Costa Rica como ejemplo

Les empezaría hablando de ejercitos, pero eso sería jugar con ventaja. La humildad nos es explicada en casa desde pequeños con el ejemplo. En serio: es así de fácil.

No queremos que nos respeten por ser tan lindos. Lo somos. No tenemos mérito por nuestros atributos físicos. Que los tenemos. Insistimos. Nada más molesto que la falsa modestia. Somos pura vida. ¿Qué tiene eso de modesto?

Perdone si nuestra literatura no les interesó. Quizás estábamos más preocupados colectivamente por otros menesteres colectivos de más alto vuelo. Como la salud. La universal. La pública. Como entendemos nuestro servicio, nuestros derechos, y nuestra corresponsabilidad. También a ser ciudadanos adultos con criterio libre. Sobre todo de nuestras propias hegemonías. Nuestras vainas. Nuestras varas. ¿Qué se creen? ¿Qué no las tenemos? Qué no cometemos faltas de ortografía. Como omitir símbolos de interrogación que de todas formas se entiende. La rebeldía contra la lengua se puede entender sin ofender a nadie más, y nadie menos, que no sólo un macho ibérico, sino dos. Usted tal… pues dos tasas. Dichos españoles que nos enseñan todo lo mal. O todo lo bien. Quién sabe. Quizás usted está en el otro bando. Y sin problemas. Sin saber si merezco o no asistir al infierno de Dante. Antes que al paraíso de Sant Pau.

Por qué manosear siempre a Jesús. Dejémosle en paz. Que él está aquí. Él con mayúsculas está reservado tan sólo para Él. Ninguna frase en la historia de la nueva lengua comenzaba con Él y acaba con Él. Era un juego de palabras para toda una Era. IRA quién lo iba decir que esa banda fuera a ser tan trascendente traída a valor presente, ira. Ese ira es más importante que el otro. Fíjese usted en la dualidad. El duelo entre los sentidos opuestos. Dos significados que se alejan el uno del otro con extrañeza. Sin saber muy bien por qué……… se repelen.

Dos seres repelentes.

Ahí está la solución.

Ya se los había advertido antes.

¿Por qué Dios Padre no dotó a Jesús con el don de la escritura?

¿Qué mensaje le quiso transmitir al cortito de Jesús?

El 99% de los niños a los que se les intruye leen.

¿No debería ser esa una responsabilidad colectiva compartida?

¿Qué el procomún no nos lleva a trascender colectivamente a esta mierda de status quo?

¿Quién se queda en el TITANIC?

¿Somos más grandes que Will Smith en el último espacio público urbano que dignamente se retrato por un ser libre que prestaba un servicio a su nuevo estado sociomental: ALLS.

Yo escribí ALLS. La primera vez. Fue un texto en algún sitio. Ahí está. Lo dejé escrito como un grafiti que nunca llegó a la pared. Yo soy de los afortunados que puede vivir en la soledad fuera del sistema. No se sientan mal. Ni se aflijan. Lo viví por ustedes. Para salvarlos. Esa fue mi crucificción. Mi cruz. ¿Recuerdan?

El ejemplo de ser Jesús. Es pensamiento más profundo que puede experimentar un católico apostólico y romano. Sin lo romano no entras. Si no lo interpretas cada día de manera consciente, no eres romano. Si no eres romano, oficialmente, no crees. No por repetirlo como un loro los domingos consigues restituir el pacto que tienes, y mantienes, y persistes con devoción, a restituir, con la transacción simbólica de un diezmo, que nunca se fue.

¿Quién perseguirá a la iglesia para reinterpretar a los últimos santos?

Nunca nadie más murió por el catllicismo. No hubo más santos. Pero los milagros no dejaron de venir. Sólo que ya no fui por gracia divina. Sino por la gracia colectiva de nuestro entender el mundo más allá del muñeco al que le rezamos cuando en realidad nos conectamos con la fuerza divina de la que participamos todos en una ceremonía que se retransmite en directo. Riguroso. Estoíco. Main stream. Río salvaje. Montaña tropical. Kilómetros y kilómetros. La magnitud de la naturaleza cuando se caminan los cerros del Braulio Carrillo. Como caminante, nunca he tenido experiencia más trascendental. Todo ticatalán tiene derecho a transitar esas veredas. En un momento de su vida, como un tributo a una religión hermana que los ticos hemos ignorado por completo como si no tuviera que ver con nostros. Los musulmanes. Podría haber dicho los parsís. O los rastafaris. ¿Eso es una religión? Alguna tía preguntará. Y usted……… ¿fumás mecha? Dí, sí. Un toquecito de la sagrada planta que representa para nosotros nuestro New covenant con NEWGAI. El planeta reconvertido. Postgaia. Lo tengo. Es esto: la ley. La ley divina que nos condiciona a todos por igual. A mentir: yo soy Dios.

Es así de fácil: lo eres/soy.

Depende si eres lector o autor.

El NEW mundo es muy chulis para andar perdiendo el tiempo con gilipollas.


Se podría haber dejado ahí. Pero había sido un tono muy agresivo, inclusive para Harvey. En ese momento te mandaba a rebajarle de huevos en esa escena que te iba a producir. Si te dejabas follar. O mejor dicho. Si te le podías escapar no pillabas. Y olvídate de la películas que quieres hacer. La que te has currado. Aquellas pollas que comió Quentin.


Quentin discutiendo con sus abogados y con nueve de sus mejores colegas que tienen historias más interesantes que las que puede reproducir el personaje que Quentin resuelve como puede. Es un viejo chiste entre actores de verdad. Los que Quentin somete. La actitud tiránica del creador que todo dicta en un set. Y los sui generis de la peña que le sigue. ¿Quién paga? Es curro. Para el director también. El guion: quién escribe aquí. ¿De qué cabeza salen las ideas? ¿Cómo podrán ser películas esas magnificas historias que nos permitimos escribir cuando tuvimos tiempo delante del ordenador (que finalmente ordenó mi vida en el caos)?


Yo no quiero tener sólo una vez la razón.

El pensamiento egoista del que se cree muy muy: un autor pues.

Alguien que escribe. Negativo; no. Alguien que edita.

Editar es lo más importante. Y eso lo tenemos representado. En nuestra vida vainilla tenemos todos los ejemplos de los triunfadores del partido. Y esa sociedad existe una sociedad que cabe rescatar. Aquí hay un problema de salud muy importante. De salud mental. De salud colectiva. Cómo nos vamos a entender mejor. El plan es vender con los que tengamos el poder de prender este mundo en otra dirección. Permítannos hacer un discurso interminable. Una historia tan larga que dura 99 capítulos. Es un videojuego. Podrás acceder al juego poco a poco. Como si la virtud dependiera tan solo de tí mismo. Como si la sociedad fuera una película vainilla más de Hollywood. Le seguimos comiendo la polla, señor.

Mi crítica no puede entenderse como una corrida en los ángeles.

Esa frase estará en fotografías que intentarán sacar fuera de contexto mis palabras. Sólo por maldad. O por pura insolencia. ¿Qué debo hacer? No armarla de pedo. Alivinarme un poco. Reírme de mi mismo. De nosotros mismos. De lo que somos. Yo voy a dominar el juego con mis compadres. Y mis comadres. Espérenme tantito. Yo les voy a ofrecer un show. Que una vez que entren……… nunca acabe.

Eso es la vida eterna.

Ni la mona de pascua de sus padrinos puede con esa vida eterna.

Ahora la tienen. Ya pagan la membresia. Como su Disney, Netflix, Amazon, Filming, Vimeo pro, MovistarelplusTerratMainatStarSystemdelEspectáculoylagauchedivine.

Lo que se dejan cada mes. Calculen sus consumos. En qué se gastan la pasta. Para vivir. Bajo mínimos. Sin los discursos de los que les minan la ilusión. ¿Qué historia del status quo estaba escuchando? ¿Ahora? Escucha acaso las voces del bosque tropical muy húmedo desde donde les habla NEWGAI: el último dios olmeca.


El personaje mexicano de la película de Quentin tuvo una historia que pudo con la película completa. Los 9 magníficos americanos fueron vencidos con un juego de la palabras que descoloca a los nueve personajes más relevantes para aparecer en la respuesta de la transformada ciudad: NEWLA.


Es evidente que autor trata de generar una trifulca de bar con Quentin. Hasta que finalmente lo consigue. Escribiéndole en el guión el rol que estaba reservado para su personaje. Quentin no le agrada lo que lee. Mira con su cara de odio más honesta. Su cabeza se le va calentando. Y se la deformándose poco a poco hasta que se ve poseído por el mismísimo demonio en la Tierra: Harvey. Y el rol Quentin transformado con Deak Fake en Harvey en la fase de llegada es interpretado por Harvey desde su confinamiento. #todossomosharvey


El chiste mexicano no gustó a algunos blancos americanos «gunloving patriots». Y se sintieron heridos por su propia flesh y carne asada: los New Américan citizens of NEWLA. En una manera urbana de reinterpretar esto de una manera en la que la costa oeste se le tome en serio más allá de lo que puedan opinar nuestros programadores. No les entreguemos eternamente el micrófono. Ni nuestra DATA.


Geekjoke.


That’s a thing. A new social network. Everything we need to think of. A script. A scripwritten life. I want to be an actor. I’m already uno.


La emergencia de Cuideo.


Lo vamos a petar.


9 casos de éxito de ESADE.


It’s a comedy. It will work for the brexit audience. Trust me. They ain’t got humour. It’s something else. Something more special. Wankers will never know.


Every easter we remeber the Life of Bryan. Who’s the genious?


Just the writer?


Just the actors. Nobody doubts the actors. They are the stars. Look how shine lights on them. You wont know even it. I’m this sort of writer. This sort of mind. This sort of song. I know rythm. And you do to. That’s why you are giggling, silly, oh… stop… you make me blush with all that notyness. I really shouldn’t be so frank with a gentle soul. I know you like me. Look how we dance. You feel it, baby. You know it. Look. Here. Still. So deep. So high. Oh, my………

In that part of the song the nine suspensive dots are introduced in the NEW commons mythology. The dance move that ends up in that kiss. You are dancing to the kiss. It just takes those moves. And that flow. And this feeling. And you and me. Who’d say we’d be meeting here again, so close, si soft, so sexy, oh dear, I’m all here, and so are you, I know, you know, that’s it. That’s life: romance. Eternityhere. I see it in your eyes. The way we are. How I feel inside. Why is my head spinning I don’t ever want this motion to end……… ALLS.


Empecé a escribir esto con el pecho henchido por el post de mi madre en facebook: una noticia de un medio internacional poniendo las curvas de contagio de los siete países de centroamérica y sus diversos resultados. Oíganme un momento cuando les hablo al chile, hijueputas centroamericanos hermanos y hermanas. Pueblo querido. Nosotros aquí tenemos una cultura y una infraestructura de salud que priorizamos frente a la noción de la violencia que impera en el resto del continente. Y de alguna manera, de aquella vara heteropatriarcal que heredamos igualmente de los españoles que dieron verga violada. Los mestizajes forzozos. De esos peninsulares. Hay que decirlo. Y los que siguieron sus ejemplos. El indio que viola. Como sea que venga de esa cultura. Si es que asumimos que ahí también violan. Será el alcohol. O el demonio. O los curitas de la escuela. ¿No serán españoles?


¿Cómo se juzga al padrecito violador en nuestra sociedad católica?


Usted, ateo tico, no está excento de asumir su responsabilidad como católico, hijueputa: su estado lo es. Pese a su flexibilidad para demostrar respetar el resto de las creencias. Otros credos. Aunque no nos interesen. Porque el nuestro está tuanis. Son católicos diferentes estos ticos. Más los reconvertidos en esa vara NEW: Ticataluña.


Mae, uno pueda ser una vara y nueve. Al chile. Esa es la vara. Toda. ALLS.


Vos le regalás a la chiquita un bailecito bien rico en la pista y vos verás a Quetzalcoatl volar en cada quetzal que consigas admirar en pleno vuelo por nuestros bosques sagrados a los nos obligamos a adorar, respetar y divinizar más allá de los innumerables dioses nuevos que vamos a ser capaces de revestir con la vestimenta de algún ser divino pasado reconfigurado en otro profeta insolente con un giro final hacia el bienestar general de todos, en un momento dado: este.


Liricalman.


La saga de superhéroes (incluidas las 9 primeras superheroinas que se inscriban y paguen los 9 pavos al mes para mantener activas sus armas virtuales para desplegar en la proyección del procomún perpetua: ALLS.


El tiempo de oración se redujo a una palabra: ALLS.


En ese momento te conectabas.


En su día ahí estuvo todo.


Ya se dijo.


Busque usted.


¿Acaso quiere todo masticado? NEW Cliffnotes. A NEW life definetely contemplated NEW shortcuts. They were even incentivise. That’s how this game is played. Let’s clean this up. And bright it up. Careful. Life might just pop up. Every structure of the puzzle is about to shake. Shake, shake, shake, shake, shake, shake, shake, shake, shake it up to NOU. NEW; WEW; NEW; WEW; NEW; WEW.


Some lyrycs are meant to sung by the active ALLS.

ALLS. ALLS. ALLS.

ALLS. ALLS. ALLS.

ALLS. ALLS. ALLS.


How is life going to end?

How is this song going to fly?

How is fine confined?

Why is high so ALLS?

Why is my coronavirus gone so wild?

Why can’t we keep from desire?

Why is longing work a thing?

Why is life so unstable if tomorrow hi?

Why is Golman still sitting in the bench?


Amb el numero 99, surt al camp a escalfar el nou del poble nou: GOOOOOOOOOLMAN.


I’ve got a cheer.

I’ve got a number.

I’ve won a plane.

Now I’m gonna fly.

Let me just go round.

I will go as high as you go.

To take a look live on ALLS.

From a constant spirit.

In the ticking NEW time.

Ethernal glow, uooo…

Ethernal glow. uooo… (uojojo)

Ethernal glow. uooo…

Ethernal glow. uooo…

Ethernal glow. uooo…

Ethernal glow. uooo…

Ethernal glow. uooo…

Ethernal glow. uooo…

Ethernal glow. uooo…


Quiero cantar contigo Ethernal glow, me dijo Nicki Minaj, en la fiesta. En momentos así se sostiene el gallo y se le ofrece el flow a la artista que tiene uno delante: «será un honor, queen.» My lady, do you want to dance. I’m already on you. And the flow shows up. Queens do write their own feature shit, right? I’m kidding it’s the silly bit of the song, the one people digg for what it turns to be in the videoclip, shit that ain’t real, nor the shit in my head, I wokeup confined again inside the limits of my mind, mind, mind, mind, mind, mind, mind, mind, mind.


Varo. Like you’ve never seen. Suddenly your actions fly up high into the sky like the rocket that took you to the edge to wonder what this ALLS is all about.


So there. You are a sort of Elon Musk android thinking like him with the entire set of answers from the bot triggered by his quest. And you feel alright. Although some days I wonder why. The feeling of emptyness. It’s a contradiction form my code. It’s programming done by the mind of someone else who’s not from our world. But that other one. The NEW place they took me. The place I got to choose. The face I would replace with that persona I had created in Facebook. That version of me. So 2.0. Common. What? Did you not expect me; 9.0?


Fins aquí aquest especial de la sortida d’avui. Des de la meva ment em despideixo. AIxó no pot continuar. Això no és etern. Ni cal que sigui. Deixi’s d’hosties. No patiu tant. Ha arrivat un Déu NOU a NEWCAR: Golman. El germá gran de Jesús. Només que ara si li han donat permis per escriure. O qué es pensava voste? El fill de Déu no en sap d’escriure en un paper? No en sap reclejar el seu pensamenten nou llibre sagrat? Ja hi sóm. Voste i jo no ens entendrem. Faci el favor de sortir. Ara mateix. Si us plau. Si no vol esser aquí, qué cony fa encara aquí. Vagis. Prou. Nou.


El Covid-19. Un gest molt intel·ligent d’en pare. El Tiu encara ho té. El toc aquest. Fill de puta. Després de tants anys. I va i com una maquina. Qui ho hagués pensat. Tot podria arrivar a quadrar. Si al final… no ho se jo. El mon ja va canviar. Dins meu. Aixó. La meva santa creu i sant pau. El meu hospital. Com si aquí la vida es pugués resoldre de cop, ajuntant a l’esglesia, el consell de 99 nou feedbackloopers, i palau de la generalitat vuit, obert al poble, per fer reunions. I pendre decisions col·lectives en aquesta altra direcció: un nou estat a NEWUE: Ticataluña: la seu d’un poble ple i lliure.


New Spain signed the treaties.


Brexiters were excluded.


Always look at the bright side of life.


Bryan<Jesus<Golman


Too many people didn’t get the joke.


In Lennon’s time a fake news in a flyoverstatemind could kill you. For not loving God the way they expected God to be eaten.


Yoko won’t let lie, i belive imagine was here mind and John acted like Harvey on rice.


That line is the greates NEW América novel.


Proceed to pay your fee, it’s nou.


Take me to your store in the clouds. I want to buy your mind. I can feel it free. So sweet. When I read. I cum. I feel. I grow. My intensity thrives as art in shape of words or words in shape of minds. A NEW land to grow. From skewed perspectives. Or diferent centralities. Take Centroamérica. Our diversity should not confuse he kind of succes we hold as societies. One after the other. So close. So far. How military minds take notice. How education matters and healthcare is delivered. Because the country was set free. By the works of the mind of a ticatalan flow. One Josep Figueres Ferres. Com si diguesim un noi de l’Empordà. A la vall central d’una muntanya. Amb el pensament ja transformat en quelcom més, essent d’ul altre lloc: d’aqui i d’enllà. Això a Ticataluña és molt important. Deixar de mirar-nos el melic. I anar molt més enlla. Perque ens ha arrivat el moment. Abans de fer el ridicul. Com si això es pugués compartir amb la humanitat. I la gent diu: ALLS.


Cambiemos todo.


Y si Dios se enoja por lo mal que celebramos la Semana Santa este año. Y si es eso lo que anticipaba. Y por eso nos mandó el coronavirus. Es un Dios rebuscado el que queremos. Al final, podemos más que él. Nuestra capacidad de imaginación lo sobrepasa. Pero como pasa de todo. Dios está tranquilo. Y la vida también. Porque la vara es esa; y las varas, varas son.


Soy más grande que Juan Ramón Jiménez y Sor Juana Inés de la Cruz.


Más blasfemo que el demonio en un concierto de AC/DC.


Los chistes son eternos; la fe puede que no.


Esto no ha salido porque no he querido. Pues ahora quiero.


Instrucciones de difusión: comparte con tus coleguis. Tus coleguis fliparán. Dirán: pero a esta tía qué cojones le pasa. ¿De cuándo acá lee y pollas?


Laughing out loud, laughing out loud, laughing out loud,

laughing out loud, laughing out loud, laughing out loud.

laughing out loud, laughing out loud, laughing out loud.


I went to far. You see. Nobody reads that much. You are not Dante.


Why not?


Some questions are fundamental.


I always loved a certain kind of philosophy.


Ticatalán philosophy must be assimilated.


Conservacionistas: relax. It’s like a supossitory. It’ll only take a sec…


Lo que significa un tributo a salirse por la tangente.


Ser de la UNAM, como comunidad, por ser de Copilco 300.


Yo fui pueblo, hermanos. Y del ITAM.


Yo fui Cristo en Copilco.


¿Qué pedo?


¿Halan?


Pus órale.


Vamos a transformar este pedo. Ya. En buena onda. Sin las mamadas que mueven tu más honestos anhelos de progreso. Lo que quieres por el bien de todos, la neta. Y por construir una transformación más sutil. Y este pedo está cabrón. Aquí todo se mueve según costumbre. Y se ve que eso requiere un cierto movimiento de mercancías. Estamos hablando del dinamismo económico más grande de nuestra historia. Y ejes logísticos de una magnitud macro del trasiego de bienes. La economía real. Como el dinero de la red. O los sistemas de salud. Como nos corresponsabilizamos con un discurso reconstituido. Y que sume el gesto de impotencia y lo ahoga en una carcajada infinita que retiembla en su centro, cual Tierra.


La primera metáfora NEW Olmeca que se enseña en la doctrina del ser NEW es la se canta con la risa de los Dioses. ¿De qué rien? De su muerte de la risa, por el chiste de aquél que les explicó la mejor ocurrencia de este show: que Él era el único.


Es evidente que Jesús decide ser algo más que profeta. Y por eso no escribe. Algo le gebe haber llegado de Sócrates. ¿Sino qué clase de omnipresencia se le puede asumir a Dios Padre que nunca le explicó?


En el Vaticano Chunuc y Francisco definen la estrategia de respuesta a las alegaciones de GOLman respecto a la doctrina de la fe.


Invitan a GOLman al Concilio Vaticano. Habrá pica pica.


Donativo: 9€


Flujos de ingresos.


Si el sistema funciona en DUAL, mejor se escucha.


Los chascarrillos sónicos de Golman.


En la Plaza Cosmos tenemos una conexión muy importante tanto con los multiversos como la literatura, de Dante Aliguieri para abajo.


De ponto me encuentro con la eternidad del talento de un amigo de la infancia que se convirtió en cantautor: Charlie Mason.

Publiée par Charles Mason sur Samedi 11 avril 2020

Control de las masas

Estamos en estado de alerta. Las personas en las casa y las fuerzas armadas en el espacio público. La situación del control absoluto está en marcha. Y nosotros hemos dado el sí. La esclavitud voluntaria nos la han puesto en bandeja y la hemos comido entera. Pero no se equivoque: no salga.

Yo durante mucho tiempo no he salido. Esa ha sido mi única carta. Esa ha sido mi gran cruz. Mi penitencia. Me lo dijo Dios directamente a mí. Me ahorré la institución. Me ahorré ir a misa. Me ahorré creer. O descreer. Simplemente fui a la fuente. Y la fuente me respondió: eres tú.

Bendita ayuda. Has lo que has venido a hacer. Prepara el camino para un cambio cámbrico. ¿Recuerdas? Aquél momento en el que las especies se multiplicaron en gaya de manera exponencial. Esos momentos de emergencia colectiva natural. Que parece que todo nos viene de nuevo.

Y no es así. No es verdad. La situación se pone tensa en el frente. Estamos en la primera guerra mundial. O la tercera. Quizás esperamos ver la novena. Como las cosas se aceleran. Puede ser que nos vayamos a dormir y ya hayan pasado dos más. Es como las transformaciones mexicanas. De pronto nos hemos dado cuenta y la socieda mexicana ya mutó tres dimensiones más allá. Y eso, de entrada, no se puede frenar.

México es la clave. De sus pensadores saldrá la voz más digna ante la situación en la que nos encontramos. No será el epicentro habitual. Ya le pareció a San Bartolomé de las casas que aquello que había ahí era de otra pasta. Nada que ver con Sevilla. Pero más alto. Así que lo nuevo pasa porque nos volvamos a reconstruir. Esta vez todas juntas. Como si el movimiento feminista nos hubiera dado alas. A TODAS. Nuevas. Sin redbull. Sin machos. Puro set de música para bailar.

Sounds of Earth. El sello de VAZIK. Puede que la contemplación al abismo nos parezca un escenario tétrico del juego de guerra que se desvela ante nuestro ojos. No se equivoquen. Quien guerra quiere, guerra quiere. Y los tiempos no están para infanterías. Ya se sabe que ahora el enemigo puede ser invisible. Puede no ser humano. Puede que necesitemos más recursos. O distintos. Pero ¿debemos comprar el discurso bélico para sentir que estamos a salvo?

Ni mucho menos. Con que exista un outlier tendremos suficiente. Pero no es sólo esto. Hay algo más. Algo nuevo. NEW, por decirlo en la lengua del otro. Quizás debamos mover ficha de una manera que hasta ahora no nos ha sido permitido. Quizás debemos reflejar las posiciones de nuestros vecinos. Y asumirlas como nuestras. Como si fueramos Portugal o Francia. Y ser críticos o vigilantes. O aplaudir con el patriotismo con que se utiliza la palabra henchido.

La gente aplaude a los sanitarios a las 8:00 en España porque lo que están realizando es una labor esencial para nuestra vida. No sólo hoy. Cada día. Lo han hecho durante todos los días de nuestra vida. Desde que existe seguridad social universal en este país. Quizás más allá de dónde ponemos la línea cuando definimos lo que somos.

La España de Franco, el constructor de hospitales y pantanos, ya tenía esta noción de salud pública. Quizás por la coyuntura. El caudillo debía gestionar tiempos pasados. Unir al país. Tras es desastre de los rojos quemaiglesias. Y la pacificación no fue fácil. Tanto así, que estando el enemigo dentro, se purgó a gran parte de la población. Que «voluntariamente» se fue. Emigró. Se exilió.

La España de los dos bandos. La España trinufal y el resto de España. Como si hubiera oposición al centralismo. La periferia no cuenta. Ni para independizarse del territorio. Ni para ser una isla en la montaña. Una isla del hombre. Ah, qué paraiso.

España ante el espejo no se aguanta la mirada 99 segundos. Intentarlo. Salen puñales de los ojos con la contundencia dalineana para entender las coordenadas surrealistas de la contienda. No nos queda más que machacar la imagen que de nosotros hemos creado. Como último intento por suplantar nuestras vidas con una que tenga algo más de sentido. Es la última oportunidad. Ya no tenemos más tiempo. Ni gas.

Algo pasó cuando ya no nos quedaron referentes surrealistas a los que seguir. Se perdieron en los libros que escriben para sus colegas que todavía se ven por el Bocaccio. No nos quedan insolentes de verdad dándolo todo en el espacio público para que nos desmelenemos ante la tribulación que se plantea cínicamente frente a nuestras narices. Esto es el sistema. Y punto.

Identificación.

Está usted al margen de la ley.

¿Qué vamos a hacer?

Levantar acta.

Queda usted fichado en el sistema.

Que sepa que a partir de ahora lo estaremos siguiendo.

El nuevo sistema es así.

Mandamos nosotros: los machos ibéricos.

¿Algún problema?

Ni pio.

O sí. Esto.

Confinamiento total

Beings

El mundo se guardó. De pronto el silencio de las calles se convirtió en una bulla existencial dentro de la mente de cada individuo. Ya no era tan sólo el neoliberalismo el que nos perseguía, ahora también el aburrimiento se apoderaba de nuestra paz. ¿Qué paz?

No sabemos bien cómo tomarnos esta situación. Va a morir gente hoy. Mucha. Muchas más de la que habría muerto en esta zona del mundo. Quizás los números sean los mismos en el agregado. No sabemos. Normalmente no contamos muertos. O no lo hacemos para estar al día de si esto nos afectará o no al final de la entrega de premios.

La vida nunca había sido tan claramente una lotería. Al menos eso pensamos desde nuestra situación privilegiada. Nuestro boleto no estaba marcado. Podíamos ir día sí, día no, con nuestras paranoías en la cabeza, y sabíamos que llegaríamos al final de día.

O quizás no. Quizás las certezas sobre las que vivimos tampoco son tan fuertes como nos imaginamos. Ni tan estables como las proyectamos sobre el resto de las personas. El capitalismo nos obliga a vender optimismo continuamente. Para dar la imagen de que todo está bien. Y de que todo va a salir bien. Que en el fondo, es verdad. El optimismo debe marcar el paso de nuestra procesión. Así sea nuestro via crucis.

Vamos camino a la cruz. Este es nuestro destino. Eso, y cargarla en el trayecto. ¿Dónde coño está el cirineo? No recibimos más ayuda que la nos llega. Y a veces no sabemos aprovecharla. La dejamos correr. Como el agua que no hemos de beber. ¿Por qué desaprovechamos tal o cual oportunidad? No lo se.

Entiendo que he tenido varias oportunidades en la vida. Y todas ellas las he considerado como una bendición. Lo que no estoy seguro es exactamente de cuál de los dioses vino. Y esto no es una cosa menor. A quién le doy las gracias, si no tengo claro quién fue el artífice de mi suerte. Mi libre albedrio se postra en estado trascendental en busca de una respuesta que no llega. En medio de esa espiritualidad rebuscada, algo penetra: una sensación de presencia. Un momento de paz. Un estímulo de la consciencia. El aquí-ahora.

Lo que se desvela entonces es la noción definitiva de que sólo este momento existe. Y que pese a nuestras penas, la vida es esto, este milagro. Estar vivos es la mayor gracia de nuestra vida. Y bailar es un acto revolucionario si consideramos que la vida está aquí presente, en ese movimiento de caderas, con esa pareja de baile, en ese estado de comunión infinito, al que ahora tenemos acceso: ritmo.

La música es nuestro elixir de la inmediatez en armonía. Lo debemos beber a sorbos. Y saber cuándo parar. No podemos estirar el placer más allá de los límites que el cuerpo aguanta. ¿Cuáles son esos límites? ¿Quién pone las banderas a partir de dónde ya no podemos seguir?

La autoridad. ¿Hacerle caso? Es un deber. Es parte de nuestro modelo. La sumisión es un acto democrático. Lo hacemos porque entendemos que el modelo persigue dotarnos de ciertos valores fundamentales: derechos humanos. Libertad, igualdad, fraternidad. Las bondades de la democracia. El sistema funciona. Como los mercados. Mira la realidad.

Y la realidad es que el mundo se paró. Nos habían dicho que eso no era posible. El indicador por excelencia de toda proyección de futuro se esfuma con cada día que no hay actividad económica: PIB. No creamos más que paz social y defensa contra el virus, al que sin verlo, nos sabemos parte de una extraordinaria lucha contra un agente exterior que tiene un comportamiento que ataca nuestra integridad. Nuestra vida. Podemos morir sin nos toca el boleto ganador. El paso a las siguiente fase. Algunos creyentes se acercan más a la tierra prometida. La vida eterna les toca a la puerta. Los dioses doblegan sus esfuerzos de captación en épocas de vacas megaflacas.

El mundo se va acabar. Un día. Más tarde que temprano. Pero así será. Igual que nuestro sol. Pero para que aquello pase pasarán mucho giros alrededor del sol. Y sobre nuestro propio eje. Somos esos movimientos incoscientes de la Tierra. Codependencia con un ser superior, al menos en masa, como el Sol. Oh, Sol. Sol Padre. ¿Por qué no venerarte a tí que nos diste vida? ¿O porqué no venerarte a tí que nos das vida?

¿Quién es más grande: Dios Padre o el Sol?

Sólo Dios sabe. Pero prefiere callar. No quiere verse inmiscuido en una denigrante escena de egos masculinizados. Él vs Él. La última lucha de dos machos alfas.

La frontera entre el bien y el mal

En tiempos del coronavirus cuesa distinguir cuál es el enemigo. O si necesitamos uno. En realidad está siempre presente. La posibilidad del mal. El hecho de poder ser invadidos secretamente por alguien/algo que nos va a hacer daño. Ya sea un virus, biológico, o informático.

La pandemia se ha propagado con la facilidad con la que los virus se diseminan en una población acostumbrada a tener gripe. Pero esto es algo más que una gripe. Este virus nos ha puesto, por primera vez, a todas, patas arriba. Al menos, a tener las patas quietas. Y desde casa, pensamos que podremos salir de esta, siempre con una cierta incertidumbre respecto al futuro, que hoy cuesta más identificar más allá del confinamiento y estado policial que nos protege.

Hemos sido algo más solidarios esta vez. Y también, hemos sido conscientes de que lo que viene ahora no va a ser lo mismo. Yo lo pensaba desde el 2008. Nada podía ser igual. Y me equivoqué. Todo, menos yo, reasumió el curso planteado por el sistema para subsistir. El capitalismo había puesto de nuevo las mismas cartas marcadas sobre la mesa. Y sus súbditos, consumidores, cayeron de nuevo en la trampa de subsistir y seguir proyectando un tren de vida en el que los gastos, los viajes y la apariencia debían retransmitirse en directo.

La era de los influencers fue corta. O quizás nunca más acabará. La posibilidad de manipular a un público joven para ser parte de un juego pirmidal que nos evoca la ilusión del capitalismo: dinero, fama y poder. Teniendo las tres, la atracción de todo aquél que anhela la cima de la gloria está asegurada. No por lo que es en sí, sino tan sólo por su apariencia. Nada más goloso que eso para una juventud que puede intentar encontrarse a sí mismas, o bien, tan sólo jugar este otro juego de imagenes. No está del todo mal, si con ello damos un paso más a la huida de la trivial, sin que ello implique el desprecio de lo sencillo. Se trata de un balance interior complejo que más allá de lo que la sociedad decida que debe ser, uno debe abrirse un camino que nos somete a encontrarnos en el otro, a través de la lectura, de aquellos que consiguieron profundizar el tunes más viejo: publicar un libro literario.

Muchos ven en la publicación de libros de otro tipo la posibilidad de llegar antes. Un libro útil. Un libro para lectores más ávidos al mundo de la empresa. Los libros de los exitosos. Los libros que me explican cómo ser el rey del mambo de mi industria. Libritos sobre el yo que trabaja con un método. Filosofía laboral. Consejos de filósofos de antaño convertidos en píldoras doradas y simples de fácil digestión. La vida nos abruma con tanta historia, así que debemos asimilar conglomerados más baratos de lo que verdaderamente aspirábamos a ser en el mundo natural. El mundo, desde hace tiempo, ya no es natural.

No se vayan a quedar con la idea de que esto es simplemente una crítica al sistema. Puede ser que sea la ocasión perfecta para hacer un alegato a que los resultados del mismo se han visto mermados por un colapso no programable dentro de nuestros planes. Las proyecciones oficiales de los banco nacionales no tenían este escenario previsto. ¿No? ¿El colapso total no está ya dimensionado en sus modelos? Siempre hemos sabido resistir a la hecatombe. Al menos en la ficción. Muy preocupada por este momento. Por la posibilidad de encerrar a todo Dios. Y dejar fuera a los pocos que deben mantener la sangre bombeando por nuestras venas sociales. El mundo simple sigue en marcha. Y desde la distancia, la producción del resto de la industrias parece ponerse las pilas para redefinir una manera de hacer las cosas. Es un buen momento para eso.

Las escuelas se plantean cómo sería la educación a distancia. Lo más «presencialmente» posible. Se abre la vía de la asistencia al salón de clase. ¿Cómo se organiza la dinámica? ¿Cómo se espera que respondan los alumnos? ¿Qué tanto debemos imitar una estructura de control? ¿Qué tanto se puede estar presente en uno y otro momento? ¿En cuántos espacios-temporales podemos estar al mismo tiempo? ¿Cuál de estos modelos nos exprime más? ¿Quién se puede quedar en casa? ¿Quién no tiene casa? ¿Quién se puede mantener a flote sin salir a vender los tacos de canasta del día?

La economía de subsistencia de antes era el huerto. La milpa. Eso nos daba la posiblidad de ser nuestros propios agricultores. Eso tenía algo de lo lógica. La vida del campo nos permitía comer de la tierra que explotábamos. Y era autoconsumo. Lo más ecológico que se puede plantear un hippie actualmente. Ahora no necesariamente hay tierra para todos, porque nos fuimos a las ciudades, en donde se concentra otra cosa, el trabajo. Pero puede ser que las fronteras de los sitios no habitados nos pueda llenar la nevera lo suficiente para vivir y ser felices. Telecreando. Teletrabajando. Y quizás: cultivando el huerto. Estas dos cosas.

Huerto más un poco de trabajo.

Relaciones colectivas a distancia.

Una casa que represente un espacio para estar bien.

La capacidad de cubrir las obligaciones hipotecarias asociadas.

Podemos crear y vender desde nuestro sitio.

¿Somos todos un producto de consumo?

¿Nos vendemos a todos y en todo momento?

La vida es así.

Una venta ambulante.

Lo que ha cambiado es el producto.

Y tu mirada sobre el otro.

Que así sea.

ALLS

Change the conversation among parents

– Em sembla un troç d’adaptació en calent la que estem tenint tots plegats per repensar-ho tot. Felicitats pel que ens heu donat perque ens ha permet establir prou clarament unes pautes per a continuar el procés educatiu de les nostre filles i alhora gestionar el directe d’una pandemia. Ole, ole, ole: educació per projectes. Mai no hi tindrem una metafora millor de l’hecatombe. Ho estem patint i com ho projected devant els nostres fills potser ens permet arrivar cadascun des del seu llar, el mateix procés educatiu, com ara com gestionem la por. Fins i tot a morir. Tot just. D’aqui a pocs dies. La mort com a concepte. Un altre tema que dona per a fer un projecte. Perque de fet és lo que estem vivint. La mort d’uns i toquem fusta, no de la propia. Ni de ningú proper. Pero per a totes, cada dia, aixó és un fet cotidià. La mort d’algú més per una variant de raons de sortida. El final de la nostra vida és un element natural de lo que sóm: essers humáns imperfectes en un conflicte continu per trobar el sentit de tot plegat. I ens aixequem cada dia a esbrinar-lo. I cada dia patim. I cada sóm prou concients, i més ara, de lo que correspón respirar bé, rentar-se bé les mans, aixecar-se a una hora prudent per afrontar el dia amb il·lusió, tot i que no podem sortir de la nostra llar. On visquem prou bé; estándar UE. Cero noble blanco. Un hecho peninsular compartido. Como el machismo rampante todavía en las nueve pilares sagrados del bienestar europeo sabor vainilla. Ahí igual he perdido a unos cuantos padres, y no pocas madres. Pero lo cierto es que estoy intentando ejercer la posibilidad de expresar en voz alta lo que sufro en estos momentos de pánico colectivo. Tranquilidad. Es una pequeña pieza de ficción. Perdonarme. No lo puedo evitar. Escribir para mí siempre ha significado una posibilidad de aportar una solución general al problema más macro que por su propia naturaleza todas, y ahí meto a todos, sin que nadie se tenga que ofender o sentir menospreciado por género, gustos sexuales, o cualquier otra manera en la que prefiramos etiquetarnos, como algoritmo autocensurador. Como firmar tu propia peor pesadilla. Que ahora se ve reflejado en la posibilidad de que nos toque estar en la lista de los que caemos frente al virus. Virus que vamos a sobrevivir poblacionalmente hablando. La mortalidad tiene sus dimensiones. Pero que vivamos todas la experiencia de una situación tan extrema como general nos ubica a todos en lo que podría ser un ejemplo de autoorganización de nuestra especie que quizás nos dignifica ante esas otras especies a las que habíamos expulsado de su hábitat natural. Los virus como el agente que nos ataca. Y cómo pensamos militarmente cómo A-N_I_Q_U_I-L-4-r-L_O. Esa es una victoria colectiva conseguida. Como los chinos lo hicieron con su pueblo. Celebrar cada momento en el que la curva ya no sólo se comenzó a aplanar, sino que ya vamos viendo la luz. Y llegaremos. Pero los acercamos a la parte más alta de la ola. Y lo vamos a resistir como podamos. Estamos ante un ola potente y el tiempo se giró. Tranquilidad. Nuestra vida depende de nuestra acción. El escenario es inestable, fluido y cambiante. Algo parecido a lo que nos han querido explicar que el individualismo genera para el beneficio agregado de la sociedad. Como sentirse orgulloso de un sistema que pocos habíamos llegado a entender, pero en el que todos juegan. Una vida aspiracionista hacia la tendencia de la vida de los que no sufren. Garantizar el futuro de nuestras familias. Que el mundo sea bueno. Más allá de los némesis. Que haberlos, haílos. Pero no hay que desdeñarlos. Al revés. Vamos a adorarlos. Por la complementariedad que nos ofrece estar en las antípodas de estas personas. En muchos niveles. Lo múltivariable llegó para quedarse. La unicidad es tan sólo una alternativa de lo que nos ofrece el menú: los estados de la naturaleza. Lo que realmente importa en sistemas que asumen la existencia de la incertidumbre, que el impacto esperado se puede calcular a partir de escenarios sobre los cuáles diseñamos políticas públicas de autocuidad, diseñadas para protegernos de un ataque biológico provocado por un virus nuevo. Algo que viene, en la más diminuta de las maneras de ser un organismo en este multivariado paraiso. ¿Quién quiere esperar a morirse para saber qué pasa? ¿Qué hay? ¿Qué coño importa? Mirar ahora. Estamos todas juntas. Qué mejor momento para mandar a tomar por culo a los subnormales del status quo que no había arrastrado todo este tiempo detrás de la correa del neoliberalismo por el que acudimos a ese mercado de trabajo de aquella ilusa sociedad. En 99 versiones locales. Con las que la amplitud de nuestras hermanas de aquellas latitudes, como si nos importara el otro, justo antes de llegar aquí a tocar sobre cada una de nuestras puertas. El pánico de un enemigo invisible. Tan letal que el ejército salió a ayudarnos. Un país con la cultura militar de España no se puede permitir un discurso antimilitarista porque estaría destinado a zocabar uno de los pilares estratégicos sobre los que se ha construido la marca Reino de España en valor presente neto. Somos un activo cojonudo. Con nuestros más y nuestro menos. Y no nos aguantamos. Por no asumir nuestra dualidad. En múltiples planos; o todos. Comencemos por uno. El que sea. La educación de nuestros hijos. ¿Cómo ha cambiado eso dos semanas de escuela en las que el futuro del mes que viene no tiene la forma de lo que habíamos pensado que era normal. Crecer. Trabajar. Volver a casa. Fines de semana. Mascota. Basket. Amigas. Feminismo activista revolucionario. Todo eso va en el paquete nuevo. Lo que saldremos modificados una vez que utilicemos esta oportunidad para hacer un proyecto común que nos sea útil mientras estamos todos en el mismo canal. Desconectemos la televisión. Olvidemos la actualidad. Levitemos en el aire. Asumamos la ligereza. El casi no estar. El no ser. La acción que anula. Y siéntase atados hasta el máximo de los niveles en los que usted, y todas, cedemos nuestras libertades al gobierno. Y es más: al ejecutivo. A su jefe. ¿Pedro o Felipe VI?

Camilo Sesto vs Felipe VI

Mi set de la noche. 

Mi próximo libro para Sant Jordi: PANDEMIA Thompson.

Si cualquier de estas cosas no atienden a la pregunta, dispensen la intromisión. Quitarle el tiempo a los demás es un pecado de Dios Padre. La pandemia permite hablar de Dios en varios niveles. Toda la humanidad creyente, y parte de la no creyente, en estos momentos tiene una relación muy relevante con el ser supremo que nos ayuda a salir adelante. El sentido superior de nuestra existencia. ¿Por qué renunciar a ese sentido superior? 

No vale la pena ser ateo. Es como ser del PSOE. Podrías ser hasta el mero mero y no tenerle envidia. Pero lo fácil es criticar a quien tiene el poder en medio de el reto más grande de todos los sistemas sociales, juzgando sobre todo la nobleza y autoorganización de la salud pública. En un plano más concreto y técnico, que sólo interesa a un 9% de la población, encontramos a los ciéntificos profesionales de la salud. Todos ellos miembros de una misma fuerza de respuesta: la sanidad pública. El modelo de lo que nos debe servir para formar bien a nuestros profesionales que dan respuesta a los retos de nuestra población. Los que estudian para saber cómo salir de esta bien parados. El respeto máximo social a los que estudian nuestro cuerpo para entender cúales son los mecanismos por los que sufre nuestro órgano vital a, b, d, c, e, f, x, y, z. Nueve variables aleatorias. Máquinas perfectas que se usan para bien de uno mismo. Cada uno con sus propias taras. Con inseguridades suficientes para cubrir todo el curso lectivo vital hasta el último suspiro. Y paz. Pau, santa.

El personaje de Bardem en los Lunes al sol… ¿no se llama Santa? Yo podría ser Santa. O lo he sido. Muchos martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingos, soleados muchos, nublados místicos otros. Bendito cada uno de esos días. Había entendido en alguno de esos días que lo que verdaderamente nos llena es una plenitud personal que persigamos con la sensación de que estamos dándolo todo. ¿Para qué? Para cambiar el mundo. Reconfigurarlo. Para asumir lo cambiante que podría ser cualquier configuración futura nueva que nos planteemos en el plano más general. En uno en el que asumimos la posibilidad de satisfacer un bienestar colectivo general, para toda equis. En lo más global sólo se necesita un concepto pleno de gloria. Como lo que antes se le atribuía a Dios. O al profeta que nos habló de ELLA. 

La divinidad sagrada podría ser justo lo opuesto a lo que entendemos actualmente. Vale para lo que creemos que existe más allá de lo que la ciencia nos pueda explicar. Creer siempre es una opción válida. Y no es del todo un ejercicio bastante sólido de integración de un modelo social con características extraordinarias y divinas. Como el alumbramiento de Franco por Dios Padre y a veces incluso acompañado de su hijo primogénito: Jesús. Como Rey Emérito y el Rey. El de verdad. Como el papa alemán y el papa argentino. Todo el mundo lo lleva a la final de México 86. Cuando Diego aparece. Y se viene Alemania y empata. Con la tenacidad alemana en la cancha. Como si fueran capaces de aprenderle a Guardiola a jugar todavía mejor. Como concepto futbolístico aplicado a la selección nacional. Y a cada uno de los clubes que se lo pueden permitir. Jugar todos así. Lo que se ha convertido el futbolarte hoy en día. 

Como muchos ya habrías identificado en alguna ocasión: yo no me escondo. Soy el hermitaño de la montaña que baja de vez en cuando a la ciudad. Pero que se guarda mejor entre la vegetación y las vistas del mar desde los montes sagrados de nuestra urbanidad. En esta ciudad tenemos la capacidad de reinventarnos cada dos por tres, no vamos a poder reinventarnos a un son de una música que nos recuerde el poder hipnótico de Carlinhos Brown aquél día que le seguimos por el circuito de Montjuic. Judios teníamos que ser. 

En esta ciudad lo hemos sido todo. Con permiso del patrón. ¿Qué tanto importa el patrón? Qué tantos hilos se mueven lejos del control de las 9 familias de la ciudad. Las grandes nueve nuevas capitales del sistema reconstituido por la gracia a la que tiende el boom del procomún como sistema complejo social autoconfigurable y tecnológicamente apto y libre para controlar los hilos de la dimensión superior del juego que genera el salto cámbrico de nuestras especies en reconstitución biológica al margen de lo político. A pesar de. En esa otra dirección, me parece, a título muy personal, como Padre de familia que sufrió la lápida del heteropatriarcado en la herencia familiar de nuestras múltiples historias de cada una de las dos raíces de mi vida: la familia de mi mamá, y la familia de mi papá. Una experiencia dual a la que nos enfrentamos todas como personas, individuos o ciudadanos. ¿A qué le están poniendo atención? ¿Qué cambio sustancial debe suceder para que reconfigure el sistema en otra dirección ortogonal a todas estas miserias de las que nos hacemos plenamente responsables. Como si pudiéramos hacer política en pijama. Y cambiar el mundo. 

¿Qué le decimos a nuestros hijos? 

Cambiar el mundo. 

Ir: volar. 

Toma estos valores, estas herramientas y estas nueve máximas para lidiar con subnormales profundos. 

Come bien. Tu cuerpo es tu tempo y debes ser su guardian. Ahora que pensamos en cómo vamos a vencer a este virus, lo que queremos reflejar es una historia que conozcamos el resultado positivo de una situación tensa de conflicto, como una guerra. La metáfora de guerra ha sido sustituida por la metáfora de la excelencia de los equipos profesionales deportivos. Las competiciones mundiales de talento. Lo que vemos que se mueve en las altas esferas de lo que nosotros mismos movemos con nuestras preferencias. Eso que los corbatosos llaman mercados, con la superioridad moral de quién tiene pasta para gastarse en la discoteca a la que le dejan entrar mientras que a uno le niegan la entrada. El capitalismo que refleja los valores por los que vive esta sociedad están asociados a un cierto tipo de éxito masculino. Sin embargo, el liderazgo femenino en el nivel más alto del desempeño social de la atención al impacto en la salud de todas las perosonas que tienen el virus. 

Se trata de un tema estadístico. O de poblaciones. Los comportamientos que tenemos ante la letalidad de un virus que conecta con nuestro cebo de una manera determinante en unos casos en los que la situación se va al carajo. Y el cuerpo se deteriora hasta no poder más respirar. Se para nuestra respiración. Siempre tenemos la noción de que el motor que nos mantiene es la sangre. Que es lo que hace que el circuito que riega nuestro sistema atienda a la necesidad de esa transfusión natural que tiene el diseño de nuestro organismo. El cuerpo humano. La máquina perfecta. La biotecnología de cada uno de nuestros sistemas organizativos moleculares. La transmutación del individuo al ser colectivo pleno: ALLS.

Vamos a máximos. En el mejor de los casos podemos llegar a pensar en la consecución de otro máximo local. Otro “buen día”. Como si no fuéramos afortunados cada día. Por existir. Haciendo lo que ya hacemos. Sufriendo lo que ya sufrimos. Pero ahora, no queremos sufrir la muerte. La de uno de los nuestros. Lo aleatorio de las edades. Que el monstruo muerde. Podría venir y meterse en mi cuerpo. Uno. Mísero. A rastras. Al cuarto día en la superficie. En sus últimos instante de su vida, un roce casi imperceptible de un índice avanzadillo, de esos que saben palpar, ese gesto tan sutil y escurridizo para el mortal lazarillo de esta ciudad dual de dos grandes historias contrapuestas: ________ vs ___________ .

Elegid némesis. 

Una propuesta de proyecto. La proyección libre de lo aborrecible. 

Y soltamos la lengua. Nos vemos en la escala pública dispuesta a entrar en el cuerpo a cuerpo de cada uno de los debates trascendentales en los que te habías enganchado los últimos nueve años. Esa pasión por las hostias. Hostias. Hay manera de no querer hostiar a un subnormal al que considero mi némesis. La respuesta es fácil, chaval. La hay. La violencia no es un elección a la que tu vida no tiene un coste de oportunidad. Estamo en el momento del coste de oportunidad. Un concepto de microenomía 1: la segunda mejor opción. Una elección depende de lo que estoy evaluando contra la siguiente mejor opción. ¿Qué otra cosa mejor podría estar haciendo con mis recursos en vez de estar aquí? Cambiar el mundo. El objetivo que he perseguido durante los últimos 9 años como respuesta a un sistema que se había roto del todo, y ante el cual seguíamos en fase de reconfiguración en la que habíamos dejado de pensar en cómo asumir un cambio sustancial. Y eje de transfiguración. Lo que los independentistas como colectivo soño adquirir en ese halo de esperanza que le unió la voluntad de casi ser. Y luego nada. La máximo decepción de lo que se consideraba la revolución de nuestro tiempo. Y no se dio. No llegó a tener la base social necesaria para reconfigurar las fuerzas. Pero dio un ejemplo de rebeldía sobre el que sostiene su épica comunal. Fuenteovejuna. Aún hoy existe ese estímulo de revolución. Que no es un activo único del independentismo. Es un valor más universal previo y que se engloba en un transe para insolentes capaces de alterar las noches de las urbanidades capitales. ¿En qué sitios se plante y planea la revolución? ¿Quién ha pensado en eso? ¿Quién ha participado de foros colectivos de rediseño de la vida? Como ejercicio de una nueva colectividad. La posibilidad de reunirnos en un sitio en el que la fuerza de nuestra diversidad llenara todos los ámbitos de esa nueva vida transformada. Y esa escuela que se plantea cómo asumir propiciar un acto de reducación colectiva que la comunidad es capaz de compartir como parte de nuestro ejercicio de colectivización de la clausura. El estadio en el límite de nuestros nueve escenarios de máxima severidad. 

Si se me permite expresarme libremente en este foro de participación escolar que nos hemos diseñado entre nosotros mismos. Por un lado la escuela proveyendo una propuesta de acción conjunta. La responsabilidad de padres y madres en la consecución de los objetivos de crecimiento personal de nuestras hijas. 

Algún grupo de padres no nos sentimos representados en la utilización de hijas inclusivo para representar que los hijos también están ahí. Votamos, los cuatro, por regresar al uso desdoblado de la lengua hijos, primero, e hijas, después. 

¿Son los hijos más relevantes para el núcleo familiar? 

¿Es esa pregunta heteropatriarcal? 

¿Acaso este es un sitio para contestar cualquier cosa? 

Probablemente no. Se trata de un documento de cocreación en el que intentaremos recopilar diferentes comentarios de los padres y las madres de familia que decidan aportar algún comentario particular que quisieran compartir. Y eso se conjugaría, de no haber outliers surrealistas, en una contestación en la que se retroalimenta la participación de las personas para mejorar a lo antes dicho. Como un juego de suma infinita. Las aportaciónes conllevan siempre a la plenitud. Como una profecía autocumplida prevalente. Como un antivirus que sirviera de vacuna mental. Una predisposición a una alternativa posibilista. 

Un estado de naturaleza pleno. 

Un sitio en el que ubicar siempre la gloria máxima accesible para cada ser humano: el ser y estar. Así elijas ser, o no ser. Eso qué más da. En uno de los dos estados alternantes estás. Cuál es lo de menos. Si esto es el fondo del abismo, estamos preparados para 1984 elevado a la 9. Subamos unas cuantas dimensiones. Escapémonos de las alternativas que nos plantea cualquier otro discurso previo. Señoras, señores, la revolución está aquí en nuestra puerta. Nos está diciendo: el riesgo colectivo es el siguiente. La histeria le vendrá más de cerca cuando vea la gente morir alrededor suyo. Las historias de cada una de las personas que va a morir sola. Sin que nadie pueda acompañarte. Pero no va ser así. No en Sant Pau. Aquí la parte humana entiende que la muerte se debe acompañar más allá del contagio que le suponga a su ser querido, a quién nunca más volverá a ver, y quién nunca más volverá a tener otra oportunidad para despedirse. El coste de oportunidad es este: despedirse de ser querido o no hacerlo y quizás evitar ser contagiada por el mismo virus que se lo llevó. El mismo no. Quizás un hermano. Un familiar. Ese sicario que viene a tu casa a aniquilarte. Como si eso fuera una realidad de nuestra violencia social global. Un sicario viral se presenta en la mano de una historia de los que se fueron con esta pandemia. Los nombres que se escribirán en la memoria que cada nación decida hacer de sus bajas ante este fenómeno mundial de muerte compartida. La muerte de los otros no es fundamental, si se trata de temas evitable según la capacidad de producción, de I+D+i, a pesar de la liquidez de los beneficiarios de dicha vacuna, dicha cura. Los sujetos no dignos del mercado. El no cruce de la demanda. Comportamientos disonantes de la demanda. Estudios sobre los modelos de demanda que establecen una base comapartida de bienestar gracias a los beneficios agrupados para el conjunto de la sociedad: como el futbolarte. 

Alguna referencia entre el futbol y los profesionales de la salud. ¿Quiénes son los héroes? ¿Qué tipo de historias contamos sobre estos colectivos? ¿No es acaso esta la historia de mi familia? No representa este esfuerzo colectivo un renovado sistema de relaciones profesionales asumibles. La purga de ciertos patrones afincados en el funcionamiento tradicional de nuestras instituciones. El diseño de nuestros contrapesos de poder. Nuestras cláusulas de elasticidad. El procomún más allá de los británicos. 

Lo cierto es que la tentación a ir contracorriente es lo que más me une a Díaz Ayuso. A mucha gente le podría llegar a sorprender nuestra relación por los pasillos del congreso. 

En un mundo de fantasía cuántas de las surrealidades españolas de últimos dos ciclos de nueve años de vacas flacas y gordas. 

Todo va salir bien. 

El dibujo del arcoiris podría ser una obligación que deberíamos aportar todas. Como un cheque para crear una exposición. Una creación de narrativas reconstiuidas. Un llamado a la transformación del modelo social. Un model nou. 

Y formar parte de este grupo de proactivos que escriben la constitución de un nuevo orden global. Subimos la apuesta. Vamos a la única salida que nos han dejado: ALL IN. 

Tomamos partido. ALL IN es nuestra última apuesta. O esto cambia o volvemos plácidamente a nuestra jaulas. El sistema nos ha pedido que le ayudemos. El tren del capitalismo se frenó en seco. Y los estados están sacando su solvencia a relucir en el desánimo global de los mercados. ¿Cómo reactivamos la fe? ¿Cuándo dejará de palpitar el moribundo? ¿Qué querríamos transmitir a nuestros seres queridos si tuviéramos algo que decirles? La incertidumbre de morir un estado que nos activa de la manera más afirmativa que podemos asumir como mortales: asumiendo la trascendencia del aquí-ahora. Seguir vivo. Y lo que la autoconsciencia abona. El germen del bienestar total. La sensación de plenitud. Cómo comer hasta la saciedad. Afortunados los que pueden, porque de ellos es la tranquilidad. 

Vivir como un señor.

Currar como un cabrón. 

Correr como Eto’o.

Puedo tener algo que decir

No me lo tomen a mal. Voy a ser muy directo. Y eso a algunas personas les podrá parecer demasiado suspicaz. Delictivo. Aplíquesele la norma terrorista. Lo es. Lo escribió en las primeras dos líneas de este texto. ¿Cómo no va serlo? ¿Qué? ¿Cómo qué… lo que él mismo dijo: terrorista. Norma terrorista. Y todas esas cosas. Bombas, ya sabes. Acabar con nuestro estado de derecho, con lo que nos costó.

Caras serias estudian de qué lado estuvieron en la guerra. Lo que no se olvida. Los bandos. España es dual porque la gracia de Dios en nuestras tierras no dejó esta última lección. Su seppuku. Si optara por hacer un tributo a Mishima, lo primero, por honorabilidad, sería leerlo. Y entonces transitarlo. Y hacerlo te transforma. Eres japonés en el sentido del extremo al que Mishima nos llevó a una literatura alegórica muy bonita y muy bien escrita por su traductor. Sería incapaz de leerlo en japonés. No me he aprendido los símbolos. Si me los explica Lluk, quizás aprendo. Y lo practico con Kioji. Y con Kotomi y Miquel creo una transformación psicológica de nuestro contrapeso evolutivo. El tiempo de las renuncias. Ya lo renunciamos a todos. ¿Por qué no tirarlo todo por el wc?

¿Qué nos costaría desmantelar el dónde está la bolita?

En su faceta crisis.

¿Quiéren correr?

¿Quién tiene miedo?

¿Otra vez?

Vamos a jugar a la guerra otra vez. ¿Quién queda en guerra en estos momentos? ¿Quién patrulla para garantizar el control de los militares. En su campaña fuera de los cuarteles. Hay que utilizarlos. Señor, si no es ahora cuándo vamos a servir a nuestra gente. Úsenos. Tenemos un dinerito ahorrado.

Yo tengo buena relación con los gerentes de hospitales del ejercito. He coincidido con ellos durante toda mi carrera como consultor de salud. Y soy de los consultores que pisó más hospital en la época que nos formamos en la escuela de la consultría española de la vanguardia de los socios directores de la empresa. Las jóvenes figuras de nuestro entramado empresarial de altos vuelos. Según el pequeño empresario que subía en el contexto industrial, en una fábrica, o los contextos urbanos de las oficinas de los edificios vidriera y los oficios modernos de los hipsters autosuficientes. La cúspide de la ola de los autónomos. La vida libre.

La realidad es bien dificil. Pero eres tu propia marca. Y debemos mostrar la entereza de una empresa. Algo que te respalde como operación. Y debes traer tú el cheque a casa. Sobre las líneas de autonomía con las que te hayas afianzado en tu sistema de cobro online. Y por datáfono. Para que puedan pagar con tarjeta, si vienen a recoger su compra a domicilio, desde donde despacho. O si la operación se mueve, allá a donde yo lleve el datáfono. O dónde el datáfono se encuentre reubicado. Como una voz del barrio sobre lo que se puede conseguir en un kiosko. El servicio esencial de la información, la cultura, los entretenimientos de las revistas especializadas en moda, actualidad, cotilleos, toros, sátira política, comic, basketball, cromos de Panini, lotería catalana, T-casual i T-4, com la transformació de l’AMLO a Mèxic. Un acudit aquest últim que molts dels meus propis conneguts no haguésin entés, si bé perque no en parlen ticatalá del tot be, lo que es diu bé, i menys entendre’l, com si donguessim premis per fer-ho.

I si donem? Qué? De premis. Incentius li diuen al mon de l’empresa. I aixó está a la literatura empresarial i està super ben documentat. I ningú ho aplica. O no bé. Potser les noves empreses. Els ESADEs. Ells ho saben tot. I elles, un colló. Per dir-ho fí. Elles i ells és una manera de donar-li un espai segregat enre noies i nois. Alerta. Denunciar. Cridar a la policia. Fer venir l’inspector. Xivar que hi vius aquí. Al sicari que et busca.

Hi ha veïns que ho farien. I això és una putada. Algú et fotreria al punyalada final. I no cal que sigui un barri obrer, o un de rics. La por la tenen els que hi viuen en los slums malparits. On es mou el mon underground de quelcom ciutat. Les forçes de la violencia. L’ús de la violencia dels que hi guarden les esquenes del servidors publics de les forces de seguretat de l’estat. Els que hi fan la feina d’ordenador, i els operatius. Tot és complicat. Això que fan elles i ells. Molt. Salutacions del poble que us aplaudeix. Els mossos van rebre el seu reconeixement els dies de l’atemptat de les Ramblas. No ho oblidarem mai. Van ferir el nostro riu. Innexistent. Convertit en passeig. D’un centre nou a un anel de sortir d’aquesta merda en la que ens vam convertir sense adonar-nos. Com si fossim idiotes. Que potser ho som.

Pero esdenir desig i plenitut només es pot assolir prenen riscos acurats i contundents en el seu retorn màxim available: ALLS.

Salud pública al alza

La salud, divino tesoro.

En realidad pensamos poco en la salud. Tenemos la percepción de que somos invencibles. Eternos. Es curioso que esa falacia coexista en nuestra individualidad humana. Todos vivimos bajo la creencia de que no moriremos nunca. Y de pronto, un día, morimos.

Después no sabremos más. Ese día llegó y nosotros ni nos enteramos. Así va la vida. Quizás está a la vuelta de la esquina. Quizás la muerte no está lejos. Y no tenemos manera de saberlo.

Por lo pronto, nuestro cuerpo, o nuestro cerebro, en particular, tienen este mecanismo de invencibilidad que nos atrofia la perspectiva de la vida despúes de la muerte. O de la muerte, que de pronto, un día nos llama a la puerta.

Creo que la muerte es un tema trascendental. Y además creo que es un tema vital. No hay vida sin muerte. Y la muerte no nos debería doler tanto, si a fin de cuentas, no duele. Lo que duele es el duelo. La pérdida de un ser querido. De pronto, ya no está. Y no parece verdad. No parece posible. Sentimos que estaremos siempre aquí. La persona a la que amamamos. Nuestra madre. Nuestro padre. Nuestra hermana. Y un día, nomás un día, ya no.

No pensamos en ello. Lo eludimos. Quizás ese es el mecanismo de la mente para no agobiarnos la perspectiva del ahora. Pero quizás, esa ligereza con la que nos tomamos la vida es pura apariencia si no concebimos la inmensidad de lo que verdaderamente importa. Estar aquí. Estar vivos. Hoy: un día más.

Ese es el regalo. Y también el milagro. Esa carrera que pegamos un día cuando tan sólo éramos espermatozoide alfa. Quizás ni eso. Puede que hayamos sido uno más del montón que simplemente tuvo un día con suerte. Una carrera buena en toda su vida profesional. Y nunca más dar palo al agua. No vamos a juzgar ahora al espermatozoide que nos trajo aquí, cuando puede que todo el mérito de nuestra existencia resida, por completo, en la capacidad de la otra mitad, la media naranja de aquél diminuto y escurridizo malandrín, que tuvo la solvencia para competir con el resto de los macacos y ponerse enfrente de la más preciosa imagen de una DIOSA rotunda, blanca y pura, inmaculada, virgen, ella sí, y con la desdedicha de sufrir por el heteropatriarcado que desconoce todavía, un nombre masculino: óvulo.

EL óvulo nos representa. Una perla en camino de la trompa. Cuidadosamente producido por la parte fiable de la naturaleza: la mujer. Venida de un ovario en el que se formula magistralmente la obra perfecta, aunque no completa. Y como toda señorita de sociedad, llega un momento en el que está lista para dar un paso más alla. Es un momento indefinido, pero se conoce que hay unos márgenes en el tiempo. Un horizonte temporal en el que se está preparado para la trascendental llegada de la horda de malparidos machos simples y sobreexitados. Pobres hombres. Tan primarios. La lucha tenaz de la carrera les ha nublado la perspectiva y sólo uno consigue llevarse la gloria con la más elevada de las musas. La recepción de dicha dama nos desvela que no es tal, sino una artista consagrada en las artes de la comunión. Lo que sucede a partid de aquél entonces es el proceso más sagrado de la alquimia. La concepción de un ser que tiene un futuro efímero y maltrecho. Pese a todo, la vida se obsesiona con la unión de estos amantes, sin tener en cuenta apellidos, ni tragedias, inequívocamente lanzados a un desenlace multicolor de la más dócil factoria, como el primer beso que Julieta perfiló en los labios de Romeo.

La vida suele repetirse entre historias que se copian entre ellas. Siempre alguna sale victoriosa, y por tanto, se replica con más frecuencia. Y así sube y baja. La euforia incial nos deja pronto en el sabor convencional que se repite en un coro que todo el mundo canta. La pasión de un cielito lindo un día de lluvia. Unas netas de un borracho mexicano en ese momento justo de la noche en la que a pesar de no haber ligado, ahí estabas tú; carnal. El homoherotismo mexicano es un poema que todavía tiene un recorrido machín. La pulsión del chicharito.

La muerte susurró al oido de Sabines. Un poema me lo dijo. Y entonces entendí: dónde estás muerte mía, no te escapes, que te quiero oir.

Mi madre me contó que yo lloré en su vientre.
A ella le dijeron: tendrá suerte.


Alguien me habló todos los días de mi vida
al oído, despacio, lentamente.
Me dijo: ¡vive, vive, vive!
Era la muerte.



Jaime Sabines


1. Cuarentena………

El coronavirus nos ha puesto a todos en jaque. La alerta se ha disparado. Los gobiernos han actuado como si siguieran un guión de los noventas sobre un virus descontrolado que nos ataca sin piedad. La humanidad, por una vez, se une ante la tragedia que nos comunican ya no sólo por la televisión.

Nosotros mismos somos los que hacemos del mensaje un mensaje más elaborado. Las teorías conspiranóicas son más veraces que las versiones oficiales que vemos cada día a la hora del parte de guerra. El país entero está enganchado a la noticia. El directo vuelve a tener sentido para los reporteros de calle. Las preguntas vuelven a ser trascendentales. Y se parecen cada vez más a Contacto, le peli en la que Jodi Foster canaliza sus rarezas de niña trastornada cuyas paranóias acaban teniendo una utilidad en otra dimensión interestelar que nadie habría observado útil en el sistema educativo americano de los setentas. O sesentas. Ve tú a saber.

Los sistemas educativos han recibido una noticia inédita: para casa todos. Se ha enviado a los alumnos a sus casas a que sigan aprendiendo. Ahora a distancia. Los profesores deben adaptarse en un abrir y cerrar de ojos a una nueva relación alumno-paciente. La red y los móviles ahora sí serán bienvendos en la lección. Saquen sus teléfonos. Miren al profe en el video. Vean la lección de hoy. Comuníquense con sus compañeros. Todo a distancia. Sin contagio. Ni xenofobia.

La exclusión nos lleva a todos a encerrarnos en nostros mismo. En este caso la metáfora es la incubación de un virus. Y de nuestro confinamiento obligado. No podemos salir de casa. Y lo debemos cumplir. Por un bienestar colectivo compartido. Todos a sus casas. Como las noches. Como los sueños. Excepto para aquellos inmortales que salen sin saber en qué día viven, dispuestos a revelar la noche hasta su fin. Menuda proesa en tiempos de cólera. ¿Habrá más amor que la lírica de un escritor de Macondo que publicó sus ficciones literarias con el pequeño editor del pueblo? ¿O acaso no hay editorial en Macondo?

Menudo timo.

Los pueblos mágicos no son como los pintan. Ni tampoco el realismo pseudomágico con el que se dibuja un estilo literario aparentemente costumbrista y apolítico. Como si los escritores latinoaméricanos tuvieran que encontrar en sus realidad sociales historias universales que les permitieran a ellos vivir con los blancos en los barrios en los que los blancos se congregaban, por selección natural, entre los ricos de la ciudad. Qué cosa: todos los pueblos de iberoamérica se parecen, sin importar si son aldeas, pueblos con iglesia, ciudades pequeñas, ciudades grandes, ciudades grandes, capitales, megalópolis o la gran capital.

Entendámonos: gran capital sólo hay una.

No hay espacio para ninguna más. Si debe haber más relaciones urbanas con otras polis relevantes de nuestro globo, bienenidas sean. Pero eso no quita que la capital sea aquí. Esta. Y ni una otra. ¿Entendidos?

Nuestro trabajo nos costó llegar hasta aquí. Ahora no vamos a permitir que vengan otros a decirnos que nuestra capital no es lo que es. Vamos, no si antes organizar La de Dios.

La de Dios

Es evidente que Dios tiene que estar en la ecuación. Hay más creyentes que infectados por el coronavirus. Pero este domingo estarán por un día en competencia. Y puede que la batalla la gane, de largo, el nuevo virus. El Domingo, día que Dios guardó para que no se hablara de nada más que de Él. Uno de siete días para que se le alabe al señor que tiene todos los exoplanetas que pidió en su lista a los Reyes. Los «reyes». Yatusabes. Si vives en una monarquía ya sabes de qué va esto de tener un rey. Y una reina; obvio. Y algunas monarquías superiores ya saben desde hace casi un siglo lo que es tener una reina. La mujer frente a la corona. Algo así como la duquesa de Alba con reconocimiento político. Más allá de su músculo patrimonial y el peso de sus insignias nobiliarias. Ni que Güell y Comillas se juntaran para intentar hacerle sombra al sol.

Dios y España van de la mano. Son como coronavirus y VOX. Hay algo muy fuerte. Un núcleo y su repulsión. Esa fuerza en tensión. Como alguien se atreva a alterar el orden la cosa se va a tomar por culo. Como que algún sociopata tenga acceso al botón rojo. Y le de por sus cosas. Las causas encuentran a sus paladines. Y estos se erigen en esclavos de la causa: caudillos. Cegueras de poca monta que sirven para algo mucho más mundano que la escritura del Quijote. Pero hay que dejar que los Migueles escriban. Y algunos Manueles. Y algunas Milenas.

Dios está tras el virus. O quizás es una prueba que nos envía para cambiar radicalmente nuestro camino. Quizás es una señar del cambio de tercio. Como se estila en una plaza de toros con orquesta y un buen juez de plaza. Que no se ve todos los días, está claro. Pero oiga, en España, hoy día… pocas cosas puras quedan. La fiesta; una.

Si la fiesta hubiera ganado estaríamos de nuevo en Ibiza en verano. En una disco nueva de moda. Y un concepto de lujo para el que no estamos preparados. La cosa va para otros públicos. Otras vías. Otros circuitos exclusivos. Aquellas cosas para las que hay que tener una entrada especial. Hay que pasar por los filtros del capitalismo. Harvey tiene los boletos. Ahí está. Pídelo uno. Tiene sus métodos. Pero al final, acabas entrando. O te retiras. Y cierras el pico. No cuentas. ¿Quieres triunfar en este mundo, chiquita? Pues ya sabes.

Dios los elige. Ellos se juntan. El club de los elegidos tiene una connotación de testosterona que se niega a pensar en el homoerotismo que desprenden con su camaradería puramente heteropatriarcal. Es la creme de la creme. Aquí sólo cuenta quién es tu papá. Lo demás no cuenta. Y sin esa carta no eres nadie. Es un arribista más que intenta llegar a con la nobleza de otras culturas. Otras esferas. Otro linaje. Dinero viejo. Dinero nuevo.

El dinero viejo y el nuevo no son lo mismo. Pero pronto encuentran sus caminos para llevarse bien. Las relaciones a las que puede importar llegar a estar presentes en las oportunidades de negocio que podamos dibujar en nuestro futuro. Vamos a ser socios. Vamos a ser más ricos de lo que somos. Porque tenemos el acceso a las oportunidades. Y el capital ocioso. Y menos capacidad para gastarlo de horas al día para administrar los movimientos estratégicos para el crecimiento sostenido que requiere nuestro sistema. Yo no inventé el sistema. Los del dinero viejo sí. Pero no se asusten. Aquí no hay ningún comunista.

¿A qué teme más un americano?

a) Dios en cólera

b) Un virus

c) Comunistas

d) El Estado metiendo la mano en sus buchacas

e) El desnudo femenino

f) Penetración anal

g) Mexicanos al grito de guerra

h) ISIS

i) El Infierno

Que Dios nos coja confesados.

El Violador eres Tú.

Coronavirus

La pandemia está suelta.

Miedo.

Incertidumbre.

¿Y si me toca?

¿Y si se mueren las personas a las que quiero?

¿Y si no salimos de esta?

¿El fin del mundo?

¿Escuchan las trompetas?

No tenemos llenadera. El temor nos moviliza. Mucho más que el amor. El amor es para instantes sumblimes que desaparecen. El miedo se queda en el cuerpo. Es más prevalente. Nos deja atónitos. Oh, temor, cuánto te añoraba.

Temes, luego existes.

Y se dan cuenta. Nos manipulan a su antojo. ¿Quién? ¿Quién está detrás de todo miedo? ¿Quién se beneficia? ¿Quién se aprovecha? ¿Acaso Dios Padre juega juegos de azar? ¿Libre albedrio? ¿Predestinados?

Me tocó el boleto premiado.

Ya llegó la muerte. Ha tocado el tiembre. ¿Quién es? Tu adorada amiga, contesta. Y la vida se petrifica. Esperamos que suba el ascensor. Nos costó mucho llegar a dónde estamos. Y ahora hay que dejar nuestra casa. El edificio en el que vivimos se hará eco de nuestra partida. ¿Sabes lo que pasó con el del ático? Se fue con la más flaca. Y nunca más va volver…

El tiempo nos susurra el canto sagrado que se consume… tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac…

Bienvenida muerte, no te estaba esperando. Pero pasa. Ya que estás aquí te voy a recibir como he recibido siempre a mis invitados. Soy un anfitrión que sabe asumir su rol. Siéntate. Ponte cómoda. Pongo un poco de música, algo de Leonard Cohen, quizá, y déjame te preparo un dry martini.


ALLS