Día 3: What do I tell’em?

Something.

 

I have to make something up to save my ass. The last call. The moment of truth. The idea man at the line. What’s on the script? What happens in the scene? Where does that scene lead us? What’s really under the skin of the story? What am I fucking saying? Whe am I kiding? The fight. The scene is empty. Both faces fall in the ground as they start to fight on the floor. Totally different ballgame, says the narrator of the story. I kid from mix background from some inmigrant place. Why wouldn’t dreamers come flying to meet theirselves against the all mighty american dream? I am a dreamer, too. I’ve been tourchured by my incompetence as a writer. I can write a complete story. The end never arrives. I just keep within the part of the narrative that developes in the middle, towards that expected boom and the end of our patients within a closed dark room with seats for people fo gather infront of a film for the first time. They decide to play the game of going to the movies. The way we expectators have a relationship with friends all the way back to the firt time you went with your cousins to watch that one movie that marked your life and your generation of biggest concept family.

 

Family plus.

Continuar leyendo «Día 3: What do I tell’em?»

Día 2: Inicio de curso de camino a ALLS

Cada año: vuelta a la escuela.

 

El ciclo. Debemos tenerlo claro una vez inscritos en la vida: esta vaina da vueltas. Un día lo percibes. Mañana será otro. Nunca igual. Y nosotros siempre estamos en este preciso instante. La consciencia es lo único encendido en nuestra línea de pensamiento. O somos la polla, o no somos nada.

 

Yo prefiero pensar que somos la polla. Todos. Cabras o cabros.

 

Esa frase es un libro. Exaltación de debate sobre el fin del machismo.

Continuar leyendo «Día 2: Inicio de curso de camino a ALLS»

Día uno: septiembre al procomún

Dualidad

Mi recorrido es retro. Feedbackloop. Voy y vuelvo. Siempre sobre una misma tradición circular. Quizás por la hipnosis del día que viene terco tras cada noche singular. Domir y vivir, como si dormido no se viviera en el paraiso. La vigilia is overrated.

El sueño, en cambio, demonizado. No se acuerde. Procure no soñar. Ni roncar. No está bien. Elimínelos. Lo vamos a revisar. El control es nuestro Dios, nada nos invadirá.

No puedo apartarme del surrealismo en una gesta como la total. Si se tratara de un último día, qué tendríamos que estar tramando para salvar al distopia futurista que lucha contra el mal en su día d… a no ser, que usted y los suyos, se levanten contra el máximo de los males. Como bichos gigates, hormigas, por ejemplo, con un talante nazi. Como si fuera una historia que no se podría repetir, pese a las señales claras de estar a la vuelta de la esquina. Te cruzar por la calle con una y la quieres aplastar. Te miras a los ojos. Ellas con su violencia extrema y sus afiladas fauces mordedoras. Malditas la odio. Acabo de matar una con una patada certera. Me estaba comiendo el pie mientras escribía aquí un poema en mi cuaderno de autor.

 

Mi oficio es feedbacklooper.

Continuar leyendo «Día uno: septiembre al procomún»