El periplo de la fuga del rey

Juan Carlos primero. Luego lo demás. El exilio de la familia. La griega en Egipto y Sudafrica. Hermano exiliado en Londres. La reina emérita sufrió el exilio. El rey emérito ya lo vivió de niño. Y después se posará familiarmente, porque la institución va antes que las personas. Las agendas reales. Las instituciones. El rey sigue siendo rey. Su cargo sigue siendo emérito. No hay destierro. Una república bananera. Dominicana. Ahí se está bien, si se es blanco. Como en casi toda la urbe. Los que tienen memoria. Los que tienen cara. Los que tienen respaldo social. Los que tienen respaldo divino. Las vacaciones en Palma de Mallorca, del siete al diecisiete.

Unas obras pendientes en Zarzuela. Habrá gente dentro. Son unas obras en las habitaciones de las niñas. Durante el mes de agosto. Este año tendréis gente dentro. Las vacaciones de los reyes en las islas Baleares. Mallorca is not Spain. Han anulado sus vacaciones privadas. Las vacaciones de los reyes no se organizan 15 días antes. Seguridad, y tal y cual. La situación ha motivado los cambios. El Covid 19. Se están acercando a las familias españolas. Muy unidos con nosotros. Se acercarán a Menorca e Ibiza. Harán turismo español. En Madrid en algunos actos privados. Las niñas entrando en sociedad.

La reina Sofía, educadísima, se acuerda de la vez anterior en la que nos vimos, muy cercana, por qué no escribe usted sus memorias, una vida interesantísima. Ya lo sabéis todo. No tendría tanto interés. Muy educada. Marca distancias. La reina perfecta. Ser cercana. Soy la reina. Otro tipo de calibre. Ser rey no es delito.

El delito es otro. La ley es igual para todos. Sostengan las risas. No es exactamente así, pero no tenga usted cuidado. La cosa no va con usted, hasta que se le ocurra asomar la cabeza. Y de pronto podría suceder que se encuentre en la mira. Y sin ser poderoso, podría econtrarse en la mira de según qué poderes ocultos.

El rey en una república.

Al final todos somos republicanos.

Las reacciones:

PP y C’s: Respeto. Ponemos en valor el poder del monarca en España.

Torra: Estupefacto. Pide la abdicación del hijo.

El rey emérito ya no está en su reino. La república es su nueva casa. Quizás se esa la premonición de su hijo. Está a disposición judicial. La Reina doña Sofía está en el palacia de Marivent, en Mallorca. Sus motivos tendría. Tres párrafos firmados como padre. Decisión tomada con serenidad, y meditada. Estoy disponible para ayudarte en el ejercicio de tus funciones. Las grabaciones de Corinna… cosas del pasado, y de su vida privada. La mejor forma de prestar mis servicios al país, y a vos, rey.

La fórmula: publicando directamente la misiva. En menos de cinco líneas remarca el rey actual el impacto de su padre. La ley, la constitución y la nación. Y tal.

El gobierno ha sido partícipe en la salida. Pactada con el rey. Casa Real y gobierno. Unidas Podemos no sabían. La contradicción saldrá en la rueda de prensa del presidente. Balance del curso político. Y el traslado del rey. Huida del rey, según el otro lado del gobierno. Eludir la justicia. Ni más impunidad, ni más corrupción. Deja a la monarquía en una situación muy comprometida y muy delicada, dijo la ministra.

Todos los partidos políticos han reaccionado. Digna de respeto. Huida para esquerra. PSOE elogia la transparencia. El PNV falta de transparencia. VOX destaca su papel. Otros dicen que elude a la justicia. Gracias, rey. Los catalanes piden que abdique.

En momentos históricos como lo estamos viviendo el gobierno de España debe tener una única posición. Grande y una. El PP pide que una única opinión. La de Dios.

Con las grabaciones de Corinna empezó todo. Ahh… you are so german!

Inviolabilidad del rey. Suiza investiga. Las cuentas de la fundación panameña Lucum. 65 millones de euros del rey Saudí. AVE a la Meca. Los 65 millons a Bahamas. Regalo del rey por cariño. Blanqueo de capitales. Dinero en maletas. Va a los países árabes y se trae el dinero en efectivo, en maletas.

Hasta 2014 inviolable. Después… también. Todos iguales ante la ley.

Don Felipe está tranquilo.

El rey fugado

En un mundo paralelo algunas personas todavía viven en un reino de hadas en el que los monarcas tienen el control, ante el goce y satisfacción de su pueblo, leal y súbdito, para hacer y deshacer a su merced. La espada de Damocles resulta una pesada loza para cualquier hijo de vecina que quiera ahora venir a ponerse en el lugar del rey. Y el rey lo sabe. O más bien: los reyes lo saben.

El rey, padre, le escribe una carta al rey, hijo. Hijo, blablaba, tu padre. El padre toma nota, ensalza el juicio social y político de su antecesor, no vaya ser Él el que ponga en juicio la dinastía del cuál ahora es cabecilla. Los privilegios se forjan por la gracia, o bien de Dios, o bien, de un rey con dotes de liderazgo campechano, o natural. O quizás, por la buena formación, la mejor de las mejores, que un rey pueda recibir desde muy temprana edad, corriendo por los pasillos del palacete del generalísimo.

El rey se va de su reinado. Se lleva lo puesto. Ni un duro tiene ya. Los duros ya no valen nada. Sólo tiene lo poco que le quede en las cuentas. ¿Cuáles? Ay, no sea metiche. ¿A usted qué le importa? Siempre metiéndose con los grandes de España. España Grande y Una, preferida de Dios Padre. Los reyes hablan de tú con Dios Padre. No así con Jesús, al que consideran un rojo. No es lo mismo el orden que el desorden que imponía Jesús con sus revueltas en los templos repletos de mercaderes. Aquí cambió todo, y de ahí que los reyes siempre se hayan sentido muy apegados a su fe en el Dios de los cristianos, y bien bien, más cerca del Dios de los católicos, apostólicos y romanos.

No tanto así de la Church of England. Ya se sabe que los reyes españoles y los reyes de Inglaterra no tienen las mejores de las relaciones. Al menos no a lo largo de las historias familiares. Y lo que nosotros, como pueblos, podamos atribuir a nuestro estatus históricos frente a las narrativas colonialistas hegemónicas que nos pintan en los libros de texto. La educación para los nobles no va consentir que se manchen los nombres de las familias que tanto han luchado en el caciquismo que hemos implantado desde que tomamos el control de los territorios que conquistamos con nuestras expediciones valientes, dando lugar a la ilustración de los pueblos bárbaros. El peso de la historia de los reinos europeos es lo que está en el centro de ombligo de occidente en el que postramos nuestra obsesiva mirada para autoreconocernos. Y Disney sólo hizo el trabajo de recapturarlo en pequeñas historias que podemos sostener como la columna vertebral de los recuerdos que pasarán a ser los mitos de nuestro vida adulta.

La vida te puede cambiar un día de repente. Quizás por alguna cosa que digas. Quizás por la acción que te lleva a moverte a otra posición en la que hasta ahora no vivías. Y entonces todo adquiere otro matiz. Otro color. El pasado se llena trampas a las que ya no podemos volver. Bribones que escapan al juicio social y a la verdad periodística de una historia informal. Será como un verano por las islas. Un verano distinto. Una vez más los reyes seducen a la población de las islas que Jaume I afianzó con su capacidad de gobierno. Pero fue Alfonso III el que hizo el trabajo fundacional. Y ahora, los herederos actuales de la continuidad histórica de nuestro reinado, nos pone en esta situación particular única e irrepetible del verano de 2020: un rey que se va del reino por no ensuciar más el nombre de sí mismo, ni el de la institución que hasta hace poco representaba, al menos a título hemérito. Y por no cagarle el reino al hijo. Ya se sabe que rey muerto, rey puesto. Pero este no murió. Y su calvario llevó al hijo a su cruz. Reinar habiendo de excluir al padre de todo acto oficial. Serás como Caín, le dijo Felipe a Juan Carlos. No se primero, o depués: segundo.

Los reyes son personajes de otros días. Como señores feudales que todavía admiten el diezmo y la recolección de sus privilegios por el bien de la sociedad a la que admiten proteger. Con su sagacidad y su saber hacer. ¿O era saber comer? No importa. El rey, si no es un grande de España, está muy cerca de ser el más grande. Y si muere, sin duda estará a la derecha del que está a la derecha del Padre. A la derecha de don Francisco Franco. Por la gracia de Dios Padre, que vive y reina, por los siglos de los siglos: ay, men.

Jordi Évole lazó un chiste: y si el rey acaba en una república. Sería una ironía muy posmoderna. O quizás, el inicio del reina de otros tiempos.

Alfonsito… ¿eres tú el que está jalando las sábanas?

Futuro y presente y pasado

Se mezcla todo en este preciso momento. No estoy en ninguna de las tres partes, y en cambio, me aproximo asintóticamente a las tres. Escapo de la certeza de cada una de ellas, ya no recuerdo si por la obsesión de la memoria, o su melancolía, o quizás por la reiterada proyección de un futuro que ya imaginé 99 veces. Futuro que debe plasmarse, sobre todo, ahora mismo, en este mismo momento. Aquí dentro hay una canción. Y puede que ya no estoy yo. No pasa nada, porque aún así algunas veces estoy aquí. O así. O llego tarde.

Un niño viene a recoger su juguete. Llevaba tanto tiempo pensando que ya no tenía la percepción de que debía regresarlo. Me lo había hecho propio. Y nada más lejano. Me ensimismo. Y listo. Ya estoy ahí. Otra vez. Presente.

A veces no pienso. Y me dejo llevar. Vivo en el paseo ¿Para qué?

Dormir mientras escribes. Algo me atrae del agua, pero principalme su mutación continua. Su pretenencia a todos los estados. Y la capacidad onírica del movimiento cíclico de su condensación. O volver a la escuela. A esas clases. A esas historias. Y compartirlas de nuevo con los presentes. Los que siguen ahí. En la memoria. En el presente. En el futuro.

Héroes de una libertad que no se asimila de manera convencional, sino a través de los poderes para los que hemos sido preparados: la natación, el patio, la insolencia, la risa, el desparpajo, la música, el inglés, el fracés y la revuelta. Nuestra generación marca un parteaguas del cuál somos responsables. Un puente entre cohortes. Promociones que se equilibran en un juego de espejos que los extremos confunden. Y nosotros, visagra.

No hay más sueño que el que insiste. Como este. Cierro los ojos y lo veo. Estamos ahí: aquí.