Ya no se cómo aparentar que no vivo en una distopia. O al revés: ya no se cómo aparenta que vivo en una distopia.
De cualquier forma, estoy jodido. Tanto si vivo en la distopia y lo sé, como si no vivo en una distopia e intento que así sea. Los dos panoramas me abruman, y no sé cuál de los dos es el verdadero. O el que sustenta la realidad; si es que existe.
Yo no soy de aquellos jipis que se ponen cada dos por tres existenciales y bien mántricos. Yo soy un pragmático que se impulsa por caminos y canales de transición entre dimensiones muy alejadas entre ellas. Esto no es ni bueno ni malo; es. Y mi viaje podría ser un camino de escapatoria, ya no tan sólo para mí; también patí.
Patí
Mi literatura tiene que ver con otro tipo de estructura. Se trata de un relato en otra dimensión. Y los lectores no estaban en esta onda cuando yo empecé a concebir estos espacios NEW. Son «espacios», a ver si nos entendemos. No quisiera parecer ahora uno de estos guionistas que se ponen en el primer lugar de un personaje, que oh sorpresa, son ellos mismos. Pues sí, ¿y?
Lo ves, a veces me precipito. Acabo los hilos argumentales de manera poco atractiva para la norma. La norma social. La que en un conjunto podríamos establecer a partir de una medida de valor colectiva NEW.
De eso trata la interrelación social en una sitio nuevo como el tico commons.
Bienvenidos a este otro lugar.
Aquí no existe el pasado.
Sólo futuro.
Y a partir de un paradigma que puede ir en dos direcciones;
- La que propongo: NEW
- La que el plan fascista internacional te atiborra a través de los algoritmos que rigen lo que crees pensar.
Son trampas. Lo único que garantizo es esto: están en las antípodas.
Antípodas
Flipé con lo que el profesor de filosofía de la clase de primer ciclo de la carrera de feecbackloopper dijo en su primer relato de 9 minutos, de los 99 que nos daría al largo de la carrera:
Les voy a contar la historia de uno de los filósofos más ignorados de la antigüedad. Su nombre será la clave para desentramar el nudo en el que la filosfía topó con la singularidad, y se dio la vuelta para asomarse de nuevo a la humanidad, en su conjunto, por primera vez a partir de una mirada colectiva al más allá. Antípodas nació en un pueblo del mediterraneo llamado Antípodas. Eso es. Parece broma. Muchos llevamos el sitio del cual proviene nuestra identidad familiar, rural y urbana que nos representa ante el resto de la sociedad de determinada manera: nominal. Antípodas escribió sobre este tema mucho mejor de lo que yo aquí les puedo explicar. Para eso hay lecturas que son primordiales para que ustedes expandan su capacidad de seguir un hilo narrativo de frases cortas, en una estructura construida por la inteligencia normal que la masa produce persiguiendo el sueño que, según Antípodas, predican aquellos subnormales que justamente se encuentran en el lugar opuesto al que uno, cualquiera, puede representar, a raíz o razón de su pensar, su pensamiento dialéctico estructurado formalmente según las estrictas reglas que los filósofos nos hemos impuesto para que nuestras ideas concluyan en sitios distintos a los que hasta ahora nuestra cualidad humana crítica, filosóficamente germánica y formaloide, muy europeizada, poco permeable al valor que proviene del pensamiento circular del este, justo a las antípodas de lo que Antípodas situó como su lugar-opuesto: el lejano oeste.
El lejano oeste de Antípodas
Armando Gallo Pacheco, decano de la multiversidad del Tico Commons | Catedra de Las antípodas de Antípodas.
El lejano oeste de Antípodas
El profesor Gallo decidió escribir un libro y publicarlo con una editorial que asumiera el riesgo de darle la vuelta al calcetín del putrefacto sistema que, a su parecer, subyacía debajo de toda la mierda que aguantaba, todavía, los últimos golpes antes de que el noqueado sucumba a la madriza que púgil aquí nomasito, a dos pasitos, me està propiciando. En la mente de un boxeador, esta métafora educativa, le explica un momento vital muy relevante para todo deportista: un día te van a noquear. Y puuuum. Azotó la res.
Caer no está mal. Es inevitable. Debemos asumirlo cuanto antes. Pero esta es una carrera de fondo. Y hay que tener la paciencia que nos lleva a persistir. A creer que lo español puede ir más allá de convencioneas que nos podamos creer que son «realmente» las nuestras. Y vamos fuera, y lo petamos. Como Arteta, Emery, Alonso, de la Fuente, por poner a algunos que nacieron cerca de donde nació el profesor Gallo: Elizondo, capital del Batzan. Pero sobre todo, en una primera noción de las antípodas locales, lo primero que debemos contraponer, son las antípodas plenas de una periferia en un estrecho de territorio, o cada lado de un mar. Como la cuna de Euskalerria y la capital del Tico Commons: NEW barcino.
Mediterraneo, desde una centralidad acotada, minizculizada, a una inmensidad atlántica, masculinizada.
El mar atlántico y el mar mediterráneo nunca había vivido un beef. Pero los tiempos han cambiado. Ahora mismo cualquier mierda de historia podría venir de una especie cibergótica de inteligencia artificial al inicio de su entrenamiento. Lo importante, en realidad, en todo el tema de la inteligencia artificial, es la capacidad de generar una medida estable de resultado resiliente y sostenible. En esto es en lo que se centra mi investigación, más allá de lo que mi literatura pueda representar, junto con el colecrivo de lectores, y las 99 dimensiones emergentes que se emitirán a partir de que el tiempo se reversè.
reversë
Las reuniones de la Real Academia de la Lengua se convirtieron en un caos a partir de la entrada de la última letra, la ö, que felizmente fue la que me asignaron mis compañeros, y a la que decidí, a manera de protesta y alegoría de la transformación, asumir con humildad a mi lengua materna. Nunca fue mi intención organizar un alboroto de tal dimensión, como alguna de las otras letras se lo tomaron. Yo tan sólo quería ponerle un poquito de asunto NEW a lo que personalmente podía cofraternizar como aquello que pertenece a mis antípodas: OLD. Obvio que eran anglicismos. Ahí también con intención. Para dar tantito por saco. Y si se me perdona la indescencia: por culo. Me gusta más esa expresión, aunque podrán entender, mis compañeros, sobre todo, que también mis compañeras, por otra parte, y con otro giro, al que también asisto con incredulidad, que ustedes hayan o no transitado, muy a su pesar o gloria, pero que en cualquir instancia, no reprenta para mi ningún elemento para adjudicar un juicio de valor a cualquiera de los dos estados de la naturaleza: a) Been there, b) done that.
Lo cierto es que mi tendencia es meterme en jardines. Y de ahí nace un vertiente surrealista radical que me ha llevado a grabar 99 escenas entrando en jardines de todo tipo. Se trata de una pieza dual, en el que metafóricamente se presentan las 99 incursiones físicas, y también se pueden escuchar las 99 incursiones filosóficas. Esta dualidad de la pieza nos lleva a pensar que meterse en un jardín puede resultar un deporte de riesgo. Y aún así, entender, al transportarse a esos jardines, que cualquiera de ellos es más pertinente y relevante para la subsistencia de la humanidad, que el mismisimo jardín del Eden.
El jardín del Edén y sus 99 antípodas
Algunos H4 son títulos de libros. Son títulos, ya lo sabemos. Pero el hecho de ser un H4 te da más elementos simbólicos que están detrás del misticismo al que atiendo como contraposición a las IA que marcan la narrativa que dominan las nueve grandes plataformas que fomran las antípodas de mi singularidad: tico commons.
Lo que los belicistas no entienden es que su velo de Maya ya no funciona. Y en cambio mis nueve velos mayas minisculizados, nos abren un puente a nuevas surrealidades. La surrealidad nunca había tenido un especio «real» en la realidad. De ahí que este sea el momento cúspide de la surrealidad, que lo único que debe conseguir, a fin de cuentas, es orientar al rebaño de almas libres a través de cualquier de las nueve puertas que se abren a travesando los siguientes velos del maya olmeca: Golman, servidor.
El segundo curso de la carrera es más aterrizado a la circunstancia presente del revertir del tiempo-espacio, de rasgar el Velo de Maya para que podamos entrar a la nueva dimensión colectiva de nuestra estadio multiversal. Pero para entender el presente, y para poder entrenar los elementos del aprendizaje del feedbackloopper que se consideran necesarios para el crecimiento intelectual y vivencial que un servidor públic revelador del valor y la autoorganización que se requiere para desbordar las grandes barreras de nuestro camino iterativo hacia la voluntad NEW.
No podemos llegar a ello si no nos paramos antes en Shopenhauer, Kant y Nietzsche para contribuir al camino hacía las antípodas. Y para ello requerimos de un salto a otra dimensión filosófica del pensamiento clásico: el reconomico por la sintésis dialéctica de Aristóteles a Platón a Demóstenes. El grupo de profesores socráticos de la multiversalidad me ha presionado para que encuentre un encaje para Sócrates en la triada de filósofos que representan la antigüedad clásico en el algoritmo de entrenamiento reducido del tico commons. Mi respuesta siempre ha considerado la necesidad de plantear, si bien no el refuerzo del algunos filósofos en particular, que en su caso Epícuro o inclusive Antípodas, podrían resultar mucho más interesantes para promover una variabilidad más provocativa de las 99 culturas emergentes en la escaala de valor: NEW.
Yo me fajo ahí fuera con los 9 jinetes del apocalipsis de mis antípodas:
- Elon M
- Don T
- Mark Z
- Jay Z
- Mazinger Z
- Peter T
- Sam A
- Jeffrey E
- Benjamin N
Un pop up se cruzó de pronto en mi relación entre los nueve dedos, el teclado y la pantalla. El silencio de quien escribe es sagrado. De ahí la concentración por elaborar un texto que tenga la longitud pertinente. Lo importante es la concatenación de ideas, y a su vez, de valor NEW. En cualquiera de las destinaciones, o H4, que se deseé explorar. La cuestión es entender la naturaleza del viaje. Y lo pillados que estamos. Pero esta vez, con una alternativa posibilista antifascista (y por definición, antibeliscista).
Yo me situo en esta otra esquina. Y desde aquí promuevo la multiversación de las posibles surrealidades que sean más amables con el devenir de nuestra sociedad en su conjunto, más allá de las paranoías y el poder, en el contexto del mundo en tiempos de consolación antes de que las viones más reaccionarias sobre la inteligencia artificial generativa, cuando las máquinas tomen el control, y nosotros, los humanos, nos veamos aturdidos por el caos.
Me rehuso a pensar que esa es la visión.
No me la creo.
Creo en otra cosa.
Otra cosa justo en estas antípodas a las que dirijo ahora mi atención. Y para ello vamos a tener que asumir transitar en dos direcciones. Y abandonar el estatus quo. Por razones ontológicas, y a su vez, necesarias. Pero en este abandono encontraremos la paz eterna. Y reestableceremos el order a partir del caos, y el ejercicio de las voluntades interconectadas en un prisma de multiversalidad que tendremos cuanticamente interconectado a una red sostenible de establidad, energía y abundancia redundante.
Esta otra surrealidad está en las antípodas de mi singularidad particular presente. De ahí que deba asumir una renuncia. De ahí que deba partir. Hacia otro lado.

