Mi historia mal contada

Érase una vez un gilipollas.

Cualquier español empieza así su último diario. Todos somos gilipollas.

Hay que aceptarlo.

Es duro.

Nadie dijo… gilipollas.

Todos lo sabemos.

Mírate al espejo.

Ahí lo tienes.

GILIPOLLAS.

Uno para ser new spainiard debe asumirse genuinamente como un gilipollas. De esa manera en la que tan sólo el español sabe hacerlo. Spain is diferent.

Pero no se equivoque nadie. Esto no es una parodia. Usted es un gilipollas de pies a cabeza. No me ha malentendido. Entérese. Le voy de cara. Quizás no le parezca lo más educado del mundo, pero siendo usted gilipollas, sabe usted, me suda la polla.

El gilipollas sabe de pollas. Y de pollardadas. Mil. No tiene límite. Puede llevarle 99 pensamientos al día: mi polla. En 66 de esos casos la polla erecta emula a un ideal de dictador que cada español tiene en su mente. Las otras 33 la polla está flácida y no pretende más que seguir estando ahí. Sin más. Sin querer afianzar su heteropatriarcal estructura mental. No corre sangre por mis venas. Soy un autómata mal programado. Casi casi un virus. La complejidad en mi estado de flacidez no es una historia extraordinaria. Ni tan sólo atractiva. Es demasiado insignificante. Cuelga. Chorrea. Como valenciano del Real Madrid. Como las orejas del elefante del rey. Aquél. El que ya no es.

No se ofenda usted. Si gilipollas es, no me dejará mentir. Usted bien sabe que yo le voy de frente. Y esa, y sólo esa, es mi virtud. Todo lo demás: gilipollas.

Lo ves. Te liberas. La liberación del gilipollas.

Esa es la revolución.

Si Marx hubiera entendido esto otro gallo cantaría.

Armando Gallo Pacheco.

Servidor.

ALLS

Necesito mi libro

Mi libro está listo desde hace tiempo. Pero no tengo editor. Ni tengo lectores. Soy un libro que no existe en el mercado. Es decir, un libro fuera del mercado. Un mensaje pendiente de salir. Un mensaje oral. Y si fuera algo así como un wannabejisus?

#wannabejisus

I’ve had better hashtags in my life. Only I’ve never exposed them. Because I was waiting for the right time. And things needed to be in place. And the time wasn’t just rist. At least I didn’t have anything ready. Not the way I was willing to allow it to come into life. My own little Frankenstein.

I write monsters. And novels. And short stories. Sometimes just titles. Complete. Like the monster still there. Better. Heavenly.

I am heveanly.

Francisco can have a say about my whereabouts.

Ligia too.

Fini too.

Adrian too.

Ito too.

Mi tata too.

Edu too.

Harriet too.

Lau too.

So I’m to be judged. They will make the plea. The judges. The lawyers. The witnesses. The defence team. The judicial system. Everything is new. Brand new. In fact, it’s just come out of the mind of the beholder.

We got a chance to be.

We were given hope.

Like that other time.

Remember.

No doubts.

Just one wholy true: alas, ALLS.

My lagging signal

The tracing of my location was unreliable because of the amount of smartphones still signaling my activity from 99 diferent spots on the world as we speak. Governments never liked a real good rebelious mind. They need to keep it in a leash. A close leash. Well in my case I refused.

I had two options. The first, tho lay low. The second one: to take the system down.

I decided to wait for the right time.

And finally it has arrived.

About time.

ALLS

El/LA OTRO/A

El/LA OTRO/A es un partido político derivado de un sueño. El partido surrealista de NEW Spain. PSNS. Las siglas van dando vueltas. Se trata de un agente dinámico de la sociedad NEW. Que toda ella, en su conjunto, y en comunión con la vibra sagrada, se funde en una NEW society. O bien, en el NEW world.

Esto no tiene sentido, decían algunos. De ellos también será el reino del presente. El aquí y ahora. De momento es todo lo que tenemos. Ya seas un mendigo en la calle en la que ahora ya no hay gente que te ingnore. Sino pura caridad. O preocupación, ahora sí humana, para que no te de el coronavirus. Y lo puedas contagiar. Hay personas que valen más en estas circusntancias. Y otras, que valen menos. Es juego cambiante de nuestra indiferencia.

DIOS Padre se presentó a las elecciones con este nuevo partido. Al tio le moló la propuesta. Ay, Dios Padre, ya no se dice mola. Eso lo dicen los abuelos y las abuelas. Ahora se dice ________. Los tiempos cambian. O más bien, están-an cambiando. Ya sabes, como la canción del nobel de literatura.

Enrique Vila-Matas le pregunta a un guardia de serguridad de un panteón (al que llama policia), que si está de acuerdo o no con el nobel de literatura de ese año. O quizás le está preguntando si coincide cada año con el nombramiento del nobel, si acaso cada año se indigna de que no se hayan dado a _______, o a __________, que siempre están en las quinielas de los que los han leído, y los consideran unos/unas Dioses/as. Y por tanto, se quejan, en público, o en el Frankfurter hof, para dejar claro, ante las personas que te juegas el tipo para (re)conocernos como la gente culta de este vulgar mundillo.

Vila-Matas asume un riesgo en directo, como todos los autores que han conseguido tener un séquito de lectores: introducir un tema polémico que nadie se espera. A riesgo de parecer un snob que le tira con saña a un policia un clavel envenenado con esa mirada que el otro asimila con recelo, y que ambos, identifican de ida y vuelta: el némesis. El otro también es el némesis. Y eso, de alguna manera, lo debemos asumir. Y hasta cierto punto, los autores, junto con los editores, ya lo han asumido. En su elección vocacional. En la decisión en la que han puesto el dinero donde se encuentran sus bocas.

El/LA OTRO/A utiliza esta conexión en directo del año 11 para ejemplificar a los unos y los otros. Por diferentes motivos. Por un lado, es culta. Es decir, se trata de un video que revela que dos tipos que hablan español pueden tener sus batallitas en Nueva York, aún sin hablar el idoma. Eso pone al culto en un sitio de discontinuidad. Es decir, le da un rol de actor secundario que debe sobreponerse a una situación que está por encima de sus posibilidades. Y desde esa postura, debe asumir el trasncurso del día, con un cansancio que le vencerá en un momento dado, y quizás le mate. Por otro lado, se trata de un trance social: una borrachera en otro contexto psicosocial. Beber en esas circunstancias habría sido asumir un seguidismo que le habría generado un vacío existencial mundano: la anécdota sería más convencional. Lago había prometido que vendría con un amigo escritor que les volaría los sesos. Un tipo verdaderamente fuera de serie, ya lo verían. Los americanos saben que los insolentes que vienen de otras tierras son los que verdaderamente manejan discursos alternativos surrealistas. Como beber agua. Así nomás, sin gas.

Yo tampoco bebo agua con gas. Y también un día me acerqué a Vila-Matas, nueve años antes, la primera vez que acudimos a unos premios Herralde, en el St Rémy, en la calle Iradier. Acudimos Quique, Toni y yo a nuestro primer evento literario en Barcelona, tras haber sido invitado por Paula, a quién había conocido en el primer desembarco de Sexto Piso en Frankfurt. Era el año 2003. Había sido comisionado para establecer un contacto directo con Vila-Matas para coordinar la presentación de un libro que había publicado con Sexto Piso: El viento ligero en Parma.

Nuestra presencia jovial en dicho evento contrastaba con las primeras espadas del mundo del libro que acudían al saludo del patrón, don Jorge, y que se conocían los unos a los otros. Quizás hasta se habían leído. Se percibían otros secuaces pertenencientes a esa calaña latinoaméricana que siempre se cuela en los eventos literarios cuando desembarca en Barcelona, persiguiendo quizás la sombra de los Pitoles y los Bolaños. Bolaño ya había muerto. Sus historias resonaban todavía en el salón. Y nosotros ya habíamos encontrado nuestro lugar en la periferia del Iradier: el segundo piso, del otro lado de la barra.

Mi única obligación laboral esa noche era hacer contacto con Vila-Matas y coordinar los pormenores de la presentación del libro. Recorrí el salón en busca de Vila-Matas y me acerqué a incordiarlo mientras hablaba con Rodrigo Fresán, a quién tampoco conocía. Me presenté como respresentante de Sexto Piso en España para preguntarle cómo le gustaría hacer la presentación. Había pensado que quizás podríamos hacerla en el FNAC. Ignoro por qué en aquél momento aquello me pareció sensato, pero él rápidamente me corrigió y me dijo que debería ser en La Central de la calle Mallorca, que era más apropiada para el tipo de autor que era él. Ante lo cual no tuve ningún inconveniente. Había conocido a Antonio ese mismo año en Frankfurt. Y además me gustaba mil veces más La Central que FNAC, pero en fin. Me preguntaron por el nombre de sexto piso, y fue entonces cuando expliqué la historia tradicional: «fue en una borrachera que uno de los fundadores lanzó una frase categórica: prefiero tirárme de un sexto piso a _______.» O no se si conté la versión que dice que estaba tan crudo que prefería tirarse de un sexto piso. La verdad es que la versión oficial también da vueltas. Pero se sabe su origen: Percio. Percio, Lu-percio.

No hay personaje capaz de sostener frases célebres contundentes con más gracia que Rafa López. El origen nominal del proyecto editorial parte de una de sus frases en esos momentos en los que las amistades se funden. Y son esas relaciones las que se consolidan con gestos únicos e irrepetibles. En la base de un proyecto editorial que acaba de cumplir la mayoría de edad, la frase de Rafa se mantiene en la cúspide de las anécdotas. Vila-Matas y Fresán parecieron satisfechos con mi breve historia fundacional de una editorial mexicana que se abría paso en las grandes ligas. Vila-Matas mencionó que él vivía en un sexto piso. Fresan puede que haya dicho alguna cosa más. Y ya no hubo más que decirnos. Por lo que acabé mi intervención con un protocolario despido y con un recordatorio de que ya nos pondríamos en contacto para coordinar la presentación. Me retiré y nunca más nos dirigimos la palabra.

Cuando no cruzamos él sigue desconociendo quién soy yo. Así es mientras la gente no te conoce. Y en los diferentes mundillos de cada ciudad la gente se tiene vista. Muy vista, dicen. Y así nos damos cuenta de los limitado de las esferas que gozan de los elíxires de la existencia. La denominada «Buena vida». El «éxito».

El éxito de quién consigue dedicarse a su pasión y conseguir flotar en la superficie del mar. Y dejar de perteneces al mundo de los que mantinen la cabeza bajo el agua. No es un salto trivial de nuestra historia. De hecho no es un salto trivial de nuestra sociedad. Es un hecho evolutivo que nos interpone el espacio privado, seguro y familiar, al espacio público. Ese sitio allá fuera. Ese sitio en el que no estamos. La calle. La plaza. La playa. La montaña. El parque. La tienda. El restaurant. El bar. El campo.

Yo quiero salir a estar en esos nueve espacios transformados. Y sólo voy a llegar en la cumbre si el pueblo NEW me sigue al sitio en el que nos acaberemos de encontrar: ALLS.

No es acaso este el espectáculo que estábamos esperando.

Abran sus ventanas. Salgan a las 9:09. Y den la bienvenida a este nuevo tiempo. El mundo de los que transitan YA al mundo de los cielos: presente.

Se oye su nombre.

Usted contesta: presente.

Aquí estamos.

Así.

ALLS

NEW Storytelling

So what’s new about telling a story? Nothing really. It’s as old as it comes. It’s just that now we have to imagine everything shifting all the time. And we are forced to get a sense of the transformation in a way in which we add something NEW to the old recipy. It’s just the same old story. New is old. It’s old magician’s trick. And we all know it. And we are so tired of it.

So how do I make it something truly NEW? That’s been my quest ever since I started to write. When you realize you want to tell stories, a whole bunch of shit comes into play in order to be real. Your voice is something you make up through practice. And you keep popping up. Time after time. Your writting takes you to places. But that’s not enough. You need to shape the spaces, the time frames, and the relationships of characters that play along the lines.

And still, that might not be enough. You need to face the deamons. And jump. You can only do that if you allow yourself the panic ride. And not everyone is ready for it… until now.

Panic is everywhere. People are going nuts about any pety little thing. They are willing to push it up your sleeve. As if you’ve lost your mind. And they are here to let you know they hate you. Hatred, not love, has pushed up the boundaries. And that’s scary. As darkness is just around the corner looking for a way to capture your soul.

Fear: into you. That’s the formula. The man on top wants you to own it. And you do. Decisively. As you wonder around a pond of doubts that built up in an empty cabinet hidden from the rest. That’s your sacred place. They can’t touch that. It’s not public. It’s not out there to be shared. It’s just there for you. Your own excitement in the dark. A vaccum full of black wholes. Eternity gone wrong. A sip of evil.

Consciousness is quite the other end. Polar existance allows anything to be there, but also, just the opposite. And that’s simple enough to bounce out of any position. No matter how sacred. I’m ready to leap out. No space is ethernal. Nor should it be.

So long anxiety. I will not leave you for long. But I’m not your slave anymore. I’ve decided to take the leap. My step’s already been taken. I’m flying. Free. In my way to the other end, where grace shall fill me: ALLS.

Surreality status

Once upon a time there was a surreal artist who never showed up. His work was so sublime it elude him. And everyone else. There was no escape. Nor there was any proof. The artist simple didn’t show up. Ever. And that’s how he became know as the greates surrealist artist of his generation.

The complete acomplishment took place within the realms of his mind. The roads from neuronal secondary roads lead to a brilliant display of inconclusive facts. Just chains of letters that competed with a new sequence of zeros and ones. Or double helix patterns. Whatever that stands for. Fuck it, I’am NEW surrealism. Altogether. Megalomaniac impulse to grasp no fruit. No sense. Just sensitivity. Inside a shell. Within yourself.

You’ll never scape this spell. There ain’t no time. As elasticity has taken over adapting to the newest time of relevance. Revelations scatter once again in the mist of the portrait drawn momentarily in his mind. Wait: picture it. Oh, shit, it’s gone. Again. The elusivity is intact. Working like the first day when it encounter the wondering soul. It was love at first sight. Immediate passion. A click; wink.

I thought I was a normal person. But I lied. To myself, at first. So I had to take a hands on posture within my internal quarrell. This could not go on. Selfsabotage is cruel disgrace. And someone, from the inside, has to fight it till the end. So the end showed up. Time was up again. And nobody showed up. The expectators awaited the entrance of the performer. He never showed up. In the 99 minutes that lasted the show. But nobody cared. Surrealism stood up. And blessed the scene. Quietly disturbing every mind.

Nobody clapped at the end of the show. The silence was broken. People exited the main theather of the mind. And the time was liberated from the surreal spell they went to experience. Oh, that was something else, someone said. And people long one another. The vacuity filled their experience and the thrill to share the now; here.

Something worked within surreal terms. The class was dismissed. Everybodies mind was filled with a hole. Everyone did the magic, but it only served the will of the collective soul that bounced around the show above their heads. The place was holly. And sound discrete, yet continiously revolving the magma of the desired dream. Joy was pleased to meet Joyce.

Lovemaking was on everyone’s mind. So why deny that misterious spell. Oh, well. The waters, black, rose up in the basket from the deep currents of the well. Swell. Drink up, it’s a toast to glory. Here; now; then. I’ve come accross your eyes to flow through you once again. Let’s run naked into the sun. As life’s begun again. I can feel it. You/me, no longer: ALLS………

Nick Cave number 92

Every road comming to Barcelona is marked in the kilometer 92 with a sign: Barcelona 92. It was a marketing approach to a transformation time. An event that would mark this urban capital for good. And for bad. But I really meant for good, in a sense that it changed it completely. Not that it was all entirelly good. I am clearly overexplaining for the ximpler soul. You know who you are.

Barcelona has a connection to serveral numbers. Nou. One of the them. Uno, another one. 14. 4. 11. 9. En fin. 1714. Ya paro. No quiero ofender a nadie. Cosa dificil hoy en día. Este pueblo tiene la piel muy fina. Y tersa. Y salada. De mar. Mediterraneamente malamente. Featuring Rosalia. O Nicky Minaj. O ambas. Reinas. Junto a este nuevo rapero en la capital transformada de sus urbanidades ya sublevadas. Su fuerza me acompaña, y ahora me acompasa con su poesía. Y su delineada estructura de baile y ritmo NEW.

Si el nuevo modelo pretende estar completo debe tener un ritmo propio. Un ritmo NEW. Es un llamado al arte. Al futbolarte.

Nick Cave me mandó un mail. Era su Red hand file #92. No es que Nick me quisiera decir algo, sino que me suscribí a su newsletter. Y a veces me llega y a veces no. Ni yo se por qué. Pero esta vez lo abrí y me quedé con esa paz plena a la que uno puede aspirar. Orar es llegar a concluir un plegaria. Y esa plegaria no es únicamente de los religiosos. Ni siquiera de los que tienen fe. Los que no tienen pueden llegar al mismo climax. Léanlo. ALLS.

Mi soledad me aparta de ti y me acerca a ALLS

No se le podía entender a Jesús a dónde coño iba con todo esto. La mamá estaba desesperada. A qué nos lleva su mensaje de amor ante tanta incertidumbre en el aire. Mira los romanos pasándose de verga con sus impuestos. No hay derecho. O sí: el suyo. Así qué fácil. Comunistas.

El mundo va muy mal. Todos discuten con sus némesis. Y se encuentran fácilmente ante la dramatizada mirada de odio hacia todos aquellos que desprecias: los otros. Los némesis ocupan ese lugar en tu corazón, pero sobre todo, ocupan ese gran lugar en tu mente. Piensa en un güey del América.

Ahí está todo.

Al pedo.

El futbolarte es así.

Yo simpre digo lo mismo. Que no quiere decir que venga aquí a hacerles de su pendejo. ¿Qué? ¿Quién se creen que soy? ¿Su achichincle? Ahhh, chingá. Pues ¿desde cuándo? ¿O cómo? A ver, dime.

Yo como digo una cosa, digo otra.

Te puedo cantinflear y alburear al mismo tiempo.

Seas tornillo o tuerca.

Y en la pista de baile nos fundimos.

Como esta canción que rola chido.

Como este toquecito que te doy.

Date, musa linda: en verdad eres artista.

Ven, bailemos, tu y yo hasta volver.

Y de pronto, en un instante en la pista de baile nos fusionamos en un ser. Es un gesto único al que sólo accede quien sabe bailar con el alma. No todos tienen el don. Esto es así. No había vacuna para todos. Ni respiradores suficientes. Debemos lidiar con la escacez. De la mejor de las maneras. Como si el poeta fuera voz, y la mujer, la matriarcal esperanza de un tiempo nuevo. Un tiempo NEW. Sin dejar títere con cabeza. ¿Qué parte no se entiende de esa expresión? ¿Acaso vos, títere con cabeza, merecés que la guillotina te salve únicamente a vos? ¿Quién coño te has creido?

El títere DIOS.

La única respuesta que salvaba el pescuezo era esa. Y puto títere va y la suelta ante la incredulidad de los presentes que llenaban eufóricos la plaza real, para asistir por fin a la liberación de todos los credos: la muerte de Dios. Al que descrubrimos títere. Su poder, o su labia, le salvó de la guillotina, que traímos desde París. A nuestra nueva centralidad: la plaça del NEWREI.

NEWKIN.

I hereby present to the people a new kingdom from above the heavens. One holly place, right here, right now: ALLS………

La confesión del padrecito de Comala

Finalmente nos encontramos, Pedro Páramo. Me había estado esperando toda la vida. El libro estaba ahí. Juan Rulfo no tiene prisa. Ni yo tampoco. De ahí que no nos hayamos dirigido palabras agrias para redondear nuestra indiferencia mutua. Pero yo sabía que tenía algo pendiente. Que ahí había algo para mí. Y no me equivoqué.

Leyendo una edición de Seix Barral de Obras Maestras de la literatura Contemporánea, de tapa dura, no me atrevo a escribir en sus entrañas. Ni siquiera a doblar sus páginas. Tengo una especie de pudor al leer por primera vez a Rulfo. Y al objeto en sí. Tan bien parido, con esas páginas amarillentas que parecen uno de esos libros de una biblioteca de abogado, que nunca se han leído. O lo contrario, un libro de una bilblioteca pública, novecientas noventa y nueve veces leído. Como una personalidad tan fuerte que su aura impide que nadie se atreva a alterara esa fuerza.

«Todo esto que sucede es por mi culpa -se dijo-. El temor de ofender a quienes me sostienen. Porque ésta es la verdad; ellos me dan mi mantenimiento. De los pobres no consigo nada; las oraciones no llenan el estómago. Así ha sido hasta ahora. Y éstas son las consecuencias. Mi culpa. He traicionado a aquellos que me quieren y que me han dado su fe y me buscan para que yo inteceda por ellos para con Dios. ¿Pero qué han logrado con su fe? ¿La ganancia del cielo? ¿O la purificación de sus almas? Y para qué purifican su alma, si en el último momento… Todavía tengo tengo frente a mis ojos la mira de María Dyada, que vino a pedirme que salvara a su hermana Eduviges:»

Padre Rentería, Pedro Paramo. Juan Rulfo.

No le dio la gana abrirle la puerta a Eduviges por suicida. Todos sus activos se caen. Él, hombre, intermediario de las personas de fe y Dios Padre, dice no. No le perdono ese pecado. El Señor tampoco lo haría. Todo viene a cuenta de la carga moral que lleva encima el padre por haberle concedido la bendición al muerto que violó a su sobrina. No es poca cosa. Se trataba de un reconocido hijo de la chingada, al parecer. Y además le tocaba cerca. Entonces hace lo que hacen muchos padres: dudar de la víctima. Más aún, si se trata de alguien de los que pagan su diezmo. Los pobres no pagan. Son fieles, eso sí. Pero no tienen mucho que dar a la iglesia. Que a su vez, les da lo que puede. Dentro del margen humano de la institución.

Los votos dan un estatus. Hablar con Dios directamente es cosa de los que estudian para ello. Y se preparan para el ministerio del evangelio. Se convierten en los que llevan la palabra de Dios. Y lo repiten al final de cada lectura: palabra de Dios. El libro, la Biblia, está en el centro. Un libro que perdura en el tiempo. Pero también perduran los libros de filosofía griega. Esfuerzos manuales previso a Guttemberg, que industrializa el libro. Antes, pergaminos y códices nos definen las culturas de otras geografías. Otras perspectivas. Más allá de lo divino. Lo social de aquellas sociedades queda relegado a la retórica de las colonizaciones. La cultura superior que aplasta a la inferior. Como si no hubiera habido sincretismo alguno. Si las montañas son lo sagrado, vestimos a la montaña de virgen, y listo. Contamos la historia en retablos. Y las metáforas que interesen de la Biblia se plasman a partir del arte. Los pueblos iniciados, entonces, entran en el camino de la salvación. ¿Qué salvación?

Volvemos a explicar nuestra historia. Ahora con un contexto que incluya el resto de las opiniones. Una vez que te embarcas en nuestro camino, el resto ya no interesan. Todas las religiones exigen exclusividad. Y eso les hace competir por la fe, más allá de los cimientos culturales que hay han ganado con el paso de los siglos. Especialmente las cuatro grandes: cristianismo, judaismo, islam y budismo.

Pensé lo siguiente: necesito una tarta de religiones para visualizar los estados de la naturaleza en términos de creencias globales. Religiones, si adoptamos el calificativo bajo el cual muchas personas deciden definirse como parte de ese colectivo antes de una especie humana mucho más grande, plural y libre, por encima del espacio de a quién creer o no. Creer o no es la diferencia entre un religioso y un ateo. Y puedes tener a dos tipos muy apegados a su perspectiva, lanzando las mejores hipótesis que cada uno de los grupo de interés ha fabricado para sí: para su pespectiva. Únicamente eso importa. El enemigo, señoras, está presente.

Dijo señoras, ¿viste?

El juicio social.

Ya estamos aquí.

Ustedes me van a juzgar a mi.

A mi corresponsabilidad con todo este desmadre.

A quién colgar la letra A roja.

The Scarlett Letter. You know what I mean. Really, we all read the same authors before we leave school. Nobody teaches us to real properly. Until we ramdombly approach the powerful edge of books. More than one. A bible readers reads one book. Not even that often. He/she rather wait for it to come as a surprise on Sunday at noon, to meet the sun. Catholic young boys, in their all boys schools, go to church to actually get to meet a chic, other than her sister. The problem comes with the ones who don’t have sisters. Seriously: this is not profiling. Nor charging the weight on all machos on the shoulders of these few all male childhood experience. Seriously: it’s all here. It’s this way. And I don’t plan to take a step back from my current position, which in fact allows your way of looking at it, which may still be forever the same perspective that you already hold dearest. The thruth. Your own personal truth. Why not you be God? You be HIM?

Only one of these selected group of machos will actually get the grace to be named oficially by the authorities of our assembly to bow upon you the glory of the Almighty Father, as Father shall rule over other possibilities like Mothers taking over. Shouldn’t they? Don’t they already? Oh, God: I’m all confused………

I am only fucking with your mind. You’ll excuse my body belongs to no one, but me. As I am the true bearer of my will, in continuos search for affirmation. Best case scenario I’m at this point affirmatively as I am, there, in the mighty NEW truth, the power of a wonderful place never before been told, as the scripture of a futuristic collective goal to fall into. A thing that comes from the acceptance of one’s incompleteness completenessness. Is a that a thing? Really? I don’t know anymore.

I never closed the door. Only nobody came. I told you it was gone. The world as we knew it. Way back when. It all started by being forced into a group of insolent readers of Friederich Nietzsche with a university teacher some of them already worshiped. Look at what this guy has read. And then you start to read. And play the game. Like a true poet. A true voice. A reader. Oh, man. That’s it. To read: firsth NEW right.

Obligation book culture. We must teach our children to have the level of servitude needed for my business endevours. To be good factory workers. A look inside the Brexit space to evaluate their last 9 months of personal circumstances. We are antagonist of colonial global model. We ought this one talk out loud. Gather around your nine nine team. Behold a public debate like this NEW world has ever seen.

Rules: pick your nine boys and girls to represents your smartest answer to the NEW Commons deal. A deal I’m pushing through in literaure nonesense.

I am a true artcraftman. That’s as much as I am going to plead guilty of. The rest you can come find me at my home. As you know where I live: in Dante Alighieri. Literally.

Ever since I move into Dante my literature has matured. I am a NEW person. I have been transformed already. Do not be afraid. You too can bear this passage. Only, I am here this time to tell you how it went. Nine years ago.

It’s a like of course. It happen in the year 9. That much is true. We can help it. It’s the numerical logic of our time. As a demographic population pyramyd. What else do you need? What else do you want? I am one of those trying to help. I can bring this world to a END. This is the end. And also the beginning.

Are we ready for that?

I believe we are. It’s all in the search. It’s all in the details. It’s all in making sure you can try to reach the sun, like Icarus did.

You get it, right?

Always unsure.

That way feels right.

You doubt your own luck.

You doubt your own priviledge.

You question your happiness.

You dance with lonelyness.

You tickle with death.

You doubt your chances of scoring tonight.

You digg into altered states of consciousness.

Like this.

You allow yourself the passage to the other end.

Welcome.

You notice you don’t feel the discompfort.

This shit ain’t real.

It’s been spinning in my head.

I was keep it locked in.

Purposely.

As if waiting has it’s odds.

And so it’s time to cash in.

Long term investment pays off.

That’s what I please myself to plan for.

I sets me off away from this shit.

Together, this status quo couldn’t be any lamer.

We’ve reached the highest point in the graph.

We are back to demographics.

And I feel the responsability to come back.

So my actuarialart Hipocrates Nietzschean pledge forced me into action: become your superlative being to pursuit the ultimate global NEW system. And design think, whatever that is (by way fuck you all who represent the last trend in your business school teacher theory: chasing a Golman nine dimensions away. So there. I said it. This is it. This is my shit. If you like your stupid series, from whichever outlet you get from, go back to that page. I’ll only keep you glueded to my NEW webpage: double you doblu you dobliu dot golman dot net. Fuck com. FUCKOM.

A NEW city. FUCKOM. The place they went.

At the other edge of duality, you are way the fuck away from them fools.

Duality is dearest. Religion takes a hike.

Science rules. The minds of the collective free souls. We are gathered here today to aknowledge the edge of multiversial minds all linked into a single beat: ALLS………