Los debates actuales

En el post anterior divagué en varias direcciones y no llegué a ningún sitio. O sea, un éxito de forma. No obstante no conseguí profundizar en el armonioso inicio de una de las historias de confrontaciones barriobajeras de la red. Esos sitios en Internet dónde se mezclan las culturas de diferentes zonas/regiones de la urbe interconectada. Los debates, en estos momentos, nos tocan a todas. Así, que todo va depender con quién debates. Y cómo de curtido estás en el cuerpo a cuerpo con la gente de la calle. Que esto ya no es lo que era. Ahora, en la era de Internet, hay más Dioses a los que proteger. Y los mismos a los que rendir cuentas. El sistema no se desmonta en dos días. Ni en nueve años. Pero un virus si replantea todo ceteris paribus.

Se trata de gente con voluntad e respuestas. Y mejor si son rápidas. Y validadas. Gente que se acostumbra a dar la mejor respuesta. Para que le califique bien la peña. Los colegas. El prestigio en redes. Aquellos sitios que se ganan un credibilidad. A base de las inversiones de los accionistas. Y lo pacientes que sean con la empresa del Benjamín. Miren: funciona. El capitalismo de nuestros hijos es la herencia de toda la generación que en los ochentas bailí lambada, dirty dancing y vivió la caída del muro. La noción de que algo de paz habríamos ganado nos llevó a confiar en los planes del expolio neoliberal de los Salinas. Y el partido. El sistema perfecto se fue a la verga. Y consiguió volver. Y en el inter ganamos disque democracia. Y sacamos a los ejercitos a la calle. Y la violencia se nos volvió crónica. Y el negocio del mal se multiplicó en sangre. Y en violaciones a las mujeres, la trata, el secuestro, y lo que conlleva tener a la gente finta. Con la violencia que se nos cuela para que no nos bajen el billete. Cuando se cierran operaciones. Y se mueve varo. Más allá de los bancos. Y las transancciones. Y mis negocios. Cuando estos despeguen.

¿Cuáles son?

Habrá que pensarle.

De momento, recordemos la pregunta que nos hicimos

Oh. Qué pregunta.

La resputa quizo ser escueta y al lugar. A su manera. Con sus palabras.

Pues la polémica se sirvió desde el primer comentario, a cargo de Daniel R. Pons, que detectó un fallo lingüistico. Y lo expresó aprecio por las reglas gramaticales sumamente respetuoso y solemne:

Está mal el título de la nota. Me refiero a que está mal conjugado el verbo «ser»; debieron poner «era redonda» y no «es redonda». El conjugar el verbo «ser» correctamente no implica que la Tierra haya dejado de ser redonda, sino que simplemente hay que mantener la coherencia temporal. Se le llama idioma.

Lo que Xor Prime no pudo pasar por alto fue la coletilla final: Se le llama idioma.

Ahí entonces fue cuando entró a matar: A quien le importa !!!! Mongolico !!!!

Obvio, Daniel se calentó:

Varias veces…

Y se revuelve con las gente que no conoce. Para quedar bien. Y tener la razón. O para demostrar lo que sabe. Y dejar mal al resto. Indios. Pobres diablos. Gente menor. No bien educada. De nuestra posición. Cultívate.

Hasta llegar al edadismo.

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