Cambio integral de nuestro sistema

¿Ya cambió todo?

¿Acaso ha llegado el momento de la emergencia colectiva final?

¿Estamos listos?

¿Qué más tiene que pasar?

Quizás sea normal que no encontremos hacia dónde tirar el carro. Es más, la cuestión parece ser: ¿hacía qué barranco tirar el carro? Y pues en ese escenario, lo mejor, puede ser, es quedarnos quietos. Que las cosas sucedan hasta que el caos las ordene. Que no se equivoquen: se acabará ordenando. O (des)ordenando. No sabemos. Lo cierto es que mutamos piel. Como una serpiente, saldremos vivos de esta situación.

No todos. Morirá gente. Mucha. Mucha más que la murió el año pasado. Contaremos muertos por estado. Muertos globales. Muertos por quinquenio de edad. Nuestras tablas de mortalidad servirán para entender de qué manera afrontaremos, en un sistema global reintegrado, la próxima pandemia. Y serán las nuevas instituciones las que darán validez a lo que entonces deberemos haber normalizado con una serie de procedimientos que eviten el mal mayor. ¿Para quién? Para el colectivo. Pleno.

¿Quién es la totalidad del colectivo?

¿Quién está dentro y quién no cuenta?

¿Qué parte de esta ceguera nos viene dada por el sistema y qué parte incorporamos de nuestra naturaleza biológica?

¿Qué estamos haciendo por la adaptación de nuestra humanidad, en términos globales, por primera vez (o quizás por segunda vez, tras aquél momento crítico tras la segunda guerra mundial que dio paso a las Naciones Unidas, nuestro primer gran momento colectivo, más allá de las olimpiadas) en un nuevo espacio global de entendimiento?

¿Qué acaso esta pandemia no nos lleva a preguntarnos a todas si nos encontramos en el mismo barco? ¿Acaso estamos en la fiesta de gala del Titanic? ¿O ya tocan los músicos?

No nos viene de nuevo. Ya lo vivimos antes. En dos momentos cruciales. El 11-s y la crisis del 2008. Sea cuál sea su origen. Ahí ya se nos vino el mundo encima. Y se desplegó un nuevo orden social. Con el que muchos no estábamos satisfechos. En España el No a la Guerra fue un grito del pueblo ante una situación que se alejaba de nuestra realidad y de nuestra representación en el mundo. Parecía que Aznar y su cuadrilla querían pasar al bando de los que reescriben la historia. Estaban cuatro en la foto de las Azores: un anfitrión portugués, un cowboy español, un beisbolista texano y un cínico inglés. Cada uno representando la historia de su estirpe. Su causa contra un mal mayor global. Su cruzada actualizada. Para ninguna de sus biografías nacionales representaba una primera excursión al más allá. Más allá de nuestras fronteras nacionales. Más allá: en donde encontramos el porvenir. El pasado de nuestro legado expansionista. Una vez más. Seremos invencibles. No estaba mal. Teníamos ya las empresas haciendo fila para la reconstrucción del país que íbamos a deconstruir. Por la voluntad democrática de un sistema. Más allá de lo que opinen los demás. Más allá de lo que experimente un puebo confinado en medio de una sociedad desconectada y sin capacidad de conectar sus circuitos de suministros básicos para la vida. Política del bloqueo y del estallido de bombas. El shock como doctrina. ¿Lo conocen? Ya lo hemos escuchado en otros momentos de la historia. Historia B.

New América History B.

Hoy about this for an essay.


La frontera entre el bien y el mal

En tiempos del coronavirus cuesa distinguir cuál es el enemigo. O si necesitamos uno. En realidad está siempre presente. La posibilidad del mal. El hecho de poder ser invadidos secretamente por alguien/algo que nos va a hacer daño. Ya sea un virus, biológico, o informático.

La pandemia se ha propagado con la facilidad con la que los virus se diseminan en una población acostumbrada a tener gripe. Pero esto es algo más que una gripe. Este virus nos ha puesto, por primera vez, a todas, patas arriba. Al menos, a tener las patas quietas. Y desde casa, pensamos que podremos salir de esta, siempre con una cierta incertidumbre respecto al futuro, que hoy cuesta más identificar más allá del confinamiento y estado policial que nos protege.

Hemos sido algo más solidarios esta vez. Y también, hemos sido conscientes de que lo que viene ahora no va a ser lo mismo. Yo lo pensaba desde el 2008. Nada podía ser igual. Y me equivoqué. Todo, menos yo, reasumió el curso planteado por el sistema para subsistir. El capitalismo había puesto de nuevo las mismas cartas marcadas sobre la mesa. Y sus súbditos, consumidores, cayeron de nuevo en la trampa de subsistir y seguir proyectando un tren de vida en el que los gastos, los viajes y la apariencia debían retransmitirse en directo.

La era de los influencers fue corta. O quizás nunca más acabará. La posibilidad de manipular a un público joven para ser parte de un juego pirmidal que nos evoca la ilusión del capitalismo: dinero, fama y poder. Teniendo las tres, la atracción de todo aquél que anhela la cima de la gloria está asegurada. No por lo que es en sí, sino tan sólo por su apariencia. Nada más goloso que eso para una juventud que puede intentar encontrarse a sí mismas, o bien, tan sólo jugar este otro juego de imagenes. No está del todo mal, si con ello damos un paso más a la huida de la trivial, sin que ello implique el desprecio de lo sencillo. Se trata de un balance interior complejo que más allá de lo que la sociedad decida que debe ser, uno debe abrirse un camino que nos somete a encontrarnos en el otro, a través de la lectura, de aquellos que consiguieron profundizar el tunes más viejo: publicar un libro literario.

Muchos ven en la publicación de libros de otro tipo la posibilidad de llegar antes. Un libro útil. Un libro para lectores más ávidos al mundo de la empresa. Los libros de los exitosos. Los libros que me explican cómo ser el rey del mambo de mi industria. Libritos sobre el yo que trabaja con un método. Filosofía laboral. Consejos de filósofos de antaño convertidos en píldoras doradas y simples de fácil digestión. La vida nos abruma con tanta historia, así que debemos asimilar conglomerados más baratos de lo que verdaderamente aspirábamos a ser en el mundo natural. El mundo, desde hace tiempo, ya no es natural.

No se vayan a quedar con la idea de que esto es simplemente una crítica al sistema. Puede ser que sea la ocasión perfecta para hacer un alegato a que los resultados del mismo se han visto mermados por un colapso no programable dentro de nuestros planes. Las proyecciones oficiales de los banco nacionales no tenían este escenario previsto. ¿No? ¿El colapso total no está ya dimensionado en sus modelos? Siempre hemos sabido resistir a la hecatombe. Al menos en la ficción. Muy preocupada por este momento. Por la posibilidad de encerrar a todo Dios. Y dejar fuera a los pocos que deben mantener la sangre bombeando por nuestras venas sociales. El mundo simple sigue en marcha. Y desde la distancia, la producción del resto de la industrias parece ponerse las pilas para redefinir una manera de hacer las cosas. Es un buen momento para eso.

Las escuelas se plantean cómo sería la educación a distancia. Lo más «presencialmente» posible. Se abre la vía de la asistencia al salón de clase. ¿Cómo se organiza la dinámica? ¿Cómo se espera que respondan los alumnos? ¿Qué tanto debemos imitar una estructura de control? ¿Qué tanto se puede estar presente en uno y otro momento? ¿En cuántos espacios-temporales podemos estar al mismo tiempo? ¿Cuál de estos modelos nos exprime más? ¿Quién se puede quedar en casa? ¿Quién no tiene casa? ¿Quién se puede mantener a flote sin salir a vender los tacos de canasta del día?

La economía de subsistencia de antes era el huerto. La milpa. Eso nos daba la posiblidad de ser nuestros propios agricultores. Eso tenía algo de lo lógica. La vida del campo nos permitía comer de la tierra que explotábamos. Y era autoconsumo. Lo más ecológico que se puede plantear un hippie actualmente. Ahora no necesariamente hay tierra para todos, porque nos fuimos a las ciudades, en donde se concentra otra cosa, el trabajo. Pero puede ser que las fronteras de los sitios no habitados nos pueda llenar la nevera lo suficiente para vivir y ser felices. Telecreando. Teletrabajando. Y quizás: cultivando el huerto. Estas dos cosas.

Huerto más un poco de trabajo.

Relaciones colectivas a distancia.

Una casa que represente un espacio para estar bien.

La capacidad de cubrir las obligaciones hipotecarias asociadas.

Podemos crear y vender desde nuestro sitio.

¿Somos todos un producto de consumo?

¿Nos vendemos a todos y en todo momento?

La vida es así.

Una venta ambulante.

Lo que ha cambiado es el producto.

Y tu mirada sobre el otro.

Que así sea.

ALLS

Lio en Lima

🤩Leo Messi firmó su primera ficha con el Newell's Old Boys🔥Define con un emoji como jugaba el astro argentino

Publiée par Diario Sport sur Lundi 30 mars 2020

Change the conversation among parents

– Em sembla un troç d’adaptació en calent la que estem tenint tots plegats per repensar-ho tot. Felicitats pel que ens heu donat perque ens ha permet establir prou clarament unes pautes per a continuar el procés educatiu de les nostre filles i alhora gestionar el directe d’una pandemia. Ole, ole, ole: educació per projectes. Mai no hi tindrem una metafora millor de l’hecatombe. Ho estem patint i com ho projected devant els nostres fills potser ens permet arrivar cadascun des del seu llar, el mateix procés educatiu, com ara com gestionem la por. Fins i tot a morir. Tot just. D’aqui a pocs dies. La mort com a concepte. Un altre tema que dona per a fer un projecte. Perque de fet és lo que estem vivint. La mort d’uns i toquem fusta, no de la propia. Ni de ningú proper. Pero per a totes, cada dia, aixó és un fet cotidià. La mort d’algú més per una variant de raons de sortida. El final de la nostra vida és un element natural de lo que sóm: essers humáns imperfectes en un conflicte continu per trobar el sentit de tot plegat. I ens aixequem cada dia a esbrinar-lo. I cada dia patim. I cada sóm prou concients, i més ara, de lo que correspón respirar bé, rentar-se bé les mans, aixecar-se a una hora prudent per afrontar el dia amb il·lusió, tot i que no podem sortir de la nostra llar. On visquem prou bé; estándar UE. Cero noble blanco. Un hecho peninsular compartido. Como el machismo rampante todavía en las nueve pilares sagrados del bienestar europeo sabor vainilla. Ahí igual he perdido a unos cuantos padres, y no pocas madres. Pero lo cierto es que estoy intentando ejercer la posibilidad de expresar en voz alta lo que sufro en estos momentos de pánico colectivo. Tranquilidad. Es una pequeña pieza de ficción. Perdonarme. No lo puedo evitar. Escribir para mí siempre ha significado una posibilidad de aportar una solución general al problema más macro que por su propia naturaleza todas, y ahí meto a todos, sin que nadie se tenga que ofender o sentir menospreciado por género, gustos sexuales, o cualquier otra manera en la que prefiramos etiquetarnos, como algoritmo autocensurador. Como firmar tu propia peor pesadilla. Que ahora se ve reflejado en la posibilidad de que nos toque estar en la lista de los que caemos frente al virus. Virus que vamos a sobrevivir poblacionalmente hablando. La mortalidad tiene sus dimensiones. Pero que vivamos todas la experiencia de una situación tan extrema como general nos ubica a todos en lo que podría ser un ejemplo de autoorganización de nuestra especie que quizás nos dignifica ante esas otras especies a las que habíamos expulsado de su hábitat natural. Los virus como el agente que nos ataca. Y cómo pensamos militarmente cómo A-N_I_Q_U_I-L-4-r-L_O. Esa es una victoria colectiva conseguida. Como los chinos lo hicieron con su pueblo. Celebrar cada momento en el que la curva ya no sólo se comenzó a aplanar, sino que ya vamos viendo la luz. Y llegaremos. Pero los acercamos a la parte más alta de la ola. Y lo vamos a resistir como podamos. Estamos ante un ola potente y el tiempo se giró. Tranquilidad. Nuestra vida depende de nuestra acción. El escenario es inestable, fluido y cambiante. Algo parecido a lo que nos han querido explicar que el individualismo genera para el beneficio agregado de la sociedad. Como sentirse orgulloso de un sistema que pocos habíamos llegado a entender, pero en el que todos juegan. Una vida aspiracionista hacia la tendencia de la vida de los que no sufren. Garantizar el futuro de nuestras familias. Que el mundo sea bueno. Más allá de los némesis. Que haberlos, haílos. Pero no hay que desdeñarlos. Al revés. Vamos a adorarlos. Por la complementariedad que nos ofrece estar en las antípodas de estas personas. En muchos niveles. Lo múltivariable llegó para quedarse. La unicidad es tan sólo una alternativa de lo que nos ofrece el menú: los estados de la naturaleza. Lo que realmente importa en sistemas que asumen la existencia de la incertidumbre, que el impacto esperado se puede calcular a partir de escenarios sobre los cuáles diseñamos políticas públicas de autocuidad, diseñadas para protegernos de un ataque biológico provocado por un virus nuevo. Algo que viene, en la más diminuta de las maneras de ser un organismo en este multivariado paraiso. ¿Quién quiere esperar a morirse para saber qué pasa? ¿Qué hay? ¿Qué coño importa? Mirar ahora. Estamos todas juntas. Qué mejor momento para mandar a tomar por culo a los subnormales del status quo que no había arrastrado todo este tiempo detrás de la correa del neoliberalismo por el que acudimos a ese mercado de trabajo de aquella ilusa sociedad. En 99 versiones locales. Con las que la amplitud de nuestras hermanas de aquellas latitudes, como si nos importara el otro, justo antes de llegar aquí a tocar sobre cada una de nuestras puertas. El pánico de un enemigo invisible. Tan letal que el ejército salió a ayudarnos. Un país con la cultura militar de España no se puede permitir un discurso antimilitarista porque estaría destinado a zocabar uno de los pilares estratégicos sobre los que se ha construido la marca Reino de España en valor presente neto. Somos un activo cojonudo. Con nuestros más y nuestro menos. Y no nos aguantamos. Por no asumir nuestra dualidad. En múltiples planos; o todos. Comencemos por uno. El que sea. La educación de nuestros hijos. ¿Cómo ha cambiado eso dos semanas de escuela en las que el futuro del mes que viene no tiene la forma de lo que habíamos pensado que era normal. Crecer. Trabajar. Volver a casa. Fines de semana. Mascota. Basket. Amigas. Feminismo activista revolucionario. Todo eso va en el paquete nuevo. Lo que saldremos modificados una vez que utilicemos esta oportunidad para hacer un proyecto común que nos sea útil mientras estamos todos en el mismo canal. Desconectemos la televisión. Olvidemos la actualidad. Levitemos en el aire. Asumamos la ligereza. El casi no estar. El no ser. La acción que anula. Y siéntase atados hasta el máximo de los niveles en los que usted, y todas, cedemos nuestras libertades al gobierno. Y es más: al ejecutivo. A su jefe. ¿Pedro o Felipe VI?

Camilo Sesto vs Felipe VI

Mi set de la noche. 

Mi próximo libro para Sant Jordi: PANDEMIA Thompson.

Si cualquier de estas cosas no atienden a la pregunta, dispensen la intromisión. Quitarle el tiempo a los demás es un pecado de Dios Padre. La pandemia permite hablar de Dios en varios niveles. Toda la humanidad creyente, y parte de la no creyente, en estos momentos tiene una relación muy relevante con el ser supremo que nos ayuda a salir adelante. El sentido superior de nuestra existencia. ¿Por qué renunciar a ese sentido superior? 

No vale la pena ser ateo. Es como ser del PSOE. Podrías ser hasta el mero mero y no tenerle envidia. Pero lo fácil es criticar a quien tiene el poder en medio de el reto más grande de todos los sistemas sociales, juzgando sobre todo la nobleza y autoorganización de la salud pública. En un plano más concreto y técnico, que sólo interesa a un 9% de la población, encontramos a los ciéntificos profesionales de la salud. Todos ellos miembros de una misma fuerza de respuesta: la sanidad pública. El modelo de lo que nos debe servir para formar bien a nuestros profesionales que dan respuesta a los retos de nuestra población. Los que estudian para saber cómo salir de esta bien parados. El respeto máximo social a los que estudian nuestro cuerpo para entender cúales son los mecanismos por los que sufre nuestro órgano vital a, b, d, c, e, f, x, y, z. Nueve variables aleatorias. Máquinas perfectas que se usan para bien de uno mismo. Cada uno con sus propias taras. Con inseguridades suficientes para cubrir todo el curso lectivo vital hasta el último suspiro. Y paz. Pau, santa.

El personaje de Bardem en los Lunes al sol… ¿no se llama Santa? Yo podría ser Santa. O lo he sido. Muchos martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingos, soleados muchos, nublados místicos otros. Bendito cada uno de esos días. Había entendido en alguno de esos días que lo que verdaderamente nos llena es una plenitud personal que persigamos con la sensación de que estamos dándolo todo. ¿Para qué? Para cambiar el mundo. Reconfigurarlo. Para asumir lo cambiante que podría ser cualquier configuración futura nueva que nos planteemos en el plano más general. En uno en el que asumimos la posibilidad de satisfacer un bienestar colectivo general, para toda equis. En lo más global sólo se necesita un concepto pleno de gloria. Como lo que antes se le atribuía a Dios. O al profeta que nos habló de ELLA. 

La divinidad sagrada podría ser justo lo opuesto a lo que entendemos actualmente. Vale para lo que creemos que existe más allá de lo que la ciencia nos pueda explicar. Creer siempre es una opción válida. Y no es del todo un ejercicio bastante sólido de integración de un modelo social con características extraordinarias y divinas. Como el alumbramiento de Franco por Dios Padre y a veces incluso acompañado de su hijo primogénito: Jesús. Como Rey Emérito y el Rey. El de verdad. Como el papa alemán y el papa argentino. Todo el mundo lo lleva a la final de México 86. Cuando Diego aparece. Y se viene Alemania y empata. Con la tenacidad alemana en la cancha. Como si fueran capaces de aprenderle a Guardiola a jugar todavía mejor. Como concepto futbolístico aplicado a la selección nacional. Y a cada uno de los clubes que se lo pueden permitir. Jugar todos así. Lo que se ha convertido el futbolarte hoy en día. 

Como muchos ya habrías identificado en alguna ocasión: yo no me escondo. Soy el hermitaño de la montaña que baja de vez en cuando a la ciudad. Pero que se guarda mejor entre la vegetación y las vistas del mar desde los montes sagrados de nuestra urbanidad. En esta ciudad tenemos la capacidad de reinventarnos cada dos por tres, no vamos a poder reinventarnos a un son de una música que nos recuerde el poder hipnótico de Carlinhos Brown aquél día que le seguimos por el circuito de Montjuic. Judios teníamos que ser. 

En esta ciudad lo hemos sido todo. Con permiso del patrón. ¿Qué tanto importa el patrón? Qué tantos hilos se mueven lejos del control de las 9 familias de la ciudad. Las grandes nueve nuevas capitales del sistema reconstituido por la gracia a la que tiende el boom del procomún como sistema complejo social autoconfigurable y tecnológicamente apto y libre para controlar los hilos de la dimensión superior del juego que genera el salto cámbrico de nuestras especies en reconstitución biológica al margen de lo político. A pesar de. En esa otra dirección, me parece, a título muy personal, como Padre de familia que sufrió la lápida del heteropatriarcado en la herencia familiar de nuestras múltiples historias de cada una de las dos raíces de mi vida: la familia de mi mamá, y la familia de mi papá. Una experiencia dual a la que nos enfrentamos todas como personas, individuos o ciudadanos. ¿A qué le están poniendo atención? ¿Qué cambio sustancial debe suceder para que reconfigure el sistema en otra dirección ortogonal a todas estas miserias de las que nos hacemos plenamente responsables. Como si pudiéramos hacer política en pijama. Y cambiar el mundo. 

¿Qué le decimos a nuestros hijos? 

Cambiar el mundo. 

Ir: volar. 

Toma estos valores, estas herramientas y estas nueve máximas para lidiar con subnormales profundos. 

Come bien. Tu cuerpo es tu tempo y debes ser su guardian. Ahora que pensamos en cómo vamos a vencer a este virus, lo que queremos reflejar es una historia que conozcamos el resultado positivo de una situación tensa de conflicto, como una guerra. La metáfora de guerra ha sido sustituida por la metáfora de la excelencia de los equipos profesionales deportivos. Las competiciones mundiales de talento. Lo que vemos que se mueve en las altas esferas de lo que nosotros mismos movemos con nuestras preferencias. Eso que los corbatosos llaman mercados, con la superioridad moral de quién tiene pasta para gastarse en la discoteca a la que le dejan entrar mientras que a uno le niegan la entrada. El capitalismo que refleja los valores por los que vive esta sociedad están asociados a un cierto tipo de éxito masculino. Sin embargo, el liderazgo femenino en el nivel más alto del desempeño social de la atención al impacto en la salud de todas las perosonas que tienen el virus. 

Se trata de un tema estadístico. O de poblaciones. Los comportamientos que tenemos ante la letalidad de un virus que conecta con nuestro cebo de una manera determinante en unos casos en los que la situación se va al carajo. Y el cuerpo se deteriora hasta no poder más respirar. Se para nuestra respiración. Siempre tenemos la noción de que el motor que nos mantiene es la sangre. Que es lo que hace que el circuito que riega nuestro sistema atienda a la necesidad de esa transfusión natural que tiene el diseño de nuestro organismo. El cuerpo humano. La máquina perfecta. La biotecnología de cada uno de nuestros sistemas organizativos moleculares. La transmutación del individuo al ser colectivo pleno: ALLS.

Vamos a máximos. En el mejor de los casos podemos llegar a pensar en la consecución de otro máximo local. Otro “buen día”. Como si no fuéramos afortunados cada día. Por existir. Haciendo lo que ya hacemos. Sufriendo lo que ya sufrimos. Pero ahora, no queremos sufrir la muerte. La de uno de los nuestros. Lo aleatorio de las edades. Que el monstruo muerde. Podría venir y meterse en mi cuerpo. Uno. Mísero. A rastras. Al cuarto día en la superficie. En sus últimos instante de su vida, un roce casi imperceptible de un índice avanzadillo, de esos que saben palpar, ese gesto tan sutil y escurridizo para el mortal lazarillo de esta ciudad dual de dos grandes historias contrapuestas: ________ vs ___________ .

Elegid némesis. 

Una propuesta de proyecto. La proyección libre de lo aborrecible. 

Y soltamos la lengua. Nos vemos en la escala pública dispuesta a entrar en el cuerpo a cuerpo de cada uno de los debates trascendentales en los que te habías enganchado los últimos nueve años. Esa pasión por las hostias. Hostias. Hay manera de no querer hostiar a un subnormal al que considero mi némesis. La respuesta es fácil, chaval. La hay. La violencia no es un elección a la que tu vida no tiene un coste de oportunidad. Estamo en el momento del coste de oportunidad. Un concepto de microenomía 1: la segunda mejor opción. Una elección depende de lo que estoy evaluando contra la siguiente mejor opción. ¿Qué otra cosa mejor podría estar haciendo con mis recursos en vez de estar aquí? Cambiar el mundo. El objetivo que he perseguido durante los últimos 9 años como respuesta a un sistema que se había roto del todo, y ante el cual seguíamos en fase de reconfiguración en la que habíamos dejado de pensar en cómo asumir un cambio sustancial. Y eje de transfiguración. Lo que los independentistas como colectivo soño adquirir en ese halo de esperanza que le unió la voluntad de casi ser. Y luego nada. La máximo decepción de lo que se consideraba la revolución de nuestro tiempo. Y no se dio. No llegó a tener la base social necesaria para reconfigurar las fuerzas. Pero dio un ejemplo de rebeldía sobre el que sostiene su épica comunal. Fuenteovejuna. Aún hoy existe ese estímulo de revolución. Que no es un activo único del independentismo. Es un valor más universal previo y que se engloba en un transe para insolentes capaces de alterar las noches de las urbanidades capitales. ¿En qué sitios se plante y planea la revolución? ¿Quién ha pensado en eso? ¿Quién ha participado de foros colectivos de rediseño de la vida? Como ejercicio de una nueva colectividad. La posibilidad de reunirnos en un sitio en el que la fuerza de nuestra diversidad llenara todos los ámbitos de esa nueva vida transformada. Y esa escuela que se plantea cómo asumir propiciar un acto de reducación colectiva que la comunidad es capaz de compartir como parte de nuestro ejercicio de colectivización de la clausura. El estadio en el límite de nuestros nueve escenarios de máxima severidad. 

Si se me permite expresarme libremente en este foro de participación escolar que nos hemos diseñado entre nosotros mismos. Por un lado la escuela proveyendo una propuesta de acción conjunta. La responsabilidad de padres y madres en la consecución de los objetivos de crecimiento personal de nuestras hijas. 

Algún grupo de padres no nos sentimos representados en la utilización de hijas inclusivo para representar que los hijos también están ahí. Votamos, los cuatro, por regresar al uso desdoblado de la lengua hijos, primero, e hijas, después. 

¿Son los hijos más relevantes para el núcleo familiar? 

¿Es esa pregunta heteropatriarcal? 

¿Acaso este es un sitio para contestar cualquier cosa? 

Probablemente no. Se trata de un documento de cocreación en el que intentaremos recopilar diferentes comentarios de los padres y las madres de familia que decidan aportar algún comentario particular que quisieran compartir. Y eso se conjugaría, de no haber outliers surrealistas, en una contestación en la que se retroalimenta la participación de las personas para mejorar a lo antes dicho. Como un juego de suma infinita. Las aportaciónes conllevan siempre a la plenitud. Como una profecía autocumplida prevalente. Como un antivirus que sirviera de vacuna mental. Una predisposición a una alternativa posibilista. 

Un estado de naturaleza pleno. 

Un sitio en el que ubicar siempre la gloria máxima accesible para cada ser humano: el ser y estar. Así elijas ser, o no ser. Eso qué más da. En uno de los dos estados alternantes estás. Cuál es lo de menos. Si esto es el fondo del abismo, estamos preparados para 1984 elevado a la 9. Subamos unas cuantas dimensiones. Escapémonos de las alternativas que nos plantea cualquier otro discurso previo. Señoras, señores, la revolución está aquí en nuestra puerta. Nos está diciendo: el riesgo colectivo es el siguiente. La histeria le vendrá más de cerca cuando vea la gente morir alrededor suyo. Las historias de cada una de las personas que va a morir sola. Sin que nadie pueda acompañarte. Pero no va ser así. No en Sant Pau. Aquí la parte humana entiende que la muerte se debe acompañar más allá del contagio que le suponga a su ser querido, a quién nunca más volverá a ver, y quién nunca más volverá a tener otra oportunidad para despedirse. El coste de oportunidad es este: despedirse de ser querido o no hacerlo y quizás evitar ser contagiada por el mismo virus que se lo llevó. El mismo no. Quizás un hermano. Un familiar. Ese sicario que viene a tu casa a aniquilarte. Como si eso fuera una realidad de nuestra violencia social global. Un sicario viral se presenta en la mano de una historia de los que se fueron con esta pandemia. Los nombres que se escribirán en la memoria que cada nación decida hacer de sus bajas ante este fenómeno mundial de muerte compartida. La muerte de los otros no es fundamental, si se trata de temas evitable según la capacidad de producción, de I+D+i, a pesar de la liquidez de los beneficiarios de dicha vacuna, dicha cura. Los sujetos no dignos del mercado. El no cruce de la demanda. Comportamientos disonantes de la demanda. Estudios sobre los modelos de demanda que establecen una base comapartida de bienestar gracias a los beneficios agrupados para el conjunto de la sociedad: como el futbolarte. 

Alguna referencia entre el futbol y los profesionales de la salud. ¿Quiénes son los héroes? ¿Qué tipo de historias contamos sobre estos colectivos? ¿No es acaso esta la historia de mi familia? No representa este esfuerzo colectivo un renovado sistema de relaciones profesionales asumibles. La purga de ciertos patrones afincados en el funcionamiento tradicional de nuestras instituciones. El diseño de nuestros contrapesos de poder. Nuestras cláusulas de elasticidad. El procomún más allá de los británicos. 

Lo cierto es que la tentación a ir contracorriente es lo que más me une a Díaz Ayuso. A mucha gente le podría llegar a sorprender nuestra relación por los pasillos del congreso. 

En un mundo de fantasía cuántas de las surrealidades españolas de últimos dos ciclos de nueve años de vacas flacas y gordas. 

Todo va salir bien. 

El dibujo del arcoiris podría ser una obligación que deberíamos aportar todas. Como un cheque para crear una exposición. Una creación de narrativas reconstiuidas. Un llamado a la transformación del modelo social. Un model nou. 

Y formar parte de este grupo de proactivos que escriben la constitución de un nuevo orden global. Subimos la apuesta. Vamos a la única salida que nos han dejado: ALL IN. 

Tomamos partido. ALL IN es nuestra última apuesta. O esto cambia o volvemos plácidamente a nuestra jaulas. El sistema nos ha pedido que le ayudemos. El tren del capitalismo se frenó en seco. Y los estados están sacando su solvencia a relucir en el desánimo global de los mercados. ¿Cómo reactivamos la fe? ¿Cuándo dejará de palpitar el moribundo? ¿Qué querríamos transmitir a nuestros seres queridos si tuviéramos algo que decirles? La incertidumbre de morir un estado que nos activa de la manera más afirmativa que podemos asumir como mortales: asumiendo la trascendencia del aquí-ahora. Seguir vivo. Y lo que la autoconsciencia abona. El germen del bienestar total. La sensación de plenitud. Cómo comer hasta la saciedad. Afortunados los que pueden, porque de ellos es la tranquilidad. 

Vivir como un señor.

Currar como un cabrón. 

Correr como Eto’o.

Puedo tener algo que decir

No me lo tomen a mal. Voy a ser muy directo. Y eso a algunas personas les podrá parecer demasiado suspicaz. Delictivo. Aplíquesele la norma terrorista. Lo es. Lo escribió en las primeras dos líneas de este texto. ¿Cómo no va serlo? ¿Qué? ¿Cómo qué… lo que él mismo dijo: terrorista. Norma terrorista. Y todas esas cosas. Bombas, ya sabes. Acabar con nuestro estado de derecho, con lo que nos costó.

Caras serias estudian de qué lado estuvieron en la guerra. Lo que no se olvida. Los bandos. España es dual porque la gracia de Dios en nuestras tierras no dejó esta última lección. Su seppuku. Si optara por hacer un tributo a Mishima, lo primero, por honorabilidad, sería leerlo. Y entonces transitarlo. Y hacerlo te transforma. Eres japonés en el sentido del extremo al que Mishima nos llevó a una literatura alegórica muy bonita y muy bien escrita por su traductor. Sería incapaz de leerlo en japonés. No me he aprendido los símbolos. Si me los explica Lluk, quizás aprendo. Y lo practico con Kioji. Y con Kotomi y Miquel creo una transformación psicológica de nuestro contrapeso evolutivo. El tiempo de las renuncias. Ya lo renunciamos a todos. ¿Por qué no tirarlo todo por el wc?

¿Qué nos costaría desmantelar el dónde está la bolita?

En su faceta crisis.

¿Quiéren correr?

¿Quién tiene miedo?

¿Otra vez?

Vamos a jugar a la guerra otra vez. ¿Quién queda en guerra en estos momentos? ¿Quién patrulla para garantizar el control de los militares. En su campaña fuera de los cuarteles. Hay que utilizarlos. Señor, si no es ahora cuándo vamos a servir a nuestra gente. Úsenos. Tenemos un dinerito ahorrado.

Yo tengo buena relación con los gerentes de hospitales del ejercito. He coincidido con ellos durante toda mi carrera como consultor de salud. Y soy de los consultores que pisó más hospital en la época que nos formamos en la escuela de la consultría española de la vanguardia de los socios directores de la empresa. Las jóvenes figuras de nuestro entramado empresarial de altos vuelos. Según el pequeño empresario que subía en el contexto industrial, en una fábrica, o los contextos urbanos de las oficinas de los edificios vidriera y los oficios modernos de los hipsters autosuficientes. La cúspide de la ola de los autónomos. La vida libre.

La realidad es bien dificil. Pero eres tu propia marca. Y debemos mostrar la entereza de una empresa. Algo que te respalde como operación. Y debes traer tú el cheque a casa. Sobre las líneas de autonomía con las que te hayas afianzado en tu sistema de cobro online. Y por datáfono. Para que puedan pagar con tarjeta, si vienen a recoger su compra a domicilio, desde donde despacho. O si la operación se mueve, allá a donde yo lleve el datáfono. O dónde el datáfono se encuentre reubicado. Como una voz del barrio sobre lo que se puede conseguir en un kiosko. El servicio esencial de la información, la cultura, los entretenimientos de las revistas especializadas en moda, actualidad, cotilleos, toros, sátira política, comic, basketball, cromos de Panini, lotería catalana, T-casual i T-4, com la transformació de l’AMLO a Mèxic. Un acudit aquest últim que molts dels meus propis conneguts no haguésin entés, si bé perque no en parlen ticatalá del tot be, lo que es diu bé, i menys entendre’l, com si donguessim premis per fer-ho.

I si donem? Qué? De premis. Incentius li diuen al mon de l’empresa. I aixó está a la literatura empresarial i està super ben documentat. I ningú ho aplica. O no bé. Potser les noves empreses. Els ESADEs. Ells ho saben tot. I elles, un colló. Per dir-ho fí. Elles i ells és una manera de donar-li un espai segregat enre noies i nois. Alerta. Denunciar. Cridar a la policia. Fer venir l’inspector. Xivar que hi vius aquí. Al sicari que et busca.

Hi ha veïns que ho farien. I això és una putada. Algú et fotreria al punyalada final. I no cal que sigui un barri obrer, o un de rics. La por la tenen els que hi viuen en los slums malparits. On es mou el mon underground de quelcom ciutat. Les forçes de la violencia. L’ús de la violencia dels que hi guarden les esquenes del servidors publics de les forces de seguretat de l’estat. Els que hi fan la feina d’ordenador, i els operatius. Tot és complicat. Això que fan elles i ells. Molt. Salutacions del poble que us aplaudeix. Els mossos van rebre el seu reconeixement els dies de l’atemptat de les Ramblas. No ho oblidarem mai. Van ferir el nostro riu. Innexistent. Convertit en passeig. D’un centre nou a un anel de sortir d’aquesta merda en la que ens vam convertir sense adonar-nos. Com si fossim idiotes. Que potser ho som.

Pero esdenir desig i plenitut només es pot assolir prenen riscos acurats i contundents en el seu retorn màxim available: ALLS.

Group99

La vida cambió el día en el que el grupo de 99 feedbackloopers se reunieron virtualmente en ese salón de creación social que se desplegó justo en las narices del sistema en plena pandemia.

La historia debía contener todos los elementos que hicieran triunfar el nuevo esquema sobre todos los elementos funcionales positivos de nuestro modelo actual justo antes del derrumbe de todos sus cimientos. La sociedad se fue a la verga. El sistema se puso en un trance que se entiende cuando la sociedad está a punto de virar hacia otra dirección. La bélica ya lo probamos. ¿Recuerdan?

Hay quién no. Pero estos se esfuerzan por apreciar las bondades de liderar el mundo en ese sentido bélico-industrial que tanta estabilidad nos da a los países que tenemos la cultura de las constumbres anglosajonas de una supuesta autoridad social más eficiente para la subsistencia de nuestra especie bajo el dogma de los mercados capitalistas. La antítesis de un comunismo que nunca nos preocupamos de entender. Hasta que China decidió actuar en un plano hasta donde le fue permitido, para tomar parte en el desempeño de una labor estratégica para acompañar el cambio social como una transformación global que podría asimilarse en el sentido lejano oriental que no hemos sido capaces de entender como también un proceso de aprendizaje nuestro. Las culturas entendidas desde la convivencia en los exilios compartidos.

Entrar y salir. Irse de donde uno nace. Y volver.

Los nuevos ciclos de vida.

La capacidad de expandirnos sin movernos tanto.

La disminución de nuestro modelo turístico poco cuidadoso con la sostenibilidad de nuestros ecosistemas.

Los elementos de crecimiento en las antípodas de las posiciones prevalentes.

Los análisis alternativos.

La comunidad de un nuevo cliclo.

La empresa común.

El procomún a partir de otra generacón de procomuneros.

Potenciar el know how colectivo que tenemos de nuestro devenir social tras el 15m como el reflejo de lo que aquí vivimos en las plazas. Y luego, todo el mundo, a su manera, replicó. Ese despertar. Eso fue un gesto. Un comienzo. Que nos trae otra vez hoy aquí.

Y vos aquí.

Leyéndome.

Ahogándome entre pozos y recuerdos que un día… ¿ay qué?

Como lo diría una adolescente de latinoamérica ante cualquier elemento de la lucha que nos compete para derrocar a los machos de la sociedad de las armas.

Piénsalo: ¿Qué sentido tienen las guerras?

¿Por qué la industria militar iba a deponer las armas?

Bienvenido al grupo de 99. Estás aquí para opinar. Tienes nueve horas para opinar todo lo que quieras. Después de esas nueve horas en las que podrás escribir tus opiniones para la construcción del NEW model: EWE. Se trata de base social de un movimiento de autoorganización que reside en la definición general de unos cuantos temas a tratar sobre el paso social al que estamos condenados. El sitio que estrenaremos cuando volvamos al espacio público. Ese sitio que ahora yace vacío. A esa sociedad construida sobre estos nuevos pilares. Nueve pilares. Por tumbar todos los anteriores. Como brindando a ese joven Jesús en el mercado. Por el sentido de transgresión ante las injusticias sociales de nuestros tiempos. Como entonces aquello.

Jesús supo enlazar los cuentos de Juan Bautista. Y de los otros. Los predicadores tenían un rol social importante para mantner la fe de los menos favorecidos e las circunstancias en las que esceaba la fe. Y la calidad de vida en los confines de las colonías de los Romanos. Oh, pueblo padre.

En el Escuadrón Laskar Tacaná Aconcangua la escuadra Romanos es la más antigua de todas. Por tanto, la primera en simbolismo. Pero la grandeza de una escuadra no abarca los multiversos ejemplares que se entienden desde la dual historia del resto de las escuadras: de sus civilizaciones de quién emana su nombre, y el proyecto en sí de aprendizaje de ese ser-otro que los chavales, varones, de la ciudad de México, especialmente, pero también de algún que otro lugar de provincias, esa otra periferia a la tan bien proporcionada centralidad de la República más relevante de nuestro continente reconstituido: New América.

La capital del nuevo continente es no otra que NEWDF. Este continente necesitaba un desplazamiento de poder hacia el sur. Y nuestra posición es lo suficientemente fuerte para representarnos a todos en esta capitalidad que entendemos como nuestra. En la dualidad española propia del modelo más bien autóctono del urbanismo y los modelos económicos de la Encomienda y la Hacienda, convirtiendo en México, el único gran sitio en el que sobrevive en modelo alternativo que revela el poder de absorción de la sociedad destronada de su capital, la gran Tenochtitlán, de la manera en la que algunos representantes de la sociedad holandesa, alemana, austriaca, polaca,… y así de todos los paisese miembros de la Unión, con un mismo sentimiento xenofobo contra el otro extranjero que viene a nuestros países. Sea este otro de donde fuere. La antítesis del mestizaje de nuestra historia como colonos antiquísimos de estas tierras.

Otorgamos el enaltecimiento de lo local como una pulsión inescapable. Y la peculiaridad única e irrepetible de lo que en el valle y las montañas locales acontece. Nuestra coexistencia entre nuestra urbanidad y lo que queda de la naturaleza y los ríos que por aquí fluyen, todavía, tras entubar varios sitios insalubres de nuestras cuencas. Nuestra ciudad está en sus casas. Y los vecinos nos movemos cada día para hacer nuestra actividad. Y la sociedad dice ir a algún sitio. Ese sitio es el que pretendemos alterar. Manipular para construir uno nuevo. Esa elección meditada pasa por varios filtros de interacción y crecimiento. Primero por unos pocos a los que se les enseña en viaje inicial. Y se les da varios puntos de entrada a un circuito cerrado. Y vamos a parar a los primero 99 que tienen entrada a este salón de debate. Esta ágora popular. Este mecanismo de retroalimentación del discurso del nuevo orden WEW.

New Barcino es su capital. Desde aquí, mi barrio transformador, NEWCAR, nos vamos de peregrinación a la montaña. Aquí ya contamos con la madre de Dios. La familia entera esta dispuesta a tomar ahora sí la última cena. Mañana volveremos a la sociedad transformada. A ese lugar que nos hemos podido imaginar. Como piezas de nueve ensayos paralelos. Sitios a los que tenemos la oportunidad de entrar. Y reir.

La falcultad del ser.

Algo más.

Otra cosa.

Y también lo que ya eres.

No te agobies.

Si te agobia esto vete.

Puedes llegarle a la verga, si quieres. Aquí.

O venir a la gloria… ALLS.

Seguir aquí existe

So I stayed. I didn’t feel like taking that risk. You know. Risk aversion is a topic in the new CV. I can come up with all these lessons to learn in risk class. New risk. And take the math course of a lifetime. Invited guests from my faculty, mathmatics, Economics and General Studies: ideas, problems and history. And throw in Vucetich and Jovita. We have ourselves our team of futbolartists. A think that could convert and old crazy house into a meca of neoliberalism and now the meca of the NEW system. A NEW carreer opened up this phantom semester. You can get a complete education in just nine levels. And it could take you just the time we got to educate a whole humanistic society grasping at eterninty all together as single human flow. Much more rewarding than overshadowing the diferences that escalet into xenofobic feelings towards the others who carry the pest of our current state of misery. Look within your heart. You’ll find your nemesis. You’ll find your scapegoats. And you’ll see where your family stands. And you’ll feel close to the pack. Normal. It’s your hunting skills showing up to defend your family from the greates disastrous outcome: my death, or that of any one of my family, in the great extension of the sense of altogetherness.

That new family is the newes concept in the NEW model: WEW. The family that links us to the whole system. And how that concept takes over. Take this and come here to this living lab you are going to produce with random 99 people at any given time available to enter the group. In ethernal browning motion.

Vení un toque

Vos y yo tenemos que hablar.

Bienvenido.

Te llamé y viniste.

Así es la vara.

Vos sos libre de estar aquí.

De aquí todo lo que diga estará definido para nosotrso como un nuevo dogma de fe. Es muy importante que si no quiere hacer esto que te retires en este momento.

No estás obligad@ a seguir.

Esto no es un fascismo disfrazado.

Esas hay otras muestras.

Algunas desnudas.

Pero no quiero ahora meterme en ese sarao.

Ya habrá tiempo.

Hay mucho tiempo por delante.

Y estamos en mismo barco.

El otro barco ya zarpó.

No entró aquí.

La elección la tenés una vez.

Y de ahí te quedás fuera, o entrás.

Y vos decidiste entrar.

Quisiste creer.

Que otro mundo NEW es posible.

Y eso mola.

Nos da esperanza.

Una sensación de que alguien ha pensado en otra cosa que podría funcionar.

Para toda equís.

Porque revertimos los valores de lo que considerábamos doctrina inamobible.

Sorpresa: siempre todo se mueve.

Y podría ir a peor.

Tu vida está en juego.

Y las estadísticas de la mortalidad nos lo enseñan en directo.

¿Quién tiene las tablas de mortadlidad en esta historia?

Soy actuario e inversionista.

¿Quieres invertir conmigo?

Te ofrezco nueve maneras de hacerlo.

Forma parte de mi modelo de sociedad NEW. Se llama el modelo del 9. Y toma el 9 como símbolo. Por darle una estructura mesiánica a la venida de un nueve del pueblo. Un transformador de la creencia futura del porvenir. Lo que Jesús se imaginó cuando pensó por primera vez en decirle aquella frase histórica que pronunció en la sobremesa con un gallo de mariguana que le devolvía a Dios Padre par continuar con su rutina de viaje existencial a la más lejana de las posturas de nuestro multiverso particular pleno de graçia y gloria: ALLS.

«Pa, tenés que mandar a mi hermano mayor. Y esta vez dale la posibilidad de escribir Él el NEW GOOD BOOK (NGB).

NGB is a 999999999€ corporation.

Way up there, in the ninth floor.

Are you going to stay here, or would you like to continue your ascension to the top?

So I stayed. I didn’t feel like taking that risk. You know. Risk aversion is a topic in the new CV. I can come up with all these lessons to learn in risk class. New risk. And take the math course of a lifetime. Invited guests from my faculty, mathmatics, Economics and General Studies: ideas, problems and history. And throw in Vucetich and Jovita. We have ourselves our team of futbolartists. A think that could convert and old crazy house into a meca of neoliberalism and now the meca of the NEW system. A NEW carreer opened up this phantom semester. You can get a complete education in just nine levels. And it could take you just the time we got to educate a whole humanistic society grasping at eterninty all together as single human flow. Much more rewarding than overshadowing the diferences that escalet into xenofobic feelings towards the others who carry the pest of our current state of misery. Look within your heart. You’ll find your nemesis. You’ll find your scapegoats. And you’ll see where your family stands. And you’ll feel close to the pack. Normal. It’s your hunting skills showing up to defend your family from the greates disastrous outcome: my death, or that of any one of my family, in the great extension of the sense of altogetherness.

That new family is the newes concept in the NEW model: WEW. The family that links us to the whole system. And how that concept takes over. Take this and come here to this living lab you are going to produce with random 99 people at any given time available to enter the group. In ethernal browning motion.

LLÉGALE A LA VERGA

¿Qué pasó, cabrón? No actues. Ya nos conocemos. Nos surramos la madre. Por varias razones justificadas todas. Me cagas, cabrón. Y me encanta decírtelo. Pero en realidad no me interesas tantito. Ni tantito, pues. Para que entiendas. Te lo repito. Te voy a tratar como tú tratas a los nacos.

Por deferencia. Por diferencia. Porque ambos estamos aquí para asimilar una manera de estar en la sociedad. Y esta urbanidad que tenemos en la capirucha nos da una sensación de diversidad completa con todas las opciones descabelladas de nuestro amado pueblo. En su manera de ser como somos los de aquí. Así bien… eso. El que es de aquí sabe a lo que me refiero. A las tantas maneras de expresarlo. A cómo nos sentimos cad día de nuestras fiestras populares. Cuando ocupamos el espacio público. Juntas. En armonía. Esa cosa que somos juntos. Como el barrio. Eso que compartimos al estar.

Esa cuestión de coexistir en una misma aceptación de nuestro bienestar común. Y cómo podemos llegar a saber que en ciertas cosas nunca nos vamoa a poner de acuerdo. Y que en otras, coño, tenías vosotros la puta razón. Y querría aprovechar este momento para reconoceros eso, tronco. Que la vida son dos día y no vamos a estar a estas con la que está callendo. Y tal como los cabelleros nos lo dejaron. No veas ahora cómo ordeñamos las vacas el próximo ciclo de reconstrucción. El problema fue no intentar nada el pasado. Y daís pena quienes pensáis que lo habíamos encaminado. Quizá será vuestra percepción de estar en el lado ganador de la ecuación. Los que no caistéis. A pesar de vuestra sensación de precariedad. Lo que todos hemos afrontado. Más allá de lo hayan resultado ser los políticos a los que usted en particular no podría estar más en desacuerdo, bola de subnormales.

Usted ya sabe a quién aborrece. Y ha sido ávido en intentar odiar con todas las ganas. Como un ejercicio nacional.

Hay quien leyó ejército.

Quizás en algunas ediciones salga escrita la palabra ejercito en vez de ejercicio. Pequeños trucos, o taras, para convertir en libros apócrifos la rareza a encontrar en la librería más mítica de la nueva ciudad, la que empezará el día que volvamos a ocupar su espacio público, con nuestra transformación mental el unísono. Una voz con múltiples acentos. El canto que de esta canción salga. Como un culto de lecturas interminables. Como nociones de un nuevo mundo que nos llegan en informaciones que viajan más rápido de lo que en aquél entonces lo permitía la tecnología: la escritura de cartas que viajaban en diligencias reales por barco. Como las cartas de los reyes magos que cada año le entregamos en mano al page real. De eso, los que aquí vivimos sabemos desde que somos muy pequeños: nuestra vocación a echar al mar, con la multiversalidad que nos permitimos instaurar para tener suficientes niveles de libertad para dar cabida a la serie de subnormales que se quieran posionar en el eje defensor de sociedad de la violencia y del deterioro individualista de considerar a la peña meros consumidores en el rol trascendental de nuestro modelo económico y social: llamadle democracias, occidente o estados nación. O como si queréis que nos dividamos por credo. O por club de futbol. O por estatura. O por género. O por idiomas. Para entendernos en mismo canal. Como una especie de asunción del otro. Asumiendo aprendizajes que hasta ahora no nos habiamos cruzdo por nuestro sistema de carreteras neuronales. Os voy a invadir la cabeza con choques electricos de pura surrealidad multiples veces retroalimentada. La obsenidad con la que podemos generar sobre un mismo chiste 99 versiones.

La huida hacia el chiste fácil.

El otro humor.

La risa sin gracia.

Lo elemental.

Lo que pide el pueblo.

Futbol, toros, cotilleo, puticlubs, bares, salones de baile, asociaciones, guiño guiño, política-espectáculo, peliculas mediocres con temas mal llevados que se diluyen en unas actuaciones que nos permiten pensar en otras vidas, otros humores, otro tipo de historias, cine independiente también, por darle un sitio a los creadores para venir a pescar. Sucar pa.

Aquí todas tenemos que comer.

Alguien piensa en los más necesitados.

Pero se hace lo que se puede desde la autoridad local.

Mientras el país piensa en las iniciativas de ataque para derrocar al rival.

El País también piensa que Pedro el guapo es bueno.

Y el pueblo asiste a los medios para su dosis continua de actualidad.

Esta gente nos perdió hace tiempo.

La ficción de lo que sale por la tele como realidad frente a lo que vemos que hacen los hospitales cuando tenemos el nivel más crítico de la atenció a la salud. Es el momento de regular el sistema de salud que nos rige. Y reactivar los mecanismos de prevención que la población sea capaz de entender en dichas circunstancias de excepcionalidad. Y que se entienda la cadena de mando de las organizaciones y lo que se puede y no se puede permitir en los momentos en los que se gestionan grupos grandes de profesionales en continua tensión. Por la inoperancia de los mandos de dirección. La incapacidad de tener los equipos en su sitio para atender la necesidad de la organización para estar como debe estar. Eso hay que trabajarlo con tiempo. Y con nuevas maneras de dirigirnos entre nosotras. Y lo que ha significado el trato entre médicos y enfermeras. Amos, capataces y gobernantas. El heteropatriarcado en el sector, como una realidad de la que ahora no vale la pena hablar porque debemos elogiar el titánico esfuerzo que están realizando los equipos asistenciales. Pero nos damos cuenta de la disparidad en la toma de deciones en las líneas de mando médicas, de enfermería, de ingieneria y mantenimiento, de sistemas, de recursos humanos, de economía i finanzas, de comunicación, de celadores, pobres, de auxiliares de enfermeria, de proveedores, de consultores, de farmaceúticas, y demás operadores de las redes profesionales de soporte de la sanidad pública. Esos sectores estratégicos. La provisión de servicios en mercados controlados. Los mercados locales. Oportunidades a los nuestros. Negocios de familia. Lo que sabe el diablo por viejo. Eso que domina la casa de los representates de las familias de antaño. Las cotas de poder de los grandes apellidos de la historia contemporánea de la ciudad. La historia de subditos y familias comuneras. La razón de ser de una sociedad libre de tener todos los matices de los pueblos y toda la pertenencia a la especie humana a la que se hermana mandado memes idiotas como un ejercicio que ningún filósofo, sociólogo, doctor, presentador de televisión, autora, pitonisa, cuidadora, muchacho, muchacha, chiquita, güila, mae, tronco, noi, veí, veina, noia, tia, nen, jaar, preveyó, ni mucho menos sugirió. Pero ahí fuimos, como borregos directos con vitalidad hacia el despeñadero. Porque a fin de cuentas, un día nos vamos a ir de aquí, y por qué no hoy. Y zas. LJ.

WESHALL

¿QUIBUO!

Buena nota. No le voy a gritar todo el tiempo. Pero me dio mucho gusto que me leyeras hasta el final. Y que apretaras ese botón que creé para vos. Para que entraras acá. Y nos conociéramos mejor. Así he conocido yo a todo el que conozco. Y mi salida es la de aquél que no tiene nada. E intenta proponer una alternativa plena. Cambiarlo todo. Para toda equis. Y es esto. Esta es mi voz. Es la misma vos que he tenido siempre. Solo que la he ido concatenando. Como una serie estocástica. Así que esta creación está ligada justo con la contigua. O con todas aquellas con las que pueda crear una relación multiversalmente libre de elegir un árbol de decisión precioso. Con sus estados de la naturalez, ahí, tan en proyecto, como una interpretación estructurada de nuestra diversidad y de nuestra poesía matemático-actuarial.

Check.

You can get that kind of practice in my bootcamp.

Bootstrapping.

It’s more than just a mathematical skill. It’s the symbolism of the design. The ways numbers go about solving themselves. Learning bootstrapping with us, you’ll be source power of our algorith department.

There’s whole new resolved complex system inside. What are you waiting to enroll to the full price program.

Learning curves higher that coronavirus numbers.

You’ll know everything a futbolartist gets to open.

The doors of your unresolved issues.

The mathmatical structure of our data bases.

How to relate to China?

Let’s expand our dimension.

Let’s do it now.

Let’s gen on with the zoom session already.

This test will count for God Father, who art in heaven.

Not here, where you sent me, Father, cabrón………

Oh………

Pero Dios Padre no entra al trapo. Pendejo. No se me malimprete. Nos pasa seguido a los ticos. Luego no sabemos si nuestra manera de hablar es considerada una palabrota en según qué regiones recónditas del planeta. Con la excepción de toda América Latina, ahora New América, que se entende ella misma de la misma manera que los chichimecas y los indios Pueblo se respetaron en su sana distancia. Cuando los virus estaban equilibrados por nuestro lockout hasta la llegada de los pinches virus del continente de los cretinos de las Españas más empobrecidas y masculinizadas en su totalidad, con una tendencia a actuar como la manada los que se comportaban, y el resto, entre los galones y la hipocrecia heteropatriarcal que se les olía en sus pieles, ya fueren sus vestimentas, o sus epidermis al tacto. La erótica entra las dos narrativas de las historias de la colonía es mucho más interesante desde la perspectiva que menos se ha tenido en cuenta. Y nos queda la visión de las antípodas. En la dirección gemela, en dirección contraria, como todos los equilibrios razonables de la imcomprensibilidad de nuestra existencia y nuestro inutil intento por asimilar un esquema de liviandad general, que no nos tuviera con estos discursos violentos que nos someten a guerras de bombas volanto, drones a domicilio, y teletrabajo. Los barcos, los aviones, los tanques, los submarinos en sus lugares de anclaje. Garajes de esa sociedad militar que se enfrentó ya a su ignominiosa voluntad de los machos varones promilitarización social. Frente al estado de la naturaleza que reconoce que podríamos conjurarnos a una sociedad alejada de la violencia que se crea por cierta perspectiva rectora sobre el control de las armas que va atada al necrocapitalismo del sistema que impera por encima de la voluntad popular por mandaros a la mierda.

La gente está cabreada.

Los mercados se desploman.

Hay que salir pronto de esta espantada reacción en cadena.

Hay que levantar de nuevo el tinglado.

Y desperando todo seguirá igual.

No tiene por qué.

No lo ven.

Quizás no me sigan.

Quizás me aborrecen.