomerang behind my back once I feel the releif of having thrown that stone at the right deamon. Pum!

I’m knocked down. My life is fear. I can sense it in my spirit-lost. I used to have it. Now I don’t. I told you already. I am not here for help. I am not here for therapy. I’m just here struggling, like the rest. And my story has been seldom told. So why again? Why me? Oh, lord, send me a sign…

Despair. Don’t show it. They’ll know. You are not supposed to be like this. This is dangerous to the system. They will soon come after me. And they’ll take me down. Like any other outlier that sits in the path of the system-dwelling smocks. Dull-faced hero’s of our time. Or jailmasters, or slavetraders. Murderers working for killers. Explotaition of the human kind working within the networks of our current LIFE. The underground connections to the dark forces within. The mafia culture. The moral doublethink that allows guns and drugs to be both the devil and the glory. And yet, we find the excuse to let it all sit in the same sort of frame. Our circus. And we, the agora, exploit the fact that we are not the evil one(s). Or so we think. But some fingers point at your direction. It’s not me. Like that’s a proof of anything. It’s people like you who brought us here. It’s entirely my fault. Now I know. Forgive me. Fellas, I’m the last sin. And I take pride on it; one last time.

I’ve only got one story. I’ve told it a million times. Or that’s what I figure. That’s what I’ve told myself. I have no proof. Just texts, documents, drawings, schemes. Babling. Over and over, the same story I’ve always told. It’s just it I need. Just this one tale. At point I will release the pain. The struggle will finally come to the end. And we shall still believe what surreality stands for in a leap outside yourself. It’s just that quest I’ve lead. And somehow, it’s still my cross. A holy one indeed. I must carry it on. Alas, here we are at last: ALLS.

I tried to find myself in Google

That’s me: Golman, servidor.
I’ve become a search for the definitive moment in time and space that will reverse the course of the final IT.

It like something bigger than anything else. THE thing. YOU know what I mean. Right. Right.

A question without a question mark would be a debate on English courses on native Literature from mexicans living in their ancient lands. I teach that in local University. I always get 99 online students from this location. That’s how I ended up coming to New América. I didn’t need to actually go. But I wanted to. So I tour the 99 spots in 99 days. Right in election times. I was the old América antiChrist. Finally. We’ve been expecting you. Ever since the firsts callers of the judgement day.

No fear.

Everyone take a sit.

The show will begin shortly.

Please leave your wallets on the fundraising purse that’s going around to collect your free fee.

#freefee

How much are you willing to pay?

That’s been the case.

A case study.

An structural framework.

A piece of art that turns us into a new society.

The final day.

As we march into the place the knights have been wanting to march in for the longest time. Alas, we are here.

A new humanity rising.

That other way.

Leave your shit behind.

You ain’t need it.

It’s going to rock in a new beat.

Writers will write the fantasia land that overcomes the nothing. Like if you were Atreyu. Only this time for real. Or rather: for surreal.

Surreality wins.

As no one predicted.

Till now.

ALLS.

La muerte del futbol

Si el juego tuviera fecha de caducidad quizás al tercer día renacería. No sabemos si el futbol… sí sabemos. El futbol es la nueva religión. No hay nada más grande a nivel global que lo que mueve el futbol como deporte: juego, entretenimiento, afición y negocio. El bucle está demasiado montado como para que venga ahora… un virus, y lo desmonté. No señor, dijo un caballero.

«El futbol es un juego de hombres.» Esta frase se lleva diciendo toda la vida. Hay dos implicaciones en la misma. Una voluntaria y la otra «no tanto». La connotación más honesta tiene que ver con la singularidad de un deporte de contacto en el que en un momento determinado hay que meter la pierna con fuerza. La otra, la «involuntaria» es la acepción de que el futbol sólo existe para ser jugado por hombres. El futbol «de verdad». Ese tufo machista heteropatriarcal en el que hemos sido criados. Casi todos.

¿Cómo? Otra que viene a intentar manchar al futbol con una retórica feminista, dirá nadie. Todos sabemos que es así. Y lo peor: en los vestuarios masculinos se habla de una determinada manera que crea un gregarismo muy antiguo de nuestra biología: hombres hablando de sexo y mujeres. No siempre de manera poética. Ni siquiera elocuente. Es una realidad de nuestro modelo social en crisis. Algunos querrán que no se sepa lo que ahí se dice. O que no se les exponga. Pierde la gracia. Si todos reímos… sigue la fiesta.

Y la cosa queda ahí. Las mujeres saben de lo que hablamos. Ellas mismas deben lidiar con cada uno de esos pequeños machos que habitan en la cabeza del tipo que tienen delante, intentando ligar. El hombre entonces se torna frágil. O subnormal. O lo Weinstein. Pero puede ser mucho peor. Manadesco. Lo fácil es violar. El cuerpo de otra que quiere ser violada por todos los colegas. Un pensamiento que recorre la cabeza de varios subnormales a la vez.

El subnormal machista no se ve a sí mismo así. En su historia familiar todos los hombres de verdad han sido, de alguna manera, violadores. Los momentos de afirmar el machismo en la sociedad colonizadora queda pantente en casi cualquier rincón del mundo desde dónde decidamos estirar de este hilo. Lo digo por intuición. Como si los turistas que van a Bangkok no vinieran de Europa. O de cualquier otro lugar del mundo. El abandono del macho alfa en su decadencia final. Los machos mayores en su clarividencia sin castigo. Violar porque se puede. El negocio está montado. Y uno, capitalista, es tan sólo un consumidor. Con dinero baila el «perro».

Lo cierto es que el inframundo sigue su curso. Y las vidas que se lleva por delante son extraídas de su sueño americano. Los ascensores sociales no bajan hasta estos niveles del lumpen. Y el monstruo de la violencia, escencialmente contra la mujer, no para ahí. La violencia que nos pega a todas. En ese todas estamos todos. Todas>todos. No sé si se entiende. Hay quién se ve afectado por el desdoblamiento de la lengua. Lo considera un acto que corrompe la sagrada lengua española. En realidad esta es muy flexible. Y sería capaz de asumir un giro copernicano. Un salto cámbrico. No importa lo importante que resulte la resistencia. La emergencia se hace su camino. Incluso ante los pilares de la sociedad más solemnes.

La violencia nos pega a todos. Se cuentan más muertos hombres. Las armas matan. ¿Por qué armas? ¿Por qué tantas? ¿Por qué guerras? El comercio de armas mantiene vivo el proceso de impás. La reconstrucción social que viene de la mano de nuestra retórica de la instauración de la democracia. La libertad siempre está en boca de toda guerra. Tiempos mejores. Sólo deje que esta guerra lo solucione. Y siempre hay otra más.

En tiempos de coronavirus… ¿qué guerra sigue en pie? ¿Quiénes no renuncian a su inversión? ¿Cuáles son los boletos que se juegan en la siguiente rifa a la que queremos asistir con un proyecto ganador?

El futbol y la guerra. El futbol y la iglesia. El futbol y la lengua. El futbol y la democracia. El futbol y el arte. Quizás estas cosas no se mezclan. No mezcles, te dicen. Están intentando manchar nuestra diversión con tus alegatos fuera de lugar. La situación no es la que dices. Nuestra sociedad está en otro punto. En otra retórica. Mucho más pura. Mucho más sutil. Estás enmierdando la paella. ¿Quién invitó a hijo de la gran puta que se está meando en el ponche?

Agriar la fiesta no ha sido bien visto. Si la gente se lo pasa bien, no es bienvenido un aguafiestas. Tiene que ver con la sintonía. Y con la capacidad para el debate. Incluso borrachos. Buscapleitos. Verdaderos especialistas. No siempre opacos y perversos. Las mentes más clarividentes son aquellas capaces de saber cuándo ejercer su línea argumental. Depende de la situación y de la necesidad de ese histrionismo. Un descaro no apto para tibiezas. Ya en este punto se ha levantado una muralla. Y la gente se posiciona con uno u otra contendiente. No va de géneros. Ni de clases sociales. Quizás sí de subnormales. Y de un justiciero insolente dispuesto a jugarse la noche por ese momento ineludible. ¡Vamos!

Lo siguiente es un careo entre dos corrientes filosóficas. Dos maneras contrapuestas de ver la vida. Dos fuerzas que se repelen. Electromagnética. Es un tema físico. Pero mejor aún: es un tema oral. Una disputa de caracter figurado. Cada argumento tiene su razón de ser y su contrargumentación. La velocidad es vital para mantener al oponente en ralla. Es un acto de vandalismo a cara descubierta a los pilares de la doctrina del némesis. Lo más parecido a una de esas cosas que hacen los raperos frente a un público frenético que aupa la contienda. Es cultura de la calle. Pero esta vez, en círculos de poder más bien tradicionales. Bares, discotecas, salones de clase.

La vida está en esos debates. Y en la manera de posicionarnos ante dos opciones antagónicas. Como ha sido siempre. Bien/mal. Cielo/Infierno. Derecha/Izquierda. Arriba/abajo. Rico/pobre. Justo/injusto. Legal/ilegal. Público/privado. Comunista/capitalista.

Quizás con esas dualidades tengamos sufiente campo de acción para dibujar todas nuestras afiliaciones. Y no importa cuál elijamos. Nos encontraremos compartimentados en medio de decisiones contradictorias de impulso básicos que no sabremos expresar. Pero en medio de la masa, la nuestra, seremos un canto único a la figuración colectiva de los monjes tiresianos.

Ya nos quedan más ojos.

Ni modo.

La confesión del padrecito de Comala

Finalmente nos encontramos, Pedro Páramo. Me había estado esperando toda la vida. El libro estaba ahí. Juan Rulfo no tiene prisa. Ni yo tampoco. De ahí que no nos hayamos dirigido palabras agrias para redondear nuestra indiferencia mutua. Pero yo sabía que tenía algo pendiente. Que ahí había algo para mí. Y no me equivoqué.

Leyendo una edición de Seix Barral de Obras Maestras de la literatura Contemporánea, de tapa dura, no me atrevo a escribir en sus entrañas. Ni siquiera a doblar sus páginas. Tengo una especie de pudor al leer por primera vez a Rulfo. Y al objeto en sí. Tan bien parido, con esas páginas amarillentas que parecen uno de esos libros de una biblioteca de abogado, que nunca se han leído. O lo contrario, un libro de una bilblioteca pública, novecientas noventa y nueve veces leído. Como una personalidad tan fuerte que su aura impide que nadie se atreva a alterara esa fuerza.

«Todo esto que sucede es por mi culpa -se dijo-. El temor de ofender a quienes me sostienen. Porque ésta es la verdad; ellos me dan mi mantenimiento. De los pobres no consigo nada; las oraciones no llenan el estómago. Así ha sido hasta ahora. Y éstas son las consecuencias. Mi culpa. He traicionado a aquellos que me quieren y que me han dado su fe y me buscan para que yo inteceda por ellos para con Dios. ¿Pero qué han logrado con su fe? ¿La ganancia del cielo? ¿O la purificación de sus almas? Y para qué purifican su alma, si en el último momento… Todavía tengo tengo frente a mis ojos la mira de María Dyada, que vino a pedirme que salvara a su hermana Eduviges:»

Padre Rentería, Pedro Paramo. Juan Rulfo.

No le dio la gana abrirle la puerta a Eduviges por suicida. Todos sus activos se caen. Él, hombre, intermediario de las personas de fe y Dios Padre, dice no. No le perdono ese pecado. El Señor tampoco lo haría. Todo viene a cuenta de la carga moral que lleva encima el padre por haberle concedido la bendición al muerto que violó a su sobrina. No es poca cosa. Se trataba de un reconocido hijo de la chingada, al parecer. Y además le tocaba cerca. Entonces hace lo que hacen muchos padres: dudar de la víctima. Más aún, si se trata de alguien de los que pagan su diezmo. Los pobres no pagan. Son fieles, eso sí. Pero no tienen mucho que dar a la iglesia. Que a su vez, les da lo que puede. Dentro del margen humano de la institución.

Los votos dan un estatus. Hablar con Dios directamente es cosa de los que estudian para ello. Y se preparan para el ministerio del evangelio. Se convierten en los que llevan la palabra de Dios. Y lo repiten al final de cada lectura: palabra de Dios. El libro, la Biblia, está en el centro. Un libro que perdura en el tiempo. Pero también perduran los libros de filosofía griega. Esfuerzos manuales previso a Guttemberg, que industrializa el libro. Antes, pergaminos y códices nos definen las culturas de otras geografías. Otras perspectivas. Más allá de lo divino. Lo social de aquellas sociedades queda relegado a la retórica de las colonizaciones. La cultura superior que aplasta a la inferior. Como si no hubiera habido sincretismo alguno. Si las montañas son lo sagrado, vestimos a la montaña de virgen, y listo. Contamos la historia en retablos. Y las metáforas que interesen de la Biblia se plasman a partir del arte. Los pueblos iniciados, entonces, entran en el camino de la salvación. ¿Qué salvación?

Volvemos a explicar nuestra historia. Ahora con un contexto que incluya el resto de las opiniones. Una vez que te embarcas en nuestro camino, el resto ya no interesan. Todas las religiones exigen exclusividad. Y eso les hace competir por la fe, más allá de los cimientos culturales que hay han ganado con el paso de los siglos. Especialmente las cuatro grandes: cristianismo, judaismo, islam y budismo.

Pensé lo siguiente: necesito una tarta de religiones para visualizar los estados de la naturaleza en términos de creencias globales. Religiones, si adoptamos el calificativo bajo el cual muchas personas deciden definirse como parte de ese colectivo antes de una especie humana mucho más grande, plural y libre, por encima del espacio de a quién creer o no. Creer o no es la diferencia entre un religioso y un ateo. Y puedes tener a dos tipos muy apegados a su perspectiva, lanzando las mejores hipótesis que cada uno de los grupo de interés ha fabricado para sí: para su pespectiva. Únicamente eso importa. El enemigo, señoras, está presente.

Dijo señoras, ¿viste?

El juicio social.

Ya estamos aquí.

Ustedes me van a juzgar a mi.

A mi corresponsabilidad con todo este desmadre.

A quién colgar la letra A roja.

The Scarlett Letter. You know what I mean. Really, we all read the same authors before we leave school. Nobody teaches us to real properly. Until we ramdombly approach the powerful edge of books. More than one. A bible readers reads one book. Not even that often. He/she rather wait for it to come as a surprise on Sunday at noon, to meet the sun. Catholic young boys, in their all boys schools, go to church to actually get to meet a chic, other than her sister. The problem comes with the ones who don’t have sisters. Seriously: this is not profiling. Nor charging the weight on all machos on the shoulders of these few all male childhood experience. Seriously: it’s all here. It’s this way. And I don’t plan to take a step back from my current position, which in fact allows your way of looking at it, which may still be forever the same perspective that you already hold dearest. The thruth. Your own personal truth. Why not you be God? You be HIM?

Only one of these selected group of machos will actually get the grace to be named oficially by the authorities of our assembly to bow upon you the glory of the Almighty Father, as Father shall rule over other possibilities like Mothers taking over. Shouldn’t they? Don’t they already? Oh, God: I’m all confused………

I am only fucking with your mind. You’ll excuse my body belongs to no one, but me. As I am the true bearer of my will, in continuos search for affirmation. Best case scenario I’m at this point affirmatively as I am, there, in the mighty NEW truth, the power of a wonderful place never before been told, as the scripture of a futuristic collective goal to fall into. A thing that comes from the acceptance of one’s incompleteness completenessness. Is a that a thing? Really? I don’t know anymore.

I never closed the door. Only nobody came. I told you it was gone. The world as we knew it. Way back when. It all started by being forced into a group of insolent readers of Friederich Nietzsche with a university teacher some of them already worshiped. Look at what this guy has read. And then you start to read. And play the game. Like a true poet. A true voice. A reader. Oh, man. That’s it. To read: firsth NEW right.

Obligation book culture. We must teach our children to have the level of servitude needed for my business endevours. To be good factory workers. A look inside the Brexit space to evaluate their last 9 months of personal circumstances. We are antagonist of colonial global model. We ought this one talk out loud. Gather around your nine nine team. Behold a public debate like this NEW world has ever seen.

Rules: pick your nine boys and girls to represents your smartest answer to the NEW Commons deal. A deal I’m pushing through in literaure nonesense.

I am a true artcraftman. That’s as much as I am going to plead guilty of. The rest you can come find me at my home. As you know where I live: in Dante Alighieri. Literally.

Ever since I move into Dante my literature has matured. I am a NEW person. I have been transformed already. Do not be afraid. You too can bear this passage. Only, I am here this time to tell you how it went. Nine years ago.

It’s a like of course. It happen in the year 9. That much is true. We can help it. It’s the numerical logic of our time. As a demographic population pyramyd. What else do you need? What else do you want? I am one of those trying to help. I can bring this world to a END. This is the end. And also the beginning.

Are we ready for that?

I believe we are. It’s all in the search. It’s all in the details. It’s all in making sure you can try to reach the sun, like Icarus did.

You get it, right?

Always unsure.

That way feels right.

You doubt your own luck.

You doubt your own priviledge.

You question your happiness.

You dance with lonelyness.

You tickle with death.

You doubt your chances of scoring tonight.

You digg into altered states of consciousness.

Like this.

You allow yourself the passage to the other end.

Welcome.

You notice you don’t feel the discompfort.

This shit ain’t real.

It’s been spinning in my head.

I was keep it locked in.

Purposely.

As if waiting has it’s odds.

And so it’s time to cash in.

Long term investment pays off.

That’s what I please myself to plan for.

I sets me off away from this shit.

Together, this status quo couldn’t be any lamer.

We’ve reached the highest point in the graph.

We are back to demographics.

And I feel the responsability to come back.

So my actuarialart Hipocrates Nietzschean pledge forced me into action: become your superlative being to pursuit the ultimate global NEW system. And design think, whatever that is (by way fuck you all who represent the last trend in your business school teacher theory: chasing a Golman nine dimensions away. So there. I said it. This is it. This is my shit. If you like your stupid series, from whichever outlet you get from, go back to that page. I’ll only keep you glueded to my NEW webpage: double you doblu you dobliu dot golman dot net. Fuck com. FUCKOM.

A NEW city. FUCKOM. The place they went.

At the other edge of duality, you are way the fuck away from them fools.

Duality is dearest. Religion takes a hike.

Science rules. The minds of the collective free souls. We are gathered here today to aknowledge the edge of multiversial minds all linked into a single beat: ALLS………

Mi primera obra en euskera: Golman, papá.

Pasar la noche aquí es mi camino. Que follen a Santiago. Esta es la nueva palabra. Escuchad nuestro último evangelio. Una especie de tercer tiempo de nuestros dos libros sagrados: antiguo testamento y nuevo testamento. Escuchad con atención el NEW testamento.

Yo solo voy aprender a decir estas 99 palabras en euskera. Serán las 99 de Golman Elizondo Pacheco, el último hijo pródigo en volver al pueblo.

Perdonad si me enfilo con una historia que no venga al cuento. Me llamo Golman Elizondo Pacheco, y he vuelto a casa.

Arriba Aurrera.

Es un chiste con doble sentido. Casi todo lo que os voy a contar tiene, al menos, dos sentidos. Y a lo más nueve. Nou, como decimos en mi/nuestra NEW capital: New Barcino.

Sabía que nuestro pueblo requería de mis servicios y por eso he vuelto. Para regresar con la familia que se fue. Y todas nuestras historias. Les estamos en deuda. Somos quienes somos gracias a lo que aquí, en estos montes y estos valles, aprendimos a vivir en simbiosis con la naturaleza, con la noción del valle que sólo los que habitan uno saben interpretar respecto aquellos otros que viven en la montaña.

Son opciones. Alternativas de vida. Maneras de ver la existencia y las posibilidades que nos da para autoreconstruirnos. Eso que nosotros tantas, y tan pocas veces, hemos hecho ya a lo largo de la historia de nuestras familias: las que nos fuimos, y las que nos/os quedastéis.

Bienvenido sea el encontrar de nuestros dos polos. Nuestra dualidad sagrada: New Spain.

En la meseta central este chiste no se va a entender. Ni estas risas. Dejadles ser centralidad. Lo grande y uno tiene su gracia como lema de país. Sólo que no es el nuestro. Y no aguantan que les digan eso. Eso es lo que nunca entenderá alguien que interpreta que la montaña es Sierra Nevada. Y nada más.

Los pueblos libres se autodefinen 99 veces al día. Ni una más, ni una menos.

¿Querías una nueva narrativa?

99 tasas.

Mearos en 8 apellidos vascos porque yo con uno solo, de aquí, nuestro pueblo sagrado, capital de todos los valles, centralidad de todas las montañas, Elizondo les espera para reestablecer el control de tu insípida existencia, hijueputa.

Mae, todo tuanis……… hasta esa última palabra. Acá, por alguna extraña razón no se entendió.

Señores, y sólo señores, en nueve sitios distintos del pueblo, como normalmente se reunen en comunidad ante un evento en el espacio público, en el que esta vez, se topan con un nouvingut: Golman Elizondo Pacheco. Servidor.

Vea, yo vengo de un valle más allá. Es otra centralidad trascendental para lo que vendrá a ser el nuevo modelo. La última sociedad. El despertar de los hombres libres del machismo, y las mujeres que lo celebran, en otros planos, dedicados únicamente a escucharlas a ellas. Sin que ellos tengan acceso.

El mundo nuevo sin machos.

Lo que decidimos dejar atrás.

En algún momento nuestra reconciliación será porque abremos domado a los subnormales.

Los nuestros.

Nuestra propia purga.

Asumir tu subnormalidad superior.

La que cada uno enarbola.

Sin poder escapar.

A nuestra innata estupidez: la proyección de nuestro torpe mal.

Mejor mandar en el Infierno que servir en el cielo.

La dualidad entre los ganadores y los malvivientes.

¿Acaso no es ese el debate?

Tú ya tienes un juicio sesgado del otro. De tu propio vecino.

Cada personaje del pueblo vuelve a ver a su vecino. Y lo (re)conoce. Le hace un gesto. Un aplauso. O un silbido que cruza el pueblo sabiendo. Sin temor. Como el canto de un pájaro local, que si hubiera querido ser nomás el poeta local habría apostado por el tucán, por primera vez aquí en estas coordenadas. Tan nuestras. Tan bien paridas. Joder, que somos la capital de un valle cojonudo. Que tiene la humildad de saberse bendecido por la astucia de los primeros colonizadores que llegaron a los alrededores, pasando por nuestras montañas sagradas, y llegando, río abajo, a la plaza central de un valle como el nuestro. O como uno del Ajusco. O de Valle de Bravo. Donde yo vi las estrellas. Algo mágico: como esto.

Pasar la noche aquí es mi camino. Que follen a Santiago. Esta es la nueva palabra. Escuchad nuestro último evangelio. Una especie de tercer tiempo de nuestros dos libros sagrados: antiguo testamento y nuevo testamento. Escuchad con atención el NEW testamento.

El mito euskera

Escribí el siguiente texto en un Google translator que me conectaría el español, mi lengua materna, con el euskera: la lengua proveniente de los orígines en el valle del que proviene la familia de mi padre, don Olman Elizondo Morales. Un señor con solvencia existencial impoluta, como todo el mundo en San Juan de Naranjo sabe dar fé. Al menos los que lo conocen. O han oído hablar de él. O de cualquiera de los Elizondo. Hay al menos 99 historias. 99 personas que podrían dar fe de quiénes somos: personas de bien. Como la madera de los árboles de nuestros bosques. Como la naturaleza en su sitio. La familia de mi tata salió un 9 de octubre de 1866 de Elizondo, llevándose su apellido a nuevos horizontes en las antípodas de nuestro pueblo. A refundar otra ruralidad. Y lo conseguimos. Viajamos en barco, nueve días, hasta llegar a la costa más linda que vuestra puta vida habías imaginado que jamás verían tus ojos. Sentí la brisa del mar en mi cara otra vez, como cuando divisé en lontananza aquella playa bendita, que aún mi corazón palpita con el mismo fulgor de un arrebato de pasión de la transformada Ticataluña.

Ticataluña fue siempre la solución. Y estamos aqui para dar fe. Una fe inmediata. Un nuevo orden de las cosas. Con todos sus bemoles. De pronto nos vimos ante la necesidad de repensarlo todo de NEW. Y diay, salió el pueblo de mi tata como la referencia sobre la cual podemos disponer de un sentido social de la transformación. Algo que les llegue al corazón. Algo que leer que les haga sentir que os habéis corrido. Que no follais, ostias.

Si follar dependiera de nosotros…….. coño……… verga.

No creo oportuno acabar hablando de coños y vergas en una felicitación en la que intento dar a mi padre todo aquello que le puede sugerir una historia digna para reirnos todas juntas. Nomás mi tata y yo representamos al género masculino en nuestras reuniones más íntimas. Esas historias de nuestros andares son las que nos hacen ser lo que somos. En esa intimidad que no queremos ningún malparido venga a profanar. Como la respuesta que nos pide el himno ante dicho uso verbal. Jovialidades de la lengua que nos hacen responder a ciertos textos que hasta ahora nos habían sido negados. Un acto de ocultación en toda regla. De manual. De autoayuda.

Lo cierto es que yo escribo por poner unas letras sobre el papel. Aunque este no exista. El papel. Sino que sea sólo texto en el espacio. En un espacio que no podemos asir. Uno que no existe. Que proyecta algo más allá de nuestra capacidad de perturbarlo. Un texto libre. Sin que pase por el mercado. Ni siquiera que asista a ver nunca un lector. Oh. Eso tan temido. Todo autor está desnudo. ¿Me ven?

No se preocupen. Tan sólo es una de esas historias en las que el narrador está muerto. Desde el principio lo sabemos. Yo ya no estoy. Me fui ayer. Por causas propias. Como un temido momento de debilidad en los que no accedí al botón. Y me fui. O le di al otro botón. El que me llevó al más allá. Y nunca más volví.

Hasta hoy.

Que llegué.

Elizondo, papá. Gora.

Golman Elizondo Pacheco

(servidor)

LLÉGALE A LA VERGA

¿Qué pasó, cabrón? No actues. Ya nos conocemos. Nos surramos la madre. Por varias razones justificadas todas. Me cagas, cabrón. Y me encanta decírtelo. Pero en realidad no me interesas tantito. Ni tantito, pues. Para que entiendas. Te lo repito. Te voy a tratar como tú tratas a los nacos.

Por deferencia. Por diferencia. Porque ambos estamos aquí para asimilar una manera de estar en la sociedad. Y esta urbanidad que tenemos en la capirucha nos da una sensación de diversidad completa con todas las opciones descabelladas de nuestro amado pueblo. En su manera de ser como somos los de aquí. Así bien… eso. El que es de aquí sabe a lo que me refiero. A las tantas maneras de expresarlo. A cómo nos sentimos cad día de nuestras fiestras populares. Cuando ocupamos el espacio público. Juntas. En armonía. Esa cosa que somos juntos. Como el barrio. Eso que compartimos al estar.

Esa cuestión de coexistir en una misma aceptación de nuestro bienestar común. Y cómo podemos llegar a saber que en ciertas cosas nunca nos vamoa a poner de acuerdo. Y que en otras, coño, tenías vosotros la puta razón. Y querría aprovechar este momento para reconoceros eso, tronco. Que la vida son dos día y no vamos a estar a estas con la que está callendo. Y tal como los cabelleros nos lo dejaron. No veas ahora cómo ordeñamos las vacas el próximo ciclo de reconstrucción. El problema fue no intentar nada el pasado. Y daís pena quienes pensáis que lo habíamos encaminado. Quizá será vuestra percepción de estar en el lado ganador de la ecuación. Los que no caistéis. A pesar de vuestra sensación de precariedad. Lo que todos hemos afrontado. Más allá de lo hayan resultado ser los políticos a los que usted en particular no podría estar más en desacuerdo, bola de subnormales.

Usted ya sabe a quién aborrece. Y ha sido ávido en intentar odiar con todas las ganas. Como un ejercicio nacional.

Hay quien leyó ejército.

Quizás en algunas ediciones salga escrita la palabra ejercito en vez de ejercicio. Pequeños trucos, o taras, para convertir en libros apócrifos la rareza a encontrar en la librería más mítica de la nueva ciudad, la que empezará el día que volvamos a ocupar su espacio público, con nuestra transformación mental el unísono. Una voz con múltiples acentos. El canto que de esta canción salga. Como un culto de lecturas interminables. Como nociones de un nuevo mundo que nos llegan en informaciones que viajan más rápido de lo que en aquél entonces lo permitía la tecnología: la escritura de cartas que viajaban en diligencias reales por barco. Como las cartas de los reyes magos que cada año le entregamos en mano al page real. De eso, los que aquí vivimos sabemos desde que somos muy pequeños: nuestra vocación a echar al mar, con la multiversalidad que nos permitimos instaurar para tener suficientes niveles de libertad para dar cabida a la serie de subnormales que se quieran posionar en el eje defensor de sociedad de la violencia y del deterioro individualista de considerar a la peña meros consumidores en el rol trascendental de nuestro modelo económico y social: llamadle democracias, occidente o estados nación. O como si queréis que nos dividamos por credo. O por club de futbol. O por estatura. O por género. O por idiomas. Para entendernos en mismo canal. Como una especie de asunción del otro. Asumiendo aprendizajes que hasta ahora no nos habiamos cruzdo por nuestro sistema de carreteras neuronales. Os voy a invadir la cabeza con choques electricos de pura surrealidad multiples veces retroalimentada. La obsenidad con la que podemos generar sobre un mismo chiste 99 versiones.

La huida hacia el chiste fácil.

El otro humor.

La risa sin gracia.

Lo elemental.

Lo que pide el pueblo.

Futbol, toros, cotilleo, puticlubs, bares, salones de baile, asociaciones, guiño guiño, política-espectáculo, peliculas mediocres con temas mal llevados que se diluyen en unas actuaciones que nos permiten pensar en otras vidas, otros humores, otro tipo de historias, cine independiente también, por darle un sitio a los creadores para venir a pescar. Sucar pa.

Aquí todas tenemos que comer.

Alguien piensa en los más necesitados.

Pero se hace lo que se puede desde la autoridad local.

Mientras el país piensa en las iniciativas de ataque para derrocar al rival.

El País también piensa que Pedro el guapo es bueno.

Y el pueblo asiste a los medios para su dosis continua de actualidad.

Esta gente nos perdió hace tiempo.

La ficción de lo que sale por la tele como realidad frente a lo que vemos que hacen los hospitales cuando tenemos el nivel más crítico de la atenció a la salud. Es el momento de regular el sistema de salud que nos rige. Y reactivar los mecanismos de prevención que la población sea capaz de entender en dichas circunstancias de excepcionalidad. Y que se entienda la cadena de mando de las organizaciones y lo que se puede y no se puede permitir en los momentos en los que se gestionan grupos grandes de profesionales en continua tensión. Por la inoperancia de los mandos de dirección. La incapacidad de tener los equipos en su sitio para atender la necesidad de la organización para estar como debe estar. Eso hay que trabajarlo con tiempo. Y con nuevas maneras de dirigirnos entre nosotras. Y lo que ha significado el trato entre médicos y enfermeras. Amos, capataces y gobernantas. El heteropatriarcado en el sector, como una realidad de la que ahora no vale la pena hablar porque debemos elogiar el titánico esfuerzo que están realizando los equipos asistenciales. Pero nos damos cuenta de la disparidad en la toma de deciones en las líneas de mando médicas, de enfermería, de ingieneria y mantenimiento, de sistemas, de recursos humanos, de economía i finanzas, de comunicación, de celadores, pobres, de auxiliares de enfermeria, de proveedores, de consultores, de farmaceúticas, y demás operadores de las redes profesionales de soporte de la sanidad pública. Esos sectores estratégicos. La provisión de servicios en mercados controlados. Los mercados locales. Oportunidades a los nuestros. Negocios de familia. Lo que sabe el diablo por viejo. Eso que domina la casa de los representates de las familias de antaño. Las cotas de poder de los grandes apellidos de la historia contemporánea de la ciudad. La historia de subditos y familias comuneras. La razón de ser de una sociedad libre de tener todos los matices de los pueblos y toda la pertenencia a la especie humana a la que se hermana mandado memes idiotas como un ejercicio que ningún filósofo, sociólogo, doctor, presentador de televisión, autora, pitonisa, cuidadora, muchacho, muchacha, chiquita, güila, mae, tronco, noi, veí, veina, noia, tia, nen, jaar, preveyó, ni mucho menos sugirió. Pero ahí fuimos, como borregos directos con vitalidad hacia el despeñadero. Porque a fin de cuentas, un día nos vamos a ir de aquí, y por qué no hoy. Y zas. LJ.

Salud pública al alza

La salud, divino tesoro.

En realidad pensamos poco en la salud. Tenemos la percepción de que somos invencibles. Eternos. Es curioso que esa falacia coexista en nuestra individualidad humana. Todos vivimos bajo la creencia de que no moriremos nunca. Y de pronto, un día, morimos.

Después no sabremos más. Ese día llegó y nosotros ni nos enteramos. Así va la vida. Quizás está a la vuelta de la esquina. Quizás la muerte no está lejos. Y no tenemos manera de saberlo.

Por lo pronto, nuestro cuerpo, o nuestro cerebro, en particular, tienen este mecanismo de invencibilidad que nos atrofia la perspectiva de la vida despúes de la muerte. O de la muerte, que de pronto, un día nos llama a la puerta.

Creo que la muerte es un tema trascendental. Y además creo que es un tema vital. No hay vida sin muerte. Y la muerte no nos debería doler tanto, si a fin de cuentas, no duele. Lo que duele es el duelo. La pérdida de un ser querido. De pronto, ya no está. Y no parece verdad. No parece posible. Sentimos que estaremos siempre aquí. La persona a la que amamamos. Nuestra madre. Nuestro padre. Nuestra hermana. Y un día, nomás un día, ya no.

No pensamos en ello. Lo eludimos. Quizás ese es el mecanismo de la mente para no agobiarnos la perspectiva del ahora. Pero quizás, esa ligereza con la que nos tomamos la vida es pura apariencia si no concebimos la inmensidad de lo que verdaderamente importa. Estar aquí. Estar vivos. Hoy: un día más.

Ese es el regalo. Y también el milagro. Esa carrera que pegamos un día cuando tan sólo éramos espermatozoide alfa. Quizás ni eso. Puede que hayamos sido uno más del montón que simplemente tuvo un día con suerte. Una carrera buena en toda su vida profesional. Y nunca más dar palo al agua. No vamos a juzgar ahora al espermatozoide que nos trajo aquí, cuando puede que todo el mérito de nuestra existencia resida, por completo, en la capacidad de la otra mitad, la media naranja de aquél diminuto y escurridizo malandrín, que tuvo la solvencia para competir con el resto de los macacos y ponerse enfrente de la más preciosa imagen de una DIOSA rotunda, blanca y pura, inmaculada, virgen, ella sí, y con la desdedicha de sufrir por el heteropatriarcado que desconoce todavía, un nombre masculino: óvulo.

EL óvulo nos representa. Una perla en camino de la trompa. Cuidadosamente producido por la parte fiable de la naturaleza: la mujer. Venida de un ovario en el que se formula magistralmente la obra perfecta, aunque no completa. Y como toda señorita de sociedad, llega un momento en el que está lista para dar un paso más alla. Es un momento indefinido, pero se conoce que hay unos márgenes en el tiempo. Un horizonte temporal en el que se está preparado para la trascendental llegada de la horda de malparidos machos simples y sobreexitados. Pobres hombres. Tan primarios. La lucha tenaz de la carrera les ha nublado la perspectiva y sólo uno consigue llevarse la gloria con la más elevada de las musas. La recepción de dicha dama nos desvela que no es tal, sino una artista consagrada en las artes de la comunión. Lo que sucede a partid de aquél entonces es el proceso más sagrado de la alquimia. La concepción de un ser que tiene un futuro efímero y maltrecho. Pese a todo, la vida se obsesiona con la unión de estos amantes, sin tener en cuenta apellidos, ni tragedias, inequívocamente lanzados a un desenlace multicolor de la más dócil factoria, como el primer beso que Julieta perfiló en los labios de Romeo.

La vida suele repetirse entre historias que se copian entre ellas. Siempre alguna sale victoriosa, y por tanto, se replica con más frecuencia. Y así sube y baja. La euforia incial nos deja pronto en el sabor convencional que se repite en un coro que todo el mundo canta. La pasión de un cielito lindo un día de lluvia. Unas netas de un borracho mexicano en ese momento justo de la noche en la que a pesar de no haber ligado, ahí estabas tú; carnal. El homoherotismo mexicano es un poema que todavía tiene un recorrido machín. La pulsión del chicharito.

La muerte susurró al oido de Sabines. Un poema me lo dijo. Y entonces entendí: dónde estás muerte mía, no te escapes, que te quiero oir.

Mi madre me contó que yo lloré en su vientre.
A ella le dijeron: tendrá suerte.


Alguien me habló todos los días de mi vida
al oído, despacio, lentamente.
Me dijo: ¡vive, vive, vive!
Era la muerte.



Jaime Sabines


Golman is coming out tonight

Hi. I am Golman.

Diaries. You know. They keep you hooked. It’s one of my favorite things to do. Be here: writing.

You are alone.

Good.

Life is good when you conect your ideas with typing.

On a keyboard.

Guess what?

I have one here.

So I write.

No we all write.

But what’s good; what’s bad.

How good am I?

Should I come out?

I think I am good enough.

I know people.

They know people.

It’s all about a social network.

A new one.

Be this it.

You and me.

No bullshit marketing.

I am who I’ve been.

I’ve been here.

You know I have… or you don’t.

You don’t have a clue of who I am. Normal. People don’t know the whole world. Guess what? Now they do. They can know you more than you can know them. Unless you really have a great capacity to let go. And your reach out. As far as infinity goes.

But, infinity… common. Really? You fucking kidding me? The absurdity of the thought… how did you let it out? Really… I want to know.

You piss yourself off. It’s you character. Know the drill. We are all writers of this one alternative: to write fictional roles that ablazes ourselves. Out of depression. And dealing with life. The good people up there. Playing the high rollers game. The joy of the nine nicest places to dine tonight. And you are there. Somehow. Doing your shit. And people knew you. Sort of. Like a mistery man. A sort of Sugar Man from the tropical lands. You go out to fiction and imagine nine reigns. Pick nine real places you’d love to be at. And you make that place somehow a better place. Respecfully. As much one can as a visitor from way the fuck on the other side of are. Or the regular neighborgs. Who we love/hate.

I learned duality in life. Not in school. We have two hemispheres in our heads and we don’t aknowledge what each side does. Or how our brain defines us.

Two dogs bark at each other. The show their teeth. And people stare. And strangers went by public space tonight. Out here. In my streets.

The streets in my land are mine. It’s an urbanstory that turns into a long narrative in the woods of Scotland and Elizondo. I won’t be needing further mountains from the rest of Geography.

I learned about the Mont Blanc by trying to reach it in a tour my aunt thought was a good idea at the time. Go from Geneva to Mont Blanc and back in the same day. Conquering the Alps. I was going to go to Andorra and back to Raval in public transportation. make my way up the mountain high. An imposible quest. A thing I would do now. To walk to the top of the mountain from urban New Gotic heart.

Something down here is changing. I have to go. I am not welcome here. We need to go out into the mountain. And I go.

I go.

I am not just saying it.

I will go.

We all will.

And that’s a delight.

A gift.

A thing to do.

A quest to move.

Something new.

A new social revolution.

The so expected one.

Tonight.

From this new capital of the nine chosen cities: New Barcino.

There is a transparent way to choose the nine cities that were chosen with total aleatory rules.

No certainty.

Only a fair choice.

A new game.

From another angle.

Just to come to terms with time-space.

At least this once.

But we decided to change all rules.

All of them.

No sovereignty of anything.

Anarchy loop.

Oh GOD, please come…

HE never shows up.

But SHE…

Then she comes. As she comes.

And life is listening to better music. Better lyrics. Better ways to connect with the highest ride. A live concert in a festival where this band makes sing the song that binds us to tha soul: ALLS.

I’ve got to go take the night… with the Barcelona Superheroes!


Soc el flipe ticatalá

No se ben bé com vaig arrivar aquí. Pero de sobte soc la historia d’aquest nou pais. Complerta.

Jo puc explicar una historia molt ben narrada. Pero no vull. Només pel pur estil. La proposta en sí d’un malparit que trenca amb tot. I torna a començar. Aixó está fet nois.

I les noies?

Tranquiles. Per vosaltres m’he deixat només lo més afirmatiu i sublim que sereu capaços d’emporderar. Vaig tenir la intenció de sortir-ne abans, i fer-ho tot just en el moment de les eleccions. Pero aixó implicaria trecar-ho tot de cop.

Los que queremos proteger la constitución y los que quieren poner en jaque mate a la unidad de España.

Hay que dar respuesta a todas las nueve grandes preguntas. Y nos debemos preguntar qué papel hemos hecho. Y qué rol es el indispensable de mi parte. La obligación del ser libre. Más allá de los cauces reales. Sólo queda el surrealismo, compañeras.

Y aquí es donde queríamos llegar, chicas. Es este el plan, y no decimos chicas por el mismo sentido machista que aquellos que hemos dejado allá, en la vieja España, la que huele a caña, tabaco, brea, mujido de toro en el último tercio, con una erección de Calamaro en la sombra del ruedo que sulivanta a un aficionado de sol que le choca la presencia del músico argentino-español. ¿Hace cuánto es Calamaro español? ¿Cómo nos ha cambiado? ¿Por qué no puede opinar desde argentina lo que le sala de la pinga erecta?

Nadie daba crédito que de pronto en el momento más mágico de la corrida, Andrés bajara sus pantalones y su gayumbos, mientras no perdía de vista al toro, como todos en la plaza, excepto aquellos cerca del cantautor rebelde con toques de izquierda cero anarquista y algo sí cómo los que se rebelan en 1984 y los que subsisten en la distopia de Brazil. La peli. La surrealidad de Brasil la salva de sisma ante el espejo de Bolsonaro.

No me interesa ir a un punto de conflicto con ninguno de los señoritos blancos (ahora se permite asumir a los morenos siempre y cuando acrediten su subida al los altos mundos de la high society) en sus diferentes denominaciones de origen. Si usted es blanco, no se preocupe. Ya no hay nadie más arriba. Estamos bien aquí. Alabada sea nuestra cultura.

Y ahí se quedan/quedamos tan anchos/anchas.

¿Así de inclusivo?

No es que no se pueda hablar con las feministas. Si se es feminista una esta dentro. Sos otra. Mi feminismo no está en duda: el enemigo es el macho.

Y los machos heridos se levantan. Como Calamaro.

Y los blancos heridos… aguas.

En México tenemos constancia. Y sabemos quienes son blancos estúpidamente ricos. El cómo ejercimos el poder los hombres heteros de la sociedad antes conocida como la Nueva España. Políticamente: lo que fuimos. Y ya no somos. Como si debiéramos ir hacia atrás. Y revertir nuestro pasado. La idea más alternativa que hayamos podido levantar en acto público. En todas partes. Alineado con unas elecciones presidenciales españolas. Para tocar infinitamente los huevos al poder. Y dejar claro que desde las antípodas se puede pensar justo lo contrario de lo que todo esto representa. Vosotros. Todos. Alto. Paramos. Nos vamos hacia atrás. Venir y leed conmigo. Leedme a mí. Nueve días seguidos.

¿Entras o no?

Quieres elegir qué vamos a hacer para transgerdir todas la normas. Ligeramente desfazados. Con ideas que llegan tarde. Como una canción desentonada y sin ritmo. Que de pronto te cautiva con un coro segador. A les hores ciutadans…

Y mi himno es algo así. Cada canción que escribo es como un poema a Rosalia para pretender que ella sola incendie el cosmos, otra vez. Y nos enganchamos a una canción, en directo. Lo que hay que convocar a Rosalia es cómo presentamos este espectáculo para sacar adelante una proposición alternativa de la sociedad que llega, a posta, una semana después de las elecciones. Algunas veces llego tarde.

Si se trata de escribir una última historia, la mía es esta. Hace mucho que salí y me descubrí en un juego de estar solo y crear. Y me vi en un bucle. Pleno. Ya listo. Con mis historias para intervenir la realidad. Como si uno pudiera alterar la vida de otros escribiendo. Como si escribir sirviera para algo práctico. Escribir lo que te sale directamente de la mente libre. Muy rápido. Con los dedos. Una cualidad necesaria a entender en este circuito de velocidad y competencia.

Escribir rápido es una cualidad, sine qua non.

Y con los nueve dedos.

Porque el nueve es sagrado. Ahora sí. No hay manera de escapar esta idea. Esta autoimpuesta. Como un designio del Dios Padre. Ojo. El Dios Padre nos está viendo. ¿Desde dónde? ¿Qué toma? ¿Qué fuma? ¿No fuma? No ma-mes.

Y te sales de la iglesia.

Ojo al dato. Se fue. No tiene las cadenas de la institución que te correteó de pequeño. La iglesia fue algo en nuestra niñez. Y yo lo se en carne propia. Provengo de una familia típica católica latinoamericana. Mi historia es convencional. Y a la vez es particular. Única. Irrepetible. Esta gente está muy mal. Hay que dar un paso. Y así decides la idea más absurda a la que podrías haber llegado en tus 42 años de vida: me meto en política. Y das el salto.

Vuelas.

Vacio.

No fear.

Ohhhhhhhhh.

¿Quién dice que la h es muda?

Vean este ejemplo ticatalán:

Le dice un chico de Podemos de un pelo rubio que hipnotiza mientras le cede su turno a la política de Ciudadanos que tiene delante para que además de lo que opinan de Cataluña nos cuenten otra propuesta que nos sea útil al resto de los mortales. Su diente muestra que el colmillo está protegido por una guardia pletoriana. Se puede luchar con la palabra. #todossomosjuegodetronos #cómemeloshuevosmaldini

Podría seguir con el duelo entre un tipo nuevo de podemos y una mujer afirmativa y exitosa profesionalmente con esa voz de revolucionaria de lo correcto. Los bancos alemanes. Los acreedores españoles. Podemos le pone las etiquetas de lo que el partido socialista hizo con las élites de este país, a la que ya pertenenecen algunos. El de Esquerra le pregunta si Pedro Sánchez se sentará con el partido que ganó las elecciones en Cataluña: ERC. Derogar la ley mordaza. Blindar las pensiones de Cataluña. El soberanismo catalán no está presente pero se habla del soberanismo catalán. La Cataluña a la que aspira la chica de ciudadanos es una que les permita salir a manifestarse en cualquier pueblo de Cataluña sin que no le saquen el mocho para limpiar el piso con lejía por ahí por donde se pasearon los que venían en el autobús de C’s.

Hay que pensar como guionista español. Esa era la única salida de quien vivía inmerso en la escopeta nacional. Rafael Azcona. Un artista es el único español al que se le permite entrar al surrealismo con la afirmación que se le debe dar al gesto último de nuestro potencial removedor de todas las consciencias. La salida de hoy. El club social. La sociedad resuelta. Esto es darle la vuelta. Y lo podemos hacer presentándonos a esta coalición de circunstancias de autorevelación: asumir la toma de los espacios públicos y los espacios privados para todos. Y en todos estaban todas. Y todas plenas. Llenas eran de gracia. La señora está con ustedes, y con su espíritu. Como era en aquél entonces. Ahora. Ahora. Aquí mismo. Aquí. Aquí. Aquí. Aquí. Aquí. Aquí.

Y te corres.

El guion lo dice.

Te corres. Solo. Sola.

Tú; todas.

Y en todas debemos estar en una palabra nueva. Esa unidad mayor. Una a la que acudimos todos. ALLS.

ALLS.

Con Rivera no. Me ha quedado bastante claro.

Los que no van a las elecciones se manifiesta rápido. Los banqueros, y quién puede, levanta el teléfono. En nombre de los nueve poderes. ¿Quién tiene algo que decir? Que lo diga. Somos presos del pacto en la cúpula. ¿Cómo vamos a salir de esta ilesos? El que gana, gana. Y le dimos el poder. Los presupuestos. ¿Para qué? ¿Qué coño dijeron en su plan? ¿Qué sentido tiene el programa de cada uno con la campañita que nos dieron? La campaña nacional. No nos queda más que dar un fuerte aplauso a las nueve primeras candidaturas que han recibido el apoyo de esta foto de España. Y ahí está. No actué sobre ella. No quise manipularla. Me podrían haber perseguido como si se tratara de un Steve Bannon tropicaloso.

Puedo hacer mejores películas, campañas, proyectos, música, ediciones, libros, estratégicas, design, mítines que el buen gringo Bannon. No se equivoquen. Si yo los voy a manipular para una campaña electoral lo haré en mi propia camapaña. Con mis eleciones personales. Como si me las pudiera montar para presentarme de pronto. Aquí. En una página que yo mismo diseñé hace tiempo. Pero en secreto me fui a opinar conmigo mismo en la soledad de las afueras del sistema. Yo no soy antisistema. Yo no soy de aquí. Y ahora, de pronto, me hace de aquí. Y yo me dejo. No se cómo. No podría haber escrito una novela que explicara mis circunstancias para que fueran veraces, o cuando menos interesantes para atraer a un lector que continua leyendo hasta el final. Vótame aquí. Vótame a mí. Vamonos ya. Hacer el amor. Llegar por fin al ser pleno: ALLS.

La categoría es religión. La nueva religión. Como si pudiéramos diseñar una nueva. Como una nueva lengua. Como separatismo plausible batasuno. Comunistas trasnochados que se presentan a una elección con el plan definitivo. La última internacional. El miedo. El coco. Jubilado. Ojo. Se pueden dejar venir por la calle con sus armas de fuego. Y darte un tiro. Bye.

Pistoleros. Y una razón para buscarte. Quebrarte. Esa persecusión es el miedo final. Que te busque un Mercader para prestarte un piolet.

Pioleteros.

Los ticatalanes no podían dejar pasar la metáfora de asistir a la historia con el carisma de ser de la misma ciudad que Caridad Mercader. Y enteder su familia desde su afilicación a la revolución. La pertenencia a un ideal de un colectivo común que garantizara la igualdad en un mundo pleno y en paz. Para tener paz la guerra debe ser inconsistente. No se llega a la guerra porque los argumentos se acabaron. Las armas y sus mercados nos lo explicaron hace años que nos despertamos a la idea de que podíamos entender el juego industrial de las armas de destrucción, sin importar si másivas o no. El comercio de las armas como estadístico para correlacionar con la violencia en los diferentes puntos del narcocapitalismo. Los bancos y sus fortunas. Y los que vamos para arriba. EL juego cambiando de vasos comunicantes. Y la idea de progreso que se hace con la sensación de vivir, ya sea en un mundo paral·l3lo, o en mundo de los exitosos que salimos bien librados por nuestra propia fortuna, y lo que curramos cada día en los puestos de trabajo que nos da nuestra familia dentro del negocio familiar, o el trabajo que yo mismo fui capaz de conseguir en este mundo público-privado que de pronto nos vemos en disposición de intervenir. Por siempre.

Imagínense que llegué para sabotear el sistema. No por anarquista, que también, sino por Cryuffista. Porque entiendo la transformación del iluminado que viene de fuera. El nou del poble.

El nou del poble nou.

Jo us ufereixu una república complerta a establerta i en marxa: Ticataluña.

A Ticataluña pot viure tothom. Bueno… tothom, tothom… no fotem. Tothom no cap. Algú ho havia de dir.

Puc fer-vos reir més que en Rubianes.

Us ho dic de debó. Com qui omple nou teatres en nou dies. I canviem el mon. De cop.

Aixó és aquest projecte. I ho podem fer a partir de demá. I sortim al carrer i s’ens fa de dia. Perque ens ho podem permetre. Aquesta nit. I ho fem. Perque podem. Podem. Potser ho fem. No. Fem. Fem-ho, va. Fem un, va.

Eso es lo canta Ronald. Es sublime. La poesia de la palabra: su poder. El acto de rapear me fue eneseñado por un maestro venezolano con quién formamos parte de un grupo de soñadores: emprendedores sociales. Y grabamos una canción. Con nuestros proyectos. Yo no tengo otra cosa que ofrecer. Este es el mi último suspiro. La visión de un futuro que nos asume como somos, tal cual, pero nos da la opción de reformular las alternativas que tenemos en el sistema que nos rige. La social democracia. La democracia, solita. La monarquía constitucional. La monarquía de los comunes. Los lords. Los señores grandes de España. Las señoras y sus familias. Y la repartición de los juegos de poder en la sociedad que nos ha permitido llegar hasta aquí. En esta mezcla entre generaciones que han avanzado con su biografía, y la nuestra. La reconquista de VOX. La sexta noche te pone delante la actualidad política. Y la gente lo ve. No hay otra manera de estar enterado y tener todos los puntos de vista. Los de Salvados no lo ven así. No son de la idea de que Inda deba tener silla cada noche. Pero la Sexta Noche está pensado así: con Inda y con Maruenda. Y toda la izquierda. Como si fueran un panfleto de la izquierda. No se llama extrema izquierda a podemos no llamamos a VOX extrema derecha, dice la marquesa Esperanza Aguirre.

Yo ya soy español. Pero todavía no tengo el pasaporte. No por escribir un cantar de los cantares me van a negar el pasaporte en mi recién estrenado país.

Los Neandertales también lo hacían. Le daban la nacionalidad a homo sapiens, y luego zasca, no le daban pasaporte.

La literatura es un generador de memes infinito. Y bien escrito. Presuntamente.

¿Saben lo que han las mujeres del partido socialista? Echar a las femeninas de ciudadanos que se presentaron a la manifestación del 8 de marzo. Las mujeres, los fetos, la lucha, las interclases, la defensa económica, la disposición de mi vida, la dependencia familiar, los hijos, las fetividades, el pacto, dinero, médico, enfermera, recursos sociales, escuela, vivienda, colegio, claustro, plaza, comunidad, biblioteca, club, piscina, playa, montaña, erotismo, estado social democrático de derecho, la ausencia de violencia, las mujeres al poder, la paridad salarial, los cuidados repensados por la sociedad supercuidadora.

Derechos fundamentales.

De los ciudaddanos. No puede venir un gobierno y quitarlas.

La educación, la sanidad y las pensiones. Exigible. Pensiones revalorizadas. Conforme al costo de la vida. Con el cálculo acturial pertinente. Y su debido debate. Con los nueve actuarios más sublimes de mi círculo de confianza.

Petarlo juntas.

Nuestro plan es este. El suyo también. Si quiere. No hace falta ni que renuncie a su voto. Usted ya votó. Este es nuestra mejor versión como sisteme político-social. España es esto. Un surrealismo con una gracia involuntaria infinita. España no tenía noción de su grandeza

Hay que conocerse a una misma. Hay que saber si somos clitorianas. Trabajalo. El machismo de los jóvenes. Preocuparse de lo que le gusta a las mujeres. Conocerla en su exploración. No es tu cosa. No eres Nacho Vidal. No todos deben follar así. Entiéndete a tí. Cristina Almeida. Sus momentos en el congreso, en tiempos de Aznar. Y ahora, en la televisión. La actualidad social. La actualidad política. Qué acaso no es lo mismo. La opinión de extraterrestre. Bajo y se quedó atrapado en nuestra surrealidad. Percibió a los discipulos de Dalí. Y su nueva religión. Ese cantar. Este cantar.

Y volver, volver, vol-ver. A tus brazos otra vez.

Allá a voy.

De nuez.