Escribir sin más

Dar un espacio a lo que venga

Uno está presente cuando escribe.

Ausente de todo lo demás.

Una responsabilidad con la escritura misma.

Como vehículo.

Como cosa-en-sí.

Como terapia para olvidar.

O para estar no-tan-mal.

O para crear.

Es el fruto de un impulso.

No sé lo que es.

Pero algo, sin duda, es.

Y aquí estoy.

Escribiendo otra vez.

Por pasar el tiempo.

Por darle un rato a ella.

Por vernos las caras.

Por sentir que algo se mueve.

Porque la vida es esto.

Y esto, a su vez, la vida.

Y todo lo demás.

Todo lo que esto no es.

Todo lo que dejo de hacer.

Y debo hacer.

Estar on ella.

Y dedicarles mi tiempo.

Mi atención.

En vez de estar aquí.

En vez de estar dormido.

En vez de estar obsesionado conmigo mismo.

Déjalo ya.

Acaba esto.

Debes trascender.

Entrar en otro ciclo.

Darle a ellas este tiempo.

Hacer del mundo feminista el status quo.

Y revertir el tiempo perdido.

Porque nunca es tarde.

O siempre lo es.

Vale la pena salir.

El día está ahí.

Lo hemos conseguido.

Hemos despertado.

Ahora a estar presentes.

A ser conscientes.

A dejar de pensar en mi.

Este egoismo que nos consume.

Este ego que se ensancha.

Esta ausencia de razón.

Ser por ser.

Hacer por ser.

Pienso así.

Esto no es.

Pero igual, helo aquí.

ALLS

Una violencia habita en mi

Dejo que salga y salgo yo tras ella

Fui así.

Me crié.

Lo viví.

Me vacié.

No supe hacer otra cosa.

Seguir.

Tuve claro.

Tuve dudas.

Tuve caídas.

La misma piedra.

El precipicio.

Mi aventura.

Caída libre.

Nunca lo entendí.

Esa obsesión.

Desaparecer.

Volver.

Tener un alce dentro.

Crecer más allá de mis límites.

Fundirme en la noción.

Por un gesto consagrado.

Por los ritos del viejos.

De las personas sagradas.

De los mitos de otro pueblos.

De la transición hacia una comunión.

De lo fuerte que es creer.

Y saber que no ha sido.

Que lo que pasa aquí es la vida.

Y lo que uno viene a hacer: vivirla.

Que ya no hay más perspectivas.

Que las cartas están tiradas.

Que todo ciclo vuelve al origen.

Y el origen se desvela desgarrador.

A cada vuelta.

A cada giro.

A cada ilusión.

Uno tiende al sitio mismo.

A dolor original.

Al pecado retorcido.

Al sitio que nos entume.

Que nos deja sin aliento.

Haciendo aquello que atraviesa.

El gesto que la espada de Pablo simboliza.

La llave de una puerta que nos abre Pedro.

El cielo inerte de una magia.

Que redime ante todo tu ilusión.

No importa ahora que me creas.

Ni siquiera que comulgues.

Somos de polos opuestas en esta cuestión.

Némesis que se definen.

Desde dos polos en los que la razón no acompaña a nadie.

Es tan sólo una distribución.

Una arbitraria elección.

Vos allá; yo acá.

Lo que que piensen los demás no importa.

Cada quién toma partido.

No se trata de una competencia.

Sino de la alternancia entre dos zumbidos.

No hay manera de salir.

Lo intenté antes y no sirve.

Ya es muy tarde.

Habrá que vivir.

Con nuestras cruces a cuesta.

Para subir a la montaña.

A crucificar al Dios venido.

Tras un tiempo que separa las dos crucificciones.

La suya y la mía.

La tuya y la mía.

Somos un gesto eterno que se revuelve entre dos mares.

Dos mundos que nunca se encontraron.

Mestizaje de una emigración que retorna eternamente.

Con un gesto y comunión que desmontan el presente.

Para irse en dos direcciones opuestas.

Delante; atrás.

Pasado; futuro.

Derecha; iquierda.

Marruecos; España.

NEW barcino; Tico Commons.

Silencio; ALLS.

No tengo movil ni reloj

Apenas aguanto el tipo ante mi sacrílega contradicción

Soy un alma en pena.

Merezco mi castigo.

Soy un gesto egoista que corrompe.

Un lleig d’ú.

Soy lo peor sin darme cuenta.

Se lo que pasará.

El tren viene en la otra dirección.

No hay punto medio.

Se aproxima el final.

Un día va y vuelves a casa.

No se sabe muy bien qué hiciste.

Ni por qué te fuiste.

Fue todo una ilusión.

Una trampa del destino.

Entendernos fue lo de menos.

Nuestros argumentos no comulgan.

El que se va al infierno es uno.

No las contradicciones de nuestra existencia.

Tengo que caminar.

A cada paso una mierda.

Terreno minado por mi mismo.

Conmigo; sin mi.

Estoy sólo.

Te dejé sola.

Es mi culpa.

Yo también lo estaba.

Me abandoné.

Me construí.

Fui en otro sitio otro que no era aquél.

Aquél que conociste.

Aquél que quisiste.

Aquél que un día fui.

Me quedé sin mi.

Y tu también.

Nos dolió a los dos.

Pero aún estoy aquí.

No he ido a ningún sitio.

Pese haber desaparecido.

Un día no estaré en presencia.

Pero todo lo demás quedará intacto.

Mi presencia infinita.

El querer ser.

El otro.

Yo dejé de ser quien fui.

Fue tan sólo un ilusión.

Querer ser aquello.

Lo comprendí.

Me burlé de mi mismo.

Y yo mismo me hundí.

Un día quise sacar la cabeza.

Y no pude resurgir.

Me auyenté los ánimos.

Nadie más siguió.

Y vos te cansaste de resistir.

De aguantar.

De sostener los cielos.

Vos sos así.

No sos vos.

Soy yo.

Me fui.

Volví.

Tranformado.

Soy otro ser.

El que un día fui me dio un recado.

Te banco a vos.

Vos sos mi otro.

El primero de todos.

Mi otra.

La primera.

La única.

La utopía.

Bancame a mí.

Sacame a jugar.

La vamos a romper.

Esta es nuestra llamada.

El acto; éste.

Yo; aquél.

Vos; la que querrás ser.

Te banco a vos.

Yo estuve aquí.

Lo vi y viví.

Lo se.

Lo entiendo.

Soy culpable.

Soy culpable.

Soy culpable.

Mi grandísima culpa.

Mea culpa.

No se dice igual en italiano que en español.

Nuestras lenguas atrofiadas.

Las palabras que no salen.

El recurso de un juicio justo.

Vos sos la jueza.

Yo el juzgado.

No tengo perdón.

Sino que baje Dios y lo vea.

Y nos vamos todos a un resurgimiento.

Como fue en su día.

Como en otros tiempos.

Como en otro nivel.

Como aquella vez.

Ayer pensé en recuperarte.

Y no vi camino posible.

Todo está perdido.

Ya no hay nada más que hacer.

Vivir con el vacio.

Saber que lindo que un día fue.

Recordar la presencia cabal de nuestra construcción.

La profundidad de los cimientos.

El canto alagre del Quetzal.

Que sólo observa.

Mientras medita que decir.

La Quetzala le espera.

Sabe que es una farsa.

Que su galantería no es suficiente.

Que todo es una ilusión.

Que no esta tan mal estar sola.

Sin el pérfido aliento de un cretino.

Yo fui aquél que hizo daño.

Sin saber qué tanto cae el vacío.

No hay perdón posible para un egoista.

Vivo inmerso en una cátedra de caídas.

Un teatro de uno mismo.

Un ensimismado ego recurrente.

Un teatrillo sin director.

Un actor desbocado al fracaso.

La máxima ilusión.

Resurgir de un fondo pegajoso.

La inercia de una vida.

Lo insípido del mar.

La inestable compañía.

La épica de estar.

El corrido de una fuga.

La transición al más allá.

Las palabras que no riman.

Estar con vos aquí así.

Nos vemos miedos en los ojos.

Yo sé exactamente tus temores.

Conozco las líneas de tu vida.

He seguido la mano que te guía.

No estás sola.

Estoy aqui.

Nunca me ido.

No es fácil el camino.

Ni la ilusión ni el destino.

A veces es justo así como termina.

Un poema de ilusión y resurección.

Un camino de vuelta hacia tus brazos.

La aceptación sincera de un perdón.

No tengo crédito en mi cuenta.

Hace tiempo que ya nadie me escucha.

Vi pasar un gato en la bajada.

Debe ser el único que queda.

Ya no hay pueblo ni personas.

Es un la otra isla que te mira.

La isla de Colón.

Desde su pecaminoso pasado.

El estado de un ecosistema.

La resiliencia de un pesar.

La contienda que termina.

Sin importar ni más ni menos.

El resultado vacuo de ganar.

Lo que importa es perecer en cada gesto.

Dejarse el cuerpo en la intención.

No hacer daño por pretexto.

Construir una ilusión.

Vos y yo tenemos una.

Y haremos de esta la misión.

Somos una barca que zarpó.

Nuestro continente nos es ajeno.

No así una ilusión.

Esta, aquí, presente.

Esto que tenemos entre tu y yo.

Ese espacio que se siente.

Aún más al estar ausente.

Al saberte lejana.

Con cierta razón.

No comulgo con tus dioses.

No son los mismos que los mios.

Tenemos márgenes de mejora.

Taras en el diseño.

Ligeras obsesiones.

Nos ha marcado nuestro destino.

Las historias familiares.

La ausencia.

La soledad.

Estar tan lejos.

Del otro lado.

Desde aquí se ve Mallorca.

Lo sé no es Mao.

Pero algo es.

En esta isla habitamos los dos.

Gracias a vos estoy aquí.

Un día pensé en nuestra vida.

En lo que de aquí resurgiría.

Muchos amaneceres.

Muchas noches en vigilia.

Ha sido así.

Imperfecta e insegura.

Con fantasmas por doquier.

La creación de un vínculo singular.

Lo que es estancia compartida.

Escucharte me conmueve.

Quiero que seamos compañía.

A pesar de mis desmanes.

Quizás una cuña en la puerta.

Para detener el viento que nos arremete.

Que soportamos tempestad.

Que nos aprieta la pasión.

Y tambié la comunión.

Los dioses están aquí presentes.

Entre vos y yo hay un mar que nos distingue.

Vos sos de aquí.

Yo soy de aquellos.

No está ni bien ni mal.

Somos arenas de mares alternos.

De olas que van y vienen a recostarse con nosotros.

En un momento ínitmo de querer estar aquí.

Por muy efímero que sea.

Por muy vulgar que resulte la repetición.

El gesto aquel de la espuma que filtra entre grano y grano.

La arena que respira como tus pulmones jalán aire.

Respira un gesto de comunión.

Toma aire.

Este es tu día.

No estás sóla.

Este es tu día.

Ayer fui tempestad.

Hoy, esto es tu ira.

No queda nada de aquello que me perturbó.

Persisto atento por si recaes.

No veo posible salida.

Esto atrapado en un bucle interior.

La falsa salida está vacía.

No había nada ahí.

Ni yo tampoco fui.

Fue teté, lo juro.

Yo pasaba por ahí.

Me sedujo con un aire que gira.

En creer y pensar de lo que un día fue.

No es un comercio que vacila.

No es tan sólo una obsesión.

Es un giro de guion.

Justo a punto de acabar.

Por ya esto es el final.

En el que una ilusión termina.

Se hace con nosotros.

Perturba la pasión.

Avoca a dejarlo todo.

A empezar de nuevo.

Con dolor.

Partir.

Ya nunca más volver.

Y vivir de la memoria.

De lo que un día fue.

De lo que nunca fuimos.

De lo que quisimos.

De la atención de mis desmanes.

De las serpienes enterradas.

Del pálpitos álgidos trastocados.

De la estética y la dicción.

De poemas encontrados.

En palabras nunca dichas.

En libros en libretas.

En libretas publicadas.

En la máxima ilusión.

Que este otro sitio está habitado.

Y que hay seres que transitan.

Que entre vos y yo tan sólo hay un abismo.

Un gesto imposible de abatir.

Un abrazo templado que se siente.

Como cuando nos fundimos en un gesto.

Como queriendo entender eso.

Como estar en la misma onda.

Y respirarte cerca de deseo.

Y sentir, confirmar, el sentido de tu voz.

Afirmar que sí es sí.

Que este es el momento.

Que esta es la ilusión.

Que transmitimos en directo.

Lo que nuestro amor es aquí contigo.

Conmigo.

Uno.

Una.

Vos.

Yo.

¿Qué?

¿Y si Marruecos gana a España?

Qué más da.

Te quiero.

Me voy.

ALLS

Uno puede tener alternativa

Quizás no sea tarde para volver

Lo estamos intentando.

Estamos en ello.

Esto es un montaje.

Aquí hay una historia.

Y debemos ponerle el efecto deseado.

La voluntad compartida.

Lo que queramos ser-hacer.

Convencer.

Construir constantes.

Prevenir fronteras.

Disolver naciones.

Revestir la composición.

Idear escapes.

Solventar el giro.

Vivir en un estadio distinto.

Con otra ilusión.

Estar al lado de.

Ya no estar aquí.

Ya no volver.

Ya no bonito.

Llano bonito.

San Juan.

Naranjo.

Papá.

Dios Padre.

Jesús.

Un servidor.

Golman.

Futbolartista.

Su próxima elección.

Una convicción surrealista.

La opción segura a una ilusión.

La pertenencia a un grupo NEW.

La manipulación de los mecanismos.

Los tintes del poder.

Las máquinas reconstruidas.

La resiliencia en armonía.

La noción de programación.

La super inteligencia artificial.

El entrenamiento de los algoritmos.

Acotar los temas y las variables.

Realizar los business cases de la intervención.

Encontrar el hilo conductor.

Encontrar el hijo conductor.

Ser esa puesta en escena.

Salir del cascarón.

Hacerse ese espacio así.

Asistir a una función.

Estar presente en armonía.

Darle salida a la función.

Actuar de una boca consagrada.

Dirigir una opera primera en carnaval.

No acabar mal ni consumido.

Volver a la trinchera de la paz.

Evitar el fuego cruzado de una contradicción.

No revolver la tierra de mis regresiones.

No ilusionarme con el espejimos de un resentimiento.

No estoy tan mal como lo pienso.

No pasa nada sólo es tiempo.

Yo estoy solo y aquí no cuento.

Yo estoy sola y aquí no cuento.

Yo tengo nadie que piense en mi.

Nadie iría a mi último día.

Nadie aprecia lo que aporto.

Soy un bicho raro de colección.

Soy una tecla díscola de comunión.

Tengo lavados pies de discipulos.

Soy heredero de la llave y de la espada.

Tengo un relato entero de lo que viene.

De hecho vino y se presentó.

Todos estos días.

Y otros en los que su voz se sintió.

Y en otros en los que debatió.

Y en otros en los que se hizo presente.

Y en otros en los que hicimos lo posible.

Y en otros en lso que estuve ausente.

Hoy no estoy aquí.

Ya no estoy aquí.

No soy quién soy.

Ni quien digo ser.

Fui alguien más que no llegó.

A ningún sitio.

A ningún lugar.

Fue tenás nomás tantito.

No supe dimensionar la escala.

Lo quise Ícaro condenado.

Volé hasta el sol y ni me quemé ira.

Ya volví y vuelvo a ser.

Cómo ves que no morí aquella vez.

El tiempo es testarudo y uno puede quedarse así.

Si no me cuido me voy.

Y nos sentimos solos de repente.

Y volvemos a entender lo que nos ofusca.

Y buscamos consiliar nuestras continuas contradicciones y ralladuras.

Y me repito.

Y me pierdo.

Y desisto.

Me inhibo.

Me voy.

Me encierro.

La cago.

Anulo.

Tiro patrás.

Lo veo todo negro.

No se salva nada.

Ya nadié fue quién fue.

Ya nunca fui.

Ni para qué.

Ni saber otra cosa.

Ni estar presente.

Ni ausente.

Ni enterrado.

Ni feliz.

Ni al límite.

El caos no es sitio para aliarse. Sólo para atender al dinámica de las energías que se revierten sobre sí mismas. A punto del descalabro. Sin más opción que morir. Sucumbir. Al instante mismo. A la falta de ecuanimidad de la ilusión. De vivir así. En ese trayecto. Con esa tenue luz. En ese sentido exacto. Tras saber existir así. En esa ilusión. A partir de esta canción. Que se entrecruza en el discurso. En la forma y en el texto. Sobre todo en el pretexto. De ser algo más que mimos. Que mímica de payasos trasnversales. De instintos animales. De presagios densos de un tiempo alterado de un consciencia primigenia. Todos estamos aquí-ahí presentes. Este es el porvenir del que hablábamos. Junto antes de llegar. El momento antes de decir, con la magnitud sagrada de nuestra fe acumulada en un canto unísono a la transformación de los tiempos conjurados a la ilusión de bienestar en la pariferia correcta del impulso mismo del toque eléctrico del ecléctico tic tac de tu corazón. Todo sea el ritmo de tus latidos. Tu presencia inclusive ante la ausencia. El estar juntos sin más. Por estar bien. Cual tu me necesitas.

Necesito poder demostrartelo.

No soy capaz de callar.

De decir que sí.

De no hacer.

De estar-no-así.

De dar vuelta atrás.

De dejar de ser-así.

Soy un efecto contrario a lo pretendido.

Un conflicto de intereses.

Una clausula de ruptura.

Un contrapeso inverso.

Relación contradictoria.

La gesta opuesta al vehículo de tu elección.

El sentido revuelto.

El Señor perdido.

La ilusión de un ruiseñor.

Las historias deconstruidas.

Como selfies sin reparo.

Como monólogos sin sentido.

Como palabras eclipsadas.

Como hablar por hablar.

Sin motivo ni plan.

Por estar presentes.

Por aprovechar el desazón.

Por eso me puse a escribir.

Para captar el dolor.

Lo que impulsa no poder volver a sentirte bien.

Bien conmigo.

Por esa pura desilusión.

Por el fuerte dolor que mi actitud te inspira.

Una bacteria que se potencia y perturba.

Aldo dentro que culmina.

Un dolor que ataca la percepción de la ilusión.

El trabajo de quién mira los límites y la transgresión.

Kanye en sus horas bajas.

También justo antes de salir.

Through my wires; juro que hay algo.

Da creación para nueve mutaciones.

Ir nueve veces más allá.

Seguir construyendo hasta creer.

Esperar un nuevo turno.

Estar listos para descrifrar el futuro de lo deseable.

Contestar con la herramienta de un gesto envuelto en vanidades.

Opciones repletas de sinsentidos.

Orquideas perplejas de lunares.

Estímulos egoistas que interrumpen tu normalidad.

Descuidos alarmantes de poco tacto.

Defraudes pendientes del mismo atajo a ningún lado.

El acto benéfico de tu condena.

La razón descontextualizada de tu sospecha.

El sabotaje último de un sinvergüenza.

La conclusión absurda de la farsa.

El día después de la reconstrucción.

Palabras amplias de cordura.

Estado pleno de dolor.

Ausencia de cómo afectamos a aquellos presentes.

Ausencias acumuladas.

No estar en forma.

No estar en ser.

No estar-ser así.

No venir al caso.

No ser eso.

No ser por eso.

No estar capaz.

No buscar excusas.

Si me quieres crucificar estoy aquí.

La cruz la llevo yo.

Es la mía.

Está todo listo.

No hay ni que preguntar por Barrabás.

El pueblo le eligiría.

Claro que soy el que debe ser crucificado.

También ahí nos pondremos de acuerdo.

Soy así por voluntad.

Pero no es voluntad de excusión.

Es más bien una composición que contrasta con la contradicción del valor inverso de nuestra percepción en las antípodas. La demostración de que perfectamente puedes ser el némesis de tu ser más adorado. De hecho serás tú la persona con más probabilidades tendrá de amargarme la vida. Y yo a sí. Ahí nuestra co-respondencia. La coalición que nos junta en el destino está marcada por una convicción de querer estar juntos. Y bien. Con nuestra cosas. Con nuestras condiciónes de personas especiales. Al borde de los límites. Con nuestras cosas. Que han sido. Sin ser buenas o malas. Han sido. Son. Eso lo he entendido en Menorca. Tras un retiro de pensamiento multiversado. La experiencia máxima del ser. La noción de haber contruido. La constitución de un día perdido. La noción de habernos ido. El abismo este que nos inventamos para tenerlo aquí, cerquita, para interponer entre nosotros. Yo con mi manera de hacer nada. De mostrar una especial consideración para los esfuerzos que hacemos por llegar construidos a la conjura de ser quien debemos ser. Para que los días trancurran llenos de apariencia. En el marco último de la salida social que nos aboca a ser más allá de nuestra pretención de aparentar. El ser social obligatorio. La responsabilidad de tener los derechos que nos reconfiguran en un estado global superior al que ahora mismo interpretamos con nuestras repectivas identidades nacionales. Algo más global que los mercados unidos. Algo más suculento que las naciones unidas. Algo más contructivo que los objetivos del 2030 sin un plan y unos proyectos acordes con las estrategias de lo que nos toca desplegar.

La escala de lo escalable.

La noción de retrado.

Lo inapropiado de un discurso tan errante.

El tiempo moderno desde un lapso congelado de innacción.

El relato falible de un poeta.

La sinceridad desbordada de un cantautor extranjero.

El decir de un autor reconocido y publicado.

El acto de apadrinar a un escritor al que nadie dice conocer.

Lo dificil de circunscribir esta escritura en algo que los lectores quieran.

La contradicción de no ser y no ser visto.

Como si no-ser no fuera también una elección dentro del estado de la naturaleza de Hamlet.

Y de todas y todos.

Si se es principe.

O princesa.

Que no es el caso de muchos.

Y muchas.

Y diosas.

Y dioses.

Y uno.

Fuga.

ALLS

No se medir lo que me sale

Ser piltrafa

Los tiempos alterados de sí mismo

En realidad camine sólo todo el tiempo.

Vine aquí siendo egoista.

Supe agradecer a mi madre.

La creadora.

Entiendo la vida en femenino.

Mi ruptura es haber sido enfermo.

Este machismo me tiene frito.

Yo también soy víctima de su dolor.

Y de su efecto.

Soy una muestra viva de su existencia.

De la prevalencia de mi obsenidad.

Ante la circunstancias en los que uno mismo se percibe como el acto que distorciona el ser-estar de un ser amado.

Las antípodas de cómo estamos.

La rebelión de nuestra medida de bienestar.

Los controles de contrapeseos en equilibrio.

El equilibro inestable de nuestro ser desatado.

La bestia que vive aquí y que genera esta contradictoria dualidad.

Amar/lastimar.

Lastimo con mi acción. Con mi falta de omisión. Mi ser me delata. Me activa me tumba.

Yo vine aquí a estar así.

Yo soy así.

No estoy alterando el tiempo.

Sino la dimensión que habito.

Y pertenezco a este otro sitio.

Desde donde vengo aquí.

Yo soy de otro sitio.

Y desde esa otra dimensión vuelvo aquí.

Por encontrar la vía de recuperarnos.

Por sabernos necios y obstinados.

Per ser pésimos consejeros.

Por no saber nunca dónde estás.

Por no entender con profundidad dónde estamos el tensa cuerda sobre la que vamos desplegando nuestro acto.

La fe y el amor son casi lo mismo.

Nos vemos envueltos en nimiedades.

Por creer en nuestras verdades sin fisuras.

Yo tengo en nadie más que tí.

Y en nuestro compromiso con vivir.

Con elevarnos mutuamente.

Por la gracia aladas de los dioses de mis lares: Quetzalcoatls de los montes sagrados de donde proviene mi santificada existencia como ser una espacie y comunidad distinta a la que se comulga aquí. Y esto que te digo no tiene que ver con una cosa que me invento yo. Al revés. Es una cosa que viaja a través de mi palabra. La dicción de un Ser Supremo, que me dicta lo que escribo, como co-creando en mi cabeza, lo que ÉLLA y yo reconsideramos. Al darle vuelta a nuestro género. Y tirar para el otro lado. Ahora me falta ser ella. Y volverme yo. Yo ya fui todo lo Él que podría haber sido. Necesito experimentar más allá de lo que mis propias fronteras me repaldan. Messi puede jugar así porque hay leyes que limitan sus jugar. Gracias a esa parte de convención. A los árbitros. Messi sin instituciones no es partido. Ni mundial es lo que es sin los amos que la inventan. Y los que obedientes responden como audiencia. De un simulatro en directo que no creemos. Y que en un momento dado damos alas. Y dejamos volar nuestro hombre alfa etero. Normativamente consciente de las elecciones de closet de su masculinidad incompleta. ¿Dónde están esos hombres?

¿Qué mensajes nos tienen que decir?

Aceptamos de una vez que somos culpables.

Retrocedemos.

Damos un paso atrás.

No es posible revertir el tiempo.

Pero si cambiarle el sentido.

Si todo lo futuro no tiene momento. Vamos hacia atrás para encontrar el complemento.

Mi propuesta está en dirección contraria a lo esperado. Es la vuelta de tuerca de un tema de formato. Es la dirección la que condicciona mi dicción. Y mi dicción, mi literatura, la cabal propuesta de los textos que liberen la humanidad que yo mismo pueda desplegar en el canto alegre de un personaje final de mi novela. Yo mismo ante la presencia eterna en las 9 bibliotecas en las que presenté mi último libro: «Ser entre dos abismos».

Y la siguiente presentación: «Ser nou al Carmel».

Mel i Carmel en el Carmel.

Yo soy un poeta maldito de otra selección.

Nunca fui alguien en quién creer.

Me perdí en la ausencia.

Equivoqué la dosis.

Me fue de bruces.

Recuperé la máscara.

La ilusión perdida de un tiempo perdido.

La clave única de una juventud sin porvenir.

El escrito discreto de un actor mediocre.

Alguien que no aguanta el papel.

La noción de la manipulación de la verdad.

Estar en el sitio en el que ya no hay nada a remendar.

La verdad no importa.

Es la caída del ángel.

Lo que queremos ver es la aflicción.

De la cual yo mismo soy testigo.

Yo fue el que la provocó.

Estar aquí era una inutil búsqueda de un estado compartido de gracia.

No de todo lo contario.

El desface de la voluntad.

Lo contrario al deseo.

El acto del que provoca la contradicción.

Su cruz ensangrentada.

Los lapsos de un final anunciado.

La confirmación de las escrituras.

No poder acabar bien es un augurio.

Algo malo pasará.

El viento denso de nuestra relación.

Las asperezas que nos consumen.

Al loro, que estamso solos.

Yo me siento así seguido.

Y a veces tú también.

Está bien compartir estas penas.

Con pan son menos.

Y con la compañía, porvenir.

El tiempo se acabó.

Ya no hay manera de volverse.

No hay camino más allá para otra elección.

Fui víctima de un tropiezo más que me inflingido.

Tarjeta roja y lesionado.

Mi parte indica la inconveniencia de mi ser.

Estar y ser circunstancia ajena.

No creer que bien o mal.

Es.

No soy Eurasia siendo sólo Europa.

Lo dejar el ego apargado explíquese a un hombre blanco alemán que proviende de unas montañas de Elizondo con sello etereo de las escrituras y la profecía del fuego eterno de un loop infitino que reconvierte en fe en otra dimensión.

No es tan sólo un juego de palabras.

Es un ser; contradecir.

Ser eso otro.

Y volver.

Pero ser aquello.

Y provocar el gesto que se opone al que uno espera.

Y ver qué habita en esa sensación.

Esa pulsión que no es la buscada.

Pero de las antípodas predecir la existencia por contraste.

De un sentido fuera de lo estable.

Por buscar en otro sitio.

En otra ilusión.

Una perversión.

Un pecado aumado.

Como el pescado de Dios que existe en todo el mundo.

Tan rico con limón.

En su sano punto.

Pescadores de hombres.

Pescadoras de mujeres.

Pescando una ilusión.

Una ilusión eterna.

Una nueva fe.

Una construcción y comunión.

Un sentido existencial prematuro.

Un sentido profundo de la cultura familiar.

Una daga en el sentido esperado del desenlace.

Una duda ranable sobre la construcción de los personajes presentes.

Un fin errado.

Una ilusión tapada.

Un coexistir contradictorio.

Un bicho superpoderoso en el sistema.

Un sistema inteligente de respuesta.

Una reacción a nuestra inteción de resolver.

Prescribir un salto.

Y darlo sin premonición.

Lo calculé mal.

Se me fue el elixir a la mierda.

La ilusión de estar en compañía.

Estar atentos a la conexión.

Nunca nada es lo que parece.

Tan sólo contruimos a partir de la sintonía mutua.

Lo que creamos es lo presente.

También este vacio nos reformula.

Y el mal de nuestro concepto.

El mal que me haces.

Lo que entiendo que se genera.

Y la produnda herida que nos deja.

Soy la acción más ineficiente de una sanación.

Un criterio escondido de lo que creíamos representar.

Y un acto mudo de dolor.

Soy un grito que exclama ayuda y no recibe la falacia sobre la que ilumina su caer.

Es un giro de cámaras posibilitado por la infraestrutura creativa de la preproducción exhaustiva del momento. Suficientes indicaciones para todos los ángulos. La capacidad aumentada que cada vez más personas tienen a su disposición. Y qué hacer con la histsoria que ponemos a disponsición de un ejercito de equipos que trabajan por el sentido propio de una ilusión. La tensión de una caída. La apariencia del actor. La verdad mejor contada. La ilusión de una razón. La reflexión ante nosotros mismos. La noción de estar ahí. Las dimensioes paralelas a nuestros mundos demacrados. La constante inestabilidad de nuestra asociación plena a un bienestar que elude nuestra condición. Estar presentes. Sin ser fantasmas. Estar presentes con una ilusión ad-hoc al supuesto momento. Estar atentos al entender. Ser capaces de contruir conjuntamente una obligación a estar. Venir aquí y decirlo así. Con esa parte de ser de otra galaxia. Con la tortura apenas empezando. La confirmación de ausencia de sentido. Percepción en bucle y para atrás.

Yo ayer me fui temprano a dormir. La cosa no tenía sentido aquí.

Estamos todos en hilos pelados en los que alcanzamos mantener el equilibrio inestables.

Somos pájaros de cuidado.

No tenemos perdón de Dios.

Estamos condenados.

Somos escoria.

No hay salvación.

Adios.

Dios.

ALLS