Golman: fichaje olmeca

El club ha fichado a un futbolartista que rompe con todos los moldes.

Golman llega al club con su carta de libertad, la cual es inalienable, y trae consigo un nuevo contraro social que busca el bienestar colectivo de su comunidad. Sin duda, se trata del fichaje más estrambótico de la temporada.

L’Esportiu local, en un article escrit per la periodista Laia Pau.

La afición no sabía muy bien cómo tomar este último fichaje. Pero como siempre, la reacción dividió al público entre detractores inmediatos que enarbolaron una serie de críticas nada más enterarse de su contratación.

«No es un jugador para nuestra liga. Necesitábamos otra cosa. Un nueve puro. Pero siempre estamos igual. Será una decepción más. Qué le vamos a hacer. Este club está se va… ¿se puede decir mierda en una entrevista?»

Paco Delbar, socio 253

Mientras que otros tenían una visión más abierta a contar con un perfil diferente en la delantera.

«He visto algunos de sus videos de youtube, y creo que puede cuajar. Se trata de un futbolartista, según él. Esto, al menos,… bueno, no sé, me llama la atención. ¿Qué coño es el futbolarte?»

Marcial Domínguez, socio 321.

La sociedad postpandémica

Nos encontramos en un punto en el que todos nos cuestionamos a dónde vamos a ir a parar. Y todos tienen una idea. Los gurús de la nueva normalidad ya se publicitan como tal. No dejarán de crecer la horda de coaches que dicen tener el método. Los intelectuales ya están en ello. Y los escritores. Y los bloggers. Y los think thanks. Los políticos (o bueno, en realidad los think thanks les ceden sus sesiones de trabajo intelectual). Los periodistas. Los listillos. Los cantamañanas. Los empresarios. Los profesores. Los agoreros. Los filósofos. Quizás por aquí debamos empezar. O quizás debamos abrir la veda. Dejemos que todo Dios se moje. Incluido Dios Padre, que siempre está presente.

Pero lo cierto es que una de las voces más significativas de la intelectualidad en esta ciudad, Barcelona, y en este país… a ver qué dice… digo diego. España. O Cataluña. Me da igual. La estatura de Josep Ramoneda está en la cima de lo que ha hecho como filósofo y lo que hizo en el CCCB antes de que CiU le quitara el mando de este emblemático museo por ser demasiado internacionalista. Desde entonces el CCCB dejó de brillar con luz propia, salvo en honrosas ocasiones en las que algo queda de aquél impulso. La visión de nuestra realidad contemporánea se refleja en la calidad de los museos de arte moderno en las ciudades. Y aquella que tiene que ver con las interacciones sociales y los tránsitos artísticos que tocan lo que la sociedad tiende a pasar por alto. Esa empresa siempre ha sido universal, ya que el arte, y las visiones periféricas, nos llegan de todas las latitudes. El centro neurálgico de estos debates es lo que bajo la dirección de Josep Ramoneda, el CCCB consiguió que muchos barceloneses, de todas partes del mundo, tuviéramos un pequeño faro al que asistir con gran entusiasmo a encontrarnos con el dinamismo de nuestra diversidad.

Dicho esto, creo que aún después de su salida, su voz en torno a los temas que tienen que ver con la dualidad inescapable que se respira en esta ciudad/región/país/planeta se ha mantenido tan potente y por encima del entender de los intelectuales que han tomado partido en uno de los polos enfrentados. Y no seré yo quien etiquete los polos, sino que hay varios. Varias dualidades en las que la mayoría de la población tiene claramente afiliación indestructible a una de las partes. Ramoneda se moja sin estar en ninguno de los bandos. Hay que decir que esto lo convierte en una voz no sólo respetable, sino escasa.

La pandemia lo ha trastocado todo. Y con ello, el futuro. Eso que no existe, pero que de alguna manera nos acercamos con cada paso que damos. Los escenarios planteados han sido reemplazados por otra baraja. Y este juego, nadie tiene crédito acumulado. Bueno, salvo quien puede subsistir. O mejor aún, quien puede generar ingresos, ya sea por su trabajo, o por su capital. En cualquier caso, una parte de la población, los nuevos (y no tan nuevos) privilegiados. Estos podrán seguir. Hasta que sus industrias lo permitan. Hasta que las ayudas se acaben. Hasta que se resuelva el dilema del nuevo sistema social. O si en vez de transformación, nos adaptamos a un máximo local justo al lado de nuestra última certeza.

No sabemos, pero Ramoneda tiene algunas cosas que decir. Le han hecho una entrevista. Y ha dicho cosas como esta:

¿Quién crees que debería liderar el cambio: los estados, las empresas o los ciudadanos?
Un poco todo el mundo. Nadie ni ningún estado por sí mismo es suficiente. Tenemos que encontrar mecanismos de gobierno globales que hoy no existen. Como dijo Edgar Morin: “Para poder hablar de gobierno de la humanidad, primero nos tenemos que constituir como humanidad”. De momento, estamos constituidos como naciones.

Josep Ramoneda, entrevistado por Bárbara Fernández

La primera en la frente. Humanidad. ¿Acaso habremos llegado? ¿Es este el momento de sabernos parte de un mismo pacto social global? Yo entiendo que sí. Y de hecho llevo años desarrollando esta teoría. O mi propia teoría, como dice Ramoneda. Pero también entendiendo que no bastaba con mi teoría para solucionar el problema global. Y por ello he trabajado reiteradamente sobre el mismo concepto desde hace nueve años. Iterando las respuestas a esta misma reflexión. ¿Hacía dónde debemos ir en el plano más general de nuestro sistema complejo social emergente? ¿Es decir, a dónde vamos a parar una vez que todos nos hemos dado cuenta de que algo nuevo es necesario?

Mi teoría es a su vez mi obra. La refundación de la humanidad pasa porque podamos compartir ciertos elementos que aceptemos que tenemos en común. Y es esto lo que nos lleva a abrazar el escenario nuevo colectivo global. Un nuevo pacto social. El NEW deal. El NEW world. NEW Gaia. New Barcino.

Creo que ahora es el momento de pasar del miedo (a contagiarnos) y la culpa (por si contagiamos a los demás) a la cultura de la responsabilidad y a cierta osadía, porque es la única manera de avanzar. La vida es riesgo, y tenemos que asumirlo.

Josep Ramoneda

Oh… obsérvese el talento. En la pregunta se le dijo aquello de crisis-oportunidad-blablabla, y justo acaba de decir en la frase anterior que sí, que sí, que es la manera de enfrentar las crisis, y va y pone el dedo en la llaga: hemos de evolucionar del miedo que tenenos a contagiarnos, y de la culpa de contagiar a otros, a una cultura nueva: responsabilidad y osadía. Riesgo. Asumámoslo. El riesgo, para un actuario como yo, es lo que nos define. También lo podría decir un taur, lo que lo hace más interesante todavía, porque puede ser algo universal. Algo que se mueve entre clases, grupos, creencias, modelos. El riesgo está en todo, y todos, y es la actitud frente a los riesgos, y la capacidad de entenderlos, lo que nos puede llevar a una estrategia que los aliviane. Gestionar el riesgo, como un actuario, no de los que se burla Zootropolis, sino de los que piensan que la actuaría y el arte pueden estar íntimamente asociadas. De una manera forzada, si se prefiere, pero que a fin de cuentas obliga la conciliación de lo que aparentemente no cuaja. El resultado es una armonía entre dos polos que no están en el imaginario colectivo actual, y esa es justo la gracia. Como el futbolarte.

La osadía que tenemos por delante nos presenta una emergencia colectiva de los insolentes. La capacidad de romper con las estructuras actuales. Todas. No tenemos reparo de lo que hemos sido, ni nostalgia. Ya todo nos falló, excepto, el concepto colectivo de la sanidad pública. Y esto también puede permitirse unos cuántos grados de valentía para acabar de ser el último bastión del heteropatriarcado, está vez en su versión más sutil, en la que la meritocracia todavía juega un rol fundamental como el último ascensor social al que tinen acceso los que se esfuerzan, pero con todas las facilidades adicionales que tienen los que vienen de la familias patriarcales en la cima. El médico cura. La enfermera cuida. Nuestro modelo está basado en lo curativo, y poco en el cuidado. El cuidado forma parte de nuestra responsabilidad, por lo que representa nuestra salud, nuestro cuerpo, nuestro templo. Y aquí las enfermeras requieren una avenida para ampliar la cultura de cuidados que debemos adoptar. Por una vez, pongámos el acento en la prevención, y qué mejor manera de enfatizar esto que con el ejemplo que hemos tenido todos durante la pandemia para estar atentos a la manera en la que cuidamos de nosotros mismo, con medidas de protección de las cuales somos responsables.

El rol del médico es protagonista del sistema heteropatriracal tradicional del cuál formamos parte. El modelo social de la conquista española definió una manera de ser el mundo global, ya abierto el melón de los territorios lejanos a «conquistar». El famoso anhelo de alumbrar la civilización occidental al resto de los confines del planeta, que según ellos/nosotros estaban esperando. El proceso colonialista español, sin embargo, no es el mismo que el anglosajón. Pero la expansión de los territorios y sus pueblos, la vocación conquistadora de los que crecían con la voluntad de formar parte de la historia bélica de su sociedad, porque ya lo habían vivido en sus carnes, con alguna otra conquista. La visita del otro se consideraba, como la amenaza de los ejercitos invasores. Esta narrativa continúa igualmente viva en nuestra sociedad. Incluso ante un virus nuevo. A los españoles les nace hacer este simil de guerra para refrendar los valores que conforman la estructura de su historia. Cuestionar la historia de los pueblos es el primer gran trabajo colectivo que debemos realizar para saber si podemos consagrar una humanidad emergente a partir de este momento dado preciso, en el que la historia nos ha nivelado sin discriminaciones, más allá de los propios diques de contensión y anclas que nos atan al estado del cual formamos parte.

Quizás debamos evadir nuestra noción de seguridad. Quizás debamos apartarnos de aquellos valores centrales de nuestro status quo. Porque estamos contruyendo otra cosa. Y le vamos a pedir a jugadores del status quo que dejen detrás su posición aventajada en la sociedad. Por un bien superior. Por un estado global más ecuánime con los límites de nuestra voracidad, en sintonía con planeta con el que vibramos juntos. Como un acto que nos permita respirar libremente.

George, you might have started something bigger than ourselves. The system of opression and violence must come to an end. Cards on the table. Everybody, this is a NEW global system. Humanity calls upon you. Now. Here.

bty

La escritura a partir de la conversación en la pandemia de un poeta chileno en México que saca una novela

Isabel Zapata. Emiliano Monge. Alejando Zambra.

El siguiente texto fue escrito mientras escuchaba el zoom organizado por la librería Gandhi en el que se hablaba del nuevo libro de Alejando Zambra, «Poeta chileno», con la participación de Isabel Zapata y Emiliano Monge.

El mundo de los poetas. El mundo de los narradores. El mundo literario. Pedradas entre narradores y poetas. Familias reconstituidas. Novela nostálgica. La juventud perdida. El pasado. La poesía que se abandona. Biblioteca perdida y reconstituida. Poeta fracasado.

¿Qué es el éxito para un poeta?

¿Qué lector tengo en mente?

Trifulcas entre poetas. Entretenimiento.

Lecturas completas de un libro.

Nostalgia. Me he ido dando cuenta. Lo que más me gusta de la escritura. Olvidarte de lo que estás haciendo. El libro se escribe solo. Reconocer a los personajes. Recuerdo el día que me senté a escribí los poemas del personaje. Corría el riesgo de que los poemas que yo creo que son buenos, son malos, y los buenos, malos. La ficción dentro de la ficción. Entra el poema ficcionado para el personaje menos malo.

¿Cómo es? ¿Qué siente? Escribí la novela muy despacio. La escena literaria local. Soy de ahí. Esos son mis amigos. Esos son mis espacios. Los conocía aunque no existan. Los personajes se parecen a mí. Y a la vez son muy distinto. Los personajes crecen solos. Hay que dejarlos crecer.

Como lector, ese mundo por el que no tengo nostalgia, la tengo todo el tiempo. La lectura nos arrastra a esa perspectiva, la del cronista. La del narrador. La de la novela. El libro nos conduce a sitios en los que nunca hemos estado. Y estamos ahí, en la novela, todo el tiempo.

Camuflar cosas de mi vida. Partir tu vida en dos. Vicente el gran protagonista. Gónzalo lo narra. Quiero escribirlo todo. Es una necesidad. Los poetas, y no los narradores, son los que deben descrubrir los detalles del sentimiento. La distancia entre el poeta y el narrador.

Poesía y prosa. Debate. En contra de la enseñanza de la literatura. Aleja espacios. Se enseña muy mal. La narrativa. La poesía. Como si fueran dos cosas distintas. La novela, el cuento, la novela, en una discusión más general. Un poema se parece a una canción. Una novela toma un ritmo. El ritmo de la novela es importante pero funciona diferente al peoma. El que sabe contar chiste ya saben todo de narratología. No puedes contar el mismo chiste más de una vez. El niño que a los siete años ya lo sabe todo. Se enseña el poema mal. Lo escuchaste, te gustó. Lo vas a volver a escuchar.

Esas páginas en las que se lanza con todo contra el padre, desde el lugar del padrasco. El placer de escuchar una cosa que nos hace feliz. El sujeto. La narrativa está más cerca del mercado. La poesía está mucho más al margen. Mucho más lejos del dinero. Más simbólico.

Chile es un mundo sin FONCA. Chile tiene una calidad muy grande. ¿Qué país tiene mejores poetas? La antipoesía de Nicanor Parra. A los 12 en el colegio estaba Nicolás Parra en el temario. Neruda vs Parra. Titanes del ring. Club de la pelea que todavía funciona. Debes elegir cuál es tu estética. Chile tiene algo especial. El poeta tiene un tema más social. Más que el de los narradores. La fundación para poetas. Menores de 30 años que tengan un taller para trabajar. Buena parte del poeta santiaguino pasa por ahí. Tiene su dinerito y su prestigio. La narrartiva con Bolaño se empezó a mover.

El novelista habla de la poesía con mucha distancia. Yo no leía a los narradores contemporáneos. A los 20 años no me interesaba qué se estaba escribiendo en narrativa. En cambio en poesía sí. Escribir novela es muy de viejo. Todo el rato sentado. La poesía es más como el dibujante de bocetos que decía Baudelair.

Entre poetas se destrozan entre ellos. Nos destrozamos entre ellos. No dejamos que otros se metan. Muy tenaz. Muy alto el contenido. Acá a nadie le interesa Neruda. Nadie le interesa Paz. El mundo editorial: su falsa decisión a qué editorial voy a mandar mi libro. Una parodia. Un apego. El tiempo transcurrido.

Pienso en mis pares, poetas, narradores, familia. Los míos. Hablar con ellos. De sus vidas. Eso es lo que me importan. Hay pasado 20 años. Entiendo que son mi familia. Es un libro sobre Chile escrito en México. Hay varias relaciones que se pueden establecer en la novela con la circunstancia externa de mi personaje. Sentía que escribía en chileno. Es la novela más hablada mía. Escribir en la lengua de cada uno. El narrador en el umbral. A punto de salir. Un narrador de un chileno hablando. Al que más me parezco. Retener a las visitas. No se vayan. Compartamos una historia. Por ahí va. Pieza de la azotea: Chile.

El estallido de Chile. El confinamiento. El encierro de la azotea. Mayor encierro. Un sitio al que ya no se puede ir. Mi hijo aprendió hablar en estos meses. Habla muy mexicano. El chileno que empieza hablar con otro acento. Me está enseñando a hablar. Mi lengua está cambiando. Un extraordinario problema para alguien de 44 años. También había algo de preservar el lenguaje. Sabiendo que voa a cambiar. Todas las palabras se desplazan. Se resignifican. Vivir en la misma lengua con un significado ligeramente distinto. Mi propia forma de hablar se mueve.

Dos momentos fundamentales de la novela. Vicente se convierte en poeta ante sí mismo. La fiesta en la que queda muy claro las formas patriarcales en las que se mueven los narradores y poetas en latinoamérica. Encono, recelo y cariño. Reencuentro en el que la relación se vuelve en padre e hijo. No padrastro. Una familia que uno elige y que contruye a su manera. Va cambiando. Como cambian las familias. Hay una cuestión social. El mito del poeta. Masculino. Binominal. Endogámico. Un componente social. Los poetas son clase baja, media baja. Excepto Huidrobo. ¿Por qué a los 13 años quieres ser poeta? ¿A los 16 años? Experiencias similares de la meritocracia. Mito que tiene que ver con el talento.

En esta familia había alguien como Gabriela Mistral. De la nada. Gana el concurso literario más importante de la época. Los juegos florales. Competencia para poetas hombres para aristócratas. El premio: elegir a la reina de la primavera. Amado Nervo. La repetición de algunos tópicos: la amada incorporea original. Especialista en belleza. Elige ahora la mujer que ocupa el lugar decorativo de ese año. Iba el presidente de la república. Las candidatas. Los poemas que escribían los poetas para la fiesta. Lenguaje modernista. La llegada del presidente. Muy aristócrata. De muy pocas familias santiaguina. Los sonetos de la muerte de Gabriela Mistral. Imágenes violentas y delicadas. Una poesía infinitamente superior que la predominante. Gano Gabriela. Había un poeta que era sobrino de uno de los jurados. No fue a la premiación. Estaba en el público. Su momento de gloria en el que ella no participó. Un mundo tan masculino en el que una mujer lo cambió todo. Escribió mucho para niños. Las rondas de Gabriela Mistral. Una poeta muy potente, muy apelativa. El componente social aspiracional. Es un tema de esa fiesta. Jose Emilio Pacheco, protagonista de un viejo rencor, secuestrado por los poetas pudientes. Justo en los días que se celebraba la fiesta, fines de enero, Pacheco murió.

Jose Emilio Pacheco murió. Que se hable de su muerte. O de su poesía.

La búsqueda o cuestionamiento sobre lo que es la felicidad familiar. Bailar encuerdos juntos. Si alguien nos hubiera visto, eso sería la felicidad. Hablan solos. Hablar con el gato no es hablar solo. Familias felices. Los miembros pueden hablar solos. Nunca sentir que sería mejor estar en otra parte: ser feliz. Las familias felices todas se parecen. La búsqueda constante de la felicidad. Estar donde quiero estar. Muy presente. Una voz en una fogata. Esto es un libro por lo que estamos aquí reunidos. Tuvo el número de páginas suficiente para convertirse en una novela. Alguien habla muy fuerte, tendría que escribirlo en mayúsculas, pero se vería muy mal en el libro. No pasó: soy ficción. Esto no existió. Es un libro.

La división entre los géneros. No tienen demasiada utilidad. El narrador se declara un novelista chileno. En relación con este libro lo soy. Es el único libro mio que sin duda es una novela. La intensidad de las tensiones. Me interesa. Libro de poesía chilena. Libros más raros que el marxismo. Una cosa muy extravagante. Poesía visual. La nueva novela. John Facsimil. Se lee diferente en Chile que fuera. Escribimos esa prueba e intentamos que nos fuera bien. La montaña mágica. En la lectura da igual lo que estás leyendo. No dices: que gran género acabo de leer. ¿Por qué a alguien se le gusta la poesía? Eficacia comunicativa de la poesía. Alguien que se fija en cosas que él también se fija. Ahí hay poesía. Yo también me fijaba en esas cosas. Y alguien escribió en esas imágenes. Esa es la poesía. Es mi novela menos literarias. Las comunidades literarias como grupos humanas. Cualquier agrupación es así. Se atreven a jugar un juego simbólico. Se atreven a construir un sistema autocrítico. La única crítica que me interesa. No disimular el lugar de anunciación.

¿Sigo escribiendo poesía? Escribir es tomar notas. Notas se parecen más a poemas que a un cuento. Estoy más cerca del relato que de la poesía. Fui mejor contando historias que escribiendo poemas. Bonzai. Ideas que tenía que no me llevaba a ningún texto que quisiera escribir. Un libro muy vanguardista. Escribí la superficie de lo que quise hacer. No llego a eso. El mundo muerto del arte y el mundo vivo de la naturaleza. Haber castigado mi propio deseo narrativo. Siempre era bueno para contar historias y para contar chistes. Mis primas siempre me contaron que eran malos mis poemas.

La felicidad. Se vuelve importante a lo largo de la novela. La alegría en general. Hay un frase que se sumaría. La verdadera seriedad es cómica. Esos momentos de felicidad. Atrápela. Los libros. Poeta y narrador. En momentos estoy más de un lado que del otro. La desfiguración del narrador. O su aparición. El primer personaje de una novela. Faxsimil. En esa búsqueda de la felicidad está ese conflicto de si soy poeta o narrador. Instantes atrapados. Momentos de felicidad. Eso es poesía. Esa mezcla no la había pensado así. Esa frase de la felicidad la decía mi abuelita. Ser feliz es querer estar acá, no allá. Asimov: tesis de sabiduría familiar. ¿Dónde quieres estar? ¿Quién quieres ser? En un momento como este todos nos hacemos esta pregunta. Muchos de nosotros estamos donde queremos estar. El hecho de no poder estar en otra parte nos angustia. Que eso no paralice el discurso. Mis poemas eran malos porque quería hablar de lo mismo pero nadie se enteraba. Porque lo ocultaba. En la poema están revelados. Es un truco. La poesía impersonal descriptiva de imágenes muerta que escribes a los 20 años. La imagen de los niños saltando las tumbas como un campo de golf. Un mal poema. No contextualizable. Para mi está relacionado con la perfección. Hablar y relatar tiene que ver con el momento en el que decidí hacerlo. Esa ilegitimidad necesaria. El padrastro elige ser padre y estar en un lugar de valentía. Es un lugar castigado por la sociedad.

Simplificar siempre parece un error. Buena parte de los padrastros son malos. Buena parte de los hombres son malos. Esos temas tienen que ver con discusiones eternas y actuales. Ese hallazgo sufijo. Padrazgo. Siempre ha estado así. Hay una carga del lenguaje que decide el rol del padrastro desde el lenguaje. Se les define. Madrastra. Inventas palabras nuevas. O la resignificas. Te enfrentas con una palabra. Se discute. Hay que hacer algo con la palabra. Eso es poesía.

Ester Viva. Madres afines. Padre afín. Abortos espontáneos. Pérdidas de embarazo. Carga negativa de las palabras. Este es el lenguaje que tenemos y ya está. A la próxima decimos que somos esto. Se vale explorar otras palabra para sustituir a las que no nos valen. La batalla simbólica cuando termina la novela. ¿Qué clase de autoridad tiene Gonzalo? Inventemos otra. Las discusiones sobre el lenguaje inclusivo. Es un debate actual. Enfrentarse a una palabra a golpes. Entender lo que el otro siente. Ser padrastro es una elección contextual. Se enamora de alguien que ya tiene un hijo. Con los niños no se relaciona uno en los mismos términos que con una pareja. No te relaciones con un niño con la intención de que un día los puedas abandonar. La inestabilidad amorosa ya incluye la posiblidad de una ruptura. Con un padrastro hay una custión radical. La vida de cosas cotidianas.

Novelas cortas son brillantes. Concetradas. Son las pregutnas que uno responde mintiendo. Los personajes eran personas que hablaban mucho más que hablaban más que mis otros personajes. Diálogo directo. Las conversaciones en esa dimensión del habla. El narrador también hablaba mucho. Todos hablaban mucho. Todos hablando al mimso tiempo. El libro que quería leer también. Declaración retrospectiva. Lo fui entendiendo sobre la marcha. La primera vez que mostré el manuscrito. Estaba Isabel Zapata en ese grupo. Es una novela que tiene que ver con el final de la novela. Algo que intento comunicar en la escena final de la novela. Las dimensiones del pasado de lo que quería contar, al que llegué en el momento en el que se escribió ese final. Ese momento sin importancia está cargado de importancia. Todo lo que quiero escribir tiene que ver con darle peso a ese momento.

Diálogo con los Detectives Salvajes. Personajes más libres de una épica libresca. Desde Bonsai hay un deseo de contar la forma en la que narras la novela. Soy muy bolañano. Nunca lo relativisiaría. Hay mucha novela de poetas. Marcelo Mellado: noveles en las que escribe mal de los poetas. En la buena/mala literatura está en los best sellers. Es un personaje. Lo exime de algunas cosas que se le piden a otros personajes. De los Detectives Salvajes vi como funcionaba la comunidad. La leí muy pronto. Junto con otros poetas. Me interesó cómo lidiaba yo con eso: que el poeta fuera un personaje. Mucho más que si el personaje fuera un escritor. ¿Son poetas o no? Una cuestión fundamentalista. Lectura al aire libre. Escuchamos a los cinco poetas. Este y este son poetas. Los otros no. Esencia del poeta. Ponerlo en duda; y en práctica. En Chile el mismo diario que escribió crítica literaria. Entrevistar a un poeta. Pero no hablar de su poesía. El tema de la entrevista: cómo está en el encierro. Casi no queda prensa en Chile. Ya no hay suplemento literarios. No se habla de la literatura en esos términos. Entrevista del poeta. Que diga brutalidades. La figura del poeta no es un figura ceremoniosa. Es más un rebelde. Un francotirador. Tampoco es un intelectual. Poetas que escriben crónicas. Cronistas que lo revuelven todo. No es la figura del intelectual. No es Vargas Llosa. Es un lugar más interesante. En Chile se entiende que un poeta es un oficio verosimil. Aunque nadie lee poesía. La figura tiene una legalidad. En Andalucía: este anda de poeta por la vida. En Chile no. Se puede asumir ese rol.

Metaliterarismo. Con Bonsai era muy natural. Eso también me pasó cuando escribí en primera persona. Primera persona: más como poesía que como narrativa. Se puede hablar del monólogo dramático. No se habla de una poesía de no ficción. Si tu lees los poemarios más antiguos. 20 poemas de amor y una… de Neruda. El sujeto que habla cambia de poema en poema. Cambia también la destinataria. Ahí hay ficción. Se manosea la idea de que los poetas no se imaginan nada. Como si todo saliera de la observación.

La conversación. La saludable costumbre de verse desde fuera. Es más importante que estemos hablando, que de lo que estemos hablando. El espacio. La verdadera seriedad es cómica. Para decir cosas lo suficientemente seria hay que recurrir al humor. Y los serios dan risa.

Ahora mismo estoy tomando notas. El encierro nos hacer preguntarnos si hace sentido escribir o no. Escribir es tomar notas. Tema libre, un libro que salió de repente. Facsimil. 2014. Interrumpí todo para escribir: Un poeta chileno. El momento de expansión. En dos años. Tengo muchos libros a medio terminar. El coronavirus me está ganando. Todo lo que he escrito está resignificado.

La palabra paciencia significa otra cosa. La palabra soledad. La palabra familia. La palabra confinamiento. Parte de la angustia es sentir que no tiene sentido lo que uno hace. Escribir hace bien. Es buena terapia. Escribiendo entiendes un poco más. Los escritores saben que entendemos más cuando escribimos que cuando pensamos o hablamos. Nos hace entender desde otro lugar y de una forma distinta. Y eso es importante. Suena muy estúpido: todo lo que está pasando se acerca a lo que la literatura está bombeando desde siempre. Divorcio entre lo colectivo y lo personal. Estamos todos viviendo algo similar. Se parece formalmente. En algunos países no es una decisión. Obligación. Desde Kafka. El incierro es incompatible con la creación. La concentración. La literatura las suele abordar. Es un momento muy espeso. No le podemos poner palabras. Es pesada esa obligación: ¿por qué tengo que hablar de esto? El momento de Chile, de mucha esperanza, que lidiaba con los crímenes de un estado y la autocrítica, discutiendo qué país queremos, momento de catarsis, una cosa política en un sentido muy amplia. Discusión de adultos. De ese momento al encierro obligatorio. Un contraste muy cruel. La gente se siente muy frustrada. Obligado a confiar en la autoridad. Es dos movimientos encontrados. La expectativa. ¿Qué va a pasar? Cuando se pueda protestar de nuevo. Algo tan largo como esto resulta incomprensible.

La gracia es escribir mal. Siempre llegamos tarde. Hay poco tiempo para reflexionar. La escritura. El escritor tipo Vargas Llosa ha hecho mal. Escribir es equivocarse. Echarlo a perder. Ensayo y error. Renegar de un libro. Cambiarlo. Dudar. Es algo que estamos haciendo, obligatoriamente, con angustias.

Gandhi, Alejandro Zambra, Isabel Zapata y Emiliano Monge. Gracias por este diálogo. La nueva informalidad. Interlocusiones verdaderas. Que te lean los que tú lees.

Ya no nos vemos.

Nos veremos.

Aquí la charla:

Stay in the business

Still opportunities. Writting. Create moments. I am doing this amazing thing for a living. What?

I am still waiting.

A lot of improvising.

I am a dog, I’ve been hit by a truck, and you are helping me to die. Kate Winslet and Harvey Keitel.

Craky. Lars Von Trier. Walking naked on the set. Kind of a genious. Snaps in lunch.

Same thing that anybody’s uncle from Bristol likes to do, yet he doesn’t get the recognition that a swedish filmaker gets.

If you can read and interprete somebody elses role, and with that, tell a human story, you are in for a life. That’s the filter of showbusiness. Or culture. Those who step in, recognize the backlash on their sense of reality. Suddenly the built links with people out there. Readers. Viewers. It’s a tale of two poles.

On the one side ____________, as on the the other _____________.

Duality check.

Such is life at the poles!

Revuelta mundial

Los límites del confinamiento no han evitado la emergencia de la revuelta a raíz de la muerte de un hombre negro, Floyd. Olvidé su nombre. No lo recuerdo. Podría ir a buscarlo en la red y lo encontraría en segundos. ¿Gregory? Así como lo olvido yo, lo olvidaremos todos. A no ser que todo cambie a partir de ahora. Las protestas no paran. Y se desborda todo. Aceleradamente. El ritmo de la protesta nos lleva a la furia ante la violencia racista policial. Un policia mató, otra vez, a un hombre negro no violento.

Las calles se llenan de personas indignadas no dispuestas a dar un paso atrás. Se le está frente al mal. Un mal que se describe en función de la violencia sistémica asimilada como normal. Ya no. Chile despertó. Los brasileños tienen delante un potencial dictaor militar populista, y Estados Unidos está destruyendo su democracia con un Jeffrey Epstein en el mando.

Crisis, pandemia, cuarentena. Los momentos más duros del confinamiento. Vacios y silencios del espacio público. La gente se fue a su casa y se quedó ahí. Ante el umbral. Bernat fotografía Madrid vacía. Intervención inmediata del espacio público vacio. Los formatos de intervención colectiva colaborativa. Siempre estoy intentando concertar impulsos a varias manos. Poesía, teatro. Vuela, articula. Sospecho que sea inevitable una cuestión geográfica. Mi nucleo fuerte de arte política. Explicar aquellas cuestiones que sucedieron en mi país. Biografía familiar. Me inquietó. Traiciones. La tesis principal: textos de no ficción o ficción que refuerzan el estigma de los campos de concentración de desaparecidos que aparecieron y que tienen la marca del traidor. Análisis literario y cultural. Algo primero: motor mismo de la escritura: lo que está escrito a la dedicatoria, amigos de la infancia, desde los siete años, o los doce, sufriendo el estigma de sus padres por ser traidores. Lo biográfico no se sinde a un territorio de escritura.

El registro testimonial de los migrantes. Todos los cuerpos articulan ideas. Un cuerpo como caja de resonancia de perspeciones. Como oreja. Cuerpo en contacto con otro. Idea muy bonita que lanzó un grupo, respirar, del Reina Sofía, Isabel de Laberan, escritura somática. La hago mía. Una escritura que parte del síntoma y se articula en palabras.

Ante el umbral. Luis Cernuda. El fantasma de sí mismo. Poema. Jorge Moreno Andrés. Inés Placencia. Con tres heridas yo. Versos escritos por poetas durante la guerra civil. Clemente. Extrañamiento radical del espacio público. Las personas que no tienen casa. Los que tienen que salir a trabajar. Sombras siniestras. Inés; formas tan diferentes de transitar la intimidad del confinamiento. Residencia de mayores. Los espacios solitarios. Los solos. Percepciones amplias.

Un músculo ágil del museo. Proyectos faraónicos de largo plazo. Tiempo. Aquí logramos colectivamente reaccionar muy rápido. Se publicó la primera exposión virtual. Y luego la segunda. Contundencia de una serie de producciones en curso. Ese ojo que espiaba donde nadie podía ver. Se arriesgaban a cruzar las calles vacías. Las experiencias íntimas. Y socializarlas.

Museo situado. Voces situadas. El territorio que se instala. Depredación del territorio de las instituciones culturales. Silvia Federichi. Organizaciones de mujeres de trabajadores domésticas. Patriarcado y feminismo. Programadora museográfica. Reunión para explicar sus condiciones en la cuarentena. Ese sentido de estar aquí. Se vuelve claro y pleno. Haber sido partícipe de esto que ocurrió. Situado. Donna Haddaway. Noción de conocimiento situado. Ubicar una red de colaboración desde marzo del 2018, la muerte de mame, del sindicato mantero, después de correr horas correteado por la policia. Microrebelión del barrio. Dijo basta Lavapiés. Iracundo. Me impresionó mucho que el museo siguió su vida imperturbada. Hermeticidad. Intentar conectar el museo con la vitalidad y la larga historia de autogestión, organización y lucha de proyectos de colectividades migrantes, artísticas que coexisten en este territorio. Museo: punta de lanza como proceso de gentrificación de este barrio. Habitando esta contradicción. Asamblea en la que participan 20 colectivos muy variados. El sindicato nos propuso esta conversación con Silvia Fiderichi y Rafaela Pimentel, la creadora del grupo. Decidieron salir adelante y por la virtualidad se amplió la convocatoria de otros sindicatos, de Honduras, de mujeres afrocolombianas, de Bilbao. Cuatro voceras muy importantes que daban cuenta de diferentes condiciones, contextos y legislaciones en sus países. Noción de cuidados públicos central. ¿Quién cuida a la cuidadora? Las más vulnerables. Han quedado sin trabajo. Expuestas al contagio. No pueden ver a sus familias porque quedan cuidando a sus patrones. Falta de derechos. La idea: internacionalismos de los cuidados y las cuidadoras. Muchas de ellas no se conocen entre sí. Una internacional de cuidadoras.

Un poeta, Dani Selco, estaba en los días previos del estado de alarma en Madrid, para realizar un proyecto nuevo. Producir un extraño tipo de poesía documental. Expresividad poética silenciados. La urgencia hizo que tuviera que regresar a su casa. Un acontencimiento dramático en el barrio. Murió Mohammed Hussein. Intentó conectarse con las urgencias sanitarias. No se pudo hacer entender. Ese problema le evitó ser atendido. Le propuso a Dani reinventar la coproducción del relato desde el distanciamiento. Un librito sobrecogedor. Reunión: lengua o muerte. Dos tipos de experiencias que nos han golpeado durante esta cuarentena. La dificultad de afrontar la muerte cuando no hay duelo. La exposición de cuerpos más expuestos por la precarización del sistema de salud pública. Las dinámicas estructurales de desigualdad que sufren las personas migrantes. Ella vive en Lavapies. El sur global. Territorios que están expuestos a lo precario.

La idea de rearmar el procedimiento a distancia por teléfono surgió de la conversación entre ambos. Intensificamos nuestra amistad entre Buenos Aires y Madrid. Le conté lo que pasaba en Lavapies. De esa conversación cambió. Escuchar. Sentarse. Cada vez que la persona se detiene a pensar cambia de renglón. Se atrevió a hacerlo por teléfono. Ya tenía una conversación iniciada con integrantes de museo situado. Su capacidad de escucha es tan bonita, a pesar de la cuestión técnica, la distancia, el teléfono. Alguien que se comunica de una manera muy preciosa.

Estos dos vectores: la imposibilidad del duelo. Qué hacer con el cuerpo. Para los banbladeshies es muy importante tener un lugar donde enterrar el cuerpo para ir a verlo. La comunidad de blangladesh ha sido muy golpeada con el virus. La dimensión política de la lengua. El libro es tremendamente contundente. Su origen como nación: derecho a hablar su lengua. Los intérpretes para que una persona que no hable bien el español pueda ser bien atendido.

La reivindicación de poder usar la lengua propia. Mediación a través de la lengua. Como eso está ligado a la dificultad de hacer el duelo, cuando la palabra a distancia no se puede encarnar en el cuerpo. La precarización estructural que afecta a comunidades específicas. Mecanismo tan sencillo. Diálogo. Con ella. Con la familia. Con un libro. Ahora se puede consultar en red. Con esa intimidad de la lectura. El valor político y existencial de la palabra.

El libro está en imprenta. Le incomodó más no estár aquí para la salida del libro. Cuando produce el libro lleva una imprenta portatil en su mochila. Ese momento de lectura compartido con la colectividad con quien produjo ese territorio con la comunidad. Es un momento clave del proceso de cada reunión. Dani Seco. Este diferimiento cuando el libro se pueda tocar y leer en una lectura compartida. Ahora está produciendo un audiolibro con personas cuya lengua materna no sea el castellano para darle cuerpo sonoro.

No tener olfato. Anfibia. Revista argentina. Episodio doméstico banal. Humita en el horno. Significaba que tenía los síntomas del coronavirus. Hoy me desperté pensando que perder el olfato era otra consecuencia del encierro. Sin papilas dispuestas al deleite. La enfermerdad te sella el cuerpo. Te extrañas de tu hábitat privado. El espacio que te protege. No puedes conectar con lo doméstico.

Tengo la sensación que el inicio del confinamiento y el comienzo de los síntomas se destaparon cuando me pude volcar a la escritura. La escritura de ese texto me resulta como la capacidad de la invención. En lengua muerte. La capacidad de hacer un ejercicio escriturario. Salir del balbuceo, de ese pantano. Salir: feliz. El texto y el encierro, habla de eso. A mucha gente le tocaron mucho peores cuadros que a mí. Me gustó mucho el ejercicio de respiración. Inspirar con otros. No puedo respirar de John Floyd. No puedo respirar. La frase de aquél que no puede respirar. Lo denuncia. Lo dice. La presión continúa. Y se desencadena la muerte. George. Se llama George. George Floyd.

I can’t breathe. Coinspiración extraña. La gente que no puede respirar por el coronavirus. Y la gente que no puede respirar porque la rodilla de un policia le quita el aliento, hasta matarlo.

La sensación de bloqueo a la hora de escribir. Era improductivo a dar continuidad a la propia forma de escribir previa al cambiar la vida. El problema no se trata de cómo continuar escribiendo. Sino como reinventar la escritora desde las nuesvas condiciones. Es un tema recurrente. Personas que elaboran escritura intelectual, literaria, artísitica. La dificultad tu modo de producción en la pandemia. Una pregunta recurrente estos días en las tertulas de pandemia. Recuerdo que cuando hablamos de eso hace un par de años que no tenía que entrar a pensar en proyecto de largo plazo. Tres, cuatro, cinco, diez años. Gestión cultural. Como diputado. Formatos breves. Textos de no más de cuatro páginas. Intervenciones breves de urgencia. De coyunturas concretas. Textos que respiran de otra manera. Lo he logrado menos que vos. He escrito muy poco. Menos de lo que quisiera. Como extraño mi vida cotidiano. Me siento más cómoda que hablando. Que dando clase. Lo que hacemos acá es un experiencia increible. Le pusimos respirar al grupo de lectura, coinspirar, respirar, grupo de compartir lecturals, proyectos, experiencias. En estos formatos un poco insólitos. Un espacio dentro del trabajo dentro de una institución tan exigente. Formatos experimentales. Este viernes juntamos a una serie de personas que queremos hablar sobre el duelo. Lenguajes artísticos diferentes. No hay formatos, plazos. Las ganas de ponernos a ver qué pasa con esas voces. A ver qué pasa ahí. Respirar de esas otras maneras. Para encontrarle una vuelta a ese mundo que habitamos y que ya no queremos volver a habitar.

El cuerpo, la vibración, los espacios, la escritura desde un registro frágil.

Ana. Se llama Ana. Ana Longoni.

Marcelo.

Gracias a vos.

Escuchen a Ana y a Marcelo.

Tras la identidad de uno mismo


ELIZONDO

El patriarcado del que provengo tiene un matiz del Bautzan. Se trata de una manera peculiar de caminar por la montaña, y de percibir la frontera y la cultura que se renueva por el río que nos irriga nuestro valle. Es aquí de dónde vengo, y a donde voy. Es un sitio al que llegar y del cuál haber marchado. Un último suspiro ligado por siempre al costado de la iglesia.


NÉMESIS

No sabemos si somos así, pero con certeza somos contral alguien/algo. Nos es más fácil entendernos a partir de las antípodas, como si no pudiéramos escapar aquello que nos nubla la visión y la consciencia de lo que no somos. Lo que nos apasiona aborrecer. La raíz de nuestra naturaleza humana que detesta sin pudor.


AJEDREZ

El juego nos acompaña en nuestra construcción social. Como el sueño, la pasión o el aburimiento. El mismo odio que sentimos por el némesis, en el juego, queda materializado como un estado de competición, frente al cuál, nos presentamos, desplegando todas nuestras armas con un único fin: derrotarle. La metáfora de los blancos y los negros. Cuadrados, reyes, reinas, caballos, torres, alfiles y peones.

Los multiversos sobre los que se (re)constituye Golman

FUTBOLarte

Soy un 9. No puedo dejar de serlo. El mundo se puede caer, pero algo en mi mente sigue teniendo tiempo para pensar en dónde está la portería, y cuál es la mejor manera para anotar un gol.

El sistema no deja lugar para los malos. El capitalismo lo ha copado todo. El futbol ya no es lo que era. Al menos no para los que un día lo jugamos. Hay algo en el juego. Quizás esa es nuestra enfermedad. O jugar de verdad. Pegarle al balón. Tener un equipo. Entrenar. Poner el cuerpo a punto. No de un objetivo particular, sino de uno colectivo. La división de roles. Defensa/ataque. Todos conscientes. El portero en su mundo. El delantero al acecho.

El 9 que represento es justo esto: el que piensa en sistema reconfigurado. Porque no lo puede evitar. Y porque debe asumirse como parte del sistema. Y del problema. Pero también de la solución. De ahí que el futbolarte sea su/mi bandera.

Gracias por dejarme entrar en su vida/barrio: mi nombre es Golman, y soy un futbolartista.

El gol está dentro de mi. Y en ese instante, ese momento justo, hay algo en nuestra sociedad que se volatiza.

Ser luz

él/ella

El heteropatriarcado nos condiciona desde que nacemos. Es nuestra cruz. O nuestra sociedad. Tan transversal que nos da igual si somos de está coordinada en el planeta o de las antípodas de la misma. Todos fuimos colonizados. Y colonos. No de la misma manera. Ni en la misma intesidad. De por el mismo patrón.

Los amos de la plantación son los que han condicionado la evolución social de nuestros pueblos. Y los pueblos también. Mi reflexión aquí tiene que ver con la situación en la que nos encontramos, cada uno, como seres de una determinada catalogación. Las etiquetas con las que nacemos, o las que nos ponemos al crecer. Las que nuestro sistema educativo nos permite adoptar. Los roles positivos/negativos. Todo entra en una mochila. Y quizás, un día, hay que vaciarla del todo. Y empezar de nuevo. Estamos en este punto. Si usted se cuestiona desde la perspectiva de cómo nació, en donde, en qué franja social, puede hacer un ejercicio complejo y personal: abandone su postura natural. Transite a otras realidades. Imagínese entonces un mundo nuevo.

Soy un man, un hombre, que en cualquier caso, únicamente me puedo asumir en la otra: wo.

Beings

ser/divinidad

¿Qué somos? ¿Qué hacemos aquí? ¿Cómo nos representamos a nosotros mismos frente al resto? ¿Qué nos hace ser «nosotros»? ¿Qué onda con los «otros»? ¿Y más allá? ¿Qué hay? ¿Quién tiene el control de la comedia? ¿Acaso no somos nosotros libres para crear un sistema lo suficientemente robusto para permitirnos falacias, contradicciones, caídas, placeres, virtudes y sublimes instantes de efervecencia cotidiana?

Preguntas. Pregúnteselo todo. No hace falta que me crea. Ni que me siga. Todo está a punto de desvanecerse. Usted mismo. Piense en el tiempo que le queda. El tiempo que nos queda. Y deje de odiar. O quizás tampoco podemos desligarnos de nuestros instintos lascivos más deleznables. No será entonces nuestra culpa. Si tan sólo pudiéramos ubicar cada cosa en un sitio en el que se permitiera llevarse la contraria, entonces, quizás, podríamos finalmente llegar a un sitio desde el cuál edificar las contradictorias vías que unos y otros tienen en la cabeza.

No se altere. Si hay que repensarlo todo, este es el momento. Vámonos a las antípodas.

O quizás a un única comunión.

ALLS

La (re)construcción de uno mismo

¿Acaso no nos despertamos cada día queriendo completar lo que realmente estamos llamados a ser? La insatisfacción con uno mismo es una constante para toda equís. No podemos escapar a nuestro destino: el desasosiego.

Por ello, en tiempos de pandemia, la situación general se presenta como una metáfora de lo que ya sucedía hace dos meses, en la vida de cada uno. También es lo que sucedía hacía 2020 años, en la vida de los que en cada sitio del planeta acontencía en aquél entonces.

Figúrense lo eurocéntrico de nuestro devenir occidental. Hace 2020 años pensamos en un pesebre, un emigrante, una familia llamada a un censo, un imperio «universal», unos reyes, unos ángeles, unos pastores, unos animales de granja, unos olivos, unos viñedos, dieta mediterránea, mercaderes, barbudos, ortodoxos, insolentes, y gente que pasaba de todo. Y de todos. De todas.

Da igual el momento histórico en el que nos planteemos la existencia. Siempre estamos al borde del descalabro. Una decisión errada en según qué circunstancias puede significar estar delante, o no, de nuestro verdugo. Quizás la condición de nuestro estatus nos provoca mayor o menor angustia. La dualidad de amo/esclavo. Como si fuera una dialéctica irrenunciable a la que no podemos escapar. Quizás no es el rol, sino la voluntad de sometimiento, ante un estado de disparidad en las relaciones de poder. ¿Y nosotros? ¿En qué sitio no encajamos?

Algo no va bien. Nos llega esa impresión por la catarsis colectiva del colapso. Nuestra ciudad sitiada por un ejercito enemigo. Días enteros encerrados sin tener para comer. O estar a la espera de que un virus, entre los muchos que pueden estar presentes, se cuele a nuestro sistema inmunitario, y este, incapaz de reconocerlo, pierda la última batalla de nuestra primera línea de defensa.

Todas las angustias del mundo en un mismo instante. ¿Tenemos la casa marcada? La peste nos ha llegado del cielo para sucumbir a su misterioso acto diabólico. Las dies plagas de Moisés al menos le sirvieron a un pueblo para liberarse del yugo de la esclavitud. No sin la ayuda divina de un Dios Padre que estaba centrado en ayudar tan sólo a los que veían el día de este lado del planeta.

El Dios padre que auxilió a Moisés, y su (nuestro) pueblo, no estaba preocupado por los pueblos aborígenes en Guayabo. No se conocían. Dios Padre no conocía las tribus del Amazonas. Ahí todos era oscuridad. Deja a Dios Padre en muy mal sitio no haber concebido un plan para toda equís. Su impulso universal no vendría hasta que Jesús, por su cuenta, ideó todo un performance para sacrificar su vida en nombre de un legado de amor. Como Bretón, según Camús. El porvenir alumbra un mundo postmesiánico que se debate entre entender la verdad detrás de un acto revolucionario y uno surrealista. El entendimiento del resto de la humanidad a las tesis centrales de un humanismo que difiera de lo que estábamos haciendo hasta hace muy poco, es lo que deberíamos considerar como una base fundamental para refundar el objetivo común, en una escala planetaria, y también, muy a nuestro pesar, en una escala mental.

Nuestra incomodidad está ligada a lo que nos acosa mentalmente, y a la incapacidad de tener un sentmiento liviano para subsisir por la vida que nos ha tocado transitar. No importa si has leído un libro, o mil. Algo más allá de tí mismo te lleva a creer que tienes salida a tu propia angustia. Y eso marca nuestra relación con los demás. Con mi familia. Con mis vecinos. Pero también, de manera muy particular, con la humanidad entera.

Nos esforzamos por estar bien. Y por encontrar el mal en el otro. Y no en nosotros mismos. Por más que veamos Star Wars no le damos crédito a Darth Vader por regresar como Yedi a recuperar el balance en la fuerza. Su personaje sigue representando el mal. Con una última reconsideración. Volver al bien. Por más mal que hayamos representados, siempre queda algo de bien por lo que volver. Es un pesnamiento católico, en el fondo. Es el perdón de los pecados. Que como artificio de una religión nos permite acceder de manera muy fácil a la última puerta que nos conduzca al cielo eterno. Como si lo que está más allá de nuestra vida nos debiera preocupar tanto.

Lo cierto es que aquí hay varias cosas que nos mantienen en paz. Y somos conscientes, hoy más que nunca, del peso que tiene nuestra responsabilidad personal en el autocuidado de nuestra salud. Es la prevención la más importante de nuestras herramientas para saber mantener un equilibrio entre lo que nos hace bien, y mal, para subsistir de manera sana en este entorno social en el que vivimos. No podemos de pronto asumir que todo es hostil. Que no hay más que voluntad de control. Pero, a su vez, debemos entender que la situación epidemiológica en medio de una pandemia nos condiciona nuestra acción individual. ¿Es acaso una cesión a nuestra libertad como argumentan los Cayetanos envueltos en una bandera?

La sociedad está totalmente polarizada y la gente no hace más que pertenener a un único club de futbol. Los hilos que mantienen cohesionada la sociedad a las reglas vigentes son tres o cuatro que nos atan a marco de acción que nos mantine en un perímetro de control. No todos vamos a poder salir a buscar Ítaca. Debemos asumir que tan sólo unos pocos podrán ver el mundo y hacer con él lo que puedan, mientras encuentran suficiente en un trabajo que les permita subsistir. Los que lo consiguen, mantinene la cabeza por encima del agua. Los que no, se ahogan. El mundo vive ante realidades de personas que se hunden en lanchas que naufragan en nuestros mares. El sol, desde arena, nos anuncia que un día más pasa. Y nosotros, aquí, hacemos un círculo más en nuestra cabeza, para poder asumir que podemos respirar, sin culpa.

De pronto la fuerza está de vuelta en nuestro espíruto. Algo nos da aliento. Estamos aquí. Ahora. Y decimos: ALLS.

El profe Froylan y su pupila

Qué alegría tenía en el corazón aquél profesor de la facultad que optaba por vivir bailando. Y explicar sus teorías en la clase de cualquier otro nombre. La expresión de aquella humillación a los alumnos que están ahí para salir del estado de confort en el que se encuentran en esa tierna edad. Y claro está: la posibilidad de ligar.

El arte del piropo popular era uno de los puntos fuertes del profesor Froylán. Sus alumnos le reían las gracias, y sus alumnas, se sometían a la jocosa exhibición de misonginia que se practica en las aulas magnas de la facultad de la casa de estudios más grande del planeta. O del continente. El nuevo pues. El continente que queda tras la revolución de los tiempos y los espacios. Como el profesor Froylán pudiera anticiparse al momento histórico de la consumación de la sociedad tras la revolución. El despertar en el mundo feliz del fin de la historia. La interpretación artística de nuestra metáfora liberadora. La respuesta social a todas nuestras demandas. Así como si la vida se tiñiera de fantasía de la Facultad de Ciencias Políticas y Comunicación. Así como si uno de sus heméritos profesores diera finalmente con el llamado a la revuelta que pone fin a la espera de nuestro momento revolucionario demencial: vámonos a la calle, raza: esta es la venida del Señor. Apúntense al bacanal. La moral ha muerto.

La ficción puede permitirse estos arrebatos de guion. El guionista puede permitirse estirar las fronteras de la sociedad. Por la necesidad que tenemos de transgredir la norma. Como si fuéramos a ser juzgados por esta única intransigencia. Nos han pillado. Somos culpables. Lo sabemos. ¿Ahora qué? ¿Quién empuña el fusil? El batallón de los 99 verdugos empuña el arma que carga la madre superiora. No hay extremaunción. Ni perdón.

Satanás: baja y llévate a este desgracia. Pero ya. Órale, puto.

El profesor senil tiene sus gestos de amoríos tardios. En realidad se trata de una situación neurológica de las personas mayores. Están frontalizados. Pierden el pudor. Quizás nunca lo tuvieron. Ese es otro caso. Pero al llegar a un punto, no lo pueden evitar. Menos aún si son el fiel reflejo del heteropatriarcado que los puso ahí. Aquél que celebró sus logros. Los méritos de un hijo primogénito de un hacendado que fue tan sólo rico. Sin carrera. A esta nueva generación de estudiosos. Ese abismo entre unos y otros. En el punto más noble de la sociedad de los cacíques, el amo es un tipo con un doctorado y un cátedra atada a una plaza vitalicia que se vive intensamente cada verano cuando llegan las alumnas al primer día de clases.

Los alumnos dan un poco igual. Habrá algún tipo rápido y sagaz. No falta el que quiere demostrar que ya ha leído todo lo que un intelectual debe haber leído. Los adelantados. O los que se ligan a las alumnas. Y son todavía más directos. No se les puede permitir asumir esos roles de poder. No estando yo delante del mando único de la pandemia. El estado tiene una cabeza bícefala. Las estructuras del estado autónomas se rigen por sus propios códigos éticos. Como si evadir impuestos y ganar pasta ganza a costa de intermediaciones en situaciones de las altas esferas de los negocios en los niveles de alto standing.

El dinero y el poder. Dos cosas distintas. Froylán tenía una pero no la otra. Lo contrario que el Froylán de la casa real. Eso es justo lo contrario. Dinero sin poder. O poder por la familia. Froylán el caliente tiene su poder por la estructura universitaria que le da la facultad de enseñar a su manera. La libertad de cátedra es así. Pese a que pueda haber quién nunca entendiera que no se amonestara por las flagrantes entradas por detrás que el erudito profesor lanzaba a las muchachas del salón. La cultura del machismo en México es la de quién exhibe su poder frente a otros machos que le aprenden las gracias. La sofisticación del dominio de la mujer pasa por poder aplicar los mismos chistes que el profesor explicaba pero con la noviecita. El chavo que iba a la clase, un macho heteropatriarcal que le reía las gracias al profesor misógino, y que a su vez, en otro contexto, y con un juicio que no interesa saber si era reprobatorio o incentivador, ya que el pecado es titularidad exclusiva del que ejerce el poder del macho alfa en la representación de la sociedad hetoropatriarcal en una de sus fugas más excéntricas: la formación universitaria reglada, pública y gratuita.

El profesor Froylán tenia 71 años. Alejandra 19. La tensión sexual se percibe a la distancia. O quizás por la distancia del nacimiento entre uno y otra. La facultad de saber cómo piropear en los límites de lo delictivo. Ese deporte popular mexicano que de ser penado no quedaría macho alguno en la ciudad. No quedarían hombres pues. Todos culpables. Los machos mexicanos son muchos. Ni tan machos. Pero muchos. Casi todos. Por no decir todos. Así les fue enseñado el decálogo del macho tradicional.

  1. No chille.
  2. No te la jales.
  3. No sea marica.
  4. No seas puto.
  5. Si como las mueves las bates, qué rico chocolate.
  6. Mamacita.
  7. Por esta, hijo. Guadalupano; y de rodillas, eh.
  8. No chingues.
  9. Chúpame ésta.
  10. Sí te meto la verga.

El macho no es un tipo refinado. Es un tipo más bien soez. Es un tipo del pueblo. Lo popular es lo vulgar. Lo vulgar es lo bonito. Lo naco es chido, y lo chido es naco. Es un viaje de ida y vuelta y la botellita de jeréz siempre tuerce todo patas arriba. Alrevés. Es duro sobrevivir en la calle del infierno. Ahí sólo los que son libres de verdad pueden rescatar el embate de las vergas más vergas del barrio popular. Se trata de un grito perdido en la colonia. El acto de sobrevivir al barrio. De ver mundo. De pasar a otros contextos que me liberen de esta cárcel en la que vivo. La gente, de por sí, está condenada por el distrito en el que nació. De ahí nunca podrás salir. Esa es tu cruz.

La universidad dignifica. Da una oportunidad de abrir una puerta profesional que nos empareja con los profesionales del conocimiento, de la ciencia, de la tecnología y de las artes. Las ciencias de la política y de la comunicación. El periodismo por bandera. La cultura como sitio de encuentro para incitar a la revolución. Teoría del discurso debe establecer las lecturas que nos den la pauta para entender por dónde vamos a soltar los hilos de la propuesta que desmonte los mitos del corrupto sistema que nos aniquila sin piedad. Señoras, señoritas, señores, señorito, viceverso, lo que aquí estamos tocando está en el centro del debate social. Y también su solución. No se por dónde van a ir los tiros. Aquí cada quién apunta con su fusil. Nos vemos abocados a responder con la pertinente queja de aquello que aconteció en aquél contexto de mi juventud. Y su senectud. Nos vemos obligados a ponernos en el lugar del otro. De interpretar las palabras. Y los contextos de una situación de abuso de poder, de coqueteo, y de desafortunadas palabras. El macho cuando la caga se ha pasado tres pueblos. Y dice no poder evitarlo.

Un día un macho con poder irá a la cárcel. Las denuncias llegarán de todos los sectores de la sociedad. Los tipos menos pensados han sido capullos auténticos en al menos 9 ocasiones. Y cada una de ellas tiene a una mujer como víctima. Hagan sus cuentas. El ejemplo de multiplicación de los panes en las bodas de Caná será sustituido por la metárfora multiplicadora de las mujeres acosadas por las nueve oportunidades desaprovechadas por el macho genérico para no caer en el pecado capital de todo macho alfa tradicional. El macho ibérico como modelo mundial de cómo debe ser un hombrecito de verdad. Uno de los buenos. Uno de los nuestros. Con un par de cojones. Un cazador de elefantes que a los 71 todavía se le para para una última conquista viril en medio de una intermediación en las altas esferas de la sociedad. Los que tienen pase de rey no van a abandonar lo que dice en sus targetas de presentación cuando acuden a las sillas en las que te sientas a partir el pastel de la repartición de los dividendos de nuestra explotada civilización. Los amos del capitalismo no están dispuestos a dejar volar a la gallina de los huevos de oro. El tribalismo de los que más tiene no nos debería de extrañar, así como tampoco nos debería extrañar que tan sólo baste una última revulta para reestablecer los pesos y contrapesos de una nueva sociedad: NEW society.

Hay dos tipos de conquistas de un seductor. Es muy probable que ambas sean de la escuela de los machos. Pero en todo caso, una de ellas utiliza una ventaja competitiva natural de los que son «bien parecidos». Los denominados «caritas». Y alguna ventaja tienen los que tienen buen cuerpo. También se debe considerar como una ventaja un subconjunto determinado de mujeres que aprecían en exclusiva las vergas gigantes. Un vergonononón siempre es una cualidad atípica en la muestra de machos por ahí esparcidos. La mayoría de los machos son de picha más bien menuda. La taxonomía de los machos más denigrante es la que utiliza en tamaño de sus penes para mortificar a los de pene pequeños y para enaltecer a los machos que encima tienen una polla de oro. Y si son caritas, ya ni te cuento. Un macho carita y con dinero tiene una carta blanca para acceder a ciertos sitios a los que ningún otro macho puede acceder. El elemento trascendental del machismo es si la mujer nos abre la puerta o no. Es ella, y sólo ella, la que tiene ese poder. Por tanto, el macho seductor puede valerse de dos estrategias: la de la servidumbre al sistema tradicional del macho alfa heteropatriarcal, o bien, acceder al mundo de quién intenta seducir a una mujer con una infalible mezcla de libertad: la insolencia y la risa. El profesor Froylán pertenecía a este último grupo.

Pero la línea es muy delgada. Pasarse de verga es bien fácil. Y hacerlo por costumbre también es popular. El macho más riata es que se vanagloria de su desface. Estoy bien pinche calienturiento, ira. Y se va la verga tiesa a… ira. Y se produce un momento de erección no bidireccional. Las erecciones de una sóla vía no suelen conducir a situaciones fáciles de gestionar. Para nadie. El calor ya ha elevado las apuestas. Y la condición del siguiente paso están en otro contexto anterior que ya saltamos. No hay cabida para una reconstrucción de los hechos. Lo hecho hecho está. La única posibilidad es desescalada. Y la ofensa se puede disipar si la actitud del abanderado se sostiene en gesto de transitividad al desarme. La violencia siempre ha sido del macho. Al menos la que nos compete. No quitemos el foco de dónde nuestro sistema nos indica que debemos profundizar. Las heridas de los posibles hechos delictivos. ¿Estás list@ para juzgar? ¿Estás list@ para jugar?

La posibilidad de una malinterpretación es muy alta cuando se tocan temas sexuales. La apertura mental también nos hace acceder a situaciones límite que no hemos estimado en el contexto social que conocemos. No sabemos nada más que nuestra moral en continuo juicio de mis más bajos instintos. No puedo evitar ser lo macho que soy. Ahora más ibérico que nunca. O querría decir más íbero. Como si los acentos importaran. Al menos para los locales. Y podríamos ahora cambiarlo todo. Volver a empezar. Dejarnos llevar.

Alejandra aguantó bara y luego se dio cuenta de que había sufrido un abuso secual y de poder. Y que hoy la cosa no iría así. Aquí está su relato. Nueve años después. Y desde una posición más afirmativa de quién responde a su agresor.

Ahí los tienen. Las dos historias se miden desde la subjetividad de los recuerdos. Y desde las plazas de poder que cada uno de nosotros transitamos. El gesto de nuestra posición y nuestra intención. Los gestos sexuales en contextos asíncronos. Meter la pata. O tener un piquín que bebe de la gracia de una cultura popular, que por más que también sea heteropatriarcal, no debemos colocar en la hoguera de los Weinsteins.

¿Usted, macho, qué opina?

¿Usted, señorita?

¿Usted, señora?

¿Usted, transexual?

Es delicado. La víctima. Te creo. Lo delictivo. Lo pueril. Lo sibilino. Lo impúdico. Traigan al jurado popular de la moral recatada. Me parece un caso para visualizar entre el jurado de sátiros y el popular de la moral recatada. El jing y el jang. La ecuanimidad de la razón sopesada con el paso del tiempo. Mientras nos hacemos viejos y verdes.

El video de Alejandra tranformado en una clase de Teoría del discurso para mi próximo curso: inscríbete.
¿Gustas?

En el imaginario del profesor Froylan, lo que en realidad le habría parecido revolucionario es que una de sus alumnas le contestara: «No, profe, tómese su pinche jugo. A ver qué le parece este otro truquito».

La emergencia colectiva de un futbolartista

El ángel en la cima de un edificio que mira el panorama del porvenir de esta humilde capital.

ALLS

ALLS. Se trata de una palabra universal que significa lo mismo en todos los idiomas: la plenitud del estado de gracia máximo alcanzable en el tiempo espacio actual. Por tanto, es un sitio de llegada. Una oración que culmina al tiempo que comienza. Es el remplazo del "amén" católico y el "om" budista. Quizás es la fusión de ambos, como aquello que pretende tener un sentido pleno de la existencia, que se cuela por un camino neuronal inexplorado hasta el momento. Y que nos llena de gracia, como llena eres de gracia, al tener a la Mujer contigo. No se trata de una herejía. Ni siquiere de una fantasía. Se trata de una apropiación de un sentimiento colectivo pleno de lo importante que tenemos en el nivel más simple de nuestro entendimiento común. 

El surrealismo lo contiene todo. La imaginación y la superación de la realidad nos enseñan el espacio necesario para superar nuestras limitaciones.

FAG

FAG: Fundación Armando Gallo
La escritura de una palabra clave que determina la clase de este proceso de tiempo-espacio. Se trata de un objeto que fue acuñado bajo la creación de una tipología de formato. Un tiempo determinado que nos lleva a una dimensión alternativa de la sociedad. No se trata tan sólo de una provocación; o sí. Puede ser lo que es, y quizás todo lo contrario. Con lo cual no habría manera de fiarse de sí misma. Pero que no quepa la menor duda que si algo tiene el sello de FAG, quiere decir que forma parte de esa familia amplia en la que la fundación se erige como la vía de escape al resto de los multiversos que nos quedan por transformar.

ARTE

Golman
En su día pensé que el criterio de ordenación de mi creación artística se podía simplificar en una libreta y un elemento para dibujar. O escribir. Pero en un sintido metafórico completo. Cada página podría tener un significado por sí mismo. Y dentro de ese contexto, mi caos estará ordenado. Este es el punto en el que he llegado a apreciar mi creación como un contexto artístico que me define en función de aquello que puedo transformar. La idea convertida en algo. Ese algo, en su nivel más inmediato, es una creación en sí misma, que para mí, ya está completa. Y por tanto, la libreta y mi herramienta era todo lo que en realidad necesitaba para liberarme de todo lo demás. Más allá de poder o no subsistir al son de una sociedad capitalista que miraba con recelo mi camino.