Ni fiscismi ni intifiscismi…mimimi

La camiseta del candidato fue la primera victoria de la alternativa surrealista en las antípodas del estatus quo el día del debate presidencial en las elecciones de otoño. No se podía preveer que los tiros irían por aquí dos días antes de que se organizara el debate televisado a todo el país. Los partidos tradicionales arengaban a sus parroquias con los mismos eslogans y lemas de campaña que han ido repitiendo campaña a campaña durante los primeros 45 años de la democracia. Era el momento de un cambio sustancial en las reglas del juego, o más bien, era el momento necesario para instaurar el nuevo juego: NEW.

El partido de Golman Elizondo Pacheco tenía un plan que se conjugaba en un nuevo idioma, un nuevo estado y un nuevo modelo social: NEW. NEW, ene, e, doble u. Eran tres palabras que se leían así: niu. Así de fácil. Así de complejo. Así de simple. Así de utópico.

Toda campaña se construye sobre una única idea: cambio. Todos los partidos han hecho la misma campaña. Una detrás de otra. Y el sistema se ha visto beneficiado/perjudicado por el mecanismo mediante el cuál los ciudadanos simplemente ya no prestan atención al plan que se propone de gobierno. Lo que interesa, sobre todo, es la naturaleza humana en una contienda a guante limpio frente a los némesis sociales que cada uno de los partidos representa. La democracia había demostrado ser una foto muy bien trazada de cada una de las sociedades que enarbolaban la posibilidad de ser/estar en una nación distina al resto de las naciones. Los estados nación nos habían otorgado la titularidad humana suscrita a un tipo de gobierno, que nosotros mismos, o nuestros antepasados, habían confeccionado en un libro sagrado inmaculado: la constitución.

Si nos detenemos a pensar hay al menos 198 libros sagrados de este tipo. 188 constituciones que repesentan todas las maneras de ser el mundo, con sus más y sus menos, con sus derechos y obligaciones. Todos estos libros, en el fondo, parten de no más de 9 libros sagrados iniciáticos que sentaron las bases para que el resto de los estados se sentaran a plagiar dichos libros sagrados. Cartas magnas. Ámonos. Qué bonito. Somos la repolla.

Cada nación estado piensa lo más alto de sí mismos. Y por eso que tenemos la necesidad de refrendar nuestro deber patriótico cada vez que se nos convoca a las urnas. Y lo hacemos con la alegría con la que el más catalán de los insolente, don Pepe Rubianes, anotaba que los trabajadores iban a trabajar cada día por la mañana en el metro o el autobus. Esa cara de ilusión es la que nos queda cuando nos convocan a unas elecciones más en las que decidimos a quién le damos la llave de mando de nuestro trastocado sistema.

En en el minuto cero del debate, la camiseta del candidato Golman, había ganado a las redes para siempre. #nifiscisminifiminismimimimi

El freno de mano

De pronto todo se paró. Y nos quedamos inmóviles pensando que quizás esto podría alterar aquello que nuestro planeta sufría. Como si la pausa por un virus que nos mataba nos iba a dar la posibilidad de luchar conjuntamente contra las lacras que marginan nuestras posibilidades por un mundo más igualitario y justo. Quizás desde la desigualdad nos vemos destinados a perpetuar las diferencias que nos marcan al nacer. O no. Siempre podemos caer un poco más. Y revertir, para mal, el privilegio que nos fue dado. El despedicio de los talentos.

¿Qué habría pasado si Jesús no hubiera hecho caso a su llamado? Un Jesús indolente, todo poderoso, por su mitad sagrada, asumiendose al 99% como humano. Y en esa decisión, deja de lado la responsabilidad que le fue otorgada por la voluntad omnipresente de Dios Padre de reconstituir su reino. Jesús, como hasta entonces, sigue con sus parábolas mentales, y en cambio, no las externaliza. Todavía no es momento. Barrabás sigue en la cárcel. Poncio Pilato tiene cede el poder al siguiente regente romano, y la vida en Judea sigue judía y sin mutar. No hay católicos a los que perseguir. ¿Qué es un católico? Los pescadores Pedro, Judas, blablabla,… siguen con su vida de pecadores. Sus redes siguen trayendo sardinas para las fiestas de San Juan. ¿Quién es Juan? Pablo, sin que Jesús haya mencionado ninguno de los hechos de los apóstoles, comienza a hablar con Dios Padre, directamente, y Dios Padre le cuenta la insubordinación de su hijo, que no ha hecho nada. La impaciencia de Dios Padre es tal que le ofrece el trabajito a Pablo. Y este, actúa en consecuencia. Pablo se convierte, por así decirlo, en el siguiente profeta, pero está vez, es reconocido por San Juan Bautista, que le valida ante las multitudes, para empezar a crear el reino de Dios en la tierra. Se activa el plan B.

Pablo no recluta a los mismos discipulos. De hecho los que estaban a ser llamados por Jesús no tienen el más mínimo interés en las palabras de Pablo. Las escrituras se escribirán sobre otro montaje. Otras parábolas distintas son dictadas por la gracia divina a las redes neuronales de Pablo, que esta vez decide escribirlas él mismo, en unas cartas que envía a otros pueblos. En sus charlas con la muchedumbre saca sus manuscritos y les interpela directamente. Son discursos políticos y fundacionales. Nace la iglesia de Pablo.

La vagancia de Jesús le pasa factura. La revolución que debía provocar, de pronto, está en curso, pero no gracias a él. Su depresión es mayúscula. Su padre, José, no tiene manera de ayudarlo. Y María… pobre. Segura de que le habían anunciado otra cosa, no acaba de ver claro qué será de la vida de su único Hijo. Jesús escribe libretas en las que interpreta los sueños, o más bien pesadillas, que sufre cada noche. Durante cuarenta noches es masacrado por el demonio para pincharlo por su incapacidad para hacerle frente. Lucifer ha ganado la batalla, y tan es así, que ahora se retira a lidiar la batalla que verdaderamente importa: en frente de San Pablo. El apoyo de Dios Padre a Pablo acabó de doblegar la confianza de Jesús en sí mismo.

Una noche en el monte más cercano de se casa, triste y sólo, el viejo Jesús suspiró por última vez: ¿por qué me has abandonado?

This shit is rigged

Antípodas y dualidad

Somehow everything is designed to fuck up. There is no meeting in the middle. We are doomed already. It’s just our way of doing things. We are already polarized to the extreme of our own self fullfilment. You doubt a little bit. Just to have some sort of assertion of our internal capability of recognizing our own flaws. But barely. Like it’s no big deal. We’ve got the whole thing pretty much figured out. Since the sixties. We are still on. And them, still off.

People will come to some senses when they feel what they still fail to feel. Open your eyes. Like I do. Look at me. I’m doing the tango. And that’s what’s on steak. And we’ve come to this point in history where the people need to follow through the rabbit hole. And become on with the ultimate revolution. As there is no other chance. We nearly blue it last time. Just like the time before. And the one before that. It was safer to stay within the box. But now you are all like thinking outside the box is the big shit. So everybody is out of their own damn box. And nobody in it. That shit is crooked.

I am telling you. Don’t follow me. Disregard everything I say. It might be just the contrary. Exactly the opposite. The funny thing is: there’s always people on the antipodes. And that’s the real deal. That’s what this fucking pendulum has to offer to your sorry ass, right now. A place to start swinging. From now on, you’ll just repeat. Like you’ve always done. You always do the same old shit, so that’s not going to be a problem. Even if you’ve just become a runner. Trust me. You’ll follow the road. And fullfilment, as failure, await you on either side. Do not fear. As everything will unfold. At any given point.

It’s really just an adquiered taste. To dissagree. And go on. To just pick a side. And go on hating the nemesis. It’s how simple we are. How much wiring there is in our neural networks. There’s no space for new estates of nature, unless we force the machine to completely stage a new set of parameters. That’s the idea. And you can start by labeling a new set of words, or better yet, a brand new alphabet. One that can be translated in a diferent dimension, with diferent sets of outcomes. Maybe multiversely. Just to go against our stupid obsesion with unique answers. We are just too dumb to see it, but eventually, we’ll get there.

Today is your lucky day: you get a chance to explore this other language.

Fuck facist t-shirt

Imagine someone walks into a room wearing a t-shirt with a message that says «Fuck Facists». There’s a person in the room that get’s ticked off by use of the «F» word, and finds the message absolutely innapropriate. He walks up to the person wearing that shirt and demands:

a) Some sort of explanation

b) To take it off.

c) That person to leave.

d) Take it back.

e) All of the above.


The sociological experiment was conducted with a double blind and control group within the classical design of the famous behavioral economist Dr. Jurgen Kollmann, who’s been detecting nazis in all corners of the world with his sociological studies and test. So far, the number just keeps getting bigger. The last test was developed to bring to the table the situation in which a nazi gets offended for being called a nazi. Facists, nowadays, get put off by this tautology. They have become extremely offended of being a minority that gets picked on.

The results are devastating in some underclass neibourhoods of brown and black communities, where the morenazis are becoming the next big thing after the reggateon armaggeddon. Life was lame all over the place, and the soundtrack of our disgrace was going down the gutter with racial beats sung by white folks speaking, finally, the truth. White postsupremacists. The new deal with racists act. NDWRA. NDWRA soon became a UN programme with bugdet, NGO teams and a group fo multiracial milenials piling up the data on top of this new notion: NEW revolution.

Political stand was all of the sudden becoming clear to the masses. The new leader was bringing to the table the possibility to vote for this one way out. Listen up. Gather up. This is your captain.

Captain NEW América. Or as the kids like to call him, Golman.

Bertrand Russell was right. Some shit if fucked up when these creatures emerge.

Eterno confinamiento

De pronto no sale nadie a la calle. La idea no es nueva. Pero eso no es lo peor. Lo peor es que no es vieja. No se hace vieja, pues. Sigue aquí presente. Es la actualidad de nuestra vida en pausa. Y mientras tanto nos preguntamos qué es la vida, sino aquello que vivíamos. O quizás esto, en dónde ya estamos a la merced de las conspiraciones más ridículas de la historia, impulsadas por las mentes más diminutas de la barriada.

La vida en sociedad está en manos de nuestros políticos y de la economía. Los narradores de la actualidad nos pintan las cosas como creen que son, o bien, como mejor se vende un bacalao que da igual si existe o no. No hay más realidad que la que la gente replica con temor en las redes sociales. El tiempo se ha disuelto, y lo único entero que queda es la paranoía.

Los lazos fraternales con los seres humanos se han debilitado, al tiempo que se han destrozado todos los canales de prosperidad de un plan global para el bienestar y el desarrollo. La agenda universal está plagada de virus que se infiltran con troyanos que pretenden espiarnos a toda costa, en todo momento, con ningún propósito en particular, y todos en general. La vida pues se ha convertido en una bazofia de historias nimias que dan pena leer. Los opinadores son más célebres, en este nuevo contexto, que los escritores con cara y ojos. Ya nadie tiene cara. Puras banderas.

La tela ha vuelto. La tenemos en la cara. Ya sabemos lo que representan los vecinos con su presencia o con su ausencia en un balcón. Nos queda la duda de lo que será esto cuando todo cambié. Lo que sigue no está escrito, pero quienes tienen el control tienen dos ideas centrales peligrosas. Y ninguna de ellas persigue un bien común, más allá de la acumulación del poder, por vicio. Porque el poder se ha colocado en un sitio en el que ya no nos gusta lo que sale representado por el pueblo. Y el pueblo, ajeno a la verdad, se tira a la contienda con los ojos vendados para asomarse a la ignoracia compartida que se despliega en plaza pública como quien mira a los ojos a un toro de lidia.

La tradición muere y el porvenir ha suplantado el futuro con una especie de régimen eterno del 78. No hay acuerdo ni pactos. Ni siquiera queda estado para repartir. No queda impulso vital que nos permita seguir siendo lo que un día fuimos, porque todo eso ha quedado enterrado en las tierras de regadío abandonadas en el campo vacío. Montañas desoladas con paseantes que no quieren aire fresco, ni veredas, ni estar aquí. La voluntad más grande es la de marchar de aquí. Pero no hay a dónde ir. El despojo de lo que un día fue se utiliza como grieta para espantar la noción absurda de un porvenir sostenible de una hipotética economía circular. Nunca fue cierto nada. Y ahora, de cara al cambio, tampoco el pasado encuentra sustancia en lo que nos queda de razón. No quedan neuronas buenas. Las hemos dejado atrás en la pandemia. Se nos escapa lo poco que se cuela por las alcantarillas. Allá, el el submundo, se entierra un tiempo que no será nunca más lo que un día pareció ser. Y enterrados estaremos unidos en la perpetuidad de lo que nunca fuimos. Nos perdimos en un pasillo eterno de paso doble, mientras el tango que salía de los megáfonos nos anunciaba el final de un sufrimiento que se estiraba sin fin entre la angustia compartida con la persona más cercana a dos metros de distancia. La corrida seguía su tercio sin que nadie permitiera que volteáramos a otro escneario. No quedaban más permisos ni grados de libertad en la conciencia que se esfumó con el último luthier.

No hay más baile que escuchar mientras se pierde la conciencia de quien uno es en medio de una playa cuya arena ha sido sustituida por espinas. Los faquires han tenido su verano con la cama de espinas que se tiende entre la toalla y el baño. Al sumergirnos en su inmensidad, tras el calvario de las espinas, nos encontramos con el chapopote y las miserias que flotan a su alrededor, que nos dejan la piel lisa, y en aparencia nos queda un piel más tersa y brillante. Lo que prometían los cosméticos ahora lo tenemos a nuestro alcance, como el maná de un tiempo de reconstrucción facial. Nuestro gesto de alegría mutó al anhelo eterno del final. Pero esto ya no se le espera. El rey ha dispuesto sus recursos para que la caridad esté presente fuera de palacio por la gracia eterna de los nobles, que no han perdido ni un segundo administrando las migajas de lo que donarán el domingo al salir de misa tras el sermón que satanás pronunciará en el púlpito de la columna montado en el toro alado ante la mirada resentida del toro alado.

La comunión de la diversidad se fundió en un pozo que excabó el último recurso que una multinacional expropió de los últimos dueños legítimos de la propiedad. La Tierra ya no tiene vuelta a la normalidad. Nos estancamos en la cárcel de nuestra vanidad. No supimos cuándo nos engañaron por última vez. Ni tampoco recordamos la primera. Lo que es cierto es que ya no queda fe en ningún sitio. Ni dioses que asistan prestos a la plegaria de los santos inocentes. No hay niños, ni niñas en el alfabeto. La posteridad tiene fecha de caducidad. Hemos decidido abandonar el barco mientra los músicos mantienen esclavizados a sus instrumentos ante el desplome matutino de la bolsa. Los ecos de la entrada de los jinetes se retransmite por las redes sociales con los memes de sus caras de verdad. Cada facción ha elegido los sospechosos habituales de nuestra percepción, cada vez más precisa, de nuestra última neurona. El último sitio seguro en el que finalmente encontramos la paz.

La persecusión no cesa. El tiempo en pausa nos obliga a consumir cualquier basura que se presente en un timeline que nos posee. No tenemos tiempo para contrastar. Ni siquiera lo deaseamos. Ya ni vemos quién lo manda. Si asusta cuenta. Todo por ceder a nuestro impulso de que todo esto termine. Hay un movimiento que alimenta la ilusión de que todo esto que un día fuimos volverá. Que recuperaremos la gloria de tiempos pasados. Un pretérito perfecto. La sombra de lo que un día fuimos. Algo que nos permita arrastrarnos de vuelta a nuestras complicidades con los añorados amos. La salvaje situación de los temporeros que encima ahora se quejan de que les demos la oportunidad de sacar la cabeza de las aguas negras mentales que los cortejan. El olor intenso de los restos de pescados dejados al sol para ambientar el desconsuelo funciona a las mil maravillas y atrae todo tipo de criaturas, desde zopilotes venidos desde África hasta larvas novicias que se estrenan en la luz para asombro de los chiquillos que relamen el suelo con su inocencia socavada.

Si acaso no quedan ganas de entretenernos con el último augurio de un centauro que se ha puesto a escribir, o replicar, la misa del domingo del Belcebú. Los mensajes son muy parecidos entre sí en todas las barriadas. La consigna viene del altísimo que tiene todo tan claro que decidió ponerlo todo, esta vez, en memes que reflejan con transparencia aquello que debía ser combatido. El comunismo no tendrá ni un respiro en el contexto decimonónico de la revuela apocalíptica. Los tiempos de disfraces sociales y máscaras virtuales se ha convertido desgraciadamente en el vulgar esfuerzo por escoger un filtro que nos oculte, a nosotros mismos, quien realmente somos. Hace tiempo que lo olvidamos, de tan bien elegimos los impulsos de tiempos esclavizados de un amanecer desprovisto de risas. El humor quedó sepultado tras las sentencias concatenadas de los controladores de la moral. El espacio de recogida de las almas se materializó en las nuevas estatuas que se erigieron para nublar nuestra cultura. No hubo sitio para nada más. Nunca más nadie confió. Finalmente sucumbimos al zumbido de la luz. Nos fuimos directo al matadero. El flautista nos lo advirtió. Algo sabría.


Golman llevaba cuarenta años de cuarentena. No se había presentado aún a la contienda. Había decidido esperar hasta entender por completo las consecuencias de sus elecciones particulares. No sabía cuál de todos los juegos debía preceder en su narrativa reconsturctora. Siempre cabía la duda. Dudar más siempre ha sido la manera que encontrar nuevos perfiles sobre los que dibujar el último mapa. Sus libretas le habían proporcionado todos los ejercicios necesarios, los 99, para estar preparado para un único despliegue definitivo de su revelación descomunal. El presente, finalmente, había llegado aquí para quedarse—pensó.

Vivir en el presente tiene varias implicaciones. No sabemos si esto durará más allá de esta mañana. Como el trabajo. Ya hace tiempo que dejamos de creer que esta será la falacia sobre la cuál podremos reestablecer el sentido de nuestra existencia. Se destruyó el cielo que sostenía nuestra fragilidad, y de pronto, sin esperarlo ni buscarlo, estamos en medio de la escena que despliega las trombas de un alud que se aproximan a mi entierro. El tiempo de un inmortal que baja a la vida de los mortales está marcado por su intrascendencia en nuestros términos finitos. Ni siquiera Jesús podía confiar que estaría ahí por siempre, sino que debía volcarse sobre los sucesos que se fueran dando para el devenir resultante de su performance de reconversión. Los hechos hablan de sus andares por el reducido mundo que pudo recorrer a pie. La dimensió de su mensaje debía constar como metáfora para que fuera más elocuente que la fuerza acumulada de los tiempos. La normalidad siempre está en la tranquila siesta que el león se permite en la sabana mientras todo sigue igual. No hay contienda sin la pulsión de un mesías que pretenda poner todo patas parriba.

La rebelión pues seduce las mentes de nuestros detractores. Cualquiera que esté en la cima tendrá un sequito de conspiradores en búsqueda del poder. El proceso de sostener los intereses de quienes ganas a pesar de la farsa que decidamos encumbrar. Lo mismo da, a no ser que nos esforcemos por encontrar un balance sobre las desigualdades sistémicas de todos los tiempos, hasta el inicio de los mismos. No econtraremos tiempo entonces para saber cómo actuar en sistema nuevo si debemos revisar todos los expedientes pendientes en los juzgados. Todos somos culpables de este desvario. Y también de la incapacidad de este sistema por presentar vías más frescas para matizar las diferencias y las injusticias, para vivir más allá de lo que nos pretenden vender, para saber estar a pesar de cualquier desajuste estructural del último plan que nos imaginamos posible, antes de la última debacle. Todo está a punto de caer. Y no nos queda fuerza para volver a empezar.

—¿Será este el momento?—Golman sopesó. Podría ser. Solo bastaba poner la máquina a andar. Darle un sentido a perspectiva desde la cuál el cambio se procura asimilable. Como nuestro respirar. Como fundirnos en un abrazo. Como despertar acompañado.

El día de la anunciación finalmente se desveló. Y por fin nos encontramos en la cuenta atrás. La reconstrucción social de una estructura mental que nos traspasa. Hay una puerta que cada uno debe traspasar por su propia cuenta. Y tras ella, todo. ALLS.

Tengo la sensación de…

…pertenecer a una oculta raza humana.

…estar en medio de la nada.

…perder una oportunidad invaluable.

…temer por mi propia vida.

…no dar el paso adecuado.

…estar inmovil en el lodo.

…no tener nada que aportar.

…no tener nada que decir.

…no poder más.

…asistir a un triste desenlace.

…formar parte de la nada.

…flotar en medio del espacio.

…silenciar las voces en mi mente.

…escuchar la tierra que me llama.

…hablar con otros espectros inmortales.

…leer justo lo que toca.

…leer menos de lo que debería.

…estar perdiendo el tiempo.

…oler una revuelta.

…estar a punto de llegar.

…sonar un poco cursi.

…repetir ideas ya dichas.

…repetirme más que el ajo.

…soñar más de lo debido.

…romper el molde en cada gesto.

…mamarmela continuamente.

…estar en el sitio en el que debo estar.

…sentirme inutil.

…fracasar continuamente otra vez.

…estirar la cuerda hasta el punto de romperse.

…luchar en vano conmigo mismo.

…esperar algo que nunca llega.

…saber que es imposible lo que quiero.

…arruinar la vida de los que quiero.

…no saber seguir por otro camino.

…todas las puertas se me cierran.

…que no hay camino alternativo.

…que es momento de algo nuevo.

…ya pensé lo que hay que hacer.

…ya lo dije alguna vez.

…perder el tren de aquél anhelo.

…no tener más que decir.

…no saber por dónde ir.

…no poder aguantar un día más.

…trascender a mi voluntad de actuar.

…contradecirme en cada paso que doy.

…acumular sin fin.

…escribir como un gesto simple inevitabe.

…desnudarme en cada texto.

…exhibir un estado que me altera.

…asustar con lo que hago.

…no llegar nunca a ningún sitio.

…no saber qué más hacer.

…no tener ningún sentido.

…no valer la pena.

…no escuchar lo sufiente.

…haberlo oido todo.

…no contender a nada más.

…estar en buen camino.

…estar errado.

…estar aburriendo.

…estar perdiendo.

…estar muriendo.

…estar viviendo.

…estar aislado.

…estar solo.

…estar aquí.

…estar atento.

…estar contento.

…estar consciente.

…estar presente.

…estar ausente.

…estar de vuelta.

…estar en paz.

…estar de más.

…tocar los huevos.

…aburrir con mis discursos.

…repeler a quién un día creyó en mí.

…no saber por donde ir.

…no buscar nada más.

…no tener necesidad.

…no tener validez.

…no poder participar.

…no tener control.

…poder marcar el gol.

…ser pieza clave para el título.

…pertenecer a la revolución.

…saber que es sueño.

…que esto es una ilusión.

…que la ficción es el camino.

…que nosotros somos el destino.

…no hay más allá a dónde ir.

…tan sólo hay que mirarnos al espejo.

…y respirar una vez más sin darnos cuenta.

…mirar adentro de mi cuerpo.

…sentir mis latidos atentamente.

…seguir el camino de mi destino.

…volver al sitio del que partí.

…nacer tras un parto natural.

…respirar por primera vez en la placenta.

…latir sin más.

…sentir la vida.

…sentir el ser.

…sentirme bien.

…escuchar a Dios.

…referirme a Adorno.

…volver atrás.

…fallar de nuevo.

…estar listo.

…volver al centro del campo.

…conseguirlo la próxima vez.

…estar atento al rival.

…saber que esta es la ocasión.

…fintar aquí que voy allá.

…estar de cara a portería.

…tener opciones de marcar.

…voy a ganar este último duelo.

…haber marcado un gol.

…sentir el grito de un estadio.

…fundirme en un todo pleno de gloria.

…ser euforia en un abrazo.

…no necesitar nada más.

…estar aquí tiene sentido.

…presente ante el ritual.

…necesitar el rival que nos contiende.

…aspirar un aire libre de violencia.

…asumir un tránsito a otro discurso.

…vivir en una trampa cíclica del mal.

…que está a punto de caer.

…estar más cerca de ese punto de no retorno.

…ser optimista en nuestra capacidad de realizar el traslado.

…estar a punto de transgredir la norma.

…tocar los huevos al status quo.

…volar a la chingada.

…marchar lo más lejos del presente.

…unir las voces del presente.

…que la masa anhela otra liturgia.

…que sin un juego nuevo no hay cambio.

…no necesitamos nada del pasado.

…que no pretendo dar lecciones.

…no puedo evitar sentir cierto asco hacía mi mismo.

…negarme el hecho de ser libre.

…no ser por temor a algo que no existe.

…saber lo vulnerables que ya somos.

…no tener salida ni perdón.

…no tener un juicio justo.

…adelantarme a los hechos.

…no querer el camino dibujado por mi voluntad.

…no merecer el privilegio..

…no asumirme en ese rol.

…no saber venderme.

…no poder ser un producto.

…no tener otra salida.

…no tener ni idea.

…no saber hacerlo.

…no querer sufrir.

…sufrir en vano.

…vivir bien y mal al mismo tiempo.

…alimentar las contradicciones de mis actos.

…ir en contra de mis palabras.

…boicotear la salida de mi única salida.

…ser un idiota más en la comedia.

…tener más vergüenza que valor.

…no contar en lo más mínimo.

…tener un cierto halo de duda.

…saber que si ya fui lo que había dicho ser.

…no tener más quecir.

…poder vivir bajo mínimos.

…saber estar en cualquier sitio.

…poder subir cualquier montaña.

…saber surfear la próxima ola.

…volver al sitio justo de mi pasado.

…estar cerrando un círculo repleto de familias.

…ser un legado de valientes seres que vivieron en su tiempo.

…sufrir lo mismo que todo Dios.

…que no hay Dios que se precie de ser el único.

…no tiene sentido estar en comunión con el más allá con antagónicos creyentes de otros mitos.

…ser parte del problema.

…pedir perdón cuando no toca.

…estar meando fuera.

…perderme algo de la película.

…no estar al día con lo que vibra.

…estar conectado con Bob Marley.

…haber vibrado con Morrison en Paris.

…poder bailar un tango en París y no violar a nadie.

…que el macho alfa es una bazofia que no concuerda con la especie.

…que el machismo está latiendo por última vez y pone cara de maldito.

…que el heteropatriarcado no tiene todas las culpas.

…caer mal a todo el mundo.

…saberme sentenciado por algo que yo dije.

…estar en medio de un ridículo debate en torno a algo que me incumbe.

…dejarlo todo por el tedio de una cancelación absoluta del resto de puntos de mi obra.

…no tener obra.

…no tener forma.

…no alcanzar a ser.

…no querer pretender.

…no querer estar.

…no querer sobrar.

…no querer molestar.

…no saber más.

…no poder.

…no ser.

…ser.

…ALLS

I don’t need another coffee

I’m fine just like this.

I’m not complying.

Nor complaining.

Hope not mansplaining.

I’m just cruising.

Hopelessly wondering.

I’v come to terms.

And this world is there.

As is, fine and troubled.

Not fine, more trouble.

Fierce and spears.

Tears and gasses.

Opression and slavery.

Hopes down, this is the law.

My knee will show you: God.

God chokes but doesn’t kill.

Cops is another a deal.

Guns give power to the people.

It’s that first amendment deal.

The new deal must add that.

To leave things the way they are.

As we are far from right.

Yet the far right is here.

Right here pointing at you.

It’s gonna bite you in the ass.

Or shame you through that hat.

It’s burnning crosses in your heart.

And confederacy flags and dunces.

As if this great continent was once ours.

Yet the narrative is forgiving and white.

We must aknowledge what was once.

And then let go and keep on our flight.

This struggle is still our fight.

But fate will have us taking another road.

As we must follow and untold fall.

We all find it hard to part and let go.

Yet, as we are, we will behold.

For chances are straight up we must aim.

To fly away from this place.

And land another time and space.

Yet, the statue is still there.

We have not move far from here.

Again we’ll discover in the way.

To move away today in pain.

To leave behind this fine realm.

As it’s not real, nor there.

It’s all inside your head.

A poets wits in threads.

To cluster posters of succes.

A vision largely unseen.

A new way to begin.

A final trace for this ordeal.

As we are glancing at our fears.

Yet power still displays its paws.

To make a stand upon desire.

To clear the throat of virus spread.

To keep the fear still within your skin.

To cancel leaps and strikes and hopes.

To conceal the anger within at once.

As it must not break out of control.

The one thing this system wants.

To keep things ancient and untouched.

To kill revolt as no other world is due.

Because HE said so then and now.

It’s in the scriptures and the sermons.

It’s our faith in infinite growth.

No matter if our Earth can’t breath.

No matter if the climate changes.

No matter if the infamous cinics rule.

It’s all within the scope of affairs.

To leave the masses at the edge.

To feel the joy of goals and gossip.

As you don’t care enough.

It’s not on you.

Keep on.

Still.

Within.

Ill.

Alas.

I…

die…

NEW system, NEW estate, NEW normality, NEW capital

Se abre paso durante la pandemia un pensamiento de ilusión en el futuro reconquistado. Se abre una puerta nueva que nos lleva al paraiso. Por fin hemos llegado a la Arcadia. Le Bon Savage. Otor mundo. El mundo NEW.

No se por qué todavía no había leído a Cortazar. Estoy leyendo Rayuela, de aquella manera particular. Y también, al mismo tiempo, estoy leyendo 1984 de Orwell. Y por primera vez me atrevo a incarle el diente a Thomas Pynchon. La lectura que uno necesita para crear lo que las lecturas provocan. Más letras. Más discursos. Más poesías. Otras narrativas.

Me encuentro en el capítulo 71 de Rayuela en el que Cortazar, o el narrador, no lo se, quizá Morelli, se pregunta desde su sitio en el mundo, en París, con su argentinidad que se arrastra a otra centralidad, para desde ahí reconocerse, y poner lo más alto de su pensamiento en ese aliento de creación que nace al escribir. De pronto, yo, lector, conecto con la búsqueda personal atemporal con la que llevo años lidiando, como una quimera que se empeña en aniquilarme, por su obsesión maldita por crear un mundo nuevo.

Ya lo cree alguna vez. Al menos sus fronteras. Su esqueleto. Es ese mundo NEW. NEW como bandera de algo nuevo, que se suma a lo que antes era, y que de pronto nos damos cuenta, de poder asumir esta nueva concepción de las cosas. Con un simple gesto de sumisión nominal: otro nombre. La concatenación de NEW con lo anterior.

Podría pensarse que es una especie de Newspeak. Y eso no es del todo bueno ni malo. Cuando leemos 1984 corremos el riesgo de pretender entender lo contrario a lo que el autor hacía referencia en su distopia. Igual pretendemos ser parte del problema, y no de la solución. El lado oscuro se apodera de nosotros y entendemos todo al revés. No nos olvidemos que hay personas que lo entienden así. Sin tapujos. Los fascistas que no se avergüenzan de su postura, porque creen, a ciencia cierta, que esa es su Arcadia deseada. Y nadie los saca de su error. Adoran las armas, y mantienen el control. Se juntan entre ellos. Al sonoro rugir del cañón.

Más de una épica nacional está diseñada en el ideal de cortar las cabezas del adversario. El planteamiento histórico de España como conquistadora de un nuevo mundo, que acercó a la modernidad a uno que ya estaba ahí, y que vio truncada su progresión. Esa cultura quedó sepultada bajo la arquitectura de los nuevos dioses. Y los antiguos, estóicos, se quedaron en el submundo asumiendo los mismos roles que ya existían en esos planos existenciales en esas tierras sagradas. Y se mutó el mito. Se utilizó el arte para asimilar la creencia de un mismo Dios que ahora tenía otra historia que narrar. Pero que se hermanaba con el pasado. Con la montaña sagrada. Ese mismo cuento alrevés es el que propongo ahora asumir de vuelta a otro sitio que no sea este. Por movernos de esta postura particular en el espacio. Este status quo cansado y enfermo, que se va poco a poco por el vacio existencial de quién en nombre de todos se asume como la única verdad: el único camino.

Todo tiene riesgo. También lo tiene no hacer nada. Seguir navegando por la vida como si esta fuera a llevarnos a buen puerto, fuere este el que fuere. Y quizás sería suficiente. Lo fue para Colón y su tripulación. No importa que España, su corona, o sus coronas, hayan apostado por un ideal estratégico inexistente. Su osadía, en aquél momento, fue creerle a un loco con la convicción de que podría llegar a una puerta nueva. La búsqueda de esta puerta nueva es el camino, aunque no sepamos lo que hay detrás. Cómo se actúa tras abrir la puerta, ya es harina de otro costal. Mientras tanto, alerta.

La puerta NEW.

«Hay quizá una salida, pero esa salida debería ser una entrada. Hay quizá un reino milenario, pero no es escapando de una carga enemiga que se toma por asalto una fortaleza. Hasta ahora este siglo se escapa de montones de cosas, busca las puertas y a veces las desfonda. Lo que ocurre después no se sabe, algunos habrán alcanzado a ver y han perecido, borrados instantáneamente por el gran olvido negro, otros se han conformado con el escape chico, la casita en las afueras, la especialización literaria o científica, el turismo. Se planifican los escapes, se los tecnologiza, se los arma con el Modulor o con la Regla de Nylon. Hay imbéciles que siguen creyendo que la borrachera puede ser un método, o la mescalina o la homosexualidad, cualquier cosa magnífica o inane en sí pero estúpidamente exaltada a sistema, a llave de reino. Puede ser que haya otro mundo dentro de éste, pero no lo encontraremos recortando su silueta en el tumulto fabuloso de los días y las vidas, no lo encontraremos ni en la atrofia ni en la hipertrofia. Ese mundo no existe, hay que crearlo como el fénix.»

Julio Cortazar, Rayuela.

I died again just now

I swear I did. It happened again. It’s true.

I’ve save the final deed. Cause I woke up just in time.

But I has heading there.

I felt the cold hand from her.

Again in my chest and in my throat.

It’s another day I gain.

I don’t know why.

I’ve been given time.

And I’m so prone to waste.

I’ve just been going round.

Like if it’s not up to me.

To be a thing to care.

I’ve been wondering about a new post.

Maybe I’m given another chance.

A chance to help.

A chance to make a change.

A chance to be on a team.

A chance to score a goal.

A chance to be there.

A chance to make a stand.

A chance to dig my feet on sand.

A chance to dream big.

A chance to sleep.

A chance to die again.

Like I’ve just did.

I’ve just died again.

I trust you know I care.

I’ve been here long.

I’ve taken care of things.

Or really not, but hey.

I’ve got a chance today.

If I wake up again.

From this tilted scafold.

I’ve got just one more thing.

Did I say I had dream?

I’ve just scaped from death again.

I think I have some skills.

Please, note, I’ve been free.

I couldn’t charge your a fee.

But yet, again, I must survive.

Cause I’ve just cheated death.

And she ain’t too happy with me.

As I am sure she’s anxious.

To have that bite she’s been taking.

And one day she will.

But not today she wont.

Cause I’v just scaped her rod.

Still my heart is burning.

Still the beat keeps flowing.

As I’ve just fool her poorly.

Cause nothing scapes her claw.

She’s so delicate and refined.

As well as understanding with my pace.

I’ve just wasted little time.

Wondering if I am worth another life.

Doing something out of wonder.

Like writing freely in the dark.

Or yonder out there in the sky.

In which of those stars to land.

A final stand from where to see.

If you are still looking up.

Asking yourself why we are here.

If it’s not yet this the answer.

Then go and search a little more.

As the night is young before four.

But it is not ethernal.

Not tonight at least.

So keep your spirit on for this adventure.

As you’ve got the night ahead to conquer.

It is only those who wonder.

That get to suck the marrow of this bone.

Once you’ve tasted life out at the edge.

When everyone else still sleep.

You may pick up the pace one bit.

As this night is just for lovers.

Those who love in every awe.

A sigh of relief and hope.

A look into those eyes.

I sip of joy and trust.

A bust into the dancefloor.

A gentle pull around your waist.

A feeling good inside yourself.

A lockdown inside this moment.

That seems to never end again.

At least tonight we didn’t die.

Let’s give ourselves a chance.

Let’s make of this instant life.

As there’s nothing else I rather do.

Than being here.

Closer to you.

I’ve just cheathed death.

To spent this last breath with you.

I close my eyes.

You are gently here.

Within my grasp.

I’ve come to peace.

As here I am.

Out of myself.

In this.

Bliss.

Todo cambio de pronto: ¿os acordáis?

Todos estamos en este mismo proceso.

Nadie entiende entiende nada.

Todo se tergiversó.

Se traspapeló el orden.

¿Os acordáis?

Albert Pla muestra el camino.

Todo se volteó.

Todos cambiamos de sitio.

Reorganizamos el punto de vista.

De pronto ya no éramos el ombligo.

La perspectiva de lo que somos.

Nos trasladamos por virtud.

En Perú… eso no lo sabes ni tú.

El Everest en Jerusalem.

¿A dónde vamos?

¿De dónde venimos?

Parecía que teníamos claro eso.

Pero no a dónde vamos.

Alguno vimos cambiar el mundo.

Y nos reimos.

Y luego el pesimismo.

Nos juntamos para hablar.

La vanidad.

Los humanos pensaban que nos pondríamos de acuerdo.

Que dominaríamos el mundo.

Luchar juntos por dominar el mundo.

Un completo fracaso.

El mundo que era nuestro: dueños.

Seguía girando sin nuestro permiso.

Los sesos tuzodos concienzudos.

Socorro.

Un pajarinto piando.

Los líderes del mundo perdieron el mundo.

Los falsos profestas desmascarados.

No somos nada.

No. No somos nada.

Nada sale como uno desea.

Todo se puede volver en tu contra sin darte cuenta.

Nuestra querida tierra nos guardaba otra sorpresa.

La gente cambió de forma.

Ya no éramos cómo éramos.

Pito entre las cejas.

Una mano aquí, y otra en Timbuctú.

¿Qué harías tú?

Gran galimatías.

Algunos pidieron perdón a la Tierra.

Otros la culparon.

Vaya mierda de planeta.

La tierra está enferma.

Planeta con sus propios problemas.

Cómo estaba el planeta: majareta.

Cuidado que esto se acaba.

Se acaba.