9 minutos para una historia completa

Tengo que crear algo. Es un imposición que me impongo. Porque creo que aleatoriamente podemos encontrar los caminos que necesitamos transitar. Entonces no hace falta nada más. Simplemente lo que nos topamos se convierte en lo que somos. Y lo que somos es lo mismo que lo que escribimos. O lo que pensamos. Y a veces pensamos y no escribimos, podría decir cualquier persona malpensante. Es verdad. Así es. Y en ese instante estamos siendo, pasajeramente, desapercibidos. Por nosotros mismos. A no ser que consigamos blindar esa memoria para siempre. Quizás explicando ese pensamiento en el formato de una historia. Contando un cuento. Todos tenemos cuentos que contar. Quizás esa es mi máxima perversión: no contarlos. Quizás debería poder escribir más cosas convencionales. Cosas que se entiendan. Cosas que vayan a alguna parte. Y entonces tendría en mis manos todos los cuentos que me han cruzado por la cabeza. Que no son pocos. Y mi vida tampoco es tan interesante. Pero en cambio, voy tomando de cada cosa lo que puedo para luego escribirla, por un mal hábito, o vicio, que tengo. Escribir como manera vivir. Escribir porque sí. Por lo que dicen que ayuda a centrar las ideas. La cabeza. Para escapar de ellas. Para no volverme loco por completo. Quizás para hacerlo. Quizás por asumir las contradicciones que dictan mi pesar. Y por eso, para ser infeliz, procuro la felicidad que gozo ante un teclado. No de aquellos duros Olivetti. Puach. Escupitajo en verso. Mentira. Todo es mentira. Y ficción. Y un cuento. Pero no amo la escritura. Ella me posee. Y no tengo salida. Ni perdón. Quizás esa es mi cruz. Jesús, escucha: ¿tú qué sabes de escribir?

Jesús medita el mensaje que recién le llega.
Al menos sabe leer.
Escribir, dice.
Hum...
Eso es para los mortales.
No se dan cuenta que no yo soy del todo mortal.
Yo no soy del todo humano.
Al ser algo más que humano, hermanos, no soy como ustedes.
Hermanas, no hablo con vosotras.
Vosotras estáis exentas.
No: esto no saldrá en el examen.
De haber dado clase lo hubiera petado.
Cada sermón fue una lección.
Cada parábola una liturgia.
¿Por qué escribir cuando oralmente puedo explicar el cuento?
De haber escrito se habría manipulado en sentido por construir.
No todo lo que dije quedó grabado.
Ni todos los que me escribieron captaron el sentido.
Pero lo que quedó se mantuvo por los siglos de los siglos.
Gracias a los que escribieron.
Yo podría haber escrito.
Pero opté por no hacerlo.
Escribir, en esas circunstancias, habría maniatado mi performance.
El directo llega más a según qué audiencias.
Mi verso era pobre, y por eso di paso a Mohammed.
Él sabría entender el lazo y la poesía.
Y Dios Padre así lo quiso.
Por eso me abandonó.
Yo no entendí.
Al tercer día se lo dije.
No lo entenderías —me dijo.
Y nunca lo entendí.
Hasta el día de hoy.
Que escribo por primer vez.

Newspeak, double think and the mutability of the past

The principles of INGSOC

Come to think: George Orwell was pointing out a future in which the current beast of absolute power, in power, would act like. As they’ve proven to long for no more than this one way to live without dissonance. The end of rebelion. The magnitude of enough tools to manipulate a gray life of survival.

It’s an authoritarian regime. War far away our little island, with our common enemies. Euroasians. Be that east or west. They are the others. And we are continuosly at war. So we live for war, speaking as if it was peace. I am not sure if that’s newspeak or double think. Or maybe, I am just mutating the past once again through the loophole of this one book set in the course of a futuristic society in 1984: the past.

One could say that the warning on 1984 is very clear. And that distopias are an effort to install in the mind of a reader what things could be like if we turn all controls into one big facist regime. But the thing is, in double think spirit, everyone may point into a facist and yell: you are the facist. The real facist too. So we are radicalized with the intention of finding nazis in every nemesis we hate. And man, oh man, plenty of nemesis out there. If there’s something nowadays is people you can consider your life antagonist at the edge of the cliff. So you quickly jump to the conclusion: elimitate. Before he/she eliminates you.

And it all depends on how much privilege you bear. The higher up, the more peculiar results we see of people afraid. The lutters, oh, they say. People are coming to get us. The barbarians have won. Europe always knew they were there. And somehow the fear is on us. It somehow has prevailed as the sort of fearful society that just can’t get enough. So he constantly fear the other. And there are plenty of others to fear. And if not, you will be guided to fear the correct ones. God forbid you pick your own nemesis. It just doesn’t work that way. You are not suppose to think on your own. Or read books. Just stick with oficial propaganda. Like-minded crowds. The «us» we hold dearest. The true civilized humans. The ones that deserve to rule the world. Again.

People in power. People searching to be that power. That’s the old game of politics. Or maybe the game is really the power shit. Money gets close to that influence. People who seek power are into money. And people who are into power and don’t have the means to move up the pyramyd with their own enterprises, choose politics. Some parties are there for people to be part of the political players that touch power. In representation of the rest. So we can all go about our life. With the same sort of critical attitude that we can hold from our couch, or through our digital platforms. Our social persona is now an activist posting shit online. Like this piece of crap you are reading. I thank you for thy patience. You are trully a good and loyal reader. I sherish you. And wonder if you want to read some… well, serve yourself. You’ve made my day. Maybe even my life. For the rest of my lives.

Multiple lives matter. But let’s focus on the black ones.

Current affairs are smelling like 1984. People don’t read books, on one side. And on the other, they just read one book. Or is it the other way around? In any case, I’ve just felt the need to go about my way into the wrong way to read the play. And end up in the loosing end of this senseless battle. I’d be in this sort of situation. We can be persecuted up to a point in which we piss off the wrong dude. There’s two ways you do that. You piss of a boss of a mafia-like structure, be it one of the good guys, or one of the bad guys, and he, or she (let’s open the posibilities of feminism in the struggle to impersonate the evil characters from the heteropatriarchy power roles on the top of the scheme) sends a squad to hunt you down. In either case, you are a sitting duck. And you will be terminated. Cause the Big Brother is watching you. In every coin. In every camara. In your own phone. In your profiling stamp across the Internet. You think «they» don’t know? Oh, sure they know. They are on to you. Maybe even reading this as we «speak». The creepiest system ever is here, installed in the open areas of public and private space, expect for that little bit of brain left without Thought-police on your ass.

«He wondered again for whom he was writing the diary. For the future, for the past–for an age that may be imaginary. And in front of him there lay not death but annihilation. The diary would be reduced to ashes and himself to vapor. Only the Thought Police would read what he had written, before they wiped it out of existence and out of memory. How could you make appeal to the future when not a trace of you, not even an annonumous word scribbled on a piece of paper, could physically survive?

Winston, 1984. Or maybe, Orwell, 1941. Or maybe Golman, 2020.

La escritura a partir de la conversación en la pandemia de un poeta chileno en México que saca una novela

Isabel Zapata. Emiliano Monge. Alejando Zambra.

El siguiente texto fue escrito mientras escuchaba el zoom organizado por la librería Gandhi en el que se hablaba del nuevo libro de Alejando Zambra, «Poeta chileno», con la participación de Isabel Zapata y Emiliano Monge.

El mundo de los poetas. El mundo de los narradores. El mundo literario. Pedradas entre narradores y poetas. Familias reconstituidas. Novela nostálgica. La juventud perdida. El pasado. La poesía que se abandona. Biblioteca perdida y reconstituida. Poeta fracasado.

¿Qué es el éxito para un poeta?

¿Qué lector tengo en mente?

Trifulcas entre poetas. Entretenimiento.

Lecturas completas de un libro.

Nostalgia. Me he ido dando cuenta. Lo que más me gusta de la escritura. Olvidarte de lo que estás haciendo. El libro se escribe solo. Reconocer a los personajes. Recuerdo el día que me senté a escribí los poemas del personaje. Corría el riesgo de que los poemas que yo creo que son buenos, son malos, y los buenos, malos. La ficción dentro de la ficción. Entra el poema ficcionado para el personaje menos malo.

¿Cómo es? ¿Qué siente? Escribí la novela muy despacio. La escena literaria local. Soy de ahí. Esos son mis amigos. Esos son mis espacios. Los conocía aunque no existan. Los personajes se parecen a mí. Y a la vez son muy distinto. Los personajes crecen solos. Hay que dejarlos crecer.

Como lector, ese mundo por el que no tengo nostalgia, la tengo todo el tiempo. La lectura nos arrastra a esa perspectiva, la del cronista. La del narrador. La de la novela. El libro nos conduce a sitios en los que nunca hemos estado. Y estamos ahí, en la novela, todo el tiempo.

Camuflar cosas de mi vida. Partir tu vida en dos. Vicente el gran protagonista. Gónzalo lo narra. Quiero escribirlo todo. Es una necesidad. Los poetas, y no los narradores, son los que deben descrubrir los detalles del sentimiento. La distancia entre el poeta y el narrador.

Poesía y prosa. Debate. En contra de la enseñanza de la literatura. Aleja espacios. Se enseña muy mal. La narrativa. La poesía. Como si fueran dos cosas distintas. La novela, el cuento, la novela, en una discusión más general. Un poema se parece a una canción. Una novela toma un ritmo. El ritmo de la novela es importante pero funciona diferente al peoma. El que sabe contar chiste ya saben todo de narratología. No puedes contar el mismo chiste más de una vez. El niño que a los siete años ya lo sabe todo. Se enseña el poema mal. Lo escuchaste, te gustó. Lo vas a volver a escuchar.

Esas páginas en las que se lanza con todo contra el padre, desde el lugar del padrasco. El placer de escuchar una cosa que nos hace feliz. El sujeto. La narrativa está más cerca del mercado. La poesía está mucho más al margen. Mucho más lejos del dinero. Más simbólico.

Chile es un mundo sin FONCA. Chile tiene una calidad muy grande. ¿Qué país tiene mejores poetas? La antipoesía de Nicanor Parra. A los 12 en el colegio estaba Nicolás Parra en el temario. Neruda vs Parra. Titanes del ring. Club de la pelea que todavía funciona. Debes elegir cuál es tu estética. Chile tiene algo especial. El poeta tiene un tema más social. Más que el de los narradores. La fundación para poetas. Menores de 30 años que tengan un taller para trabajar. Buena parte del poeta santiaguino pasa por ahí. Tiene su dinerito y su prestigio. La narrartiva con Bolaño se empezó a mover.

El novelista habla de la poesía con mucha distancia. Yo no leía a los narradores contemporáneos. A los 20 años no me interesaba qué se estaba escribiendo en narrativa. En cambio en poesía sí. Escribir novela es muy de viejo. Todo el rato sentado. La poesía es más como el dibujante de bocetos que decía Baudelair.

Entre poetas se destrozan entre ellos. Nos destrozamos entre ellos. No dejamos que otros se metan. Muy tenaz. Muy alto el contenido. Acá a nadie le interesa Neruda. Nadie le interesa Paz. El mundo editorial: su falsa decisión a qué editorial voy a mandar mi libro. Una parodia. Un apego. El tiempo transcurrido.

Pienso en mis pares, poetas, narradores, familia. Los míos. Hablar con ellos. De sus vidas. Eso es lo que me importan. Hay pasado 20 años. Entiendo que son mi familia. Es un libro sobre Chile escrito en México. Hay varias relaciones que se pueden establecer en la novela con la circunstancia externa de mi personaje. Sentía que escribía en chileno. Es la novela más hablada mía. Escribir en la lengua de cada uno. El narrador en el umbral. A punto de salir. Un narrador de un chileno hablando. Al que más me parezco. Retener a las visitas. No se vayan. Compartamos una historia. Por ahí va. Pieza de la azotea: Chile.

El estallido de Chile. El confinamiento. El encierro de la azotea. Mayor encierro. Un sitio al que ya no se puede ir. Mi hijo aprendió hablar en estos meses. Habla muy mexicano. El chileno que empieza hablar con otro acento. Me está enseñando a hablar. Mi lengua está cambiando. Un extraordinario problema para alguien de 44 años. También había algo de preservar el lenguaje. Sabiendo que voa a cambiar. Todas las palabras se desplazan. Se resignifican. Vivir en la misma lengua con un significado ligeramente distinto. Mi propia forma de hablar se mueve.

Dos momentos fundamentales de la novela. Vicente se convierte en poeta ante sí mismo. La fiesta en la que queda muy claro las formas patriarcales en las que se mueven los narradores y poetas en latinoamérica. Encono, recelo y cariño. Reencuentro en el que la relación se vuelve en padre e hijo. No padrastro. Una familia que uno elige y que contruye a su manera. Va cambiando. Como cambian las familias. Hay una cuestión social. El mito del poeta. Masculino. Binominal. Endogámico. Un componente social. Los poetas son clase baja, media baja. Excepto Huidrobo. ¿Por qué a los 13 años quieres ser poeta? ¿A los 16 años? Experiencias similares de la meritocracia. Mito que tiene que ver con el talento.

En esta familia había alguien como Gabriela Mistral. De la nada. Gana el concurso literario más importante de la época. Los juegos florales. Competencia para poetas hombres para aristócratas. El premio: elegir a la reina de la primavera. Amado Nervo. La repetición de algunos tópicos: la amada incorporea original. Especialista en belleza. Elige ahora la mujer que ocupa el lugar decorativo de ese año. Iba el presidente de la república. Las candidatas. Los poemas que escribían los poetas para la fiesta. Lenguaje modernista. La llegada del presidente. Muy aristócrata. De muy pocas familias santiaguina. Los sonetos de la muerte de Gabriela Mistral. Imágenes violentas y delicadas. Una poesía infinitamente superior que la predominante. Gano Gabriela. Había un poeta que era sobrino de uno de los jurados. No fue a la premiación. Estaba en el público. Su momento de gloria en el que ella no participó. Un mundo tan masculino en el que una mujer lo cambió todo. Escribió mucho para niños. Las rondas de Gabriela Mistral. Una poeta muy potente, muy apelativa. El componente social aspiracional. Es un tema de esa fiesta. Jose Emilio Pacheco, protagonista de un viejo rencor, secuestrado por los poetas pudientes. Justo en los días que se celebraba la fiesta, fines de enero, Pacheco murió.

Jose Emilio Pacheco murió. Que se hable de su muerte. O de su poesía.

La búsqueda o cuestionamiento sobre lo que es la felicidad familiar. Bailar encuerdos juntos. Si alguien nos hubiera visto, eso sería la felicidad. Hablan solos. Hablar con el gato no es hablar solo. Familias felices. Los miembros pueden hablar solos. Nunca sentir que sería mejor estar en otra parte: ser feliz. Las familias felices todas se parecen. La búsqueda constante de la felicidad. Estar donde quiero estar. Muy presente. Una voz en una fogata. Esto es un libro por lo que estamos aquí reunidos. Tuvo el número de páginas suficiente para convertirse en una novela. Alguien habla muy fuerte, tendría que escribirlo en mayúsculas, pero se vería muy mal en el libro. No pasó: soy ficción. Esto no existió. Es un libro.

La división entre los géneros. No tienen demasiada utilidad. El narrador se declara un novelista chileno. En relación con este libro lo soy. Es el único libro mio que sin duda es una novela. La intensidad de las tensiones. Me interesa. Libro de poesía chilena. Libros más raros que el marxismo. Una cosa muy extravagante. Poesía visual. La nueva novela. John Facsimil. Se lee diferente en Chile que fuera. Escribimos esa prueba e intentamos que nos fuera bien. La montaña mágica. En la lectura da igual lo que estás leyendo. No dices: que gran género acabo de leer. ¿Por qué a alguien se le gusta la poesía? Eficacia comunicativa de la poesía. Alguien que se fija en cosas que él también se fija. Ahí hay poesía. Yo también me fijaba en esas cosas. Y alguien escribió en esas imágenes. Esa es la poesía. Es mi novela menos literarias. Las comunidades literarias como grupos humanas. Cualquier agrupación es así. Se atreven a jugar un juego simbólico. Se atreven a construir un sistema autocrítico. La única crítica que me interesa. No disimular el lugar de anunciación.

¿Sigo escribiendo poesía? Escribir es tomar notas. Notas se parecen más a poemas que a un cuento. Estoy más cerca del relato que de la poesía. Fui mejor contando historias que escribiendo poemas. Bonzai. Ideas que tenía que no me llevaba a ningún texto que quisiera escribir. Un libro muy vanguardista. Escribí la superficie de lo que quise hacer. No llego a eso. El mundo muerto del arte y el mundo vivo de la naturaleza. Haber castigado mi propio deseo narrativo. Siempre era bueno para contar historias y para contar chistes. Mis primas siempre me contaron que eran malos mis poemas.

La felicidad. Se vuelve importante a lo largo de la novela. La alegría en general. Hay un frase que se sumaría. La verdadera seriedad es cómica. Esos momentos de felicidad. Atrápela. Los libros. Poeta y narrador. En momentos estoy más de un lado que del otro. La desfiguración del narrador. O su aparición. El primer personaje de una novela. Faxsimil. En esa búsqueda de la felicidad está ese conflicto de si soy poeta o narrador. Instantes atrapados. Momentos de felicidad. Eso es poesía. Esa mezcla no la había pensado así. Esa frase de la felicidad la decía mi abuelita. Ser feliz es querer estar acá, no allá. Asimov: tesis de sabiduría familiar. ¿Dónde quieres estar? ¿Quién quieres ser? En un momento como este todos nos hacemos esta pregunta. Muchos de nosotros estamos donde queremos estar. El hecho de no poder estar en otra parte nos angustia. Que eso no paralice el discurso. Mis poemas eran malos porque quería hablar de lo mismo pero nadie se enteraba. Porque lo ocultaba. En la poema están revelados. Es un truco. La poesía impersonal descriptiva de imágenes muerta que escribes a los 20 años. La imagen de los niños saltando las tumbas como un campo de golf. Un mal poema. No contextualizable. Para mi está relacionado con la perfección. Hablar y relatar tiene que ver con el momento en el que decidí hacerlo. Esa ilegitimidad necesaria. El padrastro elige ser padre y estar en un lugar de valentía. Es un lugar castigado por la sociedad.

Simplificar siempre parece un error. Buena parte de los padrastros son malos. Buena parte de los hombres son malos. Esos temas tienen que ver con discusiones eternas y actuales. Ese hallazgo sufijo. Padrazgo. Siempre ha estado así. Hay una carga del lenguaje que decide el rol del padrastro desde el lenguaje. Se les define. Madrastra. Inventas palabras nuevas. O la resignificas. Te enfrentas con una palabra. Se discute. Hay que hacer algo con la palabra. Eso es poesía.

Ester Viva. Madres afines. Padre afín. Abortos espontáneos. Pérdidas de embarazo. Carga negativa de las palabras. Este es el lenguaje que tenemos y ya está. A la próxima decimos que somos esto. Se vale explorar otras palabra para sustituir a las que no nos valen. La batalla simbólica cuando termina la novela. ¿Qué clase de autoridad tiene Gonzalo? Inventemos otra. Las discusiones sobre el lenguaje inclusivo. Es un debate actual. Enfrentarse a una palabra a golpes. Entender lo que el otro siente. Ser padrastro es una elección contextual. Se enamora de alguien que ya tiene un hijo. Con los niños no se relaciona uno en los mismos términos que con una pareja. No te relaciones con un niño con la intención de que un día los puedas abandonar. La inestabilidad amorosa ya incluye la posiblidad de una ruptura. Con un padrastro hay una custión radical. La vida de cosas cotidianas.

Novelas cortas son brillantes. Concetradas. Son las pregutnas que uno responde mintiendo. Los personajes eran personas que hablaban mucho más que hablaban más que mis otros personajes. Diálogo directo. Las conversaciones en esa dimensión del habla. El narrador también hablaba mucho. Todos hablaban mucho. Todos hablando al mimso tiempo. El libro que quería leer también. Declaración retrospectiva. Lo fui entendiendo sobre la marcha. La primera vez que mostré el manuscrito. Estaba Isabel Zapata en ese grupo. Es una novela que tiene que ver con el final de la novela. Algo que intento comunicar en la escena final de la novela. Las dimensiones del pasado de lo que quería contar, al que llegué en el momento en el que se escribió ese final. Ese momento sin importancia está cargado de importancia. Todo lo que quiero escribir tiene que ver con darle peso a ese momento.

Diálogo con los Detectives Salvajes. Personajes más libres de una épica libresca. Desde Bonsai hay un deseo de contar la forma en la que narras la novela. Soy muy bolañano. Nunca lo relativisiaría. Hay mucha novela de poetas. Marcelo Mellado: noveles en las que escribe mal de los poetas. En la buena/mala literatura está en los best sellers. Es un personaje. Lo exime de algunas cosas que se le piden a otros personajes. De los Detectives Salvajes vi como funcionaba la comunidad. La leí muy pronto. Junto con otros poetas. Me interesó cómo lidiaba yo con eso: que el poeta fuera un personaje. Mucho más que si el personaje fuera un escritor. ¿Son poetas o no? Una cuestión fundamentalista. Lectura al aire libre. Escuchamos a los cinco poetas. Este y este son poetas. Los otros no. Esencia del poeta. Ponerlo en duda; y en práctica. En Chile el mismo diario que escribió crítica literaria. Entrevistar a un poeta. Pero no hablar de su poesía. El tema de la entrevista: cómo está en el encierro. Casi no queda prensa en Chile. Ya no hay suplemento literarios. No se habla de la literatura en esos términos. Entrevista del poeta. Que diga brutalidades. La figura del poeta no es un figura ceremoniosa. Es más un rebelde. Un francotirador. Tampoco es un intelectual. Poetas que escriben crónicas. Cronistas que lo revuelven todo. No es la figura del intelectual. No es Vargas Llosa. Es un lugar más interesante. En Chile se entiende que un poeta es un oficio verosimil. Aunque nadie lee poesía. La figura tiene una legalidad. En Andalucía: este anda de poeta por la vida. En Chile no. Se puede asumir ese rol.

Metaliterarismo. Con Bonsai era muy natural. Eso también me pasó cuando escribí en primera persona. Primera persona: más como poesía que como narrativa. Se puede hablar del monólogo dramático. No se habla de una poesía de no ficción. Si tu lees los poemarios más antiguos. 20 poemas de amor y una… de Neruda. El sujeto que habla cambia de poema en poema. Cambia también la destinataria. Ahí hay ficción. Se manosea la idea de que los poetas no se imaginan nada. Como si todo saliera de la observación.

La conversación. La saludable costumbre de verse desde fuera. Es más importante que estemos hablando, que de lo que estemos hablando. El espacio. La verdadera seriedad es cómica. Para decir cosas lo suficientemente seria hay que recurrir al humor. Y los serios dan risa.

Ahora mismo estoy tomando notas. El encierro nos hacer preguntarnos si hace sentido escribir o no. Escribir es tomar notas. Tema libre, un libro que salió de repente. Facsimil. 2014. Interrumpí todo para escribir: Un poeta chileno. El momento de expansión. En dos años. Tengo muchos libros a medio terminar. El coronavirus me está ganando. Todo lo que he escrito está resignificado.

La palabra paciencia significa otra cosa. La palabra soledad. La palabra familia. La palabra confinamiento. Parte de la angustia es sentir que no tiene sentido lo que uno hace. Escribir hace bien. Es buena terapia. Escribiendo entiendes un poco más. Los escritores saben que entendemos más cuando escribimos que cuando pensamos o hablamos. Nos hace entender desde otro lugar y de una forma distinta. Y eso es importante. Suena muy estúpido: todo lo que está pasando se acerca a lo que la literatura está bombeando desde siempre. Divorcio entre lo colectivo y lo personal. Estamos todos viviendo algo similar. Se parece formalmente. En algunos países no es una decisión. Obligación. Desde Kafka. El incierro es incompatible con la creación. La concentración. La literatura las suele abordar. Es un momento muy espeso. No le podemos poner palabras. Es pesada esa obligación: ¿por qué tengo que hablar de esto? El momento de Chile, de mucha esperanza, que lidiaba con los crímenes de un estado y la autocrítica, discutiendo qué país queremos, momento de catarsis, una cosa política en un sentido muy amplia. Discusión de adultos. De ese momento al encierro obligatorio. Un contraste muy cruel. La gente se siente muy frustrada. Obligado a confiar en la autoridad. Es dos movimientos encontrados. La expectativa. ¿Qué va a pasar? Cuando se pueda protestar de nuevo. Algo tan largo como esto resulta incomprensible.

La gracia es escribir mal. Siempre llegamos tarde. Hay poco tiempo para reflexionar. La escritura. El escritor tipo Vargas Llosa ha hecho mal. Escribir es equivocarse. Echarlo a perder. Ensayo y error. Renegar de un libro. Cambiarlo. Dudar. Es algo que estamos haciendo, obligatoriamente, con angustias.

Gandhi, Alejandro Zambra, Isabel Zapata y Emiliano Monge. Gracias por este diálogo. La nueva informalidad. Interlocusiones verdaderas. Que te lean los que tú lees.

Ya no nos vemos.

Nos veremos.

Aquí la charla:

My lagging signal

The tracing of my location was unreliable because of the amount of smartphones still signaling my activity from 99 diferent spots on the world as we speak. Governments never liked a real good rebelious mind. They need to keep it in a leash. A close leash. Well in my case I refused.

I had two options. The first, tho lay low. The second one: to take the system down.

I decided to wait for the right time.

And finally it has arrived.

About time.

ALLS

Escritores incipientes

Eduardo Lago y Enrique Vila-Matas conectan con NYC con un policía de cementerios. Un guarda de seguridad, en realidad. Un puertorriqueño. Cristina estaba con ellos. Oficial Jimenez. Cada vez que voy a cerrar, la gente se tiene que ir. ¿Cómo se llamaba tu compañero?, le pregunta Vila-Matas. José Velásquez. Ustedes están viendo la tumba de Moby Dick. Él no se instruye. Muchacho, sepultaron a una ballena.

Jimenez, ¿cómo es la tumba de Melville? Dejan unos mensajes. Escritores. Poetas. Le dejan mensajes y bolígrafos. A ver si pueden heredar la misma forma de escribir. Principiantes. Gente mayores como ustedes. Escritores. Que dejan mensajes.

Una cosa que me pareció impropio fue que me quitaste un libro casi a punta de pistola. Me gusta mucho Melville. Ahí está la soledad de Nueva York. De Wall Street. Los gringos son así como Bartebly.

Tú eres un lector. Nos dijiste que a tí te gustaba leer entre las tumbas. Mi mamá fue maestra retirada en Puerto Rico. Me gusta leer mucho.

Hispanoamericanos qué autores has leído. García Márquez, Cortazar, Vargas Llosa. Vargas Llosa me aburre un poco. El premio nobel estás de acuerdo o te igual? Esos premios me parecen sospechosos. Yo no tengo opinión sobre eso. ¿Has leído a Paul Auster? Sí, me gusta mucho, porque es el poeta de la ciudad. Henry James. La vuelta de tuerca. Las novelas largas no me interesan mucho. Las bostonianas. Me gusta mucho como el autor maneja el relato del narrador. Thomas Pynchon. Te voy a admitir. Don de Lillo. Punto mega, lo leí y me gustó mucho. Thomas Pynchon cada frase es genial. Ese sí que te puedo decir que lo leo entre tumbas. Antes de abrir me leo un capítulo. Lo dificil me entretiene.

Jiménez, te queríamos hacer una pregunta. En el coche había una tercera persona que no dejaba de mirarnos. Ustedes lo conocen pero no voy a hablar de eso. ¿Es alguien que está escribiendo sobre el cementerio? ¿Es Don de Lillo? No.

¿Qué sabes de Cataluña? ¿De Barcelona? No he salido del Bronx. Soy fanático de Messi. Me encantaría ir allá. El cementerio. La librerías. Ir a un partido del Barça. ¿A Thomas Pynchon le gustarí el futbol de Barça?

Mario Jimenez se despide: espero verlos.

Hubo una cosa muy extraña… bueno yo no se… lo podemos contar… ¿qué hace este hombre leyendo libros? Ese nerviosismo que mostró. Ese individuo que iba ahí dentro. Resulta dificil creerlo. Nosotros pensamos desde hace tiempo que es Thomas Pynchon. Tenemos que esperar a que aparezca el nuevo libro de Pynchon para saberlo. Me acordaba sobre todo de la pistola. Los dos iban con la placa de sheriff y de la pistola.

Foster Wallace. Depresión profunda. Años 80’s. No podía controlar sus propias pulsiones autodestructivas. Ver a alguien que desaparece de rente. Silvia Pla se suicidó muy joven. Cuando muere Bolaño se crea una corriente potentísima de simpatía. Foster Wallace: es la persona más adorable y la más atormentada del mundo. Él vivía con los demonios y ellos le ganaron la batalla. Ya se leía. Ya estaba sucediendo todo esto. No lo validaron ni los críticos ni la editorial. Sino los lectores. Una obra muy extraña. 1900 páginas. 900 notas. Generación muy desafecta. Los estereotipos son gigantes. La diversidad extraordinaria americana. Los jóvenes americanos de 20 años están obligados a triunfar. Si quieren que nos engañen para darnos una sanidad universal. ¿Qué nos quieren hacer?

Una literatura que no se casa con nada ni con nadie. No lo hace de espaldas al público. La gente se identifica con lo que él. El mundo: los que están por debajo de 30. Y los de arriba. Foster Wallace no es un invento. Tiene seguidores en Francia. Su muerte no es un gesto publicitario. Es una tragedia que lo convierte en un mito.

La idea de Bolaño como suicida. No hay nada de eso. Él intentó terminar su novela antes de morir. No hay relación entre Bolaño y el suicidio. Quería vivir. Esta apología de Rimbaud. El mito es importante comenzar a estudiar. Ahora que se descubrió una foto a los cuarenta. Se han de revisar todos los mitos. Está muy bien lo que escribió. La juventud tiene que saber que igual era más interesante Berler. ¿Por qué no?

Teníamos que haberle preguntado al policía Jimenez si había leído a Rimbaud.

A Foster Wallace le preguntaron sobre la postmodernidad. Ah, sí, sí, sí… se explicó mediante una metáfora: una noche en la que se van nuestros padres y hacemos una fiesta loca y se acaban las drogas y después está todo sucio, todo quemado, alguien vomitó en el florero. Ese momento. Lo que le ocurre a él es que se encuentra en un momento histórico en el que Pynchon, el hombre de la noche, incluso Don de Lillo, han llevado las cosas a un extremo y de ahí no se puede ya seguir. La trampa de la ficción ha sido descuibierta por la metaficción. Hacía el oeste: se ríe del postmodernismo. Nohabía conexión con el corazón. Ni con la inteligencia. Matamos a nuestros maestros. Y ahora qué hacemos. Franzen: volver al realismo. Si tengo que reducir a una sola palabra cuál es la clave de una relación de verdad: love. Esa palabra llega muy lejos. Lo conecta con la afectividad. Hay que seguir escribiendo con el corazón. Escribir para llegar a este punto extremo. Que parezca que no se puede continuar. Y seguir.

Aplausos del respetable.

FIN

KOSMOPOLIS 2011 // Diàleg K: Eduardo Lago i Enrique Vila-Matas (VO Es) from CCCB on Vimeo.

Ese día Eduardo Lago salió con un grupo de editores, escritores y agentes literarios por el Raval de Barcelona. Acabaron en la Confitería. En donde aparecimos Meri y yo. Meri se sentó al lado de Lago que le hizo una pregunta: ¿tú quién eres y qué relación tienes con el mundo literario? Ninguna. Le volteó la cara. El mismo desprecio con el que se le etiqueta a alguien que no toma agua mineral. Sólo que esta vez nadie aplaude.

La confesión del padrecito de Comala

Finalmente nos encontramos, Pedro Páramo. Me había estado esperando toda la vida. El libro estaba ahí. Juan Rulfo no tiene prisa. Ni yo tampoco. De ahí que no nos hayamos dirigido palabras agrias para redondear nuestra indiferencia mutua. Pero yo sabía que tenía algo pendiente. Que ahí había algo para mí. Y no me equivoqué.

Leyendo una edición de Seix Barral de Obras Maestras de la literatura Contemporánea, de tapa dura, no me atrevo a escribir en sus entrañas. Ni siquiera a doblar sus páginas. Tengo una especie de pudor al leer por primera vez a Rulfo. Y al objeto en sí. Tan bien parido, con esas páginas amarillentas que parecen uno de esos libros de una biblioteca de abogado, que nunca se han leído. O lo contrario, un libro de una bilblioteca pública, novecientas noventa y nueve veces leído. Como una personalidad tan fuerte que su aura impide que nadie se atreva a alterara esa fuerza.

«Todo esto que sucede es por mi culpa -se dijo-. El temor de ofender a quienes me sostienen. Porque ésta es la verdad; ellos me dan mi mantenimiento. De los pobres no consigo nada; las oraciones no llenan el estómago. Así ha sido hasta ahora. Y éstas son las consecuencias. Mi culpa. He traicionado a aquellos que me quieren y que me han dado su fe y me buscan para que yo inteceda por ellos para con Dios. ¿Pero qué han logrado con su fe? ¿La ganancia del cielo? ¿O la purificación de sus almas? Y para qué purifican su alma, si en el último momento… Todavía tengo tengo frente a mis ojos la mira de María Dyada, que vino a pedirme que salvara a su hermana Eduviges:»

Padre Rentería, Pedro Paramo. Juan Rulfo.

No le dio la gana abrirle la puerta a Eduviges por suicida. Todos sus activos se caen. Él, hombre, intermediario de las personas de fe y Dios Padre, dice no. No le perdono ese pecado. El Señor tampoco lo haría. Todo viene a cuenta de la carga moral que lleva encima el padre por haberle concedido la bendición al muerto que violó a su sobrina. No es poca cosa. Se trataba de un reconocido hijo de la chingada, al parecer. Y además le tocaba cerca. Entonces hace lo que hacen muchos padres: dudar de la víctima. Más aún, si se trata de alguien de los que pagan su diezmo. Los pobres no pagan. Son fieles, eso sí. Pero no tienen mucho que dar a la iglesia. Que a su vez, les da lo que puede. Dentro del margen humano de la institución.

Los votos dan un estatus. Hablar con Dios directamente es cosa de los que estudian para ello. Y se preparan para el ministerio del evangelio. Se convierten en los que llevan la palabra de Dios. Y lo repiten al final de cada lectura: palabra de Dios. El libro, la Biblia, está en el centro. Un libro que perdura en el tiempo. Pero también perduran los libros de filosofía griega. Esfuerzos manuales previso a Guttemberg, que industrializa el libro. Antes, pergaminos y códices nos definen las culturas de otras geografías. Otras perspectivas. Más allá de lo divino. Lo social de aquellas sociedades queda relegado a la retórica de las colonizaciones. La cultura superior que aplasta a la inferior. Como si no hubiera habido sincretismo alguno. Si las montañas son lo sagrado, vestimos a la montaña de virgen, y listo. Contamos la historia en retablos. Y las metáforas que interesen de la Biblia se plasman a partir del arte. Los pueblos iniciados, entonces, entran en el camino de la salvación. ¿Qué salvación?

Volvemos a explicar nuestra historia. Ahora con un contexto que incluya el resto de las opiniones. Una vez que te embarcas en nuestro camino, el resto ya no interesan. Todas las religiones exigen exclusividad. Y eso les hace competir por la fe, más allá de los cimientos culturales que hay han ganado con el paso de los siglos. Especialmente las cuatro grandes: cristianismo, judaismo, islam y budismo.

Pensé lo siguiente: necesito una tarta de religiones para visualizar los estados de la naturaleza en términos de creencias globales. Religiones, si adoptamos el calificativo bajo el cual muchas personas deciden definirse como parte de ese colectivo antes de una especie humana mucho más grande, plural y libre, por encima del espacio de a quién creer o no. Creer o no es la diferencia entre un religioso y un ateo. Y puedes tener a dos tipos muy apegados a su perspectiva, lanzando las mejores hipótesis que cada uno de los grupo de interés ha fabricado para sí: para su pespectiva. Únicamente eso importa. El enemigo, señoras, está presente.

Dijo señoras, ¿viste?

El juicio social.

Ya estamos aquí.

Ustedes me van a juzgar a mi.

A mi corresponsabilidad con todo este desmadre.

A quién colgar la letra A roja.

The Scarlett Letter. You know what I mean. Really, we all read the same authors before we leave school. Nobody teaches us to real properly. Until we ramdombly approach the powerful edge of books. More than one. A bible readers reads one book. Not even that often. He/she rather wait for it to come as a surprise on Sunday at noon, to meet the sun. Catholic young boys, in their all boys schools, go to church to actually get to meet a chic, other than her sister. The problem comes with the ones who don’t have sisters. Seriously: this is not profiling. Nor charging the weight on all machos on the shoulders of these few all male childhood experience. Seriously: it’s all here. It’s this way. And I don’t plan to take a step back from my current position, which in fact allows your way of looking at it, which may still be forever the same perspective that you already hold dearest. The thruth. Your own personal truth. Why not you be God? You be HIM?

Only one of these selected group of machos will actually get the grace to be named oficially by the authorities of our assembly to bow upon you the glory of the Almighty Father, as Father shall rule over other possibilities like Mothers taking over. Shouldn’t they? Don’t they already? Oh, God: I’m all confused………

I am only fucking with your mind. You’ll excuse my body belongs to no one, but me. As I am the true bearer of my will, in continuos search for affirmation. Best case scenario I’m at this point affirmatively as I am, there, in the mighty NEW truth, the power of a wonderful place never before been told, as the scripture of a futuristic collective goal to fall into. A thing that comes from the acceptance of one’s incompleteness completenessness. Is a that a thing? Really? I don’t know anymore.

I never closed the door. Only nobody came. I told you it was gone. The world as we knew it. Way back when. It all started by being forced into a group of insolent readers of Friederich Nietzsche with a university teacher some of them already worshiped. Look at what this guy has read. And then you start to read. And play the game. Like a true poet. A true voice. A reader. Oh, man. That’s it. To read: firsth NEW right.

Obligation book culture. We must teach our children to have the level of servitude needed for my business endevours. To be good factory workers. A look inside the Brexit space to evaluate their last 9 months of personal circumstances. We are antagonist of colonial global model. We ought this one talk out loud. Gather around your nine nine team. Behold a public debate like this NEW world has ever seen.

Rules: pick your nine boys and girls to represents your smartest answer to the NEW Commons deal. A deal I’m pushing through in literaure nonesense.

I am a true artcraftman. That’s as much as I am going to plead guilty of. The rest you can come find me at my home. As you know where I live: in Dante Alighieri. Literally.

Ever since I move into Dante my literature has matured. I am a NEW person. I have been transformed already. Do not be afraid. You too can bear this passage. Only, I am here this time to tell you how it went. Nine years ago.

It’s a like of course. It happen in the year 9. That much is true. We can help it. It’s the numerical logic of our time. As a demographic population pyramyd. What else do you need? What else do you want? I am one of those trying to help. I can bring this world to a END. This is the end. And also the beginning.

Are we ready for that?

I believe we are. It’s all in the search. It’s all in the details. It’s all in making sure you can try to reach the sun, like Icarus did.

You get it, right?

Always unsure.

That way feels right.

You doubt your own luck.

You doubt your own priviledge.

You question your happiness.

You dance with lonelyness.

You tickle with death.

You doubt your chances of scoring tonight.

You digg into altered states of consciousness.

Like this.

You allow yourself the passage to the other end.

Welcome.

You notice you don’t feel the discompfort.

This shit ain’t real.

It’s been spinning in my head.

I was keep it locked in.

Purposely.

As if waiting has it’s odds.

And so it’s time to cash in.

Long term investment pays off.

That’s what I please myself to plan for.

I sets me off away from this shit.

Together, this status quo couldn’t be any lamer.

We’ve reached the highest point in the graph.

We are back to demographics.

And I feel the responsability to come back.

So my actuarialart Hipocrates Nietzschean pledge forced me into action: become your superlative being to pursuit the ultimate global NEW system. And design think, whatever that is (by way fuck you all who represent the last trend in your business school teacher theory: chasing a Golman nine dimensions away. So there. I said it. This is it. This is my shit. If you like your stupid series, from whichever outlet you get from, go back to that page. I’ll only keep you glueded to my NEW webpage: double you doblu you dobliu dot golman dot net. Fuck com. FUCKOM.

A NEW city. FUCKOM. The place they went.

At the other edge of duality, you are way the fuck away from them fools.

Duality is dearest. Religion takes a hike.

Science rules. The minds of the collective free souls. We are gathered here today to aknowledge the edge of multiversial minds all linked into a single beat: ALLS………

Mi primera obra en euskera: Golman, papá.

Pasar la noche aquí es mi camino. Que follen a Santiago. Esta es la nueva palabra. Escuchad nuestro último evangelio. Una especie de tercer tiempo de nuestros dos libros sagrados: antiguo testamento y nuevo testamento. Escuchad con atención el NEW testamento.

Yo solo voy aprender a decir estas 99 palabras en euskera. Serán las 99 de Golman Elizondo Pacheco, el último hijo pródigo en volver al pueblo.

Perdonad si me enfilo con una historia que no venga al cuento. Me llamo Golman Elizondo Pacheco, y he vuelto a casa.

Arriba Aurrera.

Es un chiste con doble sentido. Casi todo lo que os voy a contar tiene, al menos, dos sentidos. Y a lo más nueve. Nou, como decimos en mi/nuestra NEW capital: New Barcino.

Sabía que nuestro pueblo requería de mis servicios y por eso he vuelto. Para regresar con la familia que se fue. Y todas nuestras historias. Les estamos en deuda. Somos quienes somos gracias a lo que aquí, en estos montes y estos valles, aprendimos a vivir en simbiosis con la naturaleza, con la noción del valle que sólo los que habitan uno saben interpretar respecto aquellos otros que viven en la montaña.

Son opciones. Alternativas de vida. Maneras de ver la existencia y las posibilidades que nos da para autoreconstruirnos. Eso que nosotros tantas, y tan pocas veces, hemos hecho ya a lo largo de la historia de nuestras familias: las que nos fuimos, y las que nos/os quedastéis.

Bienvenido sea el encontrar de nuestros dos polos. Nuestra dualidad sagrada: New Spain.

En la meseta central este chiste no se va a entender. Ni estas risas. Dejadles ser centralidad. Lo grande y uno tiene su gracia como lema de país. Sólo que no es el nuestro. Y no aguantan que les digan eso. Eso es lo que nunca entenderá alguien que interpreta que la montaña es Sierra Nevada. Y nada más.

Los pueblos libres se autodefinen 99 veces al día. Ni una más, ni una menos.

¿Querías una nueva narrativa?

99 tasas.

Mearos en 8 apellidos vascos porque yo con uno solo, de aquí, nuestro pueblo sagrado, capital de todos los valles, centralidad de todas las montañas, Elizondo les espera para reestablecer el control de tu insípida existencia, hijueputa.

Mae, todo tuanis……… hasta esa última palabra. Acá, por alguna extraña razón no se entendió.

Señores, y sólo señores, en nueve sitios distintos del pueblo, como normalmente se reunen en comunidad ante un evento en el espacio público, en el que esta vez, se topan con un nouvingut: Golman Elizondo Pacheco. Servidor.

Vea, yo vengo de un valle más allá. Es otra centralidad trascendental para lo que vendrá a ser el nuevo modelo. La última sociedad. El despertar de los hombres libres del machismo, y las mujeres que lo celebran, en otros planos, dedicados únicamente a escucharlas a ellas. Sin que ellos tengan acceso.

El mundo nuevo sin machos.

Lo que decidimos dejar atrás.

En algún momento nuestra reconciliación será porque abremos domado a los subnormales.

Los nuestros.

Nuestra propia purga.

Asumir tu subnormalidad superior.

La que cada uno enarbola.

Sin poder escapar.

A nuestra innata estupidez: la proyección de nuestro torpe mal.

Mejor mandar en el Infierno que servir en el cielo.

La dualidad entre los ganadores y los malvivientes.

¿Acaso no es ese el debate?

Tú ya tienes un juicio sesgado del otro. De tu propio vecino.

Cada personaje del pueblo vuelve a ver a su vecino. Y lo (re)conoce. Le hace un gesto. Un aplauso. O un silbido que cruza el pueblo sabiendo. Sin temor. Como el canto de un pájaro local, que si hubiera querido ser nomás el poeta local habría apostado por el tucán, por primera vez aquí en estas coordenadas. Tan nuestras. Tan bien paridas. Joder, que somos la capital de un valle cojonudo. Que tiene la humildad de saberse bendecido por la astucia de los primeros colonizadores que llegaron a los alrededores, pasando por nuestras montañas sagradas, y llegando, río abajo, a la plaza central de un valle como el nuestro. O como uno del Ajusco. O de Valle de Bravo. Donde yo vi las estrellas. Algo mágico: como esto.

Pasar la noche aquí es mi camino. Que follen a Santiago. Esta es la nueva palabra. Escuchad nuestro último evangelio. Una especie de tercer tiempo de nuestros dos libros sagrados: antiguo testamento y nuevo testamento. Escuchad con atención el NEW testamento.

¿Cuántas personas habrán entendido a Nietzsche?

Un 9% como mucho.

Eso es una minoría.

Por lo tanto, Nietzsche queda fuera de la contienda por la norma general.

No le llega al resto.

Es más: muchos lo tergiversan.

Lo leen mal.

Eso es peor que no leer.

Sin duda alguna.

Creen haber leído y se han ido por una tangente que es pura fake news.

Fake news filosóficas.

Lo he buscado siempre.

Entender.

Contender.

Atacar a portería.

Meter el gol.

Eme aquí: Golman.

Profeta del mundo NEW

No es tan sólo una campaña viral. Que lo es. Se trata de un modelo social alternativo que se situa en las antípodas del actual. La idea no es desmontar el capitalismo (¿acaso no se ha desmontado solo?), sino que definamos los criterios del nuevo modelo social como algo realmente nuevo y propositivo que sea la otra cara del status quo.

Algunos podrán pensar que eso no se puedo. Muchos. Pero qué más da. Estos se pueden quedar perfectamente en el status quo sin que nadie les moleste ni tantito. Ahí seguirán su camino cuadrado. Y todos contentos. No se trata de generar crispación en el momento en el que el nuevo modelo se abre paso. La cuestión es separarnos. Irnos lo más a la chingada posible que podamos imaginar. Como si en un camino pusiéramos a los antagonistas de nuestra sociedad, ideológicamente hablando, y nunca más los volviéramos a ver. No porque los hemos aniquilado, que es la gran tentación de los fascistas, sino porque hemos encontrado un sitio lo más lejos de ESE otro al que tan fácil se nos da «odiar».

Entiéndase el término. Odiarás al prójimo como a tí mismo.

Yo creo que eso se entiende bastante bien.

Es un tributo.

¿A Satán?

No me adjudiques tanto crédito. ¿Quién podría ser yo sino tan sólo un hijo más de Dios Padre que mandó al mundo para corregir el trabajo inacabado de su primer hijo insolente? Como cuando mandó a Icaro hacia el sol. ¿Acaso entonces fue Dios padre quién intercedió al libre albedrio del buen Ícaro? ¿O se le debe adjudicar dicho comportamiento a los dioses griegos?

El helenismo clásico no ha muerto. De alguna manera nos ha refundado como sociedad y nos mantiene atados a un eurocéntrico anhelo occidental. Como si lo que aquí se ha gestado fuera el centro del universo. Copernico estaría orgulloso de nosotros. Tan humanos que nos vemos el ombligo con más detenimiento que nunca antes en la historia. El yo de los psicoanalistas freudianos. Y su pasaje por Jung. O alrevés. Nunca se sabe con la corriente psicológica te quieres casar, más allá de estar seguro que nos asumimos lacanianos por nuestro instinto schopenhaueriano. O quizás su voluntad. O su péndulo. Dejemos que sean los alemanes los que nos lo expliquen. Ahora que están confinados seguro que crearán una filosofía reveladora. Para emular a su superhombre: Nietzsche. Esta vez, sin errar la interpretación. Es decir: entendiéndolo. Queriendo entenderle. No sean güevones.

Los muertos que narran

Entro en Facebook y me encuentro con un post de Luis Humberto Crosthwaite, un escritor mexicano al que conocí en Barcelona. Un día le dejé mis boletos del Barça para que Quique lo llevara al Camp Nou. Así que me estuvo muy agradecido, pese a que el gesto, en realidad fue de Quique. Y de Roger, de quién eran los asientos. Quizás también del tío Pepe. Y de Vicente, mi suegro. QEPD.

Barcelona me ha dado una aproximación a las personas que se dedican a contar historias. Los libros ya los conocía. Uno es lector antes que seguidor de sellos editoriales independientes. El mundo editorial y la lectura se dan la mano a la distancia, como el escritor y el editor. Son partes trascendentales de una relación que se estrecha más allá de lo que podemos concebir de manera racional. Hay algo de magia. Y también un velo.

Como el velo de la vida y la muerte.

Desde entonces lo sigo en facebook. Los escritores han tenido una entrada pausada y firme a facebook. Primero con el recelo de todo intelectual, y luego, entendiendo la magnitud relacional de la red, y la respuesta inmediata de quién accede a jugar. La creatividad de la interrelación les hace ser dinamizadores de la partida hacia sitios diferentes. Hacia nuevas crónicas. No deja de ser un espacio de interactividad. Un sitio en el que quien escribe puede recibir el ir y venir de quién lee. Ese velo entre el libro y el lector. El libro, objeto, se proyecta al más allá. Más allá del tiempo en el que estemos aquí. Vivimos en un cerco. Y un día nos dejarán salir. Y entonces, ya no estaré aquí.

Luis Humerto escribió el siguiente post:

Oh… narradores muertos. Mi memoria audiovisual, esa que se desarrolla antes de la lectora, se adelantó: sexto sentido. Lo popular a veces tiene un peso en nuestros estados de la naturaleza. Y mordemos el anzuelo. Los otros. Otra vez. Pero aquí, Luis Humberto Crosthwaite (se debe leer siempre el nombre completo de un autor que tiene un nombre tan elocuente) nos obliga a ir por el otro camino. Por el del guion, primero. Enfatiza que las historias, incluidas las que vemos en imagenes interconectadas, las escribe un guionista. Y aquí el peso lo sostiene el texto. Alguien que escribe cómo van enlazadas cada una de las escenas de la historia a narrar. Y cómo estas tienen un impacto coordinado para llevarnos a un sitio, en el que se condensa la clave del show. El desenlace de una trama que se viste desde el conflicto que nos engancha tras la presentación de nuestro personaje y su entorno.

La recomendación de una película que a un autor le parece esencial. Una película favorita transforma. Y su recomendación nos lleva a establecer las claves del por qué. En este caso: el narrador está muerto. Desde que lo vemos en el inicio de la pelicula lo sabemos. No he visto la película, con lo cual mi gozo es más profundo. Lo que me queda por ver es el universo de lo posiblemente transformador. Lo que todavía no sabemos. Lo que oculta el guionista para su despliegue de decisiones. Y nosotros detrás. Siguiendo las migajas de pan a través del bosque. Hasta dar con la entrada del Parc Guell.

Un rotulador enorme cae de repente, junto con una pelota de papel. Un ruido tremendo me distrae de la escritura. No lo entiendo. Según parece alguien me lo tiró. No ha nadie conmigo. Los levanto y los dejo en su sitio. Me entra la duda de si alguien más podría estar aquí conmigo. Un espíritu. Una fuerza superior. Un fantasma del pasado. Me siento bien acompañado. Ahora sé que está conmigo. Y no pasa nada.

Quizás sea el narrador de aquella historia. Ahora aquí. A sabiendas que hablo de él. O algún espíritu que me acompaña. Que no son pocos. Y de los cuáles, algún día, hablaré. O más bien, de sus historias. De lo que queda de ellas. O de cómo se transfiguran en un espacio temporal, ya sea libro, guion, o película.

Luis Humberto Crosthwaite interpela a su audiencia que le recuerden libros o guiones de narradores muertos. Nos lleva al origen de las historias. Los autores de dichas historias, y las historias mismas. Y luego se da a la labor de buscar las historias publicadas en algún sitio online. Y las podemos leer. Me voy de cabeza sobre Pitol.

Qué bueno es Sergio Pitol.

Y luego pienso: no he leído nunca Pedro Pármo. Qué vergüenza. Ha llegado el momento.

Pedro Páramo