Eduardo Cadaval: segunda epifanía menorquina

Estoy en un evento de Supercuidadoras. Se organiza una sesión en la que tenemos un asiento. Pero en otro sitio, un colegio de arquitectos, o de médicos, Kai está con un tipo que podría ser el productor de mi película. Y está en esos momentos ahí. Nuestra silla está vacía pero me tengo que mover a aquél otro asunto. Consigo localizar a Alex para que vaya a ese sitio y le digo que me tengo que ir. Me voy.

Salgo caminando. Voy subiendo la calle. En un momento dado estoy dentro de un taxi. Pero yo no me subí nunca. Y de pronto estoy otra vez caminando. Bien. No tengo dinero. Así que no puedo pagar el taxi. Quizás tendría suficiente para pagar a donde voy. Estoy cerca. Me llama Kai y le explico que voy en camino.

De pronto voy por encima de los edificios. Son como azoteas del DF. Me encuentro en una parte de la ciudad que nunca había visto. Es como un oasis en la ciudad. De pronto veo una cascada de camino y me sorprendo. Nunca había visto ese pedazo de naturaleza en Barcelona. El agua filtra por las piedras. Hay más de un riachuelo. Sigo sin creerlo. Vuelvo a ver la imagen de la cascada más grande. Y veo que agua va hacia un sitio en el se canaliza su flujo. Como camino al mar. Y en el van entrando personas, que se desintegran al entrar al agua. O bien se convierten en su caudal. Es una metáfora de las ramblas. Lo que fue. Lo que es.

En ese momento estoy en la parte de atrás de coche. Me lleva Paola, que va con un amigo copiloto. Yo subí intempestivamente. O más bien, transicioné a estar ahí. Mientras recorría el extrarradio de la ciudad. Donde la urbanidad se vuelve naturaleza.

Mientras salto por las azoteas entre edificios pienso en Eduardo Cadaval. Lo quiero invitar a que venga a conocer nuestro nuevo piso. Es un pequeño oasis de algo. Y creo que nuestra pequeña casa es el centro de algo. Un sitio de encuentro. Él hace un chiste como si fuera una especie de catedral pacheca. Lo dice en buena onda. Como si lo que ahí se da es la posibilidad de plantarse en el inicio de un hilo argumental nuevo y de ahí se desenvuelve un multiverso ejemplar. Que bien descrito lo que es. El lo ve como un sitio en el que las cosas trasncurren diferente. Como su propia casa. Sitios de reunión. Sitios que se complementan con el hacer de otras personas. Con la convivencia de la emergencia mexicana.

Lo voy buscando a él. Me doy cuenta en ese momento. Y cuando él me está describiendo así es cuando veo la cascada. Y pienso: es eso exactamente. Un silogismo encadenado a otro. Si eso tiene sentido. Una cadena argumental que puede partir de cualquier lado. De un instante en el que algo se le ocurre a la mente. Y se expresa. Y de ahí se comienza un soliloquio que no está atrapado en ningún trauma de un principe shakespeariano. Es simplemente una broma. Lo que habría descifrado Foster Wallace sin problema. Una vez más. Es la posiblidad de asombrarnos de la nada. Como si un acto de fe se pudiera practicar a partir de un gesto que nos une a todos. De manera ceremonial. De manera desenfadada. De manera espontánea.

Es como siempre ha intentando conectar con las personas. O ligar. Es la herramienta de los que no somos machos alfas. La herramienta de los que se sienten, o son, guapos. Ellos también tienen sus trucos. Y los despliegan ante las mujeres que consideran que son suyas. O ellas se dejan llevar. O no. Algunos subnormales. Otros no. Los hemos visto todos. Los placidos domingos. La gente que tiene poder y carisma. Y duende. En medio de un endiosamiento de quien todo lo ha consegido. No va a conseguir el deleite de una mujer que le idolatra. Es tomar ventaja de su situación de poder. Que sobrepasa algunas rayas. Una y otra vez. Porque le funciona. Ese ha sido el estandar patriarcal de las relaciones. Los placidos domingos de este mundo lo han tenido fácil para follar. Quizás algunas mujeres buscan follarse un plácido domingo. Y buscan el poder que eso les da. Pero no así las mujeres que fueron acosadas sin ellas decir el sí, sí, sí que no le habría hecho falta a la duquesa. Ella, argentina y marquesa, ya tiene abolengo, doña Cayetana. Ahora sólo le falta querer aceptar el cortejo de un toro. Que no tiene sutiliza al embestir. Está ciego del ojo izquierdo. Por eso mejor con la derecha.

De vuelta al sueño.

Estoy en el coche y pienso que estoy cerca de casa de Eduardo. Pido que me dejen ahí. No tengo dinero para pagar. Pero me han hecho el favor. O pago como puedo. El copiloto me intenta cobrar. Paola, la arquitecta, le dice que ya pagué. El copiloto suelta un billete de cinco euros que de algunas manera cae cerca de mí. Lo pillo y lo meto en la cartera. Me despido y dejo varias cosas en el coche. Voy muy despitado. Pero ya estoy fuera. El coche marcha. Salto a la calle para poder avisar a Paola por el retrovisor que me he dejado algo. De pronto el coche salta por los aires. No he tenido que ver en el asunto. Pero el coche vuela. Como carrero blanco. O no tanto. Pero salen ilesos. Es simplmente un fallo mecánico. El coche vuelve a estar en pie. O volcado en el patio de una claustro de la calle Jorge Juan. Entro a buscar lo que me había dejado. El bolso de Meritxell. Menos mal que lo recupero. De la que me libro. Mi libro. Mi libro era lo que me había dejado que era importante. En los márgentes de ese libro hay un libro mio. No es una pérdida cualquiera. La humanidad se habría quedado si ese libro mío que aun no he escrito. Por desidida. O porque no ha sido todavía su momento. Pero si se pierden esas anotaciones al margen no hay nada. Sólo pérdida. Ya estaba en medio del luto cuando la providencia me solucionó el problema. Lo recupero y me voy.

Paola está consteranada con su coche. Al menos ha pasado en el un barrio en el que hay mecánimos. Y uno de ellos ya se ha puesto manos a la obra. Así que eso queda encaminado. Yo me voy a buscar a Cadaval. De pronto entra en escena. Me saluda. Va con prisa. Saluda a unos colegas. Le llamo por teléfono. Él contesta y comenzamos a hablar. Nos damos cuenta del absurdo de estar hablando por teléfono pero al menos he conseguido captar su atención. Él va con prisas. Pero me atiende. Le propongo que colgemos para hablar en personas. Y nos saludamos. Pero él tienen un clase o seminario. ¿Vienes a la clase? No se lo que se está departiendo. Me ha invitado pero no se si estorbo. La gente, de diferentes edades toma asiento. Comienza a dar su clase. Yo me siento fuera de lugar. Me ha invitado. Estoy parado en la puerta. Pero se que quizás estorbo. Aunque su ofrecimiento fue sincero. Me excluyo. No entro.

Eduardo les dice a los presentes que vamos a iniciar una sesión más. «Lo que no se es cuando vamos a dar por cerrado este proyecto». Se tira las manos a la cara. Es como cerrar una operación cuántica. No sabe en qué momento será el adecuado por dar este experimento social por acabado. Y me doy cuenta de que debería estar ahí dentro. Pero me he quedado fuera. Ya no escucho más. Cuando venía justo a eso. A explorarla posiblidad de expandir mi multiverso particular a uno ejemplar. Y su catedra iba de eso. Un tema universitario que tenía como objetivo la experimentación social de un sistema complejo en emergencia.

Le cuento a Montiel que he venido a eso. Que debería estar ahí dentro. Estoy que me lleva la chingada. Veo un mapa de outputs en el que se iluminan puntos de luz que representan estados, o elementos. Potasio. Cosas medibles que a su vez se asocian a circunstancias, como por ejemplo el nirvana. Es un tablero de control que tienen forma de constelaciones. Puntos que se unen y forman líneas. El nirvana cuando se llega implica tal elemento, tal conexión eléctrica, tal elemento. Como si la experimentación, o el mapeo, de diferentes situaciones nos hubiera dado todo el tablero elemental de los sitios a los que podemos llegar. Como si la vida se pudiera resuimir en esos estados de ánimo, que de alguna manera representan nuestro estar-ahí. Estar-aquí. Nuestro presente. Ahora. La ruta final al despliegue cuántico de un modelo que nos permite proyectar cualquier experiencia humana.

Al ver ese tablero pienso que debería estar en ese grupo. Exponiendo mi proyecto. Que busca a partir de mi experimento social que todos seamos capaces de llegar a ese nirvana. Y que midiéndolo podemos iluminar el tablero cuántico. Es una nueva tabla periódica. Y los estados a los que podemos llegar son los que ahí se proyectan.

Pienso que yo debería organizar ese grupo de experimentación. Pero no compito con Eduardo. Sino que busco que llevemos esta reflexión a otro nivel. Otro estado de la naturaleza. Y debo reproducir este sueño para darle sentido y forma a lo que en mi cabeza se ha ordenada a partir del caos.

Supercuidadoras. Ese es el proyecto que lo sintetiza todo. Porque buscamos ayudar alguien más fuera de nosotros mismos. Y porque a su vez, podemos desplegar quienes somos. Y por qué lo hacemos. Sin pasar por los filtros que otros nos impongan. Porque lo hemos pensado otra vez. Porque esta vez todo está dispuesto. Y sólo nos falta presentarlo en sociedad. Pieza a pieza. Con una narrativa que nos presente a todos frente al tablero cuántico de quienes somos, en este mismo instante. El yo-ahora. Pleno. Puro. Plácido. Como un domingo.

Me levanto de la cama a buscar el ordenador. Está en sala. Roger duerme hoy ahí. No tengo dónde escribir. Me encierro en el baño a hacerlo. Y aquí acaba el sueño.

Debo llamar a Cadaval y quedar con él cuando vuelva a Barcelona.

Epifanía tramuntana

Son las 3:33.

Me acabo de levantar de un sueño epifánico.

He subido a tomar un trago de agua en plena nocturnidad de Son Parc. La tramuntana está programada para entrar por el norte a las cuatro de la madrugada. He salido al balcón con el ordenador a escuchar las olas romper en Arenal de Son Saura. El faro de Cavallería me avisa, primero cada dos segundos, y luego, cada cinco segundos, de su presencia. No hay nadie más despierto en toda la urbanización. Al menos no aquí en la avenida de la playa. Estamos tan solo la mar, el faro, las nubes y yo. A diferencia del resto de los días que hemos estado aquí en Menorca, el cielo no está despejado. Por tanto, es espectáculo habitual de las estrellas en el cielo no está hoy presente, con lo cual me evita desconcentrarme en la búsqueda futil de estrellas fugaces, a pesar de que he leído hoy en una soft news veraniega que las famosas lluvias de estrella ____ se aproximan estos estos días. Ya se sabe cómo son el cosmos y la vida.

El sueño.

Estamos llegando a una celebración típica del sector salud en Barcelona. Me encuentro a Mercè que me recibe como siempre con todo el cariño y sabiendo que en estos días tenemos una cita importante con el destino. Ella lo sabe. Está muy bien informada. Mi próxima reunión será con la que maneja el cotarro del ICS. La cúpula mayor. Hay un puesto de trabajo en juego. Y al parecer están hoy aquí presentes. ¿Las quieres conocer?, me pregunta. Claro que sí, le digo.

En el sector gran parte de la partida se juega en el terreno de la pretensión. Yo llevo años sabiendo este tipo de chorradas que en fondo no sirven para nada. Pero he visto cómo juegan las cartas algunas personas que se perfilan para según qué puestos de responsabilidad en el plano de la salud pública. No quiero resultar pedante, pero se muy bien cuáles son los límites de mis conocimientos en la materia. Y también se muy bien cuáles estos mismos límites para el resto de personas que tienen este tipo de responsabilidades. En su día fui uno de los consultores de salud más prominentes del país.

Que feo queda el autobombo. Siempre me ha parecido despreciable. Debería ser alguien más quien hable de mi. Pero el hecho es que nadie está dispuesto a hacerlo. Perdí toda la credibilidad en el sector, en un momento dado. Como Cruyff. Así son los momentos en la vida. Un día estás arriba, y otro estás abajo. Y yo tuve nueve años en el máximo nivel. Y lo fui todo en Barcelona. Y luego, tuve nueve años en el abismo de la nada. Y no fui nadie en Barcelona. Ni en ningún otro sitio. Y de aquí vengo.

Suena a excusa. Cuando se ha estado tan abajo tanto tiempo nada corresponde con lo que es. Ni la autoestima personal, ni la visión distorsionada de la realidad de alguien que lo ve todo desde afuera. En su día la vida me parecía un juego sencillo en el que estaba enrielado en el lado A de la vida. Era un privilegiado con un buen trabajo y una responsabilidad hecha a mi medida. Pero nunca quise sacar provecho de aquello que había conseguido. Como si fuera una responsablidad de una persona que trabaja por el bien común, y que ha recibido un sueldo digno para tal empresa. En cambio, alguien decidió excluirme de aquél prestigioso puesto de trabajo. ¿Por qué? Para enchufar a un amigo suyo.

Yo no era nadie, y como tal, me fue presentada una carta marcada del juego. Los que no somos nadie solemos tener esta herramienta para tocar con tierra. Levanto la cabeza. Uno, dos, tres, cuatro,… luz, uno, dos… luz…

Mi faro está ahí delante. No es solamente poética. También es una manera de saber en donde estoy. A pesar de que no estoy navegando. En el fondo lo estoy: escribiendo esto.

Y lo cierto es que tengo tendencia a perderme. Lo he hecho toda mi vida. Divagar sin tener mayor ambición que la que la exploración al ataque otorga. Mi modelo de jugador es de un nueve puro. Podría defender mi tesis de por qué el Barça, que supuestamente es Mes que un club, debería fichar a un personaje como Golman para completar su equipo para este año visagra. Año nueve. Temporada nueve que acaba en el final del decenio. 9-0. En este caso, 19-20. No se trata de cualquier número. Es uno muy importante.

Alex, mi socio, me dice que siempre me pierdo en una numerología idiota. No tiene caso que resolvamos si esto es así, o si tiene razón él, o yo. Lo cierto es que el juego con los números está ahí. Y yo solo soy uno más jugando su partida, con las cartas que me han tocado. Repito, no soy nadie. Y aquella carta marcada me dejó fuera. Pero todo buen taur sabe que puede recuperarse de la más sonada bancarrota. En el fondo el juego te permite la reivindicación final. Pero hay que asumir el rol que uno sabe que se requiere para enfrentar el más grande de los desafíos: sentarse en esa mesa.

3:58. Ya siento el viento de la tramuntana llegar. No ha sido una metáfora. Estamos aquí todos presentes: el faro, luz, el sonido de las olas, y yo. Las nubes siguen ahí previniendo que me vuelva a distraer.

A las 4:00 empezó a entrar la Tramuntana, tal y como lo había previsto Roger. O su APP meteorológica. O alguien en twitter. Roger está muy conectado con la actualidad que le interesa. Y eso es un activo muy potente. De alguna manera la información me llegó. Y estoy aquí recibiéndola.

4:09. Mi capacidad para someterme al Dios de la procastinación es infinita. Me toma nueve minutos encontrar mi aparato para grabar audio y ponerlo en marcha. Se me ocurrió, en otro momento de epifanía, que debía grabar el sonido de la tramuntana mientras llegaba a Menorca. Estar en esta posición estratégica en el norte de la isla debe tener algún privilegio adiciona. Bien, este es el mio.

Mi herramienta de captura de sonido me permite generar uno de mis formatos favoritos: la ocupación del espacio sónico. Y si bien, ahora mismo no se trata exactamente de una de esas sesiones, el acto en sí de la llegada de la tramuntana no deja de ser uno de los eventos más importantes de mi vida. Es de momento, mi presente.

Mi vocación por documentar mi hoy y ahora ha sido una constante en mi obra. ¿Qué obra? La que he ido labrando con la obsesión de un artista que se vuelve loco. Un tipo que cree que sus ideas lo pueden transportar a un mundo mejor. Un ser humando conectado con el todo. En un momento de reflexión. O en la acción definitiva de una revolución que nos traiga, por fin, al camino que debemos seguir. ¿Quién soy yo para decir por dónde van los tiros? Lo cierto es que no lo se. Y que miento. Que algo se. ¿Pero cuánto?

No tiene sentido explicar los sonidos que se escuchan ahora que llega la tramuntana. Al mismo tiempo que escribo esto lo escucho por el único auricular, el izquierdo, que he sido capaz de desenredar de uno de esos cables blancos que vienen que vienen con un iphone. Tengo Huawai desde hace más de tres años. O menos. O más. Ya tampoco se definir el momento en el que me despredí de aquello. En un momento dado, me pareció inutil formar parte de cualquier tribu. Y me fue a vagar el por el mundo que me permitió ser un punto aislado en la muestra. No represento a nada. Ni a nadie. Quizás tan solo a mi. Y eso es único e irrepetible. Como nos pasa a todos. A todas.

La lengua. Su uso. Su práctica. Lo cierto es que he recorrido todos los debates y he visto todos los puntos de vista. Se cuáles son las fases del juego y el juego en sí que no nos dejan ver. Tenemos la noción de que algo está pasando, y no podemos distinguir claramente quiénes son los que actúan sobre un sistema que también, como yo en su momento, va sobre rieles. No por nada la historia de los Estados Unidos de América es la de sus dos ferrocarriles encontrándose en el medio de la nada. Pero no seré yo el cronista de una historia que no me pertenece. En cambio sí de la única historia que me pertenece: la mía.

En el sueño Mercè, que conoce a todos el sector, me presenta a tres mujeres que están arriba de todo del sector sanitario. Las tres trabajan a su vez para una, más arriba, que es la que me debe entrevistar. Son muy amables, y me advierten: vente preparado. Estúdiate lo que tengas que estudiar. Lo sé, les contesto. Yo me encuentro en esa fase de las situaciones importantes en las que tras un breve romper de hielo entramos en materia. En realidad, en el sueño, me salto el ice breaker. Les digo que estoy preparado y que me he estudiado la situación. Pero en el mismo sueño empiezo a preguntar por la organización, sabiendo que son ellas las que mejor me pueden ayudar a entender las cosas que me faltan para proponer un modelos obre el cuál definir lo hay que hacer. Extraer el know how de las organizaciones se hace a través de hablar con las personas que forman parte de ella. El discurso de lo que hay. Lo tanbible de lo que se puede tocar. Las familias de poder más allá de los discursos. La realidad que sabe palpar quien entiende las claves estratégicas de una organización de salud. Modestia aparte: yo lo se.

Trabajé y estudié en ello. Pero también diseñé un sistema para medirlo. Y también me formé en saber capacitar a un equipo de herramientas para dar con estas claves. No soy un consultor más. Ni siquiera formo parte del grupo de las cuatro consultorías. Me parece una gilipollés, como el juego del dinero. La aparencia del saber está muy sobrevaulada. Lo importante, en el fondo, es el saber construir algo conjuntamente con un equipo de personas. Y eso también lo aprendí en su día. Y lo puse en acción en los proyectos en los que participé en aquellos nueve años de vacas gordas en aquella España: entre 2001 y 2010. Se cierra un ciclo.

El año nueve de nuevo. Hace diez años nos casamos Meri y yo en otra playa, en Manzanill, con el sonido de un oleaje que ahora sí se comienza se a parecer a este. El caribe de Limón es un indicador de lo diverso de nuestra cultura. Los ticos somos así. Y durante años hemos sabido cosas que el resto de la humanidad no tienen en cuenta. Y en cambio nosotros lo vemos claro. De ahí que lo que viene ahora no es tan diferente de lo que ahí ya existe. Y lo mismo podría decir de mi catalanidad. O de mi mexicanidad. O de mi afiliación a una urbanidad Karachiana que no existe, pero que sin embargo, viví.

Uno se asemeja a aquello que dice ser. O a aquello que dice poder construir. Y lo que puede desarrollar con un modelo en el que salud pública esta en el centro lo puedo controlar mejor si los agentes del sistema están preparados para una revolución que permita al sistema responder con un despliegue de voluntades encontradas. Los sistemas complejos sociales son así. Lo entendí hace años. Y ahora me toca poner a esta orquesta a trabajar.

Dos coches se acercan a las 4:33 a la Avinguda de la Platja. Vendrán a trabajar muy temprano, muy temprano. Molt d’hora, molt d’hora. O de fiesta. Las dos opciones contrapuestas: ocio y trabajo.

Estamos frente a una encrucijada monumental. El capitalismo nos trajo aquí. En el parking de Arenal de Son Saura se retira un coche a las 4:35. Hora de volver a casa. O de ir a dormir. Pronto la noche dejará de serlo. De alguna manera esta crónica me representa. Soy un ser nocturno que hasta hoy no había escrito nada en mi blog en Menorca. Dos coches salen de la Avinguada de la Platja a las 4:36. Ignoro si son los mimos. Son cuestiones del relato que quedan como testimonio de un testigo del viento. Ya no hay nubes sobre mi cabeza. La tramuntana se las ha llevado. Las estrellas una vez más están ahí. Se acaban las baterías de mi grabadora de audio. Se escuchan las olas y la tramuntana una vez más, pero ya sin la capacidad magnificada que mi oido izquierdo experimentó durante estos minutos: 4:39.

Miro las estrellas. Casiopea está encima mio. Apenas el otro día nos conocimos. Hablamos un rato mientras yo intentaba descifrar si era ella en realidad. Y nos hicimos amigas.

En el sueño las mujeres que me presentó Mercè me contaron que tenían dos sistemas. En algunos sitios tenían toda la cadena integrada de servicios de salud. Es decir, desde la atención primaria hasta la atención hospitalizada de tercer nivel. O cuarto. Y también carteras de servicios en sitios en donde tenían presencia pero no en todos los niveles. ¿Y cómo se integraban? pregunté. Se me ocurrió entonces que debía saber esas preguntas. Y la siguente: ¿tenéis un modelo de despliegue en uno y otro caso? Lo cierto es que ya están desplegadas. Y ahora lo que hay que buscar es cómo se integran con el resto de los actores. Y entender la realidad regional de todos ellos. Yo puedo diseñar un modelo para poder integrar esas variables. No es fácil, pero puedo hacerlo.

Me desperté. Tuve la noción de que esto lo puedo hacer. Aquí y allá. Y que no sólo es algo que tengo en la cabeza desde hace años, sino que es algo que debo poner sobre la mesa de juego. Soy un taur que vuelve a sentirse poderoso ante la incertidumbre. Nuestra amada incertidumbre. Y esta tramuntana me ha dado las fuerzas necesarias para ello. Supe que debía levantarme, buscar el ordenador, y escribir. ¿Qué? No importaba. El relato de las palabras es la herramienta de quien ha procurado el oficio de escribirlas. Mi literatura no es tal, porque no tengo forma. Mi formato no es más que una concatenación de historias que no tienen final. Porque se acerca el momento de encontrarme otra vez con las estrellas. Ellas están ahí. Son testigos de este rito que aquí se sella.

Vuelvo a levantar la cabeza. No veo la luz… uno, dos, tres, cuatro, cin… luz…


¿Cómo una mujer sublime acaba en tu vida?

Creo que no hay otra pregunta más importante. La mujer como sujeto. La protagonista de una historia de sugestiones mutuas. La seducción como hilo conductor de un enigma que se traza entre miradas y cuerpos que se perciben cerca hasta que de pronto se subliman todas las fronteras. El principio de individuación sucumbe. Nos fundimos en la otra persona. Hablamos siempre de personas. De ahí el femenino para referirme al género global.

La globalidad de todo era masculina. Como regla general. Marías dirá que veo fantasmas. Pero no quiero caer en la misma precaria intelectualidad que los dos bandos de la dualidad española. Izquierda/Derecha. Podría definirme como un extraterrestre de otro lugar lejano que nunca ha tenido que ver con este territorio. Como si su cultura y su lengua me resultaran super lejanos. Como si entendernos nos fuera a costar una eternidad y 99 pateras en la costa ante nuestras rutas marinas para veranear. El eterno contraste de nuestra realidad dual. Lo que vemos según la vara con la que medimos. O cómo ubicamos nuestra familia respecto al resto de familias del reino. No es lo mismo ser familia real que familia plebeya. Ni que familia surreal. O familia supercuidadoras. Todas son familias, ninguna como la monoparental, que debería ser monomarental. La mujer y el hombre. Hay algo en la dualidad es a su vez incluyente de la suma de todas las opciones, como alienante heteropatriarcal y machista, al concevirse, cual Dios Padre, en la única voluntad por encima del resto de las creencias sagradas sobre la mesa virtual de nuestra cultura humana.

Cultura humana desde la capitalidad urbana de un nuevo tiempo postnacional: la república nueva banana. ¿Por qué no una república de este tipo, Puigdemont?

Es una oferta que viene desde una tercera vía hasta ahora inexplorada.

Viene del gótico mismo. Desde la raiz del problema. Desde nuestra propia contradicción. Desde la noción de la insolencia de quién nada debe, y nada teme. Hasta que Dios se ensañe y me mande las plagas que necesite para aniquilarme, por su sanguinaria perspectiva de la muerte que justifica el comercio de armas y la cultura blanqueada de la guerra y la violencia que se nutre del miedo para crear tanto la oferta como la demanda de los mecanismos de protección a los miedos alentados por las campañas de marketing de estas entidades que por su parte externalizan la factura moral a los malos de otras latitudes. Porque los malos locales son muy nuestros. Es nuestro barrio desde el que se vislumbra la cúspide del capitalismo. Los que disfrutan del bienestar de las buenas familias. Las 99 familias privilegiadas de mi ciudad capital.

Uno viene de México. Ahí se interpreta la capitalidad de una aprte del continente. Al norte de México todo cambia. Es otro juego blanco y negro. Es un mix que nunca nos dejarán interpretar como nuestro a no ser que nos pongamos a escribir en inglés como locales venidos a más ante la dinámica creciente de convertirte en un sueño americano guajiro. Como si pudieras ser un autor americano maldito. Esa literatura que dicen tener. Esas ideas convertidas en libros. Esas temáticas que lideran los mercados. Esas empresas que salen a dar lecciones por los resultados de su postulados capitalistas en forma de productos y servicios que nos ofrecen desde su subjetividad tal cual se vierte sobre su misión y su visión, afirmándose en los valores que resaltan la consecusión de los sitemas cíclicos primordiales.


Podría ser un código o nada

Las opciones en un multiverso son suficientes.

Pensalo, huevón. No sería más fácil sucumbir.

–Mae, ¿qué no es eso lo que estamos haciendo?

–¿De qué pichas me está hablando, malparido?


Fin de algo. Ciclo. Por decir una cosa.


Cada cositica ahí en su sitio. Cortica.


Mae, el otro día me puse la camiseta de Valderrama. El Pibe, claro está. No hay duda. El viejo recurso de ponerse una camiseta con un guiño. Es un gesto de vida. Es una relación con un extraño con el que me voy a cruzar esta tarde. Mae, y la vaina pasa. Mae, estás en la gloria infinita: ALLS.


Si prefiere un rollo más matemático:

  1. Sea ALLS un nuevo estado de la materia gris que se regenera en nuestra cabeza ante su presencia milagrosa.
  2. Todos es parecido, pero no exactamente, al concepto de Dios Todo Poderoso y Eterno. Se había hecho una excepción en la RAE para dejar a Dios utilizar las mayúsculas de sus atributos en la última red social a la que Dios acudió, por voluntad propia, o bien, por la insolencia sagrada de los que en la humilde Tierra que presenta su sagrada servidumbre voluntaria a tan distinguida forma de vida superior que se vino a dar una vuelta galáctica, o quizás intergaláctica, los expertos en futurismo sabrán. Así se llama. Es lo que practico de hace años. Somos un movimiento que está aquí para tranformar la sociedad. Tenemos 99 familias más de las que dijimos en el artículo. Donde dijimos Diego volvemos a decir digo. Se trata de darle la vuelta. Y a eso, justo, hemos venido.
  3. Hay que sacar algo más grande que amén. Amén. Así con mayúsculas. Imagine usted el momento. La relevancia. ¿Qué es más importante, escuadronita?
    1. Jesús o su hermano mayor judio que acaba de llegar (bueno llegar, presentarse en sociedad, como se estila en los cursos ancestrales de historias magníficas que nublen nuestra concepción ultracapitalista de la vida como si fuéramos una especie de replicantes que no lloran ante la pérdida de…
La leyenda nos la explicó él: Rutger Hauer

Los replicantes ignoraron la noticia: les importaba un pito lo que hubiera dicho el personaje que interpretó Rutger Hauer, que resultó ser una máquina. A no, ese ya sabíamos. Bueno, «sabíamos». Ya sabes: es cine. Pero en directo. En esta sociedas postnacional que nos proponemos a comenzar de una. Va. Va. Vámonos.

El nombre de un formato comercial que empezó en alguna capital tropical que de pronto emergió de la buena nota que se vivía en lo que hasta entonces se conocía como Costa Rica, vieras, una nación chiquitica chiquitica, pero com un amor por Dios, sobre todo Padre, aunque se perdonan al hijo sus revoluciones y sus historias multiversales para resolver el enigma de nuestra discordancia con el estatus quo, ahora universal.

Llegar a universales ha sido un logro de nuestra generación. Nuestras generaciones quiero decir. Como humanista futurista que me considero con esta tesis iniciática a la que te dispones a peregrinar si ahora de aquí te vienes conmigo. Te voy a llevar más allá de donde habías asistido hoy a la gloria eterna. Sin necesidad de armas. Es lo único que desterramos. Recuperamos a Caín. También fue malo. La persona no tiene culpa de nada. Ese es el primer principio de un último orden universal vigente. El acuerdo social. ¿Cuáles son los temas? ¿Cuáles son las respuestas?

No queremos dar respuestas. Nadie puede. Es como saber que es un juego. No basta. Baja de la nube. Ya está, alguien regañándote.

Hoy día es o convertirte en Proust o morir como un farsante que nunca salió. Un tipo que se quedó en sus historias de proyectos que cambiarían a la sociedad en la que malvivió. Como un mortal. Lo contrario al replicante. Que no veas cómo los hacen hoy día. Flipas.

Claro que tenía que suceder en la New Spain. Porque New Spain is pain. That’s my new campain for the next election. I’ll show you a new way to go and you’ll think Santiago was a lesser one from the gang of men.

That’s my take on religion: let’s make a new one, out of the union of the top 9.

Loosing my religion has the fault.

There. I did it. I am not to blame.

I am saved.

So what?

Where are you, free, and I still hold chains to the game you «watch» from the tower. Rich people think security is survailance. I don’t share that view. Allow me to disagree. You’ll know a moron when you hear the glorious phrase: At least we agree to disagree.

It’s just a scape strategy. I am not being overabusive to any relevant human. That must somehow count. I am all for adding points. Or «virtue», the latest online currency. The hip one that stuck and brought home the bacon.

New América is like that. If I ever go there is to make it the way you are supposed to make it like a New Américan. Make New América somewhere away from him (and them).

You introduce, HIM.

Ladies and gentlemen and LGTBI and any other letter hereafter,

With you the president of the United States of América. I forget which number president is which all the time. I keep getting mix the stories from the presidents of the 1930’s and the presidents of the 1900’s. I guess you know how history goes. Our history. We have respect for our president. And we do love our guns. Here’s where you and me are going to have to agree to disagree. Unless God comes and speaks directly to New América in a way that had never been done in the beta multiverse social network. It was meant to happen today. And life would loop between this moment of collective awakening and that first release of Blade Runner. Back in time to the eighties or so, and flew forward to some time in the future that we have not yet reached. Or maybe we have. It’s game Hollywood plays with time and we have seen how it back in the day when Tarantino thought was cute to tell from the perspective of the neighbourg of Roman Polanski back when he liven in Los Ángeles. Right before Charles Manson shows up. He’s pulling a Ben-Hur, aiming to be tribute Billy Wilder to reach the final stage after your nine movie masterpiece. To go beyond 8 1/2. As is Fellini is the aim. And Goddard. And Antonioni. And Pier Paolo Pasolini.

Some kids need to learn about facism.

They are far from the guided path.

Is there a lesson from WWI? (Quesion only for Europeans)

Is there a lesson from WWII? (Question for the so called «Americans» and the renewed version New América, which contains the whole continent as a future global understanding where Trump didn’t shit on before he passed the battan.

So the legend starts today. When I find out about his death. I got through the news and there I find him. But he passed away not yesterday. Nor just now. It was days ago. Hours ago. 99 to be precise. And I just got the message. Something happened in between. We weren’t thinking about him. We forgot we received on day a lesson from a replicant. A charachter that touches your soul and it’s a machine. But really advanced. We imagine that the corporation that creates such intelligence is at the top of the pyramyd. Only the pyramyd has given rise to a new society under control. And social classes still exist down there. And must keep crime off the street. And violence. And gangs. We want our society to function in peace. Yet violence is somewhere close to be on top of everyone’s fears. Fears on TV. Fears on each speach. Fear on all parties. Fear from all states. Fear for Fear. My new band.


Why am I centered. Because I live inside this picture of a sad new that makes me cry for a replican that never existed, only in my brain, and in every other person in this globe. So obcense: the Internet woke up with an overdose of replicant memes. But one of them scaped from the stampede and lived life at the edge where he figured out after walking back from Call to Jerusalem to announce he has come. The real son of GOD, Jisus big brother, GOLman. The ego trip of a single soul system. ALLS

Not bad for a legend.

Now Legend, this:

Sir Bob Marley, captain of the Legion of the New Spain Monarchy in the tropics.

Now that’s a complete rulebook of greater resilence than the 66 books from the Bible.

That’s a pretty big sentence for a PhD application on how you were going to change the world by challenging one of the nine ultimate rules of our current society?

The sentence was everthing I sent. The essay was a sentence with 9 words. Literally.

Marley’s LEGEND > Jesus’s 66 BOOKS

This phrase killed the rule. It was written in 6 words. This revealed a hidden conection between 6 and 9. A cult was knocking at the door.

Who is it?

Silence, darkned, my old friend, the end, and Babylone and Zion and New Barcino and Tico commons and NEWLA.

I am a writer, I said.

Nobody believed me.

Some fellas still respected me.

I was one of them.

A lazy bum.

A bigger than The Dude bum.

In English, get your wanking capital letters right, you hear me?

I’ve got the brits by the balls.

Now comes, Boris.

Fasten your seatbealt.

Tomemos México por sorpresa. Tomemos México convertida en una última mutación más. Lo más sublime que nos ha brindado el mestizaje al sur del muro del putito de Donald.

That’s no way to speak to a president.

That’s no way to speak to a prime minister.

There’s no way you will ever get to achieve notoriety or succes.

Kid Boris heard that once… and now he was the fucking prime minister.

Boris did it again.

He played with our minds.

Got lost in the game.

He’s not that innocent.

I still remember that time at that pub with that poor woman who fell into the web. Clever lad, ain’t he. Only that night he might have gone over the limit. A little like Strauss Khan. Or that guy from the Island. You know rich blokes are. Who’s going to show THEM the limits?

Of course; not me.

You see, that’s the problem.

Who faces facism?

So what’s holy and what mundane?

Who’s to say?

Who’s to vote?

Why should we even play along?

What’s the mininum common denominator of our collective human kind membership?

Which game goes first?

Who should we listen to?

Who should we read?

Why are we following morons?

Why is there not a global response that simply goes the shit away from this shithole Status Quo?

Let me tell you, that’s about to change. Now.


A veces acabo historias.


Las he abierto todas. Todas… bueno, ¿qué es todas? Ponele 99.


99 libros sagrados que superan en su conjunto los 66 de la Biblia.


Estudiosos de la Biblia en 9 estratos sociales de cada una de estas 99 naciones:

  1. El Salvador
  2. Nicaragua
  3. Costa Rica
  4. Jamaica
  5. Colombia
  6. Perú
  7. Brasil
  8. Argentina
  9. México

Los primero nueve tienen un signficado celestial irrevocable dentro de la creencia autóctona concedida al nueve por los nueve pueblos hermanados por la gracia divina de sus musas mayores y las carajillas artistas que removían nuestras consciencias como una activista adolescente sueca insultada por congresistas franceses conservadores que se ven incapaces de debatir con una niña articulada y entendida de un tema en particular, que no tiene explicación que no pongamos remedio de inmediato: nuestra sostenibilidad dentro de un ecosistema que es más grande que 99 historias de Disney que plagiarán en el futuro. La apropiación de todas las creaciones por una horda de burócratas que movilizan jueces para atrapar ladrones de un marco legal repuesto, o más bien, compuesto de la union de todas las virtudes de todas las constituciones por ahí, o al menos, las 9 más meritorias, según un grupo sesgado de expertos de mi barrio.

Mi banda es mi país. Y yo soy ñero. Por eso, compañero.

Vote, vote, vote, vote, vote, vote, vote, vote, voteme.

Me voy de este mundo. Me tranformo en otra ocas. Pasando por aquí. Por este filtro sagrado: Todasy, y todos somos dioses de un nuevo tiempo litúrgico.

Del 66 all 99.

ALLS


¿Puede hoy ser el día que cambie todos los demás?

La presima es simple. Hoy se decide todo con un climax demencial. ¿Qué tiene que pasar entonces?

Uff. Dificil. Las expectativas así de grandes suelen acabar en humo. ¿Entonces? ¿Qué sentido tiene?

Quizás no encontraremos sentido en la existencia. Quizás no hoy. Quizás no hay día para eso. Pero no sabremos nunca. O sí. Hoy. Justo.

Eso es. El sentido de la existencia baja y se muestra ante nuestros ojos crédulos. La gracia de Dios se mezcla con el nirvana desde donde se percibe como una onda que no cesa. Vibraciones de las aguas negras.

No siempre tenemos el día. Pero un día, de pronto todo se conjura para celebrar el día más glorioso de la existencia misma. Como si una luz lejana de una dimensión superior nos cubriera a todos. Y todas, juntas, nos volviéramos ese bebé al final de 2001: Odisea del Espacio. Stanley, we hear you. We forgive your Panama Papers affair.

Y si ese día fuese hoy, perfecto. Estamos listas. Vivimos para este día. Hoy. Hoy mismo llega la gloria. Como cada domingo para la congregación de una iglesia. Independientemente de la religión. Una vez a la semana. Lo justo para subsistir un ciclo semanal más. Siete días, dijo el Creador. ¿Y si hubieran sido 9?

Nueve días. Eso es. Es la clave de un enigma que ahora mismo desvelaremos. Se trata de una estructura numerológica que se establece a partir de un patrón nuevo: 9. Fácil.

Sea la serie del nueve esta compuesta por nueve números: 9, 99, 999, 9999, 99999, 999999, 9999999, 99999999, 999999999.

O bien:

  1. Un nueve
  2. Dos nueves.
  3. Tres nueves.
  4. Cuatro nueves.
  5. Cinco nueves.
  6. Seis nueves.
  7. Siete nueves.
  8. Ocho nueves.
  9. Nueve nueves.

Fin de la serie.

Características:

  1. Un único número: 9.
  2. Una serie de confección simple: añadir un dígito nueve.
  3. Crecimiento exponencial.
  4. Serie finita.
  5. Proxi del infinito.
  6. Depediendo de las unidades, ya sea de tiempo, para contar unidades, o para contar ingresos, los resultados definen diferentes comportamientos sociales.

Sufienciente complejidad se alberga en este tratado nuevo de nueves. La serie del 9: Golman.

Hoy llovió; refrescó.

Una frase como cualquier otra.

El lenguaje es así.

Poco claro.

Poco pleno.

Poco a poco.

No se rinda.

Nunca llegará.

Ahí está.

Ahí está.

Ahí está.

Viendo pasar el tiempo…

Tú.

Mirate.

Mírate.

Parece lo mismo; no lo es.

El español medio se extravía justo aquí.

Y el español sagaz ríe.

Un tercer español, gilopollas, no lo puede evitar.

Hablemos de némesis.

Aquí los tenemos todos.

Incluso el más patán.

Justo él: el mío.

Fíjense bien. Hay dos él. Él y el. No es lo mismo. Uno, usted. El otro: artículo. Capitalismo.

Un sistema completo defindo de manera completa por siete frases.

Galó al mítico nueve.

GOLman.

Eso retumba en mi oido.

Yo fui nueve.

Yo fui nuevo.

Yo puedo ser esas dos cosas en un nuevo contexto, just for the fuck of it.

I am that guy.

I don things my way.

I will name a few. Just to start:

  1. Alex.

He’s the first nihilist I encountered where you go find them: Europe.

Pinch a song from Europe.

Make Europe likable again!

That a campaign.

Make EU laughable again. On the debut night I was suppose to host a I festival I had the guts to invent out of bloom: right here. Right now. The festival of the belonging to the edge of chaos fatally taking us on an spiral trip around the multiverse of my own desire and will, so shall I walk into it of just digg my own graveyard party.

I am Morrison in Paris.

I need not say Marley goes into motion as soon as the music plays. So there: eternity here, brother.

Let’s analyze if Bob Marley was a macho man in mexican way.

México solves the rythm. Only renouncing of being this México. Become something else. As if Bueñuel came back and portrayed with better actors a solution we had all along these years of insolence that went unheard. Yet insolence took place. Away from the bastards who took this boat, we call this mothership, GOLMAN9, that in English and for ONLY English speaking community. Call that a market.

I am here to break that too.

Only, seriously… wouldn’t you be scared of the inconsistency of the illegal wrongdoings comming from your side of the border. Really, what’s the game?

And let me say, clearly, if I may: the game stinks.

I ain’t taking the game.

I come from the outside of this shit.

I am not free of fault.

#metoo

#asam

Asam ALLS

That character is an insolent soul from nine districts of New Karachi.

I can take any given place on Earth.

As I just walk.

And score goals.

Why wouldn’t I be candidate to be the next 9 of the people. We, the people. The common people.

Play common people.

That’s how you get a mexican celebrating he paid those 99€ he paid for these Mextizo night.

And that night took place. One night. And from those nine days on the place redefined the shape of the future: surreal time.

And counting.

This is why people like my shit.

Because I deliver a new system.

Just read me.

Buy my books.

Buy my soul.

By my multiverse.

Buy my ego.

Buy my trip.

Buy my futbolart.

Buy my social cause.

Buy my highest dream.

Smell and caress the sweetest spot on our lover’s divine and sacred body. Shall I?

You need permission, dude.

You would think that’s reasonable. The normal thing to happen. How sex happens. But no. Some dudes go coocoo. Coocoo, coocoo… Coocoo, coocoo… a raven wacks twice. Life that too. You know. You know. You know. You know. You know. You know. You know. You know. You know. Somewhere we lost confidence. And fell to the inner pit. Where you, too, will fall.

And you fall.

You feel the pain of dragging yourself on the floor. So you have no trouble telling that to a dude that came up today in front of the COIB where we ranted away our vision of the social transformation that Supercuidadoras is going to bring into the table. We’ll all know. That’s the goal. A place to go. A song to sing together, PRIMA VERA. PRIMA VERA. PRIMA VERA. PRIMA VERA. PRIMA VERA. PRIMA VERA. PRIMA VERA. PRIMA VERA. PRIMA VERA. PRIMA VERA.

Una pieza de arte dual. Primero ella, Vera. Sola. Muy como ella quiere ser como ser humano libre. Donde ella quiera ir. Abráncela. Déjenla en paz. Ni se atrevan, pendejos. No quiero ser más explicito porque creo que lo captas, chiquito. Somos niños otra vez. Todos los que hoy ejercen la violencia actual. La vigente. La que nos toca asumir. Como nuestra. Y ponernos en el medio. Como agentes que lo provocan, por algo macho dentro que no es extirpable. Hablamos de un pedo genético. O quizás social. Algo que en algunos casos sí. En otros no. Esta vez esto es un suceso de ascención. Vamos a subir rápido. Y en orden. Se va apuntar quien quiera. Vamos a ejercer un derecho superior a renunciar a todas sus pinches mamadas hijos de su puta madre vengan y cómanme la polla porque soy un puto español, español, español, un puto español, español, español, un puto español, español, español, un puto español, español, español, español… ALLS.

A veces la santidad llega cuando uno es pleno.

Como en un concierto puntual del Prima VERA.

Barcelona lo habría entendido.

Dijo el Sonar desde otra capital de un mundo interconectado al arte que proveemos algunos «creadores».

¿Por qué las comillas?, preguntó una joven periodista con la cosa básica a responder para llevarnos a un nuevo estado de entendimiento, y por tanto, de ser. Ser alguien más. O en alemán: ser-alguien-más. Como pseudofilosofía para alemanes. Y que les den por culo.

Ser español me permite una serie de licencias que de no serlo no me las prodría permitir. Como la autocrítica sagaz de nuestro vil sistema. Y lo digo sin poder ser políticamente correcto porque sino ya directamente comenzaba a insultar a esos hijos de la gran puta. O sino, ¿qué, cabrón?

Uno debe saber ser mexicano. Algunos españoles lo entienden. Y lo intentan practicar. Entran en el camino criollo que siguieron los desplazados nuestros.

Pensemos en salir de donde uno es. ¿Qué nos depara el destino? ¿A dónde llegaremos? ¿Qué habremos avanzado en nuestra misión existencial de ser seres completos únicos e irrepetibles congregados en el tiempo y el espacio de quien sabe ir a los valles y los montes y las playas y las piscinas y los cines y los restaurantes y los bares y las discos y los billares.

Hubo gente que se sintió excluida tras la elección de las nueve tribus que entraban en el reality de la nueva sociedad trnasformada por el juego autoreferencial del «Makebelieve». La última red social: makebelieve.com.

Alguien más podría tener el dominio de supercuidadoras. Pero nadie más lo tiene. Sólo nosotras. Hemos esparado hasta aquí para presentarles lo que va a ser el desenlace de la historia que no supo proveer el buen Hegel. ¿Qué acaso Hegel no es alemán?

¿Por qué no sale en los resultado de Google?

¿Podrá ser que una IA se haya leído todas las ideas de los filosofos alemanes y haya decidido dejar fuera a Hegel por alguna razón? ¿Será austriáco o polaco? ¿Hay referencias nacionales que no se pueden mezclar ni en la ficción, ni novela, ni guion, ni película, ni postcinematografía: esto era una performance narcotizada por nuestra contradicción al volante de una nave espacial que nos permite este sublime vuelo a lo más alto a lo que en realidad tenemos acceso. Llégale. Ahorita, güey. No te hagas el güey. Chécale. Entrale aquí. Ves esa pinche águila comiéndose esa pinche culebra disque sobre un nopal que salió de un pinche saco de café de San Juan de Naranjo, el mejor café que llegó a las Europas ya rechidizadas. Europas plurales chidas sin los muchachos encaminados a la violencia del militarismo de esa simplificación de la existencia. Avancemos de la violencia. Miremos a otro lugar. Un sitio accesible en el bienestar general de un la colisión de fuerzas antagonistas que proveen el equilibrio entre dos grandes polos energéticos. Es evidente que usted será absorbido y atraido hacia un polo natural. No se sorprenda. Ni se limite. Usted es egoista y odia porque algo en el fondo se le ha quedado así. A todo mundo. Y todos odiamos, tantito, al prójimo. Y eso eso un pedo para las iglesias, las mezquitas, las sinagogas, las asociaciones, los colectivos, los colegas, la peña, los parses, la banda. Las güilas fliparon.

Yo soy así.

Así nací, así me moriré.

José José arregla unas cosas.

Nueve canciones para demostrarlo.

La mejor fiesta de la ciudad.

Conquistar en pleno la esperanza.


Saudade: dudo de quien fui… ¿cómo no iba a dudar de quien soy?

La vida es el título de un buen libro. Tras volver a él tenemos todo lo que vale de la novela. Sólo pensando en ese título que se nos quedó. Dos o tres ideas de todas esas 999 palabras.

Los libros no consiguieron ser nunca más que eso. El estandar que lo cambió todo el mundo potsectorial.

Fijaros: sectores.

En cada sector hay una pirámide. En cada pirámide unos tlatoanis que viven de putísima madre, liderando un pueblo que asiste a entender que el poder lo tienen ellos porque de alguna manera se los dimos. Imagimenos pueblos ahí, en una capital de otro origen. Completa. Una idea de urbanidad y de innovación capaces de habitar un lago con una civilización que no tiene nada que envidiar a los Reales Alcázares. Fueron construidos antes. Palacios igual. Sólo que en otro mundo que tu Dios, al menos parte de Él, el hijo en particular, nunca se enteró de la existencia de esas tierras en las que ya se habían manifestado unas tesis respecto a unos cultos sagrados que crearon el cosmos y todas las explicaciones necesarias para asistir a una convención que nos atribuya fuerzas muy particulares de estas latitudes, que si usted viene como un viajero del otro lado de nuestra existencia, y resulta que nos encontramos con una barrera idiomática que de alguna manera, algunos más dados a las lenguas de otras culturas, afinó el aprendizaje de diferentes dialectos con los que ya se había encontrado, y que narraban a su vez, epopeyas de seres de nuestra familia que se apropiaban de cuentos ancestrales de cómo nos hemos rifado la existencia con un conocimiento colectivo traspasado generación a generación, por el mantenimiento de nuestra cultura, más plena que nunca, inmersa en un proceso de santificación directamente dirigido a los jefes de Dios Padre, el verdadero cabecilla de toda esta trama corrupta.

Vamos a empezar a contar los católicos en tramas corruptas. Y les vamos a poner una cadena con un peso proporcional al dinero que se les ha pegado, por cualquier circunstancia que quieran explicar, unos, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros, u otros, otros,

Fuenteovejuna.

Todos eran culpables.

No había escapatoria: el pecado colectivo.

Todas somos la manada.

Y ahí se parte la vaina.

El machismo y el feminismo en España.

¿De qué habla esta gente?

¿Qué hay detrás de todo esto?

¿Qué quieren los españoles blancos heteros?

Ensayo de Nicolás, antes Pequeño. El Ze Pequenho español. Nicolasín, le llamán algunos, a mi gusto, de manera faltona con el personajillo. Yo lo considero un personaje al que Valle Inclán habría tenido cerca para ver cómo actuaba el puto amo. Y lo que eso generó en su círculo. Y cómo los círculos de un chaval se van abriendo en el llamado mundo real de los amplios vientos forajidos de las afueras de Madrid hasta la cierra, El Escorial. El generalísimo. A uno que viene de fuera se nos ha descrito el general y líder supremo de lo que fue nuestra nación durante el regimen dictatorial que nació como el levantamiento armado de un general con el ejercito que estaba destinado a defender al país, a partir de un pacto que existe entro los poderes, cualquiera que sea el diseño de su triumbirato. Tres es número sagrado que disponemos a enterarnos cómo funciona su orden y su caos. La trinidad ya lo marcó para siempre. Pero Dios Padre, tarde, fue hombre. Porque quiso ser algo más. Transformarse. Transmutarse. Trans. Dios Trans. ¿Los aceptas?

Preguntas incómodas a señoras de la sociedad bien.

La indignación de las pipirisnais.

Hay niveles, güey.

Ay, te calmas…

México revienta en cada relación de Chavela Vargas con una rica, mae.

Esa frase es un libro entero. Lo puedo editar con las indicaciones de un movimiento de todas las dimensiones alrededor de Chavela Vargas cuando fue a rascar el fondo de la pinche barranca del muerto. Ustedes ya no tienen miedo de lo que les puede llegar a pasar. Aquí ya lo vimos todo. Sólo podemos salir de una opresión primaria, de una sabiduría de secundaria, tirando a prepa, y luego rascándole a la universidad, la pública desde luego, y revertir en el barrio y en la contienda que como sociedad debemos dibujar sobre un plan estratégico que planteemos para sacar al pinche buey de la barranca.

Todo genera camino a otro lado.

Vea usted la surrealidad.

Transitional phases unil completion.

the plentiness proposal.

That’s what we administer.

It’s just not immediate. Not at first. Nor right now. At he beninning of al theis.

You are alarmed as you have been targetted and you stilll nowen´t piced up your ilel toys to now trace the old

There’s a part of me you don’t know

And it’s neither OK nor the contrary.

Life’s got that.

You are just a pond, or a king, or a horsewoman.

I want to be an European filmmaker.

That’s my epic goal.

It’s just so damn dificult.

I’ve been ready for it for ages.

In the mean time I’ve been meaning to be other stuff. Every stuff. Just to fill up the 99 options I get to try.

I mean, who wouldn’t?

That’s my moto, or claim, or how ever the fuck you dicks call this kind of shit in the business school program.

Where do these buttons lead.

That’s the real literature. The hidden shit always works. Make a little selfreferential like Woody or Louis CK? To pump them up. The way they deserve. For real. This is for real. This is for real, guys. Guys. Common. Come. Calm. Down. Calm the fuck down. As Golman would say it.

Golman is this social conceptualization of the jewish real son of FatherGod. FatherGOD rules; period. Nobody refutes. FatherGod’s daydream. Silly, daddy. That’s judgemental seven year old clever spicy and rebelious soul in the search for all 99 answers. Imagine she’s got 999 days to figure this shit out. I’ve had many more cicles. I’ve been in doubt. And selfloath. And depression. As if nothing mattered, anymore. And knew, and/or, I don’t know, understood the highest pain I knew existed, cause I have taken the blindfold from my eyes. And now I see the world as is: a miracle. Us here. Altogether. To a same old salm: ALLS.

Amen has no songs. No songs of amens in the book of the Lord. Nor in the Church of England. I shall resolve this believing nonesense you persuade to go through ups and downs from the operational role of the queen and the well being of the people under my traditional comand. The queen rules. There’s a royal family to aknowledge and learn the pages of theis Hola! life. Life is life, we all know. Life. Shalalalalalalong, longlilonglongon. GOLman, ja-man. Ya, man. LLAMAN. Y uno atiende. ¿Sí, diga? Y la voz le dice a uno lo que hay que hacer. Así funciona Dios Hermano mayor/menor del mismísimo Jesús de Algeciras, comandante de la Guardia Civil en la lucha contra el narcotráfico. Aguanten las risas. Algo que funciona como una infiltración de toda la vida en las fuerzas y seguridad del estado para dejar pasar una coladera de kilogramos de cocaina y otras mierdas que encuentras, por alguna vía, en Ibiza, Sevilla, Ciudad Real, Albacete, Marbella, Gandia, Benidorm, Castelló, Sagunt. L’Espanya axí. S’altres Españas. Es recupera la eñe. Per a consideració de deliri col·lectiu envers lo que mola que l’eñe sigui defensada per a un nou poble lliure que ja no s’ha de varallar cada dos per tres. Pareu. Tots. Que no totes. Sou vosaltres, els fills de puta. No sou molts. Pero com emprenyeu. A les vostres families. Aquesta agresivitat masclista fins i tot a l’entorn dels que s’en surten cada més de sobres. I qué fem per la resta? Ón queda lo que podem afegir com a essers derrera d’un gest sencill que fem cadascun que dona resposta a un repte que llançem nosaltres al porvenir: un nou país en el que ja está tot resol: hem guanyat totes i tots, es espanyols cutres i els espanyols bons i angelicals. I uns 99 matiços particulars de cadascuna d’aquestes dues Espanyas que ens trobem a un programa de màxima audiencia en la televisió pública lliure de la nova república bananera. Tal dia com avui ens imaginem una fita més per a una historia que ens ha de permetre arrivar finalment totes i tots a Ìtaca. Or warever.

Life is this dual Spain is pain fantasy.

There’s a movie title.

I scripwrite in a maner in which everything and anything could be still be built up to higher comand during the shooting. At rehearsals. As if I was being the part where the decisions were taken by a single command. As we want the nature of our government to be, if this was selfcontained into a safe playing field where the actual red button is not as available as Air Force one attending a flight by the commander in chief. Something the king can actually do. Seeing him in real action would actually propel the job he was supposed to comand in front of this holiest of institutions: the laws and clubs of the ancient families of Spain. As if never to have been mixed with purely indigenous people from any of our lost colonies. This local fragance. As smelling feet.