I’m one of those fools

«We have all known instances of would-be writers who spend all their time talking and produce nothing»

Moo Pak, Gabriel Josipovici

I’ve beginning to wonder where this is going to take me. Every sentence I read, every sentence that blows me away. And one more time: guilty as charged. That’s exactly what I am: a would-be writer.

Nobody had ever defined me with such clarity. Except maybe Milena Busquets. She once told me the story of another would-be writer who never ended up writing anything. Nothing. Nothing at all. Even though everybody expected him to write something magnificent. Aparently he spoke all the ideas out loud in clever conversations that fade away into the night. And nobody picked them up. His name: Clotas.

He did build himself a reputation as one of Jorge Herralde’s close circle of judges who would give away every year the famous Anagrama Award. Or the Herralde award. Either one, he was always one of the readers who would decide. So he was deep into the literary world, but just never with his own set of words. Clotas is my kind of man: the ultimate would-be writer.

Ever since Milena describe him/me I know I’m one of those. I thought of looking him up and get to ask him if he had any regrets from his would-be writing ideas. Maybe there would be some that would still find its way to a reader. Maybe a documentary of that kind would make me less of a would-be writer, and more of a would-be documentalist. Another trait of mine.

Nowadays it’s not fine to try to be a Renaissance man. In fact, it does not qualify as anything as heteropatriarchy is failing all us, no matter our upbringing. It’s all a big trap, and we’re already stuck at the spider web. It’s a matter of dimentions. And a matter of time. Time’s ticking, and my would-be creations are rotting away in pages of notebooks that will never see the light.

Unless I begin to explore them, and make something out of them.

This is what I need: to become a would-be editor of my own expectations.

Golman, would-be futbolartist.

ALLS

Renacer un día como hoy

Hoy vuelvo a nacer. Otra vuelta al sol.

Desde hace tiempo llevo dándole vueltas a lo que implica cada ciclo vital. Y estamos llenos de cíclos por todos lados, así como también estamos rodeados de trampas en el solitario que nos quitan la atención de lo que verdaderamente requiere nuestra ateción. Y así cada día.

Lo que vivimos colectivamente como una apertura a una sociedad interconectada nos ha cambiado a todos, de una manera global, sin que tengamos dispuesto un sistema que amortice lo que dicha transición implica. Las transiciones energética, digital, demográfica, migratoria, capitalista, extractiva, individualista… todas al mismo tiempo. Y nosotros, sin saber muy bien si nos toca opinar, declinar, dejarse llevar o renunciar.

El estado de ánimo particular se asemeja al estado de ánimo colectivo. Y a pesar de todo, lo que lleva a los adolescentes a tener una perspectiva más esperanzadora es seguir a los que les va bien, según lo pueden legitimar ellos mismos con los mensajes optimistas de los «ganadores» que tienen delante. El juego del dinero y de la vida que se despliega delante de sus ojos según los pocos mandamientos que les plantean los influencers a una sociedad pegada a un espectáculo en continuo movimiento.

Esto quizás era de esperar. Quizás llevamos ya tiempo en esta rueda de ratón. Yo especialmente. Y debo conseguir salir de una ve por todas para voltear de nuevo hacia otra destinación. Este es el estímulo de lo que considero necesario aportar a mi rutina. El llamado más allá de cumplir con un horario y con unas tareas que justifican el que me hayan contratado para el trabajo que realizo. Pero ¿a quién beneficia lo que hago? Esta es una de las cosas que siempre he tenido claro, y que nunca he sabido trasladar del todo, a aquellos por los que mi voluntad de romper con los dogmas preestablecidos se obsesiona con conjurar a un llamado colectivo: Tico Commons.

El Tico Commons es mi anillo, mi elixir de la juventud, el gran grial, el tesoro, la tierra prometida. Es un concepto repetido en la narrativa mitológica y literaria, que ha descrito mil veces la gesta de un héroe, generalmente un hombre, a romper con todo para llegar a la transformación del sistema en el que se encontraba sumido. Y sí, esta vez, inevitablemente por una involuntaria subjetividad, el héroe me lo guardo para el intérprete que quiero representar yo en la película que finalmente abra las puertas de este apocalipsis.

Mi viaje ha tenido varias complicaciones, varios niveles de aprendizaje y varias formulaciones fallidas. Están dispuestas delante de mi como un ejemplo a seguir para revertir aquello que no funcionó y reflejar aquello que en cambio dio algún fruto. El éxito de la cometida está también en la obsesión de seguir un camino que hace tiempo que tracé para mí: el futbolarte.

El futbolarte no es otra cosa que la fusión de dos mundos que aparentemente no tienen nada que ver. Y también es la formulación de una manera de asistir a una narrativa que me permite ponerme en el centro de una tensión literaria a la que nadie nunca ha prestado la atención que le doy yo al nombrarla. No se trata de una extravagancia simplemente para tener un momento en foco de su atenta lectura, sino más bien la noción de que debemos llevar a nuestro terreno la historia que nos hace irrepetibles. Y esta, con toda humildad, es la mía.

No es fácil salir del cascarón, pero esta vez ya no hay vuelta atrás. O más bien, por llevarme la contraria (que es uno de mis ejercicios favoritos), irá justamente hacia atrás. Cambiaré la dirección del tiempo y me refugiaré en los sitios y remilgos que en su día escribí para que un futuro yo recuperara, elaborara, y diera sentido a lo que es su momento, en el instante de la creación, dio luz a un despertar sin igual. El lector designado para ese trabajo soy yo. Quizás usted considerará que es una simple relectura, pero es que usted no ha visto mis libretas, ni leído mis metaestructuras Perecnianas, ni mi soliloquios al estilo de una caminata de Moo Pak.

Hasta ahora, que yo mismo doy el paso a la relectura. Hasta que por fin doy el salto a la edición de mis escritos. A la conclusión de algo que empezó en su momento, y que hasta ahora pretendo cerrar. Se acabó la búsqueda. Comienza el bootstraping.

Starting at the top of the page

When I write I just let go of myself. I see the stuff coming out of the screen as if it is something that’s just been produced by an electric interaction among the components of my brain. And in a way, that’s what’s happening. But in a more deeper way, what’s going on here is a connection of the immediacy that occurs among the fingertips of my hands, working like a pianist composes, to come out with a sentence, a word, or an entire paragraph, that somehow tells my story.

I’ve just encounter a way to move forward by showing up to places and interacting with people that could allow me to produce a further essence of the next step in my creative process. I need to force the entry to the places I know I have to show up to. And they are not going to come to me if I don’t knock out the walls that I’ve paved so close around my confort zone that my moving out towards the place of action is not quite occuring by yet another pause. Action takes a move. Even if it’s a slow move, but in the right direction, that could be all I need. Day by day.

I’ve had this force driven me before. Like in any given moment in which I’ve set out myself to define a campaign of any kind. I’ve worked around my own personal campaign. For any given election. For any given «selling point». For any given project. And there is too much noise already in the surroundings to pay attention to yet another fool. But that’s the case for all of us. That’s the cas for any given soul, who’s trying to come out of the shell, and cry out to the world: «listen to this«.

It’s not listen to me.

It’s this.

It’s the form of you tought. The complexity or simplicity of the way in which the story is being exposed. The ancient art of showing up. With something worth reading. Something worth digging. Something that builds up a wish-to-go-somewhere-else.

I’m constantly moving. And hiding. I’ve been hiding from myself, my pathway, and my inevitable fall. I’ve been delaying the confrontation with that other moment of dealing with the reactions towards my expression: doubt, fear, anger, joy, laughter, pity, ressonance, dispear, anxiety, revolution, meh,…

It’s a game of reflections, shadows, mirrors and deceit. And among all those different spectrums, there is something laying thin among the substance of how it’s all interconnected. It’s that complex framework, the lines that connect the different aparently unrelated states what moves me to continue to explore. I’ve been exploring for so long, and now I need to convince myself to reinterpret the time and the things that I’ve written, expressed, doodled, in so many as 999 places, where the essence of myself was able to break the lock that kept me hid. It’s this second time around the one that counts. It’s this time, through this effort, where I will find the balance of my field. The nature of this NEW me.

NEW us.

NEWUS.

NEWME.

NEWI.

NEWAI.

I’ve been playing along in a different dimention. I’m ready to connect back with my previous self. And go beyond both places, to an orthogonal direction: NEW.

Vamos a empezar… otra vez

Este lugar no es más que un eterno retorno. Siempre vuelvo con la misma expectativa de organizarme y relanzar la oportunidad de salir. Y de ver qué pasa. Y luego no salgo. No pasa nada.

No pasa nada.

Es decir, que tampoco pasa nada si no pasa nada.

Es lo que los que nos ponemos excusas pensamos. Y de alguna manera tenemos razón. Se trata sólo de una autocensura. Un lugar común. Un pretexto eterno. La voluntad de no-ser.

¿Ser o no-ser?

Y elegimos no-ser.

Y no pasa nada.

Pero nada de nada.

Y lo que queríamos ser se queda mirándo de reojo. Como queriendo decir algo. Como sabiendo que es un engaño. Que todo es un engaño. Incluido esto. Una distracción de mago para que nada pase. Y quedarnos tan tranquilos. Dentro de nuestro plan b.

Y el plan b no deja de ser un sitio cómodo. Un sitio que siempre cuesta mantener. Porque también estuvimos sumidos en el plan c, d, e y f. Y no pintaban bien. Fueron caídas duras que forjaron caracter. Y que nos llevaron a discutir con nuestra propia existencia el por qué de las cosas. Y lo que hicimos mal. Y lo que hiciste mal. Tú.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Y todo vuelve a empezar.

Pero en otro momento decidí que esto no iba a ser así. Iba a a transcurrir en otro tipo de escenario. En otro tipo de actitud. Con otro plan. En otra estructura… o debo decir metaestructura. Soy un arquitecte de arquetipos. Y desde aquí voy creando carcasas vacías que pretendo rellenar, en un primer momento, con un traje a medida. Una especie de Iron Man, ahora que todo tiene que tener un símil militarista-marvelista. Vaya, he caído en la trampa.

En realidad estamos hablando de una narrativa del héroe. Nada nuevo entre todo el cúmulo de historias y estructuras que te promueven los que crearon la manera de contar historias. Y lo que nos hemos acostumbrado a ver. Y de lo que quería hacer a tener que conformarme con la estructura de las masas para la creación light… paso.

Mejor no hacer nada.

Y seguir en el continuum de la vida.

Viendo pasar el tiempo.

En la pasividad de quién se dirige al mundo desde el sofá.

Y no pasa nada.

Y desde aquí las cosas se ven mejor/peor que hace un momento. Y nada tiene que ver con quién soy o lo que hice por adoptar otra postura. Una fuera de este sitio en el que vivo enjaulado. Quizás es mi manera de exponer una situación particular. Una manera de ser en otra dimensión. Un impulso por promover otra cosa más grande de lo que hasta ahora se nos había ocurrido. Megalomanía al servicio de la comunidad.

Ya estamos. Me estoy poniendo trampas en el camino. Para tropezarme y burlarme de mi. Mientras nadie más rie. Nadie más se da cuenta. A nadie más le interesa. Es ese flujo de ideas inconexas que perdieron al auditorio en el primer desvio. Divagaciones trampa.

Yo me fui encontrando en medio de esas divagaciones. Es un poco como el amigo imaginario de Joy en Inside Out, la primera. La segunda todavía no la he visto. Está claro que hay metaestructuras mentales que interactuan dentro de la maquinaria de impulsos, shocks electricos y departamentos en el sistema complejo que se encierra dentro del craneo de cada invidividuo. Ahora mismo el mio se ha puesta a trabajar en este sentido, y nadie tiene el control de lo que aquí está sucediendo. El tren del pensamiento mental está saltándo a la pantalla. Y lo puedo leer yo, porque también lo escribo. Este triple salto mortal. Y de esto algo queda grabado en algún sitio. Pero ya en forma de texto. Esto ya es otra cosa a lo que era yo al principio de este ejercicio de presentarse a escribir.

Y de este lugar he hecho mi casa. Y de aquí no he pasado. Pero el ejercicio de ser lo que escribo está reflejado en el historial de llegar aquí y desatar este truco de magia: escribir.

Hay un punto posterior: compartir. Difundir. Pensar que alguien más podría perderse por aquí. Que aquí hay algo más que un tipo perdido en medio de una tormenta que se arremolina hacia interiores oscuros nunca antes explorados. No necesito estado de consciencia alterada para encontrar un hilo conductor que no vaya a ninguna parte. Es ya parte de lo que soy. Caos.

El límite del caos presenta una noción a contrapelo. El sentido más sublime se encuntra en medio de esta maraña de interacciones. Hemos pasado a un nivel posterior de consciencia. Y este es el camino en el que voy a desborme a mi mismo en un plano temporal que vaya en dos direcciones: atrás y adelante.

Els desdoblamiento de uno mismo en dos direcciones. La primera dualidad. Dejar de ser uno… y dualizarse frente al espejo.

Pasado, futuro.

El presente no existe. Se me acaba de escapar. Y lo persigo otra vez. El tiempo en sí es una trampa, a la que volvemos sin cesar.

No hay más tiempo para divagaciones ni excusas.

Estamos en la puerta de oráculo.

Tenemos la palabra de acceso.

ALLS

El oráculo abre los ojos. Ya estamos dentro.

¿Dónde estoy?

Estoy aquí. Recién nacido. O más bien, acabado de despertar.

A veces es suficiente ser tras haber dormido. Alguito. Un poquito. O todo lo que podríamos haber desconectado en unas circunstancias normales de sueño. En un día cualquiera.

Hoy es uno de esos día. También es un día especial que está a punto de nacer. ¿Es acaso este el día en el que por fin todo se desenmaraña?

Amplificar el efecto de lo que hacemos, y conseguir llegar al valor social de lo que anhelamos. Colectivamente. Desde una perspectiva de transformación asumible. A partir de un juego. A partir de un nuevo juego de rol.

Yo soy el rol-maker.

O al menos el que construye la narrativa.

Pero, ¿de qué juego? Ni yo se.

El mio es muy personal.

Es mi juego social.

Mi juego personal.

Mi razón de ser/estar.

En este contexto me juego todo.

Y desde aquí debo desbordar la frontera de contenerme para no salirme del propio cauce que transporta mis aguas mentales.

En medio de la tormenta, mi sentimiento en este momento sigue siendo de gratitud, de haber pasado lo peor, de tener que asumir estar en el contexto de un estado de consciencia más próximo al que en su día se sembró cerca de la raison d’être que me fue revelada. He descubierto el último velo. Y de pronto estoy dentro de quién verdaderamente soy.

Los tiempos de mi narrativa y los del tiempo mismo se comienzan a entrelazar. Al fin de cuentas son nueve dimensiones que se entrelazan en un elemento primordial de mi propio porvenir. No puedo dejar de pensar que el camino que sigo va encaminado al caminar que condiciona la distancia que proyecta mi zancada. Lo más que puedo hacer es mantener las piernas en forma, seguir pedaleando, trasladando el ejercicio de mi entrenamiento a un nivel distinto al de la ejecución de mi puesta en escena. Es así, estando en dos sitios a la vez, y en varias dimensiones intercontectadas por mi propia tiranía, lo que finalmente converge en el ser que un día será lo que mi personaje evolucione en cada uno de sus multiversos particulares.

Ticataluña es especial, quizás porque mana del Tico Commons. Pero esto no es posible desvelarlo sin crear polémica en un mundo dualizado. Sólo se puede asumir si podemos prevenir que lo que aquí está pasando sea matizado por el cantar eterno de un ritmo caribeño que viene del más allá.

La capital de toda esta sinfonía es un isla, o más bien un islote, en el que los habitantes son de otra especie. Su nombre: Guayabo. La ilusión de un sitio que en circunstancias mediterráneas estaría desbordado por la masiva llegada de turistas en piraguas que han alquilado desde el puerto. En cambio, en el imaginario ticatalán, Guayabo se presenta como el eje fundamental entre lo que un día fue, más allá de nuestros días, a lo que acontenció en el continente que ahora llamamos nuevo, sin ruborizarnos, como si antes de aquello viviéramos (inclusive usted mismo, hoy, al pensar como usted piensa) en un mundo de tan sólo dos dimensiones; en una tierra plana.

La visión de Guayabo sólo puede visualizarse en la pintura del maestro don Isiodro Con Won. Su destello nos proyecta como elemento sagrado de una configuración que no está en el sitio en el que debería estar, sino en el su proyección más allá de nuestro status quo, en dirección ortogonal, conecta nuestra luz con la que emana de la consciencia multiversal de los mundos que conectan el arte de don Isidro con el mio.

ALLS

Breaking gol

I’ve had a dream.

In this dream I was cruising into a coming to age story. I was unfolding the character within myself, invetably going down the slope of an enormous ordeal. I was clearly breaking gol.

Walter White was in the story, but it was actually me. So was Jessy Pinkman. It was in the middle of Karachi, in a round about that was ancient, a bit like it was 400 years ago, and still with the current chaos of a traffic jam from the confusion and flow of any given day in main road of this great city.

Somehow my character in the dream started doing some hipopressive exercises that eventually got me out of the dream, and into this post. And here we are. Or rather, here I am.

I’m about to break loose. I need to keep a sharp focus on what’s going to happen in between every count of my transformation. And the characters transformation, starting from the initial presentation of Golman. However it turns out to be. Whichever dimention I land into with. And I don’t control that. Not even from the moment I cannot dissasociate my own account, and the one that’s being delivered by this fictional story.

Fiction and reality merge. At some point you are playing the masks game. And you loose control as to which one of them really is you. I’ve come across the idea that the situation is not in place, and that my evolution as human being is ready to turn the page of yet another story. This story unfolds in the way in which I’m now ready to recite.

So here we go.

ALLS

Metaestructuras y metanarrativas

La historia que contar

Nunca tengo claro cómo voy a salir de este laberinto. Mis opciones para andar son múltiples: caminos independientes en el que cada una de las nueve puertas abre un desenlace primordial para lo que viene después. Y detrás de cada puerta hay nueve historias complejas que no se entienden de buenas a primeras. Hay un color distintivo en cada una, y un tono, así como una serie de símbolos, y un mito que refuerza la atemporalidad de esta transición.

Historias anidadas que confluyen libres dentro de aquello que soy, o quizás aquello que pienso ser, o puede que aquello que diga ser. Todas estas personas, y estas historias, se intercambian según el estadio mental de cada instante, según la pertinencia del recuerdo que emana de una memoria persistente, que se repite una y otra vez, y que deja sin lugar al resto de presencias atemporales de mi ser. Pero este espacio se va reconstituyendo mientras el caminar de mi pensamiento avanza hacia el mismo sitio de donde proviene la historia primordial, tocando una tecla definitiva en medio de este lenguaje NEW.

El acto final se condensa en un estado de ánimo que persiste, intacto, en el sentido y objetivo de una palabra de llegada. Estas palabras NEW recuperan la leyenda de que tenemos algunos lugares primordiales a lo que queremos aterrizar, por su santidad en-sí-mismas, por la colusión de voluntades que entienden en esa sintonía un objetivo sensible del ser, por sí mismo, y también del ser en su totalidad, es decir, en comunidad: tico commons.

Hay más comunes que se distinguen como la diversidad de multiversos ejemplares que se enlazan con la subjetividad que subyace al pensamiento propio de cada ser. Y en cambio, la vuelta a una escencia primordial, que cada palabra-destino sostiene, parten de un consenso que viene dictado de un presagio sagrado que viene inscrito en el último testamente familiar necesario para concebir un reconocimiento supremo de la gracia divina sobre la base de todas las multiplicidades que la física cuántica sabría explicar, pero que hasta ahora, la representación sagrada de todas las consciencias colectivas últimas nunca había conseguido abordar en cada una de sus ramas tradicionales.

Es partir de esta reconfiguración del sistema operativo que la metaestructura sagrada de un unguento ecuménico impreciso mana de la sabiduría de un libro negro, sumergido en las aguas mentales de uno punto exacto del mediterráneo que confluye con el pensamiento pertinente de la reconstitución trascendental de un circuito cerrado redundante.

El circuito eterno encuentra aquí el volumen de tránsito necesario para creer y poder experimentar el crecimiento atemporal de nuestro sentido humano, y a la vez, desplegar la consciencia colectiva santificada de lo que cada uno de nosotros, humanos, consideramos como motor de nuestro tránsito, en lo personal, y de nuestra acción colectiva, como unidad suprema de consciencia social. El ser-presente. El continuum de energía que fluye a través nuestro, a través de un ejercicio común de meditación trascendental que confluye en una onda mental de la cuál formamos parte, y a la cuál nos podemos reconectar, a través de nuestra presencia dual en la consciencia individual y colectiva, pronunciando el texto completo del último testamento: ALLS.

Primer día de trabajo de septiembre: eterno retorno

El primer día de septiembre en España reinicia el sistema. Es un acto colectivo de volver a empezar que tiene un gesto climático que le acompaña: el calor tremendo del verano ha comenzado a disipar. Y para ello, la vestimenta y la puesta en escena ya es la de lo que nos queda del año: enfilándonos a las navidades.

Los años pasan rápido. Siempre al mismo ritmo. Un ritmo al cuál como humanidad nos hemos acostumbrado gracias a darle vueltas al sol con la misma cadencia. Es una insistencia que nos denota un equilibrio estable que tiene su historia propia con el resto de cuerpos celestes en el espacio, más puntualmente ligado al equilibrio de los planetas que conforman nuestro ecosistema solar.

Y el sol vuelve a salir. Y nosotros también.

Nos reencontramos en la ciudad y volvemos al trabajo. Las clases vienen después. Las familias se preparan. Igual que las escuelas. Pero eso vendrá después. De momento la transición es más de la playa a la oficina. Y toda la familia se mobiliza. Aquí el encanto.

Hace 22 años volví a reiniciar mi vida en un primer día de trabajo en septiembre en Barcelona. Volví para quedarme. Con dos maletas, de las cuáles, una no llegó. La de la ropa de trabajo. Volví a empezar y me reinventé. Volví a ser el nuevo.

Esta sensación, la de ser el nuevo, así como la de volver a comenzar, no me han abandonado nunca. Me convierto en este ser itinerante. Cada día de nuevo comenzar. Y volver a ser el nuevo. Y de este ciclo volver. Y tener la ilusión de transitarlo. Una y otra vez. Con el sentido de estar aquí. Presente. Volver. Volver. Volver.

ALLS

The elephan in the room: AI

Now, let’s see.

AI is here to stay. The capacity to think of things, design them and execute them has now been updated with the high-speed velocity of all the AI tools that are poring into our lives. What’s the effect? We all now have availabe, at our fingertips, extended elements that before, just a mere year and a half ago, were not there not even thought of.

This, in principle, is good. We feel smarter. Our world has been expanded. Provided the right prompt we can reach the most precise answer from a «trained» algorithm and a wide rage of sources out there. Natural language models have introduce expected results to any given word that would accurately come out after previous one, being this the soul of the answer we are getting, while the capacity of the learning algorithms is being expressed by these ways of corresponding what should come after this word…

So I could generate new text, on any given format, on any given subject. I could generate a narrative that backs that up. I could also generate an image that exemplifies what I’m looking for. Also, the image can then become an animated video. And it could look as real as one could imagine. So we could, in fact, interpret the future in the terms that we would like it to be. If we only knew how to make the most out of this, not to seem like we’ve come up with it, but to take advantage as a community with a shared goal.

So, let’s put the example of the elephan in the room. Myself giving a talk in a TEDtalk style, and and elephant next to me. The reaction from the audience, and the elephan becoming and active actor responding to the debate issues that I’m going to put on the table.

What would then be the role of the audience?

How can the chip in the collaborative thinking that’s becoming aroused in the room? This is a greater challenge: not disregarding the collaborative creative effort of peoples real-life expertise, over a super fancy output that has been created from your experience, and the extended capacity that this bloody talking elephant has provided you with.

So the elephant and I have a suggestion. Let’s ask the AI (the elephant would then be asking itself in a tautological tale) how can we make you, the greater audience in the roomm, part of of little collaborative action?

Allow me to set mysefl these two tasks:

  1. Ask chatgpt for an image of the elephant and myself in the room. (should I go realistic? Should I go more illustration? Is is chatgpt or rather another AI tool?)
  2. Ask chatgpt how to make the audience, in a live scenario and a online participatory way, capable of interacting with their inputs in the co-creation of a transformative engagement while using, deliberatly, AI tools. Is it through prompt designing? Could we make them part of the augmented human capacity of doing this together? Let’s make it so it happens in a short intervention of 30 m. Ask for the dynamic and the set up. Also put in a table the online version and the presential. Make it meaningful and engageful.

One more thing. If this was to be an event, only a month away, how do we make it so to build up momentum? What’s the road to those eventful opportunities?

Let’s see what comes out of this.

Expect and elephant.

ALLS

The art of being yourself

The art hunts me. I’m just a medium. It goes through me. Don’t know where. Don’t know why. But it keeps comming back. It’s a thing that gets caught in the mist of my attention. And I pull in. To see. To wonder. And it pops up, as I’m now conscious of its existance and my particular reaction. Why? Why now? Who are you? What is this?

This sort of ordea never stops, but rather you start to embrace the beauty of living with these exceptional oportunities to wonder. To wonder off. To go outside the dotted line. As there is no longer need to follow the heard. I’ve been alienated. I’m an alien.

It’s here. They are here. I am here. I’m the proof of concept. Beyond myself. Beyond the particularities of my own coordinates. My specific circumstances. How does that make me feel? How does that make you feel? There is something out there I don’t control. You, for example.

Yet my art the becomes the medium of my experience. The structure of my acnowledgment. The intention of my provocative snap. The magicians trick. The hat. The set up. The illusion. It’s there. You see.

I told you I had no say in this.

It just poped out.

And somehow it got caught.

Here.

#NAW

In your head.

ALLS