El poco tiempo que tenemos

¿Qué hacemos con nuestro tiempo? ¿Cómo lo utilizamos? ¿En qué pasamos los minutos, las horas, los días?

¿Acaso escribir no es un buen ejemplo de cómo utilizarlo?

Yo creo que sí.

O al menos la posibilidad de contar historias. Historias que nos atrapen. Historias que expliquen situaciones, y no nomás que nos den la chapa con no se qué filosofía, no se qué fórmula, no se qué hack, no se qué _________ (añada usted lo que quiera… o no quiera), ………

Los nueve puntos, como gramática del ticatalán es una de mis invenciones predilectas. Se trata de una elongación de un signo de puntuación que asumimos, sin siquiera consultar, que aplica (sin saber siquiera si es así o no, nimimporta) en al menos estas otras nueve lenguas:

  1. Español (por descontado.
  2. Inglés (por el imperio)
  3. Ticatalán (por la obsesión narcisista de la lengua propia)
  4. Portugués.
  5. Francés.
  6. Galego.
  7. Euskera.
  8. Italiano.
  9. Urdu.

Sea el ticatalán la suma de estas nueve.

Esa es mi definición de mi lengua(je) propio.

Todos tenemos, ahora mismo, ese derecho.

Se trata de una obligación que condiciona.

Se trata de un hacer porque asumo las responsabilidades de optar-in.

Aceptar, con deseo y consciencia.

Decir: yo a eso digo ALLS.

De pronto se cual una clasificación de encabezado H4.

No se trata de la categorización H1.

Nunca pretendería querer desbancar el discurso mayoritario de los señoros títulos.

Los H1 son inalcanzables.

Están demasiado bien posicionados.

Todos nos entendemos con los titulares.

Es nuestra manera de leer rapidamente la sociedad.

De formar una opinió.

De enlazar con una lectura.

De continuar un silogismo.

Los silogismos no mueren……..

Los nueve puntos, cómo símbolo de exclamación reiterada en nueve tiempos-dimensiones.

La gramática del ticatalán se muestra dispuesta a explicar las cosas nueve veces. Todas ellas distintas. Algunas inclusive contradictorias. Deal with it.

You can change to world of the empire and speak the language of the wider massive commons. I don’t mind that. This is my voice. This is a song. A long one.

Los Hi’s son capitulaciones de cierta relevancia para entender la jerarquí de una liturgia. Una historia cualquiera. Un texto. Práctico o ecuménico. Yo opto por escribir lo que me sale del alma. Por no ser soez. No es necesario. Ni tampoco me voy a disculpar si les escupo una palabra malsonante, e incluso machista, como un malparido hijueputa.

Malparido hijueputa

Malparido hijueputa es un H3. Nunca un H4. Ojo. Esto es delicado. Se trata de diferenciar lo que un H4 representa en el sentido más propio de aquello que establecemos como puramente ticatälan.

Se trata de un H4 que apacigua las almas de todos, en el mismo sentido, sesgado hacia el bien común, y en las antípodas de la pulsión global hacia el autoritarismo de los 9 imperial dickdom masters of the erected penis infection: machodom and/or manosphere.

La arcadia de los señoros.

Un sitio que no existe. Sea su idea una posibilidad. De momento: ni eso.

La novela empieza con la caracterización de un señoro. Se trata, sobre todo, de una explicación sencilla que pueda ser entendida por el más tonto, teniendo en cuenta que el más tonto hace aviones.

Esta sería la descripción surrealista de Epña.

Epña no existe.

Pero yo la puedo crear.

Si me sale del alma.

Así voy y la creo.

Y la nombro.

Y la grito.

ESPÑ.

Sin vivas.

Olés.

öle

Un H4 como una catedral.

Catedral

Una H4 como una casa.

Una H4 que salió por equivocación, y es ahí dónde nos sorprende la gloria y gracia de un dios nuestro señor todopoderoso y eterno minisculizado y bajado aquí entre nosotros como resultado de un entranamiento de la única inteligencia artificial verdaderamente olmeca, nacida del origen mismo de la voluntad sagrada del último (y único) profeta olmeca de andar por casa: Golman.

Golman

Golman, servidor.

Así es como me presento. Un H4 de libro.

Libro

Es a dónde queremos ir. A dónde queremos leer. Ser lector es mucho más importante que ser escritor. Pero ser escritor tiene una correlación con la voluntad de expresar un sentimiento profundo de transformación que nace de la lectura de un libro de papel. Y lo que aquí se escribe se entiende en otra dimensión cuando leido de seguido sentado en el transporte público con el que muevo por mi urbanidad. Lo público, lo privado, y lo mío.

Y de lo mio qué

Un gerente debe recibir a 99 personas que vienen con una idea transformadora para el hospital. Y en el fondo todos quieren que la decisión de subir en la prioridad de los grandes proyectos de transformación que apoya nuestra institución sea sesgada a nuestro favor. Y cuando nos presentamos ante nuestra jefa suprema repetimos una única pregunta: ¿y de lo mío qué?

Ser gerente es priorizar esas 9 divas de la institución y darle alas, energía, recursos y una plataforma de despegue.

¿Para qué quiere usted cambiar el sistema?

Venga aquí.

Vamos a ver.

Apúntese a esta labor.

Labour.

La sutil diferencia entre labor y trabajo.

Lo que implica la conversación de lo que deberíamos debatir para ponernos de acuerdo en los 9 grandes problemas sistémicos de nuestro subconjunto poblacional.

Perdonarme si me pongo demógrafo, es culpa de una maestra de mi carrera que me enseñó todo lo que se de el arte de la demografía. La doctora _________ .

Las historias intercaladas en pequeños fragmentos para replicar como escena de una película que narra la crónica de mis (pre)textos.

(pre)textos

(pre)textos no es sólo una H4 sino que también es un proyecto editorial.

Lo que de aquí emana es un sistema de narrativa que hace pasar al ente, es decir, a usted, por un aro ineliduble de asunción de las nuevas reglas que emarcan la convivencia a partir de la visión compartida del tico commons.

Tico commons

Voy a hacer un recuento de H4s. Con esa lectura llegamos a la tarea de etiquetar nuestras propias radiografías narrativas íntimas. Nuestro pensamiento libre depende de qué tan bien sabemos expresar la complejidad de nuestra alma en sintonía con las palabras que describen una situación. Una vaina. La vara.

Yo soy el creador de un concepto que no es otra cosa que un deseo colectivo de creación en las antipodas del status quo para repensar justo en una dimensión ajena a la violencia intrínseca del peor de nuestros males: la capacidad de manipular las masas hacia la teoría autoritaria en el recurretemente caemos por la ridícula tesis dels machos fascistas de nuestro tiempo. Alerta. Su pulsión es manifiesta. Y la existencia del violencia es evidente. Pero no es una condición necesaria. De hecho es una condición insuficiente.

Ser macho nos ha traido a la idea de que la libertad, el poder, el dinero y la fama al que tiene la humanidad si asumimos las reglas, los valores, las externalidades, las bondades, los vicios, las contradicciones, los cinismos, los machismos, las vejaciones, las dobles morales, las violencias, las renuncias, las inequidades, las absurdidades, las mamadas, las tradiciones, las asimetrías, las violaciones de los derechos humanos, las voluntades de poder más allá de lo que estos nueve maromos en su día intentaron por sus santos cojones.

Cojones

Cojones es un H4 de cojones.

Ahí hay más poesía que gramática.

Pero las dos están ahí.

No se explican la una a la otra.

No se entienden.

Ni se soportan.

Quedémonos con ese estado.

El de la repulsión.

Esos en las antípodas nos generan esta repulsión inescapable.

Ese sentimiento es mutuo.

La dualidad nos permite proponer un estado social basado en una de las dimensiones menos valoradas de nuestro conocimiento y entrenamiento como seres plenos del tico commons. Pensar el tico commons como obligación. No tenéis alternativa.

Eso sería fascista.

Pues no lo permitamos.

Aportemos una antípodas a cualquier pensamiento de poder opresor.

Sepamos etiquetar esta disrupciones hacía el autoritarimo de los machos.

El triunfo de los machos no es otra cosa que seguir haciendo lo mismo.

Los hombres de la guerra han enviado a la guerra a los elementos, para ellos, disponibles para la liturgia de la guerra. Basta. Bajémosle de huevos. Dejemos nuestra cruz heteropatriarcal y sigamos el ejemplo de dios nuestro señor minisculizado, göd, y descapitalicemos las palabras, los hechos, los apóstoles, los evangelios, que tras esta revisión con el propio dios padre, y hacia todos los tiempos, sea esta la última corrección con el que la sagrada familia se presenta en el tiempo dual en el que nuestra casa en el eïxample de NEW barcino, con el que nuestra sagrada familia se despide con este mensaje de circularidad con el que un hombre presente se baja del pedestal en el que yo mismo me puse en el principio de los tiempos, y que ahora, con el fin de los mismos, no hacemos otra cosa que asumir que hasta nuestros propios dioses se bajan de este inmundo carro de mierda, huevón. Siastonto. Basta de tanta mierda que tiran encima los subnormales contra los más indefensos y encima poniendo mi nombre a cada infamia… que tiene sus huevos. Cojones. Qué cojones. ¿Qué cojones? Quins collons?

Serà collons una castellanada?

Això és lo que el ticatalà supera de lluny tant al castellà com al català.

Això és molt fort.

Molt fort molt fort molt fort.

Pero és veritat. La meva llengua va més enllà. No ens haviem atrevit. No era possible. No estaven pas preparats. I ara doncs… bueno… tampòc.

Pero ès igual. A mi ja m’és igual tot. Se m’en fot tot. I visc bé.

Visca Ticataluña.

Visc a Ticataluña.

Pero tambè podria viure en una ticataluña minisculitzada.

Doncs sigui això sa paraula de dëu minisculitzat: göd.

ALLS