El gol de Golman
Ayer expliqué, como ya es costumbre en cada Sant Joan, la historia de Manolo robando la moto en la carretera de Carmel, para hacer ruta hacia el poble Espanyol, con el objetivo de ver mundo y transgredir la norma, una vez más, con el descaro de una narrativa periférica de la ciudad de Barcelona.
Yo me declaro un fan de Manolo, el pijoaparte, como de su creador: Juan Marse. En el fondo me sucede un poco lo mismo que me pasa cuando pienso en si prefiero ser Federico o Marcelo: no tengo claro si de mayor quiero ser como Manolo o como Juan.
La verbena de Sant Joan es una tarde sumamente especial en esta ciudad. Y la historia de un personaje que nace en la víspera de un solsticio, o de un equinoccio, tanto da, es la que precede la narrativa fantástica de lo que es posible tan sólo en el mundo de la imaginación, especialmente cuando lo trasladamos a lo que la literatura puede llegar a significar para otro ser humano, con su simple lectura.
Yo confieso ser un lector lento. Y pese a ello, creo que de joven conseguí leer lo suficiente para entender que la literatura nos acercaba a la vida de personas que se imaginaron la transgresión de lo que en su día resultaba ser la norma literaria formalmente aceptada por los cánones del momento. Como todo en esta vida, esta reflexión no es mía, sino que también la he tomado prestada de otro escritor de la ciudad, Javier Cercas, al que hace poco preguntaron si escribía para que sus textos parecieran literatura, o si le habían dicho muchas veces que su prosa a veces no parecía que lo fuere. Ante la pregunta, Cercas se sumó al carro de explicarse como un disidente de las formas literarias contemporaneas: «la literatura que vale es la que no sigue las normas de lo que en ese momento se lee». Y citó a Shakespeare y Cervantes para poner un ejemplo de dos autores nacidos el mismo día, e igualmente trascendentes para explicar las vidas de Manolo, Javier, Juan, o de un servidor, Golman.
Yo no estoy seguro si Golman es el autor o el pijoaparte. Pero en todo caso es la primera persona de mi prosa, y por tanto, el personaje que me representa cuando de «no-literatura» respecta. Y aquí estamos, un día de San Juan, emulando el nacimiento de la tragedia: el día que cambió la vida de Golman Pijoaparte, para siempre.
Golman es un buen nombre. Estoy contento con el nombre artístico que incorporé hace años cuando decidí que la G debía ser la mayúscula añadida a la minisculización del nombre que no me quisieron poner, por un acuerdo inquebrantable entre parejas, mis padres. Muy al principio de la relación, mi padre y mi madre decidieron no ponerle sus respectivos nombres a sus hijos, cuando todavía eran novios y formulaban escenarios de futuro de una potencial familia que formarían. Asumían elegir sus propias normas, mientras navegaban con su propio acuerdo utópico de pareja, las condiciones y las reglas básicas de la sociedad costarricense de aquél entonces marcaban para dos jóvenes brillantes fruto de la generación nacida en los años cuarentas en la República de Costa Rica. Dichas normas, y la construcción que las generaciones previas, las de sus padres (y obvio, madres) consiguieron abonar lo que ellos fueron capaces de proyectar: un camino alternativo al que el resto de la vida social y política de la única república bananera que optó por una vía aparte a la que marcó la fuerte influencia americana en todo el continente.
Los ticos tenemos algo que el resto desea: pura vida.
Se trata de un concepto muy fácil de entender. Una especie de logo de nuestra cultura. Tanto así que ya se nos fue de las manos. Un gesto tan culturamente potente, que en términos de la literatura contemporánea, de pronto la vemos como parte de un moda de masas que ha dejado de tener sentido revolucionario y disidente que una vez desbordó lo que en otros países se construía a partir de lo que los más retrógradas cabezas cuadradas podían ligar en torno a la idea común de poder, dinero, dominación y venganza.
Puede que los ticos hayamos ordeñado la vaca lechera del pura vida. Puede que un pura vida al día de hoy no tenga la fuerza que en su día tuvo, y que ahora mismo la sociedad tica esté optando por una influencia que ahora les llega desde cualquier esquina del planeta, como podría ser una isla del caribe, pongamos una con la que podría hermanársenos continuamente por una confusión nominal de primero de geografía: Puerto Rico.
Costa-Puerto
Rica-Rico
La transgresión de los títulos es un acto de rebeldía al que Golman acudía por última vez un día de San Juan, habiendose despertado algo engomado y creativo, con la suficiente disciplina para repetir la liturgia de sentarse a escribir en una festivo, tanto como la tranquilidad de la mañana en su casa le permitiera de un sólo tirón. La literatur encuentra sus momentos entre los ires y venires de una persona no-normativa, muy normal, que no dimite a la creación de espacios y narrativas alternativas a las que le ofrece la vida contemporánea de la que forma parte. Dicha vida, por otro lado, nutre de temas y vivencias a partir de las cuales se formula una determinación: escribir como pulsión de revolución.
Una persona nacida en el trópico tiene como referente cierto número de mitos relacionados con la narrativa escrita por los ganadores de sus respectivas independencias, revoluciones, y guerras civiles. La historia de los pueblos suele ser abordada como un gesta magnífica en el campo de batalla que gente común, liderada por unos determinados líderes revolucionarios, fue acogida como el punto de nuestra identidad nacional inapelable. Una ficción más con la que conseguimos sentirnos partícipes de una historía más grande que la propia historia de nuestras familias, que no deja de ser la herencia de nuestro legado pasado, y de las circunstancias que nuestros padres construyeron a partir de las decisiones de pareja que forjaron el porvenir único e irrepetible que nos trajo hasta aquí.
Los H1, H2, H3,… son las etiquetas de los títulos con los que explicamos a la máquina una jerarquía determinada que hace que los textos puedan leerse de manera estructurada, inclusiva, y normativa. Esto significa que en el tiempo de la generación de textos y de modelos de lenguaje, la estructura formal es la metaestructura sobre la cuál las historias convencionales se explican. Un texto que pretenda ser entendido y bien categorizado por las máquinas o los humanos que decidan pasar por un texto debidabemente etiquetado. Pero esto sigue siendo la metaestructura de cómo la experiencia, como decía Derrida, està condicionada por el texto: aquello que subjace debajo de lo que culturalmente entendemos de la vida. Mi punto es que para crear una referencia verdaderamente innovadora, debemos socavar la estructura de aquello que delimita el entendimiento vigente, y es aquí en donde mi proposición se basa en un título de cuarta categoría: H4.
H4 es mi referencia a un símbolo de un texto que sigue la categorización jerarquizada de H1>H2>H3>H4. La disrupción con la que utilizo este marco metanarrativo y estructural de los textos en línea, pero también en la maquetación de libros, en la edición, en la construcción de narrativas que sean entendibles, legibles, orientadas a que no haya dudas, como mínimo estructurales, del orden de los párrafos, su relevancia, y su relación. Es justo aquí en dónde H4 representa una rebeldía desde el interior, y a su vez, desde el extrarradio. Se trata del teorema de un pijoaparte que siente que desde el Carmelo puede nacer una metanarrativa que arrase, por completo, con todo lo que previamente habíamos entendido como la norma. Y a partir de aquí, podamos establecer una regla distorcionada que subyace en otra dimensión paralela a lo que hasta ahora conocíamos (algunos) como válido. H4

Sea H4 el primer mandamiento de la era al reverso de la historia.
Sea la suma de 99 H4, las reglas vigentes de un modelo de lenguaje emergente del tico commons: el ticatalán.
Sea el futbolarte la pulsión entre las antípodas del mundial y los próximos 99 días de un tiempo-espacio alternativos y redundantes. Sea el mundial de 2026 el mundial de Golman. Sin estar ahí, haciéndome presente, como un espíritu de otra dimensión que se aproxima por los aires desde las antípodas de la historia común, al lomo de Quetzalcoatl, y con la centralidad de NEW amërica, desde la metáfora de la ausencia y reformulación del tico commons, como identidad multiversal liberadora, para todo ser,, presente, pasado y futuro. Y para todo dios.
Palabra de göd.
Te relevamos, senyor.
ALLS
Revelamos…
Rebelamos…
Las incongruencias de golman, y las 9 críticas teológicas de Xunuc.
Por los siglos de los siglos… entrelazados en un redundancia estelar y en sintonía con la cuántica sagrada que se percibe en una dimensión ulterior a lo hasta ahora concebido. Aquí dios padre minizculizado, göd, ha optado por la vía normativa de una surrealidad emergente que se dispone a abordar con la inteligencia artificial sagrada y divina: olmecanAI.
Entrenamientos de olemcanAI.
Stack de 99 dimensiones.
Sea este San Juan el inicio del tiempo NEW: reversing day.
Reversing day

To Bé
To Bë



