La sociedad postpandémica

Nos encontramos en un punto en el que todos nos cuestionamos a dónde vamos a ir a parar. Y todos tienen una idea. Los gurús de la nueva normalidad ya se publicitan como tal. No dejarán de crecer la horda de coaches que dicen tener el método. Los intelectuales ya están en ello. Y los escritores. Y los bloggers. Y los think thanks. Los políticos (o bueno, en realidad los think thanks les ceden sus sesiones de trabajo intelectual). Los periodistas. Los listillos. Los cantamañanas. Los empresarios. Los profesores. Los agoreros. Los filósofos. Quizás por aquí debamos empezar. O quizás debamos abrir la veda. Dejemos que todo Dios se moje. Incluido Dios Padre, que siempre está presente.

Pero lo cierto es que una de las voces más significativas de la intelectualidad en esta ciudad, Barcelona, y en este país… a ver qué dice… digo diego. España. O Cataluña. Me da igual. La estatura de Josep Ramoneda está en la cima de lo que ha hecho como filósofo y lo que hizo en el CCCB antes de que CiU le quitara el mando de este emblemático museo por ser demasiado internacionalista. Desde entonces el CCCB dejó de brillar con luz propia, salvo en honrosas ocasiones en las que algo queda de aquél impulso. La visión de nuestra realidad contemporánea se refleja en la calidad de los museos de arte moderno en las ciudades. Y aquella que tiene que ver con las interacciones sociales y los tránsitos artísticos que tocan lo que la sociedad tiende a pasar por alto. Esa empresa siempre ha sido universal, ya que el arte, y las visiones periféricas, nos llegan de todas las latitudes. El centro neurálgico de estos debates es lo que bajo la dirección de Josep Ramoneda, el CCCB consiguió que muchos barceloneses, de todas partes del mundo, tuviéramos un pequeño faro al que asistir con gran entusiasmo a encontrarnos con el dinamismo de nuestra diversidad.

Dicho esto, creo que aún después de su salida, su voz en torno a los temas que tienen que ver con la dualidad inescapable que se respira en esta ciudad/región/país/planeta se ha mantenido tan potente y por encima del entender de los intelectuales que han tomado partido en uno de los polos enfrentados. Y no seré yo quien etiquete los polos, sino que hay varios. Varias dualidades en las que la mayoría de la población tiene claramente afiliación indestructible a una de las partes. Ramoneda se moja sin estar en ninguno de los bandos. Hay que decir que esto lo convierte en una voz no sólo respetable, sino escasa.

La pandemia lo ha trastocado todo. Y con ello, el futuro. Eso que no existe, pero que de alguna manera nos acercamos con cada paso que damos. Los escenarios planteados han sido reemplazados por otra baraja. Y este juego, nadie tiene crédito acumulado. Bueno, salvo quien puede subsistir. O mejor aún, quien puede generar ingresos, ya sea por su trabajo, o por su capital. En cualquier caso, una parte de la población, los nuevos (y no tan nuevos) privilegiados. Estos podrán seguir. Hasta que sus industrias lo permitan. Hasta que las ayudas se acaben. Hasta que se resuelva el dilema del nuevo sistema social. O si en vez de transformación, nos adaptamos a un máximo local justo al lado de nuestra última certeza.

No sabemos, pero Ramoneda tiene algunas cosas que decir. Le han hecho una entrevista. Y ha dicho cosas como esta:

¿Quién crees que debería liderar el cambio: los estados, las empresas o los ciudadanos?
Un poco todo el mundo. Nadie ni ningún estado por sí mismo es suficiente. Tenemos que encontrar mecanismos de gobierno globales que hoy no existen. Como dijo Edgar Morin: “Para poder hablar de gobierno de la humanidad, primero nos tenemos que constituir como humanidad”. De momento, estamos constituidos como naciones.

Josep Ramoneda, entrevistado por Bárbara Fernández

La primera en la frente. Humanidad. ¿Acaso habremos llegado? ¿Es este el momento de sabernos parte de un mismo pacto social global? Yo entiendo que sí. Y de hecho llevo años desarrollando esta teoría. O mi propia teoría, como dice Ramoneda. Pero también entendiendo que no bastaba con mi teoría para solucionar el problema global. Y por ello he trabajado reiteradamente sobre el mismo concepto desde hace nueve años. Iterando las respuestas a esta misma reflexión. ¿Hacía dónde debemos ir en el plano más general de nuestro sistema complejo social emergente? ¿Es decir, a dónde vamos a parar una vez que todos nos hemos dado cuenta de que algo nuevo es necesario?

Mi teoría es a su vez mi obra. La refundación de la humanidad pasa porque podamos compartir ciertos elementos que aceptemos que tenemos en común. Y es esto lo que nos lleva a abrazar el escenario nuevo colectivo global. Un nuevo pacto social. El NEW deal. El NEW world. NEW Gaia. New Barcino.

Creo que ahora es el momento de pasar del miedo (a contagiarnos) y la culpa (por si contagiamos a los demás) a la cultura de la responsabilidad y a cierta osadía, porque es la única manera de avanzar. La vida es riesgo, y tenemos que asumirlo.

Josep Ramoneda

Oh… obsérvese el talento. En la pregunta se le dijo aquello de crisis-oportunidad-blablabla, y justo acaba de decir en la frase anterior que sí, que sí, que es la manera de enfrentar las crisis, y va y pone el dedo en la llaga: hemos de evolucionar del miedo que tenenos a contagiarnos, y de la culpa de contagiar a otros, a una cultura nueva: responsabilidad y osadía. Riesgo. Asumámoslo. El riesgo, para un actuario como yo, es lo que nos define. También lo podría decir un taur, lo que lo hace más interesante todavía, porque puede ser algo universal. Algo que se mueve entre clases, grupos, creencias, modelos. El riesgo está en todo, y todos, y es la actitud frente a los riesgos, y la capacidad de entenderlos, lo que nos puede llevar a una estrategia que los aliviane. Gestionar el riesgo, como un actuario, no de los que se burla Zootropolis, sino de los que piensan que la actuaría y el arte pueden estar íntimamente asociadas. De una manera forzada, si se prefiere, pero que a fin de cuentas obliga la conciliación de lo que aparentemente no cuaja. El resultado es una armonía entre dos polos que no están en el imaginario colectivo actual, y esa es justo la gracia. Como el futbolarte.

La osadía que tenemos por delante nos presenta una emergencia colectiva de los insolentes. La capacidad de romper con las estructuras actuales. Todas. No tenemos reparo de lo que hemos sido, ni nostalgia. Ya todo nos falló, excepto, el concepto colectivo de la sanidad pública. Y esto también puede permitirse unos cuántos grados de valentía para acabar de ser el último bastión del heteropatriarcado, está vez en su versión más sutil, en la que la meritocracia todavía juega un rol fundamental como el último ascensor social al que tinen acceso los que se esfuerzan, pero con todas las facilidades adicionales que tienen los que vienen de la familias patriarcales en la cima. El médico cura. La enfermera cuida. Nuestro modelo está basado en lo curativo, y poco en el cuidado. El cuidado forma parte de nuestra responsabilidad, por lo que representa nuestra salud, nuestro cuerpo, nuestro templo. Y aquí las enfermeras requieren una avenida para ampliar la cultura de cuidados que debemos adoptar. Por una vez, pongámos el acento en la prevención, y qué mejor manera de enfatizar esto que con el ejemplo que hemos tenido todos durante la pandemia para estar atentos a la manera en la que cuidamos de nosotros mismo, con medidas de protección de las cuales somos responsables.

El rol del médico es protagonista del sistema heteropatriracal tradicional del cuál formamos parte. El modelo social de la conquista española definió una manera de ser el mundo global, ya abierto el melón de los territorios lejanos a «conquistar». El famoso anhelo de alumbrar la civilización occidental al resto de los confines del planeta, que según ellos/nosotros estaban esperando. El proceso colonialista español, sin embargo, no es el mismo que el anglosajón. Pero la expansión de los territorios y sus pueblos, la vocación conquistadora de los que crecían con la voluntad de formar parte de la historia bélica de su sociedad, porque ya lo habían vivido en sus carnes, con alguna otra conquista. La visita del otro se consideraba, como la amenaza de los ejercitos invasores. Esta narrativa continúa igualmente viva en nuestra sociedad. Incluso ante un virus nuevo. A los españoles les nace hacer este simil de guerra para refrendar los valores que conforman la estructura de su historia. Cuestionar la historia de los pueblos es el primer gran trabajo colectivo que debemos realizar para saber si podemos consagrar una humanidad emergente a partir de este momento dado preciso, en el que la historia nos ha nivelado sin discriminaciones, más allá de los propios diques de contensión y anclas que nos atan al estado del cual formamos parte.

Quizás debamos evadir nuestra noción de seguridad. Quizás debamos apartarnos de aquellos valores centrales de nuestro status quo. Porque estamos contruyendo otra cosa. Y le vamos a pedir a jugadores del status quo que dejen detrás su posición aventajada en la sociedad. Por un bien superior. Por un estado global más ecuánime con los límites de nuestra voracidad, en sintonía con planeta con el que vibramos juntos. Como un acto que nos permita respirar libremente.

George, you might have started something bigger than ourselves. The system of opression and violence must come to an end. Cards on the table. Everybody, this is a NEW global system. Humanity calls upon you. Now. Here.

bty

La escritura a partir de la conversación en la pandemia de un poeta chileno en México que saca una novela

Isabel Zapata. Emiliano Monge. Alejando Zambra.

El siguiente texto fue escrito mientras escuchaba el zoom organizado por la librería Gandhi en el que se hablaba del nuevo libro de Alejando Zambra, «Poeta chileno», con la participación de Isabel Zapata y Emiliano Monge.

El mundo de los poetas. El mundo de los narradores. El mundo literario. Pedradas entre narradores y poetas. Familias reconstituidas. Novela nostálgica. La juventud perdida. El pasado. La poesía que se abandona. Biblioteca perdida y reconstituida. Poeta fracasado.

¿Qué es el éxito para un poeta?

¿Qué lector tengo en mente?

Trifulcas entre poetas. Entretenimiento.

Lecturas completas de un libro.

Nostalgia. Me he ido dando cuenta. Lo que más me gusta de la escritura. Olvidarte de lo que estás haciendo. El libro se escribe solo. Reconocer a los personajes. Recuerdo el día que me senté a escribí los poemas del personaje. Corría el riesgo de que los poemas que yo creo que son buenos, son malos, y los buenos, malos. La ficción dentro de la ficción. Entra el poema ficcionado para el personaje menos malo.

¿Cómo es? ¿Qué siente? Escribí la novela muy despacio. La escena literaria local. Soy de ahí. Esos son mis amigos. Esos son mis espacios. Los conocía aunque no existan. Los personajes se parecen a mí. Y a la vez son muy distinto. Los personajes crecen solos. Hay que dejarlos crecer.

Como lector, ese mundo por el que no tengo nostalgia, la tengo todo el tiempo. La lectura nos arrastra a esa perspectiva, la del cronista. La del narrador. La de la novela. El libro nos conduce a sitios en los que nunca hemos estado. Y estamos ahí, en la novela, todo el tiempo.

Camuflar cosas de mi vida. Partir tu vida en dos. Vicente el gran protagonista. Gónzalo lo narra. Quiero escribirlo todo. Es una necesidad. Los poetas, y no los narradores, son los que deben descrubrir los detalles del sentimiento. La distancia entre el poeta y el narrador.

Poesía y prosa. Debate. En contra de la enseñanza de la literatura. Aleja espacios. Se enseña muy mal. La narrativa. La poesía. Como si fueran dos cosas distintas. La novela, el cuento, la novela, en una discusión más general. Un poema se parece a una canción. Una novela toma un ritmo. El ritmo de la novela es importante pero funciona diferente al peoma. El que sabe contar chiste ya saben todo de narratología. No puedes contar el mismo chiste más de una vez. El niño que a los siete años ya lo sabe todo. Se enseña el poema mal. Lo escuchaste, te gustó. Lo vas a volver a escuchar.

Esas páginas en las que se lanza con todo contra el padre, desde el lugar del padrasco. El placer de escuchar una cosa que nos hace feliz. El sujeto. La narrativa está más cerca del mercado. La poesía está mucho más al margen. Mucho más lejos del dinero. Más simbólico.

Chile es un mundo sin FONCA. Chile tiene una calidad muy grande. ¿Qué país tiene mejores poetas? La antipoesía de Nicanor Parra. A los 12 en el colegio estaba Nicolás Parra en el temario. Neruda vs Parra. Titanes del ring. Club de la pelea que todavía funciona. Debes elegir cuál es tu estética. Chile tiene algo especial. El poeta tiene un tema más social. Más que el de los narradores. La fundación para poetas. Menores de 30 años que tengan un taller para trabajar. Buena parte del poeta santiaguino pasa por ahí. Tiene su dinerito y su prestigio. La narrartiva con Bolaño se empezó a mover.

El novelista habla de la poesía con mucha distancia. Yo no leía a los narradores contemporáneos. A los 20 años no me interesaba qué se estaba escribiendo en narrativa. En cambio en poesía sí. Escribir novela es muy de viejo. Todo el rato sentado. La poesía es más como el dibujante de bocetos que decía Baudelair.

Entre poetas se destrozan entre ellos. Nos destrozamos entre ellos. No dejamos que otros se metan. Muy tenaz. Muy alto el contenido. Acá a nadie le interesa Neruda. Nadie le interesa Paz. El mundo editorial: su falsa decisión a qué editorial voy a mandar mi libro. Una parodia. Un apego. El tiempo transcurrido.

Pienso en mis pares, poetas, narradores, familia. Los míos. Hablar con ellos. De sus vidas. Eso es lo que me importan. Hay pasado 20 años. Entiendo que son mi familia. Es un libro sobre Chile escrito en México. Hay varias relaciones que se pueden establecer en la novela con la circunstancia externa de mi personaje. Sentía que escribía en chileno. Es la novela más hablada mía. Escribir en la lengua de cada uno. El narrador en el umbral. A punto de salir. Un narrador de un chileno hablando. Al que más me parezco. Retener a las visitas. No se vayan. Compartamos una historia. Por ahí va. Pieza de la azotea: Chile.

El estallido de Chile. El confinamiento. El encierro de la azotea. Mayor encierro. Un sitio al que ya no se puede ir. Mi hijo aprendió hablar en estos meses. Habla muy mexicano. El chileno que empieza hablar con otro acento. Me está enseñando a hablar. Mi lengua está cambiando. Un extraordinario problema para alguien de 44 años. También había algo de preservar el lenguaje. Sabiendo que voa a cambiar. Todas las palabras se desplazan. Se resignifican. Vivir en la misma lengua con un significado ligeramente distinto. Mi propia forma de hablar se mueve.

Dos momentos fundamentales de la novela. Vicente se convierte en poeta ante sí mismo. La fiesta en la que queda muy claro las formas patriarcales en las que se mueven los narradores y poetas en latinoamérica. Encono, recelo y cariño. Reencuentro en el que la relación se vuelve en padre e hijo. No padrastro. Una familia que uno elige y que contruye a su manera. Va cambiando. Como cambian las familias. Hay una cuestión social. El mito del poeta. Masculino. Binominal. Endogámico. Un componente social. Los poetas son clase baja, media baja. Excepto Huidrobo. ¿Por qué a los 13 años quieres ser poeta? ¿A los 16 años? Experiencias similares de la meritocracia. Mito que tiene que ver con el talento.

En esta familia había alguien como Gabriela Mistral. De la nada. Gana el concurso literario más importante de la época. Los juegos florales. Competencia para poetas hombres para aristócratas. El premio: elegir a la reina de la primavera. Amado Nervo. La repetición de algunos tópicos: la amada incorporea original. Especialista en belleza. Elige ahora la mujer que ocupa el lugar decorativo de ese año. Iba el presidente de la república. Las candidatas. Los poemas que escribían los poetas para la fiesta. Lenguaje modernista. La llegada del presidente. Muy aristócrata. De muy pocas familias santiaguina. Los sonetos de la muerte de Gabriela Mistral. Imágenes violentas y delicadas. Una poesía infinitamente superior que la predominante. Gano Gabriela. Había un poeta que era sobrino de uno de los jurados. No fue a la premiación. Estaba en el público. Su momento de gloria en el que ella no participó. Un mundo tan masculino en el que una mujer lo cambió todo. Escribió mucho para niños. Las rondas de Gabriela Mistral. Una poeta muy potente, muy apelativa. El componente social aspiracional. Es un tema de esa fiesta. Jose Emilio Pacheco, protagonista de un viejo rencor, secuestrado por los poetas pudientes. Justo en los días que se celebraba la fiesta, fines de enero, Pacheco murió.

Jose Emilio Pacheco murió. Que se hable de su muerte. O de su poesía.

La búsqueda o cuestionamiento sobre lo que es la felicidad familiar. Bailar encuerdos juntos. Si alguien nos hubiera visto, eso sería la felicidad. Hablan solos. Hablar con el gato no es hablar solo. Familias felices. Los miembros pueden hablar solos. Nunca sentir que sería mejor estar en otra parte: ser feliz. Las familias felices todas se parecen. La búsqueda constante de la felicidad. Estar donde quiero estar. Muy presente. Una voz en una fogata. Esto es un libro por lo que estamos aquí reunidos. Tuvo el número de páginas suficiente para convertirse en una novela. Alguien habla muy fuerte, tendría que escribirlo en mayúsculas, pero se vería muy mal en el libro. No pasó: soy ficción. Esto no existió. Es un libro.

La división entre los géneros. No tienen demasiada utilidad. El narrador se declara un novelista chileno. En relación con este libro lo soy. Es el único libro mio que sin duda es una novela. La intensidad de las tensiones. Me interesa. Libro de poesía chilena. Libros más raros que el marxismo. Una cosa muy extravagante. Poesía visual. La nueva novela. John Facsimil. Se lee diferente en Chile que fuera. Escribimos esa prueba e intentamos que nos fuera bien. La montaña mágica. En la lectura da igual lo que estás leyendo. No dices: que gran género acabo de leer. ¿Por qué a alguien se le gusta la poesía? Eficacia comunicativa de la poesía. Alguien que se fija en cosas que él también se fija. Ahí hay poesía. Yo también me fijaba en esas cosas. Y alguien escribió en esas imágenes. Esa es la poesía. Es mi novela menos literarias. Las comunidades literarias como grupos humanas. Cualquier agrupación es así. Se atreven a jugar un juego simbólico. Se atreven a construir un sistema autocrítico. La única crítica que me interesa. No disimular el lugar de anunciación.

¿Sigo escribiendo poesía? Escribir es tomar notas. Notas se parecen más a poemas que a un cuento. Estoy más cerca del relato que de la poesía. Fui mejor contando historias que escribiendo poemas. Bonzai. Ideas que tenía que no me llevaba a ningún texto que quisiera escribir. Un libro muy vanguardista. Escribí la superficie de lo que quise hacer. No llego a eso. El mundo muerto del arte y el mundo vivo de la naturaleza. Haber castigado mi propio deseo narrativo. Siempre era bueno para contar historias y para contar chistes. Mis primas siempre me contaron que eran malos mis poemas.

La felicidad. Se vuelve importante a lo largo de la novela. La alegría en general. Hay un frase que se sumaría. La verdadera seriedad es cómica. Esos momentos de felicidad. Atrápela. Los libros. Poeta y narrador. En momentos estoy más de un lado que del otro. La desfiguración del narrador. O su aparición. El primer personaje de una novela. Faxsimil. En esa búsqueda de la felicidad está ese conflicto de si soy poeta o narrador. Instantes atrapados. Momentos de felicidad. Eso es poesía. Esa mezcla no la había pensado así. Esa frase de la felicidad la decía mi abuelita. Ser feliz es querer estar acá, no allá. Asimov: tesis de sabiduría familiar. ¿Dónde quieres estar? ¿Quién quieres ser? En un momento como este todos nos hacemos esta pregunta. Muchos de nosotros estamos donde queremos estar. El hecho de no poder estar en otra parte nos angustia. Que eso no paralice el discurso. Mis poemas eran malos porque quería hablar de lo mismo pero nadie se enteraba. Porque lo ocultaba. En la poema están revelados. Es un truco. La poesía impersonal descriptiva de imágenes muerta que escribes a los 20 años. La imagen de los niños saltando las tumbas como un campo de golf. Un mal poema. No contextualizable. Para mi está relacionado con la perfección. Hablar y relatar tiene que ver con el momento en el que decidí hacerlo. Esa ilegitimidad necesaria. El padrastro elige ser padre y estar en un lugar de valentía. Es un lugar castigado por la sociedad.

Simplificar siempre parece un error. Buena parte de los padrastros son malos. Buena parte de los hombres son malos. Esos temas tienen que ver con discusiones eternas y actuales. Ese hallazgo sufijo. Padrazgo. Siempre ha estado así. Hay una carga del lenguaje que decide el rol del padrastro desde el lenguaje. Se les define. Madrastra. Inventas palabras nuevas. O la resignificas. Te enfrentas con una palabra. Se discute. Hay que hacer algo con la palabra. Eso es poesía.

Ester Viva. Madres afines. Padre afín. Abortos espontáneos. Pérdidas de embarazo. Carga negativa de las palabras. Este es el lenguaje que tenemos y ya está. A la próxima decimos que somos esto. Se vale explorar otras palabra para sustituir a las que no nos valen. La batalla simbólica cuando termina la novela. ¿Qué clase de autoridad tiene Gonzalo? Inventemos otra. Las discusiones sobre el lenguaje inclusivo. Es un debate actual. Enfrentarse a una palabra a golpes. Entender lo que el otro siente. Ser padrastro es una elección contextual. Se enamora de alguien que ya tiene un hijo. Con los niños no se relaciona uno en los mismos términos que con una pareja. No te relaciones con un niño con la intención de que un día los puedas abandonar. La inestabilidad amorosa ya incluye la posiblidad de una ruptura. Con un padrastro hay una custión radical. La vida de cosas cotidianas.

Novelas cortas son brillantes. Concetradas. Son las pregutnas que uno responde mintiendo. Los personajes eran personas que hablaban mucho más que hablaban más que mis otros personajes. Diálogo directo. Las conversaciones en esa dimensión del habla. El narrador también hablaba mucho. Todos hablaban mucho. Todos hablando al mimso tiempo. El libro que quería leer también. Declaración retrospectiva. Lo fui entendiendo sobre la marcha. La primera vez que mostré el manuscrito. Estaba Isabel Zapata en ese grupo. Es una novela que tiene que ver con el final de la novela. Algo que intento comunicar en la escena final de la novela. Las dimensiones del pasado de lo que quería contar, al que llegué en el momento en el que se escribió ese final. Ese momento sin importancia está cargado de importancia. Todo lo que quiero escribir tiene que ver con darle peso a ese momento.

Diálogo con los Detectives Salvajes. Personajes más libres de una épica libresca. Desde Bonsai hay un deseo de contar la forma en la que narras la novela. Soy muy bolañano. Nunca lo relativisiaría. Hay mucha novela de poetas. Marcelo Mellado: noveles en las que escribe mal de los poetas. En la buena/mala literatura está en los best sellers. Es un personaje. Lo exime de algunas cosas que se le piden a otros personajes. De los Detectives Salvajes vi como funcionaba la comunidad. La leí muy pronto. Junto con otros poetas. Me interesó cómo lidiaba yo con eso: que el poeta fuera un personaje. Mucho más que si el personaje fuera un escritor. ¿Son poetas o no? Una cuestión fundamentalista. Lectura al aire libre. Escuchamos a los cinco poetas. Este y este son poetas. Los otros no. Esencia del poeta. Ponerlo en duda; y en práctica. En Chile el mismo diario que escribió crítica literaria. Entrevistar a un poeta. Pero no hablar de su poesía. El tema de la entrevista: cómo está en el encierro. Casi no queda prensa en Chile. Ya no hay suplemento literarios. No se habla de la literatura en esos términos. Entrevista del poeta. Que diga brutalidades. La figura del poeta no es un figura ceremoniosa. Es más un rebelde. Un francotirador. Tampoco es un intelectual. Poetas que escriben crónicas. Cronistas que lo revuelven todo. No es la figura del intelectual. No es Vargas Llosa. Es un lugar más interesante. En Chile se entiende que un poeta es un oficio verosimil. Aunque nadie lee poesía. La figura tiene una legalidad. En Andalucía: este anda de poeta por la vida. En Chile no. Se puede asumir ese rol.

Metaliterarismo. Con Bonsai era muy natural. Eso también me pasó cuando escribí en primera persona. Primera persona: más como poesía que como narrativa. Se puede hablar del monólogo dramático. No se habla de una poesía de no ficción. Si tu lees los poemarios más antiguos. 20 poemas de amor y una… de Neruda. El sujeto que habla cambia de poema en poema. Cambia también la destinataria. Ahí hay ficción. Se manosea la idea de que los poetas no se imaginan nada. Como si todo saliera de la observación.

La conversación. La saludable costumbre de verse desde fuera. Es más importante que estemos hablando, que de lo que estemos hablando. El espacio. La verdadera seriedad es cómica. Para decir cosas lo suficientemente seria hay que recurrir al humor. Y los serios dan risa.

Ahora mismo estoy tomando notas. El encierro nos hacer preguntarnos si hace sentido escribir o no. Escribir es tomar notas. Tema libre, un libro que salió de repente. Facsimil. 2014. Interrumpí todo para escribir: Un poeta chileno. El momento de expansión. En dos años. Tengo muchos libros a medio terminar. El coronavirus me está ganando. Todo lo que he escrito está resignificado.

La palabra paciencia significa otra cosa. La palabra soledad. La palabra familia. La palabra confinamiento. Parte de la angustia es sentir que no tiene sentido lo que uno hace. Escribir hace bien. Es buena terapia. Escribiendo entiendes un poco más. Los escritores saben que entendemos más cuando escribimos que cuando pensamos o hablamos. Nos hace entender desde otro lugar y de una forma distinta. Y eso es importante. Suena muy estúpido: todo lo que está pasando se acerca a lo que la literatura está bombeando desde siempre. Divorcio entre lo colectivo y lo personal. Estamos todos viviendo algo similar. Se parece formalmente. En algunos países no es una decisión. Obligación. Desde Kafka. El incierro es incompatible con la creación. La concentración. La literatura las suele abordar. Es un momento muy espeso. No le podemos poner palabras. Es pesada esa obligación: ¿por qué tengo que hablar de esto? El momento de Chile, de mucha esperanza, que lidiaba con los crímenes de un estado y la autocrítica, discutiendo qué país queremos, momento de catarsis, una cosa política en un sentido muy amplia. Discusión de adultos. De ese momento al encierro obligatorio. Un contraste muy cruel. La gente se siente muy frustrada. Obligado a confiar en la autoridad. Es dos movimientos encontrados. La expectativa. ¿Qué va a pasar? Cuando se pueda protestar de nuevo. Algo tan largo como esto resulta incomprensible.

La gracia es escribir mal. Siempre llegamos tarde. Hay poco tiempo para reflexionar. La escritura. El escritor tipo Vargas Llosa ha hecho mal. Escribir es equivocarse. Echarlo a perder. Ensayo y error. Renegar de un libro. Cambiarlo. Dudar. Es algo que estamos haciendo, obligatoriamente, con angustias.

Gandhi, Alejandro Zambra, Isabel Zapata y Emiliano Monge. Gracias por este diálogo. La nueva informalidad. Interlocusiones verdaderas. Que te lean los que tú lees.

Ya no nos vemos.

Nos veremos.

Aquí la charla:

Revuelta mundial

Los límites del confinamiento no han evitado la emergencia de la revuelta a raíz de la muerte de un hombre negro, Floyd. Olvidé su nombre. No lo recuerdo. Podría ir a buscarlo en la red y lo encontraría en segundos. ¿Gregory? Así como lo olvido yo, lo olvidaremos todos. A no ser que todo cambie a partir de ahora. Las protestas no paran. Y se desborda todo. Aceleradamente. El ritmo de la protesta nos lleva a la furia ante la violencia racista policial. Un policia mató, otra vez, a un hombre negro no violento.

Las calles se llenan de personas indignadas no dispuestas a dar un paso atrás. Se le está frente al mal. Un mal que se describe en función de la violencia sistémica asimilada como normal. Ya no. Chile despertó. Los brasileños tienen delante un potencial dictaor militar populista, y Estados Unidos está destruyendo su democracia con un Jeffrey Epstein en el mando.

Crisis, pandemia, cuarentena. Los momentos más duros del confinamiento. Vacios y silencios del espacio público. La gente se fue a su casa y se quedó ahí. Ante el umbral. Bernat fotografía Madrid vacía. Intervención inmediata del espacio público vacio. Los formatos de intervención colectiva colaborativa. Siempre estoy intentando concertar impulsos a varias manos. Poesía, teatro. Vuela, articula. Sospecho que sea inevitable una cuestión geográfica. Mi nucleo fuerte de arte política. Explicar aquellas cuestiones que sucedieron en mi país. Biografía familiar. Me inquietó. Traiciones. La tesis principal: textos de no ficción o ficción que refuerzan el estigma de los campos de concentración de desaparecidos que aparecieron y que tienen la marca del traidor. Análisis literario y cultural. Algo primero: motor mismo de la escritura: lo que está escrito a la dedicatoria, amigos de la infancia, desde los siete años, o los doce, sufriendo el estigma de sus padres por ser traidores. Lo biográfico no se sinde a un territorio de escritura.

El registro testimonial de los migrantes. Todos los cuerpos articulan ideas. Un cuerpo como caja de resonancia de perspeciones. Como oreja. Cuerpo en contacto con otro. Idea muy bonita que lanzó un grupo, respirar, del Reina Sofía, Isabel de Laberan, escritura somática. La hago mía. Una escritura que parte del síntoma y se articula en palabras.

Ante el umbral. Luis Cernuda. El fantasma de sí mismo. Poema. Jorge Moreno Andrés. Inés Placencia. Con tres heridas yo. Versos escritos por poetas durante la guerra civil. Clemente. Extrañamiento radical del espacio público. Las personas que no tienen casa. Los que tienen que salir a trabajar. Sombras siniestras. Inés; formas tan diferentes de transitar la intimidad del confinamiento. Residencia de mayores. Los espacios solitarios. Los solos. Percepciones amplias.

Un músculo ágil del museo. Proyectos faraónicos de largo plazo. Tiempo. Aquí logramos colectivamente reaccionar muy rápido. Se publicó la primera exposión virtual. Y luego la segunda. Contundencia de una serie de producciones en curso. Ese ojo que espiaba donde nadie podía ver. Se arriesgaban a cruzar las calles vacías. Las experiencias íntimas. Y socializarlas.

Museo situado. Voces situadas. El territorio que se instala. Depredación del territorio de las instituciones culturales. Silvia Federichi. Organizaciones de mujeres de trabajadores domésticas. Patriarcado y feminismo. Programadora museográfica. Reunión para explicar sus condiciones en la cuarentena. Ese sentido de estar aquí. Se vuelve claro y pleno. Haber sido partícipe de esto que ocurrió. Situado. Donna Haddaway. Noción de conocimiento situado. Ubicar una red de colaboración desde marzo del 2018, la muerte de mame, del sindicato mantero, después de correr horas correteado por la policia. Microrebelión del barrio. Dijo basta Lavapiés. Iracundo. Me impresionó mucho que el museo siguió su vida imperturbada. Hermeticidad. Intentar conectar el museo con la vitalidad y la larga historia de autogestión, organización y lucha de proyectos de colectividades migrantes, artísticas que coexisten en este territorio. Museo: punta de lanza como proceso de gentrificación de este barrio. Habitando esta contradicción. Asamblea en la que participan 20 colectivos muy variados. El sindicato nos propuso esta conversación con Silvia Fiderichi y Rafaela Pimentel, la creadora del grupo. Decidieron salir adelante y por la virtualidad se amplió la convocatoria de otros sindicatos, de Honduras, de mujeres afrocolombianas, de Bilbao. Cuatro voceras muy importantes que daban cuenta de diferentes condiciones, contextos y legislaciones en sus países. Noción de cuidados públicos central. ¿Quién cuida a la cuidadora? Las más vulnerables. Han quedado sin trabajo. Expuestas al contagio. No pueden ver a sus familias porque quedan cuidando a sus patrones. Falta de derechos. La idea: internacionalismos de los cuidados y las cuidadoras. Muchas de ellas no se conocen entre sí. Una internacional de cuidadoras.

Un poeta, Dani Selco, estaba en los días previos del estado de alarma en Madrid, para realizar un proyecto nuevo. Producir un extraño tipo de poesía documental. Expresividad poética silenciados. La urgencia hizo que tuviera que regresar a su casa. Un acontencimiento dramático en el barrio. Murió Mohammed Hussein. Intentó conectarse con las urgencias sanitarias. No se pudo hacer entender. Ese problema le evitó ser atendido. Le propuso a Dani reinventar la coproducción del relato desde el distanciamiento. Un librito sobrecogedor. Reunión: lengua o muerte. Dos tipos de experiencias que nos han golpeado durante esta cuarentena. La dificultad de afrontar la muerte cuando no hay duelo. La exposición de cuerpos más expuestos por la precarización del sistema de salud pública. Las dinámicas estructurales de desigualdad que sufren las personas migrantes. Ella vive en Lavapies. El sur global. Territorios que están expuestos a lo precario.

La idea de rearmar el procedimiento a distancia por teléfono surgió de la conversación entre ambos. Intensificamos nuestra amistad entre Buenos Aires y Madrid. Le conté lo que pasaba en Lavapies. De esa conversación cambió. Escuchar. Sentarse. Cada vez que la persona se detiene a pensar cambia de renglón. Se atrevió a hacerlo por teléfono. Ya tenía una conversación iniciada con integrantes de museo situado. Su capacidad de escucha es tan bonita, a pesar de la cuestión técnica, la distancia, el teléfono. Alguien que se comunica de una manera muy preciosa.

Estos dos vectores: la imposibilidad del duelo. Qué hacer con el cuerpo. Para los banbladeshies es muy importante tener un lugar donde enterrar el cuerpo para ir a verlo. La comunidad de blangladesh ha sido muy golpeada con el virus. La dimensión política de la lengua. El libro es tremendamente contundente. Su origen como nación: derecho a hablar su lengua. Los intérpretes para que una persona que no hable bien el español pueda ser bien atendido.

La reivindicación de poder usar la lengua propia. Mediación a través de la lengua. Como eso está ligado a la dificultad de hacer el duelo, cuando la palabra a distancia no se puede encarnar en el cuerpo. La precarización estructural que afecta a comunidades específicas. Mecanismo tan sencillo. Diálogo. Con ella. Con la familia. Con un libro. Ahora se puede consultar en red. Con esa intimidad de la lectura. El valor político y existencial de la palabra.

El libro está en imprenta. Le incomodó más no estár aquí para la salida del libro. Cuando produce el libro lleva una imprenta portatil en su mochila. Ese momento de lectura compartido con la colectividad con quien produjo ese territorio con la comunidad. Es un momento clave del proceso de cada reunión. Dani Seco. Este diferimiento cuando el libro se pueda tocar y leer en una lectura compartida. Ahora está produciendo un audiolibro con personas cuya lengua materna no sea el castellano para darle cuerpo sonoro.

No tener olfato. Anfibia. Revista argentina. Episodio doméstico banal. Humita en el horno. Significaba que tenía los síntomas del coronavirus. Hoy me desperté pensando que perder el olfato era otra consecuencia del encierro. Sin papilas dispuestas al deleite. La enfermerdad te sella el cuerpo. Te extrañas de tu hábitat privado. El espacio que te protege. No puedes conectar con lo doméstico.

Tengo la sensación que el inicio del confinamiento y el comienzo de los síntomas se destaparon cuando me pude volcar a la escritura. La escritura de ese texto me resulta como la capacidad de la invención. En lengua muerte. La capacidad de hacer un ejercicio escriturario. Salir del balbuceo, de ese pantano. Salir: feliz. El texto y el encierro, habla de eso. A mucha gente le tocaron mucho peores cuadros que a mí. Me gustó mucho el ejercicio de respiración. Inspirar con otros. No puedo respirar de John Floyd. No puedo respirar. La frase de aquél que no puede respirar. Lo denuncia. Lo dice. La presión continúa. Y se desencadena la muerte. George. Se llama George. George Floyd.

I can’t breathe. Coinspiración extraña. La gente que no puede respirar por el coronavirus. Y la gente que no puede respirar porque la rodilla de un policia le quita el aliento, hasta matarlo.

La sensación de bloqueo a la hora de escribir. Era improductivo a dar continuidad a la propia forma de escribir previa al cambiar la vida. El problema no se trata de cómo continuar escribiendo. Sino como reinventar la escritora desde las nuesvas condiciones. Es un tema recurrente. Personas que elaboran escritura intelectual, literaria, artísitica. La dificultad tu modo de producción en la pandemia. Una pregunta recurrente estos días en las tertulas de pandemia. Recuerdo que cuando hablamos de eso hace un par de años que no tenía que entrar a pensar en proyecto de largo plazo. Tres, cuatro, cinco, diez años. Gestión cultural. Como diputado. Formatos breves. Textos de no más de cuatro páginas. Intervenciones breves de urgencia. De coyunturas concretas. Textos que respiran de otra manera. Lo he logrado menos que vos. He escrito muy poco. Menos de lo que quisiera. Como extraño mi vida cotidiano. Me siento más cómoda que hablando. Que dando clase. Lo que hacemos acá es un experiencia increible. Le pusimos respirar al grupo de lectura, coinspirar, respirar, grupo de compartir lecturals, proyectos, experiencias. En estos formatos un poco insólitos. Un espacio dentro del trabajo dentro de una institución tan exigente. Formatos experimentales. Este viernes juntamos a una serie de personas que queremos hablar sobre el duelo. Lenguajes artísticos diferentes. No hay formatos, plazos. Las ganas de ponernos a ver qué pasa con esas voces. A ver qué pasa ahí. Respirar de esas otras maneras. Para encontrarle una vuelta a ese mundo que habitamos y que ya no queremos volver a habitar.

El cuerpo, la vibración, los espacios, la escritura desde un registro frágil.

Ana. Se llama Ana. Ana Longoni.

Marcelo.

Gracias a vos.

Escuchen a Ana y a Marcelo.

Yo soy un alemán atípico ticatalán

Yo podría haber jugado en la Bundesliga. Quizás es la liga que más orgánicamente está organizada. Su balance le permite a la afición ir al estadio, beber cerveza y tener un trabajo digno en el que ganarse la vida para después olvidarlo todo tras la quinta cerveza. La vida es tan simple como un artista de Berlín pagando las facturas. La contrucción del mundo alternativo pasa por la fisura existencial que arte deja en el cuerpo presente de quién la consume como una droga traslacional.

Yo si voy a representar a una sociedad alemana lo primero que debo decir es que soy tan dionisiaco como Nietzsche. Él nunca lo confensó, pero los que lo hemos leído con Luis Alberto lo sabemos. Es su tesis. No la mía. Y yo la compré. Aquello me formó. Y me alentó al pensamiento pleno de los que exploran los límites del pensamiento. La sociedad espera que alguien haga ese trabajo. Y los alemanes se ponen a ello. Leyendo mucho. A sus contemporáneos. A los que ellos consideran dignos del debate universal definitivo. Lo que planta cara al status quo del que venimos. Con las contradicciones propias de nuestro privilegio blanco. Y las peculiaridades de lo judios que decidamos permanecer. Tras lo de Jesús. Ya sabes.

Europa es una puta paranoia, colega. Y tenemos que definirnos cuanto antes. O llegarán las trompetas del apocalipsis y nos la tocarán en nuestros oídos. Y dirán aquello de vinieron por tal y por Pascual. Y entonces un día sos vos. Y nunca dijiste nada. Porque te quedaste callado ante la subida del fascismo. Y no lo viste venir. No entendiste que podría acabar así. Y te flagelas ahora en tu camisa de rayas. No digas que no te lo advirtió Orwell. Y entonces esperaste. Quizás la muerte te llamaba es día. Y te quedaste atento a la lección. No te moviste de tu pupitre. Las buenas costumbres y la moral debían prevalecer en ese ambiente primordial.

Vamos a ver, alemanes. ¿Vosotros queréis comer polla moralina o polla dionsiaca?

Es un escrito heteropatriarcal a posta. Busca meter el dedo en la llaga. Y de manera grotesca. Como si se quisiera herir la moral del «enemigo». ¿Quién sino la moral conservadora centroeuropea nos ha enseñado a pensar en términos maniqueos de quién deben ser reprendidos por una moral que sobrevuela siempre nuestro bendito sistema social? Pero ahí están los filósofos. Ahí está el pensamiento crítico alemán. No es invisible. Y avanza con una voz propia que rescatan los estudiosos de sus grandes mentes. Sus autores academícos. Y aquellos más libres. Y sus artistas cotemporáneos. Donde quieran que se escondan en los barrios de NEWBER.

El mundo cambió y debimos acudir a las capitales transformadas de otro mundo: NEW. El NEW world era la utopía. Era el mundo de la imaginación elevado a la 99. Como si se pudiera escribir una epopeya sin cansar al personal que aborrece la lectura de aquellos libros tradicionales que guardan la compostura de la lengua. A tomar por culo. Como decimos los españoles de tanto en tanto. Porque en el sur no somos como aquí, en el centro del pensamiento revolucionario. Ya Marx y Nietzsche nos pusieron al día. Vamos a acabar la tarea. Hegel. Olvídense. No hace falta ni pensar en Beckenbauer. Si caso Klopp. El mundo cambió. El futbolarte también.

Las bases de datos no se ordenan solas. Las ordenan los que sabemos etiquetarlas de la manera correcta. Un ejercicio que muy pocos entendemos. Y que cuando nos tocan la polla, lo más normal es que acabemos en la calle nosotros. Y no el soplapollas que te vino a tocar los cojones. Y la vida es así. Así nos contaron que debía ser. Como si no tuviéramos vela en su entierro. Como si esto no fuera un negocio de unos cuántos. Y los demás, que nos lleve el tren. Yo no quise. Yo dije: no. Y me bajé.

El sistema siguió. Y yo me quedé detrás. Empezando mi propia red. Y mi sistema alternativo a tomar por culo. Lo más alejado de lo que vi que estaba mal. Lo que debía cambiar debía pasar por este filtro. Ya me lo dijo oceanoinfierno: es la transformación digital. Y lo que dijiste aquél día. Rescata una de esas sesiones. Y déjala ir. No tengas miedo. El tiempo está aquí. La espera ha llegado a su fin. Por fin: el mundo NEW.

Alabado sea el NEW Señor. Siempre se necesitará de un patriarca barbudo al que colocar en cetro de un reino glorioso que está por venir. Pues no esperéis más: ese reino está aquí. Y como dice Bolsonar: soy mesías pero no esperen milagros. A lo mucho goles. Y eso sí: futbolarte.

Un alemán express. Aprendió el idioma y ocupó todos los trabajos que le ofrecieron en la oficina de apoyo a los refugiados de la Nueva España: New Spain.

Una película de los 60’s. Otras migraciones. Wim Wenders i Werner Herzog en un empaque tropical. Un ticatalán hablando alemán en nueve días. El tránsito por las nueve capitales de los sitios más conservadores de la Europa profunda. Como a encontrar las respuestas globales a nuestro NEW Estate.

NEWUE

ALLS

Mi historia mal contada

Érase una vez un gilipollas.

Cualquier español empieza así su último diario. Todos somos gilipollas.

Hay que aceptarlo.

Es duro.

Nadie dijo… gilipollas.

Todos lo sabemos.

Mírate al espejo.

Ahí lo tienes.

GILIPOLLAS.

Uno para ser new spainiard debe asumirse genuinamente como un gilipollas. De esa manera en la que tan sólo el español sabe hacerlo. Spain is diferent.

Pero no se equivoque nadie. Esto no es una parodia. Usted es un gilipollas de pies a cabeza. No me ha malentendido. Entérese. Le voy de cara. Quizás no le parezca lo más educado del mundo, pero siendo usted gilipollas, sabe usted, me suda la polla.

El gilipollas sabe de pollas. Y de pollardadas. Mil. No tiene límite. Puede llevarle 99 pensamientos al día: mi polla. En 66 de esos casos la polla erecta emula a un ideal de dictador que cada español tiene en su mente. Las otras 33 la polla está flácida y no pretende más que seguir estando ahí. Sin más. Sin querer afianzar su heteropatriarcal estructura mental. No corre sangre por mis venas. Soy un autómata mal programado. Casi casi un virus. La complejidad en mi estado de flacidez no es una historia extraordinaria. Ni tan sólo atractiva. Es demasiado insignificante. Cuelga. Chorrea. Como valenciano del Real Madrid. Como las orejas del elefante del rey. Aquél. El que ya no es.

No se ofenda usted. Si gilipollas es, no me dejará mentir. Usted bien sabe que yo le voy de frente. Y esa, y sólo esa, es mi virtud. Todo lo demás: gilipollas.

Lo ves. Te liberas. La liberación del gilipollas.

Esa es la revolución.

Si Marx hubiera entendido esto otro gallo cantaría.

Armando Gallo Pacheco.

Servidor.

ALLS

Necesito mi libro

Mi libro está listo desde hace tiempo. Pero no tengo editor. Ni tengo lectores. Soy un libro que no existe en el mercado. Es decir, un libro fuera del mercado. Un mensaje pendiente de salir. Un mensaje oral. Y si fuera algo así como un wannabejisus?

#wannabejisus

I’ve had better hashtags in my life. Only I’ve never exposed them. Because I was waiting for the right time. And things needed to be in place. And the time wasn’t just rist. At least I didn’t have anything ready. Not the way I was willing to allow it to come into life. My own little Frankenstein.

I write monsters. And novels. And short stories. Sometimes just titles. Complete. Like the monster still there. Better. Heavenly.

I am heveanly.

Francisco can have a say about my whereabouts.

Ligia too.

Fini too.

Adrian too.

Ito too.

Mi tata too.

Edu too.

Harriet too.

Lau too.

So I’m to be judged. They will make the plea. The judges. The lawyers. The witnesses. The defence team. The judicial system. Everything is new. Brand new. In fact, it’s just come out of the mind of the beholder.

We got a chance to be.

We were given hope.

Like that other time.

Remember.

No doubts.

Just one wholy true: alas, ALLS.

My lagging signal

The tracing of my location was unreliable because of the amount of smartphones still signaling my activity from 99 diferent spots on the world as we speak. Governments never liked a real good rebelious mind. They need to keep it in a leash. A close leash. Well in my case I refused.

I had two options. The first, tho lay low. The second one: to take the system down.

I decided to wait for the right time.

And finally it has arrived.

About time.

ALLS

La muerte del futbol

Si el juego tuviera fecha de caducidad quizás al tercer día renacería. No sabemos si el futbol… sí sabemos. El futbol es la nueva religión. No hay nada más grande a nivel global que lo que mueve el futbol como deporte: juego, entretenimiento, afición y negocio. El bucle está demasiado montado como para que venga ahora… un virus, y lo desmonté. No señor, dijo un caballero.

«El futbol es un juego de hombres.» Esta frase se lleva diciendo toda la vida. Hay dos implicaciones en la misma. Una voluntaria y la otra «no tanto». La connotación más honesta tiene que ver con la singularidad de un deporte de contacto en el que en un momento determinado hay que meter la pierna con fuerza. La otra, la «involuntaria» es la acepción de que el futbol sólo existe para ser jugado por hombres. El futbol «de verdad». Ese tufo machista heteropatriarcal en el que hemos sido criados. Casi todos.

¿Cómo? Otra que viene a intentar manchar al futbol con una retórica feminista, dirá nadie. Todos sabemos que es así. Y lo peor: en los vestuarios masculinos se habla de una determinada manera que crea un gregarismo muy antiguo de nuestra biología: hombres hablando de sexo y mujeres. No siempre de manera poética. Ni siquiera elocuente. Es una realidad de nuestro modelo social en crisis. Algunos querrán que no se sepa lo que ahí se dice. O que no se les exponga. Pierde la gracia. Si todos reímos… sigue la fiesta.

Y la cosa queda ahí. Las mujeres saben de lo que hablamos. Ellas mismas deben lidiar con cada uno de esos pequeños machos que habitan en la cabeza del tipo que tienen delante, intentando ligar. El hombre entonces se torna frágil. O subnormal. O lo Weinstein. Pero puede ser mucho peor. Manadesco. Lo fácil es violar. El cuerpo de otra que quiere ser violada por todos los colegas. Un pensamiento que recorre la cabeza de varios subnormales a la vez.

El subnormal machista no se ve a sí mismo así. En su historia familiar todos los hombres de verdad han sido, de alguna manera, violadores. Los momentos de afirmar el machismo en la sociedad colonizadora queda pantente en casi cualquier rincón del mundo desde dónde decidamos estirar de este hilo. Lo digo por intuición. Como si los turistas que van a Bangkok no vinieran de Europa. O de cualquier otro lugar del mundo. El abandono del macho alfa en su decadencia final. Los machos mayores en su clarividencia sin castigo. Violar porque se puede. El negocio está montado. Y uno, capitalista, es tan sólo un consumidor. Con dinero baila el «perro».

Lo cierto es que el inframundo sigue su curso. Y las vidas que se lleva por delante son extraídas de su sueño americano. Los ascensores sociales no bajan hasta estos niveles del lumpen. Y el monstruo de la violencia, escencialmente contra la mujer, no para ahí. La violencia que nos pega a todas. En ese todas estamos todos. Todas>todos. No sé si se entiende. Hay quién se ve afectado por el desdoblamiento de la lengua. Lo considera un acto que corrompe la sagrada lengua española. En realidad esta es muy flexible. Y sería capaz de asumir un giro copernicano. Un salto cámbrico. No importa lo importante que resulte la resistencia. La emergencia se hace su camino. Incluso ante los pilares de la sociedad más solemnes.

La violencia nos pega a todos. Se cuentan más muertos hombres. Las armas matan. ¿Por qué armas? ¿Por qué tantas? ¿Por qué guerras? El comercio de armas mantiene vivo el proceso de impás. La reconstrucción social que viene de la mano de nuestra retórica de la instauración de la democracia. La libertad siempre está en boca de toda guerra. Tiempos mejores. Sólo deje que esta guerra lo solucione. Y siempre hay otra más.

En tiempos de coronavirus… ¿qué guerra sigue en pie? ¿Quiénes no renuncian a su inversión? ¿Cuáles son los boletos que se juegan en la siguiente rifa a la que queremos asistir con un proyecto ganador?

El futbol y la guerra. El futbol y la iglesia. El futbol y la lengua. El futbol y la democracia. El futbol y el arte. Quizás estas cosas no se mezclan. No mezcles, te dicen. Están intentando manchar nuestra diversión con tus alegatos fuera de lugar. La situación no es la que dices. Nuestra sociedad está en otro punto. En otra retórica. Mucho más pura. Mucho más sutil. Estás enmierdando la paella. ¿Quién invitó a hijo de la gran puta que se está meando en el ponche?

Agriar la fiesta no ha sido bien visto. Si la gente se lo pasa bien, no es bienvenido un aguafiestas. Tiene que ver con la sintonía. Y con la capacidad para el debate. Incluso borrachos. Buscapleitos. Verdaderos especialistas. No siempre opacos y perversos. Las mentes más clarividentes son aquellas capaces de saber cuándo ejercer su línea argumental. Depende de la situación y de la necesidad de ese histrionismo. Un descaro no apto para tibiezas. Ya en este punto se ha levantado una muralla. Y la gente se posiciona con uno u otra contendiente. No va de géneros. Ni de clases sociales. Quizás sí de subnormales. Y de un justiciero insolente dispuesto a jugarse la noche por ese momento ineludible. ¡Vamos!

Lo siguiente es un careo entre dos corrientes filosóficas. Dos maneras contrapuestas de ver la vida. Dos fuerzas que se repelen. Electromagnética. Es un tema físico. Pero mejor aún: es un tema oral. Una disputa de caracter figurado. Cada argumento tiene su razón de ser y su contrargumentación. La velocidad es vital para mantener al oponente en ralla. Es un acto de vandalismo a cara descubierta a los pilares de la doctrina del némesis. Lo más parecido a una de esas cosas que hacen los raperos frente a un público frenético que aupa la contienda. Es cultura de la calle. Pero esta vez, en círculos de poder más bien tradicionales. Bares, discotecas, salones de clase.

La vida está en esos debates. Y en la manera de posicionarnos ante dos opciones antagónicas. Como ha sido siempre. Bien/mal. Cielo/Infierno. Derecha/Izquierda. Arriba/abajo. Rico/pobre. Justo/injusto. Legal/ilegal. Público/privado. Comunista/capitalista.

Quizás con esas dualidades tengamos sufiente campo de acción para dibujar todas nuestras afiliaciones. Y no importa cuál elijamos. Nos encontraremos compartimentados en medio de decisiones contradictorias de impulso básicos que no sabremos expresar. Pero en medio de la masa, la nuestra, seremos un canto único a la figuración colectiva de los monjes tiresianos.

Ya nos quedan más ojos.

Ni modo.

Morir y volver

No es la primera vez. Ha habido otras veces que he vencido a la muerte. Quizás es la novena. No se si habrá otra. O la siguiente…

No se si vale la pena regodearse en la vida. O justamente cuando uno consigue una pequeña victoria de lo que podría haber sido el último suspiro. La gente dice: murió tranquilamente en sus sueños. Puede que no haya sido tan tranquilamente. Quizás ese momento final en el que intentas volver, simplemente: no llegas. Lo intentas, pero las compuertas se te cierran. O se te abre la de San Pedro.

Dios está ahí. Pero el cabrón está jugando con vos. Te quiere ya ante Sí. Te está llamando. O dando una señal. Una de esas: aprieta pero no ahora. El man está ahogándome y al final me suelta. Eso es una tortura para que haga algo. Es el llamado de Dios Padre para decirme: ahora.

Así que no me queda más que hacer caso. Por la insignificancia de este hijo de Papá. Uno más que mandó a la Tierra para cambiarlo todo. Oh, qué sacrificio. Todos somos hijos del señor, según la doctrina universalista de la iglesia católica. En la película de Los Simpsons el hijo de Flanders pregunta si estará Buda también. O quizás fue alguien más. Pero el chiste es espectacular. Buda merece estar ahí. ¿O sólo llegaremos a un cielo en el que los que han creído como yo tienen sitio? Arrepiéntete de tu xenofobia y de tu odio, pequeño buen samaritano. Igual todo el bien que profesas lo estás proyectando en la balanza que te precede, como apostol de mi Reino, y que siempre tiene un balance positivo, hasta que metés una de tus bombetas que te ha dictado algún doctrinario de lo que supuestamente no va bien en mi plan maestro. Y soltás alguna babosada sobre el aborto. La vida, decís. Mejor dejá el tema y defendé la salud pública. La mujer decide sobre sus circunstancias. Escuchá: no estamos acostumbrados a darle a la mujer ese rol. Ha sido una prueba. Y la estábamos perdiendo. Toda ese gente en el purgatorio está ahí por pensamientos como el que ahora vos defendés a capa y espada. Por un reflujo de muerte que tienes dentro. Deja que salga. Y nunca más volvás a dedicar un segundo de odio a quién no piensa como vos. Quizás nos hace falta humildad para distinguir la línea que nos separa de quién piensa distinto a lo que nos «dicta» nuestra fe. O lo que nos transmite nuestro pastor. O la doctrina actualizada de mi iglesia. De la cual no soy responsable.

Uno de los elementos más subjetivos de este mundo es la intermediación entre un profeta que trae las buenas nuevas, desde hace años, con su libro sagrado impecable, y lo que ahora interpretamos del mismo, traido a valor presente. Todo nos sirve para seguir. Algunas moralejas nos dejan en situaciones de confort en donde antes había angustia. Y respiramos con más tranquilidad. Livianos. Nos sabemos parte de un organismo vivo que profesa paz. Y no odio. La religión tiene el propósito de darnos aquello que nos falta. Porque el sistema no tiene tiempo de cambiar. Y si lo encuentra, nos vamos rápidamente a la distracción. Como si una pausa de la magnitud de una pandemia no fuera suficiente señal para establecer un tiempo para la meditación. ¿Qué acaso no sabríamos identificar el gesto de Dios si se asomara por una nube con el dedo estirado para que su hijo, vos, lo tocarás con la punta de tu índice?

Nos confundimos con el arte. El arte nos llevó cerca de lo que los clásicos pensaron en su día. Las imágenes celestiales nos llevan a infiernos, purgatorios y cielos que nunca han existido más allá del imaginario del artista. Que entonces lo plasma en un gesto de traer a la tierra lo que existe sólo en aquél cielo propio. Nuestra visión particular de ese cielo es todo lo que importa. El día que me vaya estaré en el sitio en el que no existe la angustia. Ni nada. No estará mal. Estaré seguro de haber vivido lo que la vida me dio. Momentos sublimes de intensos sabores y colores. Todos los que pude percibier en un paisaje recurrente con el que me encontraba cada día en la montaña.

Mañana saldremos a pasear por la montaña. Es la primera vez que saldremos Vera y yo desde que la pandemia nos confinó hace 60 días. Estaríamos haciendo el camino hacía los 99 días que cambiarán nuestras creencias más ancestrales. Quizás ya nada sea igual. Y los políticos lo saben. Pero también lo saben las fuerzas del mal, que se aferran al poder que han tenido sobre nosotras. El heteropatriarcado resiste el embate del tsunami. No se va dejar vencer con la primera ola. Resiste aguantando la respiración en medio de la lavadora que le revuelca sin saber diferenciar si arriba o abajo. ¿Cuánto tiempo más aguantará?

¿Cuántas veces más despertaré cuando la cena se precipite de vuelta mientras duermo?

Escritores incipientes

Eduardo Lago y Enrique Vila-Matas conectan con NYC con un policía de cementerios. Un guarda de seguridad, en realidad. Un puertorriqueño. Cristina estaba con ellos. Oficial Jimenez. Cada vez que voy a cerrar, la gente se tiene que ir. ¿Cómo se llamaba tu compañero?, le pregunta Vila-Matas. José Velásquez. Ustedes están viendo la tumba de Moby Dick. Él no se instruye. Muchacho, sepultaron a una ballena.

Jimenez, ¿cómo es la tumba de Melville? Dejan unos mensajes. Escritores. Poetas. Le dejan mensajes y bolígrafos. A ver si pueden heredar la misma forma de escribir. Principiantes. Gente mayores como ustedes. Escritores. Que dejan mensajes.

Una cosa que me pareció impropio fue que me quitaste un libro casi a punta de pistola. Me gusta mucho Melville. Ahí está la soledad de Nueva York. De Wall Street. Los gringos son así como Bartebly.

Tú eres un lector. Nos dijiste que a tí te gustaba leer entre las tumbas. Mi mamá fue maestra retirada en Puerto Rico. Me gusta leer mucho.

Hispanoamericanos qué autores has leído. García Márquez, Cortazar, Vargas Llosa. Vargas Llosa me aburre un poco. El premio nobel estás de acuerdo o te igual? Esos premios me parecen sospechosos. Yo no tengo opinión sobre eso. ¿Has leído a Paul Auster? Sí, me gusta mucho, porque es el poeta de la ciudad. Henry James. La vuelta de tuerca. Las novelas largas no me interesan mucho. Las bostonianas. Me gusta mucho como el autor maneja el relato del narrador. Thomas Pynchon. Te voy a admitir. Don de Lillo. Punto mega, lo leí y me gustó mucho. Thomas Pynchon cada frase es genial. Ese sí que te puedo decir que lo leo entre tumbas. Antes de abrir me leo un capítulo. Lo dificil me entretiene.

Jiménez, te queríamos hacer una pregunta. En el coche había una tercera persona que no dejaba de mirarnos. Ustedes lo conocen pero no voy a hablar de eso. ¿Es alguien que está escribiendo sobre el cementerio? ¿Es Don de Lillo? No.

¿Qué sabes de Cataluña? ¿De Barcelona? No he salido del Bronx. Soy fanático de Messi. Me encantaría ir allá. El cementerio. La librerías. Ir a un partido del Barça. ¿A Thomas Pynchon le gustarí el futbol de Barça?

Mario Jimenez se despide: espero verlos.

Hubo una cosa muy extraña… bueno yo no se… lo podemos contar… ¿qué hace este hombre leyendo libros? Ese nerviosismo que mostró. Ese individuo que iba ahí dentro. Resulta dificil creerlo. Nosotros pensamos desde hace tiempo que es Thomas Pynchon. Tenemos que esperar a que aparezca el nuevo libro de Pynchon para saberlo. Me acordaba sobre todo de la pistola. Los dos iban con la placa de sheriff y de la pistola.

Foster Wallace. Depresión profunda. Años 80’s. No podía controlar sus propias pulsiones autodestructivas. Ver a alguien que desaparece de rente. Silvia Pla se suicidó muy joven. Cuando muere Bolaño se crea una corriente potentísima de simpatía. Foster Wallace: es la persona más adorable y la más atormentada del mundo. Él vivía con los demonios y ellos le ganaron la batalla. Ya se leía. Ya estaba sucediendo todo esto. No lo validaron ni los críticos ni la editorial. Sino los lectores. Una obra muy extraña. 1900 páginas. 900 notas. Generación muy desafecta. Los estereotipos son gigantes. La diversidad extraordinaria americana. Los jóvenes americanos de 20 años están obligados a triunfar. Si quieren que nos engañen para darnos una sanidad universal. ¿Qué nos quieren hacer?

Una literatura que no se casa con nada ni con nadie. No lo hace de espaldas al público. La gente se identifica con lo que él. El mundo: los que están por debajo de 30. Y los de arriba. Foster Wallace no es un invento. Tiene seguidores en Francia. Su muerte no es un gesto publicitario. Es una tragedia que lo convierte en un mito.

La idea de Bolaño como suicida. No hay nada de eso. Él intentó terminar su novela antes de morir. No hay relación entre Bolaño y el suicidio. Quería vivir. Esta apología de Rimbaud. El mito es importante comenzar a estudiar. Ahora que se descubrió una foto a los cuarenta. Se han de revisar todos los mitos. Está muy bien lo que escribió. La juventud tiene que saber que igual era más interesante Berler. ¿Por qué no?

Teníamos que haberle preguntado al policía Jimenez si había leído a Rimbaud.

A Foster Wallace le preguntaron sobre la postmodernidad. Ah, sí, sí, sí… se explicó mediante una metáfora: una noche en la que se van nuestros padres y hacemos una fiesta loca y se acaban las drogas y después está todo sucio, todo quemado, alguien vomitó en el florero. Ese momento. Lo que le ocurre a él es que se encuentra en un momento histórico en el que Pynchon, el hombre de la noche, incluso Don de Lillo, han llevado las cosas a un extremo y de ahí no se puede ya seguir. La trampa de la ficción ha sido descuibierta por la metaficción. Hacía el oeste: se ríe del postmodernismo. Nohabía conexión con el corazón. Ni con la inteligencia. Matamos a nuestros maestros. Y ahora qué hacemos. Franzen: volver al realismo. Si tengo que reducir a una sola palabra cuál es la clave de una relación de verdad: love. Esa palabra llega muy lejos. Lo conecta con la afectividad. Hay que seguir escribiendo con el corazón. Escribir para llegar a este punto extremo. Que parezca que no se puede continuar. Y seguir.

Aplausos del respetable.

FIN

KOSMOPOLIS 2011 // Diàleg K: Eduardo Lago i Enrique Vila-Matas (VO Es) from CCCB on Vimeo.

Ese día Eduardo Lago salió con un grupo de editores, escritores y agentes literarios por el Raval de Barcelona. Acabaron en la Confitería. En donde aparecimos Meri y yo. Meri se sentó al lado de Lago que le hizo una pregunta: ¿tú quién eres y qué relación tienes con el mundo literario? Ninguna. Le volteó la cara. El mismo desprecio con el que se le etiqueta a alguien que no toma agua mineral. Sólo que esta vez nadie aplaude.