Emiliano vs Jose Mari

No todos los días un amigo cercano se rebaja a contestarle a un «grande» de España. Se trata de un calentamiento global marcado por la disonancia de un mismo idioma percibido desde las antípodas. Por un lado, un escritor de buen trato con la lengua, mexicano de nacimiento, y desde las coordenadas que dieron a Cortés la certeza de estar en un sitio majestuoso y sin igual para disque cazar coyotes, Coyoacán. Del otro, el origen de la polémica: un expresidente del pequeño Reino de España, desde la conferencia magna de un partido popular rodeado de los sospechosos comunes (en este caso lease literalmente), el mítigo figurín de la melena lacia y los moros carnosos de un sex symbol nacido de la estirpe coronada de las familias militantes de Madrid, don Jose María Aznar.

Cara a cara en un duelo dialéctico. La lengua que gracias a los antepasados de Josemari, los herederos de Emiliano recibieron a bien aprender. Si bien el tiempo pretérito se conjuga como tal en un estadío diferente al que actualmente pisamos, lo cierto es que estos dos púgiles han subido, unos, y bajado, otros, a lo que se conoce como una contiénda mística trasfronterera. Los unos y los otros se han dado cita para enfrentar las visiones de la historia que llevan al señorito de la capital a defender los colores patrios de su bandera. El rojo por cojonudo (que no comunista) y el amarillo porque me sale de los cojones. Los españoles somos así. Tenemos unos cojonazos que de tan grandes nos los pisamos. Como el morro. Que no moro. No confundamos.

Hay mucha mala baba por ahí intentando manipular a seres inferiores incapaces de enarbolar un pensamiento propio. Estos seres intermedios, generalmente grises, suelen entonces valerse de los argumentos masticados por los señoritos de buena estampa que han tenido a bien defender la patria en todos los momentos de la historia. Y nuestra historia es la más cojonuda del planeta que habitamos hasta, como mínimo, Alfa Centauri. Perdonad si me me he vuelto un poco pijo con mi pseudociencia. No he querido parecer un rojo de mierda.

El azul también sería un color patrio. La bandera del país podría teñirse de azul si nuestra sangre fuera a bañar la patria de un nuevo significante. Yo veo a Pablo de presidente, le dijo el maestro alfa al pupilo en la antesala de la Moncloa. ¿Recuerdas cuándo me comiste la polla? Un borjamari, como Josemari, nunca diría eso. Al menos no así. Lo diría en la intimidad. Y en catalán.

La patria es una dijo el apostol. Santiago lo sabía. Por eso vino a España. España en aquél entonces ya era sagrada. Y Jesús sí sabía de la existencia de un continente del otro lado del planeta ¿qué os pensáis? ¿Qué era gilipollas? No me jodáis, como Dios Padre resulte ser tan cateto como su hijo, vamos servidos. Dios mio, ¿por qué nos has abandonado? El resto de los dioses resucitaron y despertaron de un largo sueño que Dios padre habría inducido tras poner un poco de burundanga en la copa de los demás. Zeus fue el primero en increpar a Dios Padre, que en aquél momento llevaba un look moderno, clavado a su imagen y semejanza: el borjamari español sentado en la silla del poder de la candidatura del partido popular a la presidencia. La imagen de Dios padre tiene sus bemoles, y en un acto partidista como este Dios Padre se siente super contento de poder escoger bien. No es fácil. Pero Dios Padre tiene el atino de siempre escoger a los que hay que escoger. No como otros pseudodemocracias liberales latinoamericanas que se han hundido por caer en las garras del comunismo embaucador que ha lavado la cabeza cochambrosa de tanto perroflauta.

Emiliano Monge, escritor y buen amigo mexicano salio al quite. Se lanzó al ruedo como un espontaneo y toreo con gran destreza a la bestia. Su artículo de opinión está dirigido a Josemari, en respuesta a su mofa al presidente de la República (aquí ya empiezan las arcadas de los amantes de la unicidad, costaleros de la hermandad del preferido cojón de Cristo) de los Estados Unidos Mexicanos. Aznar se atreve con México, pero nunca con Estados Unidos. De dónde también se siente como local. Lo liberal es lo que tiene. Emiliano escribió lo siguiente:

Como no deseo cansarlo ni enredarlo demasiado, dejo para alguna otra vez la explicación que necesita, sobre aquello que es el comunismo y aquello que usted llama indigenismo, así como sobre lo que es, lo que significa, hoy en día, civilización y barbarie.

Emiliano Monge, Estimado señor Aznar

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