El rey fugado

En un mundo paralelo algunas personas todavía viven en un reino de hadas en el que los monarcas tienen el control, ante el goce y satisfacción de su pueblo, leal y súbdito, para hacer y deshacer a su merced. La espada de Damocles resulta una pesada loza para cualquier hijo de vecina que quiera ahora venir a ponerse en el lugar del rey. Y el rey lo sabe. O más bien: los reyes lo saben.

El rey, padre, le escribe una carta al rey, hijo. Hijo, blablaba, tu padre. El padre toma nota, ensalza el juicio social y político de su antecesor, no vaya ser Él el que ponga en juicio la dinastía del cuál ahora es cabecilla. Los privilegios se forjan por la gracia, o bien de Dios, o bien, de un rey con dotes de liderazgo campechano, o natural. O quizás, por la buena formación, la mejor de las mejores, que un rey pueda recibir desde muy temprana edad, corriendo por los pasillos del palacete del generalísimo.

El rey se va de su reinado. Se lleva lo puesto. Ni un duro tiene ya. Los duros ya no valen nada. Sólo tiene lo poco que le quede en las cuentas. ¿Cuáles? Ay, no sea metiche. ¿A usted qué le importa? Siempre metiéndose con los grandes de España. España Grande y Una, preferida de Dios Padre. Los reyes hablan de tú con Dios Padre. No así con Jesús, al que consideran un rojo. No es lo mismo el orden que el desorden que imponía Jesús con sus revueltas en los templos repletos de mercaderes. Aquí cambió todo, y de ahí que los reyes siempre se hayan sentido muy apegados a su fe en el Dios de los cristianos, y bien bien, más cerca del Dios de los católicos, apostólicos y romanos.

No tanto así de la Church of England. Ya se sabe que los reyes españoles y los reyes de Inglaterra no tienen las mejores de las relaciones. Al menos no a lo largo de las historias familiares. Y lo que nosotros, como pueblos, podamos atribuir a nuestro estatus históricos frente a las narrativas colonialistas hegemónicas que nos pintan en los libros de texto. La educación para los nobles no va consentir que se manchen los nombres de las familias que tanto han luchado en el caciquismo que hemos implantado desde que tomamos el control de los territorios que conquistamos con nuestras expediciones valientes, dando lugar a la ilustración de los pueblos bárbaros. El peso de la historia de los reinos europeos es lo que está en el centro de ombligo de occidente en el que postramos nuestra obsesiva mirada para autoreconocernos. Y Disney sólo hizo el trabajo de recapturarlo en pequeñas historias que podemos sostener como la columna vertebral de los recuerdos que pasarán a ser los mitos de nuestro vida adulta.

La vida te puede cambiar un día de repente. Quizás por alguna cosa que digas. Quizás por la acción que te lleva a moverte a otra posición en la que hasta ahora no vivías. Y entonces todo adquiere otro matiz. Otro color. El pasado se llena trampas a las que ya no podemos volver. Bribones que escapan al juicio social y a la verdad periodística de una historia informal. Será como un verano por las islas. Un verano distinto. Una vez más los reyes seducen a la población de las islas que Jaume I afianzó con su capacidad de gobierno. Pero fue Alfonso III el que hizo el trabajo fundacional. Y ahora, los herederos actuales de la continuidad histórica de nuestro reinado, nos pone en esta situación particular única e irrepetible del verano de 2020: un rey que se va del reino por no ensuciar más el nombre de sí mismo, ni el de la institución que hasta hace poco representaba, al menos a título hemérito. Y por no cagarle el reino al hijo. Ya se sabe que rey muerto, rey puesto. Pero este no murió. Y su calvario llevó al hijo a su cruz. Reinar habiendo de excluir al padre de todo acto oficial. Serás como Caín, le dijo Felipe a Juan Carlos. No se primero, o depués: segundo.

Los reyes son personajes de otros días. Como señores feudales que todavía admiten el diezmo y la recolección de sus privilegios por el bien de la sociedad a la que admiten proteger. Con su sagacidad y su saber hacer. ¿O era saber comer? No importa. El rey, si no es un grande de España, está muy cerca de ser el más grande. Y si muere, sin duda estará a la derecha del que está a la derecha del Padre. A la derecha de don Francisco Franco. Por la gracia de Dios Padre, que vive y reina, por los siglos de los siglos: ay, men.

Jordi Évole lazó un chiste: y si el rey acaba en una república. Sería una ironía muy posmoderna. O quizás, el inicio del reina de otros tiempos.

Alfonsito… ¿eres tú el que está jalando las sábanas?

No le hagas tanto a la mamada

A veces pienso que mi situación no está tan al límite como me parece. Que podría estar mucho peor. Que soy muy desagradecido. Que la vida me está poniendo pruebas para que pueda verdaderamente salir de este aparente atolladero, y que soy yo quien se revuelca en su/mi pesar para seguir aquí. Jodido. Bueno, «jodido».

No soy capaz de asumir mi propia insuficiencia. Si pienso que soy yo, entonces me estoy tirando a un drama que quizás sea así. Y quizás, puede ser, soy yo haciéndole a la mamada. Y yo mismo soy mi propio verdugo. A la que me muevo, la persecusión de la tranquilidad y de la ansiedad me recuerda, alternándose, que no tiene nada que ver. Que bien podría ser justo lo contrario de lo que en estos momentos considero una certeza. Y en ese péndulo, no hay quién sobreviva a la locura.

Es parte del problema. Yo soy el problema. Listo. La solución está en mí. Listo. Tú, y sólo tú, puedes. Órale, pinche huevón. Ya estuvo bien. Man up.

Todo apunta a que es eso. Soy yo al final. Al final sí que tengo responsabilidad sobre esta desazón que me ha llevado por el camino equivocado, una y otra vez, y que me ha conseguido despeñar por el enfiladero de las desgracias. Las desgracias aparentes, claro está. Debería sufrir un poco más para poder considerar mi «dolor» como dolor. Eso que los olvidados sufren en su día a día. ¿No podría ser un olvidado?

Ahí está parte del problema. Quizás la estoy armando de pedo. Pero lo cierto es que no estoy en la cima. Y no me permito llegar a ese nivel. Pero tampoco me es permitido estar considerado como los que vagabundean por los oscuros relingos en los que los desgraciados aran la tierra con las uñas descalzas de sus pies. No soy ese tipo de olvidado. soy consciente. Pero me derrumbé del sistema hace tiempo, y por más que intento, no consigo volver. Y me queda lejos. No tengo distancia suficiente con la realidad para asumirla como tal. O quizás, en medio de esta anormalidad ya no tengo salida, ni excusa, para reconvertirme una vez más.

Ni ave fenix. No hay renacimiento en este calvario. Voy directo a la muerte sin la noción necesaria del perdón, de la fe, ni del pecado particular por el que cargo esta cruz. No tengo valor de preguntar de quién es, ni quién me puso en este lugar, en este injusto juicio en el que no hay absolución. Mi desgracia, por más que quiera, no encuentra ni audiencia, ni perdón, ni tan sólo juicio justo, ni mínima consolación. En cambio, no llega al diario, ni a la portada de una página web de sucesos locales del barrio en el que vivo. Las apariencias me desdibujan en el modelo obtuso que nos representa. Así, borrosos, en las esquinas de las escenas principales. La vida sigue su curso, mientra en los márgenes, los hermanos de Marty desaparecen sin siquiera formar parte de una paradoja espacio-temporal.

This shit is rigged

Antípodas y dualidad

Somehow everything is designed to fuck up. There is no meeting in the middle. We are doomed already. It’s just our way of doing things. We are already polarized to the extreme of our own self fullfilment. You doubt a little bit. Just to have some sort of assertion of our internal capability of recognizing our own flaws. But barely. Like it’s no big deal. We’ve got the whole thing pretty much figured out. Since the sixties. We are still on. And them, still off.

People will come to some senses when they feel what they still fail to feel. Open your eyes. Like I do. Look at me. I’m doing the tango. And that’s what’s on steak. And we’ve come to this point in history where the people need to follow through the rabbit hole. And become on with the ultimate revolution. As there is no other chance. We nearly blue it last time. Just like the time before. And the one before that. It was safer to stay within the box. But now you are all like thinking outside the box is the big shit. So everybody is out of their own damn box. And nobody in it. That shit is crooked.

I am telling you. Don’t follow me. Disregard everything I say. It might be just the contrary. Exactly the opposite. The funny thing is: there’s always people on the antipodes. And that’s the real deal. That’s what this fucking pendulum has to offer to your sorry ass, right now. A place to start swinging. From now on, you’ll just repeat. Like you’ve always done. You always do the same old shit, so that’s not going to be a problem. Even if you’ve just become a runner. Trust me. You’ll follow the road. And fullfilment, as failure, await you on either side. Do not fear. As everything will unfold. At any given point.

It’s really just an adquiered taste. To dissagree. And go on. To just pick a side. And go on hating the nemesis. It’s how simple we are. How much wiring there is in our neural networks. There’s no space for new estates of nature, unless we force the machine to completely stage a new set of parameters. That’s the idea. And you can start by labeling a new set of words, or better yet, a brand new alphabet. One that can be translated in a diferent dimension, with diferent sets of outcomes. Maybe multiversely. Just to go against our stupid obsesion with unique answers. We are just too dumb to see it, but eventually, we’ll get there.

Today is your lucky day: you get a chance to explore this other language.

Una cosa: ¿puedes parar de hablar?

No me gusta cuando hablas mucho tiempo sobre una misma cosa.

Mi hija de ocho años me acaba de pedir esto. Y paré. Yo entiendo que a veces, cuando un tema en particular me interesa, y tengo algo que decir, lo digo. Y puede ser que encadene en el transcurso de una idea, múltiples ideas más, que se van amontonando para tener voz en una sala de espera que se empieza a saturar. El mensaje va saliendo más o menos ordenado. Al menos sólo hay una voz. No como en nuestra mente. Quizás en nuestra mente también hay un sólo hilo de pensamiento. Pero va rápido. Y puede concatenar ideas que vienen de diferentes puntos de nuestra mente. Pero podemos adiestrar para que en ese vagón de pensamiento tengamos varias cosas en espera para salir. En ese vagón previo al del locutor del discurso mental que tiene en estos momentos el micrófono.

Ese vagón es un hervidero de buenas ideas que están debatiendo abiertamente sobre lo que dice la idea que está en el micrófono. Ellas creen que son mejores y más trascendentales que la que está ahora en el show, con todos los reflectores. A fin de cuentas, quieren dar con el clavo. Entre ellas se debate abiertamente quién de ellas va a tomar la palabra cuando acabe el pensamiento completo de la idea vocalizada en ese momento.

La idea termina.

Hay dos escenarios. La otra persona habla. Entonces se queda libre el micrófono. Y todas escuchan. Aunque siguen balbucenado su argumento unidimensional. Es posible que en el vagón de las ideas en espera se puedan juntar dos ideas afines que se convierten en un argumento más completo. Y en un momento dado se pueden ordenar ellas mismas para plasmar un pensamiento complejo que ya tiene un orden narrativo coherente. Y se ponen en fila. Esa fila toma el control sobre el caos que hasta ahora aparecía reinar en el vagón previo al habla. Y entonces tenemos una línea temporal de ideas que saldrá a hacer el mejor discurso que tenemos disponible para este tema que nos ha traido aquí. Esa espera finalmente termina cuando podemos salir a expresar nuestro show. Las ideas autorganizadas dan su recital y se pasa a otro nivel de comunicación.

Mientras tanto el vagón no pierde ese ambinte de bulliocioso bar en el que las intelectuales ideas se abrasan las unas a las otras con el ímpetu de los borrachos sincerados por la desinhibición elocuente de los insolentes. Ese espíritu en el que los debates se dan sin mesura ni insultos, tan sólo el goce de ideas dispares que se tercian en un mano a mano que tiene como expectadores al resto de las ideas. Y a un ser superior que de alguna manera está presente en el debate, y que tercia por algunas de ellas, y se posiciona, pero deja que el flujo libre de la palabra se celebre como quién accede a que su omnipresencia sea puesta en duda para dejar que las ideas libres tomen sus propias decisiones ante el momento presente.

Le habría podido contar esta historia a mi hija pero no habría venido a cuento. Ella me pidió antes que no le dijera durante esta semana una palabra que no le gusta, que le hace sentir mal, y que considera un insulto. Chingá. Me explicó que a ella le suena a chincheta, y que cuando la escucha le parece que le estoy diciendo que es una chincheta. Cuando me lo contó se me desmoronó el corazón. Y al mismo tiempo, mi cerebro detectó un impulso que me hizo sonreir, de esa manera en la que ocultamos que lo estamos haciendo, para que la persona que nos está contando su desgarradora historia, no vea que hemos dibujado una sonrisa en medio del drama. Nada menos oportuno.

Pero en cambio me dio paso a explicarle lo que significa esa palabra en el contexto en el que la estaba utilizando. Después de pedirle varias veces que se metiera a bañar para que podamos salir a tiempo para ir a comer a casa de su avia, sin éxito, le espeté un «órale, chingá», que en mexicano quiere decir: vamos, va…ya estuvo bueno de tantas pamplinas, ponte las pilas en este mismo instante que ya no hay más margen de ir por las buenas.

Le dije que en inglés sería como decirle: common, hurry up. Pero en todo caso, ella se siente ofendida al escucharme decir esas palabras. Y le duele.

Al explicarle el contexto y el origen mexicano del mismo, me dijo: pero no estamos en México: estamos en Barcelona. Yo no quiero que me cambies. Yo quiero ser de aquí. Y aquí no se dice. Así que quiero que no lo uses.

Entramos en un debate en el que quizás ella me estaba intentando cambiar a mí para que fuera más como la gente de aquí. También me dijo que no quería que le forzara a cambiar. Le parecía que al explicarle el contexto del lenguaje con los parámetros de otros territorios y culturas, ella podría acabar perdiendo lo que realmente significa ser de aquí. Y eso le daba miedo. Me dijo que no quería ser diferente a su prima. Que si yo le forzaba a entender todas estas cosas de otras culturas, que un día ella sería diferente de su prima y que eso no lo soportaría. Le expliqué que el cambio no se lo estaba imponiendo yo, de ninguna manera. Simplemente le estaba explicando otros contextos de mi manera espontánea de hablar, sobre todo para que entendiera que su padre no le estaba intentando llamar chincheta, y mucho menos, ofenderla con una grocería como la que podría parecerle a cualquier otra persona que nos escuchara, una persona que únicamente hablara en «cristiano» y que no fuera capaz de discenir los matices de otras relaciones verbales del nuevo mundo. Pero le advertí: los cambios son innevitables. Cambiarás muchas veces de ahora en adelante, y eso no es malo. Debes aprender de cada cambio y también debes tener la sensibilidad para eschuchar a personas que vienen de otras culturas y de otras contextos distintos al tuyo, ya que a partir de lo que ellos te puedan explicar, y lo que tú les puedas replicar, seguramente aprenderás que unos y otros te pueden influenciar a cambiar. Y eso no es malo. Cambiar de opinión es pertinente, si te llegan a convecer de que un sistema de pensamiento establecido se basaba en fundamentos erroneos o falaces. Y también, es posible que alguien con una idea contraria a la tuya, pueda expresarla junto con sus argumentos, y que aún así, una vez expuestos tus puntos de vista, no consigan cambiar sus posturas. Esto también pasará. Y no pasa nada. Saltas de tema. O quizás, según la dimensión del debate, puedes despedirte y marchar.

Debatir y discrepar es parte de nuestro proceso humano para plantear los temas comunes. Cada individuo es parte de un contexto de estructuras y de ideas marcadas por su entorno, su comunidad, su familia y sus relaciones. Y también por lo que ha podido aprender, lo que ha conseguido leer, y lo que ha podido ordenar dentro de su esquema mental, social y personal. Cada quien tiene su punto de vista único e irrepetible. Y somos parte de una escena social que dan vida a una humanidad alerta, de pronto, a un porvenir común. La pandemia nos ha llevado a compartir un mismo vagón previo al discurso de la nueva normalidad. Y aquí estamos, encerrados, hablando del tema con nuestra mochila en las espaldas, defendiendo la posibilidad de poder mejorar el sistema colectivo social que podemos permitirnos, como hermanos, y obvio, hermanas, para dar paso a un cambio de tercio, que erradique por siempre la violencia, la ceguera emocional y la intolerancia al otro.

Algo bueno saldrá de todo esto. No me cabe la menor duda. Pero hay que saber que tenemos que renunciar a algunos aspectos que nos parecen pilares de nuestra cultura. En mi caso, por el momento, deberé aceptar que mi hija me quiere cambiar, y no le volveré a entonar ese: chingá.

¡ÍNGUE!

The fire this time: Race at boiling point

UCLA zoom scholary discussion regarding racist white América.

The following is going to be a transcription of the main things said in this talk, mixed with my inputs on the matter. It comes from a high end debate from local experts on the matter, and the community connected to listen what’s to be said from a University institution regarding the issues that pop up again after George Floyd’s murder.

Breath, breathing. Impact of COVID-19 on black community. Constricted air in a knee on the neck. Stress of parents and grandparents in overcrowded and underresource conditions. Or families separated in segregation camps where inmigrants are separated from their children.

What’s going on?

Economics, environment, Covid-19, racism, comming together.

A conversation. University of Missouri. Athethles became involved. Many of the students were extremely depressed. They’ve lost the intensity of the moment. Thinking deeply about the meaning of protest. Demostration being rehearsals for revolution. This very intense moment will not last. It will be over sooner than later. What helps to create such a moment and how we act after that moment. Important for activists. Who are deppresed because the lack of attention to the work they are doing. Sometimes it takes 9 years for the consequences of that work to create a junckure. Keep both the past and the future in how we might image the aftermath. The intellectual work we need to keep pushing.

Longevity. Thanks for the long term struggle. Those who are fired. Whatever hits them. Ungoing boicot. June 5th. 4th aniversary, Cedric Robison. Racist Capitalism. African struggle. Facism. Ending the war on black people. Peace divident. Covid-19 pandemic lays bear this ongoing war on black people. The devastating impact of the pandemic on the existing condition of caged, low waged jobs, … acceleration of boarder crossing. Elimination of labor laws. Struggle to keep the jobs. Getting infected. Meat packing industry. Indian country: epicenter of coronavirus. Centurys of neglec disposesion and enclosure. Racism on asians. Things happening before the pandemic. Shift to authoritarian regimes. Racist nationalism. The catastrophe we were fighting. The most recent set of murders, like Floyd’s. Lay bare the intensity of the struggle. Possibilities on the struggle.

Young people. Courage and risk. Frustration and anger. Militarization of the boarder. Rehersal of what we are seeing right now. Mexicans first. Now inside.

Imagine a new world. Thanks for all the people who have work on that. Thanks to that we have something to look for in the future. Hundreds of years of pandemic racisms. The grief laid bare by these public linching. Criminalization of the unprotected. Calculus of human worths: life and dreams. Young people are teaching us to get across based on our humanity. Just because we breath. Deserve to be here. Ongoing struggle. The power of what Cedric Robinson brought to us. Promise of liberation. Always have the lessons to be freed. Concerning and hopeful and powerful. So proud to be a part of these communities. People who don’t have these conversations. The people who keep having this talks. Still on. Protesting. Black lives matters. Brown, Black, trans… skepticism. The burden of our humanity. Ongoing struggle: resource for us to learn from.

The border. Everyone in these panel have been teachers. Militarization of the Mexico boarder. Surveilance and security industrial complex. The converged effort to create a culture of inclosure and containment. The border complex has increased its presence. Border patrol in 92 was used as part of the work of LAPD to deport latinos. Homeland security integrated in national policing. It’s the same now. Linking what’s happening with Mexico border and antiinmigrant actions. Supreme court rules on DAKA. Solidarity movements. Pride is next week. On the border front Richard Mistrac, fotographing the militarization of the US/Mexico border. Rocks and canions. Southwester. White supremacist messages. KKK mesages. Profecy on how thes linked system of hate and terror. All there written on the environment. A network of networks of solidarity with the same level of convergence.

Miopic. International community. What about? Insight from support and aliances from around the world. The kinds of struggles and resistances on other places. Obviously the response of the linching has been felt all over the world. Racism is not a domestic problem. We are facing racist capitalism. We are very thankful of racial capitalism. The system is responsible for a range of problems we are facing in this society. In the state of Amazonas activist are having police violence. In Brazil 4000 people were killed by the police. Militarization of the police. The danger of the military police. The burning of the forest. An intersectional approach: racisms, sexism and misoginy, transfobia, Maria de Franco, a black trans women killed. A global problem. Adama Traore in Paris. Killed four years ago. His sister, Asa Traoure has been very active. In UK a march took place to Grimble Tower that was burn down in 2017. All the connections and the responses of the globlal responses of the killing in the US. The limitations of the nation state. The militarization of the border is very relevant here. This is a moment where it’s becoming clear that the nation state as we know it is no longer possible. A broad internation perspective helps us in what kind of future we want. Abolish prisions. Abolish police. We move beyond the capitalist notion of the nation state.

Halowing out. Placement of neoliberal market space. Make it in the world on your own. Environmental degradation. The lack of certain kind of liberal state government. A different interconnected understanding. Hollowing out of the nation state. Regulatory turning the estate into a corporate capital governance. The nation estate as we know it is unsustainable. Such a dedicated commitment of nationalistic estates to bring it up. Capital is global for a couple of centuries. The authoritarian regimes mantein a liberal order, they want to remove all barriers to capital movement, but create a barrier against labor power, or regulated life and environment rules. Police power. Military power. Liberal estate has a short history. Social democratic estate starts in the reconstruction. A vision of the estate that could actually help people. Extends then to Europe and elsewere. Social liberal estate. XIX liberal estate is diferent form the XX neoliberal estate. Facism then fucks it up. Vision of internationalism. The beginin of a global vision that focus on the condion of the least of us. Conditions of life for the working people in the entire world. The movement now is deeply international. It builds on previous movement. A decade of BLM. It moves beyond Occupy movement. This internationalism explotes not especifically environment, or color blind, it’s state violence. A very exciting time to see what the future looks like.

Racial capitalims. Connected discrete struggles. Escalation of authoritarian regimes. White supremacist fragility. A lot of people are recognizing to be made to feel that this is a unitetly american problem. We’ve already feeling isolated. It’s not just an American thing. Everybody is hurting. The only thing that has change is that we’ve had enough. Internationalism is mutual recognition that the nation state doesn’t hold anymore. It’s not a time that can be determine what freedom is. Fleamsy fence in the white house. The narrative of how fences are not going to keep anybody in or out. A permeable fence around the white house. You are not welcome here. Women and trans in the front line. There are other histories. Infuriated to Bolsonaro, Trump. It says what you are doing is a lie. We have a diferent set of imagination that you don’e even get.

The narrative.

The dispute of truth and facts. The journalism struggle. Cellphone and camares. A different kind of achive. The powerful role of the miniutarization of the camara. A diferent kind of telling. And a diferent kind of visualization. Due Jordan, activist. This is what poets do. Wory words. The greates possible beauty. Tell the truth. Profound troubling of the truth. The nature of the thruth of linching. Antiblack violence. Public ciclical murders. We would not be talking about it without cellphones. To bear witness. To get to prosecute. No doubt from Fergusson. Brutal beating of Rotney King. The recording of portable devices. The potential impossibility of retribution or gettion close to some kind of justice. Elisa Richardson: bearing wittnnes white black. Citizen journalism. Documenting terror. Harder to ignore. Harder to not see. A piece on the Conversation. Cellphone videos can become a kind of explotation. Get’s distributed in ways that desinziting and numbnes of black deaths. Media: you are not alone. We are here. Recording.

What to do?

What does policy look like.

Care.

The question of care. The kind of care that we see in the streets. Confort. Care and movilization and protest. A care of different way. Collective care.

Recognize the feminist dimention of these new movements. A kind of genealogy that comes back to the emergence of black lives matter. Collective leadership from women perspective. Selfcare. Who does the care? Who is responsible for care work? Who is responsible for labor? The healthcare industry has expanded in the various ways in which it’s been privitized. Something about the witnessing of George Floyd’s last breath. Has become a collective fenomena. We’ve all seen the last nine minutes of this brother’s life. The emotional connection has been lacking in our movement prior to this recent era. We all feel diferent because we’ve witness this. The collective witnessing could render one inmune, but it’s important in which so much has come together from this. Trully and conjunturate moment. This virus could lead us to something new.

Black feminist leadership. Making all lives matter. Black feminist movement. Alicia Garza talking about acertions of what the movement needs a male leader. That’s dying. All these amazing young people caring about each other. They are there to defend their right. Scenes of caring. Strage dicotomy of police. In their own militarism can get all the resources they need. Healthcare workers who can’t get basic necesities to protect themselves. Riana Taylor was murder as a result of a home invation. Social domestic space. Black women of all ages are killed on their private space. We need to pay attention in the way in which black women are killed. At the forefront of the struggle are women. Around the world.

A couple of question.

Small steps individuals can take/ large steps institutions need to take.

I’ve been doing a lot of conversations. Lot of folks are asking what can I do. People want to go to work. It’s really important to remember in the institutions as they are setup right now. One change in policy. A fundamental shift in which we pattern ourselves where we go next. A fundamental introspection of the commitment we are ready to make and the people who are ready to step in. That’s both an institutional question. How quickly no SAT was required. This doesn’t work for our communities. It changed in a second. We have to not be affraind to unpattern ourselves. Where we want to go. What magic we can bring to the show. A personal transformation.

Multiracial coalitions organizing and protesting. How to attact white supremacy in this moment around this kind of challenge.

There is so many latinas organizations. Discovering antiindigeity. People doing this work. Power collective. People used social media. On small and big levels. This work is being done.

Coment on the economy of the violence. Massive distribution of wealth. And how it affects the poor.

A moment of enlightment. I am impressed of how structural racism and institutional racism infiltrated the mainstream. Elected oficial and media talking about it. Work that we’ve been doing for a long time. It’s reacing a fruition. When the governor of Minessota says as a white man I undestand my priviledge. The narratives that it’s generating. Black lives matter. The negative responses that first occur in the context of the Ferguson protest. So many people white are saying; all lives matter. One of the presidential candidates said it. People are beginning to get it. All lives will not matter until black lives matter. The wall that went up around the white house. Workers painting black lives matter painted in the street that goes directly to the white house. We have to saviour this moment. There’s so much hope in this moment. The promises will last. We have to hold on to those promisses. So that we can move on the direction of a better future.

Capital accumulation. Worth noting that there’s a kind of concept of progressive taxes. Privatization of healthcare. Cuomo protectig CEO’s of healthcare hospitals for being sued. Defunding the police. Moving it to transform the healthcare system that doesn’t become the cash of corporate system. Prisions should be abolished. Encarcelation became an investment. The posiblities of this being dismantled. Encarcelation is caging people. There is no shortage of plan to move to the future. Ideas are now being taking seriously. Corporate facism is coming.

Accumulation conversation. One aspect is the role of corporations and creative industries have been playing in the last month. Way more than in 2014: corporative care. One of the things is that corporations are caring. Instagram is corporate advertizmente of black lives matter. Longitudinal movements get compressed in a week that increases the brand power of individual brands, and not the movement. The music industries donating and giving visibilities. Unfair contracts. Profiting of black music to built music empieres without black people. This has been growing.

Do you belive that there are two diferent timelines of freedom. Independence. But still some african americans don’t have it.

I can see that on two timelines. The freedom in France or the USA were depending on the slavement of black or indigenous people. Even for lives who’s freedom depends on the freedom of others. The levels of our own sudjugation depending on the freedom of others.

Projects in the future we can imagine. Possibilities. Hope. Future.

The role of culture imagination. Music. Confinement. The slow time of covid. I wonder if you think culture is a repository for this kind of hope. A way forward. Culture workers. Freedom workers know the power of visual art, and sonic music. Music as part of freedom struggles. Sounds that signal to a past that is an inside story. A bigger story that we can participate. A strengh that is used in organizing how we go in to give speeches. People waiting for contractors. Activist come with music. This is were the leadership is. Part of the sountrack of freedom. Messages that not explicity about freedom. A soundtrack of what we experience together. What’s going to be the soundtrack of our triumph.

One of the reasons white peole are drawn to the US struggle is the power of black music. With that music comes the strugle of black resistance. So much solidarity to black struggle in the US, but not nearly the same level of solidarity for Palestinians of Kurdish people. I think with impact of black music comes responsability. Not only with black people, but with the people of the world. A tendency of black people that we’ve suffered so long, so hard, that we have no space for anything else. I think that the music have opened up new spaces. Black people has been able to use this to open space for solidarities in other countries. Black solidarities in Palestinaians when Ferguson. Open up. Instead of closing up with the world. With Rajava. Kurdish people. Also trying to abolish the police. Radical feminist notions to reconstruct their society. When it doesn’t look like we can get a better future, music gives us hope.

We find a way to come together. 15.000 people that join in 15m. Because the music is good.

On the music note. Black music as a language of solidarity. Kpop fans. Online resistance army. Used their army to use their opposition to policing. They flodded the social media of police.

Two organizations in LA. Envelon. Graphics artist. Someeverthing. Her new organization. Community center. Visual artist and fantasy architect. Future possibilities. Urban gardens for the former encarcerated. New gardens of community. Community food organizations. Putting food in the center.

Poetry. Ross Gay: a small meatfull fact. Is that Eric Gardenr. With his very large hands he put gently into the earth some plants that continued to grow, like converting light into food, making us able to breath. Putting our hands in the earth making sure that we can breathe.

Terry Lyn Carrington. Social Science group. Sountrack of this moment. Music and art allows us to get it. Cecile McLoren. The most amazing jazz singer.

All of us have a relationship of UCLA to the humanities Institute. The larger community. UCHIR.

La sociedad postpandémica

Nos encontramos en un punto en el que todos nos cuestionamos a dónde vamos a ir a parar. Y todos tienen una idea. Los gurús de la nueva normalidad ya se publicitan como tal. No dejarán de crecer la horda de coaches que dicen tener el método. Los intelectuales ya están en ello. Y los escritores. Y los bloggers. Y los think thanks. Los políticos (o bueno, en realidad los think thanks les ceden sus sesiones de trabajo intelectual). Los periodistas. Los listillos. Los cantamañanas. Los empresarios. Los profesores. Los agoreros. Los filósofos. Quizás por aquí debamos empezar. O quizás debamos abrir la veda. Dejemos que todo Dios se moje. Incluido Dios Padre, que siempre está presente.

Pero lo cierto es que una de las voces más significativas de la intelectualidad en esta ciudad, Barcelona, y en este país… a ver qué dice… digo diego. España. O Cataluña. Me da igual. La estatura de Josep Ramoneda está en la cima de lo que ha hecho como filósofo y lo que hizo en el CCCB antes de que CiU le quitara el mando de este emblemático museo por ser demasiado internacionalista. Desde entonces el CCCB dejó de brillar con luz propia, salvo en honrosas ocasiones en las que algo queda de aquél impulso. La visión de nuestra realidad contemporánea se refleja en la calidad de los museos de arte moderno en las ciudades. Y aquella que tiene que ver con las interacciones sociales y los tránsitos artísticos que tocan lo que la sociedad tiende a pasar por alto. Esa empresa siempre ha sido universal, ya que el arte, y las visiones periféricas, nos llegan de todas las latitudes. El centro neurálgico de estos debates es lo que bajo la dirección de Josep Ramoneda, el CCCB consiguió que muchos barceloneses, de todas partes del mundo, tuviéramos un pequeño faro al que asistir con gran entusiasmo a encontrarnos con el dinamismo de nuestra diversidad.

Dicho esto, creo que aún después de su salida, su voz en torno a los temas que tienen que ver con la dualidad inescapable que se respira en esta ciudad/región/país/planeta se ha mantenido tan potente y por encima del entender de los intelectuales que han tomado partido en uno de los polos enfrentados. Y no seré yo quien etiquete los polos, sino que hay varios. Varias dualidades en las que la mayoría de la población tiene claramente afiliación indestructible a una de las partes. Ramoneda se moja sin estar en ninguno de los bandos. Hay que decir que esto lo convierte en una voz no sólo respetable, sino escasa.

La pandemia lo ha trastocado todo. Y con ello, el futuro. Eso que no existe, pero que de alguna manera nos acercamos con cada paso que damos. Los escenarios planteados han sido reemplazados por otra baraja. Y este juego, nadie tiene crédito acumulado. Bueno, salvo quien puede subsistir. O mejor aún, quien puede generar ingresos, ya sea por su trabajo, o por su capital. En cualquier caso, una parte de la población, los nuevos (y no tan nuevos) privilegiados. Estos podrán seguir. Hasta que sus industrias lo permitan. Hasta que las ayudas se acaben. Hasta que se resuelva el dilema del nuevo sistema social. O si en vez de transformación, nos adaptamos a un máximo local justo al lado de nuestra última certeza.

No sabemos, pero Ramoneda tiene algunas cosas que decir. Le han hecho una entrevista. Y ha dicho cosas como esta:

¿Quién crees que debería liderar el cambio: los estados, las empresas o los ciudadanos?
Un poco todo el mundo. Nadie ni ningún estado por sí mismo es suficiente. Tenemos que encontrar mecanismos de gobierno globales que hoy no existen. Como dijo Edgar Morin: “Para poder hablar de gobierno de la humanidad, primero nos tenemos que constituir como humanidad”. De momento, estamos constituidos como naciones.

Josep Ramoneda, entrevistado por Bárbara Fernández

La primera en la frente. Humanidad. ¿Acaso habremos llegado? ¿Es este el momento de sabernos parte de un mismo pacto social global? Yo entiendo que sí. Y de hecho llevo años desarrollando esta teoría. O mi propia teoría, como dice Ramoneda. Pero también entendiendo que no bastaba con mi teoría para solucionar el problema global. Y por ello he trabajado reiteradamente sobre el mismo concepto desde hace nueve años. Iterando las respuestas a esta misma reflexión. ¿Hacía dónde debemos ir en el plano más general de nuestro sistema complejo social emergente? ¿Es decir, a dónde vamos a parar una vez que todos nos hemos dado cuenta de que algo nuevo es necesario?

Mi teoría es a su vez mi obra. La refundación de la humanidad pasa porque podamos compartir ciertos elementos que aceptemos que tenemos en común. Y es esto lo que nos lleva a abrazar el escenario nuevo colectivo global. Un nuevo pacto social. El NEW deal. El NEW world. NEW Gaia. New Barcino.

Creo que ahora es el momento de pasar del miedo (a contagiarnos) y la culpa (por si contagiamos a los demás) a la cultura de la responsabilidad y a cierta osadía, porque es la única manera de avanzar. La vida es riesgo, y tenemos que asumirlo.

Josep Ramoneda

Oh… obsérvese el talento. En la pregunta se le dijo aquello de crisis-oportunidad-blablabla, y justo acaba de decir en la frase anterior que sí, que sí, que es la manera de enfrentar las crisis, y va y pone el dedo en la llaga: hemos de evolucionar del miedo que tenenos a contagiarnos, y de la culpa de contagiar a otros, a una cultura nueva: responsabilidad y osadía. Riesgo. Asumámoslo. El riesgo, para un actuario como yo, es lo que nos define. También lo podría decir un taur, lo que lo hace más interesante todavía, porque puede ser algo universal. Algo que se mueve entre clases, grupos, creencias, modelos. El riesgo está en todo, y todos, y es la actitud frente a los riesgos, y la capacidad de entenderlos, lo que nos puede llevar a una estrategia que los aliviane. Gestionar el riesgo, como un actuario, no de los que se burla Zootropolis, sino de los que piensan que la actuaría y el arte pueden estar íntimamente asociadas. De una manera forzada, si se prefiere, pero que a fin de cuentas obliga la conciliación de lo que aparentemente no cuaja. El resultado es una armonía entre dos polos que no están en el imaginario colectivo actual, y esa es justo la gracia. Como el futbolarte.

La osadía que tenemos por delante nos presenta una emergencia colectiva de los insolentes. La capacidad de romper con las estructuras actuales. Todas. No tenemos reparo de lo que hemos sido, ni nostalgia. Ya todo nos falló, excepto, el concepto colectivo de la sanidad pública. Y esto también puede permitirse unos cuántos grados de valentía para acabar de ser el último bastión del heteropatriarcado, está vez en su versión más sutil, en la que la meritocracia todavía juega un rol fundamental como el último ascensor social al que tinen acceso los que se esfuerzan, pero con todas las facilidades adicionales que tienen los que vienen de la familias patriarcales en la cima. El médico cura. La enfermera cuida. Nuestro modelo está basado en lo curativo, y poco en el cuidado. El cuidado forma parte de nuestra responsabilidad, por lo que representa nuestra salud, nuestro cuerpo, nuestro templo. Y aquí las enfermeras requieren una avenida para ampliar la cultura de cuidados que debemos adoptar. Por una vez, pongámos el acento en la prevención, y qué mejor manera de enfatizar esto que con el ejemplo que hemos tenido todos durante la pandemia para estar atentos a la manera en la que cuidamos de nosotros mismo, con medidas de protección de las cuales somos responsables.

El rol del médico es protagonista del sistema heteropatriracal tradicional del cuál formamos parte. El modelo social de la conquista española definió una manera de ser el mundo global, ya abierto el melón de los territorios lejanos a «conquistar». El famoso anhelo de alumbrar la civilización occidental al resto de los confines del planeta, que según ellos/nosotros estaban esperando. El proceso colonialista español, sin embargo, no es el mismo que el anglosajón. Pero la expansión de los territorios y sus pueblos, la vocación conquistadora de los que crecían con la voluntad de formar parte de la historia bélica de su sociedad, porque ya lo habían vivido en sus carnes, con alguna otra conquista. La visita del otro se consideraba, como la amenaza de los ejercitos invasores. Esta narrativa continúa igualmente viva en nuestra sociedad. Incluso ante un virus nuevo. A los españoles les nace hacer este simil de guerra para refrendar los valores que conforman la estructura de su historia. Cuestionar la historia de los pueblos es el primer gran trabajo colectivo que debemos realizar para saber si podemos consagrar una humanidad emergente a partir de este momento dado preciso, en el que la historia nos ha nivelado sin discriminaciones, más allá de los propios diques de contensión y anclas que nos atan al estado del cual formamos parte.

Quizás debamos evadir nuestra noción de seguridad. Quizás debamos apartarnos de aquellos valores centrales de nuestro status quo. Porque estamos contruyendo otra cosa. Y le vamos a pedir a jugadores del status quo que dejen detrás su posición aventajada en la sociedad. Por un bien superior. Por un estado global más ecuánime con los límites de nuestra voracidad, en sintonía con planeta con el que vibramos juntos. Como un acto que nos permita respirar libremente.

George, you might have started something bigger than ourselves. The system of opression and violence must come to an end. Cards on the table. Everybody, this is a NEW global system. Humanity calls upon you. Now. Here.

bty

Revuelta mundial

Los límites del confinamiento no han evitado la emergencia de la revuelta a raíz de la muerte de un hombre negro, Floyd. Olvidé su nombre. No lo recuerdo. Podría ir a buscarlo en la red y lo encontraría en segundos. ¿Gregory? Así como lo olvido yo, lo olvidaremos todos. A no ser que todo cambie a partir de ahora. Las protestas no paran. Y se desborda todo. Aceleradamente. El ritmo de la protesta nos lleva a la furia ante la violencia racista policial. Un policia mató, otra vez, a un hombre negro no violento.

Las calles se llenan de personas indignadas no dispuestas a dar un paso atrás. Se le está frente al mal. Un mal que se describe en función de la violencia sistémica asimilada como normal. Ya no. Chile despertó. Los brasileños tienen delante un potencial dictaor militar populista, y Estados Unidos está destruyendo su democracia con un Jeffrey Epstein en el mando.

Crisis, pandemia, cuarentena. Los momentos más duros del confinamiento. Vacios y silencios del espacio público. La gente se fue a su casa y se quedó ahí. Ante el umbral. Bernat fotografía Madrid vacía. Intervención inmediata del espacio público vacio. Los formatos de intervención colectiva colaborativa. Siempre estoy intentando concertar impulsos a varias manos. Poesía, teatro. Vuela, articula. Sospecho que sea inevitable una cuestión geográfica. Mi nucleo fuerte de arte política. Explicar aquellas cuestiones que sucedieron en mi país. Biografía familiar. Me inquietó. Traiciones. La tesis principal: textos de no ficción o ficción que refuerzan el estigma de los campos de concentración de desaparecidos que aparecieron y que tienen la marca del traidor. Análisis literario y cultural. Algo primero: motor mismo de la escritura: lo que está escrito a la dedicatoria, amigos de la infancia, desde los siete años, o los doce, sufriendo el estigma de sus padres por ser traidores. Lo biográfico no se sinde a un territorio de escritura.

El registro testimonial de los migrantes. Todos los cuerpos articulan ideas. Un cuerpo como caja de resonancia de perspeciones. Como oreja. Cuerpo en contacto con otro. Idea muy bonita que lanzó un grupo, respirar, del Reina Sofía, Isabel de Laberan, escritura somática. La hago mía. Una escritura que parte del síntoma y se articula en palabras.

Ante el umbral. Luis Cernuda. El fantasma de sí mismo. Poema. Jorge Moreno Andrés. Inés Placencia. Con tres heridas yo. Versos escritos por poetas durante la guerra civil. Clemente. Extrañamiento radical del espacio público. Las personas que no tienen casa. Los que tienen que salir a trabajar. Sombras siniestras. Inés; formas tan diferentes de transitar la intimidad del confinamiento. Residencia de mayores. Los espacios solitarios. Los solos. Percepciones amplias.

Un músculo ágil del museo. Proyectos faraónicos de largo plazo. Tiempo. Aquí logramos colectivamente reaccionar muy rápido. Se publicó la primera exposión virtual. Y luego la segunda. Contundencia de una serie de producciones en curso. Ese ojo que espiaba donde nadie podía ver. Se arriesgaban a cruzar las calles vacías. Las experiencias íntimas. Y socializarlas.

Museo situado. Voces situadas. El territorio que se instala. Depredación del territorio de las instituciones culturales. Silvia Federichi. Organizaciones de mujeres de trabajadores domésticas. Patriarcado y feminismo. Programadora museográfica. Reunión para explicar sus condiciones en la cuarentena. Ese sentido de estar aquí. Se vuelve claro y pleno. Haber sido partícipe de esto que ocurrió. Situado. Donna Haddaway. Noción de conocimiento situado. Ubicar una red de colaboración desde marzo del 2018, la muerte de mame, del sindicato mantero, después de correr horas correteado por la policia. Microrebelión del barrio. Dijo basta Lavapiés. Iracundo. Me impresionó mucho que el museo siguió su vida imperturbada. Hermeticidad. Intentar conectar el museo con la vitalidad y la larga historia de autogestión, organización y lucha de proyectos de colectividades migrantes, artísticas que coexisten en este territorio. Museo: punta de lanza como proceso de gentrificación de este barrio. Habitando esta contradicción. Asamblea en la que participan 20 colectivos muy variados. El sindicato nos propuso esta conversación con Silvia Fiderichi y Rafaela Pimentel, la creadora del grupo. Decidieron salir adelante y por la virtualidad se amplió la convocatoria de otros sindicatos, de Honduras, de mujeres afrocolombianas, de Bilbao. Cuatro voceras muy importantes que daban cuenta de diferentes condiciones, contextos y legislaciones en sus países. Noción de cuidados públicos central. ¿Quién cuida a la cuidadora? Las más vulnerables. Han quedado sin trabajo. Expuestas al contagio. No pueden ver a sus familias porque quedan cuidando a sus patrones. Falta de derechos. La idea: internacionalismos de los cuidados y las cuidadoras. Muchas de ellas no se conocen entre sí. Una internacional de cuidadoras.

Un poeta, Dani Selco, estaba en los días previos del estado de alarma en Madrid, para realizar un proyecto nuevo. Producir un extraño tipo de poesía documental. Expresividad poética silenciados. La urgencia hizo que tuviera que regresar a su casa. Un acontencimiento dramático en el barrio. Murió Mohammed Hussein. Intentó conectarse con las urgencias sanitarias. No se pudo hacer entender. Ese problema le evitó ser atendido. Le propuso a Dani reinventar la coproducción del relato desde el distanciamiento. Un librito sobrecogedor. Reunión: lengua o muerte. Dos tipos de experiencias que nos han golpeado durante esta cuarentena. La dificultad de afrontar la muerte cuando no hay duelo. La exposición de cuerpos más expuestos por la precarización del sistema de salud pública. Las dinámicas estructurales de desigualdad que sufren las personas migrantes. Ella vive en Lavapies. El sur global. Territorios que están expuestos a lo precario.

La idea de rearmar el procedimiento a distancia por teléfono surgió de la conversación entre ambos. Intensificamos nuestra amistad entre Buenos Aires y Madrid. Le conté lo que pasaba en Lavapies. De esa conversación cambió. Escuchar. Sentarse. Cada vez que la persona se detiene a pensar cambia de renglón. Se atrevió a hacerlo por teléfono. Ya tenía una conversación iniciada con integrantes de museo situado. Su capacidad de escucha es tan bonita, a pesar de la cuestión técnica, la distancia, el teléfono. Alguien que se comunica de una manera muy preciosa.

Estos dos vectores: la imposibilidad del duelo. Qué hacer con el cuerpo. Para los banbladeshies es muy importante tener un lugar donde enterrar el cuerpo para ir a verlo. La comunidad de blangladesh ha sido muy golpeada con el virus. La dimensión política de la lengua. El libro es tremendamente contundente. Su origen como nación: derecho a hablar su lengua. Los intérpretes para que una persona que no hable bien el español pueda ser bien atendido.

La reivindicación de poder usar la lengua propia. Mediación a través de la lengua. Como eso está ligado a la dificultad de hacer el duelo, cuando la palabra a distancia no se puede encarnar en el cuerpo. La precarización estructural que afecta a comunidades específicas. Mecanismo tan sencillo. Diálogo. Con ella. Con la familia. Con un libro. Ahora se puede consultar en red. Con esa intimidad de la lectura. El valor político y existencial de la palabra.

El libro está en imprenta. Le incomodó más no estár aquí para la salida del libro. Cuando produce el libro lleva una imprenta portatil en su mochila. Ese momento de lectura compartido con la colectividad con quien produjo ese territorio con la comunidad. Es un momento clave del proceso de cada reunión. Dani Seco. Este diferimiento cuando el libro se pueda tocar y leer en una lectura compartida. Ahora está produciendo un audiolibro con personas cuya lengua materna no sea el castellano para darle cuerpo sonoro.

No tener olfato. Anfibia. Revista argentina. Episodio doméstico banal. Humita en el horno. Significaba que tenía los síntomas del coronavirus. Hoy me desperté pensando que perder el olfato era otra consecuencia del encierro. Sin papilas dispuestas al deleite. La enfermerdad te sella el cuerpo. Te extrañas de tu hábitat privado. El espacio que te protege. No puedes conectar con lo doméstico.

Tengo la sensación que el inicio del confinamiento y el comienzo de los síntomas se destaparon cuando me pude volcar a la escritura. La escritura de ese texto me resulta como la capacidad de la invención. En lengua muerte. La capacidad de hacer un ejercicio escriturario. Salir del balbuceo, de ese pantano. Salir: feliz. El texto y el encierro, habla de eso. A mucha gente le tocaron mucho peores cuadros que a mí. Me gustó mucho el ejercicio de respiración. Inspirar con otros. No puedo respirar de John Floyd. No puedo respirar. La frase de aquél que no puede respirar. Lo denuncia. Lo dice. La presión continúa. Y se desencadena la muerte. George. Se llama George. George Floyd.

I can’t breathe. Coinspiración extraña. La gente que no puede respirar por el coronavirus. Y la gente que no puede respirar porque la rodilla de un policia le quita el aliento, hasta matarlo.

La sensación de bloqueo a la hora de escribir. Era improductivo a dar continuidad a la propia forma de escribir previa al cambiar la vida. El problema no se trata de cómo continuar escribiendo. Sino como reinventar la escritora desde las nuesvas condiciones. Es un tema recurrente. Personas que elaboran escritura intelectual, literaria, artísitica. La dificultad tu modo de producción en la pandemia. Una pregunta recurrente estos días en las tertulas de pandemia. Recuerdo que cuando hablamos de eso hace un par de años que no tenía que entrar a pensar en proyecto de largo plazo. Tres, cuatro, cinco, diez años. Gestión cultural. Como diputado. Formatos breves. Textos de no más de cuatro páginas. Intervenciones breves de urgencia. De coyunturas concretas. Textos que respiran de otra manera. Lo he logrado menos que vos. He escrito muy poco. Menos de lo que quisiera. Como extraño mi vida cotidiano. Me siento más cómoda que hablando. Que dando clase. Lo que hacemos acá es un experiencia increible. Le pusimos respirar al grupo de lectura, coinspirar, respirar, grupo de compartir lecturals, proyectos, experiencias. En estos formatos un poco insólitos. Un espacio dentro del trabajo dentro de una institución tan exigente. Formatos experimentales. Este viernes juntamos a una serie de personas que queremos hablar sobre el duelo. Lenguajes artísticos diferentes. No hay formatos, plazos. Las ganas de ponernos a ver qué pasa con esas voces. A ver qué pasa ahí. Respirar de esas otras maneras. Para encontrarle una vuelta a ese mundo que habitamos y que ya no queremos volver a habitar.

El cuerpo, la vibración, los espacios, la escritura desde un registro frágil.

Ana. Se llama Ana. Ana Longoni.

Marcelo.

Gracias a vos.

Escuchen a Ana y a Marcelo.

La (re)construcción de uno mismo

¿Acaso no nos despertamos cada día queriendo completar lo que realmente estamos llamados a ser? La insatisfacción con uno mismo es una constante para toda equís. No podemos escapar a nuestro destino: el desasosiego.

Por ello, en tiempos de pandemia, la situación general se presenta como una metáfora de lo que ya sucedía hace dos meses, en la vida de cada uno. También es lo que sucedía hacía 2020 años, en la vida de los que en cada sitio del planeta acontencía en aquél entonces.

Figúrense lo eurocéntrico de nuestro devenir occidental. Hace 2020 años pensamos en un pesebre, un emigrante, una familia llamada a un censo, un imperio «universal», unos reyes, unos ángeles, unos pastores, unos animales de granja, unos olivos, unos viñedos, dieta mediterránea, mercaderes, barbudos, ortodoxos, insolentes, y gente que pasaba de todo. Y de todos. De todas.

Da igual el momento histórico en el que nos planteemos la existencia. Siempre estamos al borde del descalabro. Una decisión errada en según qué circunstancias puede significar estar delante, o no, de nuestro verdugo. Quizás la condición de nuestro estatus nos provoca mayor o menor angustia. La dualidad de amo/esclavo. Como si fuera una dialéctica irrenunciable a la que no podemos escapar. Quizás no es el rol, sino la voluntad de sometimiento, ante un estado de disparidad en las relaciones de poder. ¿Y nosotros? ¿En qué sitio no encajamos?

Algo no va bien. Nos llega esa impresión por la catarsis colectiva del colapso. Nuestra ciudad sitiada por un ejercito enemigo. Días enteros encerrados sin tener para comer. O estar a la espera de que un virus, entre los muchos que pueden estar presentes, se cuele a nuestro sistema inmunitario, y este, incapaz de reconocerlo, pierda la última batalla de nuestra primera línea de defensa.

Todas las angustias del mundo en un mismo instante. ¿Tenemos la casa marcada? La peste nos ha llegado del cielo para sucumbir a su misterioso acto diabólico. Las dies plagas de Moisés al menos le sirvieron a un pueblo para liberarse del yugo de la esclavitud. No sin la ayuda divina de un Dios Padre que estaba centrado en ayudar tan sólo a los que veían el día de este lado del planeta.

El Dios padre que auxilió a Moisés, y su (nuestro) pueblo, no estaba preocupado por los pueblos aborígenes en Guayabo. No se conocían. Dios Padre no conocía las tribus del Amazonas. Ahí todos era oscuridad. Deja a Dios Padre en muy mal sitio no haber concebido un plan para toda equís. Su impulso universal no vendría hasta que Jesús, por su cuenta, ideó todo un performance para sacrificar su vida en nombre de un legado de amor. Como Bretón, según Camús. El porvenir alumbra un mundo postmesiánico que se debate entre entender la verdad detrás de un acto revolucionario y uno surrealista. El entendimiento del resto de la humanidad a las tesis centrales de un humanismo que difiera de lo que estábamos haciendo hasta hace muy poco, es lo que deberíamos considerar como una base fundamental para refundar el objetivo común, en una escala planetaria, y también, muy a nuestro pesar, en una escala mental.

Nuestra incomodidad está ligada a lo que nos acosa mentalmente, y a la incapacidad de tener un sentmiento liviano para subsisir por la vida que nos ha tocado transitar. No importa si has leído un libro, o mil. Algo más allá de tí mismo te lleva a creer que tienes salida a tu propia angustia. Y eso marca nuestra relación con los demás. Con mi familia. Con mis vecinos. Pero también, de manera muy particular, con la humanidad entera.

Nos esforzamos por estar bien. Y por encontrar el mal en el otro. Y no en nosotros mismos. Por más que veamos Star Wars no le damos crédito a Darth Vader por regresar como Yedi a recuperar el balance en la fuerza. Su personaje sigue representando el mal. Con una última reconsideración. Volver al bien. Por más mal que hayamos representados, siempre queda algo de bien por lo que volver. Es un pesnamiento católico, en el fondo. Es el perdón de los pecados. Que como artificio de una religión nos permite acceder de manera muy fácil a la última puerta que nos conduzca al cielo eterno. Como si lo que está más allá de nuestra vida nos debiera preocupar tanto.

Lo cierto es que aquí hay varias cosas que nos mantienen en paz. Y somos conscientes, hoy más que nunca, del peso que tiene nuestra responsabilidad personal en el autocuidado de nuestra salud. Es la prevención la más importante de nuestras herramientas para saber mantener un equilibrio entre lo que nos hace bien, y mal, para subsistir de manera sana en este entorno social en el que vivimos. No podemos de pronto asumir que todo es hostil. Que no hay más que voluntad de control. Pero, a su vez, debemos entender que la situación epidemiológica en medio de una pandemia nos condiciona nuestra acción individual. ¿Es acaso una cesión a nuestra libertad como argumentan los Cayetanos envueltos en una bandera?

La sociedad está totalmente polarizada y la gente no hace más que pertenener a un único club de futbol. Los hilos que mantienen cohesionada la sociedad a las reglas vigentes son tres o cuatro que nos atan a marco de acción que nos mantine en un perímetro de control. No todos vamos a poder salir a buscar Ítaca. Debemos asumir que tan sólo unos pocos podrán ver el mundo y hacer con él lo que puedan, mientras encuentran suficiente en un trabajo que les permita subsistir. Los que lo consiguen, mantinene la cabeza por encima del agua. Los que no, se ahogan. El mundo vive ante realidades de personas que se hunden en lanchas que naufragan en nuestros mares. El sol, desde arena, nos anuncia que un día más pasa. Y nosotros, aquí, hacemos un círculo más en nuestra cabeza, para poder asumir que podemos respirar, sin culpa.

De pronto la fuerza está de vuelta en nuestro espíruto. Algo nos da aliento. Estamos aquí. Ahora. Y decimos: ALLS.

El/LA OTRO/A

El/LA OTRO/A es un partido político derivado de un sueño. El partido surrealista de NEW Spain. PSNS. Las siglas van dando vueltas. Se trata de un agente dinámico de la sociedad NEW. Que toda ella, en su conjunto, y en comunión con la vibra sagrada, se funde en una NEW society. O bien, en el NEW world.

Esto no tiene sentido, decían algunos. De ellos también será el reino del presente. El aquí y ahora. De momento es todo lo que tenemos. Ya seas un mendigo en la calle en la que ahora ya no hay gente que te ingnore. Sino pura caridad. O preocupación, ahora sí humana, para que no te de el coronavirus. Y lo puedas contagiar. Hay personas que valen más en estas circusntancias. Y otras, que valen menos. Es juego cambiante de nuestra indiferencia.

DIOS Padre se presentó a las elecciones con este nuevo partido. Al tio le moló la propuesta. Ay, Dios Padre, ya no se dice mola. Eso lo dicen los abuelos y las abuelas. Ahora se dice ________. Los tiempos cambian. O más bien, están-an cambiando. Ya sabes, como la canción del nobel de literatura.

Enrique Vila-Matas le pregunta a un guardia de serguridad de un panteón (al que llama policia), que si está de acuerdo o no con el nobel de literatura de ese año. O quizás le está preguntando si coincide cada año con el nombramiento del nobel, si acaso cada año se indigna de que no se hayan dado a _______, o a __________, que siempre están en las quinielas de los que los han leído, y los consideran unos/unas Dioses/as. Y por tanto, se quejan, en público, o en el Frankfurter hof, para dejar claro, ante las personas que te juegas el tipo para (re)conocernos como la gente culta de este vulgar mundillo.

Vila-Matas asume un riesgo en directo, como todos los autores que han conseguido tener un séquito de lectores: introducir un tema polémico que nadie se espera. A riesgo de parecer un snob que le tira con saña a un policia un clavel envenenado con esa mirada que el otro asimila con recelo, y que ambos, identifican de ida y vuelta: el némesis. El otro también es el némesis. Y eso, de alguna manera, lo debemos asumir. Y hasta cierto punto, los autores, junto con los editores, ya lo han asumido. En su elección vocacional. En la decisión en la que han puesto el dinero donde se encuentran sus bocas.

El/LA OTRO/A utiliza esta conexión en directo del año 11 para ejemplificar a los unos y los otros. Por diferentes motivos. Por un lado, es culta. Es decir, se trata de un video que revela que dos tipos que hablan español pueden tener sus batallitas en Nueva York, aún sin hablar el idoma. Eso pone al culto en un sitio de discontinuidad. Es decir, le da un rol de actor secundario que debe sobreponerse a una situación que está por encima de sus posibilidades. Y desde esa postura, debe asumir el trasncurso del día, con un cansancio que le vencerá en un momento dado, y quizás le mate. Por otro lado, se trata de un trance social: una borrachera en otro contexto psicosocial. Beber en esas circunstancias habría sido asumir un seguidismo que le habría generado un vacío existencial mundano: la anécdota sería más convencional. Lago había prometido que vendría con un amigo escritor que les volaría los sesos. Un tipo verdaderamente fuera de serie, ya lo verían. Los americanos saben que los insolentes que vienen de otras tierras son los que verdaderamente manejan discursos alternativos surrealistas. Como beber agua. Así nomás, sin gas.

Yo tampoco bebo agua con gas. Y también un día me acerqué a Vila-Matas, nueve años antes, la primera vez que acudimos a unos premios Herralde, en el St Rémy, en la calle Iradier. Acudimos Quique, Toni y yo a nuestro primer evento literario en Barcelona, tras haber sido invitado por Paula, a quién había conocido en el primer desembarco de Sexto Piso en Frankfurt. Era el año 2003. Había sido comisionado para establecer un contacto directo con Vila-Matas para coordinar la presentación de un libro que había publicado con Sexto Piso: El viento ligero en Parma.

Nuestra presencia jovial en dicho evento contrastaba con las primeras espadas del mundo del libro que acudían al saludo del patrón, don Jorge, y que se conocían los unos a los otros. Quizás hasta se habían leído. Se percibían otros secuaces pertenencientes a esa calaña latinoaméricana que siempre se cuela en los eventos literarios cuando desembarca en Barcelona, persiguiendo quizás la sombra de los Pitoles y los Bolaños. Bolaño ya había muerto. Sus historias resonaban todavía en el salón. Y nosotros ya habíamos encontrado nuestro lugar en la periferia del Iradier: el segundo piso, del otro lado de la barra.

Mi única obligación laboral esa noche era hacer contacto con Vila-Matas y coordinar los pormenores de la presentación del libro. Recorrí el salón en busca de Vila-Matas y me acerqué a incordiarlo mientras hablaba con Rodrigo Fresán, a quién tampoco conocía. Me presenté como respresentante de Sexto Piso en España para preguntarle cómo le gustaría hacer la presentación. Había pensado que quizás podríamos hacerla en el FNAC. Ignoro por qué en aquél momento aquello me pareció sensato, pero él rápidamente me corrigió y me dijo que debería ser en La Central de la calle Mallorca, que era más apropiada para el tipo de autor que era él. Ante lo cual no tuve ningún inconveniente. Había conocido a Antonio ese mismo año en Frankfurt. Y además me gustaba mil veces más La Central que FNAC, pero en fin. Me preguntaron por el nombre de sexto piso, y fue entonces cuando expliqué la historia tradicional: «fue en una borrachera que uno de los fundadores lanzó una frase categórica: prefiero tirárme de un sexto piso a _______.» O no se si conté la versión que dice que estaba tan crudo que prefería tirarse de un sexto piso. La verdad es que la versión oficial también da vueltas. Pero se sabe su origen: Percio. Percio, Lu-percio.

No hay personaje capaz de sostener frases célebres contundentes con más gracia que Rafa López. El origen nominal del proyecto editorial parte de una de sus frases en esos momentos en los que las amistades se funden. Y son esas relaciones las que se consolidan con gestos únicos e irrepetibles. En la base de un proyecto editorial que acaba de cumplir la mayoría de edad, la frase de Rafa se mantiene en la cúspide de las anécdotas. Vila-Matas y Fresán parecieron satisfechos con mi breve historia fundacional de una editorial mexicana que se abría paso en las grandes ligas. Vila-Matas mencionó que él vivía en un sexto piso. Fresan puede que haya dicho alguna cosa más. Y ya no hubo más que decirnos. Por lo que acabé mi intervención con un protocolario despido y con un recordatorio de que ya nos pondríamos en contacto para coordinar la presentación. Me retiré y nunca más nos dirigimos la palabra.

Cuando no cruzamos él sigue desconociendo quién soy yo. Así es mientras la gente no te conoce. Y en los diferentes mundillos de cada ciudad la gente se tiene vista. Muy vista, dicen. Y así nos damos cuenta de los limitado de las esferas que gozan de los elíxires de la existencia. La denominada «Buena vida». El «éxito».

El éxito de quién consigue dedicarse a su pasión y conseguir flotar en la superficie del mar. Y dejar de perteneces al mundo de los que mantinen la cabeza bajo el agua. No es un salto trivial de nuestra historia. De hecho no es un salto trivial de nuestra sociedad. Es un hecho evolutivo que nos interpone el espacio privado, seguro y familiar, al espacio público. Ese sitio allá fuera. Ese sitio en el que no estamos. La calle. La plaza. La playa. La montaña. El parque. La tienda. El restaurant. El bar. El campo.

Yo quiero salir a estar en esos nueve espacios transformados. Y sólo voy a llegar en la cumbre si el pueblo NEW me sigue al sitio en el que nos acaberemos de encontrar: ALLS.

No es acaso este el espectáculo que estábamos esperando.

Abran sus ventanas. Salgan a las 9:09. Y den la bienvenida a este nuevo tiempo. El mundo de los que transitan YA al mundo de los cielos: presente.

Se oye su nombre.

Usted contesta: presente.

Aquí estamos.

Así.

ALLS

La confesión del padrecito de Comala

Finalmente nos encontramos, Pedro Páramo. Me había estado esperando toda la vida. El libro estaba ahí. Juan Rulfo no tiene prisa. Ni yo tampoco. De ahí que no nos hayamos dirigido palabras agrias para redondear nuestra indiferencia mutua. Pero yo sabía que tenía algo pendiente. Que ahí había algo para mí. Y no me equivoqué.

Leyendo una edición de Seix Barral de Obras Maestras de la literatura Contemporánea, de tapa dura, no me atrevo a escribir en sus entrañas. Ni siquiera a doblar sus páginas. Tengo una especie de pudor al leer por primera vez a Rulfo. Y al objeto en sí. Tan bien parido, con esas páginas amarillentas que parecen uno de esos libros de una biblioteca de abogado, que nunca se han leído. O lo contrario, un libro de una bilblioteca pública, novecientas noventa y nueve veces leído. Como una personalidad tan fuerte que su aura impide que nadie se atreva a alterara esa fuerza.

«Todo esto que sucede es por mi culpa -se dijo-. El temor de ofender a quienes me sostienen. Porque ésta es la verdad; ellos me dan mi mantenimiento. De los pobres no consigo nada; las oraciones no llenan el estómago. Así ha sido hasta ahora. Y éstas son las consecuencias. Mi culpa. He traicionado a aquellos que me quieren y que me han dado su fe y me buscan para que yo inteceda por ellos para con Dios. ¿Pero qué han logrado con su fe? ¿La ganancia del cielo? ¿O la purificación de sus almas? Y para qué purifican su alma, si en el último momento… Todavía tengo tengo frente a mis ojos la mira de María Dyada, que vino a pedirme que salvara a su hermana Eduviges:»

Padre Rentería, Pedro Paramo. Juan Rulfo.

No le dio la gana abrirle la puerta a Eduviges por suicida. Todos sus activos se caen. Él, hombre, intermediario de las personas de fe y Dios Padre, dice no. No le perdono ese pecado. El Señor tampoco lo haría. Todo viene a cuenta de la carga moral que lleva encima el padre por haberle concedido la bendición al muerto que violó a su sobrina. No es poca cosa. Se trataba de un reconocido hijo de la chingada, al parecer. Y además le tocaba cerca. Entonces hace lo que hacen muchos padres: dudar de la víctima. Más aún, si se trata de alguien de los que pagan su diezmo. Los pobres no pagan. Son fieles, eso sí. Pero no tienen mucho que dar a la iglesia. Que a su vez, les da lo que puede. Dentro del margen humano de la institución.

Los votos dan un estatus. Hablar con Dios directamente es cosa de los que estudian para ello. Y se preparan para el ministerio del evangelio. Se convierten en los que llevan la palabra de Dios. Y lo repiten al final de cada lectura: palabra de Dios. El libro, la Biblia, está en el centro. Un libro que perdura en el tiempo. Pero también perduran los libros de filosofía griega. Esfuerzos manuales previso a Guttemberg, que industrializa el libro. Antes, pergaminos y códices nos definen las culturas de otras geografías. Otras perspectivas. Más allá de lo divino. Lo social de aquellas sociedades queda relegado a la retórica de las colonizaciones. La cultura superior que aplasta a la inferior. Como si no hubiera habido sincretismo alguno. Si las montañas son lo sagrado, vestimos a la montaña de virgen, y listo. Contamos la historia en retablos. Y las metáforas que interesen de la Biblia se plasman a partir del arte. Los pueblos iniciados, entonces, entran en el camino de la salvación. ¿Qué salvación?

Volvemos a explicar nuestra historia. Ahora con un contexto que incluya el resto de las opiniones. Una vez que te embarcas en nuestro camino, el resto ya no interesan. Todas las religiones exigen exclusividad. Y eso les hace competir por la fe, más allá de los cimientos culturales que hay han ganado con el paso de los siglos. Especialmente las cuatro grandes: cristianismo, judaismo, islam y budismo.

Pensé lo siguiente: necesito una tarta de religiones para visualizar los estados de la naturaleza en términos de creencias globales. Religiones, si adoptamos el calificativo bajo el cual muchas personas deciden definirse como parte de ese colectivo antes de una especie humana mucho más grande, plural y libre, por encima del espacio de a quién creer o no. Creer o no es la diferencia entre un religioso y un ateo. Y puedes tener a dos tipos muy apegados a su perspectiva, lanzando las mejores hipótesis que cada uno de los grupo de interés ha fabricado para sí: para su pespectiva. Únicamente eso importa. El enemigo, señoras, está presente.

Dijo señoras, ¿viste?

El juicio social.

Ya estamos aquí.

Ustedes me van a juzgar a mi.

A mi corresponsabilidad con todo este desmadre.

A quién colgar la letra A roja.

The Scarlett Letter. You know what I mean. Really, we all read the same authors before we leave school. Nobody teaches us to real properly. Until we ramdombly approach the powerful edge of books. More than one. A bible readers reads one book. Not even that often. He/she rather wait for it to come as a surprise on Sunday at noon, to meet the sun. Catholic young boys, in their all boys schools, go to church to actually get to meet a chic, other than her sister. The problem comes with the ones who don’t have sisters. Seriously: this is not profiling. Nor charging the weight on all machos on the shoulders of these few all male childhood experience. Seriously: it’s all here. It’s this way. And I don’t plan to take a step back from my current position, which in fact allows your way of looking at it, which may still be forever the same perspective that you already hold dearest. The thruth. Your own personal truth. Why not you be God? You be HIM?

Only one of these selected group of machos will actually get the grace to be named oficially by the authorities of our assembly to bow upon you the glory of the Almighty Father, as Father shall rule over other possibilities like Mothers taking over. Shouldn’t they? Don’t they already? Oh, God: I’m all confused………

I am only fucking with your mind. You’ll excuse my body belongs to no one, but me. As I am the true bearer of my will, in continuos search for affirmation. Best case scenario I’m at this point affirmatively as I am, there, in the mighty NEW truth, the power of a wonderful place never before been told, as the scripture of a futuristic collective goal to fall into. A thing that comes from the acceptance of one’s incompleteness completenessness. Is a that a thing? Really? I don’t know anymore.

I never closed the door. Only nobody came. I told you it was gone. The world as we knew it. Way back when. It all started by being forced into a group of insolent readers of Friederich Nietzsche with a university teacher some of them already worshiped. Look at what this guy has read. And then you start to read. And play the game. Like a true poet. A true voice. A reader. Oh, man. That’s it. To read: firsth NEW right.

Obligation book culture. We must teach our children to have the level of servitude needed for my business endevours. To be good factory workers. A look inside the Brexit space to evaluate their last 9 months of personal circumstances. We are antagonist of colonial global model. We ought this one talk out loud. Gather around your nine nine team. Behold a public debate like this NEW world has ever seen.

Rules: pick your nine boys and girls to represents your smartest answer to the NEW Commons deal. A deal I’m pushing through in literaure nonesense.

I am a true artcraftman. That’s as much as I am going to plead guilty of. The rest you can come find me at my home. As you know where I live: in Dante Alighieri. Literally.

Ever since I move into Dante my literature has matured. I am a NEW person. I have been transformed already. Do not be afraid. You too can bear this passage. Only, I am here this time to tell you how it went. Nine years ago.

It’s a like of course. It happen in the year 9. That much is true. We can help it. It’s the numerical logic of our time. As a demographic population pyramyd. What else do you need? What else do you want? I am one of those trying to help. I can bring this world to a END. This is the end. And also the beginning.

Are we ready for that?

I believe we are. It’s all in the search. It’s all in the details. It’s all in making sure you can try to reach the sun, like Icarus did.

You get it, right?

Always unsure.

That way feels right.

You doubt your own luck.

You doubt your own priviledge.

You question your happiness.

You dance with lonelyness.

You tickle with death.

You doubt your chances of scoring tonight.

You digg into altered states of consciousness.

Like this.

You allow yourself the passage to the other end.

Welcome.

You notice you don’t feel the discompfort.

This shit ain’t real.

It’s been spinning in my head.

I was keep it locked in.

Purposely.

As if waiting has it’s odds.

And so it’s time to cash in.

Long term investment pays off.

That’s what I please myself to plan for.

I sets me off away from this shit.

Together, this status quo couldn’t be any lamer.

We’ve reached the highest point in the graph.

We are back to demographics.

And I feel the responsability to come back.

So my actuarialart Hipocrates Nietzschean pledge forced me into action: become your superlative being to pursuit the ultimate global NEW system. And design think, whatever that is (by way fuck you all who represent the last trend in your business school teacher theory: chasing a Golman nine dimensions away. So there. I said it. This is it. This is my shit. If you like your stupid series, from whichever outlet you get from, go back to that page. I’ll only keep you glueded to my NEW webpage: double you doblu you dobliu dot golman dot net. Fuck com. FUCKOM.

A NEW city. FUCKOM. The place they went.

At the other edge of duality, you are way the fuck away from them fools.

Duality is dearest. Religion takes a hike.

Science rules. The minds of the collective free souls. We are gathered here today to aknowledge the edge of multiversial minds all linked into a single beat: ALLS………