Hoy soñe con el loop trascendetal de nuestra especie
Quizás sobra el loop, porque se sobre-entiende.
Quizás debamos explicar las cosas complejas con sobre explicaciones.
Quizás ha llegado el momento en cambiar de marco estratégico y referencial.
Es posible que sea necesario simplificarlo todo de manera que la gente de un procomún NEW no se pierda. Pero si lo damos todo masticado, la gente no va querer formar parte de una cosa en la que ya está todo hecho, y todo bien, como el paraiso. ¿Qué tipo de rol tendríamos en el paraiso, en caso de que nos dejaran entrar?
Quizás las preguntas que nos hemos hecho han estado sesgadas por los aprendizajes históricos que hemos ido traspasando generación en generación hasta llegar al punto exacto del día de hoy. Por la mañana. Recién levantado de la cama.
Justo vengo de ahí. El paso sublime entre el sueño y la vigilia me hizo pensar en la surrealista adaptación de la película que mi sueño había diseñado para mi: imaginar y ordenar las redes neuronales en mi cabeza: nuestro propio black box.
Dude si seguir ahí, en medio de esa formación que se estaba proyectando sobre una serie de personas que jugaban los roles de formadores y educandos, y yo en medio de la ecuación como un agente del cambio que había puesto en marcha la maquinaria de la transformación.
La angustia se apoderaba de mi cuando me doy cuenta de que las ideas estructurales que haría de aquella puesta en escena un flujo coherente de interacción y dinámica a penas se desvelan en mi cabeza. En riguroso directo. Y muy claramente: dual.
Debemos dividir al grupo en dos. Unos y doses.
Numérense.
Uno, dos, uno, dos,….
Los unos representan la transformación en el ámbito local.
Los dos representan la transformación en el ámbito global.
Y entre ambas pulsiones debemos rescatar quiénes somos, de dónde venimos, y juntos vamos a construir escenarios plausibles de futuro en esas dos dimensiones que ahora mismo simplifican la complejidad del cosmos en esos dos polos.
Os voy a traer a un espacio virtual de transformación. Voy a partir de un teorema dual, en el que voy a separar mi visión particular de la construcción colectiva de una visión colectiva. Y voy a trasladar los elementos que pueda desarrollar en mi modelo particular, en el cual puedo ser juez, parte y «diös» (minisculizado, eso sí), como un multiverso particular para distorcionar el juego de las apariencias a favor de la subjetividad que reside intrísecamente en el ego de cada üno. Mientras tanto, el polo opuesto, el de la creación colectiva de un procomún emergente, lo vamos a tratar como el espacio ortogonal al resto de los status quo particulares, o de otros tiempo-espacio, que podamos considerar como antípodas a la práctica habitual, el estado general de las cosas.
Sea este el preámbulo de mi campaña.
La última campaña.
La campaña de gölman.
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